Asesinen al extraño: segunda parte
—Si decides seguir mis pasos vas a perder novias, amigos, sentimientos y probablemente tu cordura. ¿Aún así quieres ser como yo?
—Jack.
El Dominio
Día del asalto
Los toques en la puerta no tenían ninguna intención de remitir, cada vez más fuertes y estresantes.
—¡Chris!, abre la maldita puerta—Saya estaba empezando a perder la poca paciencia que le quedaba.
Finalmente, la cerradura chasqueo y la puerta se abrió, la desesperada Yakuza se encontró con su compañero medio dormido y despeinado.
—¿Ahora que?, Íbamos a vernos más tarde con Marcus y los demás. Déjame dormir hasta entonces...
—Hay un problema...—la nipona estaba atormentada, se notaba en su rostro.
—¿Que sucede?.
—Lin me encomendó una misión esta noche, no podré ir al asalto en casa de Chester. Si no estoy ahí... Los van a matar a todos—explicó con desasosiego.
Su compañero rodó los ojos y bostezo.
—No te preocupes me tienen a mi, yo los protegeré...
—Estoy preocupada por todos, imbécil, aún estás lastimado y eres pésimo trabajando en equipo—la asiática hizo una pausa para masajear su sien.
—Mierda... tengo jaqueca.
—¿Cuál fue el encargo del maestro Lin? —Le preguntó Chris ignorando la desagradable actitud de su amiga.
—Proteger una dirección...—dijo entregando un papel.
Chris, suspiró mientras miraba la tosca letra del maestro Lin.
—¿Quieres que me encargue de esto? no creo que sea una buena idea, Lin te lo encargo a ti...
—Es solo proteger, muy probablemente no ocurra una mierda...—exclamó de manera molesta.
—Eres terrible pidiendo favores...—dijo Christopher.
Saya tomó aire; estaba siendo poco razonable.
—Tuve una mañana complicada, la boca me sabe a vomito y siento que mi cabeza va a explotar. Por favor, Christopher, toma mi lugar, si llegara a haber un problema tu eres el único que puede hacer algo sin cagarse en los pantalones.
No parecía una mala idea, proteger un objetivo se figuraba más sencillo que llevar a cabo el asalto a la fortaleza custodiada por dementes y retrasados sureños.
Luego de meditarlo terminó por aceptar. Su amiga necesitaba ayuda y negársela en ese momento de terrible tensión no parecía concebible.
—Ok, lo haré—aceptó.
—Asegúrate de que quemen el maldito cadáver de Chico, o lo que quede de él...
Una sonrisa de alivio se formó en el pálido rostro de la Yakuza.
—Gracias Chris, te debo una... les diré a los demás sobre esto, Lex tendrá que tomar tu lugar en la entrada.
—Me debes más de una—se quejó con hastío—que no maten a nadie...
La asiática resopló—eso espero. —dijo antes de darle un beso en la mejilla y retirarse.
Cerró la puerta, María se había escondido detrás para evitar ser vista, estaba en ropa interior, miraba a Chris, nerviosa.
—Lo de ayer... —empezó él, su compañera lo interrumpió.
—Nos dejamos llevar, esto no pasó—dijo vistiéndose. —Esa perra de Saya jodio el plan. Sin ti va a ser una maldita pesadilla.
—Espero que no...
.....
Lost inocence cómics
Saya, Petra, María, Lex y Billie se encontraron con la tienda de cómics abarrotada de gente. Buscaron a Marcus, basto seguir una peste asquerosa hasta el baño, ahí encontraron a su amigo, semidesnudo, tratando de limpiar el accidente en su ropa producto de la peor diarrea que había sufrido.
—¿Es un mal momento, amigo?—le preguntó Billie.
Lex, Petra y Saya se encargaron de sacar a todos los clientes de la tienda, a punta de gritos e insultos.
—Muy bien, apestoso, vístete. —le ordenó Billie, asqueado.
—Puedo explicarlo, yo...—recordar la alocada noche anterior le revolvió aún más el estómago al nicaragüense, María lo miraba con decepción.
—Nos falta uno, ¿dónde está Christopher?
—No vendrá, Lin se lo llevó para un trabajo—explicó Saya.
—¿Qué?—protesto Lex—¿es más importante una maldita calificación que el jodido asalto suicida?
—No tuvo opción, no puedes decirle que no al maestro—le respondió Saya, con la mirada baja e intentando restarle importancia.
—Así es, no puedes decirle que no al maestro. —gruñó María, dirigiendo una mirada asesina a la Yakuza.
—Sin él estamos fritos, es el único que tiene experiencia en esta mierda, uno de los mejores estudiantes; y el único de nosotros que ha matado sin perder la cordura, al menos por completo...—demandó Billie—hay cancelar.
—No podemos—le respondió Marcus—es ahora o nunca, lo lograremos si seguimos el plan.
—Marcus tiene razón, no podemos posponer esto—añadió Saya con la determinación de un líder—ya tenemos todo preparado.
....
Hacía casi una hora que se había ocultado el sol. La dirección en el papel lo había conducido a una bonita casa en los suburbios, la zona era tranquila y aburrida.
Christopher tenía tiempo vigilando. No poseía demasiado armamento, solo la 9mm con silenciador de la noche que se encargó de los carniceros y un clip de munición extra, ya que no había tenido tiempo de ver a Lex esa tarde.
—Ojalá no sea una pérdida de tiempo...— en el fondo deseaba que lo fuera.
De pronto sintió un escalofrío recorrer su columna, la luna fue opacada por nubes oscuras y un aire frío se hizo presente—«Malos augurios»—pensó.
....
A unas 15 cuadras sus amigos arribaron a la casa de FuckFace.
—A todos los grandes hombres les ha dado diarrea: Genhis Kan, JFK, Gary Coleman, Buda. El tiempo y la diarrea son invencibles—le decía Billie a Marcus, intentando darle ánimos.
—¿Realmente podemos hacer esto sin Chris?—pregunto Petra con desconfianza, la joven se veía nerviosa.
—Todo está controlado—le aseguro Saya encendiendo un cigarrillo.
—Tenemos los vehículos y las armas.
Los jóvenes asesinos subieron al tejado de la edificación contigua para repasar el plan.
—Uff... es cierto Arguello, hueles como si un zorrillo hubiera tenido sexo con un pedo...—se quejó Lex.
—Dejando de lado el hedor de Marcus, todo va de acuerdo a lo planeado—afirmo Saya mirando las ventanas con sus binoculares—FuckFace y su banda están aquí. Así es como lo haremos....
.......
La vida tiende a torcerse en direcciones inesperadas, a veces en el buen sentido; pero cuando estudias en una escuela de asesinos las cosas solo pueden ir en la otra dirección. El arrepentimiento se apoderó de Christopher al ver las atroces figuras de cinco automóviles, dirigiéndose directa y sigilosamente al sitio que debía proteger.
—Mierda...
Corrió al patio trasero de la casa, no tenía idea de que, o quienes estaban dentro, eso era una desventaja táctica.
Usando una ganzua abrió la puerta, (un pequeño truco que le había enseñado Marcus) y entro en silencio, al mismo tiempo el timbre de la puerta principal sonó. Las personas de los autos ya debían estar en el umbral.
Christopher vio a una mujer asiática aproximarse a la puerta, de inmediato se detuvo al notar la presencia del jóven intruso; sus ojos se encontraron.
Chris señaló la puerta e hizo una seña.
—El maestro Lin me envió—dijo en voz baja, esperando que ella creyese su palabra.
Una niña pequeña corrió al tobillo de la mujer, parecía asustada del invasor, reacción entendible ya que el muchacho estaba vestido completamente de negro; como uno de esos ladrones de historietas.
El timbre volvió a sonar, la persona detrás de la puerta parecía inquieta, mostrando una actitud beligerante; propia de alguien con muchos problemas y poco tiempo.
—Esta bien, el joven no nos hará daño...—dijo la esposa de Lin tranquilizando a la niña, luego señaló la puerta trasera y Chris asintió, un fuerte golpe fue descargado en la entrada principal haciendo gritar a la pequeña, deduciendo lo inevitable, su madre la levantó y junto a Christopher se dirigieron a la parte posterior de la casa.
Algunos sonidos en el patio trasero delataron que los tipos habían rodeado la casa.
Como en muchas otras ocasiones una pequeña estrategia se formuló en la mecanizada mente del estudiante, hizo una seña a sus compañeras para que no hicieran ruido; luego esperó en la oscuridad.
Pasaron algunos segundos lentos e insoportables; entonces un sujeto de sombrero vaquero abrió la pequeña puerta que daba al jardín trasero, sostenía una metralleta corta, poco pudo hacer cuando Chris emergió a escasos centímetros de su rostro y le voló la tapa de los cesos con la 9mm, lo abrazó antes de que cayera al piso para usarlo como escudo de carne; algo que le había enseñado Jack hace tiempo, la sangre manchó la pared a espaldas de ambos.
Tras la desagradable y aversiva ejecución apuntó con su arma hacia el jardín, donde había otros 4 sujetos armados hasta los dientes.
......
Todo estaba saliendo de maravilla y deacuerdo al singular e insensato plan trazado, los explosivos destruyeron la puerta delantera, y los fuegos artificiales cubrieron el sonido.
Marcus y Lex entraron como si fueran los héroes de una película de acción.
—¿Donde están?—pregunto el vociferante Punk al encontrarse con el lugar vacío— no había nada más que gallinas y un insoportable olor a mugre y excremento.
—Saya dijo que estaban aquí.
—¡Mierda, estamos jodidos, se los dije!, ¡Es una puta trampa, hombre!—reclamo el rubio.
—Tranquilo, hay que...—el nicaragüense no pudo terminar la oración cuando la calamidad absoluta se presentó.
Una nevera a espaldas de Lex se abrió con violencia, y un desagradable sujeto emergió con un machete para rebanarle el cuello.
—¡Voy a cortarte la puta cabeza!—
Marcus logró golpear con su bat al extraño y maloliente tipo antes de que degollase a su compañero.
—¡Es una emboscada!
El fuego desmedido de diferentes armas cayó sobre ambos, Lex y Marcus lograron derribar y cubrirse detrás de la nevera pero las balas llovían de todas direcciones, no les sería posible mantener la posición.
—¡Vienen por todos lados!, ¡Estamos jodidos!.—gritabá el paranoico Punk.
FuckFace apareció, liderando a la horda de furiosos retrasados.
—¡Whoo! Estás en la mierda, viejo amigo, ningún sandwich envenenado va a salvarte está vez—decía disparando una escopeta.
—¡Putos maricones, entraron en el infierno!
En el segundo piso, Saya podía escuchar el tiroteo, esto le hizo perder la concentración siendo sorprendida por una loca sureña topada de drogas que golpeó a la asiática con un remo mientras gritaba cosas incoherentes.
—¡Ronald Macdonald, señor de los siete reinos!
Aún aturdida, la estudiante recibió varios puñetazos, que combinados con unos siempre confiables nudillos de hierro hicieron sangrar la nariz y boca de la Yakuza.
—¡PCP!, ¡PCP!— gritaba la enloquecida atacante, era demasiado rápida y fuerte para su tamaño.
Los extravagantes gritos confundían aún más a Saya, pero su desesperación se disparó cuando la psicópata le arrebato la Katana y la dirigió a la garganta de la nipona.
—¡Hija de puta!...
Saya logró detener el filo con su mano, cortando su palma, la pobre se preguntaba en dónde rayos estaba María.
Entonces la vio, su compañera estaba en la ventana observando la terrible escena, no parecía querer intervenir en la sádica refriega; para fortuna de la nipona alguien había ayudado a la mexicana la noche anterior con palabras de aliento y esperanza, despejando su mente lo suficiente como para tomar la decisión correcta.
—¿Que esperas?... ¿María?
El abanico de cuchillas le cortó la cabeza a la lunática agresora; liberando una marea roja sobre Saya.
Incluso con el prodigioso filo, la morena debió de haber utilizado muchísima fuerza para lograr semejante acto.
Ahogándose con la sangre de su difunta enemiga y la suya propia, Saya intento levantarse.
—Maria...
—¡Cierra el hocico, perra se que te acostaste con Marcus! ¡Yo en verdad lo amo! Y tú lo sabías... siempre tienes que ser el puto centro de atención—le reclamo furiosa.
—Yo...
La mexicana la tomó por la chaqueta y la golpeó contra la pared—no te atrevas a mentirme.—Yo lo amo..
—Y es precisamente por eso que esta mierda debe terminar—le respondió Saya.
—Solo escuchate, casi me dejas morir por un chico... necesitas madurar, dejar de comportarte como una loca desquiciada e hipócrita, ¿de verdad creés que no te vi en el cuarto de Chris esta mañana?
María vio rojo y la ira llegó con una oleada de resentimiento; sin embargo se contuvo de asesinar a su compañera por el momento.
—Ya no somos amigas, Saya... si vuelves a dirigirme la palabra te voy a cortar la puta garganta.
—Vete a la mierda...—espetó su ahora ex-amiga, harta ya de tantas estupideces.
La rabiosa mexicana embistió a Saya, dispuesta a descargar su ira en los aliados de FuckFace, el deseo se cumplió cuando una obesa mujer salió de las sombras para empalar a María con una horca de granjero, la estudiante evadió los picos por escasos centímetros y le cortó el cuello a su morbosa agresora, fue un corte limpio y perfecto.
