065 The Original
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Flashback. La Antigua Grecia.
— Luces hermosa pintando desde ahí.— alude Silas a Atenea
La castaña estaba debajo de la sombra de un árbol dibujando el hermoso paisaje que se presentaba ante ella desde su posición. Atenea era quien hacía los murales de los edificios del pueblo. Sus pinturas eran las que estaban talladas en aquellas paredes, ya que muchos lo consideraban un brillante don.
Comentaban que sus manos fueron bendecidas por los dioses y que vino a dibujar sus mensajes. Muchos iban tras de ella por su exquisita belleza. Pero sobre todo, un viajero en particular, Silas.
— No digas esas cosas, mi hermana podría escucharte.— expone Atenea guardando sus hojas
— Digo la verdad, lo que todos aquí piensan.— insiste y ella le sonríe poniéndose de pie
— Siempre tan coqueto, Silas. ¿No te cansas? — el hechicero se le acerca
— No contigo.— le da una mirada pícara y tienen contacto visual
— Lo mismo le dices a todas. Qetsiyah podría enloquecer por ti.— el bufea y acaricia el rostro de la bella joven
— No estamos juntos. La dejé por que tengo otros intereses.— Atenea alza sus cejas incrédula
— No es lo que ella dice.— el baja su mano y hace una mueca
— Está obsesionada conmigo. Pero es verdad, no es de hombres desear a otra mujer.— tira la indirecta y Atenea sonríe
— No funcionará conmigo.— el se acerca más a ella, quedando tan cerca que sus labios podrían tocarse
— ¿Estás segura? — el jadea poniendo nerviosa a Atenea — Porque no puedo dejar de pensar en ti. Es como una clase de devoción. Te pienso día y noche. Estancada en mi piel.— la castaña lo ve sorprendida
— ¿Por qué? Sólo somos amigos. Compartimos muchas cosas, pero hemos puesto un límite.— se muestra confundida y el toma su rostro entre sus manos
— Tienes un alma pura y un corazón igual. Sin negar tu exquisita belleza.— los ojos de Atenea se iluminan — Eres la vida misma. Tienes una llamativa aura que permite a todos a tu alrededor sentirse en paz, es algo inexplicable lo que puedes hacer sentir.
— No sabía que me veías así.— expresa Atenea con nostalgia
— ¿Quien no podría? — ella le sonríe con ternura
— Tu también eres especial. Sólo debes verlo.— el le sonríe y arrastra su rostro hacia el suyo
Provoca un beso explosivo entre ambos brujos. Uno que condena a un amor que jamás estuvo destinado a ser. O Tal vez si, pero el corazón roto de una mujer, siempre provoca una venganza más fuerte que la de un amor.
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Presente
Lo primero que todos me dirán será, "¿estás bien?" "¿Como te sientes?"
Quería evitar aquellas dos preguntas con toda la oportunidad que tenga. No quería tener que dar explicaciones sobre el infierno que estaba viviendo, decir infierno se queda corto.
Recordar todas mis acciones, mi sentir y saber lo cruel que fui, me carcome por dentro.
En este punto de mi vida, me siento peor que cuando quise apagarla. La culpa es el sentimiento más traicionero, y por el que más sufres. Ahora siento que necesito encontrar la forma de dejar de sentirla para poder seguir adelante, o seguiré estancada.
Me avergüenzo de en quien me convertí, fui el villano de una historia. Jamás creí que yo sería capaz de llegar a ese nivel de maldad. Lastimé a las personas que amo, y es lo que más me duele, pero, en lo que no dejo de pensar, es en la muerte.
Jenna y Jeremy ya no estaban y sentía un horrible nudo en la garganta, quemé la casa y todos los recuerdos, me sentía terrible por ello.
Siento que voy a enloquecer, siento que hay un nudo en mis pensamientos que no me deja avanzar y tengo miedo, tengo miedo de que esté triste por siempre. Ya me cansé de todo este trauma acompañado de dolor.
— Te fuiste de la cama esta mañana.— habla Klaus a mi espalda — Me preocupaste.— suspiro solo viendo el paisaje
— Necesitaba silencio. Mis pensamientos no dejan de torturarme.— expongo y se sienta junto a mi en el tejado
— Se que no quieres que haga la pregunta.— volteo a verlo sorprendida — Te conozco, y se que la odias. Aunque no puedo evitar querer saber la respuesta.— sonrío
— No la tengo. Estoy aquí sólo admirando que aún es de noche, falta poco para que amanezca. No puedo dormir, cierro los ojos y veo todo lo que hice, son como imágenes atascadas en mi cabeza.— explico sin quitar la vista del cielo
— Con el tiempo pasará, sólo lo recientes ahora.— aconseja y volteo a verlo
— ¿Por que querían que la encendiera? ¿Para que ustedes se sientan mejor? — inquiero y frunce el ceño — ¿Era para eso?
— No, no, por que esa no eras tú.— alzo mis cejas
— ¿Y está versión triste, deprimida y miserable, si? ¿Esta es quien estoy destinada a ser? — bombardeo y se queda callado — Todos siempre quieren algo de mi. Tal vez mi sanidad o que no intente matarlos. No importa lo que sea, siempre quieren que sea la que está en control.— el niega
— Tu sabes que a mi nunca me ha importado lo que piensen los demás. Yo te amaría así fueras el mismísimo diablo.— explica y suspiro
— Fui el diablo y luchaste hasta el cansancio por recuperarme. Por que todos son egoístas.— aparto la mirada — Tu querías que yo te amara. Querías que estuviera de tu lado. No podías soportar la idea de que me habías perdido.— asiente
— Exactamente es eso.— frunzo el ceño — Yo puedo ser el monstruo de todos. Puedo matar personas si me resulta conveniente, torturar si lo necesito. Pero hay una cosa en particular que yo tengo y tú no.— nos vemos fijamente
— ¿Y que es eso? — suspira y no me quita la mirada de encima
— Yo estoy enamorado de ti. Te amo.— alzo mis cejas — Puedo ser la bestia, pero contigo soy el hombre. Sólo tengo corazón para ti. Tú no tenías humanidad y no sentías absolutamente nada, por eso eras cruel. Yo puedo ser ambos. Tú no.— bajo la mirada — Si tú quieres ser como yo, hazlo, yo estaré de tu lado. Pero, ¿en serio es lo que quieres ser? Ser malo te hace miserable, sentirte vacío. No te hace ignorar las cosas que has hecho y has vivido. Yo me sentía así hasta que te conocí.— volteo a verlo — Tu fuiste mi salvación.— sonrío ligeramente
— Es sorprendente como puedes aconsejarme tan bien. No creí que tú serías capaz de eso.— se ríe — Es lo que necesitaba escuchar, y ahora quiero besarte. En serio quiero...— el me calla besándome por sorpresa
Puso su mano fría sobre mi cálido rostro. El me sostenía como si no quisiera dejarme ir. Sus feroces labios acariciaban los míos con un beso que estallaba todos mis sentidos.
Si lengua se enredó con la mía creando una mezcla de emociones que excitaban a mi cuerpo. Aquel movimiento tan sencillo, que formulaba una química increíble entre nosotros, fue como si era algo que ambos deseáramos con el alma.
El me besaba con mas aferro y yo cedía como toda una sumisa masoquista. El momento se fue poniendo caluroso y cambié de posición poniéndome encima de él.
Me siento en sus piernas y el apoya sus manos en mis caderas, yo deslizo mis manos por su nuca hasta llegar a su pecho. El suelta un jadeo de gusto y yo aparto mis labios lentamente permitiéndonos respirar.
Puse mi frente con la suya mientras nuestras respiraciones congeniaban formando un solo suspiro. El me miró y yo lo miré sólo teniendo un contacto visual despampanante.
El me veía como la fruta prohibido de aquel jardín, como aquel deseo que sus cuerpo gozaba de disfrutar; eso alteraba a toda mi química.
Nos quedamos en silencio unos segundos, sólo admirándonos el uno al otro. Sólo haciendo algo tan sencillo como mirarnos. Lo que alguna vez nos causó una tensión impresionante.
— ¿Qué estamos haciendo? — interrogo confundida el pasa su mano por mi rostro
— No lo se. Lo único que se, es que quiero arrancarte la ropa ahora mismo e ir a esa habitación a hacer cosas de las que van a estar celosos.— se forma una sonrisa en mi rostro
— Nos van a escuchar. Todos en la casa tienen oído vampírico.— el jala mi rostro al suyo para hablarme a la oreja
— No me importa.— susurra erizando mi piel, me aparto
— A mi si.— suspira con desánimo — Vamos a tu casa.— sonríe ampliamente y me abraza haciéndome reír
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Narrador omnisciente
— ¿Como está Hayley? — le pregunta Ana a Elena
— Aún no despierta, supongo que debe ser por que Klaus le rompió el cuello. Tarda.— aclara mientras la observan en la cama
— Ella se sacrificó por Izzy. No sabía que la quisiera de esa manera. Bueno, las vi crecer juntas, pero hubo cosas que las separaron.— explica y Elena suspira
— Siento que no conozco ni un cuarto de la vida de mi hermana. Ella siempre fue tan reservada, tan misteriosa. Creo que nunca terminé de conocerla.— expone y Ana sonríe
— Izzy es la clase de chica que sabe hacerte sentir bien, pero jamás cede ante nadie. Creo que en el fondo ella siempre supo que no era como el resto, y siempre buscó la manera de mantenerse oculta del mundo. No sólo sus pensamientos, si no todo lo que la rodeaba.— informa y la castaña voltea a verla
— Tu eres su madre, ¿por que nunca trataste de entrar a su vida? Parece que la conoces mejor que nadie en este mundo.— se muestra Elena curiosa y Ana suelta un gran suspiro
— Cuando has hecho cosas malas para llegar a donde estás, te das cuenta que si hay algo bueno en tu vida, no tratas de arruinarlo. Sabía que yo no tenía la cordura para cuidarla. Sabía que era más peligroso que me tuviera en su vida. Era de conocimiento quien era yo, en ese momento como Valeria. Yo no quería ser madre, no lo buscaba. Sólo quería recuperar lo que perdí.— explica y la Gilbert la ve sorprendida
— ¿Y por que hiciste todo eso? — insiste y Ana se queda en silencio por unos segundos
— Una Petrova siempre buscará el poder. Siempre seremos egoístas a nuestra manera. Lo mío fue la venganza por una traición, eso me convirtió en mi peor versión. Me embaracé para recuperar lo que me arrebató mi propia hermana. Y me hice de un corazón vacío, hasta que la vi por primera vez. Sonará ridículo, pero había un brillo en ella.— Elena sonríe — Me di cuenta, que alguien tan oscuro como yo, pudo crear algo tan puro como ella.
— ¿Por que no le demuestras lo que sientes? Eres la única familia que le queda después de mi. Tú eres su madre, Ana. Recupera los veinte años que perdiste.— la vampiro baja la cabeza — Si ella sabe lo que sientes por ella, tal vez te deje ser parte de su vida. Ser parte de los próximos siglos.
— Por que sólo le oculto cosas, Elena. Ella no sabe toda la verdad.— la castaña frunce el ceño — Hay secretos que es mejor mantener bajo tierra.
— ¿Que no estás diciendo? — pide con seriedad
— Son secretos que probablemente hagan que todo cambie. No están listos.— la Gilbert se le acerca y Ana la ve sorprendida
— ¿Que es? — insiste
— Anastasia Pierce hizo todo lo posible por conseguir lo que quería. No importaba las consecuencias, ella lo tomaba.— expone y la Gilbert se preocupa
— ¿Como Katherine? — Ana la ve fijamente
— Era peor que ella.— Elena se sorprende — Nadie podía detenerme. Nadie me veía venir. Hice lo necesario para ganar.— sus ojos se cristalizan
— ¿Que hiciste, Ana? — se le forma un nudo en la garganta a la vampiro
— Tuve un hijo antes que Izzy.— Elena la ve perpleja — Pero el nació muerto. Fue por eso que decidí tener a Izzy. No me detendría.
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Isobel
Estábamos en su casa en el despacho. El preparaba un trago mientras yo esperaba en el sofá que el viniera.
Por unos segundos sólo me pregunté "¿qué estaba haciendo aquí?" Sabía que ambos teníamos esta gran tensión sexual, y yo estaba en un momento muy vulnerable. No sabía si este impulso después me traería consecuencias, por que no se lo que quiero, no se si lo que ahora me funcione sea una relación, o necesite tiempo para mi.
— Se que cuando estas extrañamente callada estás sobrepensando algo.— me da el vaso — ¿Qué es?
— Ahora quieres saber todo lo que pienso. Eso te hace controlador.— bebo y sonríe sentándose frente a mi — Debería ver todas las banderas rojas.
— Las ves, pero decides ignorarlas.— lo veo tras el cristal del vaso — ¿O me equivoco? — bajo el vaso y relamo mis labios
— Somos tóxicos, ¿te das cuenta? — se apoya en el respaldo — Eres el mal encarnado y yo sigo detrás de ti como una ciega estúpida.— sonríe y bebe
— Creo que es por algo más.— deduce y alzo mis cejas
— Wow, casi se me olvidaba que hablaba con el gran ególatra Klaus Mikaelson.— me burlo y sonríe — ¿Crees que eres el mejor sexo que he tenido? — arquea una sonrisa
Si, si lo era. Pero claro que no se lo dejaré saber. Siempre seré la
— Yo fui el que te enseñó lo que era.— lo veo perpleja — ¿O me equivoco? — bebo
— El primero no siempre es el mejor.— ataco y me ve fijamente — Solo digo, o si no, ¿no soy lo suficiente para ti? — niega — Espera, ya recordé que dormiste con todas mis versiones.— se ríe
— El encanto Petrova.— dejo el vaso en la mesa algo ofendida
— ¿Esa es tu gran respuesta? — lo veo algo molesta y se levanta de su asiento
— ¿Cuando vas a dejar ese tema por la paz? — se apoya en el respaldo del sillón encajonándome
— No lo se.— nos vemos fijamente — Tal vez jamás pueda hacerlo. Tal vez por eso no funciona.— frunce el ceño
— ¿A que te refieres? — me ve confundido y suspiro
— No sólo se, olvídalo.— aparto la mirada rompiendo el contacto visual
— Izzy, puedes confiar en mi. Sólo dime lo que piensas y tal vez podremos arreglarlo.— volteo a verlo
— No puedo olvidar del todo que estuviste con mis doppelgängers, ¿si? Aveces me siento el respaldo o el remplazo mejor dicho.— me cruzo de brazos y el me toma del mentón
— ¿Como te demuestro que eres la mujer que más he amado durante mil años? — sonrío — Dímelo y lo haré. Te daré lo que quieras.— suspiro
— ¿Por que yo? — insisto y sus ojos azules brillan
— No me enamoré de ti sólo por tu aspecto físico, Izzy. No me quede por eso.— frunzo el ceño — Tu fuiste la única que ha visto a través de mi. Has visto mi lado más oscuro, y sigues aquí. Gen y Ana se enamoraron de la versión que yo les di. En cambio tu, tu te enamoraste de Niklaus Mikaelson en todo su esplendor. Ellas vieron al monstruo y me tuvieron miedo, huyeron. Tú, tú estás aquí. Me amas siendo tal y como soy, y eso es lo que he buscado durante un milenio. Y contigo, contigo lo tengo.— lo veo conmovida — Esa es la razón por la que no quiero vivir sin ti. Por que me has dado el amor que me negaron por tanto tiempo, que ya había olvidado como se sentía. Lo recupere cuando te conocí.— mi corazón se acelera — Tu fuiste la clave de todo. Siempre fuiste tú a la que estaba destinado a conocer. Eras tú.— acaricio su rostro con ternura
— Nik, eso era lo que necesitaba escuchar. Gracias por abrirte conmigo.— tenemos contacto visual
— Jamás te vi como un remplazo, siempre te vi como mi destino.— sonrió ampliamente y arrastro su rostro hacia el mío provocando un beso
Un beso que demostraba que compartía el sentimiento, que lo amaba de una manera tan intensa que siento que jamás podría amar a nadie más con esa fuerza.
Klaus me hizo sentir que todos tenemos oscuridad, pero también luz. Que somos capaz de ser amados por ser quienes somos, y no debemos ocultarnos ante nadie para lograr ser amado.
Jamás pensé que el llegaría a enseñarme algo como esto, pero logró abrirme los ojos. Logró hacerme ver más allá de mis perjuicios y creencias. Me enseñó que el amor no está escrito, está destinado. Y cuando encuentras esa unión, no eres capaz de dejarla ir.
El beso había revivido aquel momento candente en el tejado. Me tomó con fuerza con sus grandes manos del rostro.
Mis labios acariciaban los suyos dando una pasión inigualable. Había una sincronía única que me estremecía por completo.
Tomé el control y lo senté sobre el sofá poniéndomele encima. Quedé en sus piernas sin soltar sus delicioso labios.
El apoya sus manos sobre mi cintura pegándome más a él. Aparta sus labios cortando el beso, y jadeo tomando aire.
El baja a mi cuello comenzando a besarlo, provoca que arquee mi espalda por satisfacción.
Sus delicados movimientos hacían que mi piel se erizaba y mi química corporal deseara arrancarle la ropa y que me hiciera suya.
Agarré su rostro deteniendo sus besos, el me ve con sorpresa y mi respiración se agita solo observándolo.
— Sólo subamos a la habitación.— sonríe y con un brazo me levanta para cargarme entre sus brazos
Me lleva a velocidad vampírica provocando que llegáramos con rapidez a su habitación.
— Odio cuando haces eso.— me quejo mientras va caminando conmigo en brazos
— Acostúmbrate.— suelta directo y alzo mis cejas
— Yo te enseño a que te vas a acostumbrar.— alardeo y sonríe
Me pone sobre la cama quedando sobre mi, así teniendo todo el control.
— Y yo te enseñaré lo que sabe hacer un hombre de verdad.— muerdo mi labio inferior y el relame sus labios con goce
El arranca mi blusa con brusquedad dejando mis pechos expuestos, respiro agitada y los admira con devoción.
El pone sus manos sobre ellos provocando que mordiera mi labio inferior ante la satisfacción de su tacto sensual. Jadeo mientras el se inclina a besar mi cuello haciendo que me estremeciera.
Lo agarro de la nuca con fuerza pegándolo a mi, y con sus manos libres fue bajando mi falda con la ropa interior.
Inhalo hondo al saber lo que venía, me preparo y el fue moviendo su cabeza hasta quedar justo frente a la mía.
Acaricio su rostro y lo atraigo hacia mis labios dándole un beso tanto feroz como sensual. Pude escuchar su satisfacción al ser besado por mi, el se aferró y fue cuando la acción comenzó.
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Narrador omnisciente
— Empacas ligero.— le refiere Ana a Stefan al ver una maleta en la entrada
— Dije que ayudaría a Izzy a recuperar su humanidad, y lo hice. Ella tiene la ayuda de Klaus.— la vampiro lo observa por unos segundos
— ¿Y pondrás un país de distancia? — la Petrova se cruza de brazos y el suspira
— ¿Que debería hacer? Siento que ya no queda nada aquí para mi.— expone el vampiro y ella se le acerca
— Vivías aquí antes de conocerla. Busca la manera de superarla.— aconseja y el asiente
— Estaba con Elena y era feliz. Pero por alguna razón, cuando vi a Izzy, fue como si todo tuviera color. Elena es una excelente mujer, tiene este brillo consigo a pesar de haber vivido cosas que una chica no debería. Ella me daba calidez y me hacía ver todo con inocencia de nuevo. Pero con Izzy fue como si todo se detuviera. Como si todo tuviera sentido, fue el destino. No puedo explicar lo que siento por ella, lo que me hace sentir. Es como si me consumiera.— expone y la castaña lo ve sorprendida
— Es por que es la profecía, Stefan. Ustedes dos están destinados a amarse, pero jamás a estar juntos.— la ve perplejo — Silas y Atenea fueron malditos por Qetsiyah y todos sus doppelgängers, prohibió su amor. Tú puedes amarla, pero al final, algo los va a separar.— agacha la cabeza para procesar
— ¿Como sabes todo esto? — pregunta con nostalgia
— He vivido quinientos años. Por supuesto que he investigado todo lo que conlleva mi linaje.— el voltea a verla — ¿Por que crees que te enamoraste de mi y de alguna forma me perdiste? En nuestro tiempo fue Damon, y en el presente es Klaus.— el suspira asintiendo
— ¿Dices que el destino hace mi vida amorosa miserable? — sugiere y Ana sonríe
— Creo que debes de fijarte en alguien más.— el vampiro sonríe y agacha su cabeza — Desafía al destino, Stefan. Eres un buen hombre, encontrarás a la indicada. Cualquier chica sería afortunada de tenerte.— el voltea a verla y le sonríe
— ¿Donde está la trihibrida demente que acaba de recuperar su humanidad? Por que el idiota de Klaus nos dejó un cadáver en la casa y ese cadáver acaba de despertar y me lanza cosas, así que, ¿donde rayos esta Izzy? — pregunta Damon y se ven entre ellos
— No tengo su localizador, puedes no se, usar el aparato del siglo que contacta personas. ¿Lo conoces? Se llama celular.— se burla Ana y Stefan sonríe
— Ana, te estoy tolerando, así.— Damon le señala una medida corta — No está siendo mi mañana, así que, no digas estupideces.— la castaña alza sus cejas
— ¿Te hace falta sexo? — se burla Ana y Stefan hace gesto de disgusto
— Bueno, yo iré a ver al cadáver que lanza cosas, ustedes sigan haciendo lo que hacen.— menciona el vampiro alejándose
— Traté de llamar a tu insoportable hija, pero la que no sabe usar un teléfono es ella.— aclara yendo a servirse un trago
— ¿Por que estás tan de mal humor? Usualmente es tu personalidad, pero hoy estás menos tolerable de lo normal.— opina Ana y el bebe
— Esto de tener pareja no es lo mío.— vuelve a beber y deja a la vampiro pensando
— ¿Tenías pareja? — suelta con incredulidad
— Elena, Ana.— la castaña asiente con sorpresa
— No lo sabía, bueno, es raro que le hables a tu ex de tu novia. Así que, yo también me voy con el cadáver que lanza cosas.— sugiere y da la vuelta
— Ella me dejó.— Ana se detiene — ¿Por que todas lo hacen? Lo intento.— voltea a verlo
— No lo se. Yo no te dejé.— el alza sus cejas — Nunca te dejaría. Pero ya pasaron casi doscientos años, nada es igual, ¿cierto? — el se queda en silencio
— ¿Aún crees que hay algo entre nosotros? — la vampiro hace una mueca
— Que digas eso me hace creer que para ti no. Y está bien, Damon. Hiciste tu vida y yo...yo morí. Parece que estoy igual que Stefan.— frunce el ceño — Algo entre nosotros. La cosa es, que no te deje. Tendrás que preguntarle a Elena que fue lo que pasó y tratar de arreglarlo si quieres estar con ella. Es todo lo que puedo decir.— el la ve fijamente poniéndola nerviosa
— Gracias por el consejo.— la vampiro asiente y sigue su camino — Tampoco dejé de pensarte en 145 años. Tú fuiste la indicada.
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Isobel
Había escapado de la casa de Klaus por que tenía cosas que pensar. Una de ellas, es esconderme de todos mis amigos por mis horribles acciones. Lo que hago aquí es evadir la situación, parece que es lo que mejor hago últimamente.
Me avergüenzo tanto que quiero cambiar de continente o poner un país de distancia, lo que sea grita "huir." Hice tantas cosas malas, tantas que juro por Dios quiero borrar. Así que, por ahora, me escondo de la gente, aunque esté en el único restaurante de este pueblo tercermundista.
Anoche tuve mucho sexo y me hizo sentir bien, pero también culpable. Fui a la farmacia y compré unas pastillas anticonceptivas. Esas que te dicen los maestros que debes tomar si tienes relaciones sin protección, la del día siguiente.
Estaba en una mesa con ellas en mano. La farmacéutica me dijo que tenía hasta cierta hora para beberlas. Y aquí estaba yo con la caja en mano y un vaso de agua, preferiría una buena copa de vino. Así estaría drogada. Pero debía tener la mente clara para elegir si quiero tener un hijo, o matar a los nadadores de Klaus Mikaelson. Es algo grande de decidir.
— La chica del momento.— alzo la cabeza y escondo la caja
— ¿Rebekah? — la nombro con sorpresa y se sienta en mi mesa
— La misma hasta donde se.— contesta con naturalidad
Pensé que querría arrancarme la cabeza por engañarla para quitarle la cura y negarle lo que siempre ha querido "ser humana."
— Mira, yo lo siento. Lo que hice fue cruel y juro que me arrepiento. No se que más decir mas que una disculpa.— expreso sincera y suspira
— No puedo reclamarte por algo que se que tú no hiciste, te conozco.— sonrío — Estamos bien.
— Gracias.— menciono serena y me muestra una clase de invitación desde su mano — ¿Que es?
— La invitación de la graduación.— aclara y alzo mis cejas — ¿No lo recordabas? — niego
— Sinceramente, es lo que menos me viene a la cabeza. Ni siquiera he tenido tiempo de procesar nada de lo que pasó el último mes.— explico y suspira
— Estas aquí, sola, supongo que escondiéndote de todos.— opina y asiento — ¿Por que bebes agua y no una botella de tequila? — sonrío y veo el vaso
— Por que necesito pensar con la cabeza fría. El tequila me hace hacer locuras.— resopla y pone la invitación en la mesa
— A ver si entiendo, se envían notificaciones de la graduación, ¿y las personas piensan en darte dinero? — cuestiona y asiento
— Básicamente.
— Es brillante. ¿Por que no participas? Seguro que si le envías una a Klaus y los Salvatore, te dan un gran cheque.— sonrío
— No hablemos de chicos.— pido — Además, no tengo mucha familia. No tiene importancia.
— Ya somos dos. Además no creo que mi madre deseaba verme con una toga. ¿Y tu mamá? Se que Ana ya te contó la verdad.— cuestiona y resoplo apoyándome en el asiento
— Ana no es mi mamá. Puede que sea la biológica, pero jamás fue algo más.— aclaro y alza sus cejas
— ¿Algo duro no crees? — me quedo pensando unos segundos
— La única madre que he tenido en veinte años esta muerta, nadie ocupará el papel de Jenna.— expreso con nostalgia — Así que, a nadie le importa si me gradúo.— agarro mi vaso — La verdad es que a mi tampoco.— bebo
— ¿Has hablado con tu hermana? No es que me importe, pero Matt me abrió los ojos.— frunzo el ceño — Ahora trato de ser mejor persona, y eso significa escuchar a tu única amiga.— sonrío
— No, no he hablado con mi hermana y no he hablado con Hayley, quien está en transición. Yo estoy aquí huyendo de todos por que no se que decir. Se que tengo como mil disculpas pendientes y apenas me adapto a todo.— explico y alza su mano
Parecía que iba a pedir algo para beber. Yo aún tenía las pastillas en la mano y una decisión muy importante que tomar.
— Yo pienso que todos van a entender lo que pasó. Son tus amigos y saben que la chica que hizo todo el caos, no era su amiga. Tú no les harías daño.— aconseja — Una botella de tequila, la necesitamos urgentemente.— le pide al mesero
— Es medio día, Rebekah.— me quejo y bufea
— Somos vampiros, no es como que nos vaya a dar una enfermedad renal.— opina y sonrío negando — Supongo que has hablado con él bastardo de mi hermano.— relamo mis labios — Está bien, puedes decirme. Omite los sucios detalles que vomitaré.
— Si, he hablado con el.— juego con mis dedos — No tenemos nada claro, bueno, yo no tengo nada claro por que lidio con mis problemas.— explico
— ¿Klaus quiere algo serio? — asiento y alza sus cejas — Bueno, esa no la vi venir.— sonrió — Por supuesto que quiere algo serio, es un obsesivo que no dejaría que ningún otro hombre te toque.— resoplo
— No es así.— murmuro y me cruzo de brazos
— Te daré este consejo por que somos amigas, y según el manual de la amistad eso es lo que hacen, aunque sea cruel.— asiento — No te conviene relacionarte con nosotros. Todo lo que tocamos...lo destruimos.— alzo mis cejas — Klaus fue el causante de todo tu infierno, y lo mejor que podrías hacer, es alejarte de él.— bajo la cabeza pensativa
— ¿Tu crees? — cuestiono y asiente confiada, dejan la botella
— Te la vives con Klaus. ¿Alguna vez has pensando que necesitas un tiempo para ti, para que descubras que es lo que realmente quieres? Eres joven, hermosa y con metas. Puedes ir a la universidad y no se, conseguir a algún chico o buscar otros intereses. Este pueblo está como maldito, Klaus siempre es el inicio de tu ecuación. Opino que es momento de que Izzy Sommers descubra que es lo que quiere en su vida.— bajo la vista a mis manos
Observaba la caja de pastillas. Ahora todo tenía más sentido, Rebekah puede tener razón. Me hace falta experimentar cosas en mi vida, cosas que me hagan sentir una joven que aún tiene algún extraño propósito en la vida.
Necesito conocer, disfrutar y buscar. Se que Klaus ahora no es el hombre de las respuestas, y se que no es de los que piensa que su novia va a la universidad, creo que queremos cosas distintas, al menos por ahora. No es para siempre.
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Narrador omnisciente
Bonnie y Katherine habían hecho un trato. Uno que lleva a la avaricia de la Petrova. La bruja Bennett necesitaba la lápida de Qetsiyah para un hechizo, y a cambio le ofreció a Katherine la inmortalidad en charola de plata.
La vampiro ya no quería temer de nadie, mucho menos de los originales. Así que accedió y ahora había una dupla extraña entre la bruja que odia a la causante de todas las desgracias de sus amigos.
Pero tenía planes más grandes que su orgullo, y eso era más grande que cualquier cosa que haya querido. Así atraiga consecuencias.
— ¿Por que vinimos? — insiste Katherine sin paciencia
— Quieres que te haga inmortal como Valeria para que nada te haga daño. Para hacerlo, tengo que hablar con Atenea. Para eso debo correr el velo al otro lado.— explica y se levanta del suelo
— Pero eso no explica por qué pasé por el lodo con mis botas de 500 dólares.— se queja y Bonnie la ve con molestia
— A unos kilómetros, 12 híbridos murieron en el sótano Lockwood.— señala — Unos kilómetros allá, 12 humanos en la granja Young. Y aquí murieron 12 brujas.
— Trece si no lo has captado.— opina Katherine con fastidio
— Es el triángulo de expresión. Tengo que cargar los tres puntos y canalizar el poder de la lápida de Silas. Cuando eso pase puedo bajar el velo dentro de los tres puntos. Lo suficiente para lo que necesito.— explica la bruja
— ¿Y que es lo que necesitas exactamente?
— Silas ha atormentado a mis amigos. ¿Ahora quiere traernos el infierno? Es malvado. En 2000 años sólo una persona lo ha atrapado...— la interrumpe
— Déjame adivinar. La doppelgänger de la perra de mi hermana. Tuvo la suerte de tener un súper linaje, y no lo merecía.— expresa con celos
— Si la contacto, puede decirme como lo hizo. Ella fue quien ayudó a Qetsiyah. Ahora dame la roca.— ordena y Katherine la ve pensativa
— ¿Vas a llenar a Mystic Falls con muertos sobrenaturales para "pedirle" a otra copia milenaria de mi hermana, no un favor, si no dos? — expresa incrédula — Creo que iré con un mejor postor.— se da la vuelta y una clase de energía la frena — ¿Que rayos?
— Nos enlacé.— Katherine se gira a verla — Estarás conmigo todo el día. Silas puede disfrazarse, si lee tu mente y descubre que no necesito la luna llena. Se acabó.— expone — Ahora, la lápida si quieres ser igual de poderosa que el linaje de tu hermana. Parece que le tienes mucha envidia.— la Petrova la ve con furia
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Isobel
Damon me había dejado el celular lleno de llamadas y mensajes con fuertes amenazas. Parece que Hayley despertó y está muy confundida, necesitaba mi ayuda para completar la transición, debe beber mi sangre.
Terminé de hablar con Rebekah y me dirigí a mi auto para poner en marcha a la mansión Salvatore.
Mientras estaba en el asiento, vi la botella de agua y la caja. Tomé una decisión, una que espero funcione y no haya bollos en mi horno.
Saco la tableta y me la bebo con agua. Hago gesto de disgusto y cierro la botella dejándola en el asiento de copiloto. Aprieto mis manos en el volante y sólo inhalo algo de aire.
Ya con la mente clara, enciendo el auto y trato de avanzar, pero una persona provoca que frene de golpe dándome un susto.
— Maldición, esta vez no fui yo.— me quejo y quito el cinturón
Me bajo del auto para reclamarle al tonto que se pone en media calle frente a un auto en movimiento, o es suicida o ciego.
— ¿Cuál es tu...? — me callo al ver el horrible aspecto del sujeto
— ¿Aterrador? — me quedo sin palabras, estaba inmóvil
La apariencia del hombre era escalofriante. Llevaba una chaqueta que lo cubría por completo, lo acompañaba una gorra. Su rostro parecía quemado, como si fuera un monstruo. El sólo dejaba que pudiera verlo.
— Tu cara lo muestra.— refiere y se me acerca, pero retrocedo
— ¿Quien eres? — interrogo y dejo de moverme
— Creo que sabes quien soy.— lo veo perpleja y me sonríe
— Silas.— suelto impresionada y se me acerca
— Es impresionante como la naturaleza creó a los doppelgängers, ¿no crees? — permanezco en completo silencio — Todos son iguales, pero por alguna razón, algo los diferencia. Te he vigilado desde que llegué. Eres un desastre.— suspiro
— Gracias por el halago, pero tengo cosas mas importantes que hacer.— me doy la vuelta y trato de abrir la puerta de mi auto, el la azota cerrándola
— No he terminado.— volteo a verlo — No por que no pueda leer tu mente, significa que no puedo tener poder sobre ti.— frunzo el ceño
— ¿Crees que te tengo miedo? — doy un paso hacia atrás — También soy inmortal.
— ¿Por que huyes de mi? — me cruzo de brazos
— Por que quieres algo de mi, ¿no? — deduzco y sonríe asintiendo
— ¿Donde está Bonnie? — frunzo el ceño — Tú y ella son las únicas a las que no les puedo leer la mente, y es un verdadero fastidio.
— ¿Por que quieres encontrarla? — cuestiono y se me acerca
— Quiero que me ayude a hacer el hechizo para destruir el purgatorio.— lo veo perpleja — Se esconde de mi, algo me dice que trama algo.— paso saliva tensa
— Tengo que...— me toma del brazo con fuerza
— Se como conseguir el arma que puede matarte, que puede matar a tu gran amor, Klaus, ¿no? O era Stefan, es difícil.— se burla y lo fulmino con la mirada
— ¿Por que no cierras la boca? — pido y hace más presión lastimándome
— Atenea me traicionó, y por eso, juré que me iba a vengar. Y eso significa que te haré pasar un verdadero infierno, Izzy.— amenaza y lo veo fijamente
— Yo no soy ella.— aclaro y me suelta
— Atenea está muerta, pero tu rostro es un breve recordatorio del idiota que fui al confiar en ella. Así que, tu pagarás sus platos rotos.— impone y alzo mi mentón
— ¿Que te hace creer que no puedo vencerte?— ataco y suspira
— Soy inmortal, Izzy. Valeria y yo somos los únicos que tienen el elixir que Atenea y Qetsiyah hicieron. No hay poder humano que nos extinga, así que, ni siquiera tú podrías contra mi.— advierte y lo veo con molestia — Y eso me hace tu rival más letal. No te mataré, por que hicimos un trato. Pero si te castigaré.
