Secretaria
*Señor Cardigan, la chica para la entrevista ya está aquí. La enviaré con usted*
*Toc Toc Toc*
Llevaba días recibiendo chicas para el puesto pero ninguna daba la talla, necesitaba una que me ayudara tanto en la oficina como fuera de ella. Estaba sumido en mis pensamientos que no escuché cuando ella entró, hasta que carraspeó.
— Buenas tardes
La miré y quedé anonadado, su piel era blanca, tenía el cabello corto rubio. Llevaba un vestido rojo suelto abajo.
— Dígame, ¿ha trabajado como secretaria anteriormente? ¿Qué edad tiene? ¿Sabe que para este puesto requiero ayuda fuera de la oficina?
Ella no se movía ni emitía una sola palabra, solo me miraba con sus pequeños ojos.
— Ehhh, si, digo, he sido secretaria antes, pero no tengo experiencias en grandes empresas como esta. Tengo veintidós años y estoy al tanto de los servicios que requiere
— Muy bien, empecemos entonces. Hábleme de sus habilidades, como puede utilizar sus manos
— ¿Mis manos? ¿Qué tipo de pregunta es esa?
La miré con toda la seriedad del mundo al tiempo que me paraba de la silla y rodeaba mi escritorio.
— Aquí las preguntas las hago yo, usted sabe a qué me refiero. Tengo entendido que mi recepcionista tuvo una charla con usted antes de entrar y si entró fue porque aceptaba mis términos o no es así?
— Pues si, pero y que es esto? Que falta de profesionalismo. Acaso me va a follar aquí en su oficina? Míreme, soy delgada, no soy bonita. Realmente soy la que busca para esto?
Nadie nunca me había hablado de esa manera y mientras ella me gritaba, me daban ganas de acorralarla contra el escritorio y follarla tan duro hasta que me pidiera que parara. Sonreí mirándola de abajo hacia arriba y su pecho subía y bajaba.
— ¿Quiere saber si es la indicada? Acérquese y yo veré qué tal
Me miró durante unos segundos hasta que avanzó hasta donde mi. Veía como me miraba los labios y lamía lo suyos. Pase mi dedos por su cabello y la agarré, cerró los ojos involuntariamente al tiempo que entreabría los labios. De solo pensar cómo se sentirían alrededor de mi polla me ponía duro. Acerqué mi nariz hacia su cuello sintiendo como su piel se erizaba bajo mi tacto, quería lucir profesional pero su belleza me hipnotizó.
— Está segura usted que esto es lo que quiere señorita?
— Laura, mi nombre es Laura y si, quiero esto. Estoy más que capacitada
*Angela, cancele todo lo que tengo en lo que resta de día y que nadie moleste*
Tan pronto dejé de hablar la agarré por el cuello y la besé ferozmente, nuestras lenguas se encontraban entre sí y la escuchaba gemir. Me sentí duro al instante, tomé los tirantes de su traje soltándolo haciendo que cayera hacia el frente dejando ver sus perfectos pechos. Me alejé viéndola roja y con sus labios hinchados, camine hasta mi silla y me senté. Ella entendió, esto era justo lo que necesitaba. Bajó el cierre de su vestido haciendo que este cayera completamente al suelo quedando en bragas de encaje. Solo llevaba puesto sus tacones sin ningún tipo de prenda de por medio, caminó hacia mi, se dobló tocando mis pantalones donde estaba mi polla dura.
Tomo mi cinturón y lo desabrochó mientras lentamente bajaba mi cierre para tomarla en sus manos. Yo solo la miraba, pero me limitaba a tocarla, quería ver cuan capaz era. Al agarrarla comenzó a subir y bajar sus manos, no pude evitar gemir, se sentía tan bien. Me miraba sonriendo, viéndome como reaccionaba hacia ella.
— ¿Te gusta? ¿Quieres que chupe tu polla?
Sentí su lengua pasando por mi miembro y me tensé, no evité agarrar su cabello cuando lo metió en su boca. La escuchaba gemir y tiré mi cabeza hacia atrás. Movía mis caderas suave dando pequeñas embestidas, ahora yo follaba su boca. Estaba tan ido que tuve que agarrar su cara para separarla de mi y con sus manos me jalaba porque no quería dejar de chupar mi polla. Al momento que me miró, subió la cabeza para besarme y yo la subía toda y la agarré por los muslos subiéndola, sorprendida por eso agarró mis hombros pero en ningún momento me soltó. La puse sobre el escritorio sacando todo lo que tenía encima, pasando mis manos por su cuerpo, su blanca piel estaba rosada por donde apretaba.
Bajé la cabeza para dejar besos por todo su torso, lamiendo sus pechos, apretando, mordiendo, haciéndola gemir. Pasando la lengua por su abdomen, llegando a sus bragas y pasar mis dedos por ellas. Tenía la piel erizada y su mano estaba sobre mi cabello, agarrándolo dejándome saber que eso le gustaba. Moví mis dedos hacía dónde yacía su parte íntima, frotando mis dedos con suavidad. Pasando la lengua sobre ella, moví la braga hacia un lado y la pasé lentamente viendo como se retorcía ante mi tacto. Jugué con los dedos antes de introducir uno, y gritó. Lo movía rápido sin dejar de hacerle oral.
— Dios si! Necesito otro dedo, no dejes de hacerlo
Un segundo dedo estaba dentro de ella, sentía como sus paredes se contraían y segundos después se corrió mojándome todo. Dejé de escucharla y la miré.
— Lo siento, ¿debía haber avisado?
Me miraba apenada pero me reí.
— No, para nada pero papi te va a castigar por haberlo mojado
Sus ojos se pusieron grandes pero se quedó quieta. Quite los botones de mi camisa para ponerla sobre la silla y volver con ella. Abrí un cajón y saqué el paquete plateado, lo abrí para deslizarlo sobre mi polla. Me giré para mirarla y la tomé de los tobillos para abrir sus piernas. Me posicione entre sus piernas, comencé a frotar mi polla sobre ella, estaba muy mojada, su mirada me decía que quería mas.
— Por favor. No me tortures así, quiero que me folles
No la dejé terminar de hablar y me enterré en ella, se escuchaban sus gemidos por toda la oficina, los golpes, como sonaba mi escritorio con cada estocada que le daba.
— ¿Así querías que te follara? ¿Quieres que te dé más duro? Quiero que te corras gritando mi nombre
No podía dejar de moverme, la agarré por el cuello y la abofeteé, la muy cínica sonreía cada vez que lo hacía.
— ¿Eso es lo único que tienes? Pensé que eras más rudo, necesito más!!
Sentí tanta excitación al hablarme así, pero si ella quería más, más tendría.
— ¿Quieres más? ¿Aguantas esto?
Saqué mi polla de su vagina y la posicioné en su trasero.
— ¿Que esperas? ¿Crees que no aguantaré? Anda pruébame
Entré en ella gimiendo, estaba muy apretado y se puso como loca a gemir.
— Siiii, no pares. Voy a correrme.. oh Dios Theo!
Se corrió al mismo tiempo que me corría dentro de ella. Puse mi cabeza sobre su pecho en busca de aire. Estaba todo sudado, y entonces mi móvil sonó.
*Llamada entrante/ Madre*
-*Querido para avisarte que ya llegué, en unos minutos estoy ahí
Laura me miró asustada, agarré su vestido y lo metí en él perchero. Me puse una sudadera y le dije que se metiera bajo el escritorio. A los segundos mi madre entró y me miró todo sudado.
—¿Que hacías?
—Nada
Laura tenía mi polla en su boca y yo tenía que contenerme a no gemir ni hacer gestos. Era realmente difícil porque lo hacía tan bien.
—Mmmm, bueno. Vine a decirte que esta noche es la cena del compromiso de tu hermana. Ya que estoy llamando hace horas y Ángela no me contestaba
—Me pudiste haber enviado un texto
—Eso hice pero no te conseguía así que vine. Pero ya me voy. Nos vemos en la noche
Tan pronto madre salió me eché hacia atrás, dejándola salir y agarrando sus manos para que se pusiera de pie.
—Espero haber obtenido el puesto señor Cardigan
— Más que eso señorita Laura, está contratada, venga mañana a la misma hora
Sonriendo salió en busca de su traje, una vez con el puesto volvió a sonreír victoriosa, no sin antes darme un beso y salir por la puerta. Y yo me sentaba de nuevo a terminar el papeleo de mi nueva secretaría.
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