Capítulo IV
Jimin no recordaba en qué momento se quedó dormido en su cama, ni cómo había llegado hasta ahí en primer lugar. Lo último que recordaba es haberse puesto a llorar en el piso hecho un ovillo. Tal vez entre sus sollozos terminó arrastrándose hasta la cama, no sabía.
Había despertado por el sonido de golpes en su puerta, con los ojos hinchados y los labios abultados en una mueca, separó sus párpados y empezó a acostumbrarse a la claridad que entraba por la ventana. De nuevo los golpes se escucharon haciendo que se levantara y fuera a la puerta arrastrando los pies.
La figura de Seokjin se mostró con una sonrisa una vez que abrió la puerta. Jimin le observó por unos segundos que fueron suficientes para acordarse de lo que le había hecho. Le cerró la puerta en la cara, con mal humor.
—¡Jimin! ¡Abre la puerta!—Escuchaba los gritos del mayor a través del pasillo. Pero no pensaba abrirle. Estaba furioso.
Del otro lado, Jin rebuscó en sus bolsillos y sacó las llaves de la habitación con una sonrisa de triunfo. Colocó las mismas en el cerrojo, causando el más leve ruido. Cuando entró, Jimin volteó a verle sorprendido.
—Jimin, estás consciente de que tengo las llaves de todas las habitaciones ¿no?—Dijo mientras cerraba la puerta y movía las llaves en su mano. Jimin bufó sentándose en la orilla de la cama.
—Vete. No quiero verte.
—Vamos, déjame explicarte.—Jin continuó, tomando asiento al lado del menor. Jimin, cruzado de brazos, le miró de reojo y suspiró, hizo un movimiento con su cabeza, cediéndole la palabra al rubio.
—Primero que nada... Lo siento.—Jimin le miró.—Ya hablaste con Yoongi, así que debes saber por qué tuve que mentirte.
—Entiendo eso. Pero yo confié en tí. Sabes cuánto estuve buscándole más que nadie.—Trató de comentar con calma, pero solo recordar las cosas le hacía alterarse.
—Lo sé Jimin, pero entiende a Yoongi también, no estaba en posición de poder decirte la verdad.
—Yo sólo... quería comprobar que estaba bien.—Confesó Jimin con la voz entrecortada. Aquellos sentimientos que había reprimido, se estaban desbordando con cada palabra, con cada recuerdo.
—¿Jimin?—El mencionado se recostó sobre la cama, tapando sus ojos con su antebrazo, ocultando en el momento lo que sentía.
—No creí que iba a ser de este modo.—Confesó. Seokjin frunció los labios, sintiéndose culpable por haber causado esta reacción. Sin embargo, en su mente, no había mejor modo para hacer que se reencontraran. Jimin era demasiado orgulloso y si bien estaba preocupado por el mayor, sabía que cuando supiera la verdad no se atrevería a enfrentarlo en el momento. Y ni hablar de Yoongi que tenía que permanecer con la identidad oculta.
Jimin no sabía cómo sentirse ante todo esto.
—Lo siento.—Repitió Seokjin arrepentido.—Es solo que no podía permitirme viendo que sufras más por esto. No tenía la intención de involucrarte pero... en realidad eres la persona que Yoongi necesita ahora.
Jimin movió su brazo, prestando atención a Seokjin que se encontraba a espaldas de él, aún sentado en la orilla de la cama. Entonces el menor lo entendió. Realmente no había otra forma que se enterase de esto.
A lo largo de los últimos años, Seokjin estuvo a su lado como un amigo y lo apoyaba desde las sombras, estaba en una situación difícil así que realmente no tenía como culparlo.
Había conocido a Seokjin en sus tiempos de universidad, justo cuando el mayor estaba por terminar sus estudios y Jimin estaba en prácticas de su carrera mientras trabajaba en una estación de policías en Seúl. Jin había acudido como parte de sus prácticas como abogado igual, aunque no era un trabajo que realmente le gustara hacer. Sin embargo, cuando le asignaron a Jimin como el compañero policía con el que trabajaría, al inicio estaba escéptico; ¿cómo un chico menor que él estaría a la altura de sus situaciones?, pero ante todo pronóstico, quedó sorprendido por la madurez e inteligencia de Jimin ante la resolución de casos. No solo eso, también tuvo la oportunidad de verlo en acción durante sus días en la academia tanto en artes marciales como en el manejo de armas. Jimin realmente era joven pero había avanzado de sobremanera más que sus compañeros de generación, y eso era algo que sus instructores podían notar con solo verlo actuar.
