
✧c.-044
N/A: Este capítulo me emociona especialmente porque cada vez se va cerrando más el círculo en torno a lo que pasa con TaeHyung y eso me vuelve loca xD
Cap dedicado a letfaraway ♡♡
Hoy os recomiendo 'Girl, so confusing' de Charli xcx y Lorde, mi colaboración favorita.
[...]
Afortunadamente, el ala de TaeHyung no presentaba nada más que una pequeña fractura. Desafortunadamente, la fractura más grande la presentaba su confundido corazón, quién ni siquiera podía asimilar las cosas aún cuando se encontraban de camino a "casa" —o, más bien, el pequeño hostal que los gemelos Kim les habían recomendado para pasar la noche, libre de tormentas de arena y arena en general—. Simplemente no podía comprender por qué Jungkook se había arriesgado tanto.
"Ha sido una suerte que hayamos encontrado a los feos estos sanos y salvos casualmente." Oyó de fondo a Jungkook decir. Nuka, en su regazo, se quejó, haciéndole reír. "Es broma, es broma, pequeñín, ni tu hermano ni tú sois feos. Sois los cerdos más bonitos del mundo."
TaeHyung, por su parte, se mantuvo en silencio, manteniendo el labio inferior entre los dientes. No podía hacer nada más que pensar en lo que Jungkook tendría en la cabeza para ponerlo a él por delante de todo, incluso su propia seguridad.
"Aunque me encantaría saber cómo es que tu hermano y tú habéis salido de esa tormenta ilesos, porque yo casi termino manco y TaeHyung sin alas. Lo vuestro es otro tipo de suerte."
Nuka gruñó, simplemente acomodándose. Jungkook rio, acariciando su lomo.
"Supongo que es mucho más fácil derribar a dos criaturas diminutas que a un cerdo de más de medio metro, ¿verdad?" Siguió diciendo. "Otro punto más a mí favor de por qué ser grande es la solución a muchos problemas."
Él hizo aquel comentario en un tono evidente de broma, esperando alguna reacción defensiva por parte del pelirosa, quién se mantenía sumamente callado desde que emprendieron su viaje al hostal. Sin embargo, nada más que silencio lo recibió, llegando incluso a extrañarle. Ni siquiera cuando se encontraba sin fuerzas, vacío de energías y llorando por todo eso, TaeHyung se había quedado callado. Que lo hiciera ahora casi resultaba motivo de preocupación.
"¿Mosquito?" Lo llamó, su ceño fruncido al no tener respuesta por su parte.
Tal fue la magnitud del asunto, que hasta Nuka se vio obligado a actuar, empujando con su hocico la mano de TaeHyung que tenía justo al lado, sólo así consiguiendo una mínima reacción por su parte, pues el pelirosa se sobresaltó, mirándole.
"Ay..."
"Mosquito, ¿va todo bien?"
Los ojos del susodicho finalmente viajaron hasta Jungkook. "¿Eh...?"
"Que si va todo bien, pareces distraído. ¿Te sientes mal? ¿Es por tus alas? El doctor Kim dijo que te recuperarías pronto, así que no debes tener miedo."
"Oh, huh... No, no es por eso. Estoy bien."
Jungkook frunció el ceño. No sonaba no se veía bien en absoluto, por lo que ni siquiera podía creer en su palabra a pesar de que deseaba que estuviera diciéndolo en serio.
"¿Seguro?"
Y él asintió, sonriendo inclusive. "Claro, tranquilo. Sólo me siento un poco cansado por, ya sabes... Todo lo que hemos vivido hoy, pero se me pasará. Con dormir unas cuantas horas estaré como nuevo otra vez, ya lo verás."
A pesar de que Jungkook le devolvió la sonrisa, supo que seguía sin ser honesto y eso le preocupaba aún más. Suspirando, tomó la barbilla del pelirosa, quién volvía a apartar la mirada, enfocándose en sus manos unidas sobre su propio regazo. De esa forma, fue que pudo mirarle a los ojos, descubriendo que estos se encontraban llenos de gruesas lágrimas. Lágrimas que sólo ocultaba a la fuerza, tragándose lo que parecía un llanto silencioso. Su corazón cayó mil metros hacia abajo.
"Mosquito, ¿qué sucede?"
TaeHyung intentó apartar la mirada al instante, mas no lo consiguió. "No es nada, Jungkook, ya te lo he dicho. Sólo estoy cansado."
"No, no es eso, te conozco. Hay algo más."
"Que no, de verdad..." Insistió. Sin embargo, las lágrimas habían ganado esa batalla y un sollozo abandonó sus labios en cuanto se distrajo, ni siquiera siendo capaz de ocultarlo por más tiempo.
El nudo en la garganta de Jungkook creció. "TaeHyung..."
Otro sollozo sonó.
"E-Es que, ¿por qué lo hiciste?" Quiso saber, mirándole a los ojos. "¿Por qué tuviste que descuidarte así? No lo entiendo, Jungkook..."
"Yo tampoco..." Admitió, viéndose confundido.
No entendía nada en absoluto, para ser honesto.
TaeHyung respiró hondo antes de volver a hablar, tocándose el cuello en busca de lo que necesitaba. "El collar, hablo del collar." Le hizo saber, y, empujándolo fuera de su pecho con manos temblorosas, se lo mostró.
"Ow... Pensé que te habías dado cuenta hace tiempo."
"No, claro que no. Ni siquiera lo noté. No fue hasta que el doctor Seokjin lo mencionó durante mi inspección que me di cuenta que lo llevaba puesto. Al principio me sentí confundido, creyendo que todo eso de dárselo al señor Lan para que pudiera proteger a su tribu, había sido parte de un mal sueño; pero no... Era tu collar, el que deberías estar llevando justo ahora."
Jungkook se encogió de hombros, no sabiendo qué decir al respecto.
"¿Cuándo me lo diste, si se puede saber?"
"La noche en la que llegamos a Nama Ann, cuando te quedaste dormido sobre mí en el río y te lleve hasta nuestra cama." Explicó, mirando hacia otro lado. TaeHyung sostuvo su barbilla, obligándole a mirarle de vuelta, sólo para mostrarle su mirada llena de consternación. Él suspiró. "¿Qué querías que hiciera, TaeHyung? No podía simplemente dejarte desprotegido."
El pelirosa dejó escapar un suspiro, tratando de mantenerse disconforme aún si tenía el corazón acelerado, amenazando con salírsele del pecho.
"¿Pero sí podías hacerlo contigo mismo?"
Y tal y como lo esperaba, Jungkook asintió sin rodeos, no pareciendo arrepentido de una decisión que había tomado algún tiempo atrás. Ni siquiera cuando esta pudo haber sido (y en cierto modo lo fue) perjudicial para él.
"Claro que sí. Es lo que hice al fin y al cabo, ¿no?" Respondió, manteniendo los labios apretados.
"Jungkook..."
Este lloriqueó, más lágrimas empapándole las mejillas. El susodicho se inclinó para eliminarlas con sus pulgares, esbozando una sonrisa dulce que le hizo estremecerse.
No comprendía como alguien que había estado a punto de morir en tantas ocasiones, habiéndose enfrentado a la realeza de su propio mundo, un monstruo que quiso acabar con él y en su lugar lo envió directo a un mundo de mosquitos parlanchines (eso había sido súper ofensivo para sí mismo cuando lo repasó en su cabeza), donde por tercera vez su vida corrió peligro ― casi fulminado por una tribu, despedazado por un beringal furioso y engullido por una tormenta de arena, quisiera arriesgarse a tanto sólo por la seguridad de alguien que lo acompañaba.
"¿Qué? No voy a decir que sólo fue impulsivo y ya. Sé que vas a odiar escuchar esto, pero aún siendo consciente de las consecuencias y tesituras a las que me exponía, lo hice. No me importaron en ese momento ni mucho menos ahora, TaeHyung. No me arrepiento de nada... Y si tuviera que volver a hacerlo, lo haría sin pensarlo."
Otro sollozo delató a TaeHyung, quien terminó aferrándose a la muñeca del azabache, cuya mano se encontraba acunando su rostro.
"Eres muy descuidado..."
Jungkook negó. "No, no lo soy."
"Claro que lo eres, Jungkook, ¿cómo vas a hacer eso?" Balbuceó, cerrando los ojos con fuerza. "No puedes, no... Es peligroso, irresponsable y-y..."
El pulgar ajeno se presionó contra sus labios, acallando lo que tenía para decir, aunque no era más que el comienzo de torpes balbuceos sin sentido y pequeños lloriqueos, demasiado conmocionado por la situación como para pensar con claridad. Era suficiente para su corazón aterrorizado, lleno de culpa.
"Lo hice porque estaba pensando en ti, TaeHyung. En ti, en nadie más, mucho menos en mí." Dijo en apenas un susurro, acariciando su húmeda mejilla. "Como cada cosa que hago, digo o pienso desde que te conocí, es sobre ti. Y no me importa parecer descuidado o acabar en peligro. Nunca lo hará si el resultado eres tú estando a salvo y bien. Eso es lo único que sí me importa, mosquito. Nada más."
El siguiente sollozo estuvo a punto de romperle las cuerdas vocales, viéndose obligado a negar cuando las palabras parecían más grandes que él. "No, no lo dices en serio..."
"Claro que lo digo."
TaeHyung volvió a negar. Los ojos de Jungkook también se encontraban llenos de lágrimas, lágrimas que no pensaba dejar escapar porque simplemente se encontraba emocionado, sensible ante las palabras y el pensamiento de alguien a quien tanto quería.
¿Cómo podría arrepentirse de mantener a salvo a su compañero? TaeHyung era la razón de que todo en su vida se sintiera en calma y correcto por primera vez en mucho tiempo. No podía permitir que algo le sucediera.
"¡No, no lo haces! Porque de hacerlo, sabrías que ni una sola parte de mí estaría bien en un escenario donde tú te encontrases en peligro."
Su dedo acusatorio lo señaló. Luego, se tapó el rostro con ambas manos, sollozando en silencio, silencio que Jungkook secundó, al no saber qué decir para calmarlo. Y es que, de hecho, nada ni nadie podía calmar a TaeHyung, ni siquiera el hecho de que, a pesar de su irresponsabilidad (o lo que él, cegado por su propio miedo, veía como tal) no había tenido efectos secundarios.
"¿Qué será de mí si algo malo te ocurre, Jungkook? Si... Si por prescindir de esa dichosa piedra tu suerte termina siendo otra muy diferente. ¿Acaso te has parado a pensar en eso?"
"TaeHyung..."
"No, TaeHyung no, pedazo de imbécil." Su dedo acusatorio esta vez le golpeó en el pecho, sintiéndose impotente. "Casi muero del miedo esa vez en la que no despertabas después de volverte pequeño, Jungkook. No tienes ni idea del horror que fue para mí todo eso. Ni idea."
"Eh, mosquito..." Lo intentó de nuevo, pero fue en vano.
"Sentí que te morías y yo lo haría contigo." Siguió diciendo, encontrando sus ojos de nuevo. "Por eso cuando la tribu del señor Lan nos atrapó le di mi collar en lugar del tuyo o el de Maoi-lee, porque no quiero que estéis en peligro."
Jungkook asintió. "Ya, lo sé. Yo hice lo mismo contigo."
"Pero, no... No es justo. No quiero que arriesgues tu vida por mí, no después de todo lo malo que ha pasado, Jungkook." Tomándole del rostro con el suyo empapado en lágrimas, sollozó. "Ya bastante horrible es saber que en algún momento te irás para siempre y no volveremos a vernos, como para que sacrifiques tu seguridad por la mía. No es justo."