— No te tengo miedo.— impongo y se inclina para quedarme cerca
— Deberías.— opina — Nos estaremos viendo, Izzy. Cuando menos lo esperes, tu mundo va a colapsar. Ahora, quiero que le digas a Bonnie que la estaré esperando mañana. Si no va, empezaré contigo mi venganza.—desaparece y me apoyo en la puerta del auto
¿Qué demonios acaba de pasar?
Necesito encontrar a Bonnie con brevedad. Si la conozco bien, está haciendo una locura ahora mismo, seguro, tiene que ver con levantar el velo, pero no para Silas, si no para sus propios planes.
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Flashback. La Antigua Grecia
— El es un mal hombre, Atenea. El engaña a las mujeres y las envuelve para obtener lo que quiere. No le importas.— la aconseja Qetsiyah
— Tienes razón. Acaba de ver que ahora está tras mi hermana.— expresa con decepción — Te juro que yo no tenía idea que él seguía contigo cuando estábamos juntos. Yo no lo hubiera hecho.— la bruja tomó su mano
— Te creo, se la clase de hombre que es.— la Petrova asiente — Por eso se que me vas a ayudar con mi plan de venganza.— Atenea frunce el ceño
— ¿Qué harás? — Qetsiyah la suelta y dedica una sonrisa — Re formulo, ¿que quieres de mi?
— Se que eres una bruja, una de un linaje poderoso. La única en tu clase.— Atenea alza su mentón — Se que tienes un grimorio y se que conoces todos los hechizos en el.
— ¿Cuál es tu punto, Qetsiyah? — pide déspota
— Vas a ayudarme a crear un suero de la inmortalidad para mi.— Atenea la ve perpleja — Pero, para el castigo de Silas, bueno, se que tienes ideas. Tú sabes un buen hechizo.— indica
— Algo me viene a la mente. ¿Pero para que quieres el suero de la inmortalidad? — la ve confundida
— Por que le haré creer a Silas que no se que me engaña. El día de la boda, el sabrá quien soy.— expone y Atenea la ve con atención
— Cuenta conmigo.
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Isobel
Primero fui a la mansión Salvatore a ver a Hayley. Ella me necesitaba mas que nunca. Me siento culpable por que su vida cambiara de forma radical gracias a mi. Yo odie convertirme en vampiro, no se lo desearía a nadie, no me imagino lo lamentable que debe ser para ella.
— Hola.— entro a la casa con la voz tímida
Aún me avergüenza que casi mato a Damon y las cosas crueles e insensibles que les dije a ambos.
— ¿Como estas? — me pregunta Stefan y tenemos contacto visual
— No lo se. No he pensando en eso.— respondo sincera y asiente
— Ella está en la cocina, quería agua y está muy aturdida. Eres la única que la conoce.— explica e inhalo hondo
— Gracias, iré a verla.— asiente y le paso por un lado
— Necesitamos hablar.— me freno — Hay que aclarar cosas, Izzy.— suspiro y volteo a verlo
— Lo sé. Trataba de postergarlo.— expongo sincera y sólo nos miramos por unos segundos
— Pero si es la lobita obsesiva con las mordidas.— aparece Damon — Tengo suerte de haber bebido tu sangre, si no, sería otro funeral.— suspiro
— Damon...— me interrumpe
— Está bien, sunshine. Sin resentimientos.— sonrío ligeramente — Pero si vuelves a morderme, me pondré muy molesto.
— No lo haré, lo prometo.— lo dejo y voy a la cocina, veo a Hayley apoyada en la barra
— Siento que la cabeza me va a explotar.— se queja y deja su vaso
— Iba a preguntar cómo te sientes, pero es algo estúpido por que se la respuesta.— opino y se cruza de brazos
— Tienes tu humanidad. Pensé que el plan fallaría, fue un riesgo poco calculado.— me le acerco
— ¿Por que lo hiciste? Tenías oportunidad de huir de todo esto. Podrías conservar tu humanidad, ser vampiro es algo horrible.— reprocho y frunce el ceño
— Lo hice para salvarte.— niego
— No tenías que hacerlo, Hayley. Lo que menos quiero es un recordatorio de que a otra persona le arruiné la vida. Seguro Klaus te convenció de hacer esto, el estaba obsesionado.— me quejo y alza sus cejas
— Tal vez deberías dejar de pensar que todo es tu culpa y seguir adelante.— impone — Hice este sacrificio por que eres como mi hermana. Se que nada, ni nadie te harían recuperar tu humanidad. Me arriesgué por que eso hace la familia. Somos familia según recuerdo.— la veo fijamente
— Tu moriste, Hayley. Moriste por salvarme, no es justo para ti, no después de todo lo que ya te he arrebatado, mereces algo mejor.— expongo y se me acerca — No debes sacrificarte por mi.
— Activé mi maldición para salvarte.— frunzo el ceño — Si, Ryan Colman, yo terminé con su vida, Ana o Valeria me buscaron.— la veo perpleja
— ¿Que? — me quedo inmóvil
— Ella me encontró, la pelirroja. Me dijo que tú y yo compartimos linaje. Sólo que lo mío era la parte licántropo. Una que se activa cuando matas a alguien, y me dijo que te protegiera de ello. Por que tú al ser bruja y licántropo, tendrías un poner inimaginable que te consumiría si no sabías controlarlo.— bajo la mirada consternada
— ¿Por que no me lo dijiste? Después de esa noche tú huiste. Jamás dijiste el por qué.— informo y suspira
— Eres la única familia que he tenido en toda mi vida. Me ofreciste un techo, amor y comida. Me cuidaste y viste por mi como nadie jamás lo había hecho. Fuiste un ángel para mi, Izzy. Así que, si, no dudo cuando se trata de salvarte. Nunca lo he hecho y nunca lo haré. Por que los sacrificios no cuentan cuando son para la familia.— la veo conmovida y la abrazo
— Ay, Hayley.— me aferro — Lo siento tanto. Yo no quería hacerte nada de esto.— me toma con fuerza
—Se que harías exactamente lo mismo por mi, Izzy. Tienes un gran corazón. Uno bueno.— sonrío enternecida — No te sientas mal por mis decisiones, las hice por amor. Y lo haría de nuevo, lo haría todo por ti.— nos separamos y tenemos contacto visual
— Y yo por ti, Hales. Somos hermanas, siempre le seremos, hasta la muerte.— sonríe y toma mi rostro entre sus manos
— Hasta la muerte.— me suelta y doy un paso hacia atrás
— Necesitas mi sangre para continuar con la transición. ¿Segura que es lo que quieres? — voy por un vaso y suspira
— No hay otra alternativa, ¿cierto? — asiento y muerdo mi muñeca, dejo que escurra en el vaso — Es tan raro que ahora deba de beber sangre para sobrevivir. No creo que me acostumbre.— suspiro asintiendo
— Dímelo a mi. Llevo meses siéndolo y aún me da asco lo que hago.— mi muñeca se cura — Pero era mi destino. Siempre estuvo escrito.— le ofrezco el vaso — Debo aceptar el hecho de que beberé sangre por siempre, aunque extrañamente sabe buena, que te puedo decir.— se ríe y agarra el vaso.
— A tu salud, Izzy Flemming.— meneo mi cabeza y bebe, noto como le satisface al segundo
Sus ojos verdes se incendiaron en dorado. Venas saltaron de donde se forman las ojeras. Su apariencia cambió a la de un híbrido.
Me sorprendió verla así, no era una imagen que tuviera de ella, no era algo que quisiera para Hayley. Lo que hizo por mi es algo que jamás olvidaré. Le debo muchas cosas, y ojalá pueda ser feliz con esta nueva faceta suya.
— ¿Como te sientes? — baja el vaso y se queda en silencio unos segundos
— Fuerte, poderosa. Es extraño como mi cuerpo se siente excitante. Puedo escuchar cosas a un volumen mucho más alto. Sentir todo como si traspasara mi piel. Me siento como nueva.— expresa extasiada y sonrío
— Es parte del paquete. Puedes transformarte a tu forma lobuna cuando quieras, y tú mordida es letal. Eres inmortal por que es difícil matar a un híbrido, le debes arrancar el corazón o la cabeza. Y eres mucho más poderosa que un vampiro.— explico y asiente
— Bien, suena asombroso.— menciona con emoción — Aunque, quiero más sangre. Siento esta sed, una que es como si tuviera clavos en la garganta. Es raro.— suspiro
— El único detalle. Sientes una insaciable sed por sangre, una que deba aprender a saciar. Si no, luego cargar con el bobo cargo de conciencia, como yo.— expongo y asiente
— Entiendo. Estoy hambrienta, Iz.— suspiro — ¿Puedes darme de una bolsa o algo? — asiento
— Si, iré al refrigerador de los Salvatore a robar un poco. No tardo.— sonríe y me muevo de lugar, suena mi celular
Bajo la vista y leo el nombre, era Stefan. Lo cual era extraño, yo pensaba que estaba en la casa.
— ¿En serio eres tan flojo para venir a buscarme?— me burlo y voy al sótano
— No estoy en casa.— frunzo el ceño — Fui con Damon por pedido de la sheriff al hospital. Parece que hay problemas.— bajo
— ¿Qué pasa?
— Parece que Silas está saqueando hospitales, pero no precisamente bolsas de sangre.— me freno perpleja
— ¿Entonces que?
— Parece que como la sheriff Forbes tomó medidas por los últimos robos, el tomó otras alternativas. Le sacó la sangre a pacientes hasta su muerte.— una punzada me viene al pecho — Creemos que se prepara para algo grande y todo es producto para mañana en luna llena.— suspiro tensa
— Me encargo de esto. Necesito encontrar a Bonnie, ¿puedes ayudar a Hayley? — camino al mini refri
— Bien, ire a la casa.— sonrío con alivio
— Gracias, nos hablamos.— cuelgo y agarro bolsas de sangre
Regreso a la parte alta y voy a la cocina, dejo caer lo que llevaba en manos la ver que Hayley desapareció. Esto no era una buena señal. Debe haber ido a buscar sangre por su cuenta.
Saco mi celular y le llamo al instante, camino a la puerta y me freno al ver a alguien.
— Parece que viste un fantasma.— expresa Ana y cuelgo al escuchar el buzón de voz
— Algo así.— refiero hostil — Tengo que irme, tengo cosas que hacer, como encontrar a una recién transformada hibrida.— le paso por un lado
— ¿Podemos hablar? Se que evades a las personas, Elena está con Caroline y piensa lo mismo.— suspiro
— ¿Qué quieres? — me cruzo de brazos
— ¿Por que me hablas como si estuvieras enojada conmigo? — expresa confundida
— ¿Será por que no haces nada mas que mentirme? Hace poco descubrí que estabas viva, y también que le constaste a Hayley sobre mi linaje en vez de buscarme a mi. Tú siempre haces como que en realidad te importo, pero la verdad, es que me dejaste vivir un infierno cuando era niña y ciertamente arruinas todo en mi vida.— reprocho y me ve sorprendida
— Tu no sabes todo lo que he tenido que pasar. Tuve que dejarte vivir tu vida...— la interrumpo
— ¿Dejarme vivir mi vida? Por Dios, Isobel me abandonó. Mis abuelos estaban enfermos, el chico del que me enamoré desapareció de la nada al igual que la que consideraba mi hermana y todos en mi maldita vida desaparecían. Todos me abandonan. Y tu lo veías desde una esquina sin hacer absolutamente nada. Así que, por mi, puedes irte al infierno. Por que no eres mi madre y jamás lo serás. Y deja de decir que haces cosas por mi que lo único que haces, es arruinar aún más mi vida. Ya no quiero ver tu rostro nunca mas, que si lo hago, voy a matarte.— exploto y me ve perpleja
— No sabía que me odiabas con esa fuerza.— me inclino hacia ella
— Odio a las personas que fingen querer a alguien más cuando en realidad, sólo se quieren a sí mismas, y eso es exactamente lo que tú y Katherine son. Lárgate del pueblo o te saco yo.— le paso por un lado con la frente en alto
Ana puede haberme procreado, pero nunca ha hecho algo por mi si no es para su beneficio. Miente cuando dice que hace cosas por mi, cuando siempre me dejó caer y ella trataba de recoger los pedazos que ella provocó. No es justo.
— No tienes derecho a juzgarme.— me freno — Klaus arruinó mi vida, y tú eres la que finge que no es un monstruo por que te da atención.— volteo a verla
— ¿Disculpa? — refiero ofendida
— Klaus es malo y arruinó la vida de todos por aquí. La de Elena y tus amigos. Y me llamas egoísta a mi, cuando te he dicho que lo dejes. No eres nadie para juzgarme, no cuando tú no te das cuenta, pero en realidad el te hace egoísta.— me le acerco molesta
— ¿Por que te crees con el derecho de decirme con quien salir y con quien no? — expreso déspota
— Por que soy tu madre y se lo que significa una vida arruinada por relacionarse con los Mikaelson. Eres la única ciega que no se da cuenta que la razón de todos tus problemas tiene nombre y apellido. Así que, si hablamos de personas egoístas, no te excluyas.— me quedo perpleja — Y gracias por la disculpa por hacerme vampiro, te la agradezco.— me deja sola y bajo la cabeza
No se en que momento terminé peleando con todo el mundo, pero al menos le dije a Ana todas sus verdades y sostengo todo lo que dije. Hacerla vampiro estuvo mal, pero mentirme sobre todo y dejarme sufrir, creo que lo compensa.
Salí a mi auto y llamé a Bonnie. No sabía si contestaría mis llamadas, pero algo me dice que ya comenzó con el hechizo.
El clima del pueblo había cambiado de la nada. Ahora estaba muy nublado y con el viento muy fuerte. Parecía como si fuera a haber una tormenta, y eso me señala a una persona. Necesitaba hablar con Bonnie.
Le dejé un mensaje a Stefan pidiéndole que buscara a Hayley mientras yo iba al Grill a ver si alguno de mis amigos sabe algo. Si, arrancaría la bandita. Es mejor sólo enfrentar todo.
Entro y el aire me pega fuerte en el cabello, tan rápido tenía un nudo horrible que me ponía de mal humor. Vi a Rebekah, Caroline, Matt y Elena en la barra, se sorprendieron al verme.
— ¿Iba a llover hoy? — pregunta Caroline incrédula
— ¿Te parezco una meteoróloga? — refiere Rebekah hostil y sonrío
— Hola.— saludo tímida y el ambiente se tensa
— Hola.— me saluda Elena con una sonrisa — ¿Como estas? No te he visto desde ayer.— suspiro
— Si, lo siento. Me avergonzaba por todo lo que hice, que no sabía que decir.— expreso sincera
— Está bien, Izzy. Sabemos que no eras tú, no hay resentimientos.— añade Matt y sonrío
— Caroline, ¿seguimos siendo amigas? — le pregunto y se queda pensativa
— Todo lo que dijiste con la humanidad apagada, ¿es lo que sientes? — cuestiona e inhalo hondo
— No tengo ganas de recordar eso. No me puedo sentir mal por que si lo hago, siento todo. Y ya sabemos lo bien que manejé eso...— la luz se apaga de la nada tomándonos por sorpresa
— ¿Que rayos...? — expresa Rebekah confundida y todos caminos a la puerta, salimos y vemos lo horrible que está el clima — Se fue la luz en todo el pueblo.— apenas logro escucharla
El viento estaba descontrolado, y tenía el pelo en la cara, todo estaba tirado y el cielo estaba totalmente oscuro. Parecía una tormenta, y tenía el nombre.
— Llamaré a mamá. Tal vez ella sabe que ocurre.— informa Caroline entre gritos y regresa a adentro
— Yo se que pasa. Pronostico Bonnie.— menciono y volteo a ver a Elena
— ¿Y eso que significa? — se muestra confundida
— Este lugar ahora si parece una película de terror y necesitamos encontrar al asesino serial.— fruncen el ceño
— ¿Que tiene que ver Bonnie en esto? — me pregunta Matt confundido
— ¿La han visto? Creo que busca hacer el hechizo de Silas. Está canalizando los puntos del triángulo de expresión.— explico y regresamos a adentro
— ¿Como lo sabes? — me pregunta Rebekah
— Por que conozco a Bonnie, y se que Silas quiere que ella levante el velo para destruir el otro lado. Ella necesita vincular los tres puntos de las muertes en sacrificio para tener todo el poder y poder abrir el otro lado. No es coincidencia.— explico y se ven entre sí preocupados
— Pensé que necesitaba un evento celestial para eso. Mencionó la luna llena.— opina Elena
— Creo que debe tener algo poderoso que canalizar. Si no, no estaría haciendo el hechizo.— aclaro y se escucha la puerta, volteamos a ver
— Parece que todos nos encontramos.— menciona Stefan entrando con Damon
— ¿Has visto a Hayley? — pregunto preocupada
— No he tenido oportunidad, la luz se fue y no se donde podría estar metida.— explica y suspiro abrumada — Todo está muy oscuro.
— Necesito encontrar a Bonnie. Ella es la causante de todo esto. Quiero saber por que ayuda a Silas para levantar el velo.— me alejo y saco el celular
— Parece que Katherine está con ella.— menciona Damon — La sheriff Forbes nos dijo que vieron salir a Bonnie de la granja Young hace una hora con Elena, estoy viendo a Elena ahora mismo.— suspiro
Seguía tratando de que Bonnie atendiera mis llamadas, así le saturara el celular.
— ¿Que? — me alivio al escuchar su voz
— ¿Que estás haciendo? Se que tienes que ver con el cambio climático.— expongo
— Tengo mis planes. No creí que querrías hablarme ya que trataste de matarme.— suspiro
— Bonnie...— me interrumpe
— Tu y yo somos las únicas brujas por aquí. Si en verdad quieres ayudarme, estoy en ella escuela.— cuelga y alzo mis cejas
— Descubriste dónde está.— me dice Damon y volteo a verlo
— Parece que ahora sabes escuchar conversaciones privadas.— bajo el celular
— Sólo cuando se trata del Apocalipsis.— ruedo los ojos — ¿Que harás? — inhalo hondo
— La voy a detener, Damon. No creo que queramos que esto se vuelva de walking dead.— informo y los chicos se acercan
— Entonces debemos de ir a la escuela. Ahí es el centro de todo, es donde hará el hechizo.— menciona Stefan y asiento
— No sabemos que nos espera, así que estense listos para cualquier cosa.— informo y asienten
Todos nos dividimos, yo iba a ir con Elena en mi auto y los demás en el suyo. Al caminar hacia el, veo a una persona que no esperaba.
— Huiste.— me dice Klaus y aprieto mi abrigo
— Debería irme con Caroline.— me dice Elena — Te veo en la escuela.— asiento
— No huí, solamente necesitaba pensar.— aclaro y se me acerca
— ¿Por que vas a la escuela en una tormenta? — relamo mis labios
— Trato de detener el Apocalipsis. Como ya tengo humanidad, soy la heroína del pueblo otra vez.— alardeo y sonríe
—¿Hablaremos de nosotros o vas a fingir que no hay un nosotros? — pide y lo veo fijamente
— Klaus, es complicado. Ahora mismo siento que no estoy cuerda. Siento que me estoy ahogando y aún no resuelvo como salir. Hayley está desaparecida, Bonnie quiere levantar el velo y Jenna y Jeremy están muertos. Ahora todo me importa y me abruma. Es difícil admitir que extraño no sentir nada, así no tendría que lidiar con el pesar de que todo se va al demonio.— expongo y suspira
— Y tratas de decir que no me necesitas. Como si fuera una carga.— niego — Entiendo.— me acerco
— Trato de decir que soy un desastre. No soy tu Izzy, Klaus. Necesito tiempo. Uno sin ti.— alza sus cejas — Tengo que estar sola para reencontrarme con la chica que conociste hace casi un año. Desde que me hice vampiro todo fue en picada y ahora, ahora soy miserable. Pero mi amor por ti no ha cambiado, sólo necesito tiempo.— suspira y me toma del rostro — Tengo que superar la muerte de Jenna y Jeremy. Eso no me deja ser feliz.— asiente
— Estaré esperando por ti. Estaré siempre para ti.— sonrío — Te daré tu espacio. Pero prométeme algo, Izzy.— asiento — No estarás con Stefan ni nadie más. Te daré lo que pides, pero si está con otro hombre, te juro que...— lo interrumpo
— No lo estaré. Tengo planes para este verano, y es la universidad. Quiero tratar de llevar una vida normal mientras pueda.— acaricia mi rostro
— Pide una habitación para ti sola.— alzo mis cejas
— ¿Y para que? — cuestiono y sonríe bajando sus manos
— Tu sabes.— sonrío pícara y me acerco a besarlo, era uno de despida
El baja sus manos a mi cintura y me pega a sus brazos. Yo rodeo su nuca aferrándome a sus labios carnosos. Klaus me tomaba con fuerza.
Sabía que no podíamos estar sin el otro, era como una clase de conexión que nadie podía romper. No íbamos a dejarnos por mucho tiempo, sólo necesito poner todas mis cosas en orden. No tendríamos una buena relación si yo estoy así de triste y sintiéndome miserable.
El separa sus labios de los míos y pegamos nuestras frentes.
— Te amo, Klaus. Te prometo que estoy no será para siempre. Sólo necesito reencontrarme con Izzy y dejar a esta versión depresiva.— me aparto y asiente
— Lo se, sólo es difícil.— lo veo con tristeza — Parece que tú y yo nunca podemos estar juntos.— tomo su mano y la llevo a mi pecho
— Lo estaremos. Sólo que nada a estado a nuestro favor últimamente.— lo suelto
— Deberías irte, parece que mundo se está acabando.— asiento y veo alrededor — Cuídate.— volteo a verlo
— Soy inmortal.— alardeo
— Te lo diría así fueras el ser más poderoso de esta tierra, lo eres, pero aún así lo diría.— sonrío conmovida
— Te amo.— sonríe y toma mi rostro
— También te amo.— me da un beso corto y se aparta
Voy mi auto y sólo nos damos un vistazo por última vez. Lo observo ahí, parado luciendo tan apuesto pero tan triste. Le dolía a lo que estaba renunciando. Podías notarlo.
Nuestras miradas gritaban lo que sentíamos. No queríamos estar sin el otro, pero aveces hay que tomar decisiones difíciles para seguir adelante.
Me subo al auto y pongo en marcha a la escuela. Alguien debía impedir que el cementerio de Mystic Falls saliera en una noche que no es Halloween.
Y aquí siendo el sitio donde más gente muere, sería un gran fastidio. Aunque no lamentaría si podría ver a Jenna o Jeremy. No sería tan malo.
Después de unos minutos llego y estaciono mi auto. Veo el de Damon y decido entrar, ya debían estar buscando a Bonnie y Katherine.
Comienzo a buscar por la escuela, y nada aparecía, es como si la tierra se las hubiera tragado. Tampoco veía Elena o cualquiera de los chicos.
Entro a la cafetería y todo estaba oscuro, enciendo la linterna de mi celular. Voy por el sitio con algo de nervios, todo se sentía como el amanecer de los muertos. No me gustan los fantasmas.
Siento una presencia y doy la vuelta al segundo con algo de miedo, me quedo inmóvil.
— Hola. Ahí estás.— me dice Stefan apuntándome con su linterna y doy un sobresalto
— Dios, no hagas eso.— se ríe — Estoy sola en medio de la cafetería, en donde en cualquier momento podría aparecerse algún fantasma.— expreso mi inconformidad
— ¿Hay algo? — preguerra risueño y niego
— Busqué en todos lados. Ella debería estar aquí.— informo tensa y un extraño ruido suena — ¿Que fue eso? — me pongo nerviosa
— No se.— Stefan va en búsqueda de lo que produjo el sonido y lo sigo
— No me gustan los sitios cerrados.— me quejo y el entra al almacén ignorándome — Esta bien, una trihibrida claustrofóbica es un chiste.— lo sigo y en mis pisadas se escucha como si hubiera un charco
— El hielo se derrite.— informa Stefan abriendo el congelador y resoplo
— Esto no tiene sentido. Es el centro del triángulo. Si va a hacer el hechizo, deben hacerlo aquí. Aquí debe estar.— expreso alterada
— De hecho, creo que si es el lugar...— frunzo el ceño — pero la elevación esta mal.— apunta a mis pies con la linterna
— Los túneles.— expreso sorprendida — Hay que encontrar la forma de bajar.— Stefan saca su celular
— Hay que avisarle a Damon, no sabemos de alguna entrada que nos lleve.— asiento y salimos del almacén
— Esto me pone los pelos de punta.— vamos caminando y Stefan le explica todo
— Si mal no recuerdo, debe haber una entrada en el sótano.— informa
— ¿Donde está el sótano? — pregunto
— Junto a las calderas.— responde Elena
— ¿Oíste? — habla Damon y veo a Stefan
— Nos vemos allá.— confirma Stefan y nos encaminamos hacia el sitio
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Narrador omnisciente
Klaus estaba bebiendo en el Grill tratando sus penas. Le era difícil tener que dejar ir a Izzy. Ponía toda su fuerza de voluntad para ir a buscarla y pedirle que no lo deje. Que estén juntos.
El sabía que si insistía en que estuvieran juntos, la iba a perder de alguna forma, y debía renunciar a ella para pudieran ser felices. Sólo que no quería dejarla ir, no después de sentir que nunca pueden permanecer juntos.
— Es tradicional beber cuando el mundo se esta terminando.— Klaus alza la vista al escuchar una voz desconocida
— ¿Quien eres? — ve al sujeto encapuchado
— Izzy te dejó, ¿cierto? — el híbrido se tensa — Es por la profecía de ella y Stefan.— frunce el ceño
— ¿Que? — el se baja de su asiento
— ¿No lo sabías? Stefan está destinado a estar con Izzy, es como la naturaleza lo decreto.— expone haciendo enojar a Klaus
— ¿Quien eres? — insiste y Silas sonríe
— Soy el hombre de las respuestas.— Klaus va tras el y lo azota contra la pared
— Bueno, no me gusta que hablen de mi novia como si tuvieran el derecho.— lo ahorca — Eres Silas, ¿cierto? — hace presión
— Si, y sólo digo la verdad.— quita la mano de Klaus — Ella te dejó por que no eres el hombre que necesita. El destino está en su contra.— Klaus lo ve con atención — ¿Por que crees que nunca pueden estar juntos, Klaus? ¿Por que crees que no quiere tener a tus hijos? — el frunce el ceño — Tomó píldoras anticonceptivas, es genial como la ciencia ha avanzado. Descubres de todo.— Klaus siente un nudo en el garganta — No eres a quien quiere en su futuro, y ya te lo he mostrado. Yo debo estar con Atenea, y Stefan con Izzy. Simple.— el híbrido se aleja y lanza la botella contra la pared
Lo que le dijo Silas había influido mucho en el, tanto, que ahora tenía que encontrarla. Ahora no sabía si era capaz de dejarla ir.
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Isobel
Había bajado con Stefan por los túneles. Nos separamos para tomar más territorio. Yo odiaba estar en estos sitios, pero alguien debe salvar al maldito pueblo.
Mientras me voy moviendo comienzo a escuchar voces, unas familiares.
— Muy bien, éste es el centro del triángulo. Estoy lista.— sigo la voz de Bonnie — Dame la lápida.
— El hecho de que todo se base en una piedra sangrienta no ayuda a inspirarme confianza.— escucho a Katherine y voy a velocidad vampírica
— Tiene la sangre calcificada de Qetsiyah. Una de las brujas más poderosas.— le aclara Bonnie — Funcionará.— llego y se sorprenden
— Genial, llegó supergirl.— se queja Katherine y me acerco
— Bonnie, está es una mala idea. No puedes levantar el velo y traer a todos los seres sobrenaturales muertos.— expongo y noto que lleva la piedra en manos
— Necesito hablar con Atenea y para eso debo levantar el velo.— explica y frunzo el ceño
— ¿Para que quieres hablar con ella? — me muestro confundida y ella ve a Katherine — ¿Que está pasando aquí? — las veo a ambas
— Es la única que ha detenido a Silas junto a Qetsiyah, consideré más cuerda a Atenea.— informa y la veo incrédula
— ¿Y que más? — insisto — Te conozco, no estás diciendo toda la verdad, no me hagas hipnotizar a Katherine para obtener la verdad.— nos vemos fijamente
— A cambio de la lápida, le dije a Katherine que podía hacerla una inmortal como Valeria.— expone y la veo perpleja
— ¿Que? ¿Estás demente? — me quejo y veo a Katherine
— Eres una aguafiestas. Me agradabas más cuando no tenías emociones.— interviene Katherine
— Sobre mi cadáver que haces inmortal a esa lunática. Estarías desencadenado a un monstruo más grande.— argumento ante Bonnie
— Hola, sigo aquí.— refiere Katherine molesta
— Ella era sólo un medio para un fin. Ahora que tengo lo que quiero, podré levantar el velo y ver la manera de detener a Silas.— explica Bonnie — Tu eres de su linaje, nos dará ventaja.
— Es un error.— insisto — Esto puede salir muy mal, puede haber consecuencias.— suspira
— Ayúdame a conseguirlo. Tú sabes que Silas es peligroso y no se detendrá hasta conseguir lo que quiere.— informa y la veo pensativa
Ella tenía razón. El me había dicho que haría mi vida miserable por el parecido con Atenea. Que no se detendría hasta verme caer. Si ayudo a Bonnie, podemos conseguir que el se vaya por siempre y nos deje en paz.
Por que es verdad, el no se detendrá hasta beber la cura e ir al otro lado. Hará todo para conseguirlo. Así paguemos con su ira.
— Tienes un punto. Pero debe ser rápido, no sabemos que consecuencias nos pueda traer poner seres sobrenaturales muertos en el pueblo.— aclaro y asiente
— Todo estará bien, será rápido.— ambas tomamos la piedra
— Bien, esto no es algo bueno, pero es por un bien mayor.— menciono y cerramos nuestros ojos
Comenzamos a canalizar la magia que absorbimos en la piedra de Qetsiyah. Esa energía se abría ampliamente ante mi. De la nada comienza a escurrir su sangre por toda la lápida
— ¿Qué está pasando? — nos pregunta Katherine y siento la energía recorrer por mi cuerpo
— Canalizamos al triángulo de la expresión.— respondo y siento como desbordamos magia
Abro mis ojos y noto que encendimos todas el lugar con una velas. Teníamos mucho poder, demasiado para nuestro propio bien.
— Está hecho.— expresa Bonnie y me levanto
Sentía como la magia de la expresión se había ido de mi cuerpo, como el hechizo había funcionado, era algo impresionante.
— Puedo sentirlo. El velo cayó.— informo tensa — Bien, comunícate con mi ancestro muerta. Yo tengo que avisarles a nuestros amigos que probablemente estén en un capítulo de the walking dead.— camino a la salida
— Izzy, hay algo que debo decirte.— me freno y volteo a verla — Tenías razón, hay más cosas que te he ocultado. Cosas que cambiarán todo.— frunzo el ceño
— ¿Qué es? —me le acerco preocupada
— Alto, no hablamos de esto.— menciona Katherine preocupada
— La razón por la que hice todo esto, es por que quiero revivir a Jeremy.— expone y siento que todos se paraliza — Necesito canalizarte para tener más poder. Atenea creó el otro lado.— paso saliva
— Esto es una locura.— murmuro cubriendo mi boca
— Si tuvieras la oportunidad de hacerlo, ¿lo harías? Traerías a alguien que amas de la muerte.— noto su nostalgia y bajo mi mano
— Claro que lo haría. El no merecía morir, tampoco Jenna.— expreso con nostalgia — Haz lo necesario para traerlo de vuelta.— sonríe y me abraza
— Lo haré, gracias.— asiento — Necesito tu sangre.— muerdo mi muñeca y acerca un frasco, la dejo escurrir
— Si ella muere, yo también.— interviene Katherine y volteo a verla — Una simple bruja no puede revivir a alguien sin una consecuencia.— suspiro
— Nadie va a morir dramática.— me quejo
— Tengo suficiente poder. Se que puedo hacerlo.— asegura Bonnie
— ¿Segura? No quiero que mueras.— menciono indecisa
— Te prometo que puedo. Con tu sangre y tu poder, puedo manejarlo.— aclara y asiento
— Cuídate.— pido y me voy a velocidad vampírica
Voy por la escuela para encontrarme con el resto. Parecía que no tenía señal y no podría avisarles que estábamos en peligro. No sabemos que ser sobrenatural quiera hacernos pagar.
Hasta ahora, recuerdo haber matado a, Esther, Mikael y Kol. Parece que soy una asesina de Mikaelsons. Podría ser un problema para Klaus.
Al ir caminando siento una presencia, me freno con escalofríos. Me giro lentamente.
— Pensaste en mi, ¿cierto? — me quedo inmóvil, el corazón se me quería salir del pecho
— Esther.— suelto sin aliento y sonríe — ¿Que quieres? ¿No deberías estar en el infierno?
— Tenemos asuntos pendientes, ¿no crees? — me pongo a la defensiva — Ya eres una completa trihibrida, te condenaste.— se me acerca
— No has respondido mi pregunta.— nos rodeamos viéndonos
— Tu deberías estar muerta. No sabes lo que viene en tu vida. Lo que significa tener un hijo de Klaus. Será el fin.— expone y frunzo el ceño
— Tu solo no quieres que el sea feliz.— aclaro y niega
— Hay cosas mas grandes que tú o Klaus. Un destino que está escrito.— me le acerco dejando de rodear
— ¿Que significa eso? — pido y nos vemos fijamente
— ¿Por que crees que no puedes ser mamá, Izzy? La naturaleza no quiere mas trihibridos y sobre todo siendo un hijo de Klaus. Te consumiría, es por eso que no da a termino.— siento un nudo en la garganta
— No es verdad.— expreso confiada — Todas las de mi linaje pudieron tener hijos...— me interrumpe
— Con hombres humanos.— cierro mis labios — Las mujeres de tu linaje tienen hijos cediéndoles sus dones, que son ser trihibridos, pero por parte de la madre. En tu caso, Klaus viene de un linaje poderoso. Es el único ser sobrenatural capaz de procrear, y el le va a pasar su linaje de brujas, de licántropo y su sangre vampira. Y es algo que la naturaleza no quiere.— bajo la cabeza — Eres la única bruja Labonair existente. La que tiene el linaje maldito. La naturaleza no quiere que se sigan expandiendo los trihibridos, por eso da una vida por otra. El bebé viviría y tu morirías al cederle todo tu poder.— alzo la vista — Si fueras humana, sería diferente. Pero siendo vampiro, no puedes.— me quedo sin palabras
— ¿Por que? — la veo confundida
— Por que es la naturaleza de nuestro linaje, Izzy. Eso ha sido por generaciones.— me quedo helada al escuchar una voz exactamente igual a la mía
— No puede ser.— murmuro desconcertada y me giro lentamente, se me fue el aliento
— Nosotras cedemos nuestra inmortalidad a nuestros hijos para que el linaje ya no se extienda al ser algo que la naturaleza quiere borrar. Es lo que inició Atenea. Yo se la cedí a Valeria.— expone y estoy estupefacta al ver a Genevieve
Aún no me acostumbro a ver mujeres con mi rostro, mucho menos a alguien que luce del milenio pasado, era aterrador. Es la famosa mujer de la que todos han hablado. Estaba en shock.
