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056 Divine Justice

— ¿Qué? Es una locura. No pueden matar a Kol por que creen que su línea de vampiros ayudará a Jeremy.— me quejé desde la cocina

— Piénsalo. Su linaje debe llegar a la luna. Si Jeremy mata a Kol, cada vampiro que ha creado, sin mencionar a los que han creado esos, morirán. Significa que la marca estará completa y tendremos el mapa a la cura.— explica Elena y relamo mis labios

— Tiene sentido. Y el quiere matarte, Izzy. No se detendrá hasta terminar con cualquiera que vaya por la cura.— apoyó Jenna

— No estoy de acuerdo.— me levanté — Mejor, le pongo la daga. Ya la tengo.— alzaron sus cejas

— ¿Quien te la dio? — cuestionó Elena

— Rebekah. Créanlo o no, está de nuestro lado. Quiere la cura tanto como nosotros.— expuse

— Izzy, es un buen plan. Así Jeremy no tendría que matar a ningún vampiro. Piénsalo.— insistió Elena y relamí mis labios inconforme

— Yo...— me interrumpen

— Sólo lo duda por Klaus.— soltó Jeremy y voltee a verlo — ¿O me equivoco? — todos me miran

— Les dejaré algo en claro. Anoche, formalicé con Klaus.— me ven sorprendidos — Es mi pareja, y si, estoy dudado cuando vienen a pedirme que matemos a su hermano.

— No deberías tener voto.— pidió Jeremy y me quedé en shock

— ¿Perdón? — lo vi ofendida

— Jeremy, cálmate.— intervino Jenna y el se acercó

— ¿Cuando te vas a quitar la venda de los ojos? Kol está como loco y decidido a matarnos. Klaus, mató a muchas personas por mi marca. Ellos son monstruos, Izzy.— reprochó

— No justifico sus actos, sólo digo que hay otra alternativa. Puedo usar la daga y...— me interrumpe

— Por la culpa de Klaus, Alaric está muerto. Si te unes a él, y piensas que es alguien digno de amar, tú y yo no tenemos nada de que hablar.— mencionó hostil y lo vi sin palabras

— Okey, ya no hay que discutir, ¿por favor? — pidió Elena — Somos un equipo.

— No, no lo somos. Ella está del lado de Klaus. Ella lo pone sobre a su familia.— refirió y se fue de la cocina, me senté anonadada

— Izzy, el solo esta alterado por lo de ayer. Vivió mucho y debe tener la mente saturada.— explicó Jenna

— Si, no lo tomes personal. No creo que en realidad sienta eso.— añadió Elena y negué

— Es lo que piensan todos en realidad. No lo nieguen.— expuse y las vi — Es mejor que vaya a tomar aire. Siento que me asfixio.— me levanté y fui a la puerta

— Izzy, Kol aún está tras de ti y con la única arma que puede matarte. Es mejor que te quedes en el único lugar que no puede entrar.— sugirió Jenna y abrí

— No le tengo miedo y no me voy a esconder. Ya no puedo seguir aquí.

Salí con la cabeza a punto de explotar. Siento mucha presión por ambos lados.

Por un lado, está Jeremy. Si mata a Kol, tendríamos el mapa a la cura y todo este asunto estaría resuelto. Por el otro, está Klaus.

Es su hermano, y, ¿que clase de novia sería si ayudó en el homicidio de alguien de su familia?. Sería una hipócrita si yo no le permito que se meta con mi familia, para yo meterme con la suya.

— Hey.— me habló Jenna y me frené — Tu eres mi hija, y te apoyo en tus decisiones.— volteé a verla

— ¿Incluso cuando esto del lado contrario? — se me acercó con una pequeña sonrisa

— Tú lealtad es quien te hace lo que eres. Esa clemencia que sueles dar a las personas. Lo hiciste con Tyler.— bajé la cabeza y tomó mi mentón

— Me está matando.— alcé mi vista — Me cansé de sentirme triste.— me sobó

— Siempre lucha por lo que te dicta el alma, por lo que tu corazón te dice que es lo correcto. Aunque me cueste, se que lo amas.— sonreí — Y te consume. El te hace feliz, saca lo mejor de ti.

— ¿Lo crees? — la veo iluminada y asiente

— El no nubla tu juicio, sigues siendo tu. Eres alguien fuerte, Izzy. No olvides que jamás te vas a caer y no te vas a levantar.— asentí — Haz lo que creas correcto, ¿si? — suspiré

— Bien.— nos dimos un abrazo corto — Lo haré.

— Se que si.— nos separamos — Te amo.— sonreí y me alejé

A pesar de todo lo que Jenna dijo, no dejaba de rondar esta idea en mi cabeza, era demasiado complicado tener que elegir.

Simplemente, no se que mas hacer.


────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

Narrador omnisciente
Klaus fue en búsqueda de su hermana, pero se dió con la grata sorpresa de un invitado no tan deseado.

Aunque por dentro, el se regodeaba.

— Pues, me disculpo por interrumpir esta linda reunión, pero tengo asuntos urgentes.— ironizó ante el Salvatore — ¿O has olvidado que nuestro hermano paranoico, Kol, anda por ahí con una estaca que puede matarnos? Ah, y sin mencionar que mi novia tiene un blanco en la espalda.

— ¿Novia? — intervino Stefan confundido

— Como escuchaste. Izzy y yo estamos saliendo. Pero no es el tema de relevancia.— el vampiro apartó la mirada — Kol intentó matarla anoche. Está enloquecido. Y parece que me ha robado mis queridas dagas.— explicó el híbrido

— Pobre, Nik. ¿Como nos controlarás sin tus preciosas dagas? — se burló Rebekah — Son utiles cuando quieres terminar una conversación con alguno.

— Su miedo irracional a Silas lo ha vuelto loco. No deja de seguir a Izzy. No es por mi, es por ella. Tenemos que pararlo antes de que cause más daño.— pidió

— Pues, tú dulce, "novia" tiene la daga. Y siendo sincera, confío más en ella que en ti.— expuso la rubia

— ¿Piensan que Izzy se enfrente a Kol? — intervino Stefan — No tiene mucha ventaja. El le lleva mil años y tiene un arma que si puede destruirla.

— Obviamente no la dejaré sola. Yo me encargo de proteger a mi novia, tu de tu hermano.— indicó

— Me encanta la parte en la que crees que puedes darme órdenes.— ironizó el Salvatore

— Izzy ya no es tu asunto, Stefan.— aclaró— Yo me encargo de ella. Acéptalo.— se vieron desafiante

— Están en mi casa. No quiero paredes rotas ni ventanas. Su problemas, afuera.— pidió la rubia yendo a la ducha

— Izzy es mi...— se pausó y el Mikaelson alzó sus cejas —...amiga. Y me preocupa que se quiera enfrentar a Kol.

— Entonces no conocemos a la misma mujer.— Klaus va a la saluda — Esa chica dominó a dos originales en un segundo. Ir tras Kol es pan comido. Y si me disculpas, yo...— lo interrumpe

— Para que quieres la cura.— cuestionó y Klaus frunció el ceño — Primero lo hiciste para recuperarla, ya la tienes. ¿Por que la insistencia? Izzy ya no la quiere. Ella la busca para Jenna y Elena. Tú quieres algo.— el híbrido le sonrió

— Adiós, Stefan.


────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

Isobel
Entré a la casa de Klaus para darme una ducha larga y silenciosa. Sabía que no había nadie, así que es conveniente.

Después, debía ir a buscar a Kol y meterle plata en el pecho. No creí que en algún punto, yo haría tal cosa. Pero es mejor dormido que muerto.

Busqué ropa en los cajones, parece que no había dejado tanta como pensaba. Sonó mi celular y dejé de buscar, fui por el

Wow, ¿será el fin del mundo? Stefan Salvatore me llama.— me burlé

Elena me llamó, Kol trató de matar a Bonnie.— se me bajó la sonrisa

¿Qué? ¿Esta bien? — pregunto preocupada

Si, sólo asustada. Logró detenerlo, pero en serio está muy decidido a matar a cualquiera que esté buscando la cura.— asentí

Si, lo tengo bien grabado. Usaré la daga en el, sólo necesito ducharme. Necesitaba.

