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Capitulo Veintiséis.

 —Silas, no salpiques, cariño.

De rodillas a un lado de la bañera, Liam mantuvo la toalla infantil lejos del agua que estaba siendo lanzada en todas direcciones mientras se esforzaba por mantener una expresión neutra para que sus palabras sonaran firmes. Deteniendo sus movimientos, Silas levantó la mirada hacia él, sus oscuras pestañas humedas parecían hacer sus ojos más amplios al tiempo que le dedicaba una gran sonrisa inocente.

Y Liam se derritió con solo ese gesto.

Luego de que aprendiera a sonreir, no le había tomado mucho tiempo a Silas para averiguar que ese gesto lograba obtener de Liam el permiso para llevar acabo cualquier travesura que tuviese en mente. Y desde ese momento, el pequeño sinvergüenza había utilizado esa ventaja cada vez que se encontraba en un aprieto.

Moviendo su dedo frente al rostro del pequeño, advirtió—. Ni siquiera intentes eso, tu papi estuvo muy enojado con ambos la última vez que me envió a vigilarte durante tu baño y dejamos todo el lugar mojado.

Apretando una ranita de hule entre sus manitos, Silas lo miró—. Silas buen niño.

—Por supuesto que si, cariño, por eso debes dejar de salpicar y mojar el suelo, así papi Zayn no se enojara nuevamente —recuperó la botella con dibujos infantiles en la etiqueta que prometía que no hacia arder los ojos al contacto con ellos—. Vamos a lavar tu cabello y a sacarte del agua antes de que te arrugues y quedes como un viejito.

—¡Viejito! —rió—. ¿Abuelo?

Liam se detuvo por un segundo, tensandose ante esa palabra. Solo Nick y Nee habían conocido a sus abuelos por parte de Liam, los demás ni siquiera habían visto una foto, había prohibo a los pocos familiares, con los que aun tenía contacto, mostrar una imagen de ellos a sus bebes. Habían hecho demasiado daño. Eso y que no quería que ninguno de ellos se percatara de donde venía el color de ojos de Silas, lo último que necesitaba era que su pequeño se sintiera mal por compartir eso con quién quiso lastimar a sus hermanos mayores. Su madre había sido mala, el gris de sus iris había sido frío, pero los ojos de Silas eran brillantes y hermosos, no había comparación y tampoco quería que existiera ninguna.

Llegando rápidamente al entendimiento de que el pequeño se refería al padre de Zayn, le sonrió—. Que tu abuelo no te escuche decir eso, él aun cree que es joven.

—Joven y bonito. —Silas cantó, repitiendo lo que su abuelo le decía cada vez que se veían.

Riendo ante las travesuras del pequeño, se concentró en lavar rápidamente el oscuro y suave cabello del niño antes de enjuagar la espuma lejos. Jalando el tapón de la bañera para deshacerse del agua usada, puso a Silas de pie y lo envolvió en una toalla para luego levantarlo y dejarlo sobre una esponjosa alfombra. Como la practica hace al maestro y había tenido mucha de ella, no tardó demasiado en secarlo y vestirlo con la bata de baño gris con orejitas de oso en la gorra.

Con el pequeño moreno en brazos, salió del baño y cruzó el pasillo hacia la habitación decorada en tonos verdes y azules. Zayn había pintado algunos dinosaurios en la pared que quedaba frente a la cama, eso sin contar con los peluches con la forma de esos mismos animales esparcidos por toda la habitación.

Le había colocado la ropa interior de ositos a Silas y estaba desdoblando la camiseta blanca de manga larga que había dejado preparada para vestirlo, cuando Nee irrumpió en la habitación con una expresión preocupada decorando su rostro.

—Papá, ¿tienes un momento para hablar?

Con un movimiento rápido y casi inconsciente, atrapó a Silas por la cintura y lo dejó nuevamente de pie cuando este se desbalanceó—. Deja de saltar sobre la cama, cariño, vas a terminar lastimandote —pasó la camiseta por la cabeza del pequeño antes de mirar a Nee—. Vas a tener que hablarme mientras lo visto, hijo, tengo que preparar el almuerzo luego y ayudar a los mellizos con sus tareas.

—Uh, ¿donde está papá Zayn?

