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Asesinen al extraño: Primera parte

—Seguramente piensas que soy un monstruo, una bestia rabiosa a la que sólo puedes dirigir odio y temor. Tienes razón. No soy una buena persona, Christopher, con el tiempo entenderás porque hago lo que hago, el porque estoy roto; entonces quizá puedas perdonarme.

—Jack

......

El Dominio

—¡¡Maria, voy a matarte!!— con una escopeta, Viktor buscaba a Maria. Todo esto era un entrenamiento, un juego del gato y el ratón de proporciones letales.

—¡¡No puedes esconderte de Viktor, no puedes huir!!

La puerta entreabierta de un salón llamó la atención del comunista, la abrió de una patada.

—Demasiado fácil...—sin embargo el lugar estaba desierto.

De vuelta en el pasillo, caminando entre los casilleros, Viktor escucho un pequeño chirrido a su espalda. Antes de que pudiera moverse, María apareció detrás, soplando un polvo rojo en su rostro; con un par de movimientos logró derribarlo y conectar algunos cortés en la cara del tipo.

Algunos amigos de Viktor detuvieron a María antes de que su ira psicótica la orillase a hacer algo más sangriento.
—¡Ya basta!

Él maestro Zane aplaudió.

—Bravo, arañita. Un ejemplo perfecto de desorientación. Lo que hizo Viktor mal fue... todo, entró gritando con un total exceso de confianza, como un toro directo a su matanza. Obviamente María ha sido entrenada desde pequeña para ser sigilosa y dar el golpe letal, como una asesina innata.

—Pre... Pregúntenle a Chico—murmuro Viktor, esto ocasionó que la mexicana rompiera en llanto y se fuera corriendo. Marcus intento ir tras ella pero fue detenido por Saya.

—Si vas, todos lo sabrán...

Al ver esa escena, Christopher supo que María era una bomba de tiempo; matar a Chico la estaba consumiendo.

Justo antes de llegar a su dormitorio, la mexicana se cruzó con Juan, el mejor amigo del difunto Chico.

—Yukio y Hart.

María intento escapar, pero no era tan sencillo como eso, las consecuencias habían llegando a ella.

—¿Quieres que llame al diablo para decirle que estás arruinando todo por culpa de la pinche Kuroki con la que te juntas?, ¿Que vergas te pasa?

«Ellos o el pendejo de Christopher mataron a Chico. Vieron a Yukio abrirle la puerta a los putos asesinos cuando Chico estaba en detención, querían desahuciarlo y Christopher es un asesino de carteles, lo sabes, tienes que descubrir quién de los dos fue...»—le amenazó antes de retirarse ante la mala mirada de uno de los monjes.


........

Más tarde

Saya y Marcus se encontraron con Chris en su dormitorio.

—Necesitamos acelerar esto—decía Argüello.

—Hay alguien que puede ayudarnos. No sabemos nada sobre localizar criminales y mucho menos asesinos en serie, pero el maestro Scorpio; el podría guiarnos.

—Es una locura, tiene que haber otra manera—se quejó Saya.—yo lo encontraré.

—Se está terminado el tiempo y necesitamos ayuda...—se justificó Marcus.

—Entonces... quieres pedirsela a un asesino en serie que te odia, que probablemente te mate en cuanto lo dejes libre, ¿Acaso estás drogado? Eso es una verdadera tontería.—explico Chris.

—¿Que sugieres, Batman?—preguntó el nicaragüense con molestia.

—Saya y yo lo encontraremos, Jack me enseñó a rastrear objetivos, si tenemos suerte podriamos dar con el en una noche, ya lo habíamos hablado—respondió, seguro de sí mismo.

Marcus negó con la cabeza. —Scorpio es un experto...

—Yo también, nos vemos a la media noche, Saya. Ahora fuera de aquí, necesito lavar la sangre de mi uniforme y dormir.

Marcus y la Yakuza terminaron por aceptar.
—A la media noche en el edificio junto a la tienda de cómics—le dijo su compañera.

—Ahí estaré.

........

Azoteas de San Francisco

—Mierda, ¿Seguro que puedes hacer esto?—le preguntó Saya a Chris, este último se tambaleaba denotando fatiga y que quizá se había abierto la herida que le causó Brandy.

—Estoy... bien.—respondió al tiempo que se paraba derecho.

La asiática le dirigió una mirada de lástima.
—Miss De Luca te dió una paliza, Alessandra te violó, Madame Gao casi te mata y Brandy te apuñaló, ¿pero tu estás bien?

—Si, el dolor me hace más fuerte.

Ella volteo a mirarlo, la sonrisa de la chica era deliciosa.
—Chris, deja de decir idioteces, estas como la mierda, no quieras hacerte el macho rudo conmigo, no funcionará.

—Mira quien habla...

Saya encendió un cigarrillo. —Ambos sabemos que soy mucho mejor que tú, tanto en el estudio de las artes mortales como en su ejecución.

El estudiante se llevó la mano a la cara con un gruñido.
—Me sorprende tu extraordinaria humildad, querida Saya.

Ella río con diversión.
—No puedo creer que hayas retado a Gao. Eres un puto loco.

Él suspiró, no deseaba hablar sobre eso.

—Estuve investigando sobre Chester, creo que no está solo, esto de cometer asesinatos al azar y dejar una marca en diferentes lugares de manera simultánea es imposible para una sola persona.

Saya fumaba no parecía prestarle demasiada atención.
—¿Que querías decirme? Sé que no se trata del amigo zoofilico de Marcus, mencionaste que era sobre Alessandra.

Su compañero tomó aire.
—Si, sobre eso; la italiana quiere matarte, a ti y a otros del sindicato Kuroki, lo que pasó en detención hizo enojar a su padre.

La asiática no se sorprendió.
—Bueno, parece que los rumores son ciertos...

—Quiere que yo te mate...—le dijo sin mirarla a los ojos.—La perra intenta chantajearme...

—Eso... es problemático ¿Vas a matarme, Chris?

Sus miradas chocaron, resultaba extraño hablar de un tema tan siniestro.
—Yo no permito que nadie me mangonie y menos una loca, iba a proponer usar a Angelique para acabar con Alessandra.

Saya suspiró y lanzó su cigarrillo al piso
—Una cosa a la vez, primero nos encargamos de Chester y después del fraticidio de la niña mafiosa. Hice mi propia investigación—dijo entregándole algunas fotografías de los asesinatos de FuckFace.

—Las víctimas son de todas razas y de cualquier sexo o edad. Les cortan las narices, los acomoda en poses que sugieren masturbación. Cómo ya sabes, no lo hace el mismo, tiene una banda que se encarga de hacer el trabajo sucio, si la policía los encuentra...

—Descubriran el cadáver de Chico, tal vez no sea tan malo.

—No es así de simple, Chester encontró la manera de comunicarse con Marcus; el bastardo amenazó con entregar la cabeza a la policía...

Por unos segundos, su amigo sintió una oleada de irá doblegar su voluntad.
—¿Porque nadie me lo dijo?

—Ocurrio la noche que Alessandra se propaso contigo, no queríamos molestarte—explicó levantando los hombros.
—Fuiste violado.

Él tomó aire.—Gracias por recordármelo. Solo... busquemos al maldito.

Durante 3 horas ininterrumpidas Christopher y Saya recorrieron cada centímetro de los barrios pobres; se toparon con vagabundos, prostitutas y ladrones, que amenazaron e interrogaron de la manera más violeta posible; pero no dieron con ningún indicio sobre FuckFace, o al menos nada que no supieran.

—Mierda... estoy cansada—se quejó la asiática bostezando—no está aquí.

—Sobre lo de Marcus—empezó su compañero. —¿podrías olvidarlo?, ya tenemos suficientes problemas como para que ahora te enfrentes con María...

Ella entrecerro los ojos confundida.
—¿De que mierda hablás?

—He visto cómo se miran. Estoy intentando darte un consejo, déjalo ir...

Sin previo aviso la nipona puso su katana sobre el cuello de su elocuente compañero.
—No metas las putas narices donde no te llaman, imbécil, no sabes nada.

—Piénsalo, yo lo deduje en un par de semanas, ¿Cuánto tiempo le tomara a Lin hacer lo mismo?—respondió haciendo la katana a un lado con el dedo índice.

Un grito femenino interrumpió el tenso ambiente, los estudiantes se dedicaron una mirada inquieta y corrieron para averiguar qué demonios sucedía.

Grande fue su sorpresa cuando detrás de un sucio callejón encontraron el cuerpo mutilado de una adolescente.
—Hijos de puta, aún deben estar cerca. ¡Vamos!—ordeno Saya subiendo por unas escaleras contra incendios.

—Estos tipos... me recuerdan a los carniceros.

Ya en la azotea, gracias a unos binoculares y la increíble percepción de la chica, notaron a un par de mugrientos individuos corriendo a varias cuadras de ahí.
—Los tenemos.

Saya saltaba y corría sobre los edificios sin perder de vista a los sospechosos, cual si fuese un experimentado ninja; seguirle el paso era difícil para Chris debido a su condición, pero aún con el dolor, no se detuvo en ningún momento.

Finalmente los despreciables asesinos llegaron a su destino.

Apestosa y decadente, la guarida del horror, parecía llevar algo de tiempo abandonada; se trataba de una casa cercana a los suburbios. La japonesa y su compañero llegaron a la azotea de junto, usando unos binoculares se dispusieron a acosar las ventanas.

—¿Estás bien, anciano?—le preguntó la Yakuza a Chris, su amigo parecía encontrarse al borde del colapso.

—Que pinché graciosa, ¿Ves algo?— preguntó con molestia.

—Espera. Hay movimiento en el segundo piso, parece una pelea, ugh... metieron la cabeza de un pobre idiota en el inodoro—decía entre susurros—Si, es Chester, lo tenemos.

—¿Segura?

—Reconoceria la cara de ese degenerado donde fuera, es él.

Saya bajo la cabeza maldiciendo—Mierda... creo que me vieron.

—Hay que largamos...—respondió Christopher, indicándo con señas que debían irse. La asiática asintió y luego de tomar algunas fotografías emprendieron la carrera de regreso.

.......

El Dominio
Dormitorio de María

—Sabes que no tengo buenas noticias—un extraño hablaba con la mexicana, de traje negro y mirada penetrante; parecía querer asfixiar a la adolescente, o eso reflejaban sus ojos.

Diablo está... decepcionado.

—Yo...—empezó ella, el sujeto la interrumpió de inmediato levantando el dedo índice, sus movimientos delataban una rabia asesina.

—Tus lágrimas no son auténticas, María, él no confía en ti, ya no. Debes entregar resultados, te ha dado 24 horas, luego regresaré y no quieres que eso pase, sabes de lo que soy capaz.

Sin más se retiró, le dejó un rosario a María, quien ahora tenía dos opciones: matar a Christopher, o Yukio, miembro del sindicato Kuroki.

En el fondo ella sabía la verdad, la única manera de calmar al Diablo era cumpliendo ambos objetivos y aún así no sería suficiente, Saya también debería morir.

—Yukio, primero Yukio—murmuró para sí misma.

......
Al día siguiente
Azotea del Dominio

Christopher miraba a la nada, por pequeños momentos cerraba los ojos. Necesitaba pensar. .

Mientras tanto sus amigos jugaban Monopoly, María, Lex y Willie estaban ahí.

—Todas las películas ambientadas en escenarios post-apocalípticos estan llenas de Punks y tipos amargados.—Decia Marcus—son los únicos que lo veían venir.

—Es irónico—agregó Billie.—Los únicos que veían que el mundo era una mierda, son quienes deben aguantar el maldito armagedón.

—¡Bien!—Interrumpió Willie—Pagame 2000, hijo de perra.

Marcus suspiró
—El puto monopoly es la prueba de que el capitalismo no funciona. El primero en hacerse con una propiedad puede joder a los demás jugadores.

—Hey, pues a mí me gusta—respondió Willie con una gran sonrisa.

—En todo gobierno siempre habrá rechazados y desafortunados que se quejan de su fracaso y envidian el éxito que tienen los demás—interrumpio Chris mirando el tablero—solo son felices si todos son igual o más miserables que ellos.

—Oye, tranquilo hombre, el pesimismo y la melancolía son atributos de Petra—dijó Lex sonriendo—¿Que pasa, tuviste un mal día?, ¿Ahora eres un puto comunista?

—Ultimamente todos los días son malos y no soy comunista, solo... estoy muy cansado.

Saya apareció de pronto, se notaba en su rostro que había problemas.
—Necesito hablar con ustedes—les dijo a Chris y Marcus, ellos intercambiaron miradas y fueron tras ella.

—¿Que pasa?—pregunto Marcus.

—Alguien mato a a uno de los míos anoche, tuvo que ser FuckFace...

—Eso no es posible. —le respondió Christopher.

—Si, ¿Cómo iba a saber sobre nosotros?—añadio Argüello.

—No encuentro ninguna otra explicación, me vieron, estoy segura—se justificó la nipona.

María apareció de pronto—Disculpa, Saya no quería interrumpir este tierno momento entre tu y mi novio Marcus.

—Yo también estoy aquí—mencionó Chris.

La mexicana gruñó.
—Tu callate.

—Estaba dandole trucos de arquería a tu novio, y explicando cómo debe agacharse—respondió Saya de mal humor, luego se retiró al otro extremo del tejado embistiendo a María, Chris fue tras ella.

—¿A quien mataron?—pregunto a la Yakuza.

—Yukio...—le respondió—Cuando encuentre a quien lo hizo...

—No me digas, lo matarás.

—Quizá fue Alessandra—soltó con la mirada baja.

—Lo dudo, ella quiere matarte a ti y aún está planificando el como.

—¿Estas seguro de eso?—preguntó de mal genio.

—La conozco, habría dejado un mensaje muy grande anunciando que fue ella.

—Hasta estar seguros debemos cuidarnos la espalda, todo esto es una puta bomba a punto de estallar...

....

El Dominio

Christopher intentaba evitar a las hermanas Nero a toda costa, ahora su dormitorio era mas seguro ya que había sobornado a uno de los monjes para que rondara durante la noche.

Pero entonces ocurrió su peor pesadilla, Angelique y Alessandra aparecieron frente a él; no venían juntas, solo se encontraron al mismo tiempo.

—Maldita sea...

—Chris, amore mío—soltó la más alta al tiempo que lo abrazaba—te he estado buscando, ¿porque te ocultas de mi?

—Si, ¿Porque te ocultas?—añadió Angelique con un tono que guardaba tras de si rabia y odio sin precedentes, que no lograba disimular pese a sus esfuerzos.

Chris apartó a la más alta.
—No me toques, Alessandra.

Un estruendo en el pasillo se capturó su atención, algo malo estaba ocurriendo, Juan intentaba degollar a Saya, pero el pandillero falló y termino con la cara en el piso, la nipona se lo tomó muy mal, pues en ese momento María la estaba distrayendo. La conjetura fue inmediata.

<querían matarme>..—Me distrajiste, maldita...—gruño Saya.

De un momento a otro el conflicto escaló a un nivel inesperado gracias a los aliados presentes en ambos lados, los Yakuza y el cartel estaban por enfrascarse en una sangrienta batalla.

—¡Se acabó la pelea!, ¡Otro estudiante está muerto, nadie saldrá de sus habitaciones hasta que descubra quien lo hizo!

Los monjes aparecieron junto al maestro Lin y con uso de violencia excesiva disiparon el tumulto de eufóricos estudiantes empujándolos a diferentes habitaciones, incluso empujaron a las hermanas Nero y a Christopher hasta el dormitorio más próximo; qué era de Angelique.

—¡¡No!! Este no es mi dormitorio, ¡no me encierren con ellas!—suplicó el muchacho, los guardianes hicieron caso omiso cerrando la puerta con fuerza.

—Mierda...—murmuro en tono quebrado.

Angelique no lo soporto más, utilizando toda su fuerza derribo a su hermana para asfixiarla, la mayor intento defenderse con algunos golpes pero su contendiente le mordió el brazo con tal fuerza que arrancó un poco de carne, salpicando el piso con sangre.

—¡Voy a matarte, Alessandra!, ¡No dejare que sigas destruyendo mi vida!, ¡¡Él es mío!!

Chris la abrazo por detrás levantandola y evitando así que matase a su hermana, la chica de anteojos pataleaba y gritaba enfurecida.
—¡¡Sueltame idiota!!, voy a sacarle los ojos.

—Nada me gustaría más que hacerlo y dejar que se maten entre ustedes, pero Lin me arrancaría la cabeza.—Christopher la lanzó hacia la cama; Angie rebotó al caer y maldijo en italiano

—¡¡No te atrevas a moverte de ahí!!—bramó con furia.

En respuesta, la joven de anteojos destruyó la lámpara en la mesita de noche con una salvaje patada, esta se rompió en muchos fragmentos de vidrio.

Chris se acercó a Alessandra que lloraba de dolor, los dientes de su hermana habían desgarrado su brazo.
—¿Estás bien?

Con esfuerzo logró sentarse. El mexicano rebuscó entre los cajones y dió con una botella de alcohol que utilizó para desinfectar la herida, finalmente vendó el brazo de la italiana.

—Chris, gracias amore.

El muchacho bufo con hastío
—No me digas asi, eres una psicópata despiadada, te ayude porque no quiero más problemas.

Ella soltó una risa falsa.
—No seas cruel. Yo te cuido, escuche rumores, deberias tener cuidado con Maria, se dice que el cartel esta tras de ti... que tú mataste a Chico.


—Yo no mate a nadie, deja de decir pendejadas.—le respondió, cortante.
Luego de la improvisada curación Christopher se sentó en una esquina y esperó.


Tras un largo e incómodo silencio, Alessandra se acercó a su hermana.
—¿Me odias tanto Angelique?, tus celos ti corroen, hermana... Esto te costará caro, nuestro padre se va a enterar y vas a regresar a casa...

La chica de anteojos le dedicó una mirada asesina, tan escalofriante que estremeció a Christopher.
—¡Encontré las malditas fotos, se que tuviste sexo con el!. ¡Si mi padre se entera lo matara, eres una puta!

Alessandra sonrió con inocencia.
—Hay amore entre nosotros, no lo entenderías, tu siempre has estado sola...

Angelique apretó tanto las uñas contra sus palmas tan fuerte que un hilo de sangre comenzó a escurrir.

—Eso es, enojate. Igual que aquella vez con nostra madre, cuando terminaste por quemar la casa; la mataste a ella y a nuestros hermanos.

La chica de anteojos se lanzó contra su hermana, en esta ocasión empuñando un trozo de vidrio
—¡¡Silencio!!, ¡Cállate!, ¡Cállate!, ¡Cállate!

Christopher logró detener a la joven antes de que pudiera incrustar el fragmento de vidrio en el cuello de Alessandra
—¡Basta, maldición!

—¡¡¿Cómo pudiste?, Después de todo lo que pasamos, ¿Cómo pudiste hacerlo con ella?!!—le reclamó Angie a Chris.

Ambos forcejeaban, Angelique había perdido el control, parecía un animal salvaje y rabioso; en ese momento no era un ser humano.
—¡Alessandra me violó! y no quiero nada con ningúna de las dos, solo quiero que me dejen en paz.

—¿Que?—la italiana dejó de luchar.

Christopher suspiró.
—Entro a mi habitación, me disparó un dardo tranquilizante y creo que puedes deducir el resto...

—Detalles sin importancia—les interrumpió la mayor.

—Me violaste, Alessandra, ¿No lo entiendes?, está mal. Eres una enferma de mierda.

La italiana bufo.
—Por favor, que marica.

—Estas loca, perra...—le reprochó Angelique.

—No tanto como tu, la bambina con problemas de control de ira, propensa a la violenza, yo estaba allí cuando sicólogo hablo con nostro padre "su figlia tiene severos ataques de rabbia, producto de una condición mental, debe ser tratada antes posible" Eso el loquero dijo. Devresti estar en el psiquiátrico pero papá no le creyó.

Nuevamente Angelique explotó en insultos y golpes descontrolados, incluso rasguño a Christopher.

—Dios... empiezo a extrañar a Jack.

....

Luego de un rato consiguió hacer que Alessandra se callara y calmar a la hermana. Rezó para que el encierro llegara a su fin, y algo escucho las súplicas del adolescente, pues el timbre sonó y la poco tranquilizadora voz de Madame Gao habló por los altavoces.

—Comerán por turnos, tendrán cinco minutos para hacerlo. Si dicen algo les cortaré la lengua, si al pasar se rozan con otro estudiante les cortaré las manos, luego volverán al encierro.

En cuanto abrieron la puerta, Christopher fue el primero en salir; pero fue golpeado en las costillas por el maestro Lin.

—En orden por favor, señor Hart.

......

La cafetería guardaba un silencio sepulcral, Chris estaba en la fila entre Angelique y Alessandra. Se percibía la tensión en el aire, el cartel y los Yakuza estaban en guerra, maldijo al ver a Saya salir de la fila para aproximarse a Juan y María, quienes aún no notaban que la asiática se acercaba sigilosamente con un cuchillo, igual que una sombra silenciosa.

—Mierda...

Sin pensarlo, la nipona se lanzó en una estocada contra Juan; para fortuna del pandillero, María la detuvo con su abanico; al mismo tiempo, Chris se interpuso para que no se mataran a cuchilladas, aún con eso, María ataco a Saya con un pasador; Chris lo notó a tiempo y bloqueo el ataque, el filo atravesó su mano derecha.

Ignorando el dolor separó a ambas.
—¡¿Que mierda pasa con ustedes?!

—¡Hart!—Gao apareció de la nada llamando la atención del joven.—¿Que está pasando?

Evitando gritar, y víctima de un dolor insoportable; sacó el pasador de su mano, gotas de sangre cayeron al piso.
—No es nada, un pequeño accidente con un filo. María y Saya intentaron... auxiliarme, iré a la enfermería...—Chris se alejo unos pasos pero fue detenido por los monjes y Gao lo tomó por el brazo.

—Algo te atravesó la mano... ¿Crees que soy idiota?

—Fue mi culpa..—respondió restándole importancia al asunto.

Ella no le creyó.
—Vendrás conmigo. Creo que he encontrado el cáncer del Dominio...

.....

Otra vez estaba atado a una silla y siendo golpeado por Gao.
—Se que lo sabes Chris, conoces lo que le pasó a Chico y a Yukio. No saldrás de aquí hasta que me lo digas..

—No se nada.

Gao le sonrió.
—Ming, el alcohólico irresponsable e imbécil que te adoptó fue en otro tiempo el mejor estudiante del Dominio, luego de graduarse completo más de 100 trabajos con éxito antes de su retiró y desaparición. ¿Cómo fue que terminaste con él?.

El hecho de que la temible maestra cambiará de tema lo tomó por sorpresa.
—Yo...

—Todo está aquí—le interrumpió tomando un expediente de color rojo.—Tu padre fue decapitado, encontraron la cabeza en una fosa a 20 kilómetros del cuerpo calcinado, tu madre fue violada en repetidas ocasiones y asesinada de un tiro en el rostro.—Gao frunció el seño—era periodista, público algo que no le gustó al cartel de los cuervos y pago el precio...

Christopher bajo la cabeza sin decir nada. La maestra de la muerte lo obligó a mirarla—No tenías nada, estabas solo, pero entonces fuiste adoptado por Ming ¿Razones? Cuéntame, tenemos todo el tiempo del mundo...—Gao corto a Christopher en el antebrazo para persuadirle a hablar.

Las palabras de Gao se sentian como acido sobre su doliente alma.

—La noche que asesinaron a mis padres, me oculté debajo de mi cama, vi como ocho hijos de puta tomaban a mi madre y... —hizo una pausa, algunas lágrimas se asomaron.

—Mi escondite no sirvió, me encontraron, en un intento desesperado le mordí la mano a un idiota y corrí, corrí lo más lejos posible, comenzaron a disparar, no les importo matar a varias personas en la huida. Entonces choqué con un hombre de ojos rasgados, era un borracho, cargaba una botella de whisky Jack Daniels...

—Cuidado, niño, estoy retirado. ..—me dijó tambaleándose, con una sonrisa extraña.

—Los sujetos intentaron matarme, pero Jack les sacó los ojos y les destrozó la cabeza con la botella, luego sonrió de forma jocosa, me dijo que fuera con él, dijo que me ayudaría.

La maestra dedujo el resto de la historia.
—Le pediste que te entrenara.

—Si, él aceptó, dijo que le recordaba a su hijo.

La mirada de la maestra se ablandó dejando de tener esa osquedad petrea y escalofriante.
—Te daré una última oportunidad Christopher, dime lo que sabes.

—Maria cree que Saya asesino a Chico y los Yakuza piensan que el cartel mato a Yukio. Estaban a punto de iniciar una carnicería; evite que sucediera, detuve la pelea...

—¿Porque?

—Son mis amigas—respondió con franqueza —no quiero que se asesinen la una a la otra, esa es la verdad y todo lo que se.

Gao gruñó.

—En está escuela no existen los amigos ¿Sabes algo más?

—No...

Lo examinó por varios segundos sin decir nada, a la vez uno de los monjes entro y le susurro algo al oído.

—Volveremos a vernos, Christopher, aún tenemos asuntos pendientes.—le advirtió
—Y por cierto, eres pésimo mintiendo...

Los monjes liberaron al estudiante y le dieron una buena paliza, esto último por órdenes de Gao.

.....

Más tarde

Azotea del Dominio

Chris llegó tambaleándose, escupió un poco de sangre y reacomodo su uniforme.
—Gao me tiene en la mira, si no actuamos ahora va a jodernos...

—Lin también está a punto de descubrirnos...—Comento Marcus con ansiedad.

Saya, María, Willie y Billie estaban a su alrededor, cada uno sumergido en sus propios y horribles problemas, al menos el toque de queda ya había terminado.

Saya se acercó a Chris con preocupación
—¿Que te hizo?

—Me interrogó y me dieron una golpiza, creo que conseguí darle a ti y a María un poco de tiempo. Más les vale resolver sus malditos asuntos antes de que mi sangre se termine. —dijo furioso, pero tan débil que sus palabras transmitieron lástima.

—Lo siento...—dijo María con los brazos cruzados, bajando la mirada con pena.

Marcus se notaba fastidiado.
—Maldito Chester...

—Necesitaremos armas...—soltó Christopher sin mirar a nadie en particular.—Muchas armas.

—Solo hay una persona que puede ayudarnos...—dijo Marcus poniendo un cigarrillo en su boca.

  .......

Dormitorio de Lex

—¿Es una puta broma?—se quejó, Lex y Petra escuchaban sobre la delirante misión de sus compañeros.

—Alguien tiene que librarse de ese tipo. Es un perro rabioso, si no lo hacemos... estamos jodidos.—Explico la asiática.

—Saya y Chris han descubierto dónde vive, pero para entrar necesitamos armas. Lex, eres el único que tiene contactos—Marcus suspiró—son los únicos en que podemos confíar.

—No están obligados a hacer esto, si no quieren arriesgarse no lo hagan, es peligroso, pondríamos acabar muertos...—añadió Hart.

Luego de un incómodo silencio la amistad y confianza se impuso a la duda. Eso y que acusaron de marica a Lex si no los ayudaba.

—Esta bien, somos amigos, debemos ayudarnos. Pagaré mi deuda contigo Chris... te lo debo...—respondió Petra, él asintió sin mirarla a los ojos.

—Esta bien, lo haré; pero necesitaré dinero, para el asunto de las armas, granadas y toda esa mierda.—Lex se acomodo en su asiento y les dedico una sonrisa—no es barato...

—¿Cuanto?—pregunto Chris, con la seriedad de una estatua.

—Cinco... no, seis de tres ceros...— respondió el rubio manteniendo su gran sonrisa y bebiendo una cerveza.

Hart busco en sus bolsillos y le entrego un pequeño paquete de billetes—aquí hay 8 grandes, necesito que además me consigas un arco con su carcaj, granadas cegadoras y gas lacrimógeno.

—¡Hey! Tranquilo Rambo, no soy tienda de armas, ¿De dónde rayos sacaste tanto efectivo?

—Jack era un tipo con recursos, me dió la combinación de su caja fuerte antes de morir, casi se gastó todo en alcohol; pero dejo algo para mi...

El Punk asintió con una mueca incrédula.
—Mierda, debí haber pedido más...

—Nos veremos mañana temprano en la tienda de cómics para discutir como vamos a hacer esto, por ahora es peligroso que nos vean juntos.

