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•36•

Una vez en el lujoso hogar del bailarín, ambos abandonaron el auto para caminar hacia la entrada.

Jimin se sentían extraño. Se notaba que el chico tenía mucho dinero, y obviamente estaba rodeado de lujos. No estaba para nada acostumbrado a ese tipo de cosas, él solo vivía en un pequeño apartamento, mientras que estaba seguro de que solo una habitación de esa casa era más grande que todo su hogar.

Jeon abrió la puerta y ambos entraron. El más bajito miraba atentamente hacia todos lados, fascinado por lo bonita que era la casa por dentro.

Jungkook dejó sus llaves a un lado y se acercó nuevamente a Jimin.

— ¿Quieres tomar algo? Hace un poco de frío y sería bueno tomar algo caliente...— Habló Jungkook.

— Estaría bien...

Jungkook solo asintió y le indicó que lo esperase en la sala mientras iba por las  bebidas.

Jimin caminó tranquilamente por la sala, observando cada pequeño detalle. Era notable el estilo del bailarín en cada rincón del lugar, y eso le hizo sonreír. Tomó asiento en el sofá, mientras veía una foto que estaba ubicada sobre una mesa frente a él. En ella se podían visualizar dos adultos y un pequeño niño, el cual era un lindo Jungkook en miniatura.

La imagen era increíblemente tierna.

Park estiró la mano y la tomó para observarla más de cerca, sin notar que unos minutos después el castaño volvió con dos tazas en sus manos. Solo notó su presencia una vez que este tomó asiento a su lado.

— Aquí tienes... café para mí y chocolate para ti.— Jeon le pasó la tasa con el humeante chocolate caliente al más bajito. — ¿Que miras?— Preguntó curioso sin ver que tenía Jimin en sus manos.

El nombrado se puso algo nervioso, pues no sabía si tenía derecho a tocar las pertenencias del menor.

— Yo tomé esta foto... lo lamento, probablemente ha sido maleducado de mi parte. — Jimin dejó la fotografía nuevamente en su lugar, sin embargo sintió una risita de parte del contrario.

— No te disculpes, no has hecho nada malo. — Tomo la fotografía para mostrársela nuevamente a Jimin.— Este es mi padre...— Señaló al hombre que rodeaba con sus brazos a la mujer.— Este soy yo, tenía tres años...— Señaló al pequeño y tierno niño. — Y esta es mi madre.— Señaló a la mujer que sostenía en sus brazos al pequeño, ella mostraba una radiante y dulce sonrisa.

— Ella es muy hermosa...— Dijo Jimin.– Ahora entiendo porqué también eres tan bello...– Pensó, sin animarse a decirlo en voz alta.

— Si, lo era... era la mujer más hermosa del mundo, gracias a ella me interesó el baile, ella era bailarina, era la mejor.— Sonrió con nostalgia.— Falleció cuando tenía diez años...  Y aunque hay días que la extraño, se que está ahí conmigo, feliz de que haya seguido sus pasos.— Dijo para luego dejar la foto nuevamente en su lugar.

Jimin no sabía que decir, no tenía idea de lo que le había pasado a la madre de Jeon, pues el castaño nunca hablaba públicamente de su familia, solo se sabía quien era su padre porque también era una figura pública.

— Oh Dios, lo lamento Jungkook, no tenía idea, no quería ser irrespetuoso... — Se disculpó, pues no tenía idea de como debía actuar.

— Ya, tranquilo, no es nada, solo quería comentarte un poco de ella. Me gusta que el mundo sepa lo buena que era, como madre y como bailarina...— Jungkook tomó su tasa y dio un pequeño sorbo al café.— ¿Quieres ver una película mientras esperamos por la llamada de Namjoon?

— Me encantaría...— Dijo un poco más tranquilo.

— ¿Que género es tu favorito? Puedes elegir lo que quieras.

— ¿Cual es el tuyo? Soy bastante indeciso...

— Mmmh — Fingió pensar.— Adoro el terror, aunque no me dan miedo las películas, pero las disfruto.

Jimin quedó mudo por unos segundos. El odiaba el terror, no podía negarlo. Cada vez que miraban una película de terror terminaba paranoico, pensando que le sucedería algo exactamente igual que al protagonista, y temblaba como una hojita de papel.

Así que respondió.

— ¡También me encantan! Generalmente las miro junto a mis amigos, así que podemos ver la que más te guste.— Dijo con una pequeña sonrisa, queriendo gritar por dentro. ¿Por qué era tan tonto?

— De acuerdo, traeré palomitas y la pondré en la tv.

Jungkook prácticamente corrió hasta su cocina donde tenía palomitas preparadas. Pues según el, las palomitas no debían comerse solo cuando veían películas. Las colocó en un tazón y volvió rápidamente al lado del pelimorado.

Tomó el control, buscó la película y le dio play.

Con un control distinto bajó un poco las luces de la sala, sorprendiendo al más bajo puesto que nunca había visto algo así.

La película comenzó y Jimin se preparó para cualquier imagen perturbadora que pudiera aparecer en la pantalla. No quería hacer el ridículo frente a Jungkook.

Al principio fue bastante tranquilo, la película  presentó a los protagonistas y sus respectivos conflictos que seguramente se desarrollarían a lo largo de la película. Los dos chicos disfrutaban de las palomitas y por supuesto, de la cercanía del otro.

Sin embargo, cuando los sustos comenzaron a frecuentar en la pantalla, Jimin ya estaba algo tensionado. No quería gritar, no quería temblar, no quería ni siquiera reaccionar mínimamente a la película. No cuando el chico a su lado parecía tan tranquilo, como si fuese una película de comedia o romántica.

Faltaba tan poco para que terminara el filme por lo que el mayor intentó relajarse, lo había estado haciendo bien.

Bueno, hasta que al término de la película el último susto llegó y él no había estado preparado para eso.

Gritó.

Las pocas palomitas que habían sobrado cayeron al suelo.

Se arrinconó contra el respaldo del sofá, temblando como un cachorro asustado.

Y se sentía demasiado tonto bajo la mirada del bailarín.

— ¿Estás bien Jimin? ¿Te has asustado? — Jungkook trataba de hablar suavecito, para no parecer que se estuviera burlando o algo por el estilo.— Tranquilo, no pasa nada, estoy aquí...

Jimin lo miró con sus ojitos asustados, pues aun no los había apartado de la pantalla.

Este se relajó al ver la mirada comprensiva de Jeon. Pero se sentía muy avergonzado. No tenía diez años para asustarse con una película, era solo ficción...

— ¿Soy un tonto, no es así?— Habló Jimin, su voz sonaba tan bajita que apenas podía oírse. Soltó una pequeña risa tímida.— Soy miedoso y me asusté con una tontería.

Jungkook frunció levemente el ceño al oír al mayor llamarse de esa manera.

— ¡No!— Contestó rápidamente. — No eres tonto, está bien asustarse algunas veces, no te hace tonto ni débil, es una película que tiene esa finalidad. Hay quienes le temen más que otros y eso no es malo. Yo me he acostumbrado a verlas y ya no les temo, pero cuando era más pequeño lloraba como un bebé al verlas. No te avergüences ¿Bien? — Dio una de sus preciosas sonrisas nuevamente.

Jimin sentía que explotaría si el chico le seguía sonriendo de esa manera.

— Gracias... por entenderme y no reírte.— Habló Jimin luego de unos cuantos segundos.

— Nunca me reiría de ti...

Jungkook se acercó al chico y tomó una de sus manos, entrelazando sus dedos y dando pequeño caricias con el pulgar sobre el dorso.

— ¿Y si mejor vemos una película de Disney? Es lo mejor para contrarrestar el temor.— Propuso Jeon.