Seokjin poco a poco se hizo amigo de Jimin por su carisma y forma de ser con los demás. No había duda de que era un chico simpático que agradaba a todos y vivía siendo noble. Pero mientras más tiempo lo veía, más sentía que había una faceta del menor que no quería mostrar a nadie, algo como si lo estuviera atormentando cada día. Claro que solo por su cercanía pudo notar algo como eso.
Un día mientras Jimin estaba distraído en su celular, pudo observar por detrás una foto que estaba admirando el chico con una imperceptible sonrisa, se trataba de él junto con otra persona que lo abrazaba, Seokjin pudo haber molestado a Jimin por aquello, sin embargo la persona que estaba a su lado era alguien que él conocía perfectamente.
Entonces Seokjin conectó los puntos y se dio cuenta de lo que sucedía.
A los pocos días se acercó a Jimin para hablar sobre aquello con un café en la mano para platicar. Estaban en la acera de la calle ya por la noche, el menor estaba terminando sus prácticas y se encontraba algo ajetreado por el arduo día que había tenido. Seokjin carraspeó para llamar su atención y cuando Jimin levantó la mirada, vio al mayor con las bebidas en mano. Sonrió aceptándola.
—Gracias, hyung.—El mayor solo asintió levemente antes de seguir.
—Jimin, siempre te esfuerzas demasiado.—El aún castaño, en ese entonces, se tensó en su lugar, sosteniendo con fuerza su bebida.
—Aún hay algo que debo hacer.—Musitó, tratando de no ser escuchado, fue un comentario de aliento más hacia él que nada.
Jin frunció los labios y se sentó a su lado soltando un suspiro.
—Jimin, ¿tienes a alguien especial?
La pregunta había descolocado al menor, pero no le impidió que le contestara después de sopesar unos segundos.
—Creo... La tenía.—El tono de voz que utilizó sonaba tan distante y preocupó a Seokjin. Jimin prosiguió.—Salí con alguien hace un par de años, en realidad... realmente amaba a esta persona.
Seokjin actuó como si no supiera a lo que se refería le pidió inocentemente si tenía alguna foto para conocer a su pareja. Jimin dudó un poco pero confiaba en el mayor, por lo que después de buscar la imagen, se la mostró al chico, quien la admiró a detalle.
En ese momento observó la misma foto que había visto un par de días antes, con un Jimin sonriente y un chico de tez pálida; ojos pequeños y felinos que observaban al menor, cabello negro y una sonrisa cálida que Seokjin jamás había visto ser dirigida para alguien más.
Seokjin soltó un quejido frustrado que confundió a Jimin.
—¿Hyung?
—Jimin... ah... ¿puedo decirte algo?—Jin le miró como si no pudiera contener más sus palabras. Jimin asintió aún dudoso.—Yo...conozco a esta persona.
Sin embargo, Jimin no se sorprendió, por el contrario dijo despreocupadamente:—Bueno, claro, estuvo su cara en las noticias por un tiempo.
Seokjin se frustró y habló un poco más alto.
—No, por eso, es decir... yo realmente... realmente conozco a Min Yoongi. Es mi amigo.
Y ahí fue cuando el menor se levantó, mirando con los ojos bien abiertos al otro chico. Seokjin estaba estupefacto ante la reacción repentina.
—¿Es? ¿Dijiste es?
Seokjin tragó en seco. La había cagado.
—Yo...
—Hyung, dime la verdad, ¿está...está vivo?—Jimin lo miró con un atisbo de esperanza en su mirada. Como si una verdad que él esperaba, estuviera siendo revelada.
Seokjin asintió una vez.
Solo con aquello fue suficiente para que las piernas de Jimin perdieran fuerza de nuevo. Casi desplomándose, logró llegar de nuevo a la banqueta sin lastimarse.
—Lo sabía...—Musitó. Tomando por sorpresa a Seokjin de los hombros, repitió:—¡Lo sabía!
Jin aturdido solo pudo responder:—¿Lo sabías...?
—Ese día... era imposible que coincidiera.—El mayor estaba todavía más confundido. Jimin movió su cabeza a los lados, tratando de enfocar sus ideas.
