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Complicaciones

El Dominio

—¡Prefiero dormir en la puta calle que cerca de esta maldita lunática!

—Hiere mis sentimientos—
Respondió Alessandra tumbada sobre su cama, con los ojos cerrados y el antebrazo sobre la frente.

Esa mañana Gao habia conducido personalmente a Chris hacia su nuevo dormitorio, el joven casi sufre un ataque de ansiedad al ver que su compañera era Alessandra.

—Los dormitorios no son mixtos—siguió protestando Christopher.—Es una locura.

—Chris, cállate. Si quieres puedes dormir en la puta calle como acabas de sugerir, no me interesa, Alessandra será tu compañera, quieras o no. —espetó Gao con desazón.

—Ella va a degollarme mientras duermo...

—Entonces no te duermas. —sin decir más salió del dormitorio con un fuerte portazo.

Al escuchar eso último Chris pensó en Freddy Kruger "hagas lo que hagas, no te duermas"
—Esto es una mierda...

—Ah, el amor es una mentira—bromeó la italiana.

—Por favor, cierra la maldita boca.

—No voy a cortarte el cuello, te necesito con vida. —dijo estirando sus largas piernas, la chica llevaba una diminuta falda que dejaba poco a la imaginación.

Christopher seguía abrumado por la culpa.
—Mate a tu hermana...  ¿Lo olvidas?

Ella negó aburrida
—Si, la perra lo merecía

Chris se sentó en su cama, sorprendido.
—¿Que acabas de decir?

—Por su culpa mi madre, mis hermanos y mi padre, están muertos. — respondió seria a la que vez tranquila.

—¿Tu padre?, pero él...

All'inizio era un hombre dolce, cariñoso, intenté que se sintiera orgulloso. Pero luego de lo de mama no volvió a ser el mismo, se torno oscuro, sádico, malvagio quemaba a sus enemigos con gasolina. Murió hace pocos días atrás; infarto fulminante, demasiado estrés, demasiado alcohol, demasiado sufrimiento reprimido... —Alessandra hablaba impasiva, solemne, era tan extraño que Chris se preguntaba si realmente era la misma drogadicta psicópata que le habia dado tantos problemas.

Ella continuó al ver la expresión incrédula de su interlocutor.
—¿Como fueron los últimos secondis de Angelique?, seguro lloró y gritó enloquecida... mostró su veradera personalità.

Chris recordo la actitud de Angelique hacia el final, las palabras de Alessandra eran demasiado especificas para ser coincidencia.
—Tu, le hiciste algo.

—Conocía al boticario que surtía sus medicinas o, mejor dicho, drogas. Un par de cientos de dólares bastaron para convencer al Vecchio de darle algo más... divertido. Oficialmente murió de sobredosis, eso dijo el soggetto de la autopsia.

Christopher quedó estupefacto, esa chica era más que diabólica.
—Tu...

—Sabía que me estabas engañando con ella. Angelique, siempre la víctima, siempre cagando todo. Lo único que me arrepiento es no haberla assasinato antes.

—Estas loca.

Ella rompió a reír.
—Por supuesto que sí, mierda ¿Non sabias? estudio en un colegio para asesinos, tengo una metralleta bajo mi cama, tengo grabados en mi memoria los gritos de mi madre y mis hermanos mientras se quemaban vivos, he matado a docenas de personas el último año. ¿Como no iba a estarlo?

Él entrecerró los ojos como ranuras.
—Que lo admitas no me hace sentir mejor...

—Bueno, aclarado que no tengo resentimiento ni odio por lo de Angelique, quiero proponer una alianza, Proiettile Nero me Traicionó, mi tío y mi primo quieren matarme, quedarse con el negocio de papa. Ayúdame y te ayudare...

—¿Que te hace pensar que necesito de tu ayuda?, Alessandra.

Ella rodó los ojos.
—Tengo información y armi, ¿acaso necesitas algo mas? Lo único que no tengo son soldati.

—¿Quieres que sea tu soldado?

—En absoluto, mi amante, no simple carne de cañón.—le corrigió con un gesto extraño.

No tenía muchas opciones, ni aliados, con Alessandra de su lado quizá tendría un punto de partida para lograr su objetivo; la verdadera razón por la que había regresado a la escuela: matarlos a todos, empezando por Gao.
—Si decido aceptar será con una condición...

—¿Cuál?—preguntó la mafiosa, expectante.

—Quiero que dejes en paz a Saya, sé que aun quieres lastimarla por lo del año pasado.