Jimin asintió feliz, no diría nada, pero en secreto era un gran fan de las películas de Disney y de los dibujos animados en general.

Jungkook buscó entre unas cuantas opciones, eligiendo la primer película de Frozen. Pues él también era fan esas películas y se sabía perfectamente las letras de las canciones.

No obstante, antes de poder darle play a la película su teléfono sonó, dando el aviso de una llamada entrante.

Miró a Jimin, quien también lo veía algo alterado. Probablemente era Namjoon que por fin tenía la respuesta de su padre.

Con las manos algo temblorosas, Jungkook tomó el teléfono entre sus manos y atendió. No puso el altavoz, sea cual sea la respuesta, él quería darle la noticia a Jimin.

Park, por su parte, vio como Jungkook se alejó un poco para hablar en tranquilidad. Intentaba descifrar si las noticias eran buenas o malas, pero el castaño se mantenía con una expresión neutral.

No sabía cuanto tiempo había pasado hasta que vio al menor volver a su lado con el teléfono en su mano y con la misma expresión que habia atendido la llamada.

Jungkook dejó el teléfono sobre la mesa y se acercó nuevamente a Jimin, arrodillandose frente a él.  Tomó sus manos entre las suyas y soltó un suspiro.

— Mi padre dio su respuesta luego de bastante insistencia y explicaciones de parte de Namjoon...— Dijo casi susurrando. Los nervios de Jimin se intensificaron al no saber que diría luego de esas palabras, pero en el momento que el castaño sonrió, lo supo. — Dijo que sí... ¡Te presentarás en el festival con tu solo, Jiminie!

El pelimorado se quedó completamente en shock por unos segundos, necesitaba procesar esas palabras.

¡Se presentaría frente a muchísimas personas!

¡Estaría rodeado de profesionales y de famosos!

¡Seria transmitido en vivo por tv!

¡Podría demostrar su talento como tanto había soñado!

Pequeñas lagrimitas comenzaron a descender desde sus brillantes ojitos, mas en su rostro relucia una hermosa sonrisa que demostraba su felicidad.

Esta vez sin ninguna duda, soltó sus manos de las de Jeon y lo rodeó con sus brazos. Era una posición algo incómoda, debido a que el castaño seguía arrodillado frente a él, que aún estaba sentado en el sofá. Pero a ninguno de los dos les importó.

Jungkook correspondió igual de alegre. No solo estaba feliz por la presentación del más bajo, sino que se sentía realmente bien hacer feliz a ese chico.

Sentia que traerle felicidad a Jimin era lo mejor que había hecho en su vida, que ver la sonrisa y sus ojitos ilusionados era el mejor regalo del mundo y que quería ser el causante de ello todas las veces que sea posible.

Sus corazones acelerados sabían que ese abrazo no era solo un agradecimiento.

Ese abrazo era la pequeña muestra de unos nuevos sentimientos que de a poquito nacían en sus corazones. Tan puros y lindos que ninguno se sentía mal de tenerlos, sino todo lo contrario. Se sentía correcto, les daba paz, los hacia sentirse seguros.

Y aun así ninguno dijo nada al terminar el abrazo.

Sus miradas lo decían todo.

Tal vez, en algún tiempo alguno de los dos se animaría a dar el primer paso. Sin embargo, preferían callar por miedo a la reacción del otro.

Pero no había incomodidad ni alguna mínima molestia.

Por lo que esa tarde siguió como la más bonita que habían tenido en demasiado tiempo.

Tomados de las manos, mirando una película de dibujos animados en el sofá del menor.











°.✩┈┈∘*┈୨୧┈*∘┈┈✩.°

Ay

Estoy soft.

Ambos están descubriendo nuevos sentimientos 👀

¿Como seguirán a partir de la aceptación de los mismos?

No sé, después les digo JAJAJA

Nos vemos en la siguiente act ♡

-Yaz.

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