—El día del accidente, fue el día de mi cumpleaños. Era imposible que Yoongi falleciera ese día porque estuvo conmigo en ese momento. Es imposible que eso haya ocurrido con él estando conmigo en Seúl.—Explicó el menor mientras hacía el recuento de los hechos en su mente.
Jin entonces comprendió, que por eso Jimin se veía diferente pero no al punto de llegarse a deprimir. En algún punto de su corazón sabía que Yoongi estaba vivo.
—No quería ilusionarme.—Continuó.—Pero algo siempre me dijo que la situación no cuadraba.
Mientras Jimin se volvía más frenético ante la revelación, Seokjin empezaba a preocuparse.
—Jimin, Jimin, escucha. Sé que te dije esto pero no puedes decirle a nadie más ¿de acuerdo?
El menor lo observó perplejo, dándose cuenta de su reacción.
—Sí. Sí. Tienes razón. Lo siento.—Jimin sostuvo sus manos con fuerza.
El silencio se hizo presente mientras el menor se apaciguaba. Jimin frunció los labios luego de unos segundos y miró de reojo a su mayor, que aún le miraba expectante. El chico se preguntaba si indagar más o no.
Sin embargo, se rindió:—¿Él... está bien?
Seokjin le miró, dudando si responder.—Creo, lo está. No he tenido contacto con él.
Jimin se alteró un poco por la respuesta.—¿Desde cuando?
—Cerca de un año.—Jin respondió, desviando su mirada. No quería realmente tocar el tema, pero era cierto que no había hablado con Yoongi en mucho tiempo. Su único informante ante la situación, era Namjoon. Pero preferiría mantener en secreto aquello.
Jimin no volvió a insistir en ese instante, pero esa conversación había sido detonante de muchas cosas.
En ese entonces, Jimin estaba muy confundido respecto a sus sentimientos. Estaba aliviado, contento, pero al mismo tiempo estaba molesto, irritado. Porque le alegraba saber que Yoongi seguía vivo, que aquellas esperanzas que tenía aún no se habían marchitado. Pero al mismo tiempo se preguntaba: ¿por qué me dejó?, ¿acaso no valía nada para él?, ¿nunca confió en mí?
Y sin embargo sus preguntas siempre quedaban sin respuesta.
Haciendo cuentas de su pasado, Jimin se dio cuenta que en realidad no había cambiado aún después de cuatro años. Incluso ahora, en ese momento, con Seokjin dándole la espalda y él mirando al techo; se sentía igual.
Su corazón estaba en una disyuntiva. ¿Amar u odiar a Min Yoongi? Era una pregunta que aún no tenía respuesta.
Soltando un largo suspiro de cansancio, finalmente se incorporó, quedando hombro a hombro con su hyung. No podía odiar a Seokjin por su decisión, pensándolo bien, tal vez era la mejor y única oportunidad que tenía para arreglar, o al menos, entender las cosas con Yoongi.
Seokjin lo había apoyado durante su tiempo en que lo conocía. Incluso había sido él quien le sugirió hacerse un cambio de imagen para mejorarse a sí mismo,—y tal vez, en el fondo, si llegaba a ver a Yoongi algún día de nuevo, sorprenderlo—, así que en realidad no podía culparlo.
Después de la plática que tuvo con Yoongi, comenzaba a entender varias cosas que sucedieron mientras no estaba con él, pero sus sentimientos eran algo que no podía controlar.
Cuando lo vio de nuevo, como si tuviera un cambio de chip, su mente lo hizo actuar altivo y tal vez arrogante, como diciendo: Oh, sí. Cierto, que existes aún. Como una forma de autodefensa para no derrumbarse en ese instante.
Ahora que palpaba la idea de que Yoongi siguiera vivo con sus propios ojos, estaba considerando mantener esa postura. Porque no quería permanecer débil ante Yoongi, tampoco quería demostrar que le causaba aún un gran efecto en él.
Esta vez las cosas serían diferentes.
Jimin miró de reojo a Seokjin, después de tomar una decisión dijo:—Está bien. Ya no importa.
Solo un momento después, el rubio se sintió aliviado.—Bien.—Musitó. Dejando por concluida la discusión.
—Para que sepas...—El mayor rompió el silencio luego de unos minutos.—Eso no era lo único que debía decirte.—Jimin le observó expectante.—Tenemos una reunión para hablar sobre el plan y los pasos que tomaremos. Alístate y...baja pronto.