—Atendiendo a Romeo y Kenay mientras yo me encargo de los demás, tenemos una especie de acuerdo de rutina. Intercambiamos a veces, pero tu padre no ha querido dejarme a los bebes desde que le puse el pañal alrevés a Romeo y olvidé completamente ponerle uno a Kenay. Fue horrible cambiarles la ropa luego.

Pareciendo algo aturdido por un instante, Nee sacudió la cabeza—. Estoy teniendo un problema. —admitió—. Por más que lo intentó, no estoy logrando comunicarme con Kai desde que viajó a Japón.

—¿Kai viajó a Japón? ¿Cuando sucedió eso y por qué yo no lo sabia?

—Yo, uh... olvidé mencionartelo. —hizo una pequeña mueca de arrepentimiento—. Viajó hace tres días. Su abuelo ha estado enfermo por algún tiempo y su hermano le pidió que viajara allí para acompañar a sus padres hasta que la situación fuese mejor.

—Ya veo —murmuró, prendiendo los botones del jardinerito rojo de Silas que le recordaba al atuendo de Daniel el Travieso.

—Él me llamó para decirme que había llegado bien y prometió llamarme nuevamente en cuanto encontrara tiempo, pero no lo ha hecho.

—Talvez ha estado demasiado ocupado, Nee, cuidar de un familiar enfermo absorbe todo tu tiempo.

—Pero eso fue hace dos días, papá —señaló—. No estoy logrando contactarlo de ninguna manera, ni siquiera en el hotel donde me dijo que se iba a quedar. Estoy preocupado, ¿que si algo le sucedió y yo no lo sé? Tengo que encontrarlo y asegurarme de que está bien.

Sentando a Silas en el borde de la cama, Liam recuperó los zapatos del pequeño y comenzó a colocarselos, su mente meditando sobre las palabras de Nee mientras cerraba los pequeños velcros.

—¿Que pretendes hacer, Nee? No hay mucho que se pueda hacer desde aquí, estamos demasiado lejos como para hacer una busqueda o siquiera mover a la policia para que lo haga.

—Viajaré allí y lo buscaré yo mismo. Debe estar en algún problema o se habría puesto en contacto para este momento.

—¿Estas seguro de ello?

Los ojos del castaño se estrecharon—. ¿Que estas insinuando?

Suspirando, bajó a Silas al suelo mientras este jugaba con el peluche que Kai le había obsequiado por su cumpleaños. Sentado en el borde de la cama, secó el cabello oscuro lo mejor que pudo con una toalla que había dejado allí anteriormente y miró a Nee—. Como una persona que fue influenciada por su familia por muchos años, te diré que es más dificil salir de debajo del pulgar de sus opiniones de lo que crees. Y a veces, aunque parezca absurdo, es mejor seguír sus ordenes que sufrir sus criticas.

—¿Que quieres-

—Mandé a investigar a la familia de Kai —admitió, cortandolo—. Y por consecuencia, a Kai.

Un brillo enojado apareció en los ojos del joven—. ¿Hiciste qué?

—Lo investigué.

—Si, escuché eso. Pero, ¿por qué? Has conocido a Kai tanto tiempo como yo, ¿por qué jodidos lo investigaste? ¿Acaso crees que es peligroso o algo así? ¿Lo has visto últimamente? Él no podría matar ni a una mosca. No tenías ningún derecho de violar su privacidad de esa manera sin razón alguna.

—No me interesa sus asuntos privados, Nilo, deberías saberlo para ahora.

—¿Entonces por que lo hiciste?

—¿Recuerdas cuando me dijiste que Kai había sido golpeado por alguien, pero se había negado a decirte quién había sido?

—Si.

—Ese fue el momento en que mandé a investigarlo, quería saber quién le había hecho daño.

El brillo en los ojos de Nee se aplacó un poco—. ¿Que descubriste?

—Sé quién lo ha estado lastimando.

—¿Quién? —exigió.

—Sus padres.

El castaño menor parpadeó lentamente, intentando asimilar las palabras pronunciadas—. Perdón, ¿que?

—Sus padres son quiénes le han hecho daño. Ellos parecen tener un historial de violencia domestica, es realmente sorprendente que sigan libres, teniendo en cuenta la cantidad de denuncias registradas en su contra, ellos deberían haber sido encarcelados cuando Kai era pequeño.

—¿Denuncias? —musitó—. ¿Hubo denuncias? ¿La situación llegó a ese extremo?

—Hubo muchas de ellas, Nee. Durante la niñez de Kai, varios de sus vecinos e incluso alguno clientes del restaurante aseguron que fueron testigos de que tanto él como sus hermanos fueron maltratados de alguna forma, fisica o psicologicamente, a mano de sus padres.

—Si esto es verdad, ¿por qué nadie los detuvo?

—Lo intentaron, los denunciaron con las autoridades, pero todas las investigaciones fueron cerradas y archivadas cuando no pudieron comprobar que el maltrato existía.

Nee parecía aturdido—. ¿Como nunca me di cuenta? Kai jamás me dio una pista o tuvo alguna actitud que delatara que algo así sucedia.

—Ese es el punto al que quería llegar. —aceptó el peine cuando Silas se lo tendió y comenzó a cepillar las hebras oscuras lejos de los ojitos claros—. A veces, las cosas son más complicadas de lo que parecen a simple vista y tengo la impresión de que no solo es vergüenza la razón por la que Kai esconde la situación. La costumbre y la necesidad de agradar pueden empujarte a hacer todo tipo de idioteces.

—¿Estas intentando decirme que seguramente Kai nunca me dijo nada de esto porque aun quiere la aprobación de sus padres aunque ellos le hicieron daño durante su niñez?

—Exactamente.

—Kai no es así, jamás haría algo así. Me ama tanto como yo lo amo y estoy seguro de que tiene una muy buena razón para no haberme contado nada de esto, talvez solo tenía vergüenza o peor, puede estar en una situación comprometedora, ¡pueden estar haciendole daño en este mismo instante!

Levantando su mano, Liam lo detuvo—. Ahora escuchame, hijo. Se que lo amas y no pondré en duda que los sentimientos sean reciprocos, pero eso no quiere decir nada. Amaba a tu padre muchisimo también, pero eso no quitó que hiciese una estupidez tratando de agradar a mis padres.

—Kai no es como tu.

—¿Estas totalmente seguro de que no esta haciendo lo que le dicen sus padres? Sabes bien que tu nunca les has agradado, puede que ellos le pidieran que perdiera el contacto contigo y teniendo en cuenta la situación y la lejanía entre ustedes, pudo haber cedido.

—No, él no haría algo como eso —insistió—. Kai nunca permitiría que me preocupase más de la cuenta por él. Tiene que estar en algún tipo de problema, tengo que ayudarlo.

—Nee-

—Estoy bastante seguro de que él esta embarazado, papá. —cortó.

Liam aspiró una respiración, luciendo shockeado—. ¿Que?

—Si, nosotros... uhm... no nos hemos cuidado —admitió—. Kai ha estado actuando extraño en estos días, él ni siquiera se ha dado cuenta de ello, pero yo sí. He visto a papá pasar a través de tres embarazos, conozco los sintomas y Kai los tiene todos.

—Mierda, Nee.

—Tengo que traerlos de nuevo a mi lado. Por favor, ayudame.

Pasando sus manos por su rostro varias veces, Liam suprimió el deseo de envolver sus manos alrededor del cuello de su hijo y apretar, diciendose a si mismo que talvez debería haber sido más especifico y cuidadoso al darle la charla de las abejas y los pajaritos. Jesús, teniendo en cuenta lo mal que eso había ido, era sorprendente que Nee no tuviese varios bebés para el momento. Como dicen por ahí: de tal palo, tal astilla.

Suspirando, tomó a Silas en brazos con peluche y todo y se dirigió a la puerta, pasando al lado de su hijo—. Haz tus maletas, compraré los pasajes, viajaremos a Japón hoy mismo.

Nee soltó un pequeño sonido de alivio y se dirigió por el pasillo a su habitación—. Gracias, papá.

Liam sacudió la cabeza mientras lo observaba alejarse antes de ir en dirección a la cocina. Mirando hacia abajo, encontró la mirada de Silas en él—. Abuelo con treinta y siete años, tu hermano esta jodidamente loco, soy demasiado joven para ser abuelo.

Silas rió.

(...)

Manteniendo la mirada en la pequeña taza atrapada entre sus manos, Kai se concentró en el líquido ambarino que humeaba desde el interior de la porcelana, intentando con todas sus fuerzas ignorar la sensación de ser observado que había estado soportando desde que había tomado asiento. El suave y tenúe perfume del té de manzanilla, tan conocido y familiar, golpeaba su nariz y se colaba en sus pulmones con cada respiración, pero en vez de otorgarle algo de la paz que estaba acostumbrado a sentir cada vez que bebía del mismo, su estomago estaba revelandose de forma insistente con cada pequeño sorbo.

La incomodidad de la situación y su malestar fisico anterior, el cual había estado atormentandolo desde hacia varios días, no estaba ayudandole para nada a superar el momento.

Solo quería irse, volver a casa, a Inglaterra y estar con Nee.

—¿Kai?

Se sacudió sorprendido ante la mención de su nombre, apartando la mirada de su bebida al levantar la cabeza. Por las miradas de desaprobación que sus padres estaban lanzando en su dirección, su intento de ignorar al mundo debió haber funcionado mejor de lo que había esperado. Su hermano tampoco parecía muy contento con él, pero era la mirada del hombre sentado a su lado al otro lado de la sala la que lo tenía jodidamente incomodo y consciente de si mismo.

Mordisqueandose el labio inferior, renunció a sostener la mirada de alguno de ellos, temiendo traspasar alguna línea imaginaria al hacerlo—. Lo siento, me distraje un momento y no escuché lo que fue dicho.

Su padre produjo un sonido irritado desde el fondo de su garganta y sin levantar la mirada, Kai sabía exactamente a que se debía el mismo. No estaba hablando en su idioma natal, algo que su padre le había ordenado hacer antes de que su invitado llegase. Él no quiso escuchar la replica de Kai, de haberlo hecho, sabría que él no podía hablar bien el lenguaje, comprendía, pero no lograba hablarlo y por lo general, eso hacia que ellos se enojaran aun más con él.

Su invitado se aclaró la garganta, llamando su atención a su rostro al tiempo de ver la pequeña sonrisa que adornaba sus rasgos—. Está bien, Kai —tranquilizó—. Te pregunté que hacias en Inglaterra, ¿estudias o trabajas?

—Mm, en realidad, hago ambas cosas. Trabajo medio tiempo en el restaurante que pertenece a la familia mientras consigo especializarme en administración y negocios en la universidad cercana.

Él asintió suavemente—. ¿Eso quiere decir que pretendes hacerte cargo del negocio familiar en un futuro próximo?

Antes de que Kai pudiese responder, su madre salió al cruce hablando en un fluido japonés—. Él aun no ha hecho planes concretos, todo puede cambiar en un momento.

Estoy seguro que si la oportunidad de quedarse en Japón se presenta, Kai estaría encantado de aceptarla. —su hermano agregó.

Sellando sus labios juntos, Kai se impidió replicar con una negativa ante tal afirmación. Sabía ahora que viajar a Japón había sido la peor decisión que había tomado. Aunque su abuelo seguía en el hospital, su estado no era critico ni nada parecido, eso había sido una cruel forma de atraerlo. Por lo poco que había logrado obtener de su familia, ahora comprendía que su hermano había sido quién orquestó la idea de engañarlo para que viajara al viejo continente y poder controlarlo cuando estuviese lejos de todo lo que le era conocido.

Por supuesto, ellos ya tenían un plan armado para que todo fuera como ellos deseaban. Al parecer, atrás quedó el posible casamiento con Song, un verdadero ciudadano japonés al parecer era mucho mejor. Era por eso, que uno de los compañeros de trabajo de su hermano estaba allí, escuchando todas las idioteces que su familia podía decir de él para adornarlo y convertirlo en el perfecto material de esposo devoto.

Queria jodidamente correr lejos de ellos, y lo habría hecho sin dudar de no ser porque su bastardo hermano había tomado su pasaporte y celular en cuanto se habían visto, arrastrandolo hasta su casa e instalandolo en una de las habitaciones de la misma, donde podía tenerlo vigilado.

¡Bastardo hijo de perra!

—¿Te gustaría vivir aquí, Kai?

Observando alrededor, encontró varias miradas de advertencia en su dirección, logrando que se estremeciera. Intentando obtener un momento más para pensar en una buena respuesta, bebió un trago de su té, arrepintiendose en el momento en que el dulce liquido apenas tibio tocó su lengua. Su estomago se revolvió con fuerza, las nauseas golpeandolo como un tren de carga.

—¿Estas bien, Kai? —su hermana estaba a su lado en un momento, apartando su cabello lejos de su rostro—. No te ves bien hoy, has estado bastante pálido desde hace rato y esas ojeras oscuras... ¿te sientes bien?

Sacudió la cabeza, incapaz de negar su malestar.

—¿Que sucede contigo?

—Tengo nauseas —murmuró—. Y estoy cansado, tengo mucho sueño.

Ella suspiró, tomando su taza y poniendola sobre una mesa cercana—. Creo que el vuelo y los cambios de horario estan afectandote, ¿te gustaria recostarte un momento?

—Por favor.

—Está bien, cariño —girandose, le dedicó una mirada de disculpa a su invitado—. Creo que lo mejor sería que Kai tomara una pequeña siesta, viajar en avión nunca termina bien para él. ¿Crees que podrían prescindir de su presencia por esta visita?

El hombre sonrió, haciendolo parecer un poco más joven de su treinta y largos años—. Por supuesto —miró a Kai—. Espero que te recuperes pronto, Kai, cuidate.

Intentó sonreir de vuelta, pero no estaba seguro de haberlo logrado—. Gracias. Y siento arruinar la velada.

—Está bien, tu hermano me dijo que vas a quedarte por un tiempo, seguro podremos hablar en algún momento próximo.

Con las nauseas golpeandole duro, no se molestó siquiera en corregir aquella afirmación absurda, sino que asintió rápidamente antes de escapar fuera de la habitación. Apresurandose por el pequeño pasillo, abrió la puerta y se metió en su habitación, corriendo al baño contiguó y arrodillandose frente al inodoro. Apenas llegó a tiempo al mismo antes de devolver todo el contenido de su estomago en él hasta que no hubo nada y los intentos de su cuerpo de seguir expulsando alimentos se volvió dolorosa.

Arrastrandose al lavabo, limpió su boca con su cepillo antes de arrojar agua fresca en su rostro. Mirandose al espejo luego de secarse con una de las toallas cercana, hizo una mueca. Su hermana tenía razón, estaba pálido y tenía marcas de cansancio alrededor de sus ojos y boca. En realidad, parecía como si no hubiese dormido en semanas cuando se había estado cuatro días en Japón, y habían pasado dos desde que los peores sintomas habían comenzado.

Necesitando dormir un poco, arrastró los pies nuevamente a la habitación y trepó sobre la cama, quitandose los zapatos en el camino antes de acurrucarse sobre los suaves edredones.

De pie cerca de la puerta, Yuki le dedicó una mirada curiosa—. ¿Estas mejor?

Negó suavemente—. Mi estomago me odia.

—¿Te gustaría que consiguiera algo de comer para ti? Seguramente tendrás hambre en breve, podría ir a decirle a la cocinera que te preparé alguna de tus comidas preferidas. ¿Que tal patatas fritas y-

—Oh, joder, no —gruñó cortandola cuando otra ola de nauseas lo atrapó ante idea de tal alimento—. Nada frito, por favor.

—Yo, uhm... ¿estas seguro de que estas bien? ¿No quieres que llame a un medico?

—No —sacudió la cabeza—. Estaré bien, solo tengo que dormir un poco.

—Has estado durmiendo demasiado ultimamente —ella observó—. Ni siquiera es horario para dormir en Inglaterra, Kai, aun si siguieras con su horario... no deberías tener tanto sueño.

—He estado tomando pequeñas siestas en las últimas semanas, me canso demasiado rápido últimamente, no es nada, seguro son las horas que gasto estudiando cobrandome factura.

—Seguro es eso —estuvo de acuerdo—. Aunque, si no te conociera tanto, diría que estas embarazado.

—¿Que?

Ella se encogió de hombros—. Te ves tan mal como yo cuando quedé embarazada —sonrió—. Pero sé que eso es imposible en tu caso, así que supongo que solo es algún virus que atrapaste antes de venir. Recuestate y relajate un rato, traeré algo liviano para que comas en un par de horas.

Y ella se fue.

Acurrucado en la cama, Kai dejó que su mente pasara por las palabras de su hermana nuevamente. ¿Embarazado? ¿Podría ser? Había olvidado totalmente esa idea, por alguna razón, simplemente lo había pasado por alto. Pero ahora que Yuki había puesto la idea nuevamente sobre la mesa, podía reconocer facilmente todos los sintomas que había comenzado a tener hacia unas semanas.

Y ella tenía razón, estaba comportandose como alguien embarazado.

Miró su plano abdomen, su temblorosa mano cubriendolo—. ¿Podría ser? 

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