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9. Un rechazo inesperado.

Tuvimos que quedarnos un par de minutos en un supermercado cercano para que Sandy pudiera recuperarse. Cuando el color rojo de su rostro desapareció por completo, tomé un par de helados y fui a pagarlos para ir a un lugar tranquilo en donde pudiéramos conversar, gastando el último billete que me quedaba y pensaba ahorrar.

Ahora el tema más importante era: ¿Sabía qué responderle a Sandy? Siendo sincero no, la verdad que no. Desde que descubrí que tal vez podía llegar a gustarle a Frank me había empezado a cuestionar un par de cosas con respecto al amor, los sentimientos y las personas, por lo que estaba intentando no tomarme tan a la ligera esto de las relaciones y descubrir si me gustaba la otra persona, el problema era que no sabía cómo hacerlo, nunca me había enamorado. Siempre me habían gustado chicas, todas distintas entre sí, pero cuando me ponía a pensar en el motivo por el cual me gustaban no sabía muy bien qué responder, llegaba a la conclusión de que me gustaban por el simple hecho de ser chicas y al final Levi tenía razón. No quería ser cruel o lastimar a alguien, por lo que me había prometido que desde ahora solo iba a salir con alguien que me gustara, ¿pero cómo le digo eso a Sandy sin quedar como un estúpido?.

Ambos estábamos sentados debajo de un árbol en un parque cercano a la escuela, había varios estudiantes bastante alejados de nosotros y niños jugando mientras reían y gritaban de manera escandalosa. Sandy estaba sujetando su helado con fuerza mientras lo miraba como si tuviera un bicho en él.

—¿Qué pasa? —pregunté.

—No me gusta la frutilla —respondió con molestia.

—¿Quieres el mío? Es de limón, todavía no lo probé —dije extendiendo mi helado enfrente suyo—. Me hubieses avisado que no te gustaba.

—No me preguntaste —replicó como si fuera algo obvio.

Sandy era la persona más pequeña que había conocido y sus pecas me seguían recordando a una granjera. Actuaba como una niña pequeña, pero ahora parecía bastante tímida.

—Tienes razón, me disculpo por eso.

—Estoy aquí por una respuesta —me recordó volteando a verme—. ¿Yo te gusto?.

—No sé —respondí bajo la presión del momento.

—¿Qué? ¿Cómo qué no sabes?. —Se estaba comenzando a alterar y yo solo podía pensar en distintas maneras de huir de esta situación.

—¡Perdón! Pero nunca nadie se me había confesado antes —me intenté excusar—. Intento ser un chico responsable y sincero ¿Está mal?.

Sandy murmuró algo que no pude entender por completo y solo se quedó en su lugar con una expresión malhumorada, como cuando le decía a mi hermana menor que ya era hora de apagar el televisor e ir a dormir.

—¿No te parezco linda? —preguntó volteando a verme de nuevo. Lucía seria y decidida, pero a la vez sus manos estaban temblando un poco.

—Si, eres muy linda —reconocí con facilidad.

—¿Entonces por qué no sales conmigo?.

—Si quisiera salir con alguien lindo me casaría con mi propio reflejo, Sandy —dije con sinceridad.

—Eres demasiado narcisista —murmuró—. Eso no me sirve, te detesto.

—¿No era que te gustaba?.

—Claro, eso también.

Sandy apoyó su cabeza contra el tronco del árbol que estaba detrás suyo y soltó un suspiro, parecía agotada, tal vez se deba a que me había esperado por mucho tiempo debajo del sol.

—¿Quieres que nos vayamos? —pregunté sujetando el palito de madera en donde antes se encontraba mi helado—. Debes estar cansada.

—¿Podemos comer juntos en la cafetería mañana? —dijo de repente.

Oh Dios ¿Qué se supone que debía decirle? ¿Era una cita?.

—Bueno, comamos mañana —acepté intentando evitar su mirada, me sentía nervioso, era demasiado directa.

