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La soledad se divide en dos partes

La decisión estaba tomada, pero era consciente de que este lugar no era el apropiado para hablar con Madara. Mi chakra se podia sentir a lo lejos con bastante facilidad, por lo que me vi obligada  ir a otro lado.

En el camino me encontré a diferentes personas, algunos solo iban de paso, otros eran ninjas en misiones y el otro porcentaje se trataba de bandidos o ninjas renegados.

Como prometí, le fui enviando una carta con lo mínimo de información sobre mi a mi prima, ya que de ser interceptada no obtendrian información que valiera la pena. Solo especificaba que estaba bien y todo marchaba según lo planeado.

Tras dos semanas de caminata, encontré un lugar adecuado para lo que haría, un refugio abandonado que tenia el logo de los uchiha algo dañado, pero aún asi estaba en buenas condiciones.

Allí me prepare mentalmente para lo que haría, pero suspirando una ultima vez, me induje en un estado de trance en el cual tarde varios minutos para llegar a mi destino.

- Ya te tardabas - soltó una voz más juvenil que la del Madara que conocí, por lo que me voltee alerta y me encontré con su imagen transformada observandome burlón.

- ¿por qué estas así? - le pregunte confundida.

- ¿no es más cómodo asi? - me respondio con otra pregunta, a lo que internamente asenti en respuesta - Bien - dijo poniéndose de pie para saltar y ponerse frente a mi - no perdamos el tiempo, necesitas que te enseñe un elemento muy complejo - dijo poniéndose serio, a lo que me apresuré en preguntar.

-¿puedes ayudarme?  -  le pregunte sorprendida - creí que solo sabrías sobre algunas técnicas o su teoría - le dije curiosa, pero su expresión me hizo callar.

- Lo sé porque mi otra parte investigo bastante - me contestó pensativo - aunque no conozco el motivo - acabó diciéndome con el seño fruncido - por ahora nos centraremos en el control de tu chakra - dijo haciendome suspirar, en cada entrenamiento que tenia me hacian comenzar con eso.

- Bien - respondí con algo de resignación, a lo que Madara sorpresivamente comenzó a regañarme.

- Con esos ánimos no voy a entrenarte - me dijo molesto, a lo que suspire y me puse seria - bien - dijo sonriendo de vuelta al verme concentrada - lo primero que harás sera hacer brotar una semilla - me dijo con simpleza, por lo que por un momento me quede en blanco, pero siguiendo sus instrucciones, fui a buscar semillas en los alrededores y al volver al templo restablecí la conexión con madara.

- Ya volvi - le dije con la mente mientras me sentaba en el piso y dejaba las semillas al lado.

- Ahora toma una y concéntrate en mandarle la combinación de chakra exacta para que brote la planta - me explicó - cuando domines esto pasaremos a la siguiente etapa - me comentó antes de dejarme sola en aquel lugar.

(...)

No podia entenderlo, ya llevaba 20 intentos y la semilla siempre se pudría, ¿que era lo que hacia mal? suspire por mis resultados y continué entrenando, pero llego un momento en que las semillas se terminaron y tuve que salir a buscar más. ¿el primer hokage habría pasado lo mismo?

Tras salir en busca de nuevas semillas, fui investigando tambien los alrededores, pero era extraño que la vegetación dejara de crecer en las cercanias del templo.

- Es por una barrera - me contestó Madara desde mi mente, pero dejó de hablar cuando escuché algo extraño. El anteriormente soleado día, se había transformado en una tormenta, pero como a mi me gustaba este clima no me importaba quedar toda empapada en total de observar los húmedos paisajes, aunque esta vez no fue eso lo que vi. 

Lejos de lo que creia posible, habia una zona que estaba cubierta en llamas. Madara intentaba convencerme en vano de que me retirara, pero una parte de mi me instaba a ir a ese lugar, por lo que ignorando los gritos que llenaban mi mente, fui corriendo hasta llegar al origen del caos.

- u..un fénix? - pregunté sorprendida, ya que aquella criatura solo aparecía en los cuentos que me leían mis padres en mi niñez - que...

- Reiko! - el grito de Madara me hizo volver en mi misma y logre reaccionar a tiempo para esquivar las llamas que iban hacia mi.

- ¿Por qué me atacas? - le pregunté a aquel ave mitológica dando por sentado que me entendía -   ¿por qué dañas así el bosque? - le pregunté observando con incredulidad la gran destrucción que aquel ave mitológica estaba causando, pero la criatura en vez de responderme, soltó un grito en respuesta y se lanzo al ataque, haciendome crear un enorme escudo de agua sin gastar mucho chakra gracias a la lluvia.

El muro no tardó mucho en desvanecerse, ya que aquel fenix habia evaporado el agua alrededor suyo como si el solo tocarlo fuera imposible, pero dañarlo no era mi objetivo, si aquellas ruinas del clan uchiha eran destruidas, varios secretos que necesitaba se irian con ella, por lo que debia detener a aquella criatura a toda costa.

- Por favor, deja de hacer daño - le grité con suplica - el bosque no merece acabar así - le dije observando como las llamas devoraban todo a su paso, pero nuevamente...aquella cosa me atacó.

(...)

Bajo las cenizas de lo que alguna vez fueron arboles, descansaba mi calcinado cuerpo, el cual no había podido aguantar ante el poder del fénix. A pesar de que sabia que había perdido y que hasta aquí había llegado mi vida no me arrepentí de mis decisiones, ya que el simple hecho de haber dado lo mejor de mi por el bien de otro me dejaba satisfecha. puede que no haya podido salvar a todo el bosque, pero gracias a la lluvia que cayo sobre él, pude ingeniármelas para cubrir el área del incendio para que no se propagara.

El fenix seguia observándome, pero tanto el como yo sabíamos que ya no sobreviviría, ya que lentamente iba perdiendo mi conciencia por los daños en mi cuerpo y el chakra se me habia agotado al levantar el muro de agua.

- tu ganaste - le dije con las pocas fuerzas que me quedaban, mientras lentamente iba cerrando los ojos. después de eso todo se sumó en la nada.

(...)

- No debiste ser tan imprudente - dijo una voz que hace años no escuchaba - mírate, aún eres una niña - soltó la mujer pelinegra con molestia mal fingida, pero en lo que a mi concierne, solo pude ponerme a llorar al verla.

- mamá - solté junto a un sollozo que se debió sentir hasta en el rincón más lejano del desconocido lugar.

- Has crecido mucho, Reiko - dijo abriendo sus brazos con una sonrisa, por lo que no tardé en abrazarla con necesidad, pero aún así el llanto no cesaba, era como si miles de emociones que jamás creí tener dentro de mi, explotaran de golpe para ser liberadas.

- Yo lo intente mamá, intente proteger a mi hermano! - dije llorando más fuerte - entrene duro y sufrí mucho, pero no sirvió de nada - solté con dolor - por mi culpa se lo llevaron, por mi culpa los mataron - dije desahogándome con ella, pero incluso cuando aquellas palabras salieron de mi boca, las lagrimas y el dolor no desaparecían.

- Reiko!- llamó con voz firme - nada de eso fue tu culpa, tu padre y yo morimos si, pero tu hermano aún te está esperando, ¿vas a dejarlo solo de nuevo? ¿o vas a encontrarlo? - me preguntó seria, pero ella y yo ya sabíamos la respuesta.

- Mamá, no quiero morir.

(...)

- Ah!!!- se escuchaba un grito desgarrador en el bosque, por lo que el fénix que hace poco había abandonado el cadáver incinerado de la humana, volvió sobre sus pasos para ver lo que ocurría, pero cuando lo hizo, se encontró con una gran sorpresa, aquella humana a la que había matado se levantaba pese a sus quemaduras, las cuales comenzaban a hechar humo por la rapida regeneración de sus células, lo cual ocurria gracias al byakugou no jutsu enseñado por su prima

pov.  Reiko

 - diablos! - chillé al sentir como mis  heridas sanaban eliminando el tejido muerto, pero este proceso era sumamente doloroso, por lo que a pesar de ver al fénix acercándose, no podía pensar en nada más que en acelerar la velocidad de curación para seguir viviendo, pero cuando el fénix aterrizo frente a mi, mi cuerpo cayo al piso haciéndome gruñir por mis heridas, incluso la restauración divina no podría curarme a tiempo considerando que aún era una niña, ya que mi cuerpo en si seguía siendo más frágil que el de una ninja adulta - maldición! - grite frustrada sintiendo las lagrimas queriendo salir, pero negándome a rendirme, intente concentrarme en reunir chakra en mi cuerpo por medio de la meditación, pero por las heridas me era difícil conseguirlo. 

cada vez mi respiración se iba dificultando más, el mero hecho de mantenerme consciente ya era algo para sorprenderse, pero yo solo tenia una cosa en la cabeza.

"No quiero morir"

Estaba casi al borde del desmayo, cuando una extraña energía comenzó a recorrerme el cuerpo, pero en vez de sorprenderme, llevé mis manos casi de inmediato a la zona de mi pecho y concentré la energía en ese punto. El corazón era lo más importante y hace mucho habia comenzado a fallarme, por lo que la llegada de la energia llegó en el momento justo. 

- ¿Por qué estas tan determinada a vivir? - resonó en mi cabeza esa pregunta, pero esta vez con una voz muy diferente a la de Madara.

- Prometi que volveria a casa - le dije sonriendo con dificultad a ojo cerrado, pero de golpe la energia dejó de circular por mis brazos y toda sensación calida fue sustituida por el frio más tenebroso que habia sentido.

- Estas muriendo - dijo la misma voz sin emoción alguna, pero no deje que continuara, ya que con las fuerzas que me quedaban, intenté en vano circular más chakra por mis manos - es inútil, estas destinada a morir aquí - dijo aquella voz haciéndome gritar.

- No voy a morir!

(...)

negro....todo esta oscuro en este lugar....¿Que era lo que me importaba tanto?....¿Era de verdad importante?....no lo se pero, no quiero morir.

- ¿donde estoy?

Notas de la autora

La primera invocación de Reiko a aparecido, ¿pero a donde fue a llegar? ¿Podrá obtener el contrato?

Espero que les haya gustado el capitulo, se vienen varias sorpresas.

¿Que piensan que ocurrirá?

Nos leemos pronto ~

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