Ella lanzo un pequeño gruñido, casi animal.
—Esta bien, con lo que esta sucediendo en mi familia no tengo tiempo para vendettas absurdas.

Christopher asintió, pero ella lo siguió mirando, parecía querer desnudarlo con la mirada; situación que lo ponía extramadamente incómodo.

—Una última cose—dijo Alessandra recuperando su indescifrable sonrisa.

—¿Que?

—¿Quieres sesso?, ahora mi sento tan... caliente.—pregunto moviendo y acariciando sus piernas, relamiéndose los labios.

Christopher se levantó como si su cama estuviera hecha de lava ardiente, salió del dormitorio como un relámpago humano. Definitivamente iba a dormir en la calle.

...

Tokyo Japón

El octogenario señor Shin habia envejecido bien, porque habia vivido bien.

Estaba convencido de ello; sobrevivió a la guerra, se casó, luego fundó un negocio que aun ahora a sus casi 90 años seguía atendiendo junto a su amada esposa. Se trataba de una tienda de consumibles y Manga, muy popular entre los jóvenes. Para él, lo mas importante era el respeto y el honor; elementos que forjan a los buenos hombres.

La campana de la puerta resonó con fuerza, fue un golpe diferente; extraño como si trajera consigo noticias terribles.

—En un momento estoy con usted—dijo El señor Shin mientras guardaba un par de billetes en la caja registradora.

Sus ojos se abrieron completamente al ver a los recién llegados.
—¿Como estas, Shin?—Eran cinco Yakuzas, todos miembros del sindicato Kuroki, liderados por el hijo mayor del jefe, un sujeto violento y cruel llamado Kenji.

—El negocio se ve bien.

—Señor... —dijo el anciano entre tartamudeos—no e-esperaba... Si bueno, tenemos...

—Muchos clientes—completó el matón—la tienda esta llena; es curioso considerando el estado actual de las cosas. Sacó un cigarrillo de su bolsillo
—Nadie te causa problemas, ¿verdad?

El aspecto general de los hombres revelaba el porte intimidante de los gangsters. La esposa de Shin llego junto a él.

—Por favor. Voy a lograrlo Kenji, siempre me pongo al corriente, en cincuenta años nunca decepcione a tu padre.

Kenji sonrió de lado.
—Mi padre ya no está a cargo del Kuroki-gumi. El y los otros viejos como tu veían este negocio como servicio a la comunidad. — decía desenfundando una katana, sus ojos no demostraron emoción alguna.

—Su indulgencia, los hizo irrespetuosos....

—Te aseguro que...

Pero Kenji lo no dejo terminar, su voz habia capturado la atención de todos los chicos en la tienda. —Veo esta ciudad, y todo lo que veo es opulencia, incluso los tontos son ricos estos días...

Shin intentaba calmarlo.
—Ladrones se han metido a mi inventario, hemos estado viviendo de muy poco, juntando el dinero...

Pero Kenji fue inexorable, ignorando al anciano como si no fuera nada.

—Nosotros los Kuroki proveemos una ciudad estable, proveemos el suelo para esta opulencia. Y aun así mis pagos llegan tarde, causando que la gente me vea débil. ¿Es eso?, ¿crees que soy débil?

—No, nadie cree eso, te hemos dado todo lo que tenemos—respondió la esposa de Shin.—Encontraremos la manera—añadió su marido. —por favor en cincuenta años nunca hemos fallado, por favor...

El sujeto suspiro con desgana.
—Les diría que esto no es personal, que son solo negocios, pero sería una mentira. Todos los negocios son personales, ¿Que es mas personal que el dinero y la reputación?, La familia...

Los ancianos miraban aterrados al gangster agitar su katana en el aire, era como si estuviera peleando con enemigos invisibles. —Ustedes hirieron mi reputación y a mi familia, lo cual me obliga a herir a la suya.

El señor Shin bajo la mirada, triste. Al fin habia llegado la hora, dio un paso al frente.
—Es mi responsabilidad Kenji, aceptó esto.

—Entonces deja de hablar y hazlo de una vez—replicó apuntando la punta de la espada al pecho del anciano.

Shin abrazo a su esposa una última vez, ella lloraba y suplicaba, pero sabia que era inútil, no habia nada que pudiera hacer.

—¡Rapido! —apremio el Yakuza—mi esposa se pasó el día preparándome oyakodon y estará enojada su llego tarde.

Shin camino hacia la espada, se detuvo cuando sintió el filo del acero presionar contra su abdomen.

—¿Que estas esperando, que yo lo haga?, ¡Acércate viejo flojo!, ¡TERMINA!

Por primera vez, miro al criminal directo a los ojos y sin desviar la mirada.
—Tu... no eres nada como tu padre.

Kenji asintió levemente—mientras que tú, me recuerdas mucho a él.

En un instante atravesó el pecho del anciano liberando una marea carmesí. De una patada apartó el cuerpo agonizante, la registradora y un pequeño estante con mangas cayeron al piso. La esposa del hombre se desvaneció en llanto.
—Oh no, no, Shin...

Kenji alzó la voz.
—Clientes, tengo el descontento de informarles que están frecuentando una tienda que no ha pagado su seguro, no deberían ir a lugares inseguros.

—Eh, tu ven aquí. —llamó al joven mas cercano, un adolescente de anteojos e invadido por el acné.

—¿si? —pregunto llorando de miedo.

—¿Entendiste lo que dije?

—Si.

—¿Puedes asegurarte que todos en el vecindario entiendan que nunca deberian gastar su dinero en lugares inseguros—dijo mientras sus acompañantes rociaban el lugar con gasolina.

—Si, si que puedo.

—Bien, puedes irte.

El muchacho salió corriendo, poseído por el miedo, casi dejando una estela de humo tras de si. Los gánsteres no dejaron salir a nadie más, encadenaron las puertas y prendieron fuego a la tienda. Luego se retiraron con un coro de gritos desgarradores a sus espaldas.

—La vida debe ser renovada para poder prosperar. Lo viejo no puede adaptarse a lo nuevo así que debe ser barrido. Es una transición difícil, pero necesaria. —tomo una calada de su cigarrillo. 

—Bueno puedo agregar algo de luz a tu oscuridad, Kenji—dijo uno de sus compañeros, un hombre alto, vestido con un costoso traje blanco. —Nuestro sirviente en estados unidos ha encontrado a tu hermana.

—¿Y la katana de mi padre?

El hombre le sonrió.
—Sera regresada a ti en cuestión de días.

Las facciones de Kenji se retorcieron, estaba furioso y ansioso a la vez.
—Asegúrate de que el operativo entienda que no solo es la espada lo que quiero. Quiero que Saya sea traída a casa...

El Dominio.

Para sorpresa y desgracia de los estudiantes, Gao ahora impartía la clase de Miss De Luca, el nombre oficial era "Combate y defensa personal II" aunque en la práctica simplemente seleccionaba a dos estudiantes y los obligaba a pelear hasta que uno no pudiera continuar, eso literalmente. Un par de huesos rotos o perder la conciencia casi siempre era suficiente para satisfacer a la maestra.

—Saya, no quiero lastimarte—dijo Christopher. Gao miraba a ambos inexpresiva. Los demás estudiantes murmuraban en voz baja, seguramente habían hecho apuestas.

Una patada directo a los dientes lo mando al piso, Chris dio una voltereta por el golpe, pero se puso de pie con la velocidad del relámpago.

—Que lindo, así será mas fácil patearte el culo—mencionó Saya con la guardia alta y dando pequeños saltos.

—Ella tiene razón—interrumpió la maestra. —Tu ética te limita, te hace débil, predecible.

—Aquí va de nuevo—murmuró Chris limpiando la sangre de su boca con la manga.

—Esos valores que tanto presumes solo te sirven para sentirte superior. Al final eres débil o fuerte. El mundo real no se rige por ética. —Gao suspiro al ver como su estudiante rodaba los ojos y gruñía—Termine de una vez con este idiota, señorita Kuroki.

La yakuza tomo impulso y salto hacia su oponente con una increíble patada voladora, él interceptó el ataque tomando la pierna de la chica y la lanzó hacia la pared, pero la japonesa dio una vuelta en el aire aprovechando el impulso para contraatacar de regreso con una patada de carrusel.

Christopher bloqueo el ataque pero el golpe fue tal que lo hizo trastabillar y cayó de nalgas, no tuvo tiempo de recomponerse, Saya volvió con una patada doble, Chris la esquivo por milímetros.

—Mejoraste—mencionó el muchacho.

—Y tu empeoraste—ella volvió a lanzarse al ataque, de un momento a otro se convirtió en una tempestad de puñetazos y patadas, su oponente solo podía retroceder.

Un rodillazo lo impacto cerca del hígado seguido de tres golpes sucesivos al pecho.  El joven bloqueo varios ataques y estiró la palma tomando a Saya por el rostro luego la estrello en el suelo con tal fuerza que su cuerpo rebotó y cayó de cabeza.
—No, no lo hice...