Marcus y compañía se retiraron, lo que estaban planeando era un suicidio.

.....
Lost inocence Comics

Hacia un par de semanas Marcus y Willie habían conseguido un trabajo de medio tiempo en la tienda de cómics; por el momento el dueño no se encontraba, y debido a las circunstancias resultaba el lugar perfecto para planificar el ataque a FuckFace.

—La casa del zoofilico está llena de trampas, tiene como 7 personas que lo ayudan—decia Saya mostrándoles varias fotografías a sus compañeros.

María estaba muy trastornada con todo esto.
—Tenemos otro problema, el Diablo, si ese animal le manda el cuerpo de Chico, sabrá que yo lo mate...

—Vamos a necesitar todo un arsenal, hay que hablar con Lex de nuevo, habrá que actualizar la lista...—comento Chris.

—¿Se han vuelto locos?—interrumpio Willie, centrando las miradas de todos en el.

—Yo me largo...—dijo decepcionado y saliendo de la tienda, marcus intentó detenerlo.

—¡Oye!, no quise involucrarnos pero esto está pasando y...

—¡No somos un puto equipo SWAT!—le reclamó Willie.

—No, estamos mejor entrenados y no solo nosotros estamos en juego. Salvaremos a mucha gente si matamos a Chester—intento convencerlo.

—Yo moriría por muchas cosas pero no mataría por nada...

—Pacifismo... Que lindo suena, pero no sirve de nada—dijo Argüello, ya algo molesto.

El más alto nego con la cabeza.
—Esa mierda del héroe solo es una máscara para justificar el caos. Creo que solo estás buscando que te maten.

Chris apareció de pronto y los interrumpió.
—Ya basta, Willie es libre de hacer lo que quiera, si no quiere pelear no importa, no podemos obligarlo.

El pandillero los miro por unos segundos y les dio la espalda, luego cruzó el sucio callejón que daba a la calle principal.

Después de todo había conocido a alguien que no hablaba únicamente de asesinar o drogarse, justo ahora necesitaba hablar con esa persona.
—Gabby tiene razón, estoy tan acostumbrado a lo tóxico que ya no puedo pensar con claridad...

Chris y Marcus regresaron con los demás.
—Willie se fue...

Saya siguió con la explicación.

—El patio trasero y casi todas las puertas tienen trampas, las ventanas están reforzadas. Si conseguimos explosivos....

—Lex se encargará de eso, ¿Lo olvidas?—le recordó Chris.

—Eso espero...

.......

El Dominio

—Hoy veremos al contacto de Lex en el Show adolecente...—mencionó Saya.

Marcus empezó a titubear—yo eh... le dije a Lex que podía guardar los explosivos en la tienda. Me toca abrirla mañana, no habrá nadie más, le di las llaves.

—¿No vendrás? ¿Vas a dejarme sola?—le preguntó molesta.

—Se lo prometí a Maria, se siente mal. además Christopher ira contigo, ¿no?—Marcus intentaba zafarse del asunto.

—No, y no puedo obligarlo, ya le debo suficientes favores; dijo que necesitaba hacer otra cosa, pero haz lo necesario con María, Romeo. Mañana la necesitamos completa.

Antes de que la asiática se marchara, Marcus le agradeció.
—Nunca te agradecí por todo lo que haces.

—No te sientas muy especial, eres mi protegido; pero si mañana haces que maten a todos, yo seré quien pague el precio.

Marcus quedó paralizado unos segundos de frente al dormitorio de María, podía escuchar el llanto y la insidiosa depresión de la joven; debía estar tomando de una botella de tequila, deseando desaparecer.

De manera casi inconsciente decidió ir con Saya, María era fuerte y ciertamente no sabía cómo hacerla sentir mejor.

—Estara bien.

...

Christopher avanzaba por los pasillos de manera cautelosa, no quería toparse con las italianas, para su pésima suerte, Alessandra apareció al final del pasillo, el estudiante corrió en dirección contraria solamente para ver a Angelique a unos metros de él, la chica se veía muy mal; la degeneración de su cordura empezaba a afectar su aspecto.

Sin pensarlo, el aterrado muchacho entro a un dormitorio entreabierto y cerró la puerta tras él. Menos mal ninguna de las dos alcanzó a notar su presencia.

—¿Chris?—pregunto una voz a su espalda.

Al voltear se encontró con María, medio borracha y con el maquillaje corrido de tanto llorar
—Lo siento María, dame un minuto hasta que se larguen las italianas...

La mexicana soltó una pequeña risa.
—Esta bien, ¿te violaron, no? eso es muy bizarro.

Él soltó un gruñido.
—Fue Alessandra y no es nada gracioso... ¿Que pasa?—le preguntó sentándose a su lado.

—Aunque matemos a Chester apenas cambiaremos un poco las cosas... Diablo no estará contento.—Maria le ofreció un trago de alcohol.

—No puedes ahogar las penas, creeme, seguirán ahí cuando el efecto embriagante pasé—replicó rechazando la botella.

—No puedo hacer otra cosa, Marcus me dejó plantada, tengo un buen oído, lo escuché atraves de la puerta hablando con Saya, ¡Se largó con ella!—gritó lanzando la botella, que se rompió al estrellarse contra la pared.

—No puedo confiar ni en mi maldito novio...

—María, debes cálmarte, si fueron a ese sitio fue para asegurarse de que Lex no se robe el dinero... necesitas tener confianza.

—No seas ingenuo, conozco a Saya, he visto como lo mira; con deseo, quiere cojerselo...—los ojos de la mexicana reflejaban un odio que ningúna persona debería sentir.

Chris se levantó y le tendió la mano.
—Ven conmigo María. No es sano embullirse en rabia y soledad; te lo digo por experiencia.

—¿A dónde?

—Ire al cine, hace mucho que no voy, y si me van a matar mañana al menos quiero ver una película por última vez y comer palomitas.

María lo miro unos segundos y tomo su mano, Christopher era una persona extraña, demasiado amable y maduro para su edad.

No pudo negarse, el ofrecimiento era mejor que sentarse toda la noche a llorar y maldecir.
—Estoy hecha un asco, necesito cambiarme.

—Estas hermosa...

La mexicana se sonrojo, no era común para ella recibir cumplidos, solamente recordaba unos pocos de Marcus y otros de Chico, que en realidad le casuaban miedo.

....

Christopher intento por todos los medios levantarle el ánimo a su amiga, por desgracia sus comentarios ingeniosos y cumplidos no eran suficiente, entonces llegaron al cine más. Era un "Cinema Miskatonic" una pequeña cadena de cines con apenas 5 o 6 salas por establecimiento.

—La cartelera es algo limitada. ¿Pesadilla En La calle Elm 3, Volver al Futuro o Arma Mortal?

—Tu sabés más de esto que yo—respondió ella—Chico siempre elegía las películas...

—Bueno, son 3, elige una al azar...

Luego de pensarlo unos minutos, la mexicana dió su respuesta.
—Volver al futuro, no quiero tener mas pesadillas, ni saber nada de armas...

Su amigo asintió.

—Volver al futuro, entonces.

Tras comprar dulces, palomitas y un par de sodas entraron a la pequeña sala. María llevaba consigo su abanico «Yukio y hart» recordó, el cartel le había encomendado matar a Christopher; la única persona que intentaba hacerla sentir mejor.

—En que me he convertido—susurró—esto está mal...

María decidió que si iba a hacer su movimiento sería justo a mitad de la película, así tendría tiempo de salir. A diferencia de lo que pasó con Yukio, no había muchas personas en el cine y nadie reclamaría el cuerpo de Chris a excepción tal vez del maestro Lin.

Sin embargo y para su sorpresa la película era tan entretenida, inocente y divertida que no pudo hacerlo; durante dos horas se olvidó de todos sus horrendos problemas y simplemente disfruto del momento.

María salió de la sala con una sonrisa.

—Me gustaría tener una máquina del tiempo, arreglaría tantas cosas...

—Yo también—dijó Chris.

Caminando por las calles de San Francisco, charlaban y reían con mucha confianza.
—Gracias María.

—¿Porque?—pregunto confundida.

—No me asesinaste...

La morena se detuvo en seco
—Tu... lo sabias.

—Durante el encierro, Alessandra me advirtió que el cartel quería matarme, y noté que traes tu abanico, buscas fabricar culpables. No creo que eso funcione.

—No tengo opciones—le respondió cansada—ya no sé que hacer. Esto es una mierda.

—Sabes que ni siquiera mi muerte será suficiente ¿Verdad?—inquirió Hart.

—Si, lo se...

—Hay otra cosa que podemos hacer.

—¿Que?

—Matarlos a todos—le propuso con seriedad—enseñarles que no son invencibles, que no solo ellos pueden causar sufrimiento.

Ella tomó aire.

—¿Estas sugiriendo matar al Diablo, y a toda su familia?

—"Si se ha de herir a un hombre, se debe ser tan severo que no se pueda temer a su venganza" lo dijo Maquiavelo. Esas personas son terribles ya han hecho suficiente daño.

María bajo la cabeza incomoda, no le gustaba la idea; pero a largo plazo era la mejor opción, diezmar de una vez por todas el miedo que ejercían sobre ella.
—Lo pensaré.

—Pongo en tus manos una opción, cuántos años más podrás seguir viviendo así, con miedo y frustración en tu corazón. Solamente tu puedes hacer algo, liberarte de tus cadenas, convierte el dolor en ira y las lágrimas en puñaladas.

Recordar todo lo que la familia de Chico le había hecho termino por quebrarla y cubierta de lágrimas abrazo a Chris y lo besó.

......

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