Hi~ Okey, de a poquito vamos tratando de recuperar el ritmo de esta pobre historia, vamos con cerca fe a la vida, pero mucha fe al desarrollo de personaje, les tiro el capítulo un poco de pasadita porque los miercoles y los jueves son los días que más tarde salgo y usualmente llego muerta.
Mil gracias por tanto.
Jim no fue un padre ejemplar y si bien nunca le levantó la mano y por ende, debía sentirse agradecido o prácticamente venerarlo, la negligencia emocional fue peor, mucho peor, su hermano intentó tapar aquel dolor al atiborrarlo de cariño, paciencia y validación, ¿qué importaba no tener una mamá o un papá que lo amara? Griff gritaba mucho más alto que todas las mamás y papás juntos en sus partidos de béisbol e incluso en las prácticas, ¿qué importaba que Jim tirara a la basura los regalos del día del papá? Si Griffin los acomodaba con orgullo en esa mugrienta cabaña, él no fue consciente de lo poco deseado y querido que era hasta que su hermano se fue a la guerra.
No llores más, eres un niño ¿verdad?
¿A dónde vas? ¿Vas a dejarme?
Aunque esté lejos, nunca te olvidaré.
Le mandó cartas para asegurarse de que no lo hiciera, Aslan trató de mantenerse firme y de cuidarse a sí mismo, sin embargo, no sabía cómo y Jim se enfadaba mucho si le preguntaba, así que de una u otra forma se las arregló solo, siguió yendo a practicar béisbol, se armó un escándalo en Cape Cod a raíz de su entrenador y fue entonces cuando Griff corrió de vuelta aterrorizado de que algo le pudiera haber pasado (Aslan tardó décadas en entender a qué le temía) no volvió solo, por supuesto, consigo vino Max y aunque era evidentemente un citadino permaneció en esa asquerosa choza con ellos dos.
Oh my darling, oh my darling.
Oh my darling, Clementine.
Amaban cantar esa canción a dúo y pedirle que se uniera, su hermano la tarareaba cuando se miraba triste porque sabía que poco a poco se abriría de esa manera. Ahora la canción no tiene efecto, ahora Ash ya sabe de qué trata y la ironía le da risa. Clementine se ahogó, su padre no pudo salvarla ya que no sabía nadar, cada estrofa sueña con el cuerpo podrido de su hija, lo ve repleto de mirto con musgo alrededor, rosas creciendo y raíces tragándosela, la canción es para scouts por contraintuitivo que lo parezca.
Pero la cosa es que Ash ha aprendido que le tocó ser Clementine.
Le tocó ser el niño que perece intentando cruzar el agua y que fallece totalmente desnudo como con las fotografías que le tomaron sin su consentimiento, las cosas son así, es Clementine.
—Mocoso. —Y Max es el papá que mira sin poder hacer nada—. Habla conmigo, sé que te pasó algo.
—No es nada. —Miente hecho un ovillo en sus sábanas, todavía no han remodelado su antigua pieza y tuvo la necesidad de volver acá, desprotegido—. Solo me sentía nostálgico.
—Ambos sabemos que eso es mentira.
—No sabía que ahora eras terapeuta. —Su tono es sañoso y malicioso—. Vaya, deberías dedicarte a eso porque apestas con tus reportajes ostentosos.
—Ash.
—¡No me toques! —Le da un manotazo antes de que le acaricie la cabeza, sale de las sábanas y está respirando tan erráticamente que es evidente que algo malo pasó, no puede ocultarlo—. ¿Qué clase de psicópata anda tocando a la gente sin su permiso? Te mataré si lo vuelves a hacer, lo digo en serio, viejo.
—Esto tiene que ver con Eiji. —Especula y eso lo cabrea.
—¡No todo tiene que ver con Eiji!
—Ash.
—¡Mi vida no gira alrededor de él!
Pero sí tiene que ver y ese es el problema.
Porque Eiji vio esas fotos y...
