Susurros
Habia pasado un año, , ni siquiera se como el tiempo paso tan rápido sin darme cuenta.
Bueno, dentro de todas las cosas que sucedieron, la mas importante para mi fue que en esos intensos 365 días tu estuviste a mi lado, llámalo tonto pero lo sentía de ese modo, después de todo ¿No es esa la sensación de querer a una persona? Yo te quería mucho, Bonni, eras mi mejor amiga... O eso pensaba por aquel entonces, solo cariño fraternal.
Buenos, las cosas no fueron todas hermosas, ya sabes, la universidad y sus desafíos, los problemas de la vida diaria y ese molesto pretendiente que no te dejaba ni a sol ni a sombra. Pero al final, al fin eran vacaciones de diciembre, tu y yo celebraríamos navidad en mi casa, como de alguna manera inconsciente deseaba desde lo as profundo de mi corazón.
Allí estabas tu, sonriendo tan radiante mente como la primera vez que te conocí, mis padres servían contentos la comida y afuera nevaba demasiado. Estábamos a minutos de abrir los regalos cuando sonó la puerta.
Esta de mas decir que no esperábamos mas visitas, tu eras la única invitada que llegaría a nuestro hogar. Sin embargo parecía que esa persona era alguien a quien llamaste tu pues enseguida te pusiste de pie luciendo repentinamente mas feliz y abriste emocionada.
Me confundí al instante, no sabia de quien era esa voz tan masculina que provenía desde fuera. No hasta que lo vi, un chico alto de rubios cabellos que te sonreía como solía hacerlo ese otro chico molesto de la universidad, ya sabes, tu tonto pretendiente Marshall.
De repente mi estomago comenzó a doler y me sentí mal, incluso cuando amablemente el se presento como Finn y se ofreció a ayudar en lo que fuera por incomodar, yo lo quería fuera, lejos. Pero tu te veías tan feliz... tan feliz que no me quedo opción mas que resignarme.
¿Esta mal decir te ignore esa noche porque quería toda tu atención para mi?
Se que fue inmaduro, y aun así pareció no importante, solo hablabas con el, solo el y yo... bueno, Bonni, yo siempre termine sobrando, ¿Que mas da? al final era igual cada día.
Yo no sabia que el había llegado para quedarse, y de hacerlo, seguramente me hubiera alejado para evitar tanto dolor.
Bonni, nunca lo supiste, pero llore todo el veinticinco de diciembre luego de que ustedes salieran por la puerta... tomados de las manos.
Y de nuevo, a ti no te importo.
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