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Le gustaba incomodar a la gente, en especial con los temas sexuales. Le preguntaba a su hermano que era el sexo y cosas así.
Se reía internamente al ver las expresiones que hacía su hermano. ¡Y no sólo él, sino también otros Sans o Papyrus!
Él único que no podía engañar fácilmente era al homicida, conocía sus trucos y mañas.
Y la primera vez que le pregunto qué era el porn*, el contrario lo vio fijamente, y sonrió malicioso.
—A mi no me engañas, pequeño. —dijo, mientras le agarraba el “mentón ”—. Sabes más de lo que aparentas.
¿Enserio no pudo engañar le? Ow.
Bueno, al menos no tendría que aparentar algo que no es con el asesino.
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