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Parte 6

Llegamos a un club muy hermoso. Antes de entrar al salón, nos tomaron varias fotos a los dos solos y después con los pajecitos, damas de honor y madrinas y sus acompañantes que eran como los padrinos del novio.

Decidí dejarme llevar por el momento y hacer de cuenta que esta era mi verdadera boda. No sé si algún día me vaya a casar y quiero disfrutar el momento así que al poco rato de estar tomando me fui relajando y disfrutar del día.

Me sentía a gusto con los chicos, me reía de las bromas y comentarios que le hacían a mi supuesto esposo. En cuanto a mi ¨Esposo¨ al principio tenía miedo de que sospechara pero a medida que pasaba el tiempo, me daba cuenta que ni él ni nadie a mi alrededor sospechaba que yo era otra persona, al contrario hacia que me sintiera especial. Pero unas de las madrinas, resulto ser su hermana quien me miraba con odio y susurraba cosas con otra de las chicas haciéndome sentir incomoda.

Llegamos al salón entre risa con los padrinos y las chicas. Nos recibieron con aplausos y empezábamos con un brindis y después mi esposo y yo abrimos el baile.

Su cercanía hacia que mi piel se erizara. Envolví mis manos en su cuello mientras él, me apretaba contra su cuerpo. Dejándome llevar por la melodía, sentía como acariciaba mi espalda bajado su rostro a mi cuello empezando a dar pequeños besos mientras yo me dejaba llevar con los ojos cerrados. Un momento a otro escuchamos que nos chiflan y unos de sus amigos grita que aguantemos hasta la luna de miel haciendo que mi rostro sonrojar.

El me llevaba a las mesas y me presentaban algunos invitados mientras otros me saludaban como si me conociera yo solo sonreía y seguía mi paso antes que ellos entablaran alguna conversación. Dos horas después cansada por tanto andar, llego la planeadora de la boda y me dijo que era hora del cambio de vestido.

-Tengo que ir a cambiarme- Susurro a mi esposo y este no me suelta, al contrario se levanta conmigo y me acompaña siguiendo a la planificadora hasta que ella señala una puerta.

Ambos entramos y veo un hermoso vestido de seda colgando. Doy un respingo cuando siento que cierran la puerta y veo a mi esposo apoyada en ella.

-¿Qué esperas? Cámbiate- Susurra con voz ronca.

-¿Te... Te vas a quedar ahí mirando?- Sonríe y se acerca hasta que nuestros labios rosan.

-¿Acaso no estamos casados? Ya no hay problema que vea a la novia con el otro vestido- Susurra mientras baja a mi cuello dando pequeños besos.

-Si... Pero eso no quiere decir que puedas ver a la novia cambiarse de vestido- Siento como sonríe en mi cuello mientras cierro los ojos dejándome llevar por la sensación

-Puedes necesitar ayuda con este vestido y ponerte el otro- Me da un pequeño mordisco haciendo que gima de placer.

-Es.... Es mejor que dejes que me vista sola... Yooo... ¡Ohhh!- Mi esposo aprieta mi trasero restregándome contra su erección, toma mi rostro estampando sus labios con los míos, ambos nos besamos como si nuestra vida dependiera de ello. Siento que baja el cierre de mi vestido.

Con mi respiración agitada y con la poca capacidad mental que me queda logro empujarlo suave.

-Es....Es mejor que paremos...-Digo agitada, veo que el esta lo mismo que yo.

-Tienes razón cariño...- Dice -No sé cómo voy hacer para esperar hasta que nos vayamos y te haga mía- Susurra contra mis labios bajando mi vestido.

Doy un respingo y trato evitar que baje el vestido pero la baja mis manos poniéndolas de lado mientras lo baja lentamente. Muerdo mis labios cuando se detiene justo bajo mis senos, el los observa con deseo.

-Perfecta- Su voz cada vez es más ronca mientras sigue bajando el vestido terminando a mis pies. Estoy solo en ropa interior, trato de taparme pero de nuevo me detiene negando con la cabeza.

Veo que toma el vestido del suelo y con suma delicadeza lo deja encima de una mesa. Yo estoy estática en el mismo lugar y veo como toma el otro vestido y se acerca donde estoy. Comienza a subirlo despacio por mis piernas pero se detiene.

-No podrás utilizar ligero con ese vestido- Dice mientras pasa sus manos por detrás desabrochándolo y bajándolo lentamente, siento su respiración por mis piernas haciéndome estremecer por completo mi cuerpo, tengo que sostenerme de sus hombros para no caerme, se levanta y mira mi pecho – Ni brasieles- De nuevo pasa por la parte de atrás y sube a mi espalda desabrochándolos, lo quita y los observa - Hermosos- Susurra mirando mis pezones que están erguidos que se mueven a la velocidad de mi respiración que esta agitada.

Toma el vestido y me lo pone lentamente haciendo que sea una tortura no solo para mi, veo su cuerpo temblar al igual que el mío, antes de salir vuelve a besarme con desesperación.

-AL parecer tendremos que irnos antes de lo que habíamos previsto- dice con voz ronca, trago saliva y solo asiento.

Cuando bajamos al salón me siento un poco incomoda por las miradas de la personas. Me siento desnuda con este vestido, lo bueno es que la tela de adelante tiene una especie de protección para que no se me vea los pezones, o moriría de la vergüenza.

Todos nos felicita y Marcos como se llama mi esposo no me ha soltado.

-Cariño suéltala un momento- Dice su madre con una sonrisa

-Mama no quiero a una novia fugitiva- Bromea estrechándome contra su cuerpo.

-Pues ya no creo que pueda escapar, la pobre ya se llevo la soga al cuello- Contesta su madre haciéndonos reír. La señora me observa haciéndome sentir nerviosa.

-¿Cómo la has pasado querida?- Pregunta mientras trato de calmar mis nervios.

-Bien señora, todo ha sido muy hermoso- Digo sin titubear.

-No me digas señora cariño sabes que no me gusta- Dice mientras bebe champagne –Dime por Carla como me llamo- Sonrió y bebo de mi copa.

Me relajo un poco y ambas nos sentamos en una mesa alejada mientras conversamos de la boda cuando veo a la hermana de Marcos venir por la pista hacia donde estoy furiosa. Su madre se ha dado cuenta al igual que Marcos porque no demora en aparecer.

-¡¡¡TU!!! ¡¿Como te atreves hacer eso el día de la boda de mi hermano?!- Grita sorprendiéndonos a todos. Su hermano la toma del brazo y la arrastra por un pasillo, la madre de Marcos me pide que la acompañe mientras seguimos a Marcos. Su hermana trata de zafarse y empieza a lanzar insultos hacia mí.

-¡Suéltame! ¡La que deberías arrastras es a esa mujer!- Grita. Hemos entrado a una habitación.

-¡¿Se puede saber que mierdas te está pasando?!- Grita Marcos haciendo que todos en el salón respingar.

-¡Esa maldita mujer con la que te casaste te estaba poniendo los cuernos!- Grita y veo que todos me observan.

-¿De qué mierdas habla?- Dice Marcos con más calma.

Su hermana ha empezado a llorar, me asusto cuando la puerta se abre y entra el padre de ambos y se acerca donde está sus hijos.

-¿Se puede saber que es ese escándalo?- Dice el hombre guapo que es parecido a Marcos pero con unos años de mas.

-¡esa mujer padre!- Dice ella señalándome -¡Es una maldita! La acabo de ver hace unos minutos follando con un hombre en una habitación- Abro mis ojos sorprendida abrazándome así misma.

-¿De qué mierdas hablas?- Marcos se acerca y sacude su brazo.

-Ella estaba follando con un hombre, no logre ver al tipo pero si le vi muy bien la cara a ella- Me señala con la barbilla –Hasta la muy perra me sonrió cuando vio que la observaba.

-¿Eso es verdad?-Pregunta el padre acercándose a mí.

-Yoo...-

-¡Basta!- Interrumpe Marcos – ¡Esa mujer a la que vistes no fue mi esposa!- ¡Yo la acompañe a cambiarse y luego salimos al salón donde mi madre ha estado todo el momento con ella!-

-En algún momento debió perderse de vista de ustedes y aprovecho en irse con su amante- Dice su hermana mirándome con odio.

-Cariño en ningún momento me he separado de Camila desde que llego con tu hermano después del cambio-

-Nooo No puede ser, en algún momento ella...-

-¡¡¡Basta!!!- Grita su hermano acercándose amenazante a ella, su padre se mete en el medio.

-No puedo creer que hayas tratado de arruinar el día de mi boda- Susurra dolido, veo que ella baja la mirada mientras comienza a llorar –Es mejor que te vayas a tu casa-

-Pero Hijo- Interrumpe su madre.

-No mama, menos mal que no me he separado de Camila en ningún momento porque si no en este momento estaría dudando de ella y arruinando mi matrimonio- Dice dolido –Es más, mi esposa y yo nos vamos en este momento- Se acerca a mí tomando mi mano arrastrándome por el pasillo.

Logro escuchar como sus padres lo llaman pero él no dice nada, pasamos cerca por el salón pero no entramos y tomamos otro pasillo hasta llegar a las afueras y entrar en una limosina. No soy capaz de articular alguna palabra, sé que mi hermana tuvo algo que ver con este problema.

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