Gao bufo decepcionada, se acercó a los contendientes, renuente.
—Perdiste tu oportunidad, Kuroki. Ser subestimada es un regalo; uno que no puede ser desaprovechado.

Sin previo aviso golpeó a Chris en el cuello, él retrocedió ahogándose, siguió con una poderosa patada a la rodilla y remató con un golpe de palma a la quijada, el muchacho cayó, casi al borde de la inconsciencia.
—Dudar te matara, Chris. La amistad es una mentira para mediocres, pudieron comprobarlo con las ratas de sus amigos.

Saya se levantó, miraba a la maestra con rabia, ella les dio la espalda.

—Maldita...

Poseída por las garras de la furia, corrió hacia ella, pero antes de que pudiera tocarle un solo cabello, Gao dio la vuelta con una patada devastadora que impacto a saya en un costado y la hizo volar a hasta la pared a su derecha.

—Quédense, necesito hablar con ustedes. —dijo con una tranquilidad antinatural y miró al resto de los estudiantes. — Los siguientes; más les vale hacerlo mejor que estos inútiles o yo misma les arrancare los brazos....

Mas tarde

Saya y Chris miraban a la maestra resignados, sin emoción.
—Tengo entendido que Marcus era su promesa, señorita Kuroki. Mi hermano te lo asignó por una razón. Veras, la capacidad de lastimar y matar a quienes amas es muy importante en nuestro rubro de trabajo. Espero que hayas aprendido la lección.

La nipona no dijo nada, se quedó quieta, incomoda por no tener su katana para decapitar a Gao ahí mismo.

—Pese al resultado final, fracasaste, ¿como lo sé?, pues Marcus mató a un maestro y Hart sigue vivo, te ordene que lo mataras en los finales.

—Sigo aquí... al menos podría fingir un poco de tacto—expresó Chris, molesto. Ella le sonrió con verdadera diversión, pensó que probablemente era la primera vez que algo le hacía gracia en años.

—En fin, he decidido mantener las promesas, quizá mi hermano no se los dijo, pero solo se les asignan a estudiantes especiales...—les extendió una fotografía, Saya la tomo y vio a una chica de piel oscura, Chris la habia conocido en la fiesta de bienvenida cuando la defendió a ella y a otros chicos de Brandy.

—Ella es su promesa, de ambos.

Saya la miraba confundida.
—Debería ser solo mía, él no tiene nada que ver con esto.

Gao bostezo.
—A pesar de ser un cobarde santurrón, Chris puede ayudarte, y vas a necesitar toda la ayuda posible, Kuroki...

....

—Y bien, ¿qué crees que trama? — preguntó Christopher, él y Saya caminaban por los pasillos del dominio.

—Quiere matarnos y que nosotros hagamos el trabajo. —respondió Saya exhalando el humo de su cigarrillo.—Nos odia, debe ser por lo de Lin, aunque en tu caso, probablemente Alessandra te mate antes.

—La convencí de olvidar su rencor hacia ti, de nada por eso.

—¿Como lo hiciste?, ¿dejaste que te metiera los dedos otra vez?—la nipona dijo eso acompañado de una risita maligna.

Chris sonrió con ironía.
—Eres una verdadera hija de puta...

Ella se encogió de hombros.
—Lo siento, estoy tensa por lo de Gao. Este trabajo es mío, Chris. No necesito de tu ayuda.

—¿Y por eso me tratas como mierda?

Ella sonrió de forma extraña y chasqueo los dedos. —Exacto... no es nada personal, me caes bien, eres mi amigo, quizá el único que tengo, pero sabes que trabajo mejor sola.

No respondió, en cambio miro a su compañera: chaqueta, guantes y pantalón de cuero, cinturón de balas, camiseta con estampado blasfemo; parecía integrante de una banda de metal, y fumaba como si tuviera 5 hijos en la cárcel.

—Aja, eso te matara uno de estos días...

—Eso espero.

Chris agitó la cabeza.
—Lamento... ya sabes, haberte golpeado.

—Si, si. Ya sé que no querías lastimarme, pero creo que Gao no está del todo equivocada, confiar en las demás personas va a matarte... Es aquí, De Luca les da clase...—la asiática se recargo a un lado de la puerta. —Esperaremos, deberían estar a punto de terminar.

...

—¿Como usar la debilidad humana para llegar a tu objetivo?, ¿cómo podrían convertir a una anfitriona o a un valet, en alguien manso y obediente? —preguntó Miss De Luca agitando una vara que utilizaba para señalar el pizarrón.
—Es simple, tienes que hacer que les agrades. El mundo se rige por necesidades, las personas necesitan la aprobación de otros, necesitan sentirse amadas. No hay debilidad más grande.

Zenzele, Hellmut y Quan estaban entre los asistentes a la clase.
—Es fácil para usted decirlo. Todos quieren ser amigos de una mujer que se ve...
—Quan hizo una pausa, miro de arriba a abajo a la maestra —de la forma en que usted se ve.

De Luca sonrió, empezó a caminar hacia el chico. —Oh, Quan te subestimas a ti mismo, debes acabar con esa falsa humildad tuya, no te serviría de nada.

Llegó hasta él, y se inclinó hacia adelante; la distancia entre ambos era mínima, tenía el escote de la maestra en su rostro.
—Eres un galán ¿te lo habían dicho?

El vietnamita titubeo, su actitud de tipo cool se desmorono en un segundo.
—Yo- uh... yo.

La maestra tomó a Quan del hombro y golpeó hacia adelante con una fuerza increíble, destrozando el pupitre en mil pedazos, el chico gritó mientras se precipitaba al suelo.

De Luca cayó sobre él con la vara apuntando a su ojo, Quan estaba aterrorizado.
—¿Has entendido?

—Si... — repuso con dificultad.

La maestra siguió con la clase.
—La sexualidad es la manipulación más sencilla. Pero más atractivo para otros que el mero físico es la confianza. El problema de Quan no fue coquetear conmigo, fue su necesidad de mi reciprocidad...

El timbre de salida anunció la libertad, los chicos tomaron sus cosas y se lanzaron a la salida.

—¡Haha, tonto!, viste ese video de "Hot for teacher" muchas veces—se burló Hellmut.

—No es tu culpa Quan, Miss De Luca es muy hermosa—añadio Zenzele, afable.

—No se engañen—interrumpió Saya—es de granito por dentro...

—Una devoradora de hombres—soltó Chris en complicidad.

—¿Eres Zenzele?—preguntó la nipona extendiendo la mano, su interlocutora la estrecho y asintió.

—Soy Saya. El señor sonrisas a mi lado dice que ya te conocía. —señaló a Christopher con la cabeza. —Felicidades eres nuestra promesa.

—Si él, nos ayudó con Brandy, pero... ¿promesa?, no estoy segura de entender...

—Somos responsables de ti, te ayudaremos durante tu primer año. —repusó Saya.

Zenzele seguia confundida.
—Ayudar, ¿cómo?

—Contestando preguntas, mostrándote los alrededores, con tus tareas; puedes hacerte una idea.

La chica de piel oscura negó con la cabeza, sentía que la estaban tratando como a una niña. —No necesito ayuda, pero gracias.

Quan llegó junto a Saya.
—Hey, chica ruda. ¿Qué tal si tú y Christopher vienen al cuarto de Hellmut esta noche y juegan calabozos y dragones con nosotros?, le agradecemos a Chris por ayudarnos con la nazi y bueno, al escuadrón Geek le vendría bien tener una chica hermosa.

Los ojos de Zenzele despidieron chispas por un instante.

—Otra chica hermosa—se corrigió sonriendo de forma tonta. 

Los de segundo año se dedicaron una mirada y asintieron.
—Si, okay, está bien—dijo Saya—es importante que conozcamos a Zenzele, pero no se confundan, no necesitamos llegar a conocer a los demás...

—Como sea, debemos irnos—añadió Chris apremiando a su compañera y regresaron a sus propias clases.

—Es una mala idea—susurro Hart.

—Claro que lo es...

De igual manera los de primero se movilizaron. Hellmut estaba furioso.
—¡Idiota ¿porque mierda los invitaste?!

—Relájate Rapunzel, será divertido—contesto Quan.

—He escuchado cosas turbias sobre esos dos—dijo Tosahwi, un chico nativo americano, era el compañero de dormitorio de Hellmut.

—Dicen que Saya mató a su novio y que Christopher partio a un sujeto a la mitad con una motosierra—dijo Hellmut.

—También dicen que él decapita niños y que ella come fuego y bebe en la sangre de sus víctimas para mantenerse joven. —completó Zenzele.

—No sé si coma fuego, pero sé que está muy buena... —menciono Quan.

La adolescente rodo los ojos.
—¿En serio?

—Oh si, además con Chris de nuestro lado nadie tendrá las pelotas para molestarnos, lo comprobamos con la zorra nazi, es ganar ganar.

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