El peso extra en el pecho de Jungkook se volvió más notorio, pesado, imposible de aguantar. Este pasó ambos pulgares por las mejillas ajenas, acariciándolas suavemente y suspirando antes de acunarle la cara.
Era precioso aún cuando se encontraba desolado.
"Lo siento entonces, mosquito. Lamento que te sientas así por mis decisiones, pero ya están tomadas y francamente no pienso dar marcha atrás." Esbozó una sonrisa que casi se sentía triste, pues no podía hacer otra cosa. "Supongo que este es el precio que debes pagar, ¿no?"
TaeHyung tragó saliva, confundido. "¿E-El precio por qué?"
"Por todo. Estuviste a mi lado en todo momento cuando aterricé en vuestro mundo y me cuidaste como si me debieras la vida aún sin conocerme... Ahora yo quiero proteger la tuya no sólo porque te lo deba, sino porque siento tantas cosas por ti que ni siquiera me permitiría a mí mismo ponerte en peligro." Le dijo, sus palabras siendo más que suficientes para acelerarle el corazón.
"Jungkook..."
"Te quiero y eso es lo único que puedo decir con seguridad desde que te conocí, TaeHyung. Voy a protegerte aún si debo volver a pasar por otra tribu, un oso enfurecido y mil tormentas de arenas más. Y ni puedo ni quiero cambiarlo."
Sollozando, el pelirosa jadeó, necesitando llenarse los pulmones de aires para hablar. "No... N-No es un oso, sordo de los cojones, e-es un beringal..."
Jungkook dejó escapar una carcajada.
"Me has entendido, ¿no? Pues eso es lo importante."
"Lo he hecho, sí." Asintió, tragando el inmenso nudo en su garganta que parecía crecer por segundos. "Y yo también te quiero, por cierto."
"Eso lo sé, mosquito."
Su cabeza se movió de un lado a otro, negando casi con torpeza. "No, no lo sabes..."
Aquello confundió al azabache, cuyo ceño terminó fruncido. "¿Cómo?"
"Te quiero mucho, muchísimo. Más de lo que puedo llegar a asimilar y explicar con simples palabras. Estoy enamorado de ti, Jungkook, no tienes una idea de cuánto. Siento que p-podría morir por eso y me asusta mucho, ¿sabes?" Se sinceró, aun cuando la presión en su pecho estaba asfixiándolo, mezclándose con el nerviosismo y el miedo. Tenía los ojos llenos de lágrimas, impidiéndole ver cuál sería la expresión ajena.
Jungkook esbozó una sonrisa, sus propias lágrimas cegándolo cuando quiso mirar a TaeHyung, no alcanzando a ver su pequeña y húmeda cara aún si eso era todo lo que deseaba.
"...pero al mismo tiempo esta es la primera vez que se lo digo a alguien sintiéndolo de verdad y no es complicado si se trata de ti. Así que tampoco puedo permitirme que estés en peligro." Sorbiendo por la nariz, siguió diciendo. "Supongo que lo entenderás, ¿verdad?"
"Claro que lo entiendo, perfectamente. Yo me siento del mismo modo con respecto a ti y sí que da miedo, mucho miedo, mosquito... Ni siquiera estar cara a cara con Sounik se sintió tan terrorífico como esto."
TaeHyung retrocedió algunos centímetros, atragantándose con su propia saliva. "Ow, ¿tan- tan feo soy?"
Y de nuevo, el azabache rio.
"No, eres precioso, la criatura más bonita por dentro y por fuera que he conocido en mi vida. Tú nunca me darías miedo, sólo sentir esto por primera vez lo hace." Le hizo saber, acariciándole la mejilla cuando sonrió. "Pero aún así sigo sin arrepentirme porque sé que quién tengo delante y lo que siento por él es lo único que no carece de sentido."