Aslan siempre ha sabido exactamente lo que es y lo que no anhela ser, prefiere palabras como "puta" antes que tener que apuntarse con el término de "víctima" sabe que está sucio y que él mismo acabó metiéndose en la mierda por voluntad, le dio susto que el resto le tuviera lástima, así que se convirtió en todo eso que Dino quería que se convirtiera y permitió que la bola de nieve creciera hasta hacerse una avalancha y la avalancha lo aplastó con semejante fuerza que acabó enterrándolo, dejándolo tal como en su libro, en una carcasa congelada, agonizando. Aun así, no mostró indicio de molestia dado que temía que Griff o Max lo descubrieran y se decepcionaran o sus amigos cambiaran, así que...alejó esos lazos emocionales, los cortó.
Era lo que quería. Pero Eiji. Dios. Fue tan fácil para Eiji entrar a su corazón y sin hacer esfuerzo alguno.
Fue gentil. Dulce. Genuino.
Lo quiso y lo quiso de verdad, eso le gustó, porque todo el mundo quiere algo de Aslan, sea un aliado que anhela protección, un enemigo que quiere enfrentamiento o una persona sin cara que lo cosifica sin pena alguna, Eiji, Eiji no es así, Eiji no quiere nada de Ash, al contrario Eiji lo quiere ya que es Ash.
Y ahora el mero hecho de imaginar el asco que debe sentir, la decepción o el horror de que se hubiera atrevido a buscarle a un papá para su hijo lo hace querer llorar, vomitar, gritar, autolesionarse, dormir y morir en su cama, todo al mismo tiempo y de un solo golpe, sabía que era cuestión de tiempo dado que una vez supiera su reputación lo iba a denigrar como el resto y esa ternura se deformaría en una crueldad casual, pero no estaba listo, no ahora, no cuando quería confesarle eso que sentía, fantaseó con formar una familia y empezó a considerar que tal vez sería un gran papá, tal vez las cosas podrían funcionar porque es con Eiji y Eiji hace eso.
Pero las vio.
Las vio y debe darle tanto asco.
—Mocoso. —Y no puede hacer nada, la guerra está perdida y él es una carcasa congelada o una niña ahogada—. Lo siento.
—¿Eh? —Sin duda esto lo toma por sorpresa.
—Lo siento. —Repite.
—¿Por qué? No tienes la culpa de nada, no entiendo.
—Porque yo te presenté a Eiji. —Max está sentado en su cama, Ash sigue hecho un ovillo debajo del cubrecamas y eso lo hace sentir más niño de lo que debería—. Y pareces estar sufriendo por su culpa así que lo lamento, no quería que él te hiciera daño, realmente pensé que se harían bien.
—Él no me hizo daño. —Yo me lo hice.
—No tienes que mentirme. —Sonríe con amargura—. Llegaste a encerrarte sin darnos explicaciones, puede que seas más joven pero reconozco a un corazón roto cuando lo veo.
—Max. —Ash no sabe qué decir.
—Me arrepiento de habértelo presentado para que estés así.
¿Pero Ash se arrepiente de haberlo conocido?
¿Qué tal si ningún candidato funciona porque ya encontré a quién quiero?
—Yo no. —Ni siquiera sabe qué está diciendo—. No me arrepiento de haberlo conocido, Eiji me hace feliz en serio y es cierto, tiene unos hábitos insoportables que harían enloquecer a cualquiera porque es aún más maniático que Griff con la limpieza y tiene fetiches raros sobre la comida o querer quedar preñado casi como si tener sexo fuera equivalente al amor, pero Eiji es especial para mí y sé que esto sonará tonto, pero me siento mejor persona desde que lo conozco.
—Ash.
—Mejor dicho. —Lo interrumpe sumido en sus recuerdos, en Eiji con sus ojos brillantes mirando con asombro al otro lado del ventanal, siendo bañado por las luces del atardecer—. Me siento yo mismo.
—¿Antes...? —Escucha a Max tragar duro, nunca han tenido conversaciones tan íntimas, el lazo entre ellos es incluso caricaturesco y cómplice, quizás por esto nunca ha sentido a Max como su papá o tal vez es porque no sabe cómo se sentiría uno—. ¿Antes no te estabas sintiendo así?
—No. —Se encorva dentro de su camiseta blanca, sus pestañas doradas revolotean ante la pieza que habitó por años pero le resulta desconocida—. Estaba pasando por un mal momento y no me aprecié seguro en ningún lugar en la facultad, ni con mis compañeros ni con mis amigos y de hecho, corté el contacto con mis amigos porque soy un autodestructivo de mierda y creo que una parte de mí mismo se acostumbró a estar mal, es duro explicarlo.
—¿Es como si te diera miedo estar bien?
—Exacto. —Le sorprende que lo entienda—. Creo que también me alejé de ustedes sin querer, ni les di una explicación decente, lo lamento. —Ash tensa sus puños en las frazadas—. O quizás...ni siquiera lo notaron y soy un egocéntrico.
—Lo notamos. —Max alza su mano con cuidado, la deja flotando encima de la palma pálida, rasposa y mucho más pequeña como si quisiera tocarlo pero sus palabras significaran algo—. Puedes hacerte el rudo con ese papel de adolescente malhumorado pero te conocemos.
—No lo suficiente. —Ash se aparta y eso le rompe un poco el corazón a Max, no anhela ser defensivo.
—Tal vez. —Max se abraza a sí mismo como si recién lo hubieran golpeado—. Pero lo notamos, ¿qué debíamos hacer?, ¿darte tu espacio o atosigarte al punto de que nos odiaras? Cualquier cosa que ya elegíamos estaba mal y tú nos lo hacías saber, te dejamos tomarte un tiempo de clases, te vimos con diferentes ligues en el apartamento, testificamos cómo te volviste grosero, irrespetuoso, intentamos enderezarte, amenazarte, rogarte, pero hiciéramos lo que hiciéramos te perdíamos.
—Viejo...
—Así que perdón si te hicimos sentir como que no lo veíamos. —Max alza la cabeza lentamente para mirarlo—. Lo vimos, pero no teníamos idea de qué hacer.
—Max. —Y es acá, mirándolo directamente a los ojos que se da cuenta de lo viejito que está su papá.
—Y Eiji pareció como una oportunidad. —De pronto se le estruja el corazón al percatarse de lo honda que es la huella del tiempo en el rostro del periodista, sí claro, bromea con apodos despectivos sobre su edad, no obstante, verlo efectivamente cansado y con un cansancio propio de la vejez—. No deseo que me malentiendas, Shunichi estaba en serio intranquilo por Eiji ¿tener un bebé sin querer al papá ahí? Era desquiciado y cuando te pedí que lo ayudaras fue en serio, pero no sé, quería que se hicieran amigos.
—Porque Eiji es una buena persona. —Concluye.
—Porque ambos son buenas personas. —Lo corrige con suavidad—. Y mientras más los veía, más se me aparecía este Aslan que fue mi niñito, ese que me decía Maxie, que me permitía ayudarlo aunque era "grande" y no necesitaba ayuda en realidad, que amaba que le contaran cuentos o que fuéramos al lago a pesar de que Griff nos retaba y que me hizo un papá, lo vi y lo extrañé. —Max se inclina con suma cautela a la espera del rechazo—. Te extrañé, mi mocoso.
—Lo siento por cambiar tanto y no explicarles nada.
—Lo siento por haberte fallado.
No, no me fallaste.
Nunca lo hiciste.
—Lo siento por ser un mal papá para ti.
Y eh acá algo que Ash ni siquiera había considerado: lo culpable que debieron sentirse por su cambio.
—Tú y Griffin se merecen algo mucho mejor.
—Viejo.
—Pero estoy tratando de mejorar, lo prometo aun si estoy viejito y parece que está tomándome más tiempo del que debería, quiero que algún día me consideres al menos... no espero ser tu papá, nunca me atrevería a esperar algo así y... —Ríe nervioso, arrojándose el cabello hacia atrás—. Lo siento, no tengo idea de a qué quiero llegar.
Pero Ash la tiene.
Aunque nunca lo ha llamado "papá", asume que es lo más cercano que tiene a uno, le costó aprender que Max se preocupaba por él y no solo porque es el hermanito de Griff o la culpa al haberse metido en su vida sin pedir permiso ni perdón, Aslan todavía era un niño, fue duro ver que toda esa atención se dividía en dos justo cuando se volvía consciente de lo poco amado que era, eso lo impulsó a actuar arisco con la esperanza de que se fuera, Max nunca se fue y de hecho se mantuvo llenando ese vacío que Jim tal vez debió llenar, era una conexión especial pero decirle papá... Ash sentía que habría algo irreparable e irreversible después de esas palabras y eso es lo que ahora quiere decir Max: No espero ser digno de ser tu papá, lo siento si actúo como uno, pero te quiero y me preocupas y me duele verte así, eres mi niñito incluso sino somos padre e hijo. Ja. El viejo es todo un sentimental.
—Estoy enamorado de Eiji. —Entonces le confiesa esto, una parte sumamente vulnerable de su alma tan frágil, una que ni siquiera podía admitírsela a sí mismo—. Pero no puedo estar con él.
—¿Por qué no? —La actitud de Max es comprensiva y libre de juicios, lo nota por cómo aprieta todas las frazadas para no tomarle las manos, está intentándolo aunque le duele—. Solo quiero entenderlo porque tú eres maravilloso y Eiji igual.
—Hay algo de mí que Eiji no debería haber sabido nunca.
—¿Eh?
—Algo... —Ash baja la mirada—. Algo que ni tú ni Griff saben y no quiero que sepan, pero es horrible.
—Aslan.
—Sé que soy egoísta por esconderlo, pero ustedes son las personas que más amo y si me ven distinto luego de enterarse, eso me da terror, por eso escapé del apartamento y volví acá, apenas Eiji lo supo agarré mis cosas y hui, soy grandioso huyendo. —Ríe con ironía—. Sin embargo, prefiero guardar sus memorias agradables, esa donde Eiji me... Eiji a veces tenía una sonrisa que solo me la daba a mí, su mirada igual o sus sonrojos, es tonto, puede que sea delirante, más, diría que Eiji tenía gestos y cosas que solo me dedicaba a mí y me empecé a acostumbrar a ellas.
Ríe al recordar lo que pasó con la pandilla la junta que estaban planeando cómo derrotar a Arthur y llevó a Eiji porque era un "miembro oficial" aunque se quedó toda la tarde jugando con Skip ¿qué le dijo Bones? Claro, que Ash se suavizaba cuando se trataba del nipón, se lo refirió en sentido concreto como figurativo, desde su matiz de voz, sus jades, hasta ese carácter indomable que infunde respeto.
De lince a gato doméstico.
—Creo que hasta yo las tengo. —Recuerda amargado—. Todo este tiempo he estado fingiendo sobre que no las veo y realmente quiero encontrarle un candidato a Eiji cuando es mentira, no quería tener que dárselo a nadie más y eso es tan egoísta, Eiji quiere un bebé y yo no.
—Oh. —Max lo mira con seriedad—. De eso se trata.
—En parte.
—¿Y la otra parte?
—Que al menos en ese entonces aún podíamos ser amigos, pero lo que pasó fue tan jodido que...no creo que se pueda arreglar, no creo que pueda arreglarnos.
—Aslan. —Max lo toma de las manos y él tiembla—. Deberías hablar con él.
—No puedo.
—¿Por qué? —No es duro como Jim ni agresivo como fue Dino, Max es suave, es protector y lo mitiga para cuidar su ego, por supuesto, pero Max lo hace sentir a salvo.
—Porque tengo miedo. —Y acá está la verdad—. Tengo miedo de que todo esto sea verdad y Eiji vea distinto a la persona que tiene enfrente, realmente me gustaba la forma en que él me veía, en verdad quería cambiar y ser digno.
—Eres digno, mi niñito. —El apodo rompe algo en Ash, es como si de pronto hubiera abierto un grifo para que destilaran algunas gotas pero se hubiera roto la tubería entera y no puede contener más el llanto porque ha sido duro lidiar con esto solo—. Eres digno, te lo prometo.
—N-No puedes saberlo. —Se siente asquerosamente patético llorando como si fuera su mocoso aun.
—Puedo saberlo incluso sino me quieres contar, está bien que no me cuentes. —Lo calma tomándolo de los hombros—. Pero sé a quién crie.
—Max.
—Y el niñito que crie no merece estarla pasando así de mal.
Es todo.
Ash se derrumba entre los brazos del adulto, primero lo hace reticente y asustado, su cuerpo tiembla con el toque tan firme porque ha aprendido a asociar los toques con cosas malas, rotas y sucias, Max debe sentirse desagradado por lo que está pasando, ni siquiera es su hijo ni tienen responsabilidades directas con el otro, Ash solo está estorbando en esa familia que quiere su propio bebé y es un adulto además ¿acaso no debería saber cómo resolver su vida? Más, Max lo sostiene como si siguieran ante la cabaña de Cape Cod y necesitara un consuelo, lo hace con un agarre gentil en su nuca, con un roce lento hacia su espalda, le permite desmoronarse sobre su hombro y de pronto, Ash está llorando tan fuerte y horrible contra la camisa del adulto que sabe que la ha moqueado entera.
Lo siento, lo siento por ser un mal hijo, quiero hacerlo bien, quiero ser mejor, pero estoy tan perdido.
Y de repente tiene que aceptar que sí le dolió el incidente de las fotografías, que de repente hubieran cosas tan íntimas y privadas rondando por la internet, no porque él se las haya mandado a una pareja o a quién sea, sino que había alguien acosándolo y ni siquiera lo notó. Dijo que se le insinuó pero en ese entonces Ash no se le insinuaba a la gente. Y luego empezó a hacerlo. Y luego se enamoró. Lo mata de miedo que Eiji lo juzgue por algo que no hizo y es culpable.
Eiji. Max. Griff. Shorter. Bones. Kong. Alex. Su pandilla. Sus enemigos. Los desconocidos. Sus amigos...
Y él mismo.
Eso lo mata aún más.
—Habla con Eiji. —Le aconseja—. Puede que te estés equivocando sobre él, puede que no, entiendo que te dé miedo, joder, estás temblando entre mis brazos, sé que estás muerto de miedo, pero Aslan, mereces saber la verdad, mereces a alguien que te quiera en serio.
—¿Y qué pasa si Eiji no me quiere?
—Entonces no te merece. —Max es firme—. Así de simple, no valdría la pena.
—Eiji vale la pena. —Lo defiende por instinto.
—Entonces lo entenderá.
—¿Y el bebé?
—Muchacho. —Max sonríe con ternura—. Habla con él en vez de hacerte una tormenta por ti mismo y no cometas mis errores, no tienes idea de los dolores de cabeza que me habría ahorrado hablando directamente con Griff en vez de especular y siempre en post del autosabotaje.
—Así que es herencia. —Lo confronta con cizaña.
—Parece que es herencia. —Ambos entienden lo que quieren decir—. Te amo y puedes volver porque este siempre será tu hogar ¿entendido?
—¿No te preocupa que estorbe en caso de que llegue un bebé?
—Si llega un bebé tendrá al mejor hermano mayor del mundo, será el bebé más afortunado con Griff y conmigo por el simple hecho de tenerte.
—Viejo cursilón. —Te amo papá, gracias por estar para mí.
—Mocoso arisco. —También te amo, estoy acá.
Así que regresa al apartamento.
Mierda.
Probablemente Eiji se ha ido, no lo culpará, es decir, además de vivir con prácticamente un prostituto ha estado entablando una amistad con un mentiroso patológico, Eiji nunca lo vio realmente, ayudaba acallar sus cicatrices que no lo hiciera, así Ash podía fingir que era una mejor versión de sí mismo en vez de la bazofia que tiene enfrente, pero no, se acabó, Eiji lo odia, abrirá la puerta y encontrará este apartamento totalmente vacío junto a una indiferencia cruda, se lo merece, merece su desprecio, su odio y ¿saben qué? ¡Bien! Hasta lo disfruta, al diablo, Ash no quería estar enamorado ni preocuparse de un problema como un puto bebé lo...
—¡Ash! —Pero apenas abre la puerta Eiji corre hacia sus brazos—. ¿Tienes idea de lo aterrado que me sentía? No supe nada de ti, no contestabas el teléfono y te fuiste sin decirme nada.
—¿Por qué? —De repente, sus ojos se han llenado de lágrimas—. ¿Por qué sigues acá? ¿Por qué me estás abrazando? Deberías odiarme.
—¿Por qué debería hacer eso?
—Porque estoy... —Ash cae de rodillas y es todo, no le quedan defensas con las cuales combatir, solo es un diente de león al que han soplado demasiado fuerte y ha quedado totalmente desnudo y dicha vulnerabilidad duele—. Viste las fotografías, viste la reputación que tengo y...
—Ash. —Eiji se agacha a su lado, no le quita la mirada de encima mientras lo hace, se arrodilla frente a frente, sosteniendo su mentón con un roce de mariposa, es raro, Aslan siempre ha sido consciente de lo frágil que es a pesar de su fachada—. Creo que a estas alturas te conozco y sé quién eres, nunca te juzgaría por algo así, ¿estabas asustado?
—Sí. —Las lágrimas no dejan de caer y el viento de soplar, despojando y despojándolo de sus espigas con un céfiro manso—. Estaba asustado de que me odiaras.
—No tiene nada de malo que hayas enviado imágenes así, lo malo es lo que hicieron con ellas.
—No fueron consensuadas.
—¿Eh?
—No fueron. —Finalmente lo confiesa—. No fueron consensuadas, no me las tomé yo.
—Ash.
Eiji no dice más, lo abraza, el toque es vacilante al inicio igual que un patito aprendiendo a nadar en el agua por primera vez, no obstante Ash le da la confianza para que vaya mucho más allá, lo sostiene como si significara su mundo, su vida, su alma y su corazón y a estas alturas cree que lo hace, esconde su rostro contra el cuello del nipón quién le presiona besos de mariposa en la cabeza al ritmo que le musita palabras gentiles. Debió ser duro. Debiste pasarla mal y siento tanto que te haya tocado. Pero no estás solo y no me iré. Te quiero. Te quiero tanto. Ash se permite morir en estos toques, Eiji mapea cada una de sus cicatrices tanto visibles como invisibles, tanto esas que ha visto como esas que Aslan desconocía hasta que fueron tocadas y las empieza a sanar, no hace mucho, solo está allí, solo es la brisa que levantó al diente de león.
—Puede que ahora mis palabras no signifiquen nada, pero recuerda esto. —Ash se despega del tibio abrazo de Eiji solo para mirarlo, los ojos cafés, profundos y jodidamente cariñosos no han hecho más que acrecentar dicho amor a una intensidad que lo deja paralizado—. Aunque el mundo entero esté en tu contra, yo siempre estaré a tu lado.
Y Ash no...
—Yo permaneceré a tu lado. —¿Por qué?—. Claro, sino te molesta.
Incluso sabiéndolo.
Incluso sabiendo la clase de persona que es.
—¿Eso quiere decir que tendré que seguir comiendo esos asquerosos sándwiches? —Aslan se limpia las lágrimas con el antebrazo como un intento para aligerar la tensión, pero es inútil, todo será inútil.
—Sí, así que alégrate, los sándwiches de tofu son muy sanos, tu salud estará a salvo conmigo.
—Quédate a mi lado. —Porque en este momento—. No tiene que ser para siempre, aunque sea solo por ahora.
—Para siempre.
En este momento se ha enamorado irreparablemente de Eiji y eso no se irá.
Se vienen capítulos bien cutes antes de que lleguemos al climax de la densidad por así decirlo, pero era demasiado necesario para los dos tener esta conversación y que poco a poco Max igual derribe sus barreras porque será un apoyo constante para Ash a lo largo de todo el fic, despúes de todo, es la figura paternal decente que existe porque acá no queremos a Jim.
Nos vemos mañanita~
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