Seokjin se dispuso a irse, pero antes de ello, colocó su diestra sobre el hombro del menor y le dio un ligero apretón, en apoyo.
Luego de que el mayor saliera de la habitación, Jimin exhaló y se preparó mentalmente para lo que venía. Se vería con Yoongi de nuevo.
¿Qué faceta debería mostrar esta vez?
~*~
—Bien, estamos todos aquí.
Los siete chicos se habían reunido finalmente en una de las habitaciones de la casa de Seokjin, una bastante oscura que solo estaba iluminada por las pantallas que estaban en las paredes. Las pantallas mostraban diferentes videocámaras de vigilancia de la casa, por lo que era el cuarto de seguridad. Jimin asumió que alguno de los hackers era quien trabajaba la mayoría del tiempo ahí.
Yoongi estaba de nuevo con el atuendo de chica, con pantalones negros ajustados y una camisa del mismo color. Su tez pálida solo sobresalía un poco de su cuello. Jimin notó que las veces que lo había visto, ninguna parte quedaba expuesta más que la notoria delgadez de las piernas del mayor. La mayor parte de su vestimenta era holgada para que no tuviera que dar explicación de nada.
La naturaleza con la que se veía su apariencia le hacía preguntarse, ¿desde cuándo había estado ocultando su identidad? Era como si el Yoongi que conocía en sus recuerdos, ya no existiera. Incluso sus manierismos se habían vuelto más delicados.
—Comencemos. Namjoon, explica la situación.—Comentó Yoongi sentado tras el escritorio en medio de la sala, sentándose a un costado de las pantallas, mientras todos permanecían de pie y el chico mencionado asentía en silencio.
—La idea es reunir al grupo de Wang en una de las casas de los primos de Jin hyung.—Comenzó.—Tienen varias en otras zonas. Dudo que sepan que están entrando en una trampa.
—¿Cómo asumes que ellos no actuarán?—Preguntó Taehyung confundido.
—Se tratará de una fiesta de las que les encantan. Ya te imaginarás. Mujeres, drogas, alcohol. Esas cosas ilegales que los atraen.—Burló Namjoon en respuesta.
—¿Y el objetivo?—Preguntó de nuevo.
—Ojo por ojo y diente por diente.—Contestó Yoongi sonriendo de lado.—Secuestramos a unos de sus sujetos de bajo mando y les hacemos soltar la verdad.
—¿Cómo pretende hacerlo sin llamar la atención?—Preguntó Jungkook, cuya voz era primera vez que se escuchaba.
—Fácil, los atraeré a un lugar alejado y privado.—Comentó con picardía llamando la atención de todos, pero especialmente de Jimin.
—¿Dices que serás la carnada?—Preguntó en voz alta estupefacto.
—Claro. YoonJi tiene ese sex-appeal para atraerlos.—Respondió el mayor con toda la confianza y seguridad del mundo. Jimin estaba incrédulo. Yoongi lo notó, así que agregó más serio:—No estaré solo.
Namjoon continuó.—Seokjin hyung y yo estaremos vigilando la entrada para que pasen solo las personas que deben. Hoseok y Jungkook estarán vigilando desde la seguridad para que no encontremos sorpresas. Taehyung y Jimin serán los guardaespaldas de YoonJi.
Todos estaban de acuerdo con sus posiciones, solo Jimin estaba algo dudoso de la situación.
—¿Acaso no conocen tu rostro?
Yoongi rió.—La fiesta será de máscaras.—Aplaudió de pronto, rompiendo el silencio y riendo señalando al aire.—¿Conveniente, no?
Jimin no lo podía creer, ese plan le estaba pareciendo absurdo poniéndose en riesgo de esa manera.
—Les daremos armas para que se protejan pero solo úsenlas si es necesario, no queremos provocar un alboroto.—Les comentó Seokjin a Taehyung y a Jimin.
—¿Y para qué queremos gente de bajo mando?—Inquirió Jungkook confundido.
—Será más fácil que no sospechen de los menos importantes, pero todos tienen información de Wang, nunca sabrán cuándo serían útiles.—Contestó Yoongi.—Una vez que los capturemos y conozcamos la ubicación de Wang, procederemos a ver lo que sigue del plan.