—¿Cuando te vas a dar cuenta de si estás enamorado o no de mí? —preguntó con un tono molesto—. No importa cuando sea, yo voy a esperar.

—E-está bien —murmuré, me estaba olvidando como se suponía que debía respirar.

—Mi casa no está muy lejos de aquí, así que me voy primero —dijo para luego comenzar a caminar con rapidez.

Necesitaba llegar a casa y contarle todo esto a Baxter y Levi, tenía que pedirles un consejo para saber qué se suponía que debía hacer en este tipo de situaciones.

Los cerditos de Babax.

Adonis
Chicos
Una chica de me confesó hoy

Levi cerdito

Qué chica?
Que está pasandoooo?

Adonis
La misma chica que me envió una carta antes
Se llama Sandy, es de cuarto año
Compañera de Tobías

Levi cerdito
Y QUE PASO ENTONCES?
No sé porqué estás fingiendo este suspendo innecesario

Adonis
Estaba esperando a baxter 😒😒

Levi cerdito
Creo que está durmiendo
CONTAA AHORAA

Adonis
En resumen Tobías me dijo que Sandy me iba a esperar afuera de la escuela, pero como me iba a quedar hasta tarde pensé que se iba a ir
Por cierto GRACIAS POR HACER TRAMPA Y HACERME QUEDAR HASTA TARDE LEVI

Levi cerdito
Un placer servirle señorito 😎

Adonis
Estaba por ir con Frankie a comer algo PERO SANDY ME ESTABA ESPERANDO

Levi cerdito

Adonis
Cómo estaba toda roja por el sol y como soy un caballero
Le compre algo para que se le pasara el calor y fuimos a hablar a un parque
Me empezó a preguntar si le gustaba y le dije que no

Levi cerdito
PLOT TWIST
Tu único requisito en tu pareja es que sea mujer y que respire
Cómo no te gusta sally?

Adonis
Me estoy intentando tomar los sentimientos de las personas más en serio 🙄
Mañana vamos a comer juntos igual
Creo que quiero conocerla un poquito antes
Es raro?

Levi cerdito
No se
Nunca pensé en la posibilidad de que alguien se te confesara

Adonis
Por qué???? 🙂
Soy hermoso

Levi cerdito
Y que pasa con Frankie?

Adonis
Que pasa con que?

Levi cerdito
Estás intentando ser serio con tus sentimientos por su culpa, no?
Eso no te dice algo?

Adonis
No sé
No entendí

Levi cerdito
Entonces mañana comemos con sally

Adonis
Siii 😌
Perdón por conquistar a tantas chicas

Levi cerdito
Nunca conquistas a nadie
Esta es la primera vez

Adonis
De tu envidia nace mi fama 😑
Me voy a dormir un rato

Una vez que me había tirado en la cama no podía levantarme, aún llevaba puesto el uniforme de la escuela y necesitaba tomar una ducha, pero estaba demasiado agotado como para hacerlo. Cuando estaba por girarme, dispuesto a dormir una merecida siesta, mi teléfono vibró de repente provocando que me sobresaltara del susto, pensé que Baxter ya estaba de regreso y había comenzado a contestar los mensajes que mandé al grupo, pero en realidad era mi madre preguntándome si ya había ido a buscar a Sue de la academia de danza. En ese mismo momento me levanté con rapidez de la cama y me puse el primer par de zapatillas que encontré, bajé corriendo las escaleras y tomé la llave de la casa para comenzar a correr hacia la academia de danza, sintiendo mis mejillas calientes debido al esfuerzo y al miedo que me producía que mi mamá se enterara que casi me había olvidado de la existencia de mi hermana menor.

—¡Otto! ¿A dónde vas como Rayo Mcqueen? —gritó Margot a mis espaldas.

—Me olvidé de mi hermana en la academia de danza —dije agitado, girando para mirarla a la cara.

Ella llevaba puesto un par de shorts de tela, una remera holgada y sandalias, también estaba sosteniendo una bolsa plástica, por lo que debía venir del supermercado.