— La diferencia es que yo aún era humana, no había activado mi lado inmortal. Tú si. Sin tu inmortalidad tu estarías...— la interrumpo
— Muerta.— respondo abatida — ¿Como Valeria pudo tenerme? — suspira
— Ella murió al dar a luz activando su lado inmortal. Eso quiere decir que su hijo no pudo absorberlo de ella por que lo había usado. Cuando te tuvo a ti, fue con un humano dando estabilidad. Ella sabía lo significaba tenerte, moriría, así que, por eso se puso el suero que hice con Esther, el que robé para Valeria.— alzo mis cejas
— Así ella no tendría que morir al cederme su inmoralidad. Por que yo absorbería el suero.— argumento sorprendida
— Tener un hijo de Klaus te matará.— interviene Esther — Y tenerlo sería un sacrificio.— suspiro
— ¿Viniste a advertirme que no puedo ser madre? No te creo.— expreso incrédula
— La naturaleza no quiere que el linaje de Atenea se extienda. Por eso nos hace ceder una vida por otra. Es nuestro castigo por romper las leyes.— explica Genevieve
— Esto es demasiado.— doy la vuelta tocando mi pecho con tristeza — No me imaginaba que fuera así. No puedo creerlo.— se me rompe la voz
— No quieren más trihibridos. Por eso nacen brujas licántropos. Por que Valeria ya había usado su inmortalidad y no la podía ceder.— suspiro —Tú eres un caso excepcional.— me le acerco
— ¿Como sabes todo esto? Llevas como mil años muerta.— la veo confundida
— Por que puedo ver todo a través del otro lado. Tú y Bonnie levantaron el velo para salvar a tu hermano.— explica y asiento
— Si, pero no por completo, y no por mucho tiempo.— aclaro
— Se que amas a Klaus, Izzy. Yo lo hice una vez cuando creí que valía la pena. El siempre va a preferir el poder sobre cualquiera. Nunca va a parar de buscar la forma de obtener lo que quiere sin importar el costo.— expone y la veo fijamente — El no es el hombre para ti. Yo terminé muerta por amarlo, te pasó exactamente lo mismo. Nuestra maldición es conocerlo. No serás feliz.— me quedo sin palabras
— Tengo que irme.— expreso aturdida y me voy a velocidad vampírica
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Narrador omnisciente
Bonnie había dejado libre a Katherine por que escuchó un ruido entre los túneles, y al hacer eso, Elena la sometía hiriéndola para hacerla pagar por provocar la muerte de su hermano, y Bonnie sufría las consecuencias.
— Bonnie...— llegan Stefan y Caroline, la veían retorcerse de dolor — Bonnie, ¿qué pasa? — jadea con agonía
— ¿Donde está Izzy? — pregunta Caroline
— Busquen a Katherine. Tenemos un vínculo.— informa con debilidad
— Solo rómpelo.— le dice Caroline y Bonnie respira agitada — Tú ve. Yo me quedaré.— se agacha con ella y Stefan va en su búsqueda
En otro lado del pueblo, alguien más había llegado. Un vampiro con sed de venganza, una que Silas había ayudado a crear.
Kol lo repudiaba, pero no había algo que el pudiera hacer si estaba muerto y Bonnie levantó el velo. Así que cuando esté le ofreció un regalo para su venganza, no lo rechazó.
— Dios mío. Kol.— soltó Rebekah perpleja
— Saludos de los muertos. ¿Quien quiere beber? — el original camina a la barra mientras Rebekah está sin aliento
No creyó volver a ver a su hermano en esta vida, estaba conmovida. Tenía un sentimiento de nostalgia.
— Creí que no volvería a verte.— expone sorprendida
— Evítame el drama, hermana. Te vi guardarme luto. Nik sobre sábanas con mi asesina. Les duraron 24 horas, ¿recuerdan? — se bebe un chupito
— Supongo que Izzy no detuvo a Bonnie de levantar el velo.— interviene Matt
— No por completo, y no por mucho. ¿Pero como iba a perder la oportunidad de mi venganza? Mi asesina sigue allí afuera como si nada.— expone con molestia — ¿Me ayudarían a encontrarla?
— Si lástimas a Izzy...— Kol rompe una botella furioso al comentario de Matt
— Eso voy a hacer. Pero puedes continuar, tengo curiosidad de que ibas a decir.— alardea amenizándolo
— Ya quedó claro, Kol. Vete.— pide Rebekah
— Primero díganme donde encontrar a Izzy.— insiste
— Se fue de aquí hace horas. Sabes que Nik no te dejará tocarla y no sabemos dónde está. ¡Ahora largo! — advierte y el original la ve fijamente
— Nik no puede hacerme nada, ya estoy muerto. Y me da una increíble satisfacción arrebatarle su posesión más preciada.— se regodea — Y a ti veo que al fin el mariscal de campo te está poniendo atención. ¿Como está el brazo, campeón? — le lanza la botella rota al hombro y se desaparece
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Isobel
Estaba aturdida, no entendía por que tenía que estar tan condenada. No puedo tener hijos con el hombre que amo, y parece ser que la naturaleza quiere que sea la última en mi especie.
Esto debe ser una maldita broma. Esto ahora no deja de darme vueltas, Ana pudo tenerme por que me dio el suero de Esther, esa psicótica perra fue inteligente. No me sorprende, pero ella si tuvo la oportunidad y yo no.
Suena mi celular y lo saco de mi chaqueta, me voy moviendo por los pasillos.
— ¿Bonnie?
— Necesito que vengas ahora. Silas sabe todo, y quiere matarme.— me quedo perpleja y cuelgo, voy enseguida hacía ella.
Silas había logrado entrar en la mente de Bonnie después de creer que ya no podía, ahora estoy preocupada si a mi también me engañó. Y si es así, estamos en muchos problemas.
— ¿Bonnie? — la nombro mientras voy por los túneles
No puedo seguir viniendo sin sentir que voy a enloquecer por lo claustrofobia.
Me freno al escuchar voces, sentía más de una presencia, una discusión.
— Tus juegos mentales no sirven conmigo, Silas.—escucho a Damon y voy a velocidad vampírica
— Amm, tengo curiosidad de saber que rayos está pasando.— llego y lo veo ahorcando a Alaric con una cadena
— Es Silas, ya sabes, sunshine.— lo veo sorprendida — ¿Como vas? No detuviste a Bonnie, hay fantasmas.— suspiro
— Hay cosas peores.— con magia aprieto más la cadena y Silas me ve con agonía
— Tal vez no podamos matarte, pero te detendremos.— escucho a Bonnie y volteo a verla.
Se pone junto a mi frente a Silas.
— Supongo que no vas a tener tu eterna venganza hijo de perra.— Bonnie y yo nos tomamos de las manos.
Siento como nuestra magia conecta y lo inmensa que era cuando se juntaba.
— Haré que la sangre se detenga en tus venas como lo hice con Valeria.— le apunto con mi mano y suelta un quejido — Haremos que cada músculo y coyuntura de tu cuerpo se haga piedra.— el viento se intensa mientras siento que esta funcionando
— Ya no tendrás poder sobre nosotros.— le dice Bonnie mientras continuó con el hechizo.
El estaba en agonía, en sufrimiento. Eso hace que una sonrisa se forme en mi rostro al tener mi venganza de una vez por todas. Ya no estaría preocupada por lo que él quisiera hacerme.
— Te veo en el infierno.— alardeo y se va alejando hacia la pared
— ¿Qué rayos está pasando? — pregunta Damon confundido
— El ya no puede controlar mentes.— añade Bonnie — Se convierte en quien es en verdad.— bajo mis manos
— ¿Y quien es el exactamente? — se le acerca a observarlo. Ya era roca
— Supongo que nunca lo sabremos.— expreso asombrada.
Era horrible la forma en que se había convertido. Pero por fin habíamos arreglado el problema. Y yo tenía mi venganza que me concedía mi libertad.
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Después de unos minutos Stefan y Damon metieron a Silas en una clase de caja fuerte. Ahora estábamos en el bosque resolviendo dónde meterlo. No queremos que regrese a atormentarnos. Eso sería pésima suerte.
— Tienen que deshacerse del cuerpo.— informo y ambos me ven
— Hay un pequeño problema, Medusa. Lo convirtieron en roca, pero si le cae una gota de sangre, vuelven sus poderes.— explica Damon y volteo a ver a Bonnie
— Hagamos lo que queríamos hacer con Klaus. Lancemos su cuerpo en medio del océano.— contribuye Stefan
— Es una buena idea. Valeria no ha venido a atormentar mi vida e hice el mismo hechizo.— argumento y asienten
— Sigo sin saber dónde Katherine la puso. Le aposté dinero.— menciona Damon y sonrío negando
— ¿Chicas? — escucho a Elena y volteamos a verla
— ¿Que haces aquí? — la veo confundida
— Estaba preocupada por ti. Bonnie lamento haberte lastimado.— Elena me abraza y me aferro a ella — Vengo del cementerio.— nos separamos
— Yo no he...yo no he ido.— expreso con el nudo en la garganta — No he tenido el valor.
— Ayudará.— asiento y veo a Bonnie
— No me disculpé por haberte hecho daño y las cosas que dije. Yo en serio lo lamento.— expreso sincera
— No tienes que decir nada. No eras tú. Se lo que es eso. No fui yo por largo tiempo.— menciona sincera y sonrío ligeramente — Podemos hablar de eso luego.— asiento
— Hay que levantar el velo.— opino — No queremos que alguien se nos aparezca.
— Yo lo haré. Tú ve a hacer lo que tienes que hacer. Lo necesitas.— meneo mi cabeza
— No tienes que hacer esto sola.— sugiero y toma mis manos
— Yo puedo. Tu necesitas ver a Jeremy o Jenna. Tal vez los encuentres.— siento el nudo en la garganta y nos damos un abrazo corto
— Gracias.— agradezco cálida — Háblame por cualquier cosa. Iré al cementerio. Necesito algo que soltar.— asienten
Después de caminar por el bosque, llego al sitio en el que menos quería estar, pero debía. No podía ir a la lápida de Jenna sin querer romper en total llanto. Era muy difícil, así que fui a la de Jeremy primero.
Iba avanzando buscando su nombre y me freno al encontrarlo, el grabado en piedra hace que arrugue mis cejas.
— ¿"Hermano y amigo"? ¿Qué clase de imbécil puso eso? — me quejo y me pongo de rodillas — Me rindo, Jer. Yo de verdad quería que mi vida tuviera sentido. Pero no sirve. Esther tiene razón, estoy condenada.— aprieto las flores con coraje — Nunca podré ser feliz.— las lanzo rompiendo un poco la lápida — Ya no puedo. No puedo hacerlo. No puedo.— se me quiebra la voz — Jenna también se fue. Ella sabría que decir. No puedo avanzar...y no quiero hacerlo. Si por eso soy débil, entonces, bien, lo seré. Pero no puedo con eso...No puedo con su muerte. Elena lo intenta, se aferra aunque le duela, y yo sigo estancada. Y no puedo sentirme así mas tiempo.— rompo en llanto ante la nostalgia
Estar aquí me recordaba que siempre de alguna forma pierdo en el amor. Que todo lo que toco muere, y siento que eso no se va a terminar nunca.
Estoy maldita y no hay una forma de romper esa maldición. Elena y yo somos las únicas que quedan.
— Hola, vieja amiga.— me quedo estática al escuchar la voz de Kol, me levanto enseguida para verlo — Lastima por tú hermano. Supongo que ahora eres tú contra mi.— me pongo en posición de ataque
El viene sobre mi primero y lo detengo con magia, lo sometía mientras se quejaba de dolor.
— Creí que ya habíamos tenido esta pelea. Tengo un deja vu.— me azota contra un árbol
— Si, pero ahora tengo ventaja.— me encaja un pedazo de madera y suelto un quejido de agonía
— No puedes matarme.— expreso con la voz entre cortada y hace más presión
— ¿Tu crees? — lo empujo y me lo saco de encima, quito el pedazo de madera — Nada es tan predecible, Isobel. Me agarraste desprevenido cuando me mataste, no será tan fácil esta vez, no me conoces.— jadeo reponiéndome
— No necesito conocerte para saber que eres un imbécil. Ver tu cara me hace querer quemarte vivo por matar a Jenna.— le apunto con ambas manos lanzo un hechizo de dolor
Se tira de rodillas soltando gritos mientras yo tenía el control, la herida en mi abdomen iban sanando y eso me mantenía más concentrada.
— Congeniamos en algo.— se retuerce en sufrimiento mientras llevo la ventaja — Pero ahora tengo algo que tú no, quien iba a decir que hay alguien que te odia más que yo.— frunzo el ceño y viene sobre mi encajándome algo — Creo que eso de vernos en el infierno va a llegar muy rápido.— bajo la vista y veo la estaca de roble blanco
— No...— suelto sin aliento y retrocedo cayendo al suelo aterrada
Esto no podía estar pasando, esto no podía ser real, no podría tener una sentencia de muerte, no cuando buscaba la manera de salir adelante. No es justo, no lo es. ¿Por que siempre todo me tiene que pasar a mi? ¿Por que?
— Es la ley natural, Izzy. Tú me mataste, yo te mato, es así de claro.— siento que no puedo respirar, que todo se va poniendo oscuro y mi corazón me iba a explotar
Sabía lo que venía después, el fuego consumiría mi cuerpo y no podría detenerlo. No habría más oportunidades, este era el final.
— Yo no empecé esto, Kol. Fuiste tú.— jadeo en agonía y una lagrima cayó por mi mejilla
El fuego abrazó mi cuerpo como una llama destructora. El dolor era algo que había olvidado, y en este momento, era todo lo que podía sentir. El calor en los huesos, la piel quemada, y la agonía del final, era lo que tenía más presente. Ahora sólo mis gritos sonaban por todo el bosque.
Cerré mis ojos para dejar que todo terminara, que apareciera esa luz blanca como suelen relatar en metáfora. Era gracioso por que encontraba paz. Después de todo el infierno que he vivido, todo terminó en un segundo causando que mi vida terminara...Algo que pensé que no llegaría tan pronto. Estaba muerta, y ahora no sabía que hacer.
— ¿Izzy? — la nombra Kol — Oh Dios, no.— va sobre ella y ve el cuerpo quemado — ¿Qué hice?
— La mataste.— expresa Genevieve perpleja — ¿Por que hiciste eso? — Kol voltea a verla y sus ojos se cristalizan
— Ella me mató, tenía esta ira y coraje. Tenía que vengarme. Pero ella...Izzy era una buena persona, ahora no siento que esté bien conmigo mismo.— el se apoya en el árbol sujetando el cuerpo de la castaña
— ¿Por que los Mikaelson siempre deben matar a los inocentes? — cuestiona Gen — Esa chica ya había sufrido bastante, y ahora le robaste la oportunidad de hacer su vida, Kol, tu eras mejor que Klaus yo lo recuerdo.— el vampiro voltea a verla con los ojos húmedos
— Nos hicimos vampiros, Genevieve. No sabes lo que en eso te convierte. Rompe tus principios, te quita la inocencia. Te conviertes en un asesino y peleas por seguir siendo bueno. Yo me cansé de eso, preferí no sentir nada y ser el depredado. Era más fácil.— expone y Gen se pone de cuclillas frente a él
— Si eres capaz de sentir arrepentimiento y compasión, puede ser salvado, Kol. Tal vez ahora es muy tarde, pero alguien debía decírtelo.— el sonríe ligeramente
— Ahora veo por que mis hermanos tenían una gran devoción hacía ti. Sabes que decir, y lo dices desde el corazón. Tienes un alma pura.— ella le sonríe y escucha pisadas, se va enseguida
— ¡Izzy! — la nombra Damon preocupado — ¿Donde te metiste, lobita? — el vampiro para unos arbustos y se queda perplejo al ver a Kol
— Damon...— el va corriendo hacia el y ve el cuerpo de Izzy, se queda en shock
Un nudo en su garganta se formó provocando un ardor alrededor de todo su cuerpo. Uno que se le encajaba en el corazón causándole un dolor que no podía procesar. Su mejor amiga estaba muerta.
Kol se apartó y Damon sacudía el cuerpo de Izzy tratando de despertarla en su negación. Ella estaba rostizada y eso provocó que una lágrima cayera por el rostro del vampiro.
— Lo siento.— habló Kol y Damon volteó a verlo con los ojos casi tirando llamas
— Cierra la maldita boca.— el original lo observa con culpa y Damon regresa su vista a la castaña
— Era lo justo, ella me mató.— expresa afligido
— Sunshine...— murmura con la voz rota y acaricia su rostro — Vamos a traerte de vuelta. Bonnie sabrá que hacer, este no será tu final, lo juro.— levanta el cuerpo y lo lleva en sus brazos
Kol se queda paralizado y el vampiro se mueve por el bosque con el cuerpo de su mejor amiga en brazos. Sabía que debía ir con alguien que haría que las cosas de hicieran, que podría provocar que todo el mundo le diera lo que él pidiera, aunque significaba que dañara a todos.
Stefan estaba con su amiga Lexi, y Elena estaba con Jeremy y Alaric disfrutando sus pocos momentos antes de levantar el velo. Sólo le quedaba una persona, y era del que más temía.
— Damon, ¿que haces...?— deja caer el vaso de cristal al ver lo que llevaba en brazos — !No! — fue a velocidad vampírica y la vió
— Kol lo hizo. La mató.— Klaus niega tocando la cabeza de la castaña
Su pecho de llenó de un fuego que asfixió todo su cuerpo, sentía que se le ibas el aire, que estaba sufriendo una agonía que no podía manejar.
— No, no es verdad.— Klaus se la arrebata y la lleva hasta el sofá — Ella no puede estar muerta. No puede, haremos algo, lo que sea.— expone perdiendo la cordura
— Bonnie es la única que puede.— el híbrido la ve con lágrimas en sus ojos, no podía pensar
Le dolía verla en esa condición. Ver el cuerpo de la mujer que amaba sin vida. Sin ese brillo que la caracterizaba. Sin la sonrisa, ni la voz que lo hacía feliz, sólo era un cuerpo el que tenía enfrente, no era su Izzy. Eso lo devastaba.
— Silas es mas poderoso que Bonnie.— expone acariciando el rostro de Izzy
— Izzy y Bonnie lo mataron, el no podrá hacer nada, y algo me dice que tuvo que ver.— explica y Klaus voltea a verlo
Lo azota contra la pared y lo toma del cuello dándole presión
— Entonces dame soluciones que estoy por matarte.— le advierte mientras gime de dolor
— Necesitamos a Bonnie. Es la única que puede revivirla. No tenemos otra opción.— expone y Klaus lo ve con furia, lo suelta
Damon cae de rodillas tomando aire, el híbrido caminada de un lugar a otro y comienza a tirar cosas por toda la casa, en un segundo había vidrio por todos lados y muebles destruidos. El mostró su mira, pero más que eso, era su dolor e impotencia.
— ¡Maldición! — suelta el grito más desgarrador que Damon haya escuchado — Maldición, Izzy. ¿Por que tu? ¿Por que? — se tira de rodillas cubriendo su rostro con lágrimas
— Tenemos que movernos, no hay tiempo para sufrir ahora.— Klaus se descubre — No vamos a perderla, vamos a buscar a Bonnie.— el híbrido de levanta
— Tu ve por la bruja, yo voy a enseñarle a mi hermano lo que pasa cuando se mete con mis cosas. Alguien debe pagar por la agonía que siento, y si voy contigo ahora mismo, lastimaré a Bonnie, así que, no estoy cuerda ahora mismo.— el camina a la salida — Si Izzy no revive en unas horas, los voy a matar a todos.— advierte y sale de la casa
— Creo que no lo pensé bien al venir aquí.— se va a velocidad vampírica
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Isobel
Abro mis ojos de impulso y me levanto consternada al recordar aquella agria experiencia.
Fue horrible sentir como el fuego me consumía hasta la muerte. Es algo que aún ronda por mi mente, pero no entendía como estaba viva ahora mismo, si la estaca de roble mata a un original.
Tal vez soy inmortal igual que Silas o Valeria, eso me daba un alivio por que no quería morir. No estaba lista, no aún.
Veo alrededor confundida ya que estaba en casa de Klaus, en la sala. No recordaba haber venido aquí, lo último que recuerdo fue al bosque y Kol.
Me muevo por el lugar confundida, la situación era extraña.
— Klaus, ¿estás en...? — me pauso perpleja al ver mi cuerpo en sofá, me cubro la boca atónita
Mi estómago se revuelve al ver totalmente quemada y sin vida. Mis ojos no pudieron evitar tirar lágrimas ante la nostalgia. El aire de me escapa de los pulmones con tristeza.
Toco mi pecho mi abdomen al sentir un dolor en el vientre bajo. No podía asimilar la situación, estaba en shock, estaba aterrada.
— Kol consiguió lo que todos buscaban.— frunzo el ceño al escuchar la voz de Esther — Extinguió la raza trihibrida.— la veo con los ojos hechos lágrimas — ¿Como dijiste? ¿Qué debo estar en el infierno? Bueno, parece que ahora ambas lo estaremos.
NO PUEDE SER.
───── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────
Narrador omnisciente
Kol iba vagando por el pueblo hasta terminar en el Grill, un lugar donde se puso a beber todo el bar por la extraña culpa que sentía.
No comprendía por que le afectaba tanto si fue por venganza. Izzy lo mató y para el lo justo era que ella muriera, pero no lo hacía sentir mejor. Tal vez, por que Silas intervino, y no debió confiar en el.
— ¡Kol! — lo nombra Klaus entre gritos y este se levanta — ¡Miserable hijo de perra! — va sobre el y y lo tira al suelo
— Klaus, escúchame.— el original se levanta y el híbrido lo ingeriste yendo tras el
Ambos comienzan a pelear, pero Klaus le tenia ventaja por que estaba más que furioso. Nunca había estado así. Jamás lo habían visto tan enojado, era imparable.
— Desquítate, lo merezco.— pide Kol ensangrentado mientras el híbrido lo golpea en el rostro sin parar — Lo merezco.— cae al suelo y Klaus grita rompiendo las sillas y todo a su paso
— ¡No puedo! ¡No puedo superarlo! — se deja caer al suelo devastado — ¿Por que lo hiciste? ¿Por que me quitaste a lo que más he amado en mi vida?
— No te lo hice a ti, Klaus.— Kol se acomoda en la otra esquina — Estaba enojado por como todo terminó. Ella me mató.— el se limpia la sangre — Creí que era lo justo, ahora me arrepiento. No me siento mejor, no tenía propósito.— Klaus apoya su cabeza en la pared
— Ella siempre trató de que todo fuera justo. No elegía bandos. Me hizo ver que era capaz de mediar entre sus amigos y yo. Izzy no quería matarte, Kol. Fuiste tras la única madre que ella ha tenido. Ella es sobreprotectora e impulsiva. Debías esperar que iba a vengar a Jenna.— expone poniéndose de pie — Lo único bueno de esto, es que tú estás muerto. Por que si no, ya te hubiera matado por lo que hiciste.— el original lo ve sorprendido
— La pones sobre todos. Sobre tu propia sangre después de que ella me mató.— se inclina ante Kol
— Ella es mi mundo. Y la pondré encima de todos hasta el día en que me muera. Y mas vale que la revivan, que van a conocer el infierno sobre la tierra.
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