Capitulo nueve.
▪️J a r e d▪️
Crujen sus costillas cuando lo lanzo contra el calabozo. Escupe sangre al suelo y luego con su manga limpia de su boca.
— ¿Te crees que por ser hijo de Iván eres más poderoso que los de nuestro linaje?—espeta entre dientes.
Camino a su alrededor bordeándolo—¿Linaje? Debes ser muy estupido si crees que perteneces a otro linaje solo por no someterte al nuestro.—piso sus costillas con mi pie y ahoga un grito— débiles. A penas son unos.. ¿cuánto? ¿Cien estupidos vampiros rebeldes? Eso no es un linaje. En cambio el mío si. Tengo el doble de poder—presiono aún más su abdomen—Tengo el doble de fuerza— ejerzo más presión y puedo oír perfectamente como una a una, sus costillas se comienzan a romper— Tengo el triple de oscuridad que tú o cualquiera de tus amigos. ¿Ves esto?— apunto a los tatuajes en mi piel— cada punta de estas estrellas equivalen a cien víctimas y creo que inauguraré una nueva con tu cadaver.
— ¡Jared detente!—grita Iván, mi padre.— No pretenderás matar a nuestro invitado. Debemos hacerle preguntas aún.—sus ojos se dirigen a él, luego en un abrir y cerrar de ojos, Iván se transforma a un híbrido de licántropo. El prisionero tiembla y pese a que lo he visto muchas veces hacerlo, es inevitable que mi piel se erice. Es macabro.
Iván, es el impuro más poderoso, no solo por ser el vampiro con más oscuridad en el. Sino porque a bebido sangre de múltiples criaturas mediante sacrificios, que lo han hecho adoptar sus características.
—Es... es cierto. Tú eres Iván—susurra el prisionero, su voz es apenas audible, producto de lo débil que está.
— Usualmente, no suelo visitar a los prisioneros, porque la paciencia no es una de mis virtudes. Pero tú, lo has puesto difícil para que mi hijo Jared aguante las ansias de matarte. Ahora, confiesa. ¿Qué tanto sabes y cuantos están tras ella?
Ella.
Cada vez que lo pienso, menos ganas tengo de averiguar si todas mis sospechas son ciertas.
Si esa torpe humana no se hubiera cruzado en mi camino, nada de esto sería difícil.
No tendría que matarla ni entregarla en manos de Ivan.
Pero si todo continuaba apuntando a Rachel, tendría que hacerlo, tendría que entregarla, pese a la desastrosa tentación que me ata a ella como un idiota adolescente.
Una desastrosa tentación que me atrae a ella como un estupido y vil despreciado, humano.
—Está bien, lo diré. Sabemos todo sobre la elegida, y no solo mi linaje está en su búsqueda, sino que muchos más...
Muchos más.
Genial.
▫️R a c h e l▫️
—Entonces Louis le dijo a Clark que Max me enviaba saludos.— añadía Sebastián sonrojado sobre mi cama.
— Espera me perdí, ¿pero no era que te gustaba tu compañero de cuidados intensivos, Louis?
— ¡Así es! Pero yo le gusto a Max, y Louis es su amigo, al parecer hetero curioso, ¡pero al que le gusto es a su amigo, no al que en verdad me gusta!—exclama frustrado.
— De acuerdo, lo entendí, es que ese es el triángulo amoroso más extraño—confieso riendo— pero quien sabe, tal vez le gustas a Louis pero no se atreve a decirlo por su amigo.
Sus ojos se iluminan— Ay, eso sería emocionante. Aunque me daría pena dejar a Max...
—¡Sebastian no puedes estar con ambos!
Eleva una ceja —¿Quién dijo que no? El cielo es el límite. Además no me cierro a ninguna posibilidad, con nadie, también he estado con chicas.
Ambos comenzamos a reír.
—Será mejor que ideemos cómo saldremos de casa esta noche.
—Rachel, ya está todo pensado. Tú madre piensa que me quedaré a dormir, cuando ellos se duerman saltamos por tu ventana y regresamos antes de que se despierten. ¡Además traje esto!—lo último lo añade orgulloso como si su plan fuera lo más fácil.
Me lo enseña. Eran dos sacos de dormir.
— Estos los dejaremos bajo tus frazadas para simular nuestros cuerpos, como en las películas. Y esto— me enseña ahora dos fotografías nuestras, impresas en hojas de papel— las dejaremos en la almohada por si nos ven desde la puerta y como estará oscuro no se notará que son fotografías. ¿Ves? Tengo todo pensado.
Me causa risa su ideado plan, pero creo que podría funcionar, pese a algunos vacíos que tiene.
— Ahora debes buscar algo para ir, me encargaré de que des tu primer beso en esa fiesta. No puedo creer que con diecinueve aún no hayas dado tu primer beso. ¿Segura que tú madre no es bruja?
—A veces lo parece, pero no. Y Sebastián ¿enserio me visto tan mal?
Sebastián acaricia mi hombro— No me malinterpretes, no te vistes mal, es solo que no haces resaltar tu belleza. La escondes del mundo, cuando deberías enseñarla a todos y que se jodan por no ser una Diosa como tú.
Ruedo los ojos—Exageras.
—Ya verás que con mi fashion emergency, lograremos el beso de ese chico... o chica.
—Sebastián ya te he dicho que no tengo dudas con respecto a mi sexualidad. Por desgracia me gustan los chicos.
—Bueno, iremos en busca de ese fuckboy.
Dos horas después, Sebastián me había rizado las puntas del cabello y puesto delineador negro en los ojos. Escogió una falda a cuadros que tenía y unas panties negras, y arriba una beatle blanco para combinar.
No lucia mal, ni tampoco me sentía incómoda porque eran prendas de mi closet solo que en combinaciones que jamás antes había probado.
—¡Rachel creo que viene tu mamá a decir buenas noches!
Ambos nos metemos a la cama y nos tapamos con la frazada.
Mamá entra y nos sonríe.
— Que descansen, buenas noches.— iba a cerrar la puerta pero algo le llama la atención así que no la cierra del todo— ¿están, ambos maquillados?
—S-sí, es que estábamos probando tipos de make up— añade Sebastián.
Si no fuera porque mamá sabe que es gay, tal vez habría dudado ante la ingeniosa respuesta de Sebastián. Así que asiente para luego salir de la habitación.
Cuando oímos que va a dormir, celebramos.
—Bien, ahora quién salta primero, tú o yo— pregunta Sebastián.
Lo observo dudosa, la verdad jamás se me ha dado muy bien la gimnasia.—Creo que mejor tú.
—De acuerdo, pero si me rompo una pierna diremos que esto fue tu idea.
— ¿Qué clase de futuro enfermero eres?
Se encoge de hombros y comienza a reír.
Quince minutos después nos encontrábamos llegando a la esquina de mi vecindario. Justo donde Sebastián había dejado estacionado su yaris del 2010. No era un auto extremadamente lujoso ni costoso pero servia para movilizarse que era lo que importaba, y por sobretodo que nos llevaría y traería a esa fiesta.
Cuando estamos dentro del auto y activamos el mapa, acaricio la mano de Sebastián que se apodera al volante con nerviosismo.
—Gracias—confieso, dedicándole una sonrisa.
—¿Por que me agradeces Ray?
—Porque esto jamás lo había hecho... jamás había logrado tener amigos debido a mis constantes cambios de instituto, ni tampoco había acudido a fiestas con... amigos. En verdad gracias Sebastián.
Sebastián me dedica una sonrisa emotiva—Basta, harás que mi delineado se estropee. Pero también te agradezco Ray, por ser la primera que me integró al entrar a la universidad.
Luego de abrazarlo Sebastián se acomoda la pañoleta roja que llevaba amarrada al cuello. Treinta minutos después nos encontrábamos estacionados tras una larga fila de autos.
—Creo que definitivamente aquí es. Está media universidad en esa casa. Santo cielo, Virgen María purísima.
Unos chicos pasan por nuestro lado y se quedan observando mi falda. La bajo un poco incómoda.
—¿Crees que haya sido buena idea está falda? Siento que está un poco corta.
—Ni pienses regresarte ahora, tú madre me castra, ademas no debes sentirte incómoda con tu ropa Ray, son ellos quienes tienen que cambiar su estupida y repugnante manera de pensar. No permitiré que nadie te moleste— termina Sebastián.
Caminamos a la casa y me aferro al beatle, no ha nevado pero no deja de estar el aire frío. Fuera de la fraternidad habían cintas, globos, cotillones y latas de cerveza repartidas en el césped, junto a uno que otro estudiante ebrio. Otros besándose. Otros manoseándose tras algunos arbustos, pero aún así, a la vista de todos.
Ingresamos a la casa y rápidamente el ruido se hace presente mezclado con la música, Sebastián toma de mi mano y camina en medio de los estudiantes en busca de Thomas y los chicos hasta que los encontramos en el patio trasero.
—¡Dulce Rachel, has venido!—grita Thomas.—Sebastián hermano, también has venido.
Saludamos a Ángela que estaba sentada sobre el césped junto a un acompañante que la tenía abrazada, al parecer su nuevo novio. Y también estaba Emily. Me observa con tristeza y algo dentro de mi también siente lo mismo, la extraño, es absurdo que me aleje de mi amiga por culpa de su extraño hermano. Ella no lo merece. Seguido de ella estaba Thomas sentado así que me siento junto a él y a mi lado Sebastian. Formamos un círculo.
— ¿Que les parece si jugamos a la pirámide? Para encender un poco la fiesta—propone el acompañante de Ángel.
Todos asienten y yo no comprendo muy bien qué es "la pirámide"
El acompañante de Angela se pone de pie y luego llega con un mazo de cartas, vasos para cada uno y una botella de licor. Forma sobre el suelo una pirámide de cartas sin revelar el color o número, y luego nos entrega a cada uno cuatro cartas.
—El juego consiste en que todos revelemos nuestras cuatro cartas para saber que ninguno miente. La primera fila o primer piso de cartas se irá revelando una a una, toda la primera corrida de cartas que están en la base de la pirámide, regalan un trago a cualquiera de los jugadores, solo puedes hacerlo cuando una carta de las cuatro que te tocaron, coincida con la que se reveló en la mesa. De esa forma es que puedes regalar un trago. El siguiente nivel de cartas es diferente, porque ahora si una de tus cuatro cartas coincide con las del segundo piso de la pirámide, debes beber por obligación dos tragos. Y así sucesivamente, si coincides bebes o regalas, dependiendo en qué piso de la pirámide nos encontremos.
—¡Este jodido juego será fantástico!—añade Sebastián.
Yo no creía lo mismo, jamás he bebido, a excepción de cuando bebo un vaso de cerveza junto a Peter, o una copa de vino a la cena. Este juego definitivamente es peligroso para alguien que no tiene resistencia al alcohol, pero tampoco quiero quedar como una aguafiestas. Así que lleno mi vaso azul, con un poco de cerveza, en vez de whisky que trajo el acompañante de Angela.
Cuando todos tenemos nuestros vasos llenos, el juego comienza. Mis cartas eran un tres de trébol, un as de picas, un siete de diamante, y un diez de corazón.
Angela revela la primera carta, era un dos de trébol. Thomas celebra divertido porque había coincidido con una de sus cartas—Le regalo mi trago a Rachel, Para inaugurar su bienvenida a la universidad.—sonríe.
Bebo rápidamente mi trago intentando no lucir incómoda y divertirme en el intento. La siguiente carta se revela pero esta vez coincide con una de Emily:—Le regalo mi trago a Sebastián.
Sebastián se sonroja, y Emily también. Ay no, solo espero que mi pobre amiga no se enamore de un amor no correspondido. El juego avanza y ya todos habíamos regalado un trago, Sebastián se lo devolvió a Emily y yo a Thomas. Pasamos al segundo nivel, en donde debíamos beber por obligación dos tragos si coincidíamos. Por desgracia se me repitieron dos cartas, y debí beber cuatro tragos. Lo mismo sucedió con Emily, mientras Sebastián y Angela, solo debieron beber dos.
En el tercer nivel yo ya me sentía diferente, el alcohol comenzaba a hacer efecto y el ruido de la música mezclado de nuestras risas producto del ingenioso juego hacían que mi cuerpo respondiera con dificultad y lentitud. Además de que todo me causaba risa.
—Thomas regala cinco.—dice Angela.
—Mmm... tres a Rachel y dos a Sebastián.
—Alguien al parecer desea que Rachel se embriague, así que no apartare mis ojos de su vista—espeta Sebastián un poco molesto. Luce adorable cuando intenta protegerme como si fuera su hermana.
Angela lo abuchea bromeando y su acompañante también. El juego sigue y cuando terminamos, todos estamos demasiado ebrios como para reconocerlo o negarlo.
—¡Regalo diezzzz!—digo y todos comienzan a reír.—Sebastián bailemos un poco, nunca he bailado en una fiesta, ¿acompáñame si?
—Ray, ¿estás segura? Creo que no es buena idea.
—Vayan, pero luego debemos jugar verdad o reto así que dense prisa—añade Thomas.
Me pongo de pie y jalo a Sebastián del brazo, nos apartamos un poco de los chicos y nos acercamos a la piscina del patio trasero donde muchos estudiantes estaban dentro, otros alrededor bailando.
—¡Es el mejor día de mi vida!—grito en medio de la multitud.
Bailamos un poco al ritmo de la música y luego le digo a Sebastián que iré a buscar cervezas para ambos.
—¿Estas segura de que prefieres que no vaya yo? Me da miedo de que alguien pueda hacerte daño al verte ebria—añade.
—Tranquilo Sebastián, estoy bien, el efecto ya ha cesado un poco, no hay de qué preocuparse.
Dejo a Sebastián junto a los chicos y camino al interior de la casa, el acompañante de Ángela había dicho hace un rato que estaban en la cocina así que camino hacia allá. Cuando llegó noto la puerta cerrada así que la abro para ingresar, pero mi cuerpo se inmoviliza al ver su rostro.
—¿Te divertiste allá fuera bebiendo como una niña de diecisiete años?—espeta Jared sentando en el bordillo de una encimera.
Su rostro luce enfurecido, pero aparta la mirada todo el tiempo, sin mantener el contacto visual.
— ¿Qué haces aquí? Creí que las fiestas no eran lo tuyo—confieso. La verdad eso es lo que había oído de él.
—No lo eran, hasta que apareciste tú. Tú eres la maldita razón por la que estoy aquí y me odio por eso.
Cierro la puerta tras de mi y me acerco a Jared como si fuese una polilla atraída por la luz. Necesito saber qué quiere de mi, necesito saber por qué siempre está en el lugar que esté, necesito saber si los recuerdos que tengo son reales, o es imaginación.
Necesito descubrir quién es Jared antes de que sea tarde y me sienta atraída hacia él y toda su oscuridad.
— ¿Por qué has venido Jared? ¿Por qué si me odias?
Bufa por lo bajo, y sus oscuros ojos se encuentran con los míos— ¿crees que te odio? ¿Es enserio, Rachel? que torpes son los humanos nunca entienden nada.
— ¿A qué te refieres?
Sus ojos me encuentran. Baja de la encimera y acorta la distancia:— A que no podría odiarte, aunque me lo proponga.
Me quedo inmóvil, helada, el alcohol provoca que mi pulso se acelere con más rapidez, y provoque que desee hacer cosas que trascienden la razón.
— Estás ebria Rachel, y es adorable la manera en que late con rapidez tu corazón cuando estás junto a mi.—dice tocando con su dedo mi pecho.
—Me confundes, todo de ti me confunde.
—Créeme que también tú, y no necesitas beber para ser parte de un estupido grupo, ni menos fiarte de los que te rodean.
— De qué hablas.
—Tu noviecito, el pelirrojo. ¿De donde salió y por qué está tan cerca de ti todo el tiempo?—pregunta de pronto furioso.
— No es mi novio, es mi amigo. Además si fuera mi novio, no debería importar. Menos a ti.
— Pues sí que me importa porque ty- lutshe fsyeh na svyete.
¿Ты - лучше всех на свете? otra vez, me hablaba en ruso. Igual que la primera vez que lo vi, cuando arroyé su motocicleta con el coche de Peter.
—Debes dejar de hacer eso, sabes que no sé ruso y si me estás insultando te ganaras una cachetada.
Comienza a reír, jamás lo había visto reír.
— Katyonak—vuelve a hablar en ruso «Котёноk»— eso pareces, una gatita pequeña y salvaje.
— ¿Ah, sí? ¿Podría hacer esto una gatita pequeña y salvaje?—pregunto. Levanto una mano para abofetearlo pero Jared es más rápido y toma mi muñeca acercándome a su cuerpo. Mi rostro estaba Justo en la parte baja de su barbilla, y mis ojos se perdían en el profundo gris intenso de los suyos. La manera en que habla ruso es hipnotizante y tentador. Todo en Jared es una tentación y yo estaba dispuesta a probar de ella, pese a las consecuencias.
Jared lleva una de sus manos a la parte baja de mi espalda y pega mi cuerpo aún más al mío. Roza su nariz en mi rostro y me estremezco, pero recuerdos comienzan a invadirme pero luego se esfuman rápidamente.
—¿Cómo puedes hacer eso?—pregunta apartándose de mi.
— ¿El que?
— Lograr aparecer la humanidad que no quedaba en mi.
Se queda de espaldas y luego observa el patio desde la ventana de la cocina.
— Rachel, ¿alguien te ha dicho que vinieras aquí?
No comprendo su pregunta ni a qué va.— Eres exasperante, nunca me puedo acostumbrar a tus cambios bruscos de tema.
Toca su cabello frustrado y luego observa la puerta de la cocina— Rachel, lo digo enserio, ¿alguien te ha dicho que vinieras Justo a esta cocina? Aléjate, vienen por ti. Es una trampa.
¿Una trampa?
____________________________#DT🙉
AAAA que nervios, la historia irá llegando poco a poco su clímax, así que comiencen a hacer hipótesis de quienes son los malos de la historia.
Pero esperen, ¿ya vieron a nuestro Jared? Nuestro chico oscuro, es oscuramente adorable 🥰🤧 ¿Les gusta? ¡Opiniones! Son muy importantes sus comentarios (los leo todos o gran mayoría) es la forma de averiguar si la historia les gusta, si encuentran algo que este mal, si ya se enamoraron, si ya la odiaron, si ya tienen miedo del final, si ya predicen el final ☠️👀 aunque debo adelantarles que será inesperado. Muyyyyyyy inesperado.
(No se asusten, aún no vamo en la mitad de la historia pero poco a poco nos vamos acercando porque más de 30 capítulos no tendrá este libro) y serán 3 libros ☠️
Saludos desde chile, les envío mucho amor y bendiciones en lo que estén ♥️
nos leemos prontito,
Domi.
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