Aquellas palabras rodearon el corazón de TaeHyung, apretándolo tan fuerte que provocó un vuelco, que se acelerara sin control alguno y jadeara en el proceso. Fue reconfortante al final, cuando se calmó y esa presión extraña fue reemplazada por la sensación parecida a ser abrazado. Y no pudo controlarla; mas tampoco lo intentó suficiente. No cuando su primer impulso, tras estremecerse de pies a cabeza, fue acortar la distancia que los separaba y besar a Jungkook.
Al fin y al cabo, eso era lo único que necesitaba.
"Te quiero." Susurró contra sus labios, poniendo una mano al costado de su cuello.
Jungkook lo besó de vuelta, dejando escapar un suspiro. "Y yo a ti, mosquito."
TaeHyung tragó saliva.
"Pero no vas a devolverme el collar." Le dijo tras un corto silencio, viendo su cabeza pelirosa mecerse de un lado a otro, negando. Claro que no lo haría.
Jungkook necesitaba dejar muy claro su postura, pues era plenamente consciente de que TaeHyung haría lo que quisiera con él. Y no podía permitirlo cuando eso significaba todo lo que deseaba evitar.
"No lo haré porque sé que encontrarás la forma de entregármelo de nuevo y yo necesito saber que estás protegido a toda costa." Accedió, para fortuna del azabache, quien orgulloso volvía a sonreír. "Tendremos que conseguir otra para ti sea como sea."
"Creo que eso es un poco difícil, ¿no te parece?"
Y tal y como esperaba, TaeHyung se encogió de hombros. "Tal y como tú has mencionado antes, no me importa en lo más mínimo."
La sonrisa del azabache se volvió más amplia, inclinándose de nuevo para besarle en los labios. No podía evitarlo cuando frente a sus ojos era lo más bonito que había visto nunca. Que vería jamás.
Jungkook siguió besándolo cuando cayeron juntos sobre la cama, aquel colchón blando y esponjoso que rebotó bajo sus cuerpos, los cuales permanecieron pegados al del otro durante toda la noche. Abrazados, disfrutando de como el calor corporal ajeno se fundía con el ajeno sin necesidad de hacer nada más que sentirse cerca.
Esa noche, TaeHyung durmió como si ese no hubiese sido el peor día del mundo para los dos. Como si no hubiese estado a punto de morir en más de una ocasión ni la preocupación lo había llevado a cruzar sus propios límites varias veces. Como si la tormenta de arena hubiese sido nada más que un pequeño soplo de aire fresco contra su rostro.
Al fin y al cabo, todo se volvía de otro color cuando tenía a Jungkook junto a él.
A la mañana siguiente, un Sol brillante y enorme en lo más alto del cielo les dio los buenos días, viéndose obligados a comprar nuevos sombreros en cuanto salieron a la calle para protegerse de él. TaeHyung lamentó no haber comprado aquellos que tenían un hilo bajo la barbilla para ajustarlos y evitar justo eso (perderlos en una tormenta de arena o algo parecido), por lo que esta vez no dudó en tomar la decisión correcta. Aunque Jungkook no pareciese estar demasiado convencido del resultado final.
"Siento que parezco imbécil..."
"¿Por qué lo dices?" Confundido, quiso saber.
El azabache le miró con los ojos entrecerrados, como si no pudiera creer el motivo detrás de su pregunta.
"¿Es en serio, TaeHyung? Me veo ridículo. El sombrerito de las narices me aprieta la cabeza como si lo tuviera puesto a presión, el rosa pálido ni siquiera combina con nada de lo que llevo puesto y, para colmo, las florecitas son horteras de narices. Es horrible."
"Oh, ya veo... Te estás quejando del sombrero..."
"Pues claro que me estoy quejando del sombrero."
"Asumo que sufrir una insolación es mucho menos ridículo que usarlo, ¿verdad?" Preguntó, sus cejas en alto. Jungkook bufó. "Supongo que quemarte la piel por el Sol no debe ser tan humillante como usar un sombrero rosa y con florecitas, ¿a que no, grandullón?"
