La Fiesta: Una cita #5
El Dibu andaba buscando al Papu desesperado.
No había podido hablar con él desde que había entrado a lo de Leo. Estaba desesperado y nervioso porque lo había visto hablar con Enzo hace unos minutos en la barra. Pero con Otamendi, De Paul y Paredes a su lado, saltando de esquina a esquina en la gran mansión del capi, era imposible tener un ojo en ellos.
El trío guiaba a una fila, en gusano, de personas. Otamendi en primera fila y él entre medio de Paredes y Rodrigo, los más delicados. Detrás de él la fila seguía con Kun y Julián atrás, quien soltó el bombo por algo mucho mejor.
Todos recorriendo el espacio en busca de más personas mientras vocalizaban el reconocido canto.
"UN MINUTO DE SILENCIO"
Una ola de chitados se produjo al instante, el silencio se hizo y se detuvieron para arrastrar la mirada sobre todos sus compañeros, esperando a que uno continúe.
El Kun lo siguió, gritando.
"PARA ESOS BIEN DOLIDOOS"
"EAEAEAE"
Y continuaron así.
El Dibu estaba aturdido, en medio de los gritos de Rodri, Leandro y Nico, era como estar rodeado de parlantes a todo volumen.
Ellos continuaron gritando y saltando, arrastrándolo a sus locuras, dejándose divertir entre ellos. Pero los muchachos no se cansaban más y él estaba con la cabeza en otra, necesitaba hablar con el Papu.
Hizo todo lo que pudo para zafarse y en el tercer intento logro su objetivo, finalmente.
La fila en gusano había recogido casi a la mayoría de sus compañeros, por lo que la vista estaba más despejada que hace un rato cuando todos chivateaban de un lado a otro. Así se le facilitó encontrar a Papu y a Enzo; con un solo vistazo alrededor los encontró en el mismo lugar, los dos seguían hablando mientras bebían de sus vasos de cerveza. Y cuando la fila fue dirigida hacia ellos por Otamendi, Emiliano empujó a Paredes y quito el agarre de Rodrigo sobre su camisa para salir de la fila, sutilmente.
Justo en el momento que pasaban a su lado, el Papu lo miró, analizó y sonrió hacia su amigo. Y una sonrisa para nada evidente fue dirigida hacia Enzito; lo desconcertó, pero lo último que supo fue que había sido jalado de la fila y empujado hacia un cuerpo bastante chico. Un rostro chocando contra su pecho y un grito susurrado golpeando sus oídos.
"No la cagues" había escuchado.
Por el rabillo del ojo observo al peque argentino sumarse a la alocada fila mientras seguía el canto. 'Pero yo quería hablar con vos, tarado' pensó, al segundo siguiente escucho un carraspeo y a alguien retorciéndose bajo sus brazos.
Sus brazos.
Sus brazos sujetaron a un cuerpo, un cuerpo que sabía bien de quién era y se congeló, sus extremidades se tensaron firmes alrededor de la pequeña cintura que quedó atrapada ahí. Podía sentir su sangre subir, sin pudor alguno, hacia su rostro.
Sus orejas rojas.
No sabía cuánto habían estado así, pero El Dibu estaba en otra y reaccionó, un poco, cuando Enzo habló con un evidente nerviosismo en su voz.
"¿Me vas a soltar?...digo...si querés...igual yo- yo no tengo problema con estar...así" se iba a morir, dios.
Enzo, no hables más. pensaron los dos al unísono.
"Yo-...uh bueno"
Bueno...Emiliano lo dijo en voz alta parece. Emiliano Martínez la puta que te parió cerra el orto, se dijo a si mismo.
Posteriormente un estornudo, obviamente fingido, se escuchó desde abajo. Martínez, después de décadas, logro reaccionar bien y soltó al pobre nene que se transformaba en tomate religioso ahí mismo, rezando para que la habitación oscura sea un impedimento para ver su notable sonrojo.
"Perdóname, no te había visto" mentira "quise sostenerme y te abrace así, sos fuerte eh" Na, Emiliano quería que la tierra se abra y lo trague solo a él, pero ya.
No quería seguir hablando, sabía que si lo hacía lo único que lograría decir serían pelotudeces, y grandes.
"No te preocupes, igual parece que estás un poco tomado así que...impedí que mueras con humillación, ¿no?" si bueno, los dos son unos pelotudos cuando se trata de hablar.
Emiliano, confuso soltó una pequeña carcajada y se relajó en donde estaba parado, tieso anteriormente. Se recostó contra la barra y le dirigió una mirada a Enzo para después asentir hacía la dirección donde su amigo se divertía.
"¿De qué hablaban? parecían serios hace un momento" dijo curioso. Si no pudo hablar con el Papu tenía que intentar algo aquí, no iba a desperdiciar este encuentro. Y por alguna razón, se encontraba relajado y cómodo, contrario a como creía que estaría con una simple mirada a Enzo.
"Bueno, muchas cosas" dijo simple; Fernández paso la mirada por la habitación, nervioso pero sin ser evidente para Emiliano. "Ah! El Papu me dijo que querías hablar conmigo" soltó de repente.
Emiliano se atragantó con su propia saliva y giro su rostro rápidamente hacía Enzo.
"Yo?" dijo, sus ojos abiertos a más no poder. Emiliano, si, seguro hay mil Emiliano en la habitación.
"Si Chavón, ¿cuántos Dibu's conoce Papu, sino?" bromeó Enzo, se acomodó mejor en la barra, apoyando sus brazos en la superficie y su espalda hacia la fiesta. Llamo al barman con un gesto de manos al ver su vaso vacío. "Una lata de cerveza, capo" dijo cuando tuvo la atención del bar.
Se sentía relajado, como una pluma en el viento. Pudo hablar con fluidez frente a Emiliano y eso era algo de que hablar.
Probablemente el alcohol ya estaba haciendo efecto.
"¿No vas a tomar nada vos?" la pregunta estaba dirigida al Dibu, pero él estaba en otra, Emiliano estaba jugando con una chapita en la mesa y pensando en como decírselo, pero no era así. Era hablar o hablar, pensando todo muy detenidamente seguro cambiaría muchas de sus palabras sinceras y no quería eso. "Epa estoy hablando con la pared parece."
Emiliano se volteo y lo miró con unos ojos penetrantes, decidido y confiado.
¿Qué hice ahora? Se preguntó Enzo.
Emiliano lo agarró del brazo y lo arrastro con él, en busca de algún lugar menos bullicioso, claramente está era la primera vez que estaba en la casa del capi, así que no sabía hacia dónde ir exactamente. Enzo solo podía mirar sorprendido y seguir su paso; la cerveza que había pedido anteriormente quedó abandonada pero no podía importarle menos.
Emiliano observo la habitación detenidamente mientras caminaba, pasaron entre varios de sus compañeros, ya en pedo, queriéndolos arrastrar a sus locuras, unos saltando, otros bailando, unos subidos en alguna superficie y otros haciendo boludeces como lanzarse a un contenedor de basura, sinceramente no sabía que estaba en una selección de monos.
Finalmente, después de atravesar aquel quilombo, encontró un pasillo que los llevaba a varias habitaciones más; sabía que estaba mal irrumpir así en una casa ajena pero no estaba en sus cincos sentidos así que abrió una de las habitaciones y justamente está era una que, para su suerte, se encontraba vacía. Solo había cortinas en las ventanas que tenían una vista al patio de la casa.
Fernández todavía estaba confundido, no sabía para qué lo arrastraron hasta ahí. La habitación estaba completamente vacía y en la superficie colgaba una de esas lámparas lujosas que Emiliano había encendido antes de cerrar la puerta.
Cerró la puerta.
Enzo se preguntó que estaba pasando, él no veía la necesidad de cerrar la puerta en su cabeza ilusa, empezó a ponerse nervioso.
El silencio en la habitación, que apenas había notado, se hizo más notable y eso lo incomodó de sobremanera. Arrastro la mirada por toda la habitación y chocó miradas con Emiliano, quien había soltado su agarre ni bien entraron.
Él estaba en medio de la habitación, mirándolo con esos ojos grandes exudando determinación y nerviosismo a la vez, Enzo carraspeo un poco y Martínez sacudió la cabeza liberándose de cualquier pensamiento.
"¿Qué pasa?, ¿por qué me trajiste aquí?, ¿estás bien?" las preguntas curiosas y llenas de preocupación hacía el arquero quedaron flotando en el aire, Emiliano seguía mirándolo, y parecía querer decir algo.
No sabía lo que pasaba por la mente de Emiliano y eso lo ponía nervioso, sin mencionar que lo trajo hasta aquí sin ninguna explicación.
Producto del alcohol, los pensamientos de Enzo llegaron en forma de balones bien inflados chocando contra el cuerpo que se paraba indefenso sobre el mármol que había logrado equilibrar con la ayuda de Gómez, sin poder detener esos bombardeos que podía y sabía cómo detener.
Empezó a unir aquellos pensamientos dándole un contexto para nada bueno.
Recordó su charla con el Papu; Papu era el mejor amigo del grandulón frente a él. Había notado como Gómez se había acercado a Dibu anteriormente para, probablemente, susurrarle algo. El Dibu lo había abrazado, ¿y si solo lo había hecho a propósito para comprobar las palabras de Gómez?, ¿qué le había dicho Gómez?.
¿Realmente estaba acabado ahora?
¿Gómez le había dicho que le gustaba?
¿Qué planeaba hacer Emiliano ahora?, ¿golpearlo?, ¿reírse y rechazarlo, aunque ni siquiera tuvo la oportunidad de declararse?, ¿mirarlo con asco?.
Sabía que no tenía que largar nada de lo que le dijo a Gómez hace una hora, todo era una fachada, solo querían joderlo. Exponerlo como el trolo que es.
Asustado, estaba asustado, sus ojos se cristalizaron y podía sentir el ardor en ellos. Su garganta dolía, un nudo apretaba con fuerza ahí.
Con una última mirada a Emiliano, él aún sin decir nada y con la vista en él, decidió darse la vuelta y huir. Cuando estaba a punto de girar hacía la puerta Emiliano decidió hablar.
"Una cita" escuchó...no no, había escuchado bien?
"¿Que?" preguntó, estaba confundido, atónito, sin palabras. Pero no respondieron a su pregunta, en cambio, Emiliano lo observaba detenidamente, otra vez, sus cejas fruncidas y confusión plasmada en su rostro.
"¿Estás bien?" Preguntó, notablemente preocupado al observar su rostro con más detenimiento. Emiliano noto los evidentes ojos llorosos de Fernández. Lo preocupó, ¿Había hecho algo mal?.
"Estoy...estoy bien, no te preocupes...ya sabes el sueño me gana" dijo Enzo, esperando que el argentino se coma esa mentira. No quería quedar como un boludo y quería saber que había dicho Emiliano.
"Recién son las una"
"Mí aguante no es tan bueno cuando estoy cansado" dijo tratando de reír un poco, era una mentira muy grande la que acababa de tirar pero no sabía que decir "Pero bueno, no hablemos de eso...¿no querías decirme algo, vos?"
¿Que cambio eh?, Enzo se olvidó por completo de la posible traición de Papu que se estaba armando en su cabeza. Había agarrado esos pensamientos y los había mandado a volar lejos a cada uno. Había escuchado "cita" y se olvido de que estaba a punto de largarse a llorar, como cuando un nene llora y le mostras un dulce.
Había que entenderlo, estaba en sus 21 todavía, podía comportarse como todo un nene de secundaria, supone.
Emiliano no estaba convencido con la respuesta de Enzo pero decidió dejarlo pasar, después de todo, la angustia que había visto en Enzo antes parecía haber desaparecido por completo, ahora lo veía curioso.
"Bueno...hay mucho ruido allá, ¿no?"
"¿Si?, es una fiesta, claro que hay ruido. Pero estoy seguro de que no me trajiste hasta acá para hablar de eso"
Si, Emiliano, ¿Dónde quedó la determinación de antes? se preguntó. Había estado a punto de pedirle una cita, así de una, a Enzo. Pero después de verlo así se replanteo la idea y le pareció una estupidez. Todavía no sabía si Enzo se inclinaba al lado del arcoíris, no había hablado con Alejandro para sacarse la duda tampoco.
