•17•
Jungkook caminaba apurado hacia la entrada del edificio, sabia que el chico seguramente lo estaba esperando fuera.
Y no se equivocó.
El lindo chico de cabellos morados miraba su teléfono totalmente concentrado, sin ser conciente de la mirada de Jeon hacia él.
Jungkook se acercó despacio, admirando al pequeño hombre de pies a cabeza, ya no traía su uniforme de conserje, sino que traía unos jeans ajustados, unas zapatillas y un buzo negro. Era tan simple, pero le quedaba perfecto.
Tratando de hacerse notar, Jeon fingió una pequeña tos. El más bajo pegó un pequeño salto ante la sorpresa, pero sonrió al notar quien era.
— Lamento la tardanza.— Dijo Jungkook.
— No te preocupes, solo estoy aquí hace unos minutos...— Jimin respondió con timidez.
— Es tarde... ¿Quieres ir a cenar? Hablaremos de nuestras clases .— Jungkook rezaba para que el chico aceptara su invitación.
— A-ah... Yo...— Jimin quería aceptar pero no tenía dinero para pagar nada muy caro, en realidad dudaba que le alcanzara para algo que no fuera comida rápida de alguna tienda.— No lo sé...
— Conozco un buen lugar cerca de aquí, te gustará, tienen la mejor carne de cerdo...— Jungkook tomó la mano de Jimin, incitandolo a avanzar. Solo caminaron un par de calles hasta llegar a un restaurante bastante lindo.
Jimin no sabía que decir, estaba nervioso, demasiado nervioso, su corazón latía como loco al estar tomando la mano de su ídolo y yendo a cenar con él, y ni siquiera sabía de que tema hablar, tenía miedo de decir cualquier tontería que lo dejara en ridículo.
— ¿Jimin?— Jungkook habló, tratando de sacar al chico de sus pensamientos.
El más bajo lo miró y notó su distracción, sus mejillas se tornaron coloradas al instante.
— Lo lamento...
— Tranquilo, ven, ya pedí una mesa.— Jeon guió al chico a una mesa un poco alejada de la gente, no le gustaba comer con tanta gente al rededor.
Ambos tomaron asiento y comenzaron a mirar el menú.
Jimin no tenía idea de qué elegir, nunca comía todas esas cosas, siempre comía comida rápida o cosas que no fuesen demasiado caras. Trataba de comer sano, pero cuando el dinero se agotaba solo compraba lo más barato, que justamente era lo más común, ramen.
Pasaron unos cuantos minutos en silencio hasta que un moso apareció para tomar su orden.
— Buenas noches caballeros ¿Que pedirán? — El hombre tenía un aspecto poco amigable, parecía cansado ante un largo día de trabajo.
— Yo solo pediré bulgogi... No tengo demasiado apetito.— Respondió Jungkook.
El moso anotó y luego miró a Jimin, quien no sabía que pedir.
— Ehmm...— La voz del chico era levemente temblorosa debido a sus nervios, pero ninguno de las dos personas frente a él pareció notarlo.— Yo...
— ¿Necesita ayuda con su elección, señor?— El moso habló con una voz un poco fastidiada.
Jimin miró a Jungkook quien notó la incomodidad del chico, rápidamente entendió su situación y respondió por él.
— El pedirá lo mismo que yo, y también Malgeunguk por favor...— El hombre volvió a anotar para luego dar una pequeña reverencia y así retirarse.
Jimin abrió los ojos ante el pedido para él, sería demasiada comida y no creía poder pagar todo eso.
— Se que te gustará, la comida de aquí es realmente bue– El móvil de Jeon comenzó a sonar, avisando de una llamada entrante. — Lo lamento, debo responder, es mi padre.— Jimin solo asintió.
Jungkook se levantó de la mesa, alejándose un poco para hablar tranquilo. Jimin aprovechó la oportunidad para utilizar su móvil y escribirle a sus amigos.
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Jimin soltó su móvil apenas vio al más alto acercarse.
Hablar con sus amigos no había sido de mucha ayuda, solo lo habían puesto más nervioso que antes.
— Ya, lamento la interrupción...— Dijo Kook.
— Está bien...
— Bien, comencemos a hablar de nuestras clases...¿Cual es tu horario?— Preguntó seriamente.
— Los lunes, martes y miércoles tengo horario nocturno, los jueves y viernes el de mañana.— Respondió con un poco más de seguridad.
— Bien, que te parece si los martes tenemos una clase temprano, como a las tres, y los jueves una clase más tarde, como a las siete. También podemos tener una los domingos, esta más temprano, para tener el día libre... A las diez de la mañana estaría bien...¿Que dices?— Jungkook parecía entusiasmado.
Jimin asintio con efusividad, no le negaría nada al chico frente a él, después de todo no tenía esos horarios ocupados.
— Las primeras clases veremos tu nivel, que creo que es bastante alto, por lo que pude ver, practicaremos un poco, luego iremos organizando la coreografías que quieras aprender y mejorar...
— Muchas gracias Jungkook... Esto es demasiado importante para mí, pero...¿Puedo hacer una pregunta?
— Ya la has hecho.— Dijo bromista.
— Bien, dos preguntas. — Jimin rió, y al ver el asentimiento del pelinegro, preguntó.— ¿Que ganas tú con enseñarme a mí?
— No lo sé, supongo que me ha gustado demasiado tu forma de bailar y creo que tu talento no debe ser desperdiciado, mereces una oportunidad y yo te la daré. — Jungkook hablaba con toda la sinceridad del mundo.
— No sabes cómo lo agradezco, Jungkook, esto es realmente importante para mí, no tienes idea de cuánto.
Jungkook solo asintió y le dio una sonrisa al de cabellos morados, le hacía feliz ayudarlo.
Poco tiempo después apareció el moso con sus alimentos. Dos grandes platos de Bulgogi y uno de Malgeunguk. Jimin abrió los ojos al ver la cantidad de comida solo para él, su estómago rugió hambriento. Nunca comía así, ni siquiera cuando podía permitirse una comida un poco mejor.
Ambos chicos comenzaron a comer en silencio, algunas veces comentaban lo deliciosa que estaba la comida, pero se mantenían en silencio disfrutando de sus platos y de su compañía. No era para nada incómodo.
Al término de la cena, cuando todos los platos se encontraban vacíos y sus estómagos llenos, Jeon pidió la cuenta.
Jimin comenzó a sentir nervios nuevamente.
El moso llegó con la cuenta, siendo recibida por Jeon, este la apoyó sobre la mesa y sacó su cartera. Jimin pudo ver el numero y abrió los ojos sorprendido. 54.000 wones...
Nunca podría pagar tanto por una comida, pues ese dinero lo utilizaba en dos semanas.
Jimin vio como Jeon sacaba una tarjeta de su cartera y se la entregaba al moso, quien rápidamente la devolvió. Jungkook firmó y dejó la propina sobre la mesa.
Ambos se levantaron de su lugar y se retiraron.
Jimin no sabía que decir, el chico había pagado por todo sin siquiera preguntarle.
Ambos caminaban hacia la academia nuevamente.
— Jungkook...— Llamó, captando la atención de este.— Prometo devolver cada centavo.
— ¿Qué?— Jungkook fruncio el ceño para luego sonreír y negar.— No, por favor, no te preocupes... Yo te he invitado, yo pago.
— ¿Estás completamente seguro? Era demasiado dinero...— Jimin parecía preocupado.
— Estoy seguro, no te preocupes por el dinero, ha sido una linda noche.
— Gracias...
Siguieron caminando hasta llegar al estacionamiento de la academia.
— ¿Donde está tu auto?— Pregunto Kook.
— Oh, yo no tengo auto, iré en autobús...— Contestó con una pequeña sonrisa tímida.
— Pero es muy tarde...— Jungkook lo miró con preocupación, pues ya eran más de las once de la noche.— Ven, yo te llevaré.
— Oh dios, no por favor, ya has hecho mucho por mí.— Dijo Jimin agitando sus manos en forma de negación.
— Por favor, es muy tarde y es peligroso... Permíteme llevarte. — Jungkook lo miró con sus típicos ojos de cachorrito al que nadie se resistía.
Y Jimin no fue la excepción.
— Bien... Gracias, otra vez.
Ambos se acercaron al automóvil de Jeon, el cual era último modelo. El pelinegro le abrió la puerta a Park, siendo todo un caballero. Luego se subió él, pidiendo la dirección de su acompañante.
Jimin le contestó, un poco temeroso, pues no quería que el chico viese su hogar. No era malo, pero estaba seguro de que el auto en el que estaban era más valioso que toda su casa y sus pertenencias.
Sin embargo, al llegar, Jungkook no dijo nada. Ni siquiera pareció interesarle.
— Muchas gracias por todo Jungkook, he pasado una gran noche a tu lado.— Dijo Jimin agradecido y feliz. Aún se sentía ilusionado, pues Jungkook era su modelo a seguir.
— Pues pensamos igual, ha sido una noche fantástica. Nos vemos, Jiminie. — Jungkook le sonrió en grande.
Park bajó del auto y caminó hasta su hogar. Al entrar vio como el auto arrancaba y se iba.
Jimin solo pudo saltar emocionado por toda su sala, se sentía espléndido.
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Hola ♡
El cap es un poquito más largo, me siento satisfecha jaja
Quiero aclarar que 54.000 wones serían más o menos como 47 dólares. (No es tanto, pero sabemos que nuestro Jimin no gana demasiado)
Hola, edito esto para aclarar algo.
Cuando yo escribí esta historia, puse ese precio a la cotización del dolar de mi país, que en ese momento eran unos 4000 pesos argentinos. Un precio que he llegado a pagar en restaurantes más o menos caros. Pero al precio de hoy parece mucho más caro porque el dólar vale mucho más, así que sí, yo no pagaría eso por una comida, que sería casi 9000 pesos argentinos actualmente. Imaginen que no es tanta plata, sino algo "caro" para quienes no pueden permitirse tanto dinero para solo una comida cuando eso pueden ser unas cuatro o cinco al bolsillo de Jimin en esta historia. Para jk, en este caso, es normal, ni muy caro ni muy barato. Pero bueno, quería aclarar eso porque depende la perspectiva de cada persona ya que todos tenemos diferentes economías y sueldos en nuestros países. Espero que les esté gustando la historia!!
Por otro lado El Bulgogi y El Malgeunguk son comidas muuuuy buenas, ambas contienen carne y aunque yo deje de consumirla hace tiempo, si tienen la oportunidad de comerlo y les gusta, aprovechen porque no se lo pueden perder.
Jimin es afortunado al poder estar en esa situación con su ídolo y modelo a seguir.
Amo a Jungkook jajajaja
bye bye
-Yaz.
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