La bomba en la puerta trasera tuvo un resultado infructuoso ya que estaba reforzada, habría sido más sencillo volar una de las paredes.
—No le hicimos nada, es demasiado gruesa—se quejó Billie, pateando inútilmente la indestructible puerta.
—Suena a qué hay una fiesta dentro—añadió Petra con angustia.
—Vamos a la entrada principal...
.......
El tiempo es el recurso que más atesoran las personas y también el que peor utilizan. Christopher no se podía dar ese lujo, el silenciador del arma y la confusión eran sus únicos aliados contra cuatro tipos armados con ametralladoras; un par de AK-47 y uzis.
—Te odio Saya...
Chris descargo su arma, el primero de los sujetos a su izquierda recibió el tiro en el ojo sufriendo una muerte instantánea, el segundo fue fulminado por dos tiros en el pecho y un tercero en la frente, los últimos dos alcanzaron a abrir fuego, pero el muchacho hirió a uno, y aunque el estudiante se estaba cubriendo con un cadáver, no fue suficiente, pues una bala le rosó el tobillo y otra le arrebato el arma, lastimando levemente su mano.
—¡Carajo!
Fue entonces que ambos agresores cayeron al piso asesinados por breves pero certeras ráfagas de perfectos disparos. La mujer que Chris debía proteger lo había hecho, poseía una puntería increíble y era astuta, había tomado la metralleta del primer tipo que Chris habia matado.
—¿Estas bien?—le preguntó, algo preocupada.
—No... no lo estoy—dijó con molestia, tirando su escudo de carne al piso. Christopher tomó la AK-47 de las frías manos de un cadáver.
—Vamos...
Los 3 se perdieron en la oscuridad, arrastrados a una carrera por su supervivencia, los tipos del frente fueron atraídos por el alboroto. "El Diablo" un hombre tan despiadado como imponente lideraba a los sicarios
—Traiganlos...—dijo con tono portentoso y el semblante de la muerte.
En la huida frenética entre los solitarios vecindarios, Chris consiguió un automóvil de una asustada pareja; los tortolos accedieron a la demanda de inmediato, ante las armas y desesperada actitud del muchacho.
Apenas subieron al automóvil, una ráfaga de balas descendió sobre ellos, que por terrible y casual desgracia acabó con la vida de los propietarios legítimos del Mustang.
Fue espantoso, el alma de Hart se retorció de terror y culpa al presenciar la sanguinaria ejecución. Perturbado, pero sin tiempo para pensar en cualquier cosa que no fuera evitar a la muerte; aceleró a tope.
...
El maestro Lin corría con desesperación y angustia luego de un desatrozo enfrentamiento con su faltal hermana, que lo había traicionado e incluso declarado la guerra. Conociendo a Gao buscaría por cualquier medio arrebatarle la escuela, y de ser necesario podría incluso matar a la familia de su propio hermano.
Por tal motivo, el avergonzado y arrepentido maestro necesitaba comprobar que su esposa e hija estaban a salvo.
Su sorpresa fue mayúscula al ver un Mustang del 67, de un impecable color negro emerger a toda velocidad a apenas una cuadra de distancia, haciendo rechinar los neumáticos contra el asfalto. Detrás del bólido había 3 autos disparando, reventando los cristales y atentando contra la bien cuidada carrocería.
Los ojos del maestro se llenaron de horror al ver a su esposa asomándose por la ventana en el asiento del copiloto, con una metralleta entre las manos, disparándo en un intento por repeler a los perseguidores.
La excelente puntería de la mujer logró volcar uno de los autos, y detener el avance de los otros dos, esto gracias a un camión de basura en el lado contrario.
—¡Detente!—le ordenó la mujer a Christopher.
—¡¿Qué?!
—¡¡Hazlo ahora!!—le grito con furia asesina.
El estudiante miró por el espejo retrovisor; Lin estaba detrás, a apenas unos 15 metros de ellos.
—¡Papi!—grito la niña con ojos llorosos.
Christopher se detuvo; el exhaustó profesor ingresó al automóvil, su velocidad fue sorprendente para su tamaño.
—¡¡Arranca!!—exigió Lin casi golpeando a Chris; este obedeció, el Mustang dejo una estela de polvo tras de si.
Luego de abrazar y llorar un poco junto a su familia, el hombre interrogó a su alumno.
—¿En dónde está Saya?
—Es una larga historia.—respondió Chris maldiciendo internamente a la Yakuza.
—Empieza a hablar.
.....
Una explosión hizo temblar los cimientos y gran parte de la estructura; los pedazos mutilados de uno de los familiares de FuckFace quedaron esparcidos por toda la sala, una granada había concebido semejante escena, Marcus y Lex lograron evitar casi todo el daño de la detonación entrando en la nevera, y gracias al revestimiento de plomo resultaron ilesos.
El nicaragüense vio a su archienemigo bajar por las escaleras del sótano, retandolo a seguirlo.
—¡Vamos, Maricon!, la fiesta va para abajo.
—Eso claramente es una trampa...—le advirtió Lex.
—Ya lo sé, ahora cúbreme— dijó corriendo tras el desagradable maniático. El rubio obedeció disparando contra un par de tipos que seguían intentando matarlos, destruyendo la cabeza de uno e hiriendo al otro.
Mientras tanto, en la planta alta; Saya y María peleaban contra un giganton idiota; la torpe manera de hablar y movimientos lentos revelaban un problema mental, su fuerza por otra part, era peligrosa.
—Yo soy Portly, del sur de la comunidad de casas rodantes—decía de manera poco coherente mientras asfixiaba a María con una mano y golpeaba a Saya con la otra, la asiática contratataco con un rápido movimiento logrando atravesar al retrasado, que de inmediato soltó a la mexicana.
—¡Campesino pedazo de mierda! —bramó la decidida y feroz Yakuza.
—¿Porque ofender a mi gente? ¡Merezco respeto!—pese al filo atravesando su inmenso cuerpo, el mastodonte golpeó a su adversaria con tal fuerza que la hizo volar, derribando la puerta de la habitación.
—Somos puros, tenemos una relación con la tierra y la naturaleza—le reclamó mientras la pateaba y golpeaba—ustedes, porquería, salvajes de ciudad, ¡ya verán! ¡Soy el mesías!
Una pequeña botella se reventó en la cara del gigante, el contenido parecía corrosivo pues empezó a derretirle el rostro. Portly lanzó un grito desgarrador, al voltear se encontró con Petra y Billie.
—Nosotros somos el anticristo...—dijo el joven Punk antes de vacíar el cargador de su arma sobre el ahora desfigurado rostro del tipo.
....
Tras un nada agradable intercambio de disparos y golpes. Marcus le puso fin a la amenaza deforme.
—¡Hierbabuena! ¡No!—.
Fueron sus últimas palabras. Sucedió muy rápido, sin satisfacción, la sangre y las viceras no tardaron en aparecer.
Un perro... había sido un perro, maltratado y furioso el que había terminado con FuckFace, Marcus alcanzó a liberar a la bestia como último recurso ante la escopeta de su antagonista, los feroces y rabiosos dientes del animal desgarraron la garganta del imbécil desfigurado. Sangre y gritos devorados por la oscuridad.
Marcus corrió, se alejo buscando el cuerpo de Chico; había imaginado todo esto muy diferente, un drama sorprendente y reconfortante con final de película, más solo se topo con el final de su molesto y asqueroso inconveniente.
En un viejo refrigerador estaba colocado el pañuelo de Chico y dentro su mutilada cabeza, un retorcido trofeo obtenido como recompensa del desastroso asalto.
Cabeza en mano, Marcus subió las escaleras del sótano para encontrarse con María, ella desvío la mirada al ver la cabeza decapitada.
—Todo lo que hice fue amarte, Marcus.
—Yo nunca pedí eso—respondió él con pena.
—No no lo hiciste, y ya no tienes porque preocuparte por eso...—
María se dirigió a la salida, las lágrimas cedían en su rostro, como una cascada tenue.
Marcus fue tras ella—Lo lamento, la cagué, lo admito. No sé que es lo que me pasa, nunca lo planeé. No sé que demonios pasó...
—Despues de todo lo que he hecho por ti, ¿Puedes hacerme solo una pequeña cortesía? Deja de mentir—repusó la mexicana.
Una voz fuerte y siniestra se alzó detrás del umbral de la puerta, sorprendiendo a los devastados estudiantes.
—Maria, tenía la esperanza de preguntarte si habías visto a mi hijo, veo que si...— Diablo miraba la cabeza de su hijo con una indecible mezcla de sorpresa y odio.
.....
20 minutos antes
—Se acabo...—tras unos estresantes minutos, y habiendo utilizando todas las tácticas de escape que le había enseñado Jack, Christopher perdió a los asesinos del cartel. Ahora debían cambiar de auto y escapar.
—Creo que no hay vuelta atrás...—el estudiante se bajó del Mustang, justo al frente estaban los puentes de San francisco.
—Maestro Lin, ponga a salvo a su familia...
—No puedo—respondió abrumado
—ahora que mi hermana y el cartel saben de su existencia, no estarán seguras en ninguna parte— suspiró.—¿A dónde me llevo mi condescendencia...? Eres el único de mis alumnos que no me decepcionó del todo...
—La muerte siempre es la mejor opción...—dijó Chris intentando hacerle ver qué aún había esperanza—tengo una idea, puedo fingir su muerte, necesitaré el auto.
Lin comprendió la loca idea del estudiante; intentarlo valía la pena, utilizando el codo rompió el cristal de un viejo Camaro estacionado junto a ellos, no paso mucho para que estuviera en marcha.
—Tengo razones para creer que mi hermana sabe lo que me dijiste del amigo zoofilico de Marcus; alguien los está delatando, como no dieron con nosotros ese será el siguiente objetivo del cartel... la casa del tal Chester. Sabes lo que hay que hacer—soltó Lin, sin mirar a Chris a los ojos.
—Yo me encargo...—repusó el muchacho.
—Christopher, gracias...—dijó con una mirada sincera—dale un buen escarmiento a Saya de mi parte, cuando regrese lo haré yo mismo, tengo una deuda contigo.
El oyente asintió y se quedó mirando el andar del auto, hasta que se perdio en el congestionado puente elevado. Hart tomó una bocanada de aire, no había tiempo para pensar, debía actuar de inmediato si iba a ejecutar el plan que se le había ocurrido.
—Llego la hora...—dijo para si mismo antes de entrar al Mustang y pisar el acelerador a fondo.
.....
Luego de algunas complicaciones, Saya, Billie y Petra salieron de la ahora en llamas casa de FuckFace. Al ver que ni Marcus, ni María o Lex aparecían; se plantearon la posibilidad de irse, quizás los demás ya lo habían hecho. María había desparecido luego de ver morir al giganton.
—¡Este es el maldito punto de control! Y no están en el—solto Billie, con los nervios a punto.
—Los bomberos arruinaron el plan de escape, se fueron por otro camino—aseguro Saya, y junto con Petra emprendió la carrera de huida.
—No...—dijo Billie.
—¿Como que no?—le reclamó Saya.
—Tenemos que regresar, asegurarnos de que salieron.—se justificó el joven
—Los campesinos están muertos y ningún policía puede atrapar a alguno de nosotros—dijó Petra.
—Exacto, ellos están bien, pero nosotros no lo estaremos si nos quedamos aquí, así que despeja tu mente y larguemonos—le ordenó la asiática.
Tras mirar la nube de fuego una última vez, Billie asintió—Bien... probablemente tengan razón y están bien...
Luego de rematar a un par de tipos y a un cerdo, Lex salió triunfante por la entrada principal, se sentía como un soldado regresando de Vietnam; con todas sus extremidades y nulos daños psicológicos, era un campeón. Ahora solo quedaba llegar a la parte de atrás para reunirse con sus compañeros.
—Un verdadero acto de heroísmo, que ustedes chicos han demostrado. Bueno Lex te diré que eres un imbécil por involucrarte en esta mierda, pero al final salvaste el dia, estoy orgulloso de ti...—decía hablando consigo mismo.
—Y asombrosamente ninguno de los hijos de puta que te manipuló para hacer está locura termino muerto, ni una sola víctima mortal o lesión y además les disparaste a unos campesinos... La dulce victoria, no necesitábamos al psicópata después de todo...
Unas voces en la esquina llamaron la atención del joven, debían ser María y Marcus. Con la actitud propia de un fanfarrón Lex apareció usando uso de su palabrería y ego, gesto que en este caso tendría un resultado fatal.
—Oh, ustedes idiotas, me deben mucho por esto, si no fuera por mi está aventura se habría ido 100% al cara.....
La sangre del rubio se congelo al ver al diablo y a sus hombres al frente, armados, Marcus y María temblaban de miedo, eso fue lo último que vió antes de que un disparo le destruyera el cerebro.
—Maten a este idiota, María aun tiene que pagar por sus pecados—ordeno el Diablo señalando a Marcus.
Él joven vio una luz y un resplandor oscuro a espaldas de los abominables asesinos, el fuego se estaba expandiendo generando un repulsivo humo negro e infectando los alrededores con el infierno, pero sabia que algo peor se aproximaba.
Como último recurso Marcus le arrojó la cabeza de Chico al tipo que estaba a punto de matarlo; al mismo tiempo el rugir de un motor atravesó el humo y fuego detrás.
Entre las llamas anaranjadas y virulentas emergió un Mustang que arrollo y mato instantáneamente a 3 de los hombres del Diablo, el impacto fue brutal, uno de los tipos terminó enroscado bajo las ruedas.
El auto se estrelló con la casa de FuckFace, y parte de la estructura le cayó encima. María y Marcus aprovecharon el demencial caos para escapar.
—Lin...—murmuro el Diablo al ver que el auto era el mismo que en el que había escapado la esposa del maestro.
El Mustang explotó derribando una parte de la ya derruida estructura. Diablo cubrió sus ojos y miro al suelo, ahí descansaba la cabeza podrida de Chico.
—Mi pobre hijo... dedicaste tu vida a ser como tú hermano mayor, ya que no puedes hacer esto, el va a cobrar justicia por ti...
El sujeto que unos días atrás había amenazado a María estaba con él, un asesino y piromano.
—Libera a Caballo Blanco, se fueron por el callejón.—le ordenó Diablo.
Mientras escapaban, María y Marcus se encontraron con Christopher, quien tenía cortaduras y raspaduras en todo el cuerpo, además cojeaba.
—Logre saltar antes del impacto... ¿Están bien?, tuve que hacerlo.
—¡¿En dónde mierda estabas?! ¡Mataron a Lex!— reclamó María.
—Estaba salvando a la familia de Lin, ¿Que Mierda, Lex?, ¿como pasó? —la situación había llegado a un punto tan horrible que no sabía que decir, ésto lo sobrepasaba por mucho.
—Espera... Lin no tiene familia—le interrumpió Marcus.
El rugir de una motocicleta llamo su atención, al voltear se encontraron con un tipo enorme y pintado de manera similar a la de María; de copiloto del monstruoso individuo estaba el sujeto que había amenazado a la mexicana, ambos se acercaban a toda velocidad.
Un indigente salió de su escondite al escuchar el estruendo, y ese fue el último acto que realizó, el hombre de la motocicleta le dispararo con una escopeta; los proyectiles debían ser expansivos ya que solo quedó una mancha roja y tambaleante dónde antes hubo un hombre.
—... puta madre—soltó Chris, junto a sus amigos siguió corriendo, ignorando el ascendente dolor en su pierna.
—¿Quienes son estos tipos?—preguntó Marcus.
—Son los que masacraron a mi familia, el hermano loco y maligno de Chico—le respondió María, jadeando.
El copiloto les lanzó una daga veloz y precisa, la mexicana logró desviarla con la tapa de un bote de basura del callejón.
—Lo tengo...
Un segundo tiro de la escopeta se hizo presente, destruyó parte de una pared e hizo añicos un contenedor de basura; Christopher sintió esquirlas o pequeños fragmentos de metal enterrarse en su espalda, el dolor era insoportable pero no podía detenerse.
Una vez dieron vuelta en el final del callejón tuvieron que tirarse a los lados para evitar ser arrollados.
El hermano mayor de Chico soltó la escopeta que ahora sin balas era inútil, la reemplazo con una cadena de muchas cuchillas a lo largo de los eslabones, un solo movimiento basto para cortar por la mitad a un pobre tipo que pasaba por el lugar.
La desesperada carrera por sobrevivir continúo ahora por una avenida poco transitada.
—¡¿Alguna idea?!—preguntó Chris.
—¡Ahí!—exclamo Marcus señalando un par de bicicletas fuera de un bar.
La mente de Hart divagó sobre las posibilidades de que no tuviesen cadena. Quizás eran de clientes descuidados o empleados demasiado confiados, o tal vez solo era suerte.
Tomaron las bicicletas, las probabilidades de sobrevivir estaban aumentando, esto le transmitió cierta confianza y valor a los desesperados adolecentes.
María iba con Marcus por lo que su avance era un poco más lento, la motocicleta se acercaba a ellos, en unos segundos todo estaría perdido.
—¡Hay una granada en mi mochila!—clamó Marcus.
—¡Estan muy cerca! es....—Maria intento negarse a usar el explosivo, debido a que ellos mismos podrían resultar afectados, pero Marcus sabía que no había opciones.
—Es la única oportunidad que tenemos, ¡Hazlo!
La mexicana obedeció la peligrosa orden; quitó el seguro y la lanzó.
La nube de fuego hizo que la motocicleta perdiera el control desviando y volcando a los malignos cazadores. Al mismo tiempo proyectó las bicicletas por los aires, este efecto se vio aumentado por la bajada en diagonal sobre la que transitaban. María cayó al piso, siendo está la que recibió menos dañó; Chris termino por estrellarse con las mesas de una cafetería y la bicicleta de Marcus se hizo pedazos contra el asfalto.
—¡Mierda!
—¡Arriba!, ¡Eso no los detendrá, se acercan!
Desorientado y con el cuerpo destrozado, Marcus se levantó, Chris y María tuvieron que cargarlo en sus hombros durante unos metros hasta que logró recuperar el conocimiento por completo. Se sentía como una sopa de dañó cerebral y fracturas.
Cruzaron la esquina y se toparon con algunos autobuses a punto de partir.
—Es nuestra oportunidad—dijo Christopher corriendo a ellos.
—¡Espera, tengo una idea!—le detuvo María.
...
El rugido del motor era como un dragón, más feroz y aterrador que el del Mustang, la motocicleta infernal cruzo la esquina y vio dos autobuses, uno más alejado, con manchas de sangre en la parte posterior y otro apenas encendiendo el motor.
—Funciono, siguieron el camión con la sangre—señaló María, recuperando la esperanza de sobrevivir.
El autobús estaba vacío, con apenas un par de personas al frente.
Chris estaba sentado detrás de Marcus y María, escuchando el arrepentimiento de ambos.
—Jamas habría pensado en algo así, eres asombrosa—comento Marcus con lágrimas en los ojos.
—Callate, quédate quieto—le respondió mientras vendaba la mano del joven, la sangre que habían usado para la distracción era de Marcus.
—Debieron dejarme atrás, pudieron haberse ido...
—Tal vez solo hicimos lo que nadie más hace en este mundo, apoyarte cuando estás abajo—explíco María con renovado vigor.
—Pero cuando tú me necesitabas yo estuve cagándola contigo, te abandoné María, nunca considere lo que eso te haría a ti... soy una mierda de persona...—
Argüello se quebró en lágrimas. Chris resopló nervioso e intentó ignorar la inusual y dramática conversación de sus amigos.
—Pero lo sabías, sabías que me romperias el corazón al abandonarme igual que todos...—deciá la mexicana sosteniendo el brazo de Marcus.—Estaba tan enojada y triste.
—No, no es tan fácil, nunca te lo dije pero ya también ví morir a mis padres, un suicida cayó sobre ellos frente a mi... Recuerdo que pensé que si no lo veía no era real, así que me quedé viendo un globo rojo que mi padre me había comprado alejarse, lo ví hasta que cubrieron los cuerpos con una manta, y nunca los ví de nuevo...—Marcus la miraba directamente a los ojos, estaba hablando con toda la sinceridad que había en su corazón y alma.
—Tu dolor, María... todo por lo que estabas pasando, era muy cercano a casa, tenía que alejarme de eso.
Ella asintió, comprendiendo lo que quería expresarle—yo estoy en el otro lado, la única manera en que puedo identificarme con alguien es atraves de una experiencia dolorosa similar. Mi dolor es la única cosa que me define, la vida me drenó por completo, me dejó vacía y lo único que quería era a alguien que comprendiera ese dolor, alguien que me pudiera amar...
Marcus se sentía terrible—Yo.
La mexicana lo silencio con un beso, esto hizo sentir mal a Chris. Él no tenía a nadie.
María acarició la mejilla de Marcus.
—No seas otro de esos chicos que dice las cosas mal solo porque no puede con la idea de enfrentarse a una chica triste, no es tu culpa, yo te elegí Marcus.
—Yo te amo, lo hago. Y lo siento, la cagué y apesto y lo siento mucho, cuando esto termine y si me lo permites haré las paces contigo. Pero ahora mismo tenemos que hacer un plan, ya habrán detenido el otro autobús y sabrán que tomamos este.
—Solo existe una manera de salir vivos de esto...—intervino su avergonzado compañero.
—Es cierto, son monstruos, un verdadero mal viviente. Habrán llamado al alma del Diablo también, probablemente bloquearan el puente... Chris, tenías razón debemos hacerlo ahora. Hay que matarlos, acepto la propuesta.
Él asintió.
—Bien, la muerte es tan horrible como hermosa, pero lo que más me gusta de ella es que es permanente... Creo que tengo un plan; es una locura pero puede funcionar.
—Viejo, ¿siempre dices cosas tan raras?—preguntó Marcus confundido.
—No has vivido lo que yo Marcus, me sorprende el estar aún cuerdo, para lo que vamos a hacer necesitamos estar locos...
.....
María
La policía no vendrá, el Diablo ya se encargó de ello; pudo ser una bomba en el centro o un atentado en alguna otra parte de la ciudad, pero ya no importa, lo único que importa es que los tenemos, sabemos cómo piensan y lo que harán...
Bloqueamos el puente con un auto robado y lo encendimos, la gasolina generó llamas tan altas como lo son en el infierno, todo está listo.
«El maldito fuego, siempre trae se vuelta el viejo terror, Mama gritando mientras se quemaba, Papa clavado en el poste del pozo, llorando mientras me llevaban lejos»
La motocicleta se aproxima, gritando, rugiendo como los animales despiadados y sanguinarios que la conducen.
«El fuego siempre será eso, ese recuerdo inevitable, una herida que nunca va a cerrar. La herida me da poder, pero no es la herida lo que trajo esto, fue mi necesidad de saciar el dolor, el tomar su poder»
Las luces son cegadoras, un solo golpe de cualquiera y estoy muerta, pero no quiero morir, todavía no... no antes que ellos.
«Las heridas te hacen débil en un mundo dónde no puedes serlo. Era una humana entre monstruos, los humanos no pueden vivir entre monstruos, los monstruos se los comen... siempre, así que se un monstruo»
El maldito está apunto de golpearme, no sabe lo que le espera; gritó con todas mis fuerzas, él hace lo mismo.
«Nunca necesites a nadie
Espera la traición
Cuidate
Quema la necesidad
Quema a estos hijos de puta»
Un movimiento a un lado, el autobús emerge del fuego, Marcus está al volante, un toro de hierro envuelto en llamas ardientes.
—¡Sorpresa, malnacido!
El golpe es sordo y seco, el frente aplasta la motocicleta y la arrastra a la orilla, la masa de metal y carne sangrante cae del puente, ese ¡Splash! fue lo más reconfortante que escuche en mucho tiempo.
Marcus baja del autobús, con una media sonrisa.
—¡Jesus, eso...!, ¡María, cuidado!
¡El maldito piromano está detrás de mi! debió saltar antes del impacto, es un maldito escurridizo, sus cuchillos están sobre mi garganta.
—Ahora niñita, a destriparte como debí haber hecho la primera vez..
—No...
Otro golpe, el piromano sale disparado hacia adelante aturdido y seguramente con varios huesos rotos. Chris lo hizo con el auto de escape, un viejo Bettle que hurtamos.
—¿Que esperan?, ¡vámonos!
Disparos se ciernen sobre nosotros, muchos disparos... son Diablo y sus hombres, llegaron más rápido de lo que pensamos, no planificamos bien esto, quiza, era mejor esperar y conseguir los recursos, concebir una mejor una estrategia y matarlos... sin embargo elegimos actuar ahora.
Christopher se cubrió como pudo, las balas destruyeron los neumáticos, e hirieron a nuestro amigo, adiós al perfecto escape... al final feliz, de película como habíamos dicho.
Marcus me jala detrás del inservible autobús para no morir acribillada, el alma del Diablo y 3 de sus hombres están a unos pasos...
—¿Estas bien?
—Lo estoy—respondí.
—No por mucho...—Diablo tomó a Marcus por el cuello y proyectó su rostro contra el piso, el sonido de su nariz rompiéndose fue horrible... luego lo lanzó del puente como si fuera nada.
—¡¡Marcus!!—No puedo hacer nada más que rezar ahora que uno de los asesinos me pacifica a golpes...
¡Chris, el aún sigue vivo! Lo veo bajando del Bettle, intenta correr, y un par de tiros decienden sobre el... Se cubre con las manos para evitar una muerte inmediata y por voluntad propia cae del puente...
—Pobre tonto, si las heridas no lo matan, la caída lo hara...
Diablo me obligó a mirarlo a los ojos, sus malditos ojos de demonio.
—No estés tan sorprendida, María. Todos a los que has amado mueren, ¿Porque con ellos debería ser diferente?...
....
Una bruma maldita lo envolvía, dolor, la sangre y agua... tanta agua.
—Mierda, viejo ¡Quédate con nosotros!
Hundido en ese océano negro y decrépito, veía cientos de lápidas, era un sepulcro acuático, algunas tumbas revelaban nombres conocidos; los nombres de sus amigos...
—¡Chris!, ¡Vamos, tu puedes!.
Pero además había una con su nombre, su verdadero nombre...
—¡Amigo!, ¡Por favor! Tenemos que salvar a María.
ASESINO
Cristopher volvió en si, vomitando un pequeño torrente de agua, frente a el estaba un irreconociblemente golpeado Marcus, y Willie, ambos lo miraban con asombro.
—¿Willie?, si viniste...—fue lo primero que alcanzó a decir.
—No iba a hacerlo, Gabby me dijo que debía arreglar mis asuntos antes de abandonar todo, no podía dejarlos morir solos... iba camino a casa de FuckFace cuando ví el fuego y las sombras caer del puente. Sabía que eran ustedes, son los únicos dementes que podrían acabar así... se los dije.
Marcus soltó una leve risa ironica, Willie les había salvado la vida a ambos.
—Gracias amigo... Te debemos una.
—¿Que mierda está pasando?—pregunto su salvador—Estoy empapado por culpa de ustedes...
—La familia de María, eso está pasando...—le respondió Chris, que apenas y sentía su brazo izquierdo luego de haber recibido 2 impactos de bala—carajo... me estoy desangrando...
—Aun podemos alcanzar a María...
.....
La mexicana recupero el conocimiento más rápido de lo que esperaba; su organismo había superado cosas peores en el pasado. Pese a ello su percepción de la realidad aún era cuestionable, luego de dolorosos segundos vió que se encontraba en un auto, con las manos atadas, Diablo y sus hombres se la llevaban de la ciudad a un destino incierto.
—Todos cometemos errores en la vida, María, no es una cuestión de si, si no cuando. La pregunta se convierte en el grado de castigo si nos atrapan y tu querida mía, has sido atrapada—Diablo sostenía la cabeza de Chico con indiferencia.
—El día que atrapé al inservible ladrón de tu padre, Chico hizo que bajara la mano para no mandarte al infierno, junto a tus sucios familiares... mi dulce Chico, el te mostró piedad y así es como se lo recompensas.
De manera inhumana e inesperada Diablo arrojó hacia atrás la cabeza de su hijo, está cayó en las piernas de María.
—Ojo por ojo dicen, pero tu te llevaste a mi hijo. Podría cortate la cabeza y todo terminaría muy rápido para tí, pero mi dolor continuará, me atormentará hasta mi muerte y eso no es justo...
El aterrador hombre saco un par de afilados cuchillos y pinzas de la guantera.
—En lugar de eso; lo que vamos a hacer es despojar cada pedacito de tí, lentamente, pieza por pieza, va a tomar años, María. Tu a quien crié cómo a mi propia hija, va a sufrir cada vez que yo sufra, cada vez que el mínimo matiz de tristeza me llené, voy a liberarla sobre ti, vivirás el infierno en vida...
Lejos de sentirse asustada, la morena estaba enojada y fastidiada de seguir atada a esos monstruos.
—Tu no lo entiendes padre, no me has capturado...
María utilizó su último recurso, una bomba de humo oculta en el tacón de sus zapatos. En menos de un segundo la densa nube blanca acaparó el interior del automóvil, el conductor dió un giro violento al volante, aquel humo picaba los pulmones y ardía.
De un momento a otro el vehículo se convirtió en una trampa mortal de vidrios rotos y metal retorcido que daba vueltas y más vueltas, cuando finalmente cayó del pequeño puente que estaban cruzando.
....
El olor a gasolina penetró las fosas nasales del piromano, el sujeto tenía una pierna rota, con el auto volcado le era difícil arrastrarse fuera del caos, podía sentir vidrio atravesar su piel, había gasolina por todos lados, la furia crecía cada vez mas en su interior, necesitaba salir de allí y despedazar a María; pero no hubo oportunidad de eso, en cuanto tuvo la cabeza fuera se encontró con la muerte.
—Tu, hijo de puta ¡Quemaste viva a mi madre embarazada!, Puede ser que Diablo no esté contento con un ojo por ojo... pero yo si
Un simple corte de su abanico en el piso, produjo una chispa que escaló en una llamarada, devorando al sujeto, este se retorcía entre gritos agonicos y desgarradores.
—Arde bien, demonio...—afortunadamente, la mexicana había logrado salir ilesa del choque para luego romper sus ataduras y utilizar ese desastre a su favor, la habían entrenado bien.
Un golpe detrás la hizo perder su abanico, era uno de los guardias y familiares de Diablo que iba en el auto, un viejo grande y desagradable igual de maldito que los demas.
—¡Puta!
Unos cuantos golpes y el sujeto dirigió sus grandes manos al cuello de la niña.
—Tu madre murió como un perro, como tú lo harás...
Una de las ventajas de estudiar en "El Dominio Del Rey" son las maneras en que te enseñan a ocultar armas; siguiendo lo aprendido, María guardaba un par de filosos abanicos adicionales debajo de las mangas, no fue difícil desenfundarlos.
—¡No!—grito degollando a su agresor—¡Mi madre murió como una víctima!, en su cocina, preparando pozole para su familia, ¡Asesinada por cobardes!—otro corte basto para fulminar la arteria carótida.
—¡Porque un padre desesperado robo para alimentar a su familia!
Más y más cortes devastadores arrancaban trozos de piel, empapaban el suelo con sangre, la marea roja no paraba.
—Cuando mataron a mi familia...
Las entrañas del viejo cayeron al piso, era espantoso, pero la ira y frustración de María habían esperado demasiado tiempo para ser liberados, ahora no había vuelta atrás.
—¡Cuando los mataron convocaron a un verdadero demonio¡—acto seguido le cortó la cabeza.
Horrorizado ante tal escena, El Alma del Diablo, aun herido y aturdido corrió lejos de ella, en dirección al puerto, pensó que podría perderla o tenderle una trampa entre los silenciosos contenedores.
María fue tras el monstruo, una rabia cegadora ascendía por su garganta.
—¡Estás solo, cobarde! ¡No te escondas, sal! Toma venganza por el canalla petulante de tu hijo.
La joven daba vueltas buscando a su falso padre, podía decir todo lo que sentía; y no las palabras sumisas de alguien que se arrodilla por un poco de misericordia.
—¡Yo lo mate! ¡¿Escuchaste?! ¡Decapite a tu dulce Chico! Y siempre lo iba a hacer, me enviaste a una escuela para entrenarme, para convertirme en una asesina y ahora lo soy. Cuando termine aquí voy a ir con tu amante, ¡¡Esa perra venenosa vera a un verdadero demonio ante sus ojos!!
La paciencia de María estaba al límite, sin importar que, estaba dispuesta a matarlo.
—¡Sal! Muéstrame al gangster endurecido que mata a mujeres y niños, sal y mátame ahora... o voy a matar todo lo que aprecias.
En su espalda una sombra se alzó, entre el silencio dos disparos fueron ejecutados... y nuevamente el hermoso silencio reino en la noche.
....
—Santa mierda, todos están muertos...
Willie y Marcus dieron con el auto volcado y cubierto de fuego.
Chris accedió a quedarse en el Corvette de Willie, sus heridas eran demasiado graves como para seguir luchando, apenas y habia logrado detener la hemorragia.
Ver los cadáveres del cartel junto al accidentado auto despertó una chispa de esperanza en Marcus.
—Aun está viva, tenemos que encontrarla antes de que...
Blam
Blam
Dos disparos les congelaron la sangre a ambos, habían llegado tarde.
Willie y Marcus corrieron en direccion al puerto.
—No...
Lo que encontraron al final del trayecto fue una escena carmesí de melancolía, María lloraba sobre el cadáver destrozado de Diablo.
—¡María! ¿Estás, estás bien?
La mexicana no respondió estaba en shock.
—Despues de todos esos años soñando con esto... Fue justicia para ellos? O mezquina venganza para mí?
María abrazo a Marcus con todas sus fuerzas
—no cambio nada... Ahora entiendo porque Chris está loco...
Las sirenas de policía revelaron que era momento de irse, esa había sido fácilmente la peor noche de sus vidas y nada podría borrarla de la memoria.
Visitar un consultorio clandestino fue su siguiente parada, las heridas de Christopher aunque graves, sanarian con un par de meses. María necesitó algunos puntos y Marcus algunas curaciones menores aunque no menos importantes, eso sí; estaba muy golpeado.
Un poco más complicado fue regresar al Dominio, María les mostró una ruta que pocos conocían a través de las alcantarillas, explicó que ella y Saya la utilizaban a menudo para salir de fiesta. incluso aquí había algunos guardias, pero burlarlos no fue tan difícil.
Finalmente salieron por una cripta falsa en el campus, eran alrededor de las 7 de la mañana, no habían tenido un maldito descansó en más de 24 horas, pero no había tiempo para tal cosa, no aún.
Rápidamente se dirigieron a sus respectivos dormitorios para colocarse el uniforme y se reunieron en la azotea tan pronto como su condición se los permitió.
—Lo hicimos, pero cuando encuentren el cadáver de Lex, Gao va jodernos—dijó Chris, sus nervios estaban tan destrozados que parecía incapaz de mostrarse preocupado.
—Si, esto se va a ir a la mierda—añadio Willie.
—No se preocupen, tengo todo bajo control—aseguró María con naturalidad—tengo una idea...
—¿Que?
—Ustedes regresen a sus dormitorios—dijo señalando a Willie y Chris—gracias por estar con nosotros...
—Seguro...—asintió Christopher.
—Ustedes son mi gente, mis amigos es todo lo que hay...—comentó Willie, María le dió un beso en la mejilla como señal de agradecimiento.
—Diganle a Billie, Petra y Saya lo que pasó... por ahora podemos estar tranquilos—finalizo Marcus.
Mientras se alejaban, María y Marcus, seguían hablando, e incluso riendo, Saya se encontraba escondida detrás de los casilleros, espiando a ambos.
—Me sorprende que no hayan regresado por nosotros cuando no llegámos al punto de encuentro...—dijó Marcus.
—Tengo una idea del porque y de quién fue la idea—le respondió María refiriéndose a su antaño amiga—me encargaré de ella después, por ahora necesitamos cubrir nuestro rastro, si es cierto lo que Chris dijo, Gao está a cargo del Dominio eso es un verdadero problema, debo intentar algo...
—Esto es mi culpa, mi responsabilidad, yo mate a Chico—decia Marcus con tono de culpa.
—Ambos sabemos que eso no es cierto, de todas maneras yo iba a matarlo, ahora voy a limpiar esto para que Gao no pueda tocarnos, voy a poner a esa perra en su lugar...
Marcus se notaba inseguro, esa mujer era un demonio, y cuando haces tratos con demonios, siempre pierdes.
—No lo sé...
—Puedo arreglar esto, debes confiar en mí ¿Okay?
—hasta el día en que muera—le respondió el nicaragüense con un beso.
.....
Atelier del Dominio
—Es un poco temprano para solicitar una audiencia, ¿no crees?, María...—le decia la maestra Gao bebiendo una taza de té...
—No podía dormir...—la mexicana estaba inquieta, la sola presencia de Gao resultaba aterradora.
—Una taza de te debería calmar tus nervios—dijo ofreciéndole té.
—Yo no...
—Muestra un poco de cortesía y tomatela...—le ordenó en tono afable aunque a la vez intimidante.
María lo hizo, le dió un sorbo, todo esto era mucho más difícil de lo que había imaginado.
—Dime que es lo que pesa sobre ti, niña—inquirió la maestra.
Finalmente María se armó de valor
—Dejemonos de tonterías, Gao... lo sé todo, que intento matar a la familia del maestro Lin, lo que hizo para quitarle la escuela. Usted también sabe cosas ¿Verdad?
La maestra de la muerte levantó las cejas un poco sorprendida.
—Admiro tu valor, es tan impetuoso como el de un suicida, mi intención nunca fue matarlo, es familia, todo esto era un escarmiento...
—Tengo una propuesta, usted no volverá a meterse conmigo o con mis amigos, la familia de su hermano está a salvó, se quién los ayudo y...
Gao la interrumpió.
—¿Un trato? ¿No piensas mucho las cosas antes de actuar? Se exactamente quien los ayudo a escapar, me encargaré de él a su debido tiempo.
De pronto la mexicana se sintió mareada, fuera de si, como si la hubieran drogado.
—El te... no me siento...
—Vienes aquí con propuestas vacias a alimentar mi decepción. Por un tiempo te considere una de las mejores y más brillantes estudiantes de la escuela, María, es en aquellos que pierden a su familia a una edad temprana en quienes crecen los talentos necesarios para nuestro trabajo.
La morena se sentía terrible, fuera de la realidad, no podía controlar su cuerpo.
—Yo solo quería...
—Tu solo querías protegerte a ti misma y a tus más cercanos amigos de la serie de terribles errores que han cometido, es casi admirable, pero este no es tu crimen, tu crimen es que fuiste atrapada, no cubriste tus huellas...
María se levantó, pidiendo ayuda.
—Por favor...
—No pensaste, no solo en el método de ejecución de Chico sino en su eliminación. Tu y tus amigos van a tomar las amenazas, mis amenazas más enserio. Desafortunadamente para ti, María... esta lección la aprendiste demasiado tarde...
La joven se desmayo y un par de individuos emergieron de un pasadizo secreto.
Una mujer latina, odiosa y perversa, a su lado estaba el hermano mayor de Chico, resulta difícil matar a los monstruos.
—¿Esta hecho?
—Si...
—¿Y que hay de los otros?—pregunto la mujer observando el cuerpo inconsciente de María.
—No tema, señora Jael, como puede ver, a diferencia de mi hermano, yo disciplinó severamente a mis alumnos...—respondió Madame Gao con tranquilidad.
........
Notas
Iniciamos con la historia de los cómics, algo que por cierto me hubiera gustado ver adaptado, la historia que se viene es increíble y lo mejor de la misma.
Nos quedan alrededor de 5 a 6 capítulos para finalizar (espero que sean más cortos)
¡Nos leemos!
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