Tradiciones, pasados y perdidas
- ¿¡Que?! - grite ante lo que me estaba diciendo Fukasaku san - ¿en serio debo hacerlo? - le dije un poco más bajo al ver su mirada reprovatoria.
- Asi es - dijo serio - debes aprender a controlar tu otra mitad - dijo haciéndome suspirar - así que apenas te transformes, comenzaremos con tu entrenamiento.
- Como diga sensei - dije suspirando rendida - pero evite asustarse por favor - le advertí a sabiendas de que aquella apariencia se asemejaba mucho a la de mi antepasado Madara.
Tras decir aquellas palabras, forme un sello con mis manos e ignorando la energía naranja que aun me rodeaba, procedi a activar los genes uchiha que dormían en mi interior, cambiando significativamente mi apariencia.
[Foto de la portada]
Tras haberme transformado por completo, Fukasaku se quedo en blanco, pero tras varios segundos de silencio, él reaccionó.
- eh...¿está bien? - le pregunté algo nerviosa, pero este solo asintió y continuo como si nada hubiera cambiado, cosa que agradecí internamente.
- Vamos Reiko Chan, debes aprender a reunir la energía de la naturaleza con ese cuerpo - dijo saltando hacia el lugar en el que me había entrenado de pequeña - e insisto en que firmes el contrato de los sapos - soltó haciéndome reír nerviosa - con él ya no tendrías que dibujar ese sello para venir hasta acá - dijo haciéndome pensar, pero nuevamente termine declinando.
- Admito que los sapos me parecen una de las criaturas invocables más fuertes, pero aun así no los veo como mi invocación - le dije honesta - ademas tengo un amigo que ya firmó el contrato con ustedes y no me gusta la idea de tener el mismo contrato que él - agregue tercamente al no querer estar en el mismo nivel de invocación que Naruto. Yo quería sobrepasarlo, ya que de eso se trataba tener una rivalidad.
- Bueno, si eso es lo que decidiste no hay remedio - dijo comprensivo - ahora quiero que subas alli arriba a meditar - dijo apuntando hacia la cima de los pinchos gigantes, por lo que trage duro al recordar mi entrenamiento anterior.
- Como diga - dije sintiendo los nervios apoderándose de mi cuerpo, pero recordando los logros anteriores que tuve me sentí más segura - lo haré - afirmé con convicción.
(...)
- No recordaba que esto fuera tan difícil - le dije a Fukasaku san jadeando con cansancio, pero el darlo todo en este entrenamiento me daba una sensación de satisfacción - otra vez por favor - le dije al sensei para que me ayudara a subir con su lengua al tablón de madera en el que meditaba - esta vez prometo que lo lograré - le dije decidida, a lo que al apenas verme sentada me concentré. Con los ojos cerrados comencé a percibir mi alrededor y las energías que me rodeaban, sintiéndome cada vez más cercana a la naturaleza. Fue después de un buen periodo de tiempo en el que abrí los ojos, encontrándome con la sonrisa de Fukasaku san.
- Lo lograste - dijo el sapo verde con orgullo - y si te das cuenta, el chakra de antes ya no está - dijo complacido, a lo que instintivamente mire una de mis manos y verifique que aquel chakra ajeno había desaparecido, por lo tanto se había adaptado a mi cuerpo.
- ¿Que debo hacer ahora? - le pregunte con curiosidad, pero este solo me observo y contestó.
- Debes hablar con la criatura que tienes dentro de ti - contesto serio - y para eso, debemos ir a las ruinas del monte, no quiero que por accidente quemes la vegetación - me dijo haciendo que asintiera comprendiendo.
- Esta bien.
(...)
- Nunca habia venido aqui - le dije al sensei sin dejar de observar con admiración las estructuras que a pesar de estar dañadas por los años no perdían su esencia. Simplemente no podia mirarlas de otra forma que no expresara mi admiración.
- Reiko chan - me llamó el sapo deteniendo su paso - desde aqui debes continuar sola, yo no tengo permitido entrar a las ruinas - me dijo con seriedad, por lo que no pude evitar sentirme nerviosa antes de asentir y seguir adelante.
- No lo defraudare, Fukasaku san - le dije antes de continuar caminando hacia el interior de las ruinas, pero de la nada varias llamas comenzaron a emerger del suelo cubriendo todo con su luz naranja. Extrañamente no sentía que me quemaran, pero a medida que continuaba caminando, estas flamas se intensificaron hasta tapar por completo mi campo de visión.
- Reiko - me llamó una voz que reconocía.
- ¿Flinx? - exclamé al oírlo, lo cuál pareció tranquilizar las llamas significativamente.
- Estoy feliz de que sigas con vida - soltó de la nada materializandose gracias a las llamas que se habian reunido en mi entorno - tengo muchas cosas que explicarte - me dijo observandome con sus hermosos ojos rojos, lo cuál extrañamente me tranquilizó.
- ¿me dirás por qué estas dentro de mi? - le pregunte relajada pero sin abandonar la seriedad que me caracterizaba.
- si, la razón por la que estoy dentro tuyo es por una condición impuesta por los fenix anteriores a mi - dijo haciéndome fruncir el ceño con confusión.
- ¿No que el fenix era un ser único e inmortal? - le pregunte extrañada, pero la respuesta no tardo en dármela.
- Esa información no es verdadera ni falsa en su totalidad. Los fenix viven como seres únicos en este mundo, pero cuando uno decide que su momento para partir llega, busca a alguien de buen corazón para convertirlo en el próximo. No siempre es un humano al que eligen, pero el fenix tiene como regla que ayudara a la criatura escogída hasta la muerte de esta. Una vez que su protegido fallece, el alma de este absorbe la energía del fenix y se convierte en su sucesor. Mientras esto sucede, el fenix anterior muere y puede descansar en paz. Esa es la tradición de mi especie - concluyó seriamente.
- Entonces... Yo... - trate de decir anonadada por aquella información - ¿seré como tú? - le pregunte aún sorprendida.
- Serás un fenix, pero las características van cambiando dependiendo del sucesor - dijo con parsimonia, a lo que lentamente fui calmandome para aceptar aquel destino.
- ¿cuanto me queda antes de eso? - le pregunté preocupada.
- Toda una vida. Recuerda que mi deber es protegerte y dejar que vivas una vida plena - dijo haciendome tranquilizar - si tienes problemas no dudes en pedirme ayuda. Ahora debes irte, ya han pasado más de 2 horas y el sapo te estara esperando preocupado - me dijo sereno mientras se iba extinguiendo junto a las llamas - Reiko, perdoname por dejarte esta carga tan grande a tan corta edad- se disculpó antes de que todo se oscureciera.
(...)
- Reiko chan, te dije que asi no era - exclamó un sapo verde a la pequeña niña que intentaba desesperadamente reunir el chakra natural.
- Lo siento - se disculpo la niña algo resignada - si no fuera por el maestro Jiraiya no se que habría pasado conmigo - dijo observando el cielo con los ojos vacíos.
- Reiko chan... Sabes que en este mundo la muerte abunda - dijo Fukasaku san sentándose al lado de la triste niña albina.
- ¿Pero por qué tuvieron que ser ellos? - dijo la pequeña amenazando con soltar las lágrimas que mantenía cautivas en sus ojos - es mi culpa, si yo hubiese sido más fuerte... ellos no habrian muerto - dijo la niña intentando limpiarse las lágrimas que comenzaban a salir descontroladamente de sus ojos rojos.
- No debes culparte por eso, si ellos murieron fue para salvarte a ti y a tu hermano de un futuro sin retorno. Debes entender que ellos lo hicieron por una razón, asi que no te desanimes y sigue intentandolo para demostrarles que no dieron su vida en vano - concluyo el sapo verde enseñandole su bastón en advertencia, pero sus palabras la habian motivado a continuar entrenando, ya que tenia un hermano pequeño al cuál proteger.
- Sensei... Gracias - le dijo sonriente la pequeña antes de volver a su entrenamiento.
Esa fue la primera vez que ella lo llamó sensei
(
...)
- mmm... ¿Sensei? - pregunte mientras me levantaba del futón en el que me encontre descansando, pero al buscarlo no habia nadie - sucede alg/
- Reiko chan! - escuché el grito de Fukasaku san de la nada - estamos en problemas, aquellas criaturas... Aquellas criaturas vinieron a buscarte! - soltó de la nada haciendome abrir los ojos de la impresión.
- No puede ser - exclamé sin poder creerlo, pero...
- Creeme que si - soltó una ronca voz a mis espaldas, por lo que con el temor crepitando en mi interior, me voltee encontrándome con...
Falkor... El dragón
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