77
Joven... me pregunto quién le dio el derecho de irrumpir en mi vida. Sé que usted nunca tuvo la intención de dañarme, pero no puedo evitar pensar que todas esas sonrisas guardaban siniestros propósitos.
No considero justo que tenga el poder de acelerar mi corazón con su sola presencia, considerando que yo debo de ser otra figura vagando cerca de usted.
La mayoría de las chicas enamoradas de mi edad idealizan a su amor de maneras infinitas, mientras que yo no vi en usted más que la verdad... y fue esa verdad quien entretejió sus hilos hasta lo profundo de mi alma, allá donde nadie había llegado.
Jamás me pareció atractivo, quizás porque había personas mucho más agradables a la vista rondando cerca. Ni siquiera me inquietaron tantas de sus palabras; es más, se podría decir que al principio usted era como cualquier otro.
No sé cómo lo hizo, pero se introdujo en mi cabeza para no salir. Yo creí que las personas exageraban cuando decían que no lograban sacar a otros de su mente; ahora veo que es cierto.
Me gustaría decir que su voz no me hace voltear al instante... o que su tacto me deja impasible, pero estaría mintiéndome a mí misma. No ignoro que cuando está cerca no logro mantener la atención, y que muchas veces me he perdido en su espalda cuando usted no mira. Me apena decir que mis ojos lo buscan y mi nariz lo respira.
Déjeme dormir, se lo pido. Permítame continuar mi existencia como solía ser. Ya no quiero sonrisas perdidas en mis labios, ni suspiros saliendo de ellos.
Aunque otra parte de mí, la más soñadora de todas, espera que no se vaya jamás. No quiero que deje de tomar mi mano en cada encuentro. Por favor, procure continuar esos espacios nuestros donde las palabras sobran y el silencio falta.
Después de todo... espero que tenga éxito a donde sea que vaya. Sé lo mucho que desea cumplir sus metas, pero para mi mala suerte -tal vez buena- yo no estoy dentro de ellas. Le prometo que no me detendré aquí, si a cambio usted jura lo mismo.
Amor efímero, amor mío. Pupilas que se dilatan, que deleitan, que delatan.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro