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💎21💎

En cuanto Joe llegó a la casa de Asher sintió su estómago revolverse de celos al encontrarse a Nathan, sentado en uno de los sillones con una morena a lo Beyoncé, sentada en su regazo. Las manos del castaño se perdían en los bolsillos traseros de la muchacha mientras la magreaba de forma descara. La Beyoncé mal teñida de rubio, hacía lo propio metiendo sus garras manicuradas por debajo de la camiseta blanca del castaño que para ese momento ya se encontraba abollada en su cuello mientras su boca y la de la muchacha parecían ser una continuidad en la que la lengua de uno parecía estar en el esófago del otro. Si poco les faltaba para follarse ahí mismo.

Con molestia y asco, se arrastró hasta la pareja esperando decirles qué no tenía idea ¿vayan a un motel? No. Joe no quería que Nathan se fuera a ningún lado con esa chica, y la ira burbujeando en su estómago hizo que tirara del brazo del castaño antes de que hubiera pensado algo decente para decirle.

-¿Qué estás haciendo?-Le reclamó sin siquiera prestar atención a la chica que parecía algo aturdida por la repentina intromisión del ojiazul.

Que joe no había pensado en como sonarían sus palabras, y al oirlas sonaba bastante como si le estuviera reclamando ¿Lo estaba haciendo? ¿Que no hacia un par de horas le había llamado diciéndole que quería estar con él y ahora hacia eso? Sí, Joe le estaba reclamando y se sintió estúpido al darse cuenta de lo que hacía, pero no había vuelta atrás, las palabras ya dichas no había manera de borrarlas y sus mejillas se colorearon al darse cuenta de que estaba armando una escena.

Una de la que parecía ser principal y corista puesto que Nathan se veía completamente ajeno, de hecho, ni siquiera se molestó en mover las manos de los muslos de la chica al verlo. Sus ojos velados por lo que sea que se hubiera metido parecían indiferentes al muchacho frente a él. Y casi quiso creer que ese no era Nathan, que había sido una equivocación, alguien parecido, todo el camino a casa de Asher había rogado por que hubiera visto mal, porque se hubiera confundido, pero era indudable que el tatuado frente a él al que parecía valerle mierda lo que le pasara a Joe, era Nathan, su Nathan. Aunque esa noche parecía ser más de aquella desconocida que de él.

-Estoy ocupado Joie ¿que no lo ves?

-Lo que veo es que necesitas un lavaje de estómago. Tenemos que irnos. -le dijo intentando que la billis no envenenara sus palabras. Que en ese momento estaba mucho más enojado de lo que deseaba admitir. Quería agarrar a ese tatuado estúpido llevárselo a rastras lejos de aquel sitio infernal, y tal vez besarlo. Pero eso luego de golpearlo, porque lo que se merecía ese idiota era que le partieran algo.

El muy maldito hasta le sonrió. ¡Le sonrió!

-Venga, tomate algo y deja que me divierta con esta linda señorita-dijo Nathan e ignorando al ojiazul acarició la barbilla de la muchacha.

-¿Y ya le has dicho a la linda señorita que estas en tratamiento?

-¿Tratamiento?-preguntó la chica.

Nathan rodó los ojos ¿por qué Joe tenía que hacerle de mamá gallina? ¿Qué ese chico no sabía divertirse? Pensó y antes de que pudiera mandarlo a la mierda por meterse en su vida, fue Joe el que volvió a hablar.

-Para el sida. Vámonos.

-¿qué? - La chica se levantó sin darle tiempo a que le explicara que no era cierto, para cuando quiso reaccionar la muchacha ya se había ido a buscar a una "amiga olvidada en el baño"

-Ya me tienes. ¿ahora si estas feliz? Esa chica no volverá a hablarme.

-Voy a estar feliz cuando nos larguemos de aquí.

-ves por allá. -Dijo el castaño indicando en dirección a la salida - Está la puerta. vete a la mierda Joie.

De mala gana el castaño sacó un cigarrillo de marihuana y se lo llevó a la boca. Cabrón de mierda, pensó de mal humor mientras intentaba encenderlo.

-¡Deja esa mierda de una vez! -Joe le sacó el cigarro de la boca y lo arrojó al piso consiguiendo al fin que los oscuros ojos de Nathan se posaran directamente en él por primera vez en la noche.

-¿pero qué putas te pasa?-Nathan se levantó y lo empujó con el puño alzado en amenaza.

Y al verlo Joe se plantó frente a él. Que le pegara, estaba demasiado molesto para dejarse intimidar por el castaño, y de cierto modo también deseoso de devolverle el golpe. Ya le había partido la nariz una vez ¿Qué más podía hacerle?

-vas a pegarme de nuevo ¿eh?-Lo picó Joe alzando la barbilla, con orgullo. "de nuevo" esas palabras fueron como una bofetada para el castaño ¿Iba a pegarle? Nathan estaba furioso en ese momento- es lo que esa mierda te hace. -Lo oyó de nuevo y bajó el puño.

-es mi puta vida, que te valga mierda lo que hago. -le dijo apretando los dientes con furia.

Estúpido ojiazul del demonio, Nathan intento irse, pero Joe lo siguió de nuevo no dispuesto a terminar la pelea.

-Nathan - intentó agarrarlo por el hombro. Pero el castaño lo esquivó empujándolo contra una de las columnas de la casa.

-¡Que me dejes en paz! -le gritó y agarrándolo del cuello de la chaqueta lo estampó contra una de las columnas con tanta fuerza que la cabeza de Joe rebotó contra la superficie a su espalda y la mueca de dolor en su rostro hizo que el castaño aflojara el agarre.

-Dios, déjame en paz. Por favor...-le rogó ahora en un tono más bajo. No quería hacerle daño, no a él.

¿Por qué el ojiazul no podía entenderlo?

Diablos. estaban tan cerca que la tensión que comenzó a crecer nada tenía que ver con que quisiera golpearlo.  Rendido. El castaño apoyó su frente contra la de Joe cerrando los ojos con gesto torturado, casi parecía dolerle la cercanía y entonces suspiró.- no quieres follar conmigo, no quieres que folle con otros ¿qué quieres de mi Joie?

El castaño abrió los ojos y lo miró por fin y diablos, en ese momento Joe lo único que quería era besarlo. ni siquiera le importaba que los puños del castaño siguieran enredados en el cuello de su chaqueta de forma amenazante, o que hacía segundos hubiera estado prendido de la boca de vaya uno a saber cuántos en lo que iban de la noche.
 Estaban tan cerca que si solo inclinaba un poco la cabeza podría haber llegado a esos labios y sintió su lengua cosquillar demasiado deseosa de sentir el sabor metálico de los aros que decoraban la boca de su mejor amigo.

La música en ese momento le parecía tan lejana, que bien pudieron estar ellos dos en una habitación a solas y no hubiera habido diferencia. La intensidad de aquella mirada hacia que se sintiera en una burbuja privada donde solo se encontraban ellos dos. Sus corazones acelerados y el aliento del otro, y el miedo a lo que sentían por el otro. Joe solo quería besarlo, como si ese simple acto pudiera reacomodar todas las piezas que se habían desencajado en el último tiempo, Pero ahí estaba, el rumor de la música recordándole que estaban rodeados de ojos, de otros estudiantes con teléfonos hambrientos por postear algún chisme.
Joe cerró los ojos para armarse de fuerza y susurró un sencillo -vámonos. -que sonó más a ruego que orden.

El cuerpo de Nathan se alejó y todas sus células protestaron al perder el calor que desprendía la cercanía del mayor. Demonios. Demonios. Abrió los ojos esperando tener que ir de nuevo detrás de su mejor amigo para evitar que se metiera en líos y sin embargo se sorprendió al encontrarlo a unos pasos de él tendiéndole la mano.

-¿Qué? ¿no nos íbamos?

Casi de forma inconsciente Joe tomó su mano para salir de aquella casa y con alivio lo condujo hasta el coche que había dejado en la cuadra anterior, apenas llegaron hasta él abrió la puerta del acompañante para el castaño y lo metió en él, pasando el cinturón de seguridad por su pecho

-Espera.

Nathan lo sujetó por su camiseta antes de que pudiera alejarse y lo atrajo hasta él. Por un momento joe juró que el castaño iba besarlo. La intensidad de su mirada se lo había confirmado. pero cuando lo tuvo a su alcance se detuvo. En cambio, acercó su mano hasta su rostro para acariciarlo antes de dejarlo libre.

¿Qué había sido eso?

Ruborizado y con el corazón latiéndole de la emoción, rodeó el coche y se subió de su lado.

La figura de Nathan contrastando con la noche, seguía cada uno de sus movimientos mientras parecía debatirse consigo mismo, al final se soltó del cinturón y se fue sobre Joe para besarlo. Había resistido todo lo que podía. Demonios.

¿Cómo iba a aguantarse las ganas de tocarlo si lo miraba de aquella manera?

¿Qué no se daba cuenta que era su mayor debilidad?

Sus labios buscaron hambrientos los de su mejor amigo y casi quiso llorar de felicidad cuando el contrario lo recibió con la misma desesperación por completarse. Su mano derecha acunó el rostro de Joe, enredándose en aquel cabello con olor a shampó de menta y colonia. Joe hacía que perdiera la cabeza. Atrapó su labio inferior entre los suyos y lo mordisqueó con delicadeza antes de delinearlo con su lengua, hasta que por fin le dio acceso a su boca, aceptando que su lengua bailara junto a la suya.

-eres adictivo. -Gruñó negándose a separarse.

Diablos.

Lo oyó gemir y aquello sonó como el puto canto de los dioses. No le importaba donde estaban, solo quería oir más de aquellos ruiditos que escapaban del cuerpo de su mejor amigo, como una corriente que le recorría el cuerpo impactando directamente en su entrepierna.

Llevó su mano al abdomen de Joe, acariciando aquel cuerpo marcado, la piel suave y caliente deslizándose entre sus dedos como seda, sin detenerse demasiado su mano fue descendiendo hasta acariciar el pene del ojiazul a través de la tela consiguiendo que otra exclamación saliera de la sorprendida y deseosa boca de su amigo.

-¿Que estas...?-Jadeo Joe viendo como Nathan desprendía su pantalón.

-Voy a chupártela. Y quiero oírte, quiero oír todo lo que salga de tu boca. -Le dijo aun sobre sus labios y sin aparatar la vista fue bajando su cuerpo acomodándose en su propio asiento para que su cabeza quedara entre las piernas de su mejor amigo.

Demonios, El ruido de la cremallera bajándose tuvo a Joe cerrando los ojos con anticipación.

Las manos de Nathan deslizaron hacia abajo los boxers del ojiazul. Ese día eran azules y sin darse cuenta sonrió antes de deslizar sus manos por debajo de la tela para hacerse espacio. La tomó entre sus manos y comenzó a sobarla de arriba abajo para conseguir que terminara de erguirse. hinchada, roja y brillante comenzaba a lubricarse, pasó su dedo pulgar por la punta de la polla del ojiazul y este se tensó en su asiento.

Diablos, lo observó recorriendo con ojo critico las venas que la decoraban, llevaba varios dias fantaseando con hacerlo, para ser exactos desde la tarde en que lo había masturbado por primera vez en su cuarto, aquella vez no se había animado a tomarlo con su boca, y la pregunta volvia a rondarle la cabeza al tenerla a pocos centímetros de su rostro.

-No sé si pueda metérmela toda - dijo más para sí que para su amigo. Alzó la vista mientras la sobaba y se encontró con aquellos ojos que intentaban ocultar el orgullo que acababa de crecerle en los últimos segundos por el comentario del castaño - no sonrías. Me dejaste doliendo el culo. Eso no es sexy. -le reprochó y diablos, la culpabilidad en esos ojos azules no tardó en hacer acto de presencia arrastrando la respuesta a su pregunta.

Claro que podía, podría haber hecho lo que sea por él. La sola idea de imaginar los gemidos que podía arrancarle de la garganta hacía que su propia polla se endureciera. Sí...

-No tienes que hacerlo si no... ah- La lengua de Nathan deslizándose por su glande le cortó la respiración antes de que pudiera terminar de hablar. Lo sintió haciendo pequeños círculos con su lengua que lo tuvieron arrojando su cabeza hacia atrás mientras el castaño lamia de arriba abajo su falo recorriendo los patrones de su polla.

De pronto el aire comenzaba a sentirse más caliente dentro del coche.

Nathan tenía una boca endiablada, lo sintió ahuecar sus mejillas, iba succionando, chupando y lamiendo mientras se la iba introduciendo en la boca, lo sintió salivar por la intromisión mientras las paredes de su boca cálida y tuvo que aferrarse al volante para no follarle la boca, que se moría por agarrarlo por el cabello y empujar sus caderas hacia arriba para maximizar el contacto. Bajo la vista y diablos, aquel rostro enrojecido, su miembro perdiéndose entre sus labios cada vez que subía y bajaba era demasiado. Cerró los ojos intentando contenerse en cuanto el castaño aumento el ritmo ayudándose de sus manos para darle placer.

Demonios. Su pene palpitó advirtiéndole que acabaría pronto, Nathan haría que se corriera tan pronto que se avergonzaba, pero era que ese chico lo tocaba y él ya se sentía muy predispuesto a correrse, y si encima era en su boca, en aquellos labios. Diablos. Joe se mordió a si mismo contenido sus gruñidos.

Lo único que se oía aquel coche era el ruido húmedo de su pene chocando con la garganta de su mejor amigo. Y casi de forma inconsciente sus caderas empezaron a envestir hacia arriba cayendo en la tentación de follarse aquella boca y enredó sus dedos en el cabello de Nathan, acariciándolo con delicadeza mientras dejaba que él marcara el ritmo.

Diablos.

-para, voy a correrme.-le advirtió vencido. Y el castaño en vez de alejarse se afanó más a la tarea de engullirse toda la carne de du mejer amigo hasta que la primera arcada llegó contrayendo involuntariamente su garganta.

-oye, no necesitas hacer eso.-le dijo tirando de él. Aquello le parecía muy humillante para el otro.

-quiero hacerlo. Acábame en la boca ¿Te lo explico con dibujos o qué?-le gruñó con la voz enronquecida antes de volver a hundir su cabeza entre las piernas de su mejor amigo. Y diablos Joe tuvo que aferrarse al techo cuando el castaño comenzó a bombear con fuerzan tragándose por completo su miembro, forzando su garganta hasta lo absurdo, los músculos de Joe contrayéndose al límite de su potencial hasta que el conocido calor del orgasmo hizo erupción en todo su cuerpo descargándose en tres espasmódicas sacudidas dentro de la boca de su mejor amigo.

-¿te ha gustado? - Preguntó limpiándose la boca como si nada mientras el ojiazul aun intentaba reponerse. Había sido por mucho la mejor mamada de su vida. Y como respuesta Joe solo lo atrajo a él para besarlo. Diablos.

-lo tomo como un sí, pero si no arrancas no nos iremos nunca. -le dijo trayéndolos de nuevo a la realidad mientras se acomodaba en su asiento como si nada.

Diablos con Nathan, Joe se arregló la ropa antes de poner rumbo a la residencia de los Harrel. Un par de veces le lanzó miraditas inseguras a Nathan como esperando que dijera algo sobre "eso" pero el castaño se había encogido de hombros como si nada y de vez en cuando le veía tocarse de forma descarada. Eso a Joe, lo ponía. Diablos, tener al castaño masturbándose en el asiento de al lado era como mínimo caliente. Esa era la verdad, eran dos hombres calientes uno con el otro y esa parecía ser toda la verdad que conocía el castaño, el resto le valía madres.

-Espera aquí.-Le dijo Joe estacionando en el parqueo de una farmacia. - e intenta no ensuciar el coche. - Dijo apuntando la notoria erección del castaño antes de bajarse.

A esa hora el sitio en cuestión estaba prácticamente vacío por lo que apenas si tardó antes de regresar con una botella de agua para el castaño, suponía que querría enjuagarse la boca luego de... bueno. Con ella también traía una bolsa marrón que Nathan como el curioso que era no tardó en abrir.

Y Joe entornó los ojos conociendo lo suficiente al chico que llevaba de copiloto para saber lo que se venía.

-Lubricante. -Dijo sacando el botellín. El rubor creció por el rostro de Joe mientras sacaba el coche del estacionamiento. -¿Significa que vas a dejar que te folle?

-No.-dijo e intentó no sonar tan avergonzado como se sentía. Pero estaba bastante seguro de que había fallado épicamente-Es para... para ti. Dijiste que...

- ¿Qué me dejaste doliendo el culo? - le dijo solo para provocar que el rubor volviera a crecer en el rostro del chico. ¿Por qué demonios podía ser tan tierno? ¿Y cómo demonios había terminado por enredarse con alguien como él?

- No quiero que te duela. -Aclaró.

-¿No quieres probar? - Sugirió el castaño sacudiendo el botellín - Te gustará créeme. Te harás todo un muerde almohada cuando te la meta.

-No va a pasar. -Dijo intentando parecer más firme de lo que se sentía que las palabras del castaño fueron una descarga directa a su entrepierna.  Diablos.  ese chico era el pecado hecho persona. Con esa jodida y deliciosa boca sucia y sin filtros.

-Cobarde. - Se encogió de hombros como si nada y luego volvió a hurgar en la bolsa.-mmmm.... ¿ que tenemos? - Dijo sacando dos cajas de condones.- saborizados.... que goloso joie... no te tenía así.

-¡ya basta! Compórtate-se quejó Joe intentando sacárselos de un manotazo sin quitar los ojos de la carretera. Sus mejillas estaban tan rojas que parecía que estallaría en cualquier momento.

-No los golpees, mira aquí dice ultrasensible, vas a hacer que lloren. -Dijo moviendo la cajita como si fuera un sonajero alrededor del rostro de Joe.

-¡que pares! ¿cuánto años tienes?-se quejó apartándolo como a un mosquito molesto.

-No los oyes llorar. Úsanos ,joie úsanos.-Empezó a decir con una falsa voz aguda que lo hizo carcajearse.

-Pedazo de idiota.

-Joie joie, joie... estamos llorando porque no nos usas.-Le dijo ignorándolo.

-¡Dios! pareces un crío.

-Si dejas que los críos te la chupen eres un asco joie. -dijo Nathan ganándose una mirada fulminante de parte del ojiazul.

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Hola! se que prometí doble actualización para el finde pero es que el cap me quedó deeeemmmaaasiiiaaado largo. Entonces decidí cortarlo en dos partes. Aquí les va la primera! apenas acabe de corregir la segunda parte la estaré subiendo.

los amo!

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