Todos asintieron en su lugar.—Bien, eso fue a grandes rasgos, veremos los detalles luego. Pueden retirarse para platicar sus estrategias.—Mencionó el mayor, haciendo un ademán con su mano para que se dispersaran. Todos hicieron una venia y se retiraron de a poco, excepto por Jimin, que se quedó en el cuarto de brazos cruzados. Taehyung le dio una mirada de reojo antes de salir.
—¿Por qué sigues aquí? Dije que podían irse.—Yoongi comentó sin mucho interés, casi sonando como una orden. Se puso de pie y se colocó adelante del escritorio, cruzando una pierna y colocando todo su peso en el borde de la mesa con sus manos a los costados apoyados sobre la madera.
—¿Sex-appeal? ¿En serio?—Jimin preguntó cruzado de brazos y con un tono escéptico.
Yoongi sonrió de lado y con tono casi coqueto preguntó:—¿Qué? ¿Interesado?
El menor alzó un ceja por un segundo, casi como un espasmo ante lo directo que había sonado eso.
Con que así quieres jugar...pensó.
—Sí, estoy muy interesado.—Contestó igual con una sonrisa, acercándose, peligrosamente al mayor.
Yoongi que estaba delante del escritorio de repente se sintió acorralado. No creía que aquel comentario en broma lo iba a tomar en serio el chico. No supo que hacer en ese instante así que solo permaneció ahí, hasta que después de unos segundos, su vista fue acaparada por el rostro del menor a pocos centímetros del suyo.
La mirada de Jimin parecía penetrarle con mucha intensidad pero su semblante estaba impasible. Parecía estar juzgándolo con solo esos segundos.
Yoongi tragó saliva inconscientemente, sintió que la cercanía le aceleraba el corazón. Las facciones de Jimin siempre le habían parecido perfectas. Era increíblemente guapo y mucho más de cerca.
En ese lapso, el azabache comprendió que Jimin había madurado.
—Me interesa mucho, noona.—Jimin mencionó con voz casi ronca, provocando un escalofrío en la espalda al mayor. Aún lo miraba a los ojos y no parecía haber ningún atisbo de burla en ellos.
—¿Qué...quieres?—Articuló el mayor aún aturdido.
Jimin se acercó más y posicionó sus manos sobre el dorso de las ajenas sobre la mesa. Yoongi estaba más que confundido. Lo peor era que en su cabeza solo tenía una pregunta estúpida, como si fuera aún un adolescente enamorado.
¿Me va a besar?
Jimin continuaba sin decir nada, levantó una de sus manos y acarició el cabello que caía a un costado del rostro de Yoongi. El mayor se quedó estático por el gesto.
—¿Por qué aún estando con tu gente tienes que vestirte así? Esto...—Tomó un mechón del cabello azabache, sintiéndolo sedoso y real al tacto.—No se trata de una peluca, ¿cierto?
Yoongi abrió sus ojos perplejo. De todo lo que esperaba, no veía venir esa pregunta.
Está jugando conmigo. Concluyó.
El mayor desvió su mirada, molesto.—¿Eres idiota? He llevado esta identidad por mucho tiempo como para deshacerme de ella así como así. No puedo bajar la guardia.—Aquello último mencionó tanto como para sus enemigos como para él. Se había confiado demasiado de Jimin y en ese instante estaba en aquella posición.
Se separó de la mesa y le dio un leve empujón a Jimin para alejarlo.
—Ahora vete.—Pronunció sintiendo como el calor subía en su rostro, no sabía si estaba frustrado o humillado. Apretó sus puños y repitió con más fuerza.—¡Vete! ¿Acaso no tienes trabajo que hacer?
Jimin se alejó de Yoongi pero observó su rostro por última vez y notó el cambio drástico que tuvo su acercamiento. Se sorprendió un poco por su realización y salió del cuarto.
Un pensamiento muy ingenuo cruzó por su mente ante esa escena.
¿Aún causaba cosas en Yoongi?
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
N/A: A poco se creían que no iba a regresar eeeeh. ¿Qué tal? ¿Se acordaban de la historia? Ha pasado un año desde la última actualización. Y no, no lo dejé pero la inspiración solo me dejaba para otras cosas.
Espero que lo hayan disfrutado y no piensen que es como relleno, todo tiene su porqué.
De todas maneras en el siguiente llegamos al clímax. Recordatorio que es historia corta.
Gracias por la paciencia. Nos leemos en el siguiente <3
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro