-30%-
50%: Harry.
Nolo podía creer, en verdad que era demasiado bueno para ser verdad. A cadasuceso avanzaba un paso más hacia mi sueño.
Me di cachetadas no sólo para despertarme sino para convencerme de que todo erareal; justo ahora me arreglaba para ir con Bethany, a la dirección que Ila memandara. ¿Tantoasí se iba a tardar?, pensaba yo peinando mi corto cabello mojado con misdedos.
En ese momento entraron mis hermanas con un azotón de puerta.
—¿¡Lallevarás a jugar fútbol y la besarás después de caer juntos en un charcode lodo bajo la lluvia!? —gritó una, haciendo ademanes bruscos y unapatada.
—¿¡Opor qué no la llevas a bailar y la besas románticamentedando vueltas y vueltas!? —gritó la otra con gestos suaves, las dichasvueltas y un saltito.
Me di vuelta dándole la espalda al espejo para mirar a las niñas de mis ojos, ysonreí.
—Nolo sé, pero creo que no será nada de eso —suspiréy saqué mi celular del bolsillo de mi pantalón—. Pareceserque iremos a una simple plaza —me encogí de hombros, me colgué mi mochila conpocas cosas básicas dentro al hombro y me incline a darles un besoen la frente a cada una—. Adiós niñas.
—¡Adiós! —ese también fue mi papá desde su oficinadespidiéndose...
"A las seis en la plaza, justo en la fuente grande, espero sepas cuál o serás un alienígena ante mis ojos. Suerte! Y cuidadito con mi amiguita e.e", decía el mensaje de Ila.
Y ahí estaba yo, sentado a la orilla de la fuente, mirando alrededor, checando mi celular, la hora... hartándome apenas un poco... cuando la vi y eso se esfumó como arena entre los dedos.
La vi mirar de allí para allá, dirigiendo su mirada a la fuente, pasándola por cada individuo sentado en la orilla y por los alrededores de esta, hasta que me vio y ya no pude admirarla de arriba a abajo tan abiertamente.
Alzó las cejas al reconocerme, y se acercó a mí, por lo que yo me paré y quedamos frente a frente.
—¿Tú? —me preguntó.
Me ruboricé y en seguida miré a otra parte para disimularlo; era estúpido. Sólo asentí.
—Bueno, hola.
—Hola-Respondí rascándome la nuca.
—...Mi idea era ir a patinar sobre hielo.
Empecé a preguntarme... ¿No era Ila la que había pensado en la cita? Pero a final de cuentas no importaba, porque estaba ahí con ella, en una cita que nunca siquiera soñé, al fin y al cabo.
Aunque después asimilé las palabras de Beth: Vacilé pero la seguí... no quería patinar sobre hielo; no sabía hacerlo. Me agradaba verlo, y antes de tratar quería aprender, pero cuando se me dio la oportunidad e hice mi intento, fracasé por completo. No me gustó nada, o fue que me sentí torpe... sólo sé que desde entonces me rendí en eso.
Sin embargo, tal vez por Beth lo hiciera; es decir, no me rendiría con ella de ninguna manera, y si esta era la manera que se me presentaba, adelante.
Lo dicho es retirado; miré a todas partes en busca de una vía de escape al vergonzoso acontecimiento que se avecinaba, y la alternativa vino a mí:
—Te propongo algo, Beth. Vayamos a comprar una bebida primero, ¿te parece? Yo tengo sed —traté de ser lo más convincente posible, poniendo mi mano en mi pecho en la última frase.
Ella estuvo de acuerdo y suspiré para mis adentros, pero algo nos detuvo la marcha poco después de dirigir nuestros primeros pasos hacia la cafetería.
—¿Harry? —preguntó alguien al lado contrario del que tenía yo a Beth, que a su vez tocó mi hombro, y al girarme para ver quién era, me encontré con Natalie.
—Hola Nat —la saludé.
—Hola... —miró a Beth— ah... ella es... ¿Beth? —La señaló con un dedo y una ceja levantada.
—Sí...
—¿Qué hacen aquí?
—E-estamos en—me rasqué la nuca—...
—Una cita —me respondió en tono afirmativo, no interrogatorio, como deduciendo ella misma— ...claro. Uhm, ¿te puedo decir una cosa? Sólo una, rápido —dijo acelerando su ritmo, aumentando su volúmen de voz, también aumentando la cantidad de movimientos corporales diversos; mirar a diferentes direcciones, mover los pies, ponerme nervioso...
»Harry, cuando me hice amiga tuya y de Kyler, cuando me hice su novia; no fue por él, lo hice para acercarme a ti, ¡a ti! Me gustas, pero a ti te gusta ella y es todo lo que te interesa.
Eso último lo dijo mirando mal a Beth y al parecer terminó diciendo más de sólo una cosa rápida, como había dicho.
Me daba la impresión de que lo dijo con tanta rapidez, nerviosismo y seguridad, porque fue un esfuerzo para ella soltar aquello que ahora sabía guardaba desde hace bastante tiempo. Y no sabía cómo sentirme.
30%: Bethany.
Debía admitir que no esperaba que Harry fuera mi admirador secreto, de tantos hombres en la escuela era raro pensar que él se fijara en mí. Había pensado en varios chicos de camino a la plaza, desde mi compañero de Laboratorio hasta el chico con el que estaba haciendo el proyecto de Orientación Vocacional.
En verdad era muy halagador saber que le gustaba a alguien, pero por alguna razón no podía procesar que esa persona no fuera Calvin; de inmediato sacudí la cabeza para desviar mis pensamientos de él.
Antes de ir a patinar con Harry, pasamos por una bebida; pero en el camino una chica a la que no conocía se topó con nosotros. Evidentemente él si la conocía, puesto que compartieron unas cuantas miradas y diálogos antes de que ella explotara en expresiones molestas y movimientos bruscos. Me pasó por la cabeza que fueran novios o algo por el estilo, pero luego entendí la situación.
—... Me gustas, pero a ti te gusta ella —la chica me apuntó de manera despectiva sin dejar de fulminarme con sus ojos— y es todo lo que te interesa.
La chica bajó su apenado y molesto rostro al suelo antes de dar media vuelta. Harry se quedó de pie junto a mí, como si estuviera debatiendo en su mente qué debía hacer en esa situación tan peculiar; se apretó la cabeza con ambas manos al tiempo que soltaba bocanas de aire. Caminó unos pasos en la dirección por donde se había ido la chica, pero se detuvo de golpe y me miró.
—Perdón que hayas tenido que ver esto —se disculpó entrecerrando los ojos.
No debí de haber venido, estaba claro que él tenía a alguien más. Quizás también le gustaba jugar con las chicas como a Calvin; aunque Harry no me daba esa impresión.
—Yo mejor me voy...
—No, por favor —se apresuró a decir acercándose a mí.
Yo retrocedí unos centímetros. Las cosas se habían tornado un tanto incómodas para los dos.
—Es complicado, pero... ella es Nat, antes era novia de mi mejor amigo. Ahora me entero que estaba con él para acercase a mí —confesó mirando sus manos.
—Oh... —tragué saliva.
¿Era demasiado tarde para salir corriendo de la plaza? Tal vez todavía podía encerrarme en los baños de mujeres y esperar a que Harry se marchara. Creo que él noto mis intenciones, porque sonrío a pesar de todo.
—Está bien si prefieres irte —musitó.
Me acomodé mi sencillo bolso al hombro, pensando qué procedía a esto.
—Sí... creo que nos vemos en la escuela el lunes. Ve a arreglar las cosas con Nat.
Noté la desilusión de Harry en su expresión apenas me di vuelta. De hecho yo misma tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no voltear a verlo mientras me alejaba. Ver mis propios pasos me ayudó a alejarme sin problema alguno. Dejé atrás la zona de comida y continué de largo; apenas llegara a casa le diría a Ila que su idea había fracasado peor que yo intentando dominar un balón.
Pagué el boleto de estacionamiento (quince pesos tirados a la basura) y salí del centro comercial. Afuera ya no se escuchaba el incesante parloteo de la gente, por el contrario, todo estaba tranquilo. Una fresca brisa me hizo abrochar los botones de mi suéter mientras caminaba a mi coche, tampoco había valido la pena rogarle a mamá para que me lo prestara.
Solté un suspiro cansado al tiempo que abría la puerta, lancé mi bolso en el asiento del copiloto y entré. Restregué mi cara con ambas manos, luego encendí el motor y di marcha atrás. Fue entonces que el auto chocó con algo blando, cosa que me hizo soltar un agudo grito. Un cuerpo masculino se levantó del suelo.
—Dios mío —musité al ver que era Harry.
—Tranquila, estoy bien.
Se acercó a mí puerta cojeando y apoyó sus manos en el filo de la ventana
—Soy una descuidada, déjame ayudarte. ¿Te lastimé?
Él impidió que abriera la puerta.
—No te preocupes, sólo quería decirte que ya hablé con Nat y creo se le bajó el enojo —dijo.
Miré en la dirección y abrí los ojos de par en par al ver que ahí estaba ella.
—Mejor me voy, no vaya a ser que...
—Descuida, todo está bien -añadió haciendo una mueca de dolor al mover su rodilla.
Estiré mi mano hacia el bolso con el fin de sacar un curita, posteriormente se lo entregué a Harry.
—Por lo menos acepta esto.
Él sonrió al ver la bandita.
—Gracias.
Yo asentí, un extraño silencio se estableció entre los dos.
—Nos vemos.
Retrocedí con el coche. Para mi mala suerte, alcancé a ver que Nat se acercaba a nosotros, de modo que me apresuré, esta vez fijándome mejor.
—Espera, no, no —Harry se echó sobre el cofre con los brazos extendidos.
—¿Qué sucede? —formulé entre risas.
—¿Estamos a mano? Es decir... el golpe compensa lo que te hice pasar con Nat.
—Claro —me limité a decir.
Harry me sonrió, pero no se retiró del auto.
—Entonces... ¿podemos salir otro día?
—Sí, seguro —por el espejo del costado vi a Nat viniendo hacia nosotros.
No creí que pudiera alzar más sus comisuras, pero así lo hizo. Harry se incorporó y se despidió de mí con su mano, yo imité el gesto.
Unos minutos después ya iba de camino a casa. Durante todo el trayecto le di vueltas una y otra vez a esa "cita", creo que había podido ir peor, ¿quién atropella a su pretendiente en la primera salida? Negué para mí misma al tiempo que esperaba que el semáforo se volviera verde.
Fijé mi vista en el auto de enfrente y se me escapó una sonrisa perdida al pensar en Harry subiéndose en el cofre. Era una locura...
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(Kristina Pimenova como Adelaide y Anemone en multimedia.)
N/A (Harry):
Hola, estoy con los ojos llorosos y cayéndome en la computadora de mi abuela porque en mi casa la mía dejó de funcionar y me he sentido mutante todo este tiempo sin escribir, por eso les pido perdón, o les pedimos perdón, porque sin contar eso, de todas formas ambas estábamos escasas de inspiración, en serio. Esperemos les guste y den sus opiniones.
¿Qué creen de Nat?
¿Qué creen de Harry? (Andrea y yo ya estamos bien enamoradas xD)
¿Qué creen de lo que pasó, y lo que pasará?
¡Los queremos las osas mayores! Suerte en su hibernación... yo me voy a la mía en estos momentos.
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