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067 The University

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Hoy era mi cumpleaños número veintiuno. Yo nunca lo celebraba, pero Klaus me había dado una lección de vida, y siento que, debo acatarla. La diferencia, es que ahora los años si me van a pasar encima, y no luciré tan joven como antes.

El me enseñó muchas cosas. Una de ellas es que de nada sirve quedarse estancado en el pasado, porque es doloroso y nos arrastra a lo más oscuro de nosotros; creo que el no sigue su propio consejo, pero al menos, intenta que conmigo sea diferente.

Han pasado tres meses desde que lo vi, y ha sido demasiado difícil. Lo extraño. Se siente tan doloroso saber que lo lastimé, saber que no puedo estar con él y demostrarle lo mucho que lo amo, y lo que estoy renunciando. No puedo elegir entre mi bebé y el, ya sufrí muchas pérdidas que siento que si algo sucede, me voy a romper y no habrá nadie que me salve.

He tratado de seguir adelante. Hacer lo que me propuse, que fue elegir un nuevo camino. Tengo una nueva oportunidad, seré mamá, iré a la universidad y se que estaré muy lejos del drama sobrenatural al estar en Whitmore. Mi próxima parada. Ahí es donde todo inicia.

Klaus siempre tendrá una parte de mi, y es algo que jamás voy a superar. Nuestro hijo es producto del amor tan puro e intenso que nos tenemos, y eso es lo que siempre quise en la vida desde que era niña, a alguien que me amara, y que yo aprendiera a amar, y con Klaus, lo conseguí.

Cambiando de tema, Caroline pasó todo el verano diseñando el color de nuestro dormitorio, y nunca creí ver tanta ropa metida en cajas. Ella literalmente metió su cuarto en ella.

Tyler está en Tennessee ayudando a una manda licantrópica. Lo único bueno que puede hacer, y Matt, el acaba de regresar de su viaje por el mundo con Rebekah, lo cual...es raro. No tengo una imagen fotográfica para no generar traumas.

— Mírate, ahora si vas a envejecer.— se burla Elena y cierro mi diario — Hace mucho no escribías.— suspiro y lo dejo a mi costado

— No había tenido motivación los últimos meses. Ahora siento que tengo algo de paz.— sonríe y se sienta junto a mi

Estaba haciendo una clase de picnic en el jardín de los Salvatore. Todo se sentía tan fresco al ser verano, y el sol era radiante. Estar bajo la sombra de un árbol era el paraíso.

— Hoy es tu cumpleaños.— hago una mueca — Caroline traerá pastel, y tomaremos fotos, y estaremos todos juntos. A excepción de Bonnie que aún sigue de vacaciones.— bajo la mirada

El asunto de Bonnie. He buscado la manera de revivirla, pero con ella es algo difícil. Pero no me rendiré, le hice una promesa y espero cumplirla.

— No me gustan las fiestas. Les dije que accedía a una comida, en algún restaurante, yo que se.— sobo mi vientre

— Tienes una oportunidad nueva. Es momento de crear tradiciones, así que, párate.— se levanta y ofrece su mano — Estas por iniciar una nueva etapa, quiero que al menos seas feliz. Ya no quiero verte triste o extrañando a Klaus.— suspiro — Se feliz por todas nosotras, la única que puede tener hijos eres tú, y sólo seremos tía de la bebé más consentida.— alzo mis cejas

— ¿La bebé? ¿Crees que es niña? — me levanta con cuidado y asiente

— Es una corazonada de tía. Algo me dice que será una mini tu, lo puedo sentir.— sonrío — Vamos, tu eres mejor cocinera que yo.— la suelto y me agacho por mis cosas

— Si, no quiero que se incendié otra casa.— ironizo y recojo todo — Bien, ya podemos ir.— aplaude y entrelaza su brazo con el mío

— Vamos, chica de cumpleaños.— menciona extasiada y no puedo evitar contagiarme de su felicidad

Ella tenía razón. Debía tratar de ser feliz y seguir con mi vida, sólo así voy a superarlo.


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Narrador omnisciente
Ciudad de Nueva Orleans.

El híbrido yacía en aquella ciudad. Se decía que había vuelto a las andadas, aquellas en donde mataba por matar, y provocaba sufrimiento a las víctimas inocentes del barrio francés; se habían escuchado demasiados rumores los últimos meses, pero lo que era cierto, es que tenía una batalla con Marcel Gerard por el dominio de la ciudad, y eso, era lo que mantenía su mente ocupada, para no pensar en cierta castaña.

— Otra vez estas muy callado.— refiere Gabby bajándose de la cama

— No tengo nada que decir.— Klaus agarra una botella de alcohol que tiene en la mesa de noche

— Cierto, sólo te acuestas conmigo. Como si fuera una clase de prostituta.— se queja y el bebe mientras ella se viste

— Te lo dije desde el principio. Yo no me involucro sentimentalmente, sólo es diversión y entretenimiento.— refiere cínico y Gabby lo ve ofendida

— Veremos si eso te sirve cuando no te ayude a encontrar el arma secreta de Marcel.— se sienta en la cama para ponerse los zapatos

— ¿Por que las mujeres son tan dramáticas? Conozco a una que le gusta jugar con los hombres, tal vez deberías ser como ella.— alardea el hibrido y la bruja se pone de pie

— Me cansé de estar en tu juego. De siempre que estas mal o me necesitas, sólo vienes a mi y luego me tratas como basura, ya tuve suficiente.— ella camina a la puerta y el se queda apoyado en la cabecera — ¿No me dirás nada? — se frena molesta

— No ruego, amor, si no te gustan nuestros acuerdos, pues puedes irte.— expone sin tacto y se forma un nudo en la garganta de la bruja

— Vete al diablo, Klaus.— Gabby sale furiosa por aquella puerta, y entra un original

— Veo que has estado ocupado.— el hibrido rueda los ojos al ver a Elijah

— No me vengas con tus sermones.— se levanta de la cama — Estoy muy sobrio.

— ¿Así vas a actuar ahora? ¿Como un mujeriego sin propósito? — Klaus ladea una sonrisa y deja la botella en la mesa

— ¿Qué quieres, Elijah? — voltea a verlo con una expresión petulante

— ¿Has hablado con Izzy? — se le baja la sonrisa al instante — Actúas como si no...— lo interrumpe

— Esa mujer está muerta para mi.— le apunta con molestia — No menciones su nombre.— va al clóset — Debe estar divirtiéndose con Stefan, yo que se, no me importa.— saca una playera

— Hoy es su cumpleaños.— Klaus se queda paralizado — Deberías llamarla...— regresa en si y se termina de vestir

— ¿Como sabes que es su cumpleaños? — cuestiona y voltea a verlo

— Hayley irá a Mystic Falls a su fiesta. Caroline y Elena planearon todo.— aclara y Klaus asiente — Deja tu orgullo, Klaus, sólo, sólo intenta...— lo interrumpe

— Ella me dejó por Stefan, y creo que no me extraña en lo absoluto. No le voy a hablar, nuestra historia terminó, ¿entiendes? — se le acerca — Y no quiero volver a escuchar su nombre en esta casa, es una orden.— se ven fijamente

— Acostarte con Gabby no te hará olvidar a la mujer que amas. Puedes seguir comportándote como un niño, pero al final, te quedará sólo y vacío, como hace mil años.— expone y Klaus sonríe

— No es nada que no haya hecho.— alardea y Elijah da un suspiro hondo

— Izzy Sommers no es una mujer que traiciona, y lo sabes perfectamente. Su talón de Aquiles es la lealtad, y ella te fue por leal, Niklaus.— impone — Ella siempre tienen razones para hacer las cosas.

— ¿Ahora tú la conoces mejor que yo? — refiere incrédulo

— Si tú no lo deducías, supongo que ai.— el original camina a la puerta — Y ya no te diré que es lo que tienes que hacer. Tú sabes si la pierdes, o no. Es tu jugada.— Klaus lo ve fijamente — No tendrás más.



────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────


Isobel
Por protección había ocultado a mi bebé con magia. Estaba aterrada de que esté embarazo no diera a término, y es algo que sinceramente anhelaba. Compartir la pequeña tranquilidad de un sitio donde sólo mi bebé y yo estamos, me hace sentir lo que había perdido en tanto tiempo...Paz.

— Les dije que no quería tanto drama.— me quejo al ver a Caroline y Matt colgar un letrero

— Lo mismo hizo cuando cumplimos 18, bueno, tú 19 y yo 18, pero me entiendes.— se revuelve y sonrío — ¿Sabes? Investigué sobre el embarazo, y en un mes puedes conocer el sexo.— asiento

— Lo sé, pero no quiero saber.— alza sus cejas — Cuando nazca será bienvenido o bienvenida. Siento que cuando sabes lo que es, lo salas.— Caroline se baja del escalón

— Claro que no, así podremos hacerles regalitos, y un baby shower.— expresa con ilusión — Yo si quiero saber, tengo muchas cosas rosas en mi clóset para cuando llegue el momento.— sonrío

— No es para tanto.— sobo mi vientre — No me gustan las fiestas y esas cosas. Tampoco quiero que todo el mundo sepa que estoy embarazada, es peligroso. Prométanme que no lo divulgaran.— pido y se ven entre ellos

— Ese bebé será el más protegido de todo el mundo.— declara Elena y sonrío

— Y el más consentido...— se me acerca a Caroline y pone sus manos sobre mi pequeña barriga — ¿Como estas, pequeña Caroline? — arrugo las cejas

— Caroline, no se llamará como tú.— se queja Matt y sonrío

— Tú cállate.— le hace una seña y me acomodo el pelo — Es un lindo nombre.— se aparta y doy un suspiro

— No hago listas de nombres.— aclaro y se ven entre ellos

— Si es niño, Matt.— sugiere Matt — Y si es niña, Matilda.— soltamos una risa — ¿Qué? Es original.

— No, si es niña, Jenna.— corrige Elena y siento una punzada en el pecho — Si es niño...— la interrumpen

—...Jeremy.— entra a la habitación y volteamos a verlo — Es el nombre del tío, es original.— sonrío y se me acerca a dar un abrazo — Feliz cumpleaños, nerd. Te amo.— lo sujeto con fuerza

— Yo más. Pero si me llamas nerd de nuevo, definitivamente no tendrá tu nombre.— ríe y nos separamos

— ¿Como esta el caracol? — va por una lata de refresco y veo a Caroline y Elena con confusión

— ¿Caracol? — repite Elena incrédula

— Si, ya sabes. Izzy es el caparazón, y el bebé es quien habita en ella. Lógica.— explica y suelto una risa

— No había pensando en eso.— refiero impresionada y el asiente bebiendo refresco

— Niños, niños son los que le van a tocar a ese bebé.— se queja Caroline y sonreímos

Habían pasado las horas y todos estaban decorando para celebrar mi cumpleaños. Yo solo estaba en el sofá analizando todos mis planes. Mañana Caroline, Elena y yo iremos a la universidad, cosa que hemos esperado todo el verano.

He estado buscando con Jeremy una forma de traer a Bonnie de vuelta y tengo mucho estrés acumulado. No es bueno para el embarazo, pero no puedo evitar sentirme asi. Y más porque tontamente espero su llamada, aunque se que no vendrá y no la hará.

— Estas muy callada.— Damon se sienta junto a mi — ¿Que pasa, sunshine? — suspiro

— Lo extraño, Damon. No puedo dejar de pensar en Klaus. Es como algo que se metió en mi piel y no puedo sacarlo. El me hacia sentir tan amada y protegida.— se me quiebra la voz

— ¿Y por qué no lo buscas? — bajo la cabeza —¿Que está pasando en realidad? — volteo a verlo

— Porque no es tan fácil. Si lo fuera, el estaría aqui.— me apoyo en su hombro y soba mi cabello relajándome

— ¿Quieres un bourbon para olvidar tus problemas? — arrugo mis cejas y me aparto para verlo

— Estoy embarazada.— le recuerdo y bufea

— Pero tu bebé será una clase de ser poderoso, no creo que por beber alcohol vaya a mutar o lo que sea que pasa si bebes.— sonrío meneando mi cabeza — Te hice reir, es bueno.— asiento

— Gracias, Damon.

Después de la charla convivimos entre todos. Nos la pasábamos bien, disfrutábamos del dia y por un momento dejó de haber problemas, aunque solo era cuestión de tiempo.

No he sabido nada de Silas o Valeria. Esperaba que alguno apareciera en algún momento, pero no fue así, y eso me preocupa, porque pueden estar planeando algo grande.

— Tienes que soplarle. — me pide Elena mientras estoy frente al gran pastel — Pide un deseo, Izzy, es tu momento. — cierro mis ojos e inhalo hondo


Flashback. Meses atrás.

— Vamos, anciano, muévete. — me burlo de Klaus mientras vamos caminando por el bosque

Habíamos planeado pasar una tarde de picnic y pintar algunos cuadros, solo para quitar el amargo sabor de boca que nos dejo todo lo que ha pasado con Silas y ese drama.

— ¿A quién llamaste anciano? — se queja y me rodea con sus brazos alrededor de mi cintura

— No hemos llegado a la cascada. — lo regaño y me da besos en el cuello provocando que mi piel se erice — Y así menos. — jadeo y me gira para quedar frente a el

— Te amo, ¿lo sabias? — asiento con una sonrisa — Tu tienes mi corazón en tus manos, me tienes por completo. Nadie tiene ese grado de poder sobre mi y nadie lo tendrá. — rodeo su nuca con sus brazos — Somos los dos hasta la muerte. Prometelo. — sobo su cabeza

— Hasta la muerte.

Fin Flashback.Presente

— ¿Cuál fue tu deseo? — me pregunta Elena y abro mis ojos con nostalgia

— Si lo digo, no se hará realidad.— aclaro y le soplo a las velas

De pronto toda la habitación se llenó de aplausos y risas, yo los observaba a todos con una ligera sonrisa, era lindo el momento.

Ellos estaban muy feliz. Es como si todo la oscuridad que nos sacudió por meses, solamente se fue, para ellos tal vez, pero para mi, no.

Más allá de lo de Klaus, no dejo de pensar en Bonnie y en lo culpable que me siento por mentirle a todos y tener este secreto que me carcome. Últimamente la única constante en mi vida son las mentiras, y odio eso,porque yo no era así. Y esto me esta cambiando mas de lo que creí.

— Hay más visitas.— informa Damon y volteo a ver — Unas inesperadas.— alzo mis cejas

— Hola, Belly.— me saluda Hayley y me levanto de la silla

— Hales.— voy corriendo hasta donde está dándole un abrazo — Te he extrañado mucho.— me aferro a su  agarre

— Y yo a ti. Nueva Orleans no es lo mismo sin Izzy Sommers.— nos separamos y sonrío con ternura — Tienes que escuchar todo lo que he descubierto.— asiento

— Me encantaría.— expreso sincera y una idea viene a mi mente — ¿Haz sabido de...? — me interrumpen

— ¿Quieres pastel? — le ofrece Caroline con una expresión seca en su rostro — Está rico.— Hayley niega

— No soy de comer cosas dulces, pero gracias.— aclara entre dientes y noto la tensión entre ellas — Aceptaría una cerveza.— Matt se le acerca con una

— Iba a ofrecerla antes.— ella la toma con una sonrisa ligera

— Gracias que amable.— empieza a beberla y noto como a Elena y Caroline no les agrada tanto su presencia

— ¿Podemos hablar? — le pregunto a Hayley y asiente con una expresión cálida

— Pero el pastel, hicimos tu favorito.— se queja Caroline y suspiro acercándome a ella

— Solo será una pequeña charla, volveré para comerlo.— aclare sobando su brazo y asiente

— Bien, serviré para los demás. Así por fin podremos beber sin sentirnos culpable porque tu no puedes.— alardea la rubia y sonrío alejándome

— Te amamos.— expresa Elena de fondo y salimos de la casa

— Se que ahora vives aquí, pero tienes el dinero para comprarte un departamento y salir de este manicomio.— expone y resoplo apoyándome en el

— Ellos son mi familia, no un manicomio.— corrijo y suspira apartando la mirada — ¿Como ha estado todo allá? ¿Encontraste lo que buscabas? — voltea a verme

— De allá vienen nuestras raíces, Izzy.— arrugo mis cejas — Escuché que hay una manada de licántropos que se hacen llamar "los crecientes." Justo como a la que nosotras pertenecemos. Hay muchas cosas que aun no descubres.— explica con emoción y no evito sentirme feliz por ella

— Estoy feliz de que hayas descubierto tu origen, Hayley. Pero ambas sabemos que todo lo que he construido esta aqui. Nací en Mystic Falls, y este es mi hogar. Amo mi lado licántropo, es mi favorito, pero ahora con todo este lío, yo...— me interrumpe

— Estas embarazada.— baja la vista a mi vientre — Puedo escuchar su pequeño corazón.— paso saliva tensa

— Hayley...

— ¿Por qué no me dijiste? — cuestiona con molestia — Somos como hermanas, nos hemos protegido, daria todo por ti y ni siquiera me cuentas que seras mama.— retrocede con decepción — Pensé que confiabas en mi.

— Confio en ti, pero este secreto debía quedarse solo conmigo. Ni Klaus, ni Elijah, ni ningún Mikaelson debe saber que tendré un bebé de Nik, trato de protegerlo.— expongo y me ve sorprendida

— Espera, ¿por que no quieres que Klaus sepa?— me quedo callada y se acerca — Tu sabes que el te ama y daría todo por ti y ese niño, ¿que escondes? — inhalo hondo

— Ya te dije lo que tienes que saber, no me cuestiones.— dejo en claro — Ahora, necesito que guardes este secreto, Hayley. Nadie puede saber que estoy embarazada, nadie.— hago énfasis y me ve fijamente — Es la seguridad de mi hijo, y nada, ni nada hará que no la tenga, ¿entiendes?

— Lo entiendo, Izzy. Tu sabes que haría lo que fuera por ti.— sonrío ligeramente — Tu eres mi familia, y por ende, tu hijo también.— me ve emotiva — ¿Sabes que será? — se acerca a tocarme el vientre

— Tengo una corazonada, pero nadie la sabrá.— suelta un quejido y baja su mano 

— Estoy muy feliz por ti, Izzy. Se que es algo que quieres.— asiento con una sonrisa  — ¿Que querías hablar conmigo? — suspiro

— ¿Como está Klaus? — me muestro algo angustiada

Me mataba no saber nada de el, era como un castigo.

— ¿En serio quieres saber? —  lo dice en un tono alarmante —  No será bonito.— suspiro

— Solo dime.

— El volvió a las andadas. Esta poniendo la ciudad de cabeza, y ha estado matando a muchas personas. Es el mismo Klaus de antes que lo conocieras.— bajo la cabeza decepcionada — Hace pocos meses llegó a Nueva Orleans. Parece estar con una bruja, no recuerdo su nombre.— alzo mis cejas

— ¿Con una bruja? ¿En qué sentido? —  cuestiono con interés

—  Tienen una relación complicada, tu te imaginas.— aclara algo tímida — Es algo casual, pero en la ciudad los ven como una pareja temida. Siempre están juntos.— siento un nudo en el pecho

— El siguió adelante, es genial.— opino con la sangre casi hirviendo — Al menos no me buscará y hará todo más complicado.—  suspira 

— Izzy no te engañes. Ambas sabemos que es solo cuestión de tiempo para que el se entere de todo. No podrás ocultarlo por mucho tiempo.— señala directa

— Se desaparecer, Hayley. Eso no es lo que me preocupa.— frunce el ceño — Si tengo que dejar todo mi mundo atrás por mi bebé, lo haré. No me importa si el nunca se entera que será padre.— me ve sorprendida

— Te conozco, Izzy. Tú amas a Klaus, y nada de esto esta bien...— cuando estoy por responder alguien me interrumpe

— Izzy.— volteo a ver a Elena — Alguien te busca, se llama Erik.— me tenso

— ¿Ese Erik? — interviene Hayley y paso saliva — Con el que...— la pauso

— Ya no hables.— alza sus cejas — Ya voy...— la dejo sola y entro a la casa

— Dímelo ya, estoy por matarlo.— impone Damon mientras ambos están a la defensiva

— Nadie, va a matar a nadie.— dejo en claro — ¿Qué quieres aquí? — Erik alza sus brazos

— ¿No puedo venir a ver a mi sobrina? — alardea y lo fulmino con la mirada — No tienes actitud, te harás amargada, y es una lastima, que estás muy joven para...— lo interrumpo y me acerco

— Deja las tonterías y habla de una buena vez.— refiero con fastidio y sonríe

— ¿Quien es el? — cuestiona Caroline y suspiro

— El otro hijo de Genevieve. Erik Petrova.— hace una reverencia — Y es un hijo de perra.— se levanta ofendido y lo ven sorprendidos

— ¿Te han dicho que derramas dulzura? — expresa con sarcasmo y doy una sonrisa fingida

— Bueno, nunca se termina tu linaje.— contribuye Damon — Es el hombre del momento. Muchos querían saber quién eras.

— Es parte del encanto Petrova, vivir bajo las sombras, manipular la verdad y sobre todo, sobrevivir.— alardea y me le acerco molesta

— Sólo di que quieres, o lárgate. No eres bienvenido.— dejo en claro y nos damos una mirada seca

— ¿Donde está Valeria? — me cruzo de brazos — La he buscado por días. Me dijo que estaba en el pueblo, pero si los conozco, se que irían tras ella o la tendrían en un calabozo.— sonrío petulante

— No niego que quiero ver a mi santa madre bajo tierra, y sinceramente si la tendría en un calabozo. Pero ahora mismo, no cuento con la desgracia de tenerla en la casa.— informo arrogante y me ve con seriedad

— Isobel, no estoy jugando.— se queja y suspiro

— Uno, no me llames, así. Dos, nosotros no tenemos nada que ver. Si Valeria está perdida, es porque no sabe el sistema de ubicación del siglo veintiuno.—  Hayley se ríe y Erik trata de venir hacia a mi a la defensiva pero Damon se pone en el medio impidiéndolo

—  Si intentas tocarle un solo pelo de su pequeña cabeza, te vas a meter conmigo, y no será bonito.— lo amenaza y Erik arquea una sonrisa

— Cierto. Los Salvatore y su devoción por las Petrova. Pense que solo eran los...—  Damon lo calla tomándolo del cuello — Okey...— intento ir pero Erik lo somete con magia

— Yo quería que esto fuera civilizado, pero con ustedes nunca lo es.—  refiere irritado y veo a Damon quejándose de dolor en el suelo

— Dejalo.— pide Elena provocandome mas estres — Por favor.— alzo mi mano y le apunto a Erik impidiéndole respirar 

— No vienes a mi casa a lastimar a las personas que me importan.— se pone de rodillas tocando desesperadamente su garganta — Lárgate, antes de que te mate.— Damon se levanta y dejo de herir a Erik

— Wow, que buena fiesta.— llega Jeremy con una botella — ¿Que paso? ¿Quien es el? —  refiere confundido y suspiro

— No es el final, Izzy.— Erik se levanta entre jadeos — No me quieres como enemigo.—  alzo mis cejas

— ¿Te atreves a amenazarme...?— trato de ir sobre el pero Elena me frena

— Ya fue suficiente, Iz. Recuerda tu condición.— expresa serena y volteo a verla

— Escuché rumores.— me tenso — Aún no activas tu lado licántropo, ni vampiro. Estas como nueva.— alardea y elevo mi mentón

— Solo vete ya.— interviene Caroline — Ya te dijimos que no eres bienvenido.— lo vemos todos a la defensiva y el asiente

— Me voy. — alza sus brazos en son de paz — Pasen una linda tarde, e Iz.— lo veo con atención — Feliz cumpleaños.— ruedo los ojos y se termina yendo 

— En serio, ¿quien es ese idiota? — cuestiona Jeremy e inhalo hondo

— Un problema.

Pasaron las horas y habíamos disfrutado un montón. A pesar del momento amargo que Erik nos hizo pasar, seguimos charlando, comiendo, y solo siendo chicos universitarios con nuevos planes de vida. Dejamos lo sobrenatural aun lado y solo...solo vivimos el momento.

Estaba en mi habitación empacando, ya quería tener todo listo. Me sentía como niña en navidad, esto significaba mucho para mi, porque era un nuevo inicio para mi, y Dios sabe cuánto lo necesito.

Al doblar unas blusas, el teléfono comenzó a sonar. Mi corazón comenzó a palpitar con fuerza ante la esperanza de que una persona aún llamara.

Dejo la ropa y me encamino a la mesita donde lo tenía. Le quito el cargador y lo tomo, mi pecho se hunde al ver quien era.

— Klaus...— siento el nudo en la garganta

— Sólo llamaba para...— deja de hablar unos segundos y mi pecho se llena de nostalgia —Felicitarte. Lamento no haberlo hecho antes.— una sonrisa se posa en mi rostro

— Gracias, significa mucho para mi.— la boca se me pone seca — ¿Cómo estás?

— Iz, terminamos mal. Sólo, lo que yo quería decirte era eso. Felicitarte, porque ambos dijimos que eso significaba algo importante.— bajo la mirada — Era un nuevo ciclo, y bueno, tú estás haciendo tu vida.— inhalo hondo

— ¿Y tú?

— ¿Yo que? — me siento en la cama ansiosa

— ¿Estás haciendo tu vida? — juego con mis dedos nerviosa — ¿Eres feliz? — escucho su profundo suspiro

— Ese es el problema.— frunzo el ceño — Mientras no te tenga en mi vida, jamás podré serlo.— siento una punzada en el pecho — ¿Era todo? — suspiro

— Si...Klaus...— me pauso al escuchar algo que me revolvió el estómago

— ¿Ya vas a volver a la cama? — mis ojos se cristalizan — Ya tardaste.— me levanto

— Adiós...

— Izzy...— cuelgo y me llevo la mano a la boca, tratando de que mi llanto no resuene por toda la habitación

Pensé que saberlo haría que no me doliera tanto, pero fue como enterrar un fierro justo en mi corazón. Me duele tanto que apenas contengo el llanto. No se en que punto de mi vida terminé aquí, mi relación se fue a la basura, totalmente.


────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

A la mañana siguiente estábamos por ir a la universidad. No mentía al sentirme emocionada, por fin había salido del pueblo en dos años, era como un sueño.

— Había problemas en casa. Desde que mis padres y tía murieron he estado mal. Drogas, alcohol. Buscaba atención y le prendí fuego a mi casa y fingí mi muerte.— redacta Jeremy su discurso para el director

Éramos una terrible mala influencia como hermanas al pedirle que mienta de esa magnitud, pero no había más opciones. El también tiene que tener un inicio en su vida, nadie se quedará estancado.

— Enfatiza las drogas y debes decir que lo del fuego fue un accidente...porque hay locuras y, bueno, yo.— contribuyo apenada

— O podría no volver, considerando que la escuela me hizo un funeral.— sugiere y suspiro

— También sería buena idea.— apoyo y Elena me da un ligero empujón — Auch.

— No lo alientes.— me regaña y me cruzo de brazos

— Quiero que siga su vida, pero es mejor en otra escuela, es humillante.— refiero y Jeremy hace un ademan

— Por eso eres mi hermana favorita.— me alude Jer y sonrío, se escucha un pitido

— Caroline llegó.— anuncia Damon llegando con maletas

— No puedo irme. Podría quedarme hasta que Jeremy vaya a la escuela.— impone Elena y me levanto del sofá

— Ya te vas a la universidad, junto a sunshine.— sonrío — Van a beber cerveza, menos la embarazada...— abro mi boca ofendida —..., y a protestar por cosas que no te importan. Y yo voy a cuidar a su hermanito. Créeme.— Elena voltea a verme y suspiro

— No le confiaría a Damon ni mi vida, pero puede esforzarse por mantener a alguien con vida.— finjo una sonrisa — Creo.

— Gracias por el voto de confianza, Iz.— sonrío — No hay de que preocuparse.

— Pues al menos Whitmore sólo queda a unas horas. Si necesitas algo, Jer, sólo llama.— pide Elena y el suspira

— Oye, te veo cuando vengas a lavar.— se acerca a darnos un abrazo — Cuida a mi sobrino.— me dice al oído y sonrío enternecida

— Cuídate, peque.— me aferro a su agarre — Te adoro. Nada de chicas en mi cuarto, ni sexo sin protección.— se ríe — Terminarás como yo.— nos separamos

— Adiós...— juego con su pelo y voy a la puerta, agarro mi maleta

— Es sorprendente mi pequeño guardarropa.— divago y veo a Elena con Damon

— ¿Y cómo crees que nos va a ir con la relación a distancia? — cuestiona y retrocedo

Era demasiada cursilería para involucrarme. En realidad, preferiría huir ahora mismo. Ya los soporte todo el verano. Me escupen soltera en la cara.

— Pues, mi plan es olvidarte al segundo que cruces la puerta.— hago gesto de disgusto al verlos besarse

Jeremy voltea a verme y hacemos exactamente lo mismo. Era demasiado amor para mi día.

— Ya, Julieta, no se va a morir, sólo serán unas horas de diferencia.— abro la puerta con fastidio

— Grinch del amor.— se burla Damon y le muestro el dedo, voy al auto de Caroline

Su mamá nos haría favor de llevarnos. Era lindo que al menos alguien aún tuviera ese vínculo con alguien. Y al sheriff Forbes ha sido muy amable.

— Hola.— saludo y Caroline me espera con la cajuela lista

— Estamos por ir al mejor momento de nuestras vidas.— sonrío y me ayuda a subir la maleta — No puedo creerlo.— suspiro

— Si, yo tampoco. Espero sea bueno.

Después de unos minutos Elena salió y subimos todo al auto. Pusimos en marcha y yo trataba de relajarme en todo el camino. Los viajes de carretera sirven para despejarte, y es exactamente lo que quiero. Y necesito.

Debía de dejar de pensar en Klaus y hacer como el, seguir adelante y poner en regla mi vida.

No dejo de pensar en ser la chica embarazada de la escuela, que es muy probable que me vean así. Todos te catalogan de alguna manera, y esa era la mía. Y es...humillante que te llamen así. Porque se que lo hacen con burla, y mi temperamento es de temer.

— Al menos Bonnie tiene diversión con su mamá, y no se como haremos esto de la universidad sin ella. Deberíamos de ser las cuatro.— se queja Elena mientras bajamos cosas del auto

— Lo sé, pero necesita relajarse después de todo lo que pasó con la expresión.— agrego una excusa y me cuelgo la mochila

— Si, tienes razón.— apoya Caroline

— Hablé con ella por mensaje, nos desea un gran verano, y...— Elena se pausa y voltea a verla — ¿Has sabido de Stefan, Izzy? — meneo mi cabeza

— Quedamos en buenos términos, pero creo que el quiso iniciar un reinicio en su vida, sin nosotros.— opino

— Pero Stefan no es de los que desaparecen. Le envié una invitación, y no vino. Es extraño.— añade Caroline y me deja pensativa

— Tal vez llamará cuando el quiera.— sugiere Elena y asiento

— Exacto. Dejamos las cosas como amigos, el necesita su espacio.— opino y ellas suspiran

— Aparte, no tendría donde quedarse cuando Elena se la pasó todo el verano teniendo sexo con su hermano.— se burla Caroline y sonrío

— Hay mamás aquí. Aún sigo aquí.— se queja Liz llevándose algunos cestos de ropa

— Estamos en la universidad, chicas.— menciona Elena con nostalgia viendo el panorama

Mi corazón latió con fuerza, era un sentimiento que me llenaba por completo. Era tan lindo poder vivir esta experiencia, un nuevo inicio.

— En serio llegamos, ¿verdad? — expreso incrédula

— Si, lo hicimos.— apoya Caroline y nos miramos entre las tres con emoción

Nos encaminamos a la habitación y Elena dio unos brinquitos mientras llevaba su cesto. Ella estaba muy feliz, Caroline más y yo trataba de no sobre pensar. Eso te hace más feliz, creo.

— ¿Trajiste una parrilla para paninis? — pregunto  incrédula mientras desempacamos

— Lo pequeño va junto al refrigerador.— me señala Caroline y arrugo mis cejas viendo a Elena

— Listo, la última.— menciona la mamá de Caroline entrando con una ceja — Dame un abrazo de despedida antes de que me arrepienta y te lleve a casa.— sonrío y las veo abrazarse

Me daba un sentimiento de nostalgia, porque recordaba a Jenna, y era triste hacerlo. Se que le hubiera encantado que estuviera aquí. Es lo que siempre quiso para mi. Y trataré de cumplirlo.

— Llama todo lo que quieras, ¿si?— suspiro y sigo sacando cajas de mis cosas

— Mamá, estaré bien.— refiere Caroline serena y sonrío

— Vengan acá.— nos extiende sus brazos — Tu papá se enamoró de la medicina aquí.— le dice a mi hermana y me aferro — Esto es lo que Jenna quería para ti, Izzy.— sonrío — Estaría muy orgullosa de verlas aquí.— inhalo hondo

— Gracias.— decimos al mismo tiempo y nos separamos

— Ya vete o me arrepentiré y te quedarás.— le dice Care y me río

— Ya me voy, ya. Te amo. Adios, chicas.— su mamá sale de la habitación y siento un nudo en el estómago

Jenna siempre será parte de mi vida, vivirá en mis recuerdos. Nunca serás olvidada, lo juro.

— Bueno, roomies, creo que hay que hacer un brindis.— sugiere Elena y hago una mueca

— Estoy muy de acuerdo, roomie.— apoya Care y asiento

— Ahora todo se trata del alcohol eh.— me quejo y ambas sacan bolsas de sangre, mi estómago se revuelve — Estoy embarazada, ¿en serio me quieren hacer vomitar? — me siento

— También trajimos algo para ti.— aclara Elena y busca en su bolsa — Ten.— me da un jugo y sonrío enternecida — Para nosotras, estudiando, como dos vampiros funcionales y una trihibrida embarazada.— asiento y agarre el jugo

— Por nuestro próximo capítulo.— añado y sonríen, se escucha que tocan la puerta y volteo a ver

— ¿Quien es? — cuestiona Caroline y una chica entra a la habitación.

— Hola.— nos saluda y nos quedamos sorprendidas

No la esperábamos, en lo absoluto. Ella venía de moda hipster, pelo corto, algo desordenada y con muchas cosas encima.

— ¿Quién eres?— le pregunta Caroline y la analizo de pies a cabeza

— Soy Megan. Su compañera.— aclara y alzo mis cejas

Esto no me gustaba para nada. Se supone que la habitación era privada, y más que nada, por la drástica vida que cargamos desde nuestro pueblo natal.

— Debe ser una confusión. Esa cama ya están reservada.— insiste Caroline en su tono directo

Ya estaba molesta por la pequeña interrupción, y ella era muy autoritaria.

— Lo siento. Esto es lo que me dijeron.— expone Megan y suspiro

— Bien, debió haber un error administrativo. Solo nos queda adaptarnos,¿no? — sugiero con una sonrisa y Caroline me ve con fastidio

Ignoramos el tema y nos pusimos a desempacar. Elena me ayudaba a doblar ropa mientras se quejaba con Damon al teléfono, yo solo trataba de adaptarme y que todo prevalezca de forma normal y no a la histeria.


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Narrador omnisciente
El pueblo tenía una pequeña feria en la plaza principal. Donde habían parrilladas, familias enteras y risas. Celebraban la nueva candidatura y el próximo 4 de Julio. Era un ambiente tranquilo sin los Mikaelson ni el drama sobrenatural, pero solo por ahora. Nunca hay tranquilidad en aquel sitio.

— De la mejor comida en París, a beber en un parque.— se le acerca Rebekah a Matt — Trágico.

— Dijimos que sin compromisos.— le recuerda el rubio y ella suspira

— ¿Cual compromiso? — refiere incrédula y el le sonríe

— ¿No te habías ido? — cuestiona y ella hace una mueca

— Vengo a buscar a una trihibrida. Hace falta una charla de amigas.— el bebe de su cerveza y tienen contacto visual — Escuché que Klaus volvió a la locura, y quiero escuchar de la boca de mi mejor amiga cual fue la ruptura. Además, le traje un regalo de cumpleaños de Praga.— trata de besarlo y el retrocede

— Voy a trabajar, volví al mundo real, necesitaba trabajo.— aclara

— Genial, puedes pagar las joyas que esa Nadie se llevó en Praga.— sugiere la rubia sonriente

— Tus joyas no te reviven. ¿Como le explico a Jeremy que se robó el anillo Gilbert?

— Estuviste con dos chicas, lo entenderá.— refiere coqueta — ¿Donde está Izzy?

— En la universidad, trata de seguir adelante.— el rubio se va alejando — Hagamos lo mismo.

— Miren quien vino.— comenta Liz al ver a "Stefan" acercarse

— Miren quien se come sus sentimientos.— le responde al verla con una parrillada

— Si. Dejé a las chicas en Whitmore.— Silas la ve con atención — Puedes compartir mis penas y comida.— el sonríe y se sienta junto a ella.

Le quita su vaso y lo abre. Saca una navaja de su bolsillo

— ¿Qué estás haciendo? — pregunta sorprendida al ver que toma su muñeca

— Revelando que no soy Stefan.— lo ve perpleja y le corta la muñeca — Obviamente. No tengas miedo, no te muevas.— el entra a su mente

— ¿Qué está pasando? — pregunta aturdida

— Ya nos conocíamos. Cuando me aparecí como tú hija. Te partí la cabeza.— se queda desconcertada y pone a chorrear su muñeca en el vaso — ¿Lo olvidaste? — lo ve molesta

— Silas.— comenta en secas

— Soy un inmortal de 2000 años, que Caroline y sus amigos creen que detuvieron.— ella frunce el ceño

— ¿Estás apareciéndote como Stefan? — pregunta incrédula

— Si y no, este es mi cuerpo, Stefan es mi doppelgänger— Liz se queda procesando la situación y Silas lee su mente — Estás confundida. Lo se por que leo tu mente. Es entendible, he procurado ser muy discreto.

— ¿Por que el cuchillo? — pregunta con interés — A los vampiros les gusta el cuello.— el resopla

— Por favor, Liz. Yo estaba antes. Los vampiros son una perversión asquerosa de mi. Nadie me mata. Soy inmortal y psíquico. Y para funcionar, necesito sangre humana. Pero jamás me llames vampiro.— le aclara y ella lo ve asustada — Salud.— le quita la muñeca del vaso y bebe la sangre — Tristemente, puedo ver que no puedes ayudarme con mi búsqueda. Ya se donde está Izzy, así que solo tienes que recordar, Liz, que Stefan pasó por aquí a saludar.— la regresa a la realidad

— Llama a tus amigos, Stefan. Que sepan que estás bien. Si sabes algo de mi hija. Dímelo.— el asiente

— Lo haré, sheriff.— se levanta de su asiento con un interés en mente

Izzy Sommers.



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Isobel
— Entonces, tus relaciones amorosas son pésimas. Habías dejado a tú ex novio, Stefan, por el tipo del nombre raro...— Megan divaga

— Klaus.— le recuerdo mientras caminamos por el campus

— Y también lo dejaste porque era complicado. Pero Stefan es tu amigo, y hace tres meses se fue y no te ha hablado. Pero dejaste mal las cosas con Klaus y quieres hablarle, pero sabes que ahora no te conviene, pero lo extrañas.— refiere poniendo todo en orden

— ¿Crees que debo llamarlo? — pido su consejo

— Por supuesto que no.— responden Caroline y Megan al mismo tiempo

— ¿Tu tiene novio, Caroline? — volteamos a verla

— Si. Se llama Tyler.— le responde serena — No llegó a la mudanza, llegará para las clases.

— Suponiendo que se inscriba, y tenga dormitorio. Y compre libros.— menciona Elena

— Y hablando de asuntos propios, necesitamos reglas.— Caroline nos frena

— Por supuesto.— murmuro

Es Caroline, claro que debía haber control.

— La privacidad es muy importante.— asiento

— La mía igual.— apoya Megan

— Tengo hipoglucemia, mi dieta es delicada...— frunzo el ceño y veo a Elena — no toques mis cosas.— Caroline se ponen imponente y mi hermana sonríe

— Dividiremos estantes.— sugiere Megan y asiento

— Si de pronto me voy...o desaparezco un rato, no me sigas ni me busques.— alzo mis cejas ante su tono de voz limitante

Si que ponía mucha autoridad con esto de la universidad y las habitaciones.

— Claro. Seguro.— acuerda Megan y sonrío incómoda

— Bien, estamos de acuerdo.— menciono para romper el hielo — Espero tengamos un ambiente de paz y podamos llevarnos bien.— las veo a las tres

— Seguro. Se que así será.— añade Megan cálida

— Disculpen, chicas. Fiesta en la casa Whitmore.— se nos acerca un atractivo chico con folletos

— Vamos a ir.— confirma Elena y arrugo mis cejas

Claro que nos dio la miradita de que nos sacará a rastras de la habitación si no vamos. Es muy convincente.

— Espero.— me dice coqueto y alzo mis cejas

Fue algo atrevido aquel acto. El único hombre que se atrevía a hacer esas cosas, ahora es el innombrable, y esto me hace pensar en el.

No negaba que es muy guapo, su piel Morena era resplandeciente con sus ojos verdes.

— Amo la universidad.— menciona Elena con una gran sonrisa y me rodea con sus brazos

— Sólo vámonos.— se ríe y vamos caminando



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Narrador omnisciente
Una visita había arribado a la mansión Salvatore. Una que dejó a Damon y Ana muy sorprendidos por su apariencia, y el porqué terminó en su casa en primer lugar. No eran amigos. Se odiaban.

— Ya no dejes que beba.— le pide Valeria — Mi tolerancia es un chiste. Es algo glorioso.— bebe de su vaso

— Eres miserable.— refiere Ana

— Por favor. Soy Valeria Petrova. Soy una sobreviviente.— se burla

— Eres una mentirosa y desquiciada perra. Estás despeinada, con uñas rotas. Eres un miserable ser humano, quieres que te convierta.— se le acerca la vampiro — Toma. Adelante. Bebe.— le ofrece su muñeca y la ve con tentación — Te mato, muerdes el cartero y serás vampiro de nuevo. Adelante. Vamos.— la pelirroja niega

— Es que puedo, ¿si? Además, sabes que necesito la sangre de Izzy o Klaus para hacerme híbrido.— bombardea — Nadie ha tomado la cura antes. Si muero, no hay posibilidades de que reviva.— Ana voltea a ver a Damon

— ¿Ves el problema? — refiere con sarcasmo y el sonríe

— Se que me odias por lo de Izzy.— Ana voltea a verla — Pero, tú fuiste quien primero arruinó mi vida, y al menos, me debes algo de piedad.— se ven fijamente

— Erik te estaba buscando.— interviene Damon— ¿Por que no vas con el? — ella suspira

— Porque no confío en el. Hay algo que me oculta, y no estoy segura de que me sea leal.— aclara y Ana arruga sus cejas

— ¿Qué quieres Valeria? — le pregunta Ana y suena el celular de la casa

Damon atiende y se aleja

— Me persiguen.— refiere asustada

— Pues corre. Huye lejos.— sugiere la vampiro — Eres una bruja, no es que hayas quedado inválida.

— Ana, no entiendes. ¿Qué pasa cuando se enteren de que soy humana? Soy débil y lenta. ¿Sabes lo que es correr en tacones? Tengo ampollas, Ana.— expone cansada — Por favor, sólo...Ayúdame.— se queda pensativa — Tengo información importante que te puede servir. Sobre Izzy.— arruga sus cejas

— ¿Qué con ella? — permanece en silencio — Bien. Date una ducha, arréglate, tendremos una conversación.— le sonríe satisfecha



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Isobel
Habíamos regresado a nuestro cuarto. Yo estaba sacando mis notas para seguir con el hechizo que le prometí a Jeremy, porque no pensaba abandonar a Bonnie. Y también acomodaba mi agenda para las visitas al ginecólogo para ver el seguimiento del embarazo. Trataba de ser más organizada y muy responsable con el tema.

Nuestra compañera de cuarto se bañaba, y de la nada se escucha un portazo. Retiro mi vista de mis cuadernos para ver que era.

Caroline se vía de un humor. No le gustaba nada la presencia de Megan.

— ¿Notaron que su extractor de jugos ocupa demasiado espacio? — nos pregunta Caroline mientras revisa cosas de la habitación — Tiene un cajón de sábanas de algodón orgánico.— frunzo el ceño

— ¿Qué pasó con la privacidad? — me quejo

— Si no usara tanto la ducha no tendría tiempo de ver sus cosas.— aclara y cierra el cajón

— Estas exagerando. Comienzas a ponerte neurótica. Y la embarazada soy yo.— saco mis snacks de mi bolsa

— ¿Por que no les molesta que esté aquí? — pide explicación y suspiro

— Tratamos de ser funcionales. Funcional implica hacer amigas.— opina Elena

— Necesitamos espacio personal. ¿Y si de pronto me da hambre y quiero cenarla? — refiere en paranoia — O perdemos sangre por no poder guardarla en el refrigerador.— suspiro

— Podrías cenarme a mi también. Técnicamente no estoy muerta y produzco sangre.— intervengo y como galletas

— ¿Y que rayos es agua proteinizada? — saca una botella del mini refri y me encojo de hombros — ¿Sabes qué? Tal vez si me la bebo, querrá irse.— niego mientras la bebe

— Caroline, no...— Elena trata de detenerla y la rubia comienza a escupirla con desesperación

Me levanto de la cama sorprendida y la veo caerse al suelo en agonía. Elena y yo nos acercamos y notamos la quemadura bajo su boca.

Caroline tosía de forma descontrolada y levantaba la botella notando lo que realmente tenía.

— Verbena.— menciona Caroline entre quejidos y volteo a ver a Elena perpleja

— ¿Qué está ocurriendo? — sale Megan de la ducha y volteamos a ver con nervio — ¿Estás bien? — se nos acerca con una toalla y Elena la ayuda a levantarse

— Si, está bien.— menciono serena y nos sentimos nerviosas

La chica tenía verbena en su agua, eso sólo significaba una cosa. Sabía de los vampiros.

— ¿Qué pasó? — Megan insiste y nos vemos entre las tres

— Me ahogué tomando agua. Estoy bien, en serio, no debí tocar tus cosas.— explica Caroline nerviosa y le regresa el agua — De verdad lo siento.

— Está bien. Sonó como si alguien estuviera muriéndose.— refiere preocupada y sonreímos tímidas — Que gusto que estes bien.— regresa a la ducha y nos vemos entre nosotros

— Sabe quienes somos. Bebe agua con verbena.— menciona Caroline alterada en voz baja

— No significa que sepa de nosotras.— contribuye Elena

— ¿En serio? Compartimos baño con ella. ¿Y si nos clava una estaca mientras nos duchamos? ¿Si nos roba los anillos solares y luego nos encendemos en llamas cuando salga el sol? — le dice Caroline en paranoia a Elena

— Si fuera cazadora ya estarían muertas. Sabemos que es su instinto, tal vez sea otra cosa.— añado

— Hay que encerrarla, que la verbena salga de su sistema y la hipnotizamos para que nos olvide.— sugiere Caroline alterada

— Caroline, no vamos a secuestrar a nuestra compañera de cuarto.— la regaño — Para convencerla de que somos normales, hay que actuar normales. Hacer cosas universitarias.— frunce el ceño

— ¿Como que? — me ve incrédula y Elena la toma del hombro

—Tengo una idea.— sugiere con una sonrisa bien puesta

Al parecer, mi hermana quería que fuéramos a la fiesta a la que nos invitaron. Y mi bebé iría a una antes de siquiera nacer, eso ya lo hace genial.

Después de eso, un mensaje de una vieja amiga me hizo sorprender. No esperaba que Rebekah viniera o me buscara. Pero es mejor saber lo que busca, o de lo que sabe.

Me reuní con ella en el centro del campus, en unas bancas. Ella ya me esperaba con una sonrisa.

— Izzy Sommers, cuánto tiempo.— sonrío y nos damos un abrazo corto

— Rebekah Mikaelson, no el suficiente.— se ríe y nos separamos — ¿Como estás? Escuché que recorrías Europa con Donovan.— sonríe y nos sentamos en las bancas

— Algo así, es complicado.— suspiro — Y yo escuché otros rumores. Al fin abriste los ojos y dejaste a mi hermano.— ladeo una sonrisa

— No es así.— bajo la mirada — También es complicado.

— ¿Qué te hizo cambiar de opinión? — volteo a verla — Aunque me cueste admitirlo, ustedes dos se amaban y mucho.— inhalo hondo

— Ser yo, Bekah. Siempre he sabido que cuando un poco de felicidad me llega, algo lo arrastra y lo aleja de mi.— expreso sincera

— Te conozco, y conozco a mi hermano. Se que el no hubiera dejado de pelear por ti, hay algo más que no me estás diciendo. Eres lo único que realmente tiene un significado en su vida.— expone y siento el nudo en la garganta

— No puedo decírtelo.— frunce el ceño — Y no es porque no confíe en ti, si no que no quiero poner a nadie más en riesgo.— informo

— ¿En riesgo de que? — me ve confundida

— De algo que es más poderoso que yo.— suelto abrumada y alza sus cejas

— Izzy, el se hizo un hombre vacío. Está haciendo un verdadero desastre, Elijah me dijo.— bajo la mirada tensa

— No puedo hacer nada, Rebekah.— me levanto — El sabe lo que hace, no es un niño. Yo no soy su niñera, y ciertamente, tampoco su redención.— me ve sorprendida

— Pero tú estabas dispuesta a ayudarlo. Querías que fuera un mejor hombre.— refiere e involuntariamente toco mi vientre

— Le tiene que nacer a él querer serlo. Yo ya no voy a ir detrás de Klaus a enseñarle que es lo bueno y que es lo malo, lo sabe perfectamente. Y por favor, si sólo vienes a buscarme para convencerme de ir tras el, desperdiciaste tu viaje.— expongo tensa y asiente impresionada

— Te dije muchas veces que te alejaras de mi hermano, sabia que en algún momento el te haría daño y no serías la misma. Vaya que a mi me lo hizo y soy su hermana. No vengo a convencerte de nada, vengo a que tú no te engañes. Izzy.— frunzo el ceño — Por mucho tiempo vivi sin poder amar y ser amada, y no quiero que te pase lo mismo. Aunque crea que Klaus no te merece, de alguna forma tú aprendiste a amar con el, y jamás te importaron los impedimentos, por eso me sorprendió escuchar que te rendiste con el.— revela y mis ojos se cristalizan

— Algunas personas aveces no pueden ser salvadas.— declaro con el nudo en la garganta y alza sus cejas

— Entonces...— se levanta — No diré más. Si esa es tu decisión, te apoyo.— inhalo hondo — Yo sólo quiero saber que estes bien.

— Lo estoy.— sonríe ligeramente y toma mis manos

— Cambiaste, Izzy. Eres más centrada, directa y madura. Estar lejos de él te ayudó.— opina y paso saliva

— Perdí mucho los últimos meses, esas cosas te forjan el carácter.— asiente y me suelta

— Te traje algo.— arrugo los cejas y saca algo de su bolsillo

— Bekah, no...— me muestra un dije y sonrío

— La estrella y el sol, media noche.— me lo entrega y lo veo enternecida — Justo como tú. El sol siempre está presente aunque la luna no lo vea. Y tu siempre has sido el sol.— alzo la mirada y una lagrima resbala por mi mejilla

— Esto es muy especial, Rebekah. En verdad, lo aprecio mucho.— manifiesto conmovida y la abrazo

— Tu siempre has sido la estrella más brillante.— me aferro — Nunca te apagues.— asiento

— No lo haré.— nos separamos — Gracias por el collar, es hermoso.— sonríe

— No todos los días se cumplen 20 años.— soba mi hombro — Vive esto, la universidad. Mereces una vida normal. Aunque eres tú.— sonrío

— Soy yo. Cuídate, Bekah. Aún hay un mundo que debes descubrir.— inhala hondo y asiente

— Lo mismo, Izzy. Se feliz.— sonrío — Hasta pronto.— se va alejando y me quedo en silencio solo unos segundos

Quería decirle lo del embarazo, lo de la amenaza de Silas y todo lo que tuve que hacer para proteger al hombre que amo de la muerte. Pero no pude, simplemente el miedo me invadió y no pude.

Es patético.

Después de algunas horas iba como mi hermana y amiga hacía una mala idea. No creo que sea prudente que une embarazada de tres meses vaya por ahí a fiestas de universitarios.

Soy una mala madre desde el embarazo, genial.

— Creo que aún puedo acobardarme.— refiero en desacuerdo mientras caminamos

— Tratamos de ser normales, Iz.— aclara Elena y suspiro

— Ustedes, yo ya lo soy.— voltea a verme — Solo no olviden que estoy embarazada y que puedo subir un aborto por estrés, y ustedes me estresan. Mucho.— recalco y nos frenamos en la casa

Era una multitud la que estaba ahí adentro, justo como a la que vinimos en Halloween, no tengo los mejores recuerdos y nunca le contaré a mi hijo.

Hace mucho no me involucraba con los olores fuertes del alcohol, el sudor y el ruido de la mala música. No tienen sentido común.

— Debes divertirte. Eres joven y actúas como una chica de cuarenta.— agrega Caroline y abro la boca ofendida

— Oigan, las recuerdo.— nos hablan y volteamos a ver

Era el chico de hace rato, el de sonrisa linda.

— Hola. El de los volantes.— menciona Elena y siento la mirada del sujeto en mi

— Jesse, técnicamente. Pero el de los volantes funciona.— afirma y asiento de boca cerrada

— Soy Elena, ella es Caroline, e Izzy.— nos señala y suspiro antipática

— Mucho gusto.— saluda con esa linda sonrisa

— Hola.— contesto a secas y lo dejo a medio patio

No tenía nada de ganas de ligar. Sólo quería terminar con esto rápido, comer helado y ver una película de terror.

— ¿No podías ser amable? — me regaña Elena y suspiro

— No estoy de humor para buscarme pareja. Ese departamento está cerrado.— afirmo

— Tienes que superarlo. Tú lo dejaste ir en primer lugar, no te convenía.— añade Caroline y volteo a verlo

— ¿Qué se supone que significa eso? ¿Ahora tú me dirás cómo manejar relaciones amorosas? — me cruzo de brazos

— Me refiero a que sólo has sufrido todo el verano por Klaus, a base de una decisión que tomaste por ti seguridad.— señala — Pero tienes que seguir adelante, no te puedes estancar.— suspiro

— No le des consejos de pareja cuando lo tuyo es peor.— reprocho y frunce el ceño

— Chicas, hay que calmarnos.— interviene Elena

— Yo estoy con Tyler, Izzy.— manifiesta Caroline y tiro una mueca

— ¿En serio? No ha llamado.— alza sus cejas

— ¿Desde los montes Apalaches? — revela exaltada

— Sólo digo que no tengas esperanzas pensando que vendrá porque no ha mostrado mucho interés. Así es Tyler.— argumento y noto que le molesta

— Ya, dejen de pelear, ¿por favor? — pide Elena y suspiro

— Cómo sea, no hablemos de parejas, que la única con éxito es Elena.— le apunto y alza sus brazos

— No hay relaciones perfectas.— opina Caroline y terminamos frente a la puerta

Yo cruzo, pero ellas se quedan en la entrada, volteo a verlas.

— ¿Qué rayos? — se queja Caroline y suspiro

— Debe haber un dueño. Tiene que invitarlas.— expongo y se ponen nerviosas

— Hola, me preguntaba si iban a venir.— me sobresalto al escuchar a Megan

— Dios.— me llevo la mano al pecho — Hola, Meg.

— Lo siento, no quería asustarte.— me pongo junto a ellas y cruzo mitrada con las chicas

— ¿No van a entrar? — les pregunta Jesse

— Entra tú.— le cede el paso mi hermana y el entra dedicándome una sonrisa

—¿Por que se quedan ahí? — las interroga Megan

— Nosotros...— Elena se pausa nerviosa — ¿Caroline? — le dedico una mirada

— Esperamos a alguien.— dispara Caroline y suspiro con alivio

— No llega.— la apoya Elena y volteo a ver a Megan

— ¿Me acompañas por ponche? — le pregunto y asiente con una sonrisa

— Claro, te llevo.— me toma de la mano y veo a las chicas

— ¿Me esperas un segundo? — le pido a Megan y asiente

— Claro.— se aleja y me acerco a las chicas

— Les dije, lo sabe.— insiste Caroline y Elena se lleva la mano a la cabeza

— Yo me encargo de Megan, ustedes dispérsense en la fiesta y les aviso si se algo.— manifiesto y mi hermana niega

— No, si es peligrosa, estará sola allá adentro.— señala preocupada

— Estaré bien, puedo cuidarme sola, ustedes sólo pasen desapercibidas. Nos mantenemos en contacto.— asienten

— Bien, con cuidado.— piden ambas y asiento alejándome

Bien, a sufrir en esta fiesta universitaria muy aburrida y antihigiénica. Genial. Me sacrifico por la causa. Muy sacrificada.





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Narrador omnisciente
Damon había conversado con Silas luciendo como Stefan. Jeremy había sentido una sensación extraña cuando este lo tocó. El ya había tenido ese sentimiento antes.

— Bueno, te veo en la casa.— Silas se despide y Damon asiente

— Claro.— comenta a secas y Jeremy se le acerca enseguida

— Algo está mal. Cuando me tocó sentí algo donde estaba el tatuaje.— menciona preocupado

— ¿De que estas hablando? — pregunta Damon confundido

— Antes de morir, Silas me tocó y sentí lo mismo.— el vampiro frunce el ceño

— Silas se fue. Bonnie e Izzy lo convirtieron en una roca, ¿lo olvidas? — le aclara

— Morimos, Jeremy, nosotras hicimos el conjuro que lo detuvo.— le dice Bonnie desesperada— Cuando morimos, debió romperse. Está libre.

— Era Silas.— insiste Jeremy

— Es imposible.— argumenta Damon con fastidio y Jeremy voltea a ver a Bonnie para que lo ayude a que le crea

— Soy un cazador. Nosotros solo existimos para matarlo. Se lo que estoy sintiendo, Damon. Es Silas.— le suplica y voltea a verlo

— Acabo de verlo caminar entre personas que ven a Stefan. No podría engañar a tanta gente. Es psíquico, pero nadie lo haría.— Jeremy resopla

— ¿Que quería? — le pregunta ansioso y Damon se queda perplejo ante la persona que cruza por su retorcida mente

Mansión Salvatore.

— ¿Ya hablarás sobre Izzy? — cuestiona Ana mientras están en la sala — Ya hasta comiste.

— ¿Te vas? — refiere al ver las maletas junto a la puerta — Pensé que querías pasar el tiempo con tu hija.— Ana suspira con el trago en mano

— Ella no me quiere aquí. Es mejor que yo me vaya a otro lado.— la pelirroja asiente — Que tienes que decir de mi hija.

— Silas la manípulo para que ella dejara a Klaus. Si no lo hacía, iba a matarlo. Izzy prácticamente me salvó la vida, bueno, me dio la cura como castigo, pero me dejó huir.— Ana se levanta perpleja — El entró a su mente y algo hizo en ella. No se que fue, pero se que le afectó. Es lo que se.— refiere honesta y agarra una botella

— ¿Y porque Izzy no mencionó nada? — divaga caminando de un lado a otro

— Porque ella siempre ha sido la inteligente.— escuchan a Silas y voltea a ver — Es la astuta, sabe lo que le conviene.— el se acerca

— Stefan, volviste.— expresa Ana sorprendida

— De tal palo tal astilla.— le refiere a Valeria y frunce el ceño — Dudas que sea Stefan en realidad. Se lo que piensas.— se ponen a la defensiva

— Silas...— trata de ir sobre Valeria y está la lanza con magia

— Valeria, ¡corre! — le indica Ana y ella sale disparada

— Vaya, vaya, quien iba a decir que la ayudarías.— alardea Silas levantándose del suelo

— ¿Qué quieres con Izzy? — manifiesta y el relame la sangre de su boca

— Dame a Valeria y los dejo en paz. En especial a tú Izzy.— expone y la vampiro y alza una ceja — Tú no sabes todo lo que he hecho por ella.

— ¿Como que? ¿Amenazarla con matar a su novio? ¿Esa es tu forma de protegerla?— reclama y el aparta la mirada

— Anastasia...— se acerca a él y le suelta una cachetada — Auch.— se queja y ella baja la mano

— Teníamos un trato.— revela — Tú conseguirías la cura, yo te ayudaba y sacabas a Izzy del panorama de esa bruja.— el asiente

— Y eso hice. Klaus le trae problemas, y la alejé de él para que se fuera del pueblo y proteja a su hijo. Sabes de la profecía, ambos.— manifiesta

— Está es la única oportunidad para que el linaje de  Izzy prevalezca. Por eso te dije que le metieras en la cabeza que quería formar una familia. Morirá al dar a luz porque no habrá sangre de vampiro en su sistema. Sólo así podré tener lo que quería.— explica y Silas frunce el ceño

— Sólo el bebé va a sobrevivir, Ana. ¿Por que quieres eso? ¿Cuál es tu verdadero plan? — el cuestiona confundido 

— Voy a criar a su hijo como si fuera mío. Y todos ganamos; tú tienes tu venganza con la muerte de Izzy, se hace un nuevo trihibrido, y yo podré ser mamá. Todo está perfecto.— menciona en la locura

— Estas demente.— habla Damon y Ana voltea a verlo perpleja — Le quieres robar su hijo a Izzy.— la ve con asco

— No debías escuchar eso.— menciona Ana — Ahora, tendré que hacerte olvidar. Que complicado es todo esto.— el retrocede — Silas.





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Isobel
Me había fastidiado de la música, los gritos y el horrible olor a sudor por todo el sitio. Ya me quería salir, aunque Megan parecía pasarla bien bailando con unos chicos. Yo estaba muy dispuesta a irme.

— Parece que quieres morirte de aburrimiento.— se me une Jesse y bebo de mi vaso

— Y enterrarme.— se ríe — ¿Siempre son así de malas? Tenía esta fantasía juvenil de la fiesta divertida de las películas americanas.— dejo el vaso en la mesa

— Algo, si.— expone entre risas y resoplo

— Auch, que gran desilusión. Bueno, ya me siento cansada, fue un día pesado.— trato de irme y me freno

— ¿Te llamas Isabella? — frunzo el ceño — Isabel o algo así. Por el diminutivo de ti nombre.— suspiro

— De Isobel. Sólo que odio mi nombre, nadie me llama así de hecho.— aclaro y asiente

— Anotado.— hace un ademán — ¿Sabías que Isobel es variante de Elizabeth? — alzo mis cejas sorprendida — Y es de origen escocés.

— No, pero ahora lo sé.— planteo — Y Jesse es de origen hebreo. Significa "regalo" o "don de Dios." Lo leí en un artículo de nombres.— arruga sus cejas

— ¿Por que leíste un artículo de nombres? — cuestiona risueño

— Me aburre leer noticias amarillistas. El teléfono mata neuronas por pasar todo el tiempo en el.— informo y sonríe — También lo leí en un artículo.

— Me agradas.— sonrío de boca cerrada — Eres divertida.— asiento — ¿Al menos usas internet?

— No, tengo otros pasatiempos. Prefiero al vida real, donde hay libros, revistas y lienzos para pintar. Tengo otros ideales.— me ve fijamente y me pongo nerviosa

— Parece que vives debajo de una piedra.— argumenta con sarcasmo y alzo mis cejas ofendida

— Adiós, Jesse.— retrocedo para irme y me detiene tomándome del brazo

— Lamento si te ofendió. Trataba de ser gracioso.— volteo a verlo — Tu suenas tan enamorada de la vida, de la realidad humana. Y yo sólo existo.— noto su sinceridad

— No me conoces...

— No tengo que conocerte para ver a través de ti. De tus ojos.— tenemos contacto visual — Eres especial, Izzy. Lo sé.— paso saliva

— Adiós.— rompo el contacto y salgo enseguida de la casa

¿Que acaba de pasar? El sólo me dijo toda esa cursilería con conocerme en menos de veinte minutos. Seguro es un espía, y tiene que ver con Megan la rara. Todo ha sido muy extraño, pensé que la universidad sería diferente, pero aún no veo el panorama real.

Al salir, veo a las chicas al teléfono y decido acercarme. Parecían irse de la fiesta, y sin mi.

— No saben lo que acaba de...— me freno de golpe al ver un cuerpo caer frente a mi — ¡Dios! — se me va el aliento — ¡Carajo! ¡Casi se me sale el niño! — me llevo la mano al pecho

— ¿Esa es Megan? — pregunta Caroline aturdida y Elena se agacha a revisar

El corazón me latía a mil. Ella sólo cayó de la nada del techo. Estaba muy asustada, estaba con ella hace sólo unos minutos.

— ¿Qué acaba de pasar? — menciona Caroline y camino de un lado a otro muy nerviosa

— Izzy, deja de caminar me pones nerviosa y no puedo revisar.— se queja Elena y me freno

— Oh, lo siento, ¡no se que hacer en situaciones donde cae un maldito cadáver por la ventana! Esto es como un capítulo de criminal minds. No se que hacer en estos casos.— bombardeo nerviosa

— ¿Quien le hizo eso? — cuestiona Caroline y me cubro la boca al ver la evidente mordedura

— Fue un vampiro.— responde Elena conmocionada

— Tienes que estar bromeando. Esto tiene que ser un chiste.— grito viendo al cielo — Esta mas que claro, estamos muy saladas. Demasiado.

A los pocos minutos, el área estaba acordonada y había muchas patrullas, cinta amarilla en la escena del crimen y demasiados policías.

Yo estaba conmocionada sólo viendo en como una fiesta terminó en una desgracia.

— ¿Qué está pasando? — pregunta Elena — Nuestra compañera murió. Había un vampiro en la fiesta.— inhalo hondo y sobo mi vientre

Todo esto me ponía muy ansiosa. Demasiado.

— No sabemos que sabía ni que contó.— opina Caroline — Hay que irnos de aquí.— asiento

— Chicas, dejé el mensaje en su teléfono.— susurra Elena afligida y alzo mis cejas

— Eres terrible como pareja del crimen.— la regaño y se encoge de hombros 

— Tranquilas, yo lo tengo.— mis ojos se abren como platos y Elena y yo nos vemos sorprendidas

— ¿Qué? — interrumpen a mi hermana

— Hola, chicas.— nos saluda lo que parece la detective — Soy Diane Freeman, jefe de seguridad. ¿Están bien? — nos ve a las tres

— Eso creo.— responde Elena abrumada

— Entiendo que era su compañera.— informa — Lamento que la encontrarán así.— suspiro

La verdad si era muy lamentable que una chica agradable haya terminado de esta manera.

— ¿Saben que pasó? — pregunto con interés

— Había una nota. Parece que sufría depresión.— frunzo el ceño ante la respuesta

— ¿Como que había una nota? — pregunta Elena con confusión

— Su compañera se suicido.— aclara y alzo mis cejas sorprendida

— ¿Creen que fue suicidio? — me quejo ante la evidente situación

— Estamos convencidos.— afirmo y volteo a ver a Elena consternada — No encontramos su celular. ¿Lo han visto? — negamos

— No.

— De acuerdo. Si aparece, avísennos.— pide cordial y asentimos

Se aleja y nos acomodamos en un círculo las tres para escupir lo que pensábamos.

Estaban ocultando la verdad, algo tan evidente que cualquier tonto podría notar que la mordedura en su cuello no era ninguna forma de suicidio.

Sabían de los vampiros, y lo ocultaban. Justo como en casa, como si hubiera un consejo. Y algo me dice que Megan sabía de eso.

— ¿Qué está ocurriendo? — cuestiona Elena y nos quedamos en shock

— Debemos hacernos una limpia. Esto es una locura. Por algo sugerí irnos a otra ciudad, a muchos kilómetros de aquí.— bombardeo — Yale no estaba mal, ni Columbia.

— Ya vámonos de aquí. No quiero que nos hagan mas preguntas.— sugiere Caroline y asiento

De camino a nuestra habitación, Caroline iba borrando el mensaje de Elena. Parece que ahora somos expertas en obstruir investigaciones y corromper evidencia. Sólo faltaba eso.

Al llegar, nos frenamos al ver la puerta abierta, lo cual era sospechoso. Entramos y analizamos el panorama.

— Alguien entró aquí.— informa Elena y enciendo la luz

Caroline va al escritorio de Megan y me paralizo al ver que faltaban cosas, era evidente que las habían tomado.—

— No está la tableta de Megan. Ni su nota suicida. Todo es una mentira.— reitero afligida

— ¿Puedo ver el teléfono? — le pregunta Elena y Caroline se lo entrega

— ¿Saben que ahora tiene todas sus huellas en la posible evidencia? Ustedes solas se incriminan.— opino — No han visto nada de series policiales.

— Esto no tiene sentido. Primero la compañera incómoda sabe sobre vampiros, luego un vampiro la mata en la escuela. ¿Y ahora la escuela lo encubre? En serio, ¿quien es esta chica? — expone Caroline alterada

— Lo que está ocurriendo no es por nuestra compañera.— informa Elena y frunzo el ceño — Es por mi.— enseña una foto y la veo con atención — Es Megan. Con mi papá.— nos quedamos sin aliento

— Okey, ahora si que me sorprendí. Esa no me la esperaba.— menciono consternada

Vaya noche inesperada. Demasiada.



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Narrador omnisciente
Mientras tanto en aquella fosa donde se encontraba Stefan Salvatore, en una caja llena de tortura.
Luchaba con toda su fuerza para mantener su humanidad intacta, aunque su cuerpo se estaba rindiendo al sufrir demasiado. Su mente apenas podía soportarlo.

Pero había una cosa que aún lo mantenía cuerda. Una persona en la que no podía pensar. Una que deseaba que estuviera con el. Incluso cuando terminaron.

— Izzy. Izzy.— expresa desesperado mientras se ahoga

A pesar de haber dejado las cosas como amigos, pensar en ella le daba paz. Fue muy cercana a él, y le hizo ver muchas cosas que nadie logró en siglos.

Si alguien podía salvarlo de la oscuridad, era ella.

Su única forma de sobrellevar todo, era transportándose a su subconsciente.

— Espera, quédate conmigo.— Izzy lo toma del rostro y el se sorprende

— ¿Qué estás haciendo aquí? — se ven fijamente

— Se que es una tortura, pero quédate conmigo.— le rodea con sus brazos la nuca — Tu humanidad es lo único que te hace lo que eres. No la dejes.— los ojos de Stefan se cristalizan — Por favor. Por mi.— el asiente y regresa a su realidad

Ahogarse incontables veces.

Mientras tanto, en el otro lado del pueblo. Elena le había contado todo a Damon. El estaba al tanto, pero lidiaba con otro asunto más grande.

Al intento de Valeria de escapar con Jeremy, Damon la iba a entregar a Silas por respuesta de su hermano, y ella terminó ocasionando un accidente que casi cobra la vida del pequeño Gilbert.

— No le dijiste que Silas está aquí.— informa Jeremy

— Tampoco que Stefan desapareció, Valeria llegó, ni que te expulsaron.— agrega

— Le mentiste.

— No. Sólo no dije todo, para que tu hermana la embarazada y su melliza del crimen, no vinieran corriendo a ayudar. Veremos que hacer.





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Isobel
Después del gran drama que vivimos y descubrimos, decidí que necesitaba tomar algo de aire. Me sentía muy abrumada y sólo quería estar sentada en el silencio de una noche estrellada.

Necesitaba aclarar mi mente. O iba a enloquecer.

— Te ves intranquila.— escucho una voz que me paraliza completamente — ¿Día ajetreado? — me levanto sorprendida

— Elijah.— me sonríe y parpadeo varias veces

— Isobel.— se acerca a mi banca y mi corazón se acelera

— ¿Qué haces aquí? — me muestra unas flores y sonrío

— Supe que ayer cumpliste años. Lamento no haber podido venir.— me las entrega y las admiro

— Son hermosas, gracias.— menciono sincera y asiente

— No tiene que agradecer, me nació hacerlo.— la huelo y el dulce aroma entra por mi nariz

— Pero en serio, ¿que sucede? — me apoyo las flores al pecho e inhala hondo

— Necesitamos hablar de Klaus.— meneo mi cabeza y retrocedo

— Ya supe que está con otra, y está bien. Sólo dejen de preguntarme por el.— pido fastidiada y doy la vuelta

— Dime la verdad, ¿qué es lo que ocultas? Te conozco, y se que no le harías a Klaus lo que me contó. Necesito...— me giro y volteo a verlo

— ¡Estoy embarazada! — me ve desconcertado — Y para proteger a mi hijo, debo alejarme de Klaus o Silas va a quitármelo. Quiere castigarme por arrebatarle la cura. Estoy asustada, ¿si? El tiene el poder, y no quiero ponerme más en riesgo. Ya sufrí muchas perdidas, si le pasa algo a este bebé...— se me quiebra la voz y se me acerca — Perdería la cabeza, Elijah.— noto un poco de brillo en sus ojos

— Esto es magnífico, Izzy. Es el mejor regalo que puedes darle a esta familia.— frunzo el ceño — Voy a protegerlo. yo...— sonríe ampliamente y me carga sobresaltándome

— No, Elijah, bájame.— me quejo mientras me tiene en el aire — Vomitaré.— hace lo que pedí y nos vemos fijamente — Nadie puede saberlo. Ni siquiera tus hermanos, júralo. Este bebé debe nacer, y yo debo protegerlo.— inhala hondo y no me quita la mirada de encima

— Este será nuestro secreto.— me toma del rostro y me apoyo en su pecho — Te lo juro.

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