De nuevo, bufó. "No me estoy quejando de eso..."
"Entonces no te quejes, directamente." Le dijo, sonando muy serio al respecto. Jungkook suspiró esta vez. "Ah, y para la próxima sé más rápido eligiendo en lugar de para quejarte. Mi sombrero te hubiera quedado super bien."
Y es que, para suerte del pelirosa, sólo quedaba un sombrero completamente negro a la venta, por lo que fue muy rápido a la hora de señalarlo, adelantándose a Jungkook sin pensarlo siquiera. Eso no podía tenerlos a ambos más decepcionados.
"Cállate, no me lo recuerdes..." Dijo entre dientes, acomodándose la cuerda bajo su barbilla un poco hacia delante, refunfuñando. "Al menos agradece que no eres tú quien debe llevar esta mierda, porque entre el color del sombrero, tus alas, la ropa que llevas y ese pelo fosforito, ibas a parecer un salmonete poco hecho."
TaeHyung lo fulminó al instante, estampándose contra él por voluntad propia. Eso le hizo reír, olvidando momentáneamente su enfado.
"Gilipollas..."
Jungkook respiró hondo, meneando la cabeza de un lado a otro mientras se recuperaba de la risa, pues molestar a TaeHyung se había vuelto algo así como su mayor hobby desde que habían iniciado aquel viaje. Ver sus caras de pocos amigos, sus ojos fulminantes y aquellos labios fruncidos en señal de que estaba enfadado eran de lo más entretenido.
"¿Y dónde se supone que vamos a encontrar esa... cosa?"
"Líbalo cribio, Jungkook, se llama líbalo cribio. Es un tipo de arcilla húmeda que sólo se encuentra en tiendas especializadas en cerámica y otros minerales. La señora de la tienda donde compramos los sombreros dijo que había un taller cerca, así que vamos a ir a preguntar."
"¿Nos hemos recorrido media ciudad por un trozo de arcilla? ¿En serio?"
TaeHyung simplemente se encogió de hombros. "¿Y a mí que me cuentas? Pues sí, claro. Igual que nos recorrimos toda la montaña hacia arriba por cuatro pedazos roñosos de caliender prensado... Las quejas a la señora Choi."
"Pero al menos el caliender prensado tenía su encanto y no es sólo arcilla mojada... Menudo despropósito..."
"¿Ahora eres tú el que se queja?" El pelirosa bufó. "Pensé que eras Mr. Sonrisas y positividad, ¿qué te ha pasado?"
Jungkook también bufó, no dudando en fulminarle. "Tú me has pasado, mosquito. Tú y este puñetero sombrero rosa con flores que está a punto de hacerme una reducción de papada." Le dijo, oyendo su carcajada al instante. Él lloriqueó. "No te rías. Me aprieta tanto la cabeza que estoy al borde de comprimirme como un pistacho. Voy a tener que aprender a comer con los ojos si sigo así..."
Sin dejar de reír, TaeHyung acarició su brazo, aferrándose a él. "Pobrecito... Jungkook el grandullón llora porque el sombrerito le aplasta las ideas y no combina con su ropa. Qué lástima y qué pocos problemas tenemos a nuestras espaldas para sufrir por esto, ¿verdad, cariño?"
"Cariño sí, todo lo demás no." Le dijo. Sólo entonces, rememorando las que habían sido sus propias palabras, TaeHyung terminó rojo hasta las cejas. Jungkook se encogió de hombros. "¿Qué? Tú mismo lo has dicho, ¿no?"
"Sí, eh, p-pero..." Él negó, restándole importancia, su atención viajando rápida (y afortunadamente) hacia un edificio que tenían frente a ellos. "Olvídalo, mira eso. Es un taller."
Jungkook no pudo ocultar su sonrisa.
"¿Estás cambiando de tema porque te da vergüenza?"
"Vamos a entrar, venga." E ignorando el modo en que estaba siendo observado, TaeHyung optó por tomar su mano, jalando del azabache hasta adentrarse en aquel taller.
Respirando hondo para calmarse disimuladamente, saludó de forma cortés a todo aquel con el que se cruzaban, dando pequeñas sonrisas y cabezazos al aire que no tardaban en ser correspondidos con la misma amabilidad. Eso le ponía de buen humor, al menos. Lo bueno del viaje es que estaban rodeados de gente agradable, lo malo es que los problemas no lo eran tanto y también estaban rodeados de ellos.
Se trataba de un taller pequeño, lleno de estanterías con libros gruesos y vitrinas donde yacían un sinfín de trofeos, urnas de cristal repletas de piedras preciosas, brillantes y cuadros decorando las paredes. Tras el mostrador, una señora de mediana edad se encontraba.
"Buenos días, soy Ruan Mei, ¿en qué puedo atenderos?" Ella saludó, esbozando una sonrisa amable.
TaeHyung fue el primero en devolvérsela, acercándose al mostrador. "Buenos días, venimos en busca de una arcilla húmeda que recibe el nombre de líbalo cribio, nos han dicho que podríamos encontrarla por aquí."
"Oh, sí, por supuesto. ¿Van a quererla en bolsa o en caja?"
"Pues no sé, eh... Depende de dónde se conserve mejor, supongo. Aún nos queda un camino largo por delante hasta que lleguemos a casa."
Ella asintió. "Caja entonces, se mantiene conservada en aceite de romero para que no pierda propiedades, así que les será más cómodo llevarla en un cajita. No se derramará." Le hizo saber, viéndole asentir.
"Perfecto..." Dijo, aunque no tenía ni idea de lo que estaba diciendo.
"La traeré en seguida, esperadme aquí."
Ambos asintieron, viendo como inmediatamente después la mujer desaparecía tras las cortinas corredizas de un almacén. Jungkook y TaeHyung se miraron, coincidiendo silenciosamente ante el mismo pensamiento.
"¿Aceite de romero? ¿Arcilla?"
TaeHyung sólo alcanzó a encogerse de hombros. "Ella sabrá, es la profesional..."
"Ya, bueno..."
La mujer apareció frente al par de jóvenes poco después, portando una caja diminuta entre sus manos que posó sobre el mostrador.
"Aquí tienen. ¿La quieren para un uso en específico, o...?"
"Es un pedido de nuestra mentora." Explicó brevemente el azabache.
"Oh, ¿vuestra mentora?" Cuestionaba, mostrándose interesada cuando los dos asintieron otra vez. "¿Practica el ocultismo, espiritismo...?"
Sus ceños se fruncieron al mismo tiempo, volviendo a mirarse entre sí, sin entender todavía menos que antes. TaeHyung tuvo la valentía de preguntar, pues parecía estar al borde de cortocircuitar.
"¿Por qué lo pregunta? ¿Acaso la arcilla se usa en algo de eso?"
Ella rio. "Sí, claro que sí. Es uno de los ingredientes principales de la Contra Vitta, una poción hecha exclusivamente por el día de los muertos para devolver a alguien a la vida. Un animal, ser querido, cualquiera. Su nombre es un poco contradictorio, pero se cree que es metafórico al mismo tiempo." Les explicó, riendo aún más fuerte debido a las expresiones que mantenían en sus rostros. "No me miréis así, no estoy diciendo que sea esa la intención de vuestra mentora, sólo es un suponer. Puede tener mil usos más, aunque ese sea el más común. Ya me entendéis..."
Ambos asintieron a la vez, haciéndole reír todavía más fuerte.
"Bonito colgante, por cierto, muchacho. ¿Es una amerita?" Señalando la piedra que colgaba del cuello del pelirosa, cuestionó.
TaeHyung, quien se obligó a sí mismo a reaccionar con rapidez y asentir, lo hizo. "Sí, es una amerita. Nuestra mentora nos lo dio para protegernos de malas energías y todo eso."