Pero entonces recordó las palabras de Papu, ¿eso tenía que significar algo, no?. Además, Enzo parecía estar más interesado cuando se le escaparon esas dos palabras inconscientemente, había pensado que no lo había escuchado pero ahora lo dudaba.
Y ya lo había traído hasta acá, si no decía algo que valga la pena y se pusiera a hablar de cualquier pelotudez, seguro parecía raro.
Así que habló, tratando de ser sutil en sus palabras, para ahorrarse la humillación si Enzo no estaba en el mismo barco que él.
"Si si, perdona. Te traje aquí porque allá afuera no se escucha una poronga con todo el quilombo que hay...y quería que me escuches bien" ya está, tenía que decirlo.
"Ehh bueno, estaba pensando...se acerca el cumpleaños número 20 de uno de mis hermanos y como vos sos el más joven de la selección yo me preguntaba si podes hacerme la segunda, ayudarme a elegir algún regalo que le guste o no se. O sea, sos el chico más joven que conozco y que es cercano a mí...va no tanto pero un poco, ¿no?. Claro que sí no podes está bien, seguro tenés cosas importantes que atender, más importante que ayudarme a elegir un regalo para Josefino, seguramente tenés que entrenar ¿cuándo volvés a tu club, vos?..."
"Eh Dibu"
"Yo entiendo si no podes, igual solo es salir a ver algunas prendas o no se, por ahí le gustan otras cosas, yo que se, ¿a vos te gusta que te regalen ropa?, vos tenés pinta de andar bien fachero siempre eh. A Josefino yo siempre lo veo en calzones cada vez que voy a casa..."
"Dibu"
"Seguramente todo lo que tiene son calzones, sino ¿cual es la necesidad?. Yo creo que estaría bien regalarle ropa, a ver si así deja de andar en pelotas..."
"Emiliano"
"Pero ¿qué tipo de ropa le gustará?, los jóvenes de ahora tienen esas modas de primer mundo hoy en día. ¿vos a los veinte como te vestías?, ¿así bien turro o no se casual?, igual todo te quedaría bien a vos. En cambio a Josefino lo que le pongas da pintas a un mono vesti-"
"EMILIANO PARA UN POCO, CHAVÓN"
Emiliano se sobresaltó en el lugar, sus labios tartamudearon y cerro la boca en una línea. Estaba divagando, dios llévalo ya, incluso era peor que quedarse callado...ni sabía que soltaba su boca en el momento pero Enzo lo miraba confundido y divertido a la vez, una sonrisa asomándose en sus labios, esa sonrisa que tanto le encantaba. Ya no le importaba si se había humillado solito. Aún así, se disculpo, no le quedaba hacer más.
"Perdóname, pasa que ando así por este Josefino que no se conforma con nada" mentirá, sabía que no era la razón pero no iba a admitirlo.
Enzo solo asintió y se relajó en el lugar, no había nada peligroso a la vista, gracias a dios...y todo esto le daba una buena sensación. Su corazón latía con fuerza sobre su pecho, había escuchado a Emiliano decir la palabra cita hace un rato así que eligió creer.
"Si, no importa, está bien. Yo...yo no tengo nada que hacer esta semana, así que puedo ayudarte con el regalo, claro, si no cambiaste de opinión"
"SI! VA, NO!...digo, quiero- necesito que me acompañes"
"Bueno, entonces...¿arreglamos el día por chat?"
"Si si si, yo te voy a estar enviando mensaje"
"Bueno dale"
Los dos se miraron sonrientes, no hubo más palabras. Solo ello dos en la habitación, con miles de pensamientos positivos vagando por sus cabezas tontas de amor.
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N o t a:
Nanana unos tórtolos bien trolos.
Josefino no existe chicos, obviamente pero yo necesitaba excusas y así lo puse eh.
Estoa personajes se estan yendo bien derecho a la OOC, verdad amiguitos?
Pero me importan tres comimos ehhhh.
Disfruten y comenten si ven algún error. Nos vemos.
Beso en la cola💋
Bye.
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