—Cada día eres más idiota —respondió negando con la cabeza—. Te acompaño, vamos por la pobre de Susie.

—¿No deberías avisarle a tu mamá que te vas? —sugerí, pero ella solo se encogió de hombros con desinterés.

—Estoy sola en casa, justo iba a ir a molestarte para jugar el uno contra uno, pero te encontré corriendo como un estúpido por toda la calle —se burló abriendo su lata de sprite para entregármela—. Por cierto, mis amigos ya me dijeron quien era la chica que me preguntó si era tu novia.

—¿Sandy Wexler?.

—Woah… ¿me leíste la mente? ¿Cómo te enteraste? —preguntó sorprendida, volteando a verme mientras intentaba quitarle el envoltorio a su helado.

—Se me confesó después del partido —respondí provocando que la idiota de Sadako tirara su helado al suelo—. Hasta un mono es más delicado que tú, que asco.

—Un poquito de agua y ya esta bien, regla de cinco segundos —dijo tomándolo del suelo como si nada hubiera sucedido.

—¡No te lo comas, estúpida! Está lleno de gérmenes —protesté intentando quitárselo, pero ella estaba alejándose de mí.

—Ay, perdón, mi lady —dijo en tono burlón rodando los ojos—. Todo es tu culpa, no me lo vi venir.

—Soy hermoso, ¿cómo no se iba a enamorar de mí? —cuestioné con obviedad.

Margot comenzó a reír a carcajadas y en el proceso terminó por escupirme, ambos comenzamos a discutir hasta que llegamos a la academia de baile, en donde se suponía que debía estar mi pequeña y adorable hermanita menor.

—Entonces, ¿ahora son novios? Felicidades, cumpliste tu mayor sueño, no morir solo —se burló mientras subía los escalones de la entrada de dos en dos.

—No, la rechacé —dije haciéndola ahogar de la nada—. Sin duda tú no llegas a cumplir los diecisiete, si es que antes no te mueres intoxicada por comer cosas del suelo.

—Ya tiré el helado, no sé porqué sigues sacando este tema a colación —protestó rodando los ojos—. ¿Qué tan mal debía estar esa chica para que la rechazaras? Pobre Sandy, se debe sentir terrible.

—Cierra el pico, ahora no te cuento nada —protesté acercándome al mostrador donde se encontraba una señorita sentada.

—Era un chiste, Otto, no seas tan llorón —murmuró clavándome su codo en mi costilla.

Decidí ignorar a la incompetente de Sadako y concentrarme en la señorita del mostrador, quien nos mandó a buscar a la pobre de Susie al salón número tres, en donde se encontraba ayudando a una de las profesoras en espera a que viniera a buscarla. Tuve que disculparme por el retraso y excusarme diciendo que me vi obligado a quedarme más tiempo de lo habitual en la escuela, y si bien eso era cierto, también me había olvidado que debía venir por ella, por fortuna tan solo había llegado diez minutos tarde.

Junto con Margot comenzamos a caminar hacia el primer piso en donde se suponía que se encontraba el aula de baile, ambos habíamos preparado un meticuloso plan que se basaba en extorsionar a mi hermana para que no le dijera a mi mamá que había llegado un poquito tarde a buscarla, aunque había olvidado que a Sue no le caía demasiado bien Margot. Mi hermana —al igual que todo el mundo— estaba obsesionada conmigo, como ambos teníamos una gran diferencia de edad, ella por algún motivo me veía como un príncipe y siempre quería que estuviera a su disposición, pero como Margot también actuaba como si fuera mi hermana eso la ponía un poco enojada.

—¿Crees que Sue me quiera echar? —preguntó Sadako mordiendo su barra de chocolate, se había comprado todos los dulces del supermercado en ausencia de su madre.

—Mientras no la provoques todo va a estar bien —le aseguré abriendo la puerta del salón.

Había un grupo de personas adultas tiradas en el suelo y, si bien no era un experto en baile, creo que estaban estirando. Todos giraron su cabeza para mirar quién era la persona que había entrado al salón, pero antes de que siquiera pudiera dar algún tipo de explicación, una pequeña niña de falda rosa pastel se acercó a mí, corriendo de forma eufórica, mientras gritaba mi nombre.

—Ottis, llegaste tarde —se quejó Sue colocando sus pequeñas manitas en sus caderas, mirándome como si fuera mi mamá a punto de regañarme.

—Perdón, enana, tuve que limpiar los vestidores de chicos —me disculpé despeinando su cabello castaño—. Te compraré algo para recompensarte.

Sus ojos tenían símbolos de dinero, por lo que obtener su perdón y su boca cerrada me costaría bastante.

Tuve que disculparme con la profesora de baile y decirle porqué había llegado tarde, luego colgué la mochila de mi hermana en mi hombro y sujeté su mano para comenzar a caminar mientras me relataba lo que había hecho durante su clase.

—Susie, holis —saludó Margot mientras le mostraba su puño.

—Hola —respondió mi hermana de manera respetuosa, como si se tratara de un desconocido, mientras se aferraba a mi brazo hasta el punto en donde me empezaba a cortar la circulación.

—¿Quieres gomitas? —le preguntó agitando un paquete color verde con entusiasmo, pero mi hermana solo negó con la cabeza.

—Yo quiero —dije intentando tomarlo, pero la estúpida de mi amiga lo volvió a tirar en su bolsa plástica.

Margot, en vez de levantar su dedo medio, me mostró su dedo meñique con una sonrisa, ya que cuando Susie se encontraba presente intentábamos no ser tan vulgares, algo bastante complicado, ya que nuestra relación se basaba en el odio mutuo que sentíamos.

—Ottis, ¿me compras la nueva muñeca Sasha Queen? Salió la de primavera —dijo tironeando de mi camisa.

—¿Piensas que tienes un hermano multimillonario, Sue? Mi límite llega a un muffin.

—Que hermano mayor tan mediocre tienes, pequeña golondrina —dijo cierta pelinegra mientras negaba con la cabeza.

Le di un codazo en las costillas con disimulo en cuanto mi hermana giró su cabeza y ella me respondió con un golpe en la nuca.

—¿Puedo adoptar un gato? —preguntó ignorando lo del muffin—. Todos mis compañeros tienen mascotas, yo no tengo.

—¿Y las gallinas? Un gato podría atacarlas, enana. —Me negaba a poner a mis preciosas hijas en peligro—. Puedes tener un pez.

—Los perdedores tienen un pez —se quejó Margot a mi lado.

—¿Estás de mi lado o qué? —murmuré molesto y ella solo intentó ocultar su risa.

—¿No quieres un banana split? Me alcanza para eso —dije intentando peinar su cabello, ya que sus trenzas estaban a punto de deshacerse por completo.

—Está bien —aceptó de mala gana—. ¿A la tarde vamos al parque juntos, Ottis?.

—Bueno, te llevo —acepté.

—Yo también quiero un banana split, Ottis —se entrometió Margot entrelazando su brazo con el mío, ganándose la mirada de mi pequeña hermanita que comenzó a sujetar mi brazo con más fuerza.

—Vas a tener que pagar los banana split de los tres —dije volteando a verla.

—¿Eh?.

—Te presté dinero esta mañana y quedé en quiebra —le recordé mientras la señalaba con mi dedo.

—Ya me estaba pareciendo raro que no me estuvieras echando —murmuró con obvia molestia—. Está bien, tía Margot va a pagar, Susie, ¿me das un abrazo? ¿no? Bueno, vamos a fingir que no me rompe el corazón tu indiferencia.

Susie extendió sus brazos en un intento de pedirme que  la cargara, le tuve que entregar a Margot la pesada mochila rosa de princesas Disney, intentar ignorar el dolor en mis brazos y sujetar a mi que hermanita, que estaba cansada de caminar debajo del inmundo sol de primavera.

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