"Pues muy buen hecho, honestamente. Aunque no sé cómo puedes soportar ese peso, debes tener el cuello adormecido."
Y por si fuera poco, ese comentario tan simple como inocente, terminó de confundir al pelirosa. Del mismo modo en que hizo con su acompañante, cuyo ceño se frunció, siendo él esta vez quien tomase el relevo de preguntar.
"¿Peso? ¿Qué quiere decir?"
"La amerita es una piedra que absorbe todas las malas energías que nos rodean, como cuando tienes una gotera en el techo y pones un cubo de agua debajo para que se llene. Se vuelve pesada, muy pesada con el paso del tiempo." Explicaba, encogiéndose de hombros como si esa fuese una información que ellos debían tener. "Eres delgadito y pequeño, asumo que si no tienes superfuerza, debes estar agotado."
Para sorpresa de la señora, TaeHyung negó. "Lo cierto es que no noto nada... Ni siquiera me di cuenta de que la llevaba puesta hasta hace unas horas."
Aquello pareció sorprender a la dueña del taller, su ceño frunciéndose.
"¿Cómo es eso?"
El pelirosa se encogió de hombros. "No lo sé..."
"Pero es imposible, muchacho. Hay malas energías por todas partes, estamos rodeados de ella. Gente mala, malos pensamientos, acciones... Y vosotros sois turistas jóvenes, lo que más atrae ese tipo de energía." Sin poder creer lo que TaeHyung decía, ella murmuró. "¿Cuál es tu habilidad especial?"
"N-No tengo..."
Ella dejó escapar una risita como si TaeHyung acabase de hacer la mayor broma jamás contada.
"Me estás vacilando, ¿verdad? Todos tenemos una."
"Yo no... O al menos, no la he descubierto aún." Dijo, un poco cohibido cuando volvió a reír. "Hablo en serio, no es ninguna broma, señora... No tengo."
Sólo entonces, la mujer se puso seria de repente. "¿De verdad no tienes?"
"Se lo juro."
"Dice la verdad, todavía no hemos descubierto su habilidad especial." Jungkook afirmó, pasando un brazo protector por la espalda del pelirosa. "¿Hay alguna razón por la que esa piedra no se haya vuelto pesada?"
Lentamente, asintió. "Sí, sí que la hay, pero..." Alargando su mano hacia el pelirosa, viéndose consternada, levantó las cejas en su dirección. "¿Puedo...?"
TaeHyung asintió, por lo que ella atrapó el colgante entre sus dedos, sólo para soltarlo medio segundo después, maldiciendo entre dientes como si algo le doliera.
"¿Qué demonios...? Esa amerita pesa como un muerto, muchacho."
Jungkook y él volvieron a compartir una mirada, llegando a verse horrorizados en esta ocasión, justo antes de que el pelirosa mirase a la señora que se sobaba los dedos con una mueca de dolor.
"¿Entonces por qué no puedo notarla siquiera? ¿Es normal?"
"No, no lo es. No he conocido a nadie que le pase eso."
"¿Y por qué sucede?" Quiso saber Jungkook, preocupándose al ver la mueca consternada en el rostro de Ruan Mei. "¿Es algo malo? ¿Acaso no funciona?"
"Funciona perfectamente, ha absorbido todo rastro de malas energías que os hayan acompañado tras su uso, de eso no queda duda alguna. Pesa muchísimo para ser una amerita inútil o falsa." Explicó, echándose algo en las manos. "El problema está en él." Señaló a TaeHyung.
"¿En él?"
El susodicho, casi intimidado, se señaló también. "¿En mí...?"
"Eres inmune. No notas que la llevas puesta porque en ti no tiene ningún tipo de efecto. Tú mismo repeles la mala energía que te rodea."
Aquella respuesta caló a TaeHyung como si acabasen de lanzarle un jarrón de agua fría encima, mirando a Jungkook en busca de que unas respuestas a las preguntas que él mismo también se hacía.
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