¿Ya escuchaste el plan de tu hermana? — relamí mis labios — No quiere que uses la daga. Quiere que Jeremy lo mate.

Ya lo se, Stefan. Pero lo veo innecesario. Si le ponemos la daga, Kol está fuera de la jugada y nadie se pone en riesgo. Klaus y Rebekah los matarán a todo por venganza.— expliqué — No soy Superman, tampoco puedo salvarlos a todos.

Por eso, quiere que me des la daga para usarla en Rebekah. No puede buscar venganza si está en un ataúd.— pasé saliva — Y Bonnie cree que puede quitar a Klaus del medio, al menos temporalmente. Tú puedes calmarlo.

Wow, parece que lo tienen todo resuelto.— solté inconforme — Stefan, Klaus es mi novio. No puedo participar en esto. Lo sabes.

Te conozco, y eres leal. Solo, no interfieras.— alcé mis cejas — Encárgate de tener a Klaus ocupado. Déjanos hacerlo, no te meteremos.— suspiro — Izzy, eres de un bando o de dos.

Me quedé en silencio unos segundos, procesaba toda la información y lo que tenía que hacer.

Otra vez, estaba contra la espada y la pared.

¿Izzy?

No lo haré. Seguiremos mi plan. Ponerle la daga a Kol. Todos contentos.— expuse — Damon sin hipnosis y nadie intenta matarnos por la cura. Jeremy vive.

Con esto, podremos conseguir la cura...

Ya dejé en claro, Stefan. No cambiaré de opinión. Tengo que ir a buscar a Kol. Lo siento.

Colgué dejé caer el celular en la cama. Me llevé las manos a la cabeza frustrada.

Tengo que apurarme y encontrar a Kol primero. Soy la única que lo separa de la muerte en este punto.

Me sentía tan agotada, que decidí si darme la ducha. Tenía que despejar mi mente.

Me quité la ropa, y entré a la ducha. Al momento en que el agua tocó mi piel, solté un grito ante el ardor.

Veo mi cuerpo y estaba quemándose, me debilitaba. Y era un dolor...como el infierno.

Salí enseguida para recuperarme

— ¡Izzy! — escuché a Klaus y me quedé procesando

¿Había verbena en la maldita agua? Es una locura.

Se abrió la puerta y alcé la vista, Klaus me cubrió con la toalla

— ¿Que sucedió? Te escuché gritar.— se acerca a checarme y nota que mis heridas se van curando

— No lo se, había verbena en el agua.— vi a la regadera — No entiendo que pasó.

— ¿Estás bien? — asentí — Vamos, tienes que sacarte esa agua de encima.

Después de cambiarme, el estaba sobre el sofá viendo como terminaba de ponerme la blusa.

Parecía que quería decir algo, pero de lo guardaba. El buscaba algo de mi, pero no se que.

— Solo dilo.— pedí — Tienes esa expresión en el rostro que demuestra culpa. No lo quieres decir por que no te quieres meter en problemas.— sonríe

— ¿Te das cuenta que pareces mi esposa? — alcé mis cejas y bajé mis manos — Se con quien salgo, no eres de las que se casan, yo menos.— se levantó

— Claro, playboy.— sonríe — No, no me gusta el matrimonio. Respeto a las mujeres que anhelan con el vestido blanco y los costosos regalos y la fiesta bellísima, pero jamás fue algo que yo haya querido. Es sólo un papel que trae beneficios.— expuse

— Siempre tan cursi.— se burló y sonreí — Me gusta que pensemos igual.— fui al espejo

— Klaus, ¿que quieres decirme? — insistí y me arreglé el pelo

— Nada importante.— divagó y voltee a verlo

— Te conozco mejor que nadie, tú quieres decirme algo, ¿qué es? — suspiró y negó — Bien. Necesito un poco de tú sangre.— pedí y frunció el ceño — Cálmate, no te haré un amarre.— me pongo el collar que me dio Jenna

— No, ese ya me lo hiciste.— volteé a verlo risueña

— Encontraré a tu hermano con un hechizo de localización. Necesito tu sangre.— expliqué y asintió

— Bien, ¿donde pusiste la daga? — me acerqué a él, estaba sentado en la cama

— En la cajonera...— me le subí arriba — Yo me encargo de tú hermano. No te preocupes por mi que se que lo haces.— apoyó sus manos en mi cintura

— Es más fuerte que tú, el puede matarte y...— lo interrumpí besándolo

Fue corto, pero sensual, aumentó la temperatura.

— Y yo soy una trihibrida, puedo manejar a quien yo quiera.— sonríe jadeando — No te preocupes por mi. Ya te lo he dicho. Yo puedo.— me toma del rostro

— Izzy Sommers. ¿Cuando será el momento en que dejes que alguien cuide de ti? — sonreí negando — Ya déjate, mi amor. Por una vez.— me dio un beso en la mejilla

— No, eso no pasará.— me bajé — Soy una mujer muy independiente capaz de protegerse.

— Claro que si, pero no siempre debes ponerte una armadura. Aveces, puedes dejarte ayudar.— me aborda por la espalda — Tienes a un hombre fuerte de tu lado, recuérdalo.— habló a mi oído

— Lo se, ya no me distraigas.— me aparté — Dame tu sangre.— pedí su mano

— No puedo.— fruncí el ceño

— ¿Qué? ¿Porque? — lo vi confundida y se alejó

— Kol puede matarte. A el no le importa lo que yo le pueda hacer, el está dispuesto a ponerte esa estaca en el corazón, y no puedo dejarte hacerlo.— negué

— Insultas mi capacidad, mi poder. Además de ser una vampiro original, soy licántropo y bruja, puedo lidiar con el, estás muy paranoico.— fui al cajón y el obstruyó mi paso — Klaus...

— Yo me encargo de mi hermano, tú quédate aquí. Yo le pongo la daga, el no quiere matarme.— expuso y abre el cajón, lo veo fijamente

— Te mentí.— se detuvo — No está ahí.— volteó a verme

— ¿Por que harías eso? — relamí mis labios

— Por que sabía que no me dejarías hacerlo a mi manera.— alcé mi mano — Perdóname, pero yo me encargaré de la situación.— giré la mano y rompí su cuello

Cayó el cuerpo y lo vi con culpa, sabía que se iba a enojar muchísimo, pero el no me dejaría enfrentarme a Kol. Y debo hacerlo.

Saqué mi teléfono y busqué el número de Kol en el de Klaus. Ahora parezco una novia tóxica revisando el celular de su novio mientras "duerme."

Seguro, el querría una reunión conmigo, si me quiere muerta, soy el boleto de lotería.

Marqué y caminé a la puerta, debía ir por la daga.

Hola, ¿quien es? — suspiré y me moví por la casa

Izzy, la doppelgänger que te quiere muerto.— entré al estudio

Mi chica favorita. Me sorprende tu llamada. Pensé que Klaus te tenía en arresto domiciliario.— saqué una caja

Tu y yo, donde quieras, sólo dame la hora.— agarré la daga con la ceniza y sonreí

¿Como se que no planeas algo en mi contra? Ambos tenemos una mala relación de amigos.— me levanté

Estoy dispuesta a negociar con el asunto de Silas, digo, yo no quiero la cura y todos la quieren como premio mayor.— mentí

¿Y tu no? — fui a la puerta y agarré mis llaves de la mesa

Nací de esta manera, beber la cura es negar lo que soy, tú me entiendes. Dime, ¿que no querrías ser solo brujo? — sugerí

Me aburre hablar por teléfono, veámonos en el Grill, yo me encargo del resto.— asentí y salí de la casa

Bien. Ahí te veo.— colgué y fui a mi auto

Manos a la obra.

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Narrador omnisciente
— ¿Y cuál es tu gran plan? — le preguntó Ana a Elena — Debes tener uno muy bueno si quieres matar a un original.

— Tenemos desventaja, el tiene la estaca, pero debemos atraerlo. Hacerlo creer que estamos dispuestos a negociar lo de Silas.— sugirió Elena

— ¿Y luego? ¿Como piensas atraerlo? — interrogó de nuevo

— Hacerlo que venga a hablar, invitarlo a la casa y fingimos tener una conversación. Si Izzy está de nuestro lado, ella misma podría dominarlo con magia mientras Bonnie trabaja en lo de Klaus.— explicó

— Izzy no se pondrá de nuestro lado.— intervino Jeremy — No lo matará. Estoy seguro.

— Sea como sea, deberíamos tratar de seguir su plan. Hay que respetarla.— opinó Jenna

— Sabes que la amo, es mi hermana y quiero lo mejor para ella, pero, Kol no se detendrá, y si queremos esa cura, es la opción viable para que Jer no tenga que matar a nadie.— aclaró y se vieron entre sí — Es la única forma.

— Pero si le pone la daga, ya no tendrían que lidiar con Kol, ni la hipnosis.— Intervino Ana — Sin agregar a una Izzy muy molesta.

— Stefan se encarga de Rebekah, nosotros nos encargamos de Kol, y Bonnie de Klaus. Esta todo resuelto.— esclareció la Gilbert

— ¿Y donde encaja Izzy? — pregunta Jenna — La estás sacando de fórmula, ella tiene un plan.

— Si, es probable que se nos adelante.— añadió Jeremy abrumado

— Izzy es la parte complicada, pero ya nos hubiera avisado si Kol tendría la daga, así que supongo que tampoco está con el.— opinó la Gilbert

— Vayamos tras Kol.

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Isobel
Había llegado al Grill y tenía las armas en mi bolso, un accesorio para matar, sonó tan ridículo.

Solo espero que esto se haga de la forma más sencilla y sin tan violencia. No llevo el atuendo aprueba de sangre ni el humor para lidiar con el sarcástico de los originales.

Entré y noté todo muy callado, era extraño, por que usualmente este lugar nunca lo está.

Te daba escalofríos y una mala sensación. Como si estuvieras en una morgue, así de frío.

— Hey, bonita.— alcé la vista al escuchar a Kol, estaba en la barra — ¿Un trago? — vi alrededor confundida

La gente parecía estar en silencio y muy quieta, inmóviles. Parecía la película de la casa de cera.

— ¿Qué sucede? — me le acerqué y sirvió dos vasos

Todo me daba mala espina, el tenía algo entre manos y temía averiguar que.

— Si, ya se que te resuelta extraño el silencio y la tranquilidad.— me senté — Pero tristemente, no confío en ti.— fruncí el ceño — Al más mínimo ataque, hago que se corten la garganta.— lo vi perpleja — ¿Te parece?

— ¿Estás loco? — solté molesta — Reformulo, ¿que rayos está mal contigo? — sonrió

— Tranquila, cariño, no debes dramatizar tanto.— bebió — Es sólo un seguro, si no tienes malas intenciones, ellos vivirán otro día.— pasé saliva — ¿O me equivoco? — vuelvo a sentarme

— Eres un demente.— aclaré y siento el contacto visual

— Lo se, pero no más que Klaus.— indicó y rodee los ojos — Te gustará lo que tengo que ofrecer.

— ¿Qué? — me da un trago

— A principios de siglo en Nueva Orleans, ellos si sabían preparar un trago.— alcé mis cejas y bebí

El sabor del alcohol fue sutil y dulce, como una combinación perfecta entre el licor y el endulzante.

— ¿Viviste en Nueva Orleans?— pregunté sorprendida

— Todos lo hicimos. Hasta que Klaus me clavó una daga al corazón.— contó y suspiré

— ¿Por que? ¿Que hiciste? — cuestioné y me vio con desván

— ¿Por que crees que hice algo? ¿Qué te enamores de mi hermano te hace entender sus horrores? — mostró molestia.

— No soy ciega, pero tampoco estúpida.— me sirvió otro vaso y asintió

— Lo se. Eso me gusta de ti.— fruncí el ceño — ