•52•
Jimin creía que sus latidos del corazón podían oírse por todo el teatro a pesar de la música que sonaba.
Sentado frente al espejo, miraba atentamente a la maquilladora que daba unos último retoques en su rostro. No estaba acostumbrado a ser maquillado por alguien más, y mucho menos utilizar la gran cantidad de productos que habían colocado en su piel. Nunca había usado tantas cremas, polvos y colores en su rostro, apenas y se colocaba brillo labial para mantener sus labios suaves, o cuando iba alguna fiesta maquillaba un poco sus ojos.
Mas al ver su reflejo luego de que la muchacha terminara con su trabajo, se sorprendió.
Verse a sí mismo con su cabello perfectamente arreglado, sin ninguna marquita en su rostro y con su traje puesto lo hizo sentirse demasiado bien, y muy bonito.
No podía creer que ese reflejo era él.
Pero antes de poder siquiera pensar en algo más, dos chicas del staff que estaban esperando por él lo llamaron para por fin salir a escena. Tenían poco tiempo.
Y él no estaba listo.
Sentia miedo, nervios, nauseas y sus manos sudaban.
Caminaba sin pensar en donde estaba yendo, solo seguía a las chicas. Su mente era un desastre, pensaba en la coreografía, en las cámaras fuera, en la gente, en las personas que lo verían a través de sus pantallas, en sus amigos, en los demás bailarines presentes... En Jungkook.
Temia hacer el ridículo y arruinarlo otra vez.
Y cuando vio el escenario con el telón bajo, tembló mucho más fuerte.
Estaba paralizado.
¿Acaso eso era real?
¿Realmente estaba allí?
¿Se presentaría finalmente?
El tiempo se había detenido y solo eran sus pensamientos lo que reinaban a su alrededor.
Bueno, eso hasta que unas firmes manos se posaron en sus hombros, y un susurro llegó a su oído.
— No tengas miedo, estoy aquí.
Jungkook... El estaba detrás suyo, masajeando su cuello para intentar relajarlo.
— Lo harás increíble, no te preocupes por nadie ni nada más, solo escucha la música y baila con tu corazón. Si cometes un error, improvisa, si te caes, levántate y sigue como si nada hubiese sucedido. No te preocupes por esas cosas porque nadie te dirá nada, es parte de la profesión y le puede suceder hasta al bailarín más famoso y aclamado del mundo.— Jungkook dejo un pequeño beso en su cabeza.— Estas hermoso.
El rubio sonrió ante las palabras del menor.
Su corazón había dejado de martillar su pecho, se sentía cálido y en tranquilidad. Y sus pensamientos tomaron otro rumbo. Bailaría como sabia hacerlo, dejaría sus emociones en el escenario, como si no hubiera nadie allí.
O como si solo Jungkook pudiera verlo.
Jimin solo asintió y comenzó a cambiar hacia su lugar en el centro del escenario.
Jungkook solo soltó una dulce risita y corrió para salir del backstage y poder disfrutar tan bien de la presentación como lo haría el público fuera.
Jimin calmó su respiración, las luces bajaron, el telón subió, cerró los ojos y la música comenzó a sonar.
(...)
Jungkook se había colocado junto a su padre. El señor Jeon lo veía de reojo al notar a su hijo tan ansioso, hacia tiempo no lo veía tan feliz por algo, incluso más que cuando bailaba. Pero no dijo nada, pues al notar que finalmente bajaba la luz y el telón subía, supo que pronto descubriría el porqué de la actitud del pequeño Jeon.
La música había comenzado a sonar, con su melodía nostálgica pero maravillosa a la vez.
El chico sobre el escenario daba los primeros pasos, como si de una pluma se tratara, al verse tan delicado y ligero.
Los ojitos del rubio se mantenían cerrados mientras los espectadores se concentraban en sus pasos de baile.
Kook miraba maravillado al mayor, pues lucía tan puro, tan etéreo, que solo podía sentir su corazón llenarse de emoción.
Y es que los movimientos suaves y delicados del rubio lo tenían hipnotizado, cada salto, cada giro, absolutamente todo transmitía ese dolor y esa nostalgia que transmitía la música.
El público estaba igual que el bailarín. Algunos incluso habían comenzado a llorar, y aún así todos se encontraban en silencio prestando total atención y enfoque en el angel herido que compartía su arte frente a ellos.
Las luces sobre Jimin lo hacían ver un ser celestial, más allá de cualquier humano.
Y el castaño estaba de acuerdo, pues Jimin era como un pequeño angelito que merecía las cosas más buenas.
Mientras tanto, Park bailaba con todo su ser.
Cuando la canción estaba llegando al final, Jimin finalmente abrió sus ojos, mirando al público y soltando algunas lágrimas.
Pensando en todo lo que había pasado, en su vida, en sus días junto a Kook, en sus días junto a sus amigos quienes lo animaban a seguir adelante, a cada dificultad que había tenido y a la ayuda de su más grande ídolo y quien lo había ayudado a través de los años.
Y cuando la dulce melodía cesó, y su pose final llegó, los aplausos no tardaron en aparecer.
Las personas allí presentes lo aplaudían de pie, incluso se oían silbidos y ovaciones. El rubio no podía creerlo.
Esa gente estaba gritando por él, esa gente le estaba aplaudiendo a él. Profesionales y reconocidos bailarines le estaban aplaudiendo de pie...
Jungkook, quien estaba frente a él, mirándolo con orgullo y aplaudiendo le hizo una seña de que lo esperaba detrás del escenario.
Con un pequeño movimiento asintió para luego agradecer al público antes de que él telón volviera a bajar
Y si algo estaba claro, era que ambos corazones estaban por estallar de alegría.
(...)
El castaño esperaba al más bajo, quien estaba siendo llevado a su camerino. Y no podía más de los nervios, quería y necesitaba verlo.
Pues el orgullo que sentía era incluso mayor de lo que había esperado.
Los pasos de varias personas se oyeron para que la puerta de la habitación sea abierta y revelar al rubio quien se despedía de las muchachas del staff.
Y al momento en que sus ojos se encontraron, no hubo mucho que decir.
El más bajo se apresuró a abrazar al menor, quien envolvió sus brazos en su cintura, haciéndolo girar en su lugar, soltando suaves risas al unísono.
Kook se alejó solo un poco para tomar el rostro de Jimin entre sus manos y acariciarlo con cariño.
— Estoy muy orgulloso de ti, Jimin... Diste todo sobre el escenario, tus pasos fueron precisos y suaves, fueron delicados y firmes. Hiciste arte, demostraste todos tus sentimientos allá arriba, les diste a todos un espectáculo digno de admirar y contemplar porque en años, escucha bien, en años no he visto algo así.— Jungkook hablaba tan feliz que sus ojos brillaban, mientras que Jimin solo escuchaba atentamente con lágrimas en su rostro y una bella sonrisa cargada de cariño dibujada en él.— Ni en las clases te has lucido tanto como hoy, y créeme pequeño que estás hecho para triunfar, naciste para esto, eres arte.
— Kookie...— El mayor no podía hablar pues no podía aguantar el llanto, no podía creer las palabras que oía, simplemente todo parecía un sueño.
Los estómagos de ambos parecían llenos de mariposas al momento en que se miraron intentado transmitirse todo lo que sentían. Sus corazones querían salir de su lugar, pues ambos sentían exactamente lo mismo.
Y por supuesto, no había a lugar a dudas cuando sus labios se encontraron.
Se fundieron en un sublime y cariñoso beso que intentaba transmitir todo lo que no podían decir en palabras. Los brazos de Park atraían más cerca al castaño, mientras acariciaba sus cabellos con dulzura, mientras que Kook sostenía con firmeza la cintura del rubio, dejando caricias con sus pulgares.
A pesar del poco aire que tenían, no pretendían separarse fácilmente. Pues se sentía tan bien, tan cálido y lindo. Según Jeon, los labios de Jimin eran como el cielo, suaves y dulces, mientras que según Park, los labios de Jungkook eran el mejor dulce que había probado, uno que no quería dejar nunca.
Pero cuando su necesidad de oxígeno fue mayor, terminaron el beso para juntar sus frentes con sus respiraciones algo agitadas y armoniosas sonrisas en sus rostros.
Ninguno de los dos había abierto los ojos, pues sin mirarse sabían lo que el otro estaba sintiendo.
Segundos pasaron, el silencio cómodo reinaba en la habitación.
Hasta que el más alto susurro una pequeña frase que haría que Jimin quisiera volver a besarlo sin parar por horas.
— Me gustas, Jimin... Y creo que más que eso también.
El rubio se apretó más al cuerpo de Jeon, escondiendo un poco su rostro en el cuello de este.
— También me gustas, Kook... Y creo que mucho más que eso...
Por fin lo habían descubierto, a ese sentimiento que había estado floreciendo día tras día en esos meses juntos.
Y era un sentimiento hermoso.
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SE COMIERON
en realidad eso iba para el cap siguiente pero estaba apurada, sorry.
Por otro lado, si ven cualquier error me avisan porque ni lo revisé, literalmente lo escribí apurada porque me llené de cosas otra vez.
Quería actualizar el domingo pero no pude gracias al BBC y como me dejó (en estado zombie), además de que tenía cosas que hacer el mismo día.
Y ahora estoy ocupada otra vez porque por suerte y desgracia, conseguí trabajo. Si, estoy feliz porque lo necesitaba pero ahora no se como organizar mis tiempos... Necesito ser más ordenada...
Anyways, espero que les haya gustado el cap y que les haya gustado el besito porque NECESITABA que chaparan de una buena vez.
(Por cierto, la canción de multimedia es la que imaginé para el baile de mimi, pero si quieren imaginar otra esta bien)
Nos vemos en la próxima act, que espero que sea mañana o pasado.
-Yaz.
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