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CONSECUENCIAS PARTE II.

El fin de semana era largo, pero como sea que lo viera, no quería que llegara el lunes nunca, no quería tener que enfrentar todo aquello, no sabía que pasaría el lunes en la universidad, me imaginaba a Woo Young enojado, gritándome e intentando golpearme, a Beom Gyu con un rostro completamente de decepción, mientras todos me gritaban o lanzaban cosas, tal vez era un exagerado, en realidad lo era, pero es que no sabía cómo afrontar todo aquello, ni qué esperar después de lo que había pasado; ya de por sí, tenía bastante fama en la universidad de ser el intocable, todo gracias a Yeo Sang y sus constantes amenazas a cualquiera que se me acercara, como para ganarme otro título más.

Me dolía la cabeza horrores, sentía que en cualquier momento iba a estallar, incluso el leve golpeteo en la puerta, se escuchó como si quisieran derribarla con un martillo, me puse de pie y fui a abrirla, encontrandome con un muy preocupado Min Gyu.

—Amor, ¿estás bien?, lo siento no pude venir antes.

Todo comenzó a dar vueltas, llevaba dos días sin probar alimento alguno, justo en ese momento lo recordé, iba a responder al mayor cuando sentí que mis piernas fallaron, mi vista se nublo y no supe más.

Desperté recostado en mi cama, Min Gyu me peinaba el cabello con suavidad, estaba preocupado, terriblemente preocupado.

—Amor, ¿quieres que vayamos al doctor?

—No... Solo necesito comer algo.

—Iré a preparar algo rápido, no tardo, quédate aquí ¿sí?

Solo asentí y volví a cerrar mis ojos quedándome nuevamente dormido; desperté porque escuché que alguien me llamaba a lo lejos, el rico aroma a pollo frito me hizo gruñir la panza, escuché la risa de Min Gyu, quien me miraba desde la puerta con los brazos cruzados, fue hasta mi y me tomó en brazos para llevarme a la mesa.

ㅡMin Gyu… puedo caminar.

ㅡ¡Shhhh!

Comi todo lo que el mayor me había servido, Min Gyu me pedía que tragara con cuidado y cuando terminé me limpio el rostro con una servilleta. Sus hermosos ojos se quedaron mirandome por un largo rato, mientras si mano peinaba mi cabello, luego se detuvo y tomó mis manos entre las suyas, con tanta calidez que ni siquiera había hablado, yo ya me encontraba llorando.

—¿Quieres que hablemos?

—Si...

—Te escucho.

Le conté absolutamente todo a Min Gyu, él ya sabía algunas cosas, pero le conté todas las veces que Yeon Jun y yo estuvimos juntos, sus falsas promesas, como caía una y otra vez en su juego, también como nunca me resistí y me convertí solo en el otro, en esa persona que siempre viviría escondida.

Él me escuchó atentamente, no dijo nada, solo de vez en cuando fruncía los labios por el enojo, me miraba y suspiraba, incluso limpió mis lagrimas y todo aquello solo me hizo sentir aún peor, ¿cómo había podido hacerle algo así a Min Gyu?, ¿qué mierda tenía en la cabeza? Cuando él siempre había sido tan lindo conmigo, cuando él me amaba de verdad y no solo amaba mi cuerpo, amaba al Soo Bin roto, se había enamorado de ese Soo Bin sucio que llego a ese hospital, de ese Soo Bin lleno de agujeros y lo había ayudado a recuperarse.

Pero no había terminado de recuperarme por completo, cuando apareció Yeon Jun... Cayendo en una espiral sin fin, regresando a lo mismo, a lo que yo creía que era amor, a ser tratado de esa manera, a dejarme humillar tanto, porque siempre me habían tratado de esa manera.

Por eso, con Min Gyu no me sentía bien, porque él era gentil, me trataba bien y siempre era yo su prioridad... Estaba enfermo.

—Soo Bin, mi amor, te lo dije antes y te lo repito, solo cuando tú te des cuenta de las cosas podrás salir adelante, yo no puedo hacer mucho, solo estar a tu lado, ¿crees que acepté seguir con esto solo porque me gustas?, no acepté ser el segundo solo porque sí, lo acepté porque desde la primera vez que te vi, lo supe, supe que estabas roto, alguien demasiado destrozado, alguien que había sufrido mucho solo... Estar solo no está en la naturaleza del ser humano, no nacimos para eso, la soledad sí bien en algunas ocasiones es buena, la mayor parte del tiempo te come... te hace perderte, mi amor, desde el día en que tu familia te dio la espalda, tu corazón se rompió, no has hecho nada más que pegarlo superficialmente, con falsas promesas, falsos te amo... Pero estoy aquí, estaré aquí para ti, por ti, porque Soo Bin…  yo te amo.

Era la primera vez en mucho tiempo que un te amo se escuchaba tan sincero, que me calo profundo, tan profundo que me hizo llorar nuevamente, me hizo sentir mal por no poder corresponder en ese momento, porque algo muy dentro mío, me decía que a pesar de que todo, realmente me había llegado a enamorar de Yeon Jun, un amor enfermo pero al final de cuentas amor, se había metido en lo más profundo de mi ser, como una plaga, que por más que fumigaba, esta regresaba y regresaba más fuerte.

Ese día, Min Gyu y yo hablamos, lloramos, gritamos, me hizo golpear cojines, me hizo sacar mucho de mi dolor, de no poder decir que no, de no saber valorarme, de haberme perdido en algún momento de esta historia.

Porque este no era yo, este no era el verdadero Soo Bin, el que reía y hacía bromas, el que hablaba con todos, el que hacía reír a medio mundo y su única preocupación, era que su mamá no fuera a poner nabo en la comida.

Ese Choi Soo Bin se había ido, no sabía si podría recuperarlo, pero tenía quería intentarlo.

El lunes por la mañana, me costó mucho trabajo levantarme, tenía miedo, no podía negarlo, pero Min Gyu se había mudado conmigo temporalmente, me dijo que no me dejaría solo, me llevó en su auto hasta el instituto, pero todo el camino fui temblando, en cuanto bajé del auto, pude sentir la mirada de muchos sobre mí.

ㅡ¿Es tu nuevo cliente?

Aquel grito casi me hizo regresar corriendo al auto del mayor, pero decidí ignorarlos, lo que tuviera que pasar, pasaría y debía afrontar las consecuencias de mis actos tarde o temprano.

Min Gyu y yo habíamos llegado a un acuerdo, por ahora, solo seríamos amigos, no tenía nada que ofrecerle en ese momento, no podía hacer nada por él y el hecho de que él entendiera aquello, me hacía ver la maravillosa persona que tenía a mi lado.

Las clases fueron largas y tediosas. Nunca había puesto atención a la cantidad de personas que conocía Woo Young hasta que las bromas pesadas comenzaron, los primeros días eran cosas simples, como que mi silla no estaba en su lugar o todos alejaban sus asientos del mío.

Pero conforme pasaba el tiempo, en lugar de mejorar las cosas se pusieron feas, mis libros, mis tareas, incluso mis audífonos y mi identificación desaparecían, tuve que sacarla al menos cinco veces.

A pesar de ser la universidad, parecían niños, había notas de odio en mi casillero, a veces estaba lleno de gelatina o algún liquido de dudosa procedencia, si bien Woo Young nunca hizo nada directamente, reía fuerte cuando llegaba a ver algo.

Estaba llegando a mi límite, no porque aquello me afectara emocionalmente, aunque sí lo hacía, sino por el hecho que debido a eso, mis notas habían bajado drásticamente, había perdido mi beca y no tenia para pagar la colegiatura completa.

Intenté muchas veces hablar con Woo Young, quería disculparme, pero cada que me le acercaba, algunos de sus amigos me tomaban de los brazos y mi cabeza terminaba en algún retrete en los baños.

Era difícil admitirlo pero… ya no podía más, estaba tan agotado, me sentía solo, me dolía encontrarme a Beom Gyu y que este me ignorara por completo, me dolía más que todo junto, aún revisaba mi celular esperando un mensaje suyo, aún tenía la esperanza de volver a hablar con él, pero toda esperanza se derrumbo aquel día.

Había salido a desayunar al jardín para no ser molestado por nadie, pero fui arrastrado por dos tipos de tercero, quienes últimamente veía muy seguido con Woo Young, terminé dentro de los contenedores de basura, escuchando las risas de todos, sintiendo que iba a vomitar por el aroma tan nauseabundo que despedía aquel lugar, algunos sintieron lástima pero no hicieron absolutamente nada por intentar ayudarme, pude ver a Beom Gyu cuando salía de entre la basura, a su lado se encontraba Woo Young, con una sonrisa de satisfacción tan grande en el rostro que parecía le dolía estirar tanto los músculos, se giró hacia Beom Gyu y lo tomó por el brazo.

—La basura tiene que estar con la basura, ¿verdad Hyung?

Beom Gyu no dijo nada, solo le sonrió fugazmente al menor, siendo aquello la gota que derramó el vaso, aquello era demasiado, me sacudí la ropa en un inútil intento de quitarme la peste de encima, fui por mis cosas y salí corriendo de aquel lugar, corrí tan rápido como mis piernas me lo permitieron, corrí hasta que sentí que iba a morir de dolor.

Pero no morí, ni ese ni los siguientes días, al menos no físicamente, porque por dentro, me sentía así, muerto, ya no hablaba ni siquiera con Min Gyu y aquello lo tenía muy preocupado.

ㅡHoy me toca hacer guardia de noche, ¿estarás bien?

ㅡSí… ve con cuidado.

ㅡSoo Bin…

ㅡ¿Si?

ㅡTe quiero.

Una media sonrisa se dibujó en mi rostro, viendo el dolor reflejado en los ojos de Min Gyu… debía dejarlo ir, no quería arrastrarlo a esta mierda conmigo.

Me quedé solo en el apartamento, completamente a oscuras sentado sobre el sofá, viendo a la nada. Llamaron a la puerta y me puse de pie, probablemente Min Gyu había olvidado sus llaves otra vez.

ㅡ¿Dejaste las llaves de…

Me quedé helado, mi cuerpo entero tembló, sentí que me faltaba la respiración y di dos pasos hacia atrás, todo me daba vueltas, mis piernas dejaron de sopar mi peso y caí de rodillas, ahí… frente a mí, Choi Yeon Jun me miraba fijamente.

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