
De cara con el diablo
Cuando te enamoras haces de todo para impresionar a esa persona. Tu corazón es quien te guía y el sentido común desaparece.
Siempre creí que todo eso era pura mentira, que era imposible que los sentimientos se antepusieran a la razón, pero veo que estaba muy equivocado.
Esa chica descontrola todo lo que es mi razón, cuando estoy junto a ella siento como todo en mi interior se revuelve, como si me sacudieran de un lado a otro.
Creo que puedo decir... que me equivoqué, el corazón sí se puede poner sobre la razón...
-Fuutarou Uesugi
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Ambos chicos caminaban bajo la luz de la luna, ambos estaban bastante sonrojados y nerviosos... y quién no lo estaría, ¡se habían besado!
Sumandole eso, ambos caminaban tomados de la mano, una iniciativa de parte de Fuutarou.
-¿Mi mano no estará sudada?- pensó con nervios el chico.
-¿No lo estaré agarrando muy fuerte?- pensó Itsuki.
-¿No se sentirá obligada? Pero...- pensó él.
-Siento... que lo estoy incomodando... pero...-
-¡Aún así, no quiero soltarlo/soltarla!- pensaron al mismo tiempo.
El silencio que había entre ellos era muy grande, pero no era uno incómodo, era uno que ambos disfrutaban, la simple compañía de estar junto a quien quieres a tu lado era suficiente para ellos.
-Ue...Uesugi-kun...- dijo ella con muchos nervios.
-Creo que deberías dejar de llamarme por mi apellido, ¿no lo crees? Digo... después de lo que pasó...- dijo el chico mientras reía nerviosamente.
-Fu... Fuu... Ta... Taro-kun...- dijo ella con mucha dificultad mientras bajaba el rostro y sentía que humo salía de sus oídos, aunque el "Fu" lo dijo tan bajo que el chico no lo escuchó.
-Taro-kun... me gusta... je, nada mal.- dijo mientras le sonreía.
-Ta-Taro-kun... ¿pue-puedo...?- preguntó, pero el chico la interrumpió.
-Claro que puedes quedarte a dormir, no quieres regresar luego de lo de hoy, ¿no es así? Tranquila, puedes descansar en mi hogar.- respondió él, adelantándose a la petición de la chica, causando un gran sonrojo en ella.
-Gra... gracias por eso... prometo no molestarte más luego de esto. Es solo que... bueno, tú entiendes.- dijo ella.
El peliazul afirmó más el agarre y le dio una cálida sonrisa, una sonrisa que le daba tranquilidad a la chica.
-Lo entiendo, no necesitas explicarme, yo cuidaré de ti.-
Así ambos llegaron al hogar del chico, él le prestó una pijama y luego de que ella se cambiara ambos se alistaron para dormir.
-Bue-buenas noches Itsuki... descansa.- dijo él mientras se acercaba a la chica. -¿Le doy un beso de buenas noches...? No... no, ¿en qué piensas?- pensó él.
Ella rio ligeramente y cuando él estuvo muy cerca, ella lo jaló hacia la cama.
-Mmm no quiero dormir sola, sería descortés de tu parte el que me hicieras sufrir dejandome sola, ¿no lo crees?- dijo ella en un tono divertido.
-E-e-esto... va-vale...- dijo él con muchos nervios.
Ambos se quedaron de frente, sus ojos se chocaron y nuevamente se perdieron en los ojos del otro.
Fuutarou por instinto se acercó, cerró los ojos y besó la frente de Itsuki.
-Bue-buenas noches Itsuki...- dijo tras separarse,
La chica bastante sonrojada se dio la vuelta y le dio la espalda al chico, al principio pensó que había hecho algo mal, pero las palabras de ella lo convencieron de todo lo contrario.
-De-descansa Ue... Taro-kun... te... te quiero.- dijo ella con dificultad. Su rostro ardía y no dudaba de que estaba tan roja como un tomate.
Ella cerró los ojos, tratando de calmarse, pero simplemente no podía reconciliar el sueño, estaba demasiado nerviosa al estar junto al chico que le gusta... en la cama. Lo cual puede ser malinterpretado muy fácil.
Ella sintió que pasó bastante tiempo, estaba empezando a quedarse dormida hasta que sintió que el brazo del peliazul la rodeaba.
Ella abrió los ojos y se sorprendió, volteó a ver ligeramente al chico y notó que este ya estaba dormido.
-Taro-kun...- dijo en voz baja para comprobar si en verdad dormía y efectivamente, el chico ya estaba soñando...
Ella se puso muy nerviosa de golpe, su corazón se aceleró y el recordar que se habían besado no ayudaba a su ritmo cardíaco.
Sin embargo, ella se acurrucó de mejor manera y comenzó a sentir mucho sueño.
-En tus brazos... me siento segura.- dijo ella para luego caer en los brazos de Morfeo.
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Al despertar, Itsuki notó que el chico aunque ya no la estaba abrazando, él seguía bastante pegado a ella.
La chica se restregó los ojos y sonrió ligeramente hasta que una idea repentina cruzó por su mente.
Ella se acercó y besó suavemente los labios de Fuutarou, desde que se habían besado ella sentía la necesidad de volverlo a hacer y qué mejor manera que hacerlo así, o eso pensaba ella.
Sin embargo, el peliazul comenzó a abrir los ojos justo cuando ella estaba separándose,
-Quien diría... que eres una chica bastamte traviesa.- dijo con una sonrisa el chico,
-Yo... lo siento, me aproveché de ti...- dijo ella apenada.
-No te preocupes... de hecho, nunca me había despertado así de tan buena manera.- dijo él mientras le sonreía, causando que ella se sonrojara rápidamente.
-Me alegra... que te sientas de esa manera.- dijo ella mientras se restregaba el ojo y bostezaba.
-Linda...- pensó el chico.
Ese día era sábado, así que no había prisa por levantarse temprano e ir a estudiar. Fuutarou quería seguir durmiendo, pero al ver que ella se había levantado, decidió también levantarse para poder realizar el desayuno.
-No es necesario que prepares algo para mí, yo puedo hacerlo.- dijo la pelirroja al ver que Fuutarou se estaba dirigiendo a la cocina.
-Lo hago porque quiero.- dijo sin voltearla a ver.
Ella sonrió y caminó junto a él, realmente ese chico la impresionaba más y más.
Realmente parecían una bella pareja.
Tras una mañana bastante alegre para ambos, acordaron salir en la tarde al centro comercial, Itsuki quería comprar un vestido y aprovechando la ocasión, le pidió a su querido... ¿amigo? Que la acompañara.
Éste por supuesto, aceptó sin quejas. Pobre iluso.
Por supuesto... para poder hacer eso, Itsuki debía volver a su hogar para cambiarse, obviamente no esperaba el tener que quedarse a dormir con el chico, por lo que su única ropa era el yukata que había usado en el festival.
Él la iba a acompañar a su casa, pero ella se negó debido a que decía que él también tenía que alistarse y perdería mucho tiempo en acompañarla.
-Entonces, nos vemos allá a las 2, ¿te parece bien?- preguntó ella con nervios.
-Por supuesto, ahí estaré.- dijo él mientras sonreía.
Luego de eso se despidieron e Itsuki se fue a su hogar mientras que Fuutarou se quedó a arreglar su casa y a arreglarse también.
-Eso fue... completamente inesperado. ¿Ahora qué? ¿Le pido... que sea mi novia?- se preguntaba el chico.
El chico comenzó a realizar las tareas del hogar, pero aún así, nada le logró quitar la sonrisa de estúpido en toda la mañana.
Mientras, Itsuki caminaba rápidamente hacia su hogar, aún tenía puesta la ropa que el peliazul le prestó, así que trató de apurarse para no encontrarse con alguno de los amigos del chico y la reconociera, le daría mucha vergüenza que la vieran en pijama.
Para su buena suerte, no se topó con nadie. Ella llegó sin ninguna novedad hasta su hogar. Al estar fuera del edificio, la chica alzó la mirada y dio un gran suspiro, estaba casi segura de que tendría que enfrentarse a sus hermanas al momento de subir.
Tensó sus puños y subió por el elevador, se sentía bastante nerviosa, pero al mismo tiempo, se sentía bastante determinada.
Al entrar, notó que solo se encontraban Miku e Ichika. La pelicastaña estaba viendo la televisión y la pelirrosa estaba sirviendose algo de comer.
Itsuki por su parte trató de ignorarlas y pasar lo más rápido posible... pero por supuesto no iba a ser tan fácil.
Ella sintió que alguien la tomó del brazo, al voltear a ver notó que era Ichika.
-Suéltame... por favor.- dijo la chica con temor.
-Ara-ara, ¿por qué tan apurada Itsuki? ¿Donde estabas ayer? Espera... esa pijama no es tuya, ¿no es así? Emana un olor... varonil.- dijo la chica.
-Déjame, tengo cosas que hacer.- dijo ella, aún más nerviosa, causando que Ichika dudara más.
-Mmm no, no quiero. ¿Acaso estuviste revolcándote con el idiota ese?- dijo ella mientras apretaba más a la chica. -Oye Miku, ¡ven aquí! Escucha esto.- dijo mientras comenzaba a reírse.
-¿Qué quieres?- dijo la pelicastaña.
-Esta idiota pasó la noche con ese Fuutarou.-
-¿Tan fácil eres? Digo, ya me lo imaginaba, pero aún así...- dijo la pelicastaña con seriedad.
-¡No! Y lo que yo haya hecho con Taro-kun no les debe importar.- dijo ella un poco molesta.
-¿Taro-kun? Ara-ra... dejando eso de lado, aún no me respondiste, ¿por qué tanta prisa?- preguntó la pelirrosa. -¿Acaso vas a salir con ese idiota otra vez?- dijo ella.
-No te importa.- respondió ella.
-Ay vamos, ¿vas a ir a un motel a coger con él como animales? Es algo que no me sorprendería, después de todo eres una cualquiera.- dijo la mayor mientras reía.
-Ichika, súeltame ya.- dijo con tono autoritario, aunque eso no asustó a Ichika.
-No te soltaré hasta que me digas a donde vas.- dijo ella indiferentemente.
-Apuesto a que irá a algun lugar cursi, como a un centro comercial o algo así, a ese pobre de mierda no le alcanza para ir a algún lugar caro.- dijo Miku, quien había pasado todo ese tiempo en silencio.
Itsuki abrió los ojos algo sorprendida, cosa que fue notada por Ichika. La pelirrosa sonrió levemente y luego la terminó soltando.
-Tsk, que aburrida, no aguantas nada.- dijo ella.
La pelirroja no lo dudó y corrió hacia su habitación, no era momento para lamentarse, era momento para arreglarse.
Lástima que eso no terminaría bien.
La chica se bañó y luego se fue a cambiar. Al terminar de arreglarse, se vio en el espejo y sonrió, pues por primera vez no le disgustaba lo que veía.
-Bien... si me voy ahora, estaré justo a tiempo para juntarme con Taro-kun.- dijo ella.
La chica tomó su bolso y luego de revisar que no le faltara nada, decidió salir..., pero no pudo hacerlo.
Cuando intentó abrir la puerta no pudo hacerlo. La chica, molesta, sabiendo que era una broma pesada de las chicas, comenzó a hacer fuerza para poder abrir, pero no tuvo resultado. Ella empezó a entrar en desesperación, pues el tiempo se le agotaba y no quería llegar tarde.
-¡Ya basta de esto! ¡Déjenme salir!- gritó la chica mientras golpeaba la puerta.
-Lo lamento Itsuki... pero quien se va a ver con "Taro-kun" voy a ser yo.- dijo Ichika desde el otro lado.
-¡Que ni se te ocurra!- dijo Itsuki alterada.
-Oh... a pesar de que no está a nuestro nivel, me muero por probar sus labios.- dijo ella mientras comenzaba a reír.
-¡Nino! ¡Miku! Por favor... quien sea... abranme la puerta.- dijo ella mientras comenzaba a arrodillarse frente a la puerta.
-Lo lamento hermanita, pero todas me apoyaron con esto. Esto te recordará el lugar donde perteneces, ahora si me disculpas... tengo una cita con un chico.- dijo mientras se alejaba.
Del otro lado, la manera en la que habían bloqueado la puerta era con una silla. Para poder realizar esto, se necesita que la puerta se abra hacia adentro, justo como las puertas de las chicas, y la silla se debe colocar debajo del pomo de la puerta en ángulo.
Aparte de eso, Yotsuba estaba pendiente de que la silla no se cayera, la chica, que no había hablado, se quedaría ahí un tiempo, al menos lo suficiente para impedir que la pelirroja salga.
La pelirroja se agachó y puso sus manos en su rostro, el no poder hacer nada la estaba matando.
-Eso es... mi celular.- dijo ella. Rápidamente comenzó a buscarlo en su bolso, pero no lo encontró.
-Por cierto tonta, yo tengo tu celular.- dijo Yotsuba mientras reía desde el otro lado.
-¿Por qué quieren que sufra? ¿Por qué...? ¿Por qué quieren robarme todo lo que amo...?- pensó ella mientras sollozaba.
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Fuutarou estaba en una banca del comercial, estaba cerca del lugar donde habían acordado juntarse con la chica.
Él estaba bastante nervioso, no sabía bien cómo debía actuar o qué debía decirle. La idea de pedirle que fueran pareja le daba muchas vueltas en la cabeza, y aunque él descubrió que ella le gustaba en el festival, aún no estaba seguro si debía o no pedirle que fueran pareja.
Y a lo lejos vio que ella se acercaba, cosa que solo causó que él se pusiera más nervioso, el miedo de ser rechazado había aparecido en su corazón.
-¿Y si solo... fue la "emoción del momento"? Tal vez...- pensó el chico, aunque dichos pensamientos fueron interrumpidos por la chica.
-Hola Ta-ro-kun.- dijo la chica mientras le sonreía al peliazul.
-Hola Itsuki. ¿Li-lista?- preguntó él mientras le extendía la mano.
La chica sonrió y gustosamente tomó la mano del peliazul.
El corazón del chico latía rápido, por más que lo intentara, no lograba controlarlo. Él vio a la chica de reojo y notó que también estaba sonrojada.
-¿Sí será hoy el momento?- pensó nervioso el chico.
-Y... ¿donde es que vas a comprar el vestido que dijiste?- preguntó el chico al ver que la chica no decía mayor cosa.
-Oh... justo en... esa tienda.- dijo mientras señalaba una tienda que se miraba ni muy cara, ni muy barata.
-Bueno, vamos.- respondió con una sonrisa.
La chica arrastró al chico hasta ese lugar y luego comenzó a probarse varios vestidos, con cada uno salía para enseñarle al chico cómo le quedaba y en todos él le había dado el visto bueno.
Aunque siendo sincero, de los 6 que llevaba, solo le había puesto atención al primero, él estaba tan concentrado en cómo podía pedírle que salieran, por esa razón casi no le había prestado atención.
Luego de bastante tiempo la chica compró un vestido verde limón, ella salió feliz del lugar mientras seguía tomada de la mano de Fuutarou.
El silencio reinaba entre ambos, por alguna razón Itsuki estaba demasiado callada a vista de Fuutarou.
Él en un intento de crear una conversación dijo:
-¿Y cómo te fue... con tus hermanas?- preguntó el chico.
La pelirroja se tensó un poco por eso, pero se tranquilizó y respondio:
-Bien... hoy por fin logré un avance.- mencionó con alegría.
-¿En serio?- preguntó algo sorprendido, pues realmente no esperaba esa respuesta.
-Sí, hablé con ellas y me pidieron perdón, yo también me disculpé.- dijo la chica.
Al peliazul le confundió un poco eso, hasta donde él sabía, la chica no tenía por qué disculparse.
-Ya veo, ¿y aceptaron tus disculpas?- dijo el chico.
-Sí... comprendí que me había equivocado en algunas cosas, pero ellas también pidieron perdón por haberme tratado... mal.- dijo con algo de dificultad.
-Ya veo...- dijo el chico.
El chico sonrió y puso su mano en la cabeza de la chica.
-No eres Itsuki.- dijo Fuutarou de manera seria.
-¡¿Eh?! ¿De qué hablas Taro-kun?- preguntó con nervios la chica.
-No es necesario explicarlo, pero como eres estúpida, tal vez deba hacerlo. No había puesto atención a los ligeros detalles que distinguen a mi Itsuki del resto de ustedes, buenas para nada. Eso se debe a que estuve demasiado nervioso pensando en cosas tontas, pero... ahora que te veo fijamente, puedo decir que si bien son quintillizas, no te pareces nada a Itsuki. ¿Quién diablos eres?- dijo el chico mientras movía suavemente el cabello de la chica.
Él notó que se movió de manera rara y tal como sospechaba, se dio cuenta que era una peluca.
El chico estaba a punto de quitarsela, pero de pronto la chica se acercó y le dio un beso.
El shock duró un segundo, pero él rápidamente empujó a la chica mientras le arrebataba el pelo.
-Tú eres... Ichika.- dijo el chico molesto.
-Así es cariño, soy tu onee-chan Ichika.- dijo de manera coqueta.
-¿Por qué mierda hiciste eso?-
-Bueno, es que debía agradecerte de alguna manera, ¿acaso no te gustó?- preguntó cínicamente.
-¿Agradecerme por qué? Deja de darle vueltas, responde.- dijo molesto.
-Porque te acercaste lo suficiente a Itsuki, ahora será mucho más fácil hacerle la vida imposible.- dijo la chica.
Desde la distancia, una chica pelicastaña estaba realizando una llamada.
-Lo tengo, ya se lo envié. Puedes dejarla salir.- dijo Miku.
-Entendido.- respondió la voz del otro lado.
-¡Responde Ichika! No me importa que seas mujer, te sacaré la respuesta a golpes si es necesario.- dijo aún más enojado.
-Mmm no quiero.- respondió para luego darle una sonrisa.
-Vete a la mierda entonces.- dijo para luego salir corriendo del lugar.
El chico se fue en dirección del hogar de las Nakano, estaba utilizando toda la velocidad y resistencia que su cuerpo poco entrenado le permitia.
-Mierda... Itsuki...-
El chico llegó luego de varios minutos y justo en la entrada estaba Yotsuba, ella estaba recostada sobre la pared al lado del elevador.
-Uesugi-san, te recomiendo que no te acerques a ella. No va a teeminar bien para ti.- dijo para luego reír.
El chico decidió ignorarla y se subió al elevador, marcó el piso donde ella vivía y al llegar, comenzó a tocar frenéticamente la puerta.
-¡Itsuki! ¡Ábreme!- dijo mientras golpeba.
El chico cesó sus ataques al notar que no había ningún ruido proveniente del otro lado.
Con fuerzas que sacó de Dios sabe donde, el chico logró romper la cerradura y entrar. Revisó por todos lados y no encontró a nadie, así que desesperado subió las gradas y al detenerse en la primera habitación, escuchó sollozos provenientes de adentro.
-¿Itsuki? Tenemos que hablar.- dijo el chico.
-¡Largo! Eres un... mierda... ¡fuera de aquí!- dijo con la voz entrecortada.
-Itsuki, escúchame, tengo que...-
-¿Explicarme? ¿A eso vienes? Lo vi todo... creí que tú eras distinto... me hiciste creer que por fin había encontrado a alguien que me distinguía de mis hermanas... pero no es así. Supongo... que es mi-mi culpa por esperar tanto de alguien...- dijo entre sollozos.
-¡No! Ella me tomó por sorpresa, sabía que esa chica no eras tú.- dijo, pero fue interrumpido.
1¡Te dije que te vayas! No me importa lo que digas, esta foto del beso que tuviste con mi hermana demuestra todo lo contrario... eres una persona horrible, ¡no quiero hablarte nunca más!- mencionó ella.
-¡Mierda! ¿Por qué eres tan terca? ¿Acaso crees que yo sería capaz de hacerte algo así?- dijo el chico.
En ese momento la puerta se abrió, el vestido que la chica llevaba estaba empapado y su rostro estaba lleno de maquillaje corrido.
-No es eso lo que me molesta... es el hecho de que no reconocieras que era yo... a pesar de pasar tanto tiempo juntos, ¿te logró engañar? Después de que te mostré mi verdadera yo... Pero como dije... culpo a la persona equivocada, debo culparme por creer que alguna vez encontraré a alguien que me pueda distinguir...-
-Entonces así termina... ¿no?- dijo el chico tratando de contener su llanto.
-Sí... te agradezco por haberme dado esa... ilusión en la que yo era aceptada y feliz. Agradezco de corazón los momentos que pasamos juntos... pero es tiempo para que madure y comprenda que no importa cuanto me esfuerce... siempre seré la última en todo. Te amo Uesugi-kun... y por eso mismo te pido que no hagas esto más difícil, solo vete ya.- dijo ella.
El peliazul sintió como todo se destrozaba dentro de él, había sido golpeado cuando era niño, pero nunca un golpe lo había lastimado como esas palabras.
-Yo... realmente lo intenté, pero hoy estuve distraído porque...-
-¡No sigas!-
-¡Porque quería pedirte que fueras mi novia!- gritó.
El silencio reinó en el lugar y la pelirroja sintió cómo el tiempo se detuvo.
-¿Que-qué?- preguntó.
-Como oyes... yo quería pedirte que fueras mi novia..., pero supongo que aspiré a mucho, también te agradezco toda esta... experiencia, me has abierto los ojos, sé que no soy suficiente para ti, fui tan egocéntrico al creer que te podía hacer feliz, que podía ser el chico que te amara y cuidara... pero puse la vara muy alta, fuera de mi alcance.-
El chico alzó la mirada para poder hacer contacto visual con ella.
-Ba-basta...- dijo Itsuki mientras lágrimas silenciosas descendían por su rostro.
-Nunca te olvidaré Itsuki... nunca olvidaré ese bello rostro que me sonreía, nunca olvidaré ese primer y único beso... nunca lo haré. Espero que puedas encontrar... a un chico que pueda distinguirte de entre tus hermanas, yo no fui capaz de llegar a eso, eso solo demostró que soy un imbécil por creer que serías mi pareja.- dijo mientras sonreía forzosamente.
-Cállate...-
-Yo... también te amo Itsuki Nakano, y creo que te amaré por mucho tiempo.- dijo mientras se daba la vuelta y se iba.
Itsuki intentó detenerlo, pero al final el miedo la superó y no pudo hacerlo.
-Te deseo suerte en todo... espero que puedas alcanzar tu sueño.- dijo cuando nadie lo podía escuchar.
Él salió corriendo de ese lugar con varias lágrimas en sus ojos, ese día él había perdido todo lo que amaba, de nuevo.
Ella se echó a llorar en su cama, ese día perdió a la única persona que la había amado después de su madre.
-No importa qué... yo te cuidaré Itsuki, aunque no quieras hablarme... yo te seguiré amando y te cuidaré... hasta que encuentres a esa persona especial.-
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Los dos estaban caminando en el mismo sentido
Y no hablo de la dirección errante de sus pasos.
Sus corazones se habían unido y aunque hayan terminado destruidos, estaban destinados a volverse a encontrar.
¿Recuerdan lo que dije al inicio? Su destino es estar juntos...
Pero el destino, no piensa dejarsela fácil.
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Próximo episodio: Estabilidad mental: Destruida.
¡Joder! Me piqué mucho haciendo esta madre que se me había pasado decirlo, acabamos de superar la mitad de la historia, poco a poco nos acercamos a la recta final, es algo emocionante para ser sincero.
Se supone que tendría que haber escrito el capítulo de Miku del fic "5 estrellas, 1 constelación". Pero la inspiración me pegó y aproveché.
¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado, saben que aprecio mucho sus comentarios y votos.
El próximo capítulo abarcará unos años en esta histoira, es un punto clave, así que espero hacerlo bien.
Fin de la transmisión.
-Writer_Bryan.
(Así no falto ni un solo día a clases.)
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