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Capítulo cinco.

¡Disfrútenlo!...

Rachel.

Abrí los ojos y una luz deslumbrante inmediatamente me quitó visibilidad. Mi cuerpo se encontraba helado y el viento arremolinaba mi cabello de forma caótica. La cegadora luz se mitigó dejando a mis ojos donde me encontraba. A los pies de un gran árbol con un vestido completamente blanco; sus gruesas raíces se dispersaban por todo el lugar finalizando en un gigantesco pantano que se encontraba repleto de flores. Era extraña, su pureza llamó mi atención. Blanca, delicada, limpia, ajena al oscuro pantano que la rodeaba. Aquella inocente flor daba cabida a cada espacio existente en aquel lugar.

El viento se intensificó y mi cuerpo tembló. Mis pies descalzos se removían debido al hielo que experimentaban.

Una nube tenebrosa se dispersó por el cielo y luego un rayo cayó al otro extremo del pantano. Dí un brinco y me aferré aún más a aquel viejo árbol pero algo llamó mi atención. Jared apareció entre el oscuro bosque. Sus profundos ojos grisáceos me observaron con calidez para luego situarse en el punto exacto en que cayó el rayo.

Ahogué un grito y comencé a gritar su nombre pero no me oía. Sin pensarlo dos veces, salté al pantano y comencé a nadar hacia él. A medida que más cerca me encontraba, mayor era el viento que arremetía con todo a su paso. Era como si de cierta forma la naturaleza intentara alejarme de su lado. Los rayos se hicieron más constantes cayendo en distintas direcciones, nadé aún más rápido, con desesperación y frenesí. Sólo deseaba llegar a la orilla y salvarlo, hasta que lo logré. Jared me ofreció su mano para levantarme pero cuando mis ojos encontraron los suyos, eran distintos.

Su pupila estaba completamente dilatada y sus ojos eran completamente de color zafiro. Ensanchó su sonrisa erizando el bello de mis brazos.

—No debiste cruzar ese pantano RachelMusitó con voz dura— Te advertí que te alejaras de mí, estamos destinados para destruirnos. Ahora tendré que asesinarte.

Mi boca sabía salada, sin notarlo había comenzado a llorar. El último rayo cayó en el centro del pantano y una carga eléctrica ondeó mi cuerpo pero no me sucedió absolutamente nada, me giré para ver lo sucedido y comencé a gritar espantada con lo que mis ojos veían. El pantano era sangre pura, ni una pizca de agua corría en él, las flores blancas resaltaban del rojo carmesí que me envolvía. Observé mi vestido manchado de sangre y luego lo observé a él.

Sus impetuosos ojos grises me sentenciaron. Yo era su blanco, había caído en su trampa.

—Sólo recuerda una cosa Rachel—susurró— el demonio tiene cara de ángel y tú, has caído en sus redes...

—¡No!— un grito salió sofocado de mis cuerdas vocales y de pronto noté donde estaba.

—¿Señorita Midsson, se encuentra bien? — el profesor Brown se encontraba frente a mi pupitre con el ceño fruncido, al igual que todos mis compañeros. Incluido Jared, que se encontraba a mi lado.

—Yo...estoy bien, no ha sido nada.

El profesor asiente y continúa explicando una introducción a la anatomía humana. Estiro las mangas de mi suéter coral e intento fingir que no escucho las burlas y murmullos de mis compañeros. Me escuendo un poco más en mi asiento y cojo mi libreta de apuntes hasta que oigo su voz.

—¿Una pesadilla?

Apoya sus brazos en el bordillo de mi silla e intento fingir que no me afecta su cercanía. Dirijo toda mi atención al profesor no molestándome en contestar a su pregunta por dos razones. La primera, su tono divertido sólo corrobora que fue una burla en vez de una incógnita. Y dos, la noche anterior cuando me dejó fuera de casa fue más grosero que de costumbre.

Dos razones fundamentales para comprender que cualquier tipo de relación con él, están destinadas al fracaso.

Una hora después toca el timbre anunciando que la jornada ha terminado. Recojo mis libros y me apresuro hasta llegar a la salida antes que Jared pero su mano atrapa mi brazo antes de llegar hasta ella. Me giro aturdida, es increíble como tan sólo con el simple contacto de sus dedos en mi brazo sienta arder mi piel. Son como pequeñas quemaduras que me consumen poco a poco. Mis ojos se encuentran con los suyos y me pierdo en el profundo gris de ellos.

— Tu libro— dice pero estoy demasiado cegada como para comprenderlo— se te ha quedado—añade entregándome mi cuaderno de dibujos.

Oh. No.

Rezo por que no haya visto mis múltiples dibujos de su rostro ya que extrañamente al pasar los días son más constantes. Hoy desperté con un lápiz pequeño visiblemente gastado y miles de dibujos de su rostro y cuerpo en un bosque, esparcidos sobre mi cama. Fue extraño, jamás me había sucedido, jamás había dibujado a alguien sin poder recordarlo. Sus ojos me perforan y vislumbro una media sonrisa asomándose en su definido rostro, y no es ahí que me doy cuenta el por que de su reacción. Se mofa del calor acumulado en mis mejillas. Posiblemente luzca como un tomate.

Musito un gracias y dirijo mis pies lejos de su cuerpo, hasta que un cuerpo pesado impacta el mío enviando mis cuadernos y algunos dibujos al suelo. Los recojo rápidamente avergonzada, esperando que Jared no haya logrado visualizar su rostro en mis dibujos pero es tarde, porque escucho un gruñido a mis espaldas.

— Seth. Creí que nos íbamos a ver fuera—musita Jared entre dientes y no comprendo el odio contenido a través de sus palabras.

Repaso lentamente el cuerpo del chico misterioso y descubro que es el mismo que vi ayer por la tarde, el mismo que dijo podría servirnos. Su ropa oscura y su melena dorada me intimidan, algo en él luce tenebroso. Los signos que lleva tatuado en sus brazos captan mi atención; dos triángulos sobrepuestos y más abajo, en su antebrazo, tres estrellas de siete puntas. Completamente alineadas una arriba de otra.

Se agacha con agilidad y sus ojos encuentran los míos. Me estremezco con el verde esmeralda más deslumbrante que haya visto. Coge una hoja del suelo y me la entrega en las manos, la recibo confundida hasta que veo el perfecto perfil de Jared observándome. Maldición.

— Creo que esto es tuyo—dice con voz ronca. Al parecer he acertado con su edad, su voz luce de unos veinticinco años.— ¿Conoces a Jared?— pregunta de pronto, perforando con la mirada a Jared.

Me levanto rápidamente buscando una respuesta adecuada a su pregunta pero no me da tiempo porque Jared habla por mí.

—Jamás hemos hablado, por lo visto algo no funciona bien en su cabeza—dice dirigiéndose al tal Seth y que me parte el corazón. Se aproxima a mí y observa mis ojos con odio— si te gusto estas perdiendo el tiempo, luces ridícula dibujando mi rostro en tus cuadernos. Espero que no vuelvas a cruzarte por mi camino, ¿entendido?— añade. Como si sus anteriores palabras no fueran lo suficiente para destrozarme.

Pasa por mi lado y empuja mi hombro provocando caer mi bolso. El tal Seth se queda divertido observando la escena para luego seguir a su cruel amigo. Una vez que desaparecen de mi campo de visión el nudo que atravesaba mi garganta aumenta y corro hasta el lavabo más cercano. Afortunadamente lo encuentro vacío y me oculto en la última cabina. Bajo la tapa del inodoro y me siento sobre ella. Jamás nadie me había humillado de esta forma, jamás nadie me había tratado con tal brutalidad, jamás nada me había importado tanto como las palabras de Jared.

«jamás hemos hablando, por lo visto algo no funciona bien en su cabeza»

¿por qué miente? «jamás hemos hablado» ¿acaso se avergüenza de decir que en más de una ocasión hemos hablado? lo reconozco, no soy la chica más guapa, ni la más popular pero eso no significa que tenga que estamparme en el rostro un letrero con la palabra desconocida. Salgo de la cabina de baño y lavo mi cara en el lavabo. Mis ojos lucen ligeramente hinchados y por más tiempo que los moje con agua continúan igual. Seco mi rostro con papel higiénico y salgo de ahí. Una llamada de Emily aparece como entrante pero la envío a buzón.

Camino con mi bolso al hombro y me dirijo a la salida pero observo a Emily discutiendo con Jared en el aparcamiento.

Me oculto tras un viejo auto y escucho su duro acento— Debes alejarte de ella. Es un peligro y no permitiré que salgas dañada por su culpa.

Emily solloza— Pero Jared, ella ha sido la única que no ha huido de mi cuando todos lo hacían. No puedes pedirme eso, por favor no.

Jared suspira furioso y agita sus brazos— No sabes nada acerca de ella. Es justamente esta la razón por la que nos diferenciamos de ellos. Nosotros debemos tomar decisiones drásticas, no debes permitir que el amor arruine nuestros planes, no podemos sentirlo Emily.

Emily llora aún más y algo dentro de mí dice que hablan de mí— Yo no soy como ustedes, ¡no quiero ser como ustedes!

«¿ustedes?»

— Demonios Emily, sólo te lo advierto. Si no quieres sufrir mantente alejada de esa chica.

Resoplo por lo bajo no comprendiendo el por qué de su odio constante hacia mí pero como por arte de magia sus ojos me encuentran a través del viejo auto que sirve de escondite. Oculto mi cabeza lo mayor posible sin dejar que sus ojos me descubran hasta que finalmente se aleja entre los autos y de Emily.
Suspiro aliviada y me mantengo oculta hasta que el cuerpo de Jared y Emily han desaparecido.

— ¿Jugando a las escondidas Midsson?—Thomas eleva sus cejas divertido e inmediatamente me pongo de pie.

— Thomas...

Camino hacia él y le dedicó una débil sonrisa.

—Emily te buscó a la hora de almuerzo pero no dio con tu paradero. ¿Faltaste a las primeras clases?

Caminamos a través del aparcamiento y me aferro a mi suéter coral cuando noto lo frío que se torna el aire.

— No, no he faltado es sólo que me han dado un informe ayer y me quedé terminándolo—miento. Lo más cerca que estuve a mi mentira es que caminé hasta la cafetería más cercana y me oculté allí leyendo cumbres borrascosas. No es exactamente un informe pero al menos me mantuve ocupada.

Thomas rasca su nuca una vez que llegamos a su auto—Verás, quería ofrecerte mis disculpas por mi reacción ayer. Sé que actué mal al insultar al chico que se cree mafioso, pero siempre es extraño con Emily y no quería que te ocurriera nada malo.

Sonrío y le pinchó el hombro divertida— No te disculpes, sé que tus intenciones eran buenas.

Suspira aliviado y luego menea sus llaves frente a mis ojos— ¿te llevo a casa?

Niego con la cabeza—No, gracias. Iré a la biblioteca, será un día de mucho estudio—hago un bostezo fingido y el me lo devuelve con una sonrisa.

—Pues suerte con ello, le diré a Emily que nadie te ha raptado.

Sonrío y me alejo entre los autos que ocupan el lugar. Camino a la universidad y busco la biblioteca que al parecer nadie utiliza ya que se encuentra vacía, excepto por la bibliotecaria y un par de estudiantes pegados a sus gruesos libros.

Me anoto en el libro de inscripción y le preguntó a la bibliotecaria donde se encuentran los libros de anatomía humana. Una vez que tengo las indicaciones y mis libros sobre las manos camino hasta una computadora.

Leo un poco para rellenar el vacío que me dejó el horripilante sueño y luego busco en el ordenador un poco más de información. Dos horas después obtengo todo lo que necesito para al menos, dos clases más. Observo a mi al rededor y los estudiantes que se encontraban en la mesa de estudio ya no están. Y la suave melodía que inundaba la habitación ha sido reemplazada por una más aromoniosa.
Apilo mis libros para ser entregados pero las palabras de Jared invaden mi mente.

Repaso lentamente a mi alrededor y cuando corroboro que nadie está observándome, abro el buscador.
Debe existir algo en internet que me ayude a averiguar sobre Jared.

Entro en el buscador y escribo Ivanović, me introduzco en la primera página y lo primero que mis ojos ven es »hijo de Iván« presiono Iván y me dirige a otra página en la que dice »significado: compasión de dios« leo el artículo completo en donde señalan teorías del cristianismo hasta que finalmente llego a otros links. Presiono y aparece un serie de palabras extrañas; »strigoi« »anum« »stregoni benefici«

¿Stregoni benefici?

Pulso la palabra que más llama mi atención y comienzo a leer pero una voz me interrumpe.

— Me temo que eso no ha entrado en la clase de hoy.

Cierro la página inútilmente y luego apago la pantalla de la computadora. Retengo la mirada en mis libros de anatomía implorando que solo siga su camino pero sus dedos van hacia la pantalla y por desgracia, la enciende.

Stregoni benefici— murmura cuestionándose la palabra— ¿te gustan las historias fantásticas, eh?

Percibo un tono de burla en su voz y lo observo confundida, luego a la pantalla. La palabra chupa sangres es lo primero que mis ojos vislumbran y me sonrojo inmediatamente.

  — No...en realidad no sé como he llegado a esa página.

Me levanto con prisa y cojo mis libros para luego dejarlo atrás. Camino rápidamente a la sección de medicina pero su ostentoso cuerpo me espanta esperándome en la cabina de anatomía humana. Ignoro el hecho de que se encuentre apoyado sobre la estantería y guardo mis libros.

— ¿Vas con prisa, Rachel?

La manera en que pronuncia mi nombre me descoloca. No sabría decir cuál es el efecto que causa en mí pero siento que cada vez que lo hace, algo me quemara la piel. Como si sus palabras fueran acompañadas de cierta advertencia para mantenerme alejada de él.

Camino hacia la recepcionista y le indico que ya he tenido todo lo que necesito. Se despide amistosa mente como si fuese la única chica que le presta un poco de atención en el día. Observo por el rabillo del ojo a Jared pero no hay rastro de él, después de todo soy una desconocida así que no debería importarme.

Cuando cruzo la facultad para llegar a la principal noto lo gris que se torna el cielo y si me detengo a observarlo con detención una pequeña nube oscura se avecina desde un extremo. Me aferro a mi suéter de algodón y corro hasta la facultad principal en cuanto una gota cae en mi mejilla. Me lamento el trato de «no coche de Peter. Sí, autobús.» pero de todas formas me las ideo para llegar pronto a la salida. Giro en la última esquina pero un hombre corpulento impacta con mi cuerpo pero en un ágil movimiento me levanta.

—Hola—los ojos del hombre me erizan el bello de los brazos. Son de un zafiro deslumbrante, aterrador.— ¿conoces a una chica llamada, Rachel?

¿Rachel? ¿me busca a mí? de pronto pierdo la razón y un dolor punzante atraviesa mi pecho. Jared aparece tras un auto ubicado en el aparcamiento y me observa detenidamente.

—¿Sabes sobre ella? ha llegado este año—musita y toma mi brazo con brusquedad para que observe sus ojos que parecen encenderse cada vez que atraviesan los míos. Los observo detenidamente pero una voz interrumpe mis pensamientos.

»miente»

Jared. La voz de Jared invade mis pensamientos una y otra vez. Observo discretamente el aparcamiento y encuentro sus ojos.

»miente Rachel, miente»

No, definitivamente me he vuelto loca. Cierro los ojos y los vuelvo a abrir ¿será...será cierto? El hombre con ojos espeluznantes cada vez parece perder más la paciencia porque toma mi brazo con más fuerza que la anterior y repite su pregunta. Mi brazo escuece por el dolor y es cuando al fin puedo formular una respuesta.

—No. No la conozco, soy de tercer año. La verdad es que no conozco demasiado a los nuev...

Y se va. No espera mi respuesta. Observo el aparcamiento nuevamente y noto que no hay rastro de Jared. No lo comprendo, él estaba hablándole a mis pensamientos y de pronto se ha esfumado.

«Dios...¿en verdad me estoy diciendo esto?»

Corro entre los autos para llegar a la estación más cercana. Me cubro un poco la cabeza con mi bolso para no empaparme con la llovizna que comienza a caer pero un vehículo me detiene. No, la motocicleta de Jared.

— arriba.—dice en tono de demanda.

«¿qué?»

—No. No me subiré a nada. ¿Se te olvida que no nos conocemos?— roda los ojos y luego me perfora con la mirada.

«deberías agradecermelo»

Allí está. Esa voz nuevamente. No, no cualquier voz, específicamente la de Jared.

—¿Cómo has hecho eso?—pregunto alarmada e ignoro lo empapada que estoy resultando.

—¿El qué, Rachel? Dímelo.—su mirada cambia. Parece divertirle la idea de verme como una chica demente y confundida.

— ¡Eso!, no finjas que no lo sabes. Tu voz en mi cabeza. No deja de susurrar...cosas.

Su pecho vibra. Está riendo.

— Mira, creo que no es buena idea hablar acerca de lo demente que estas y menos con esta llovizna de por medio. Sube, ahora.—niego con la cabeza— Rachel, sube ahora. Te aseguro que debes hacerlo.

Camino por su lado e ignoro sus palabras pero de pronto todo el mundo me da vueltas hasta que observo el trasero de Jared caminando hasta su motocicleta.

—¡he dicho que no me subiré contigo!—grito pero me sienta rápidamente en el frío asiento de cuero.

— ¡Mierda! los has atraído con tu aroma. Sostente.

Y sin decir más acelera, a tal velocidad que a penas visualizo los árboles del camino. Me aferro a su fría chaqueta de cuero y en menos de cinco minutos estaciona a un lado de la carretera.

Sus ojos lucen nerviosos y no comprendo el porqué— prométeme que te ocultarás en el bosque y no saldrás hasta que vaya por ti.

Un momento...¿qué?

—¿Es una broma? Primero me raptas luego de dejarme en claro que somos completos desconocidos y ahora piensas abandonarme en un bosque con esta llovizna?

Suspira y corre un mechón ondeado que cae de su cabello.

— Rachel no hay tiempo, sólo promételo, ¿sí?

Sus ojos lucen sinceros. Tanto, que camino hasta el bosque sin mirar atrás. No me molesto en exigir explicaciones, ni siquiera en querer descubrir por qué le ha dicho a mi mente que mienta (si es que eso fue lo que realmente sucedió) sólo sé que desde que Jared apareció en mi vida todo se ha vuelto extraño y complicado.

Oigo rugir el motor de su motocicleta y luego me adentro en el obscuro bosque que parece crecer cada vez más a pasos agigantados.

____________________________#DT

N/ a:
Sé que llevo demasiado tiempo sin actualizar (de hecho he pausado la novela hasta nuevo aviso) pero me sentía con el deber de subir este capítulo.

•¡espero que lo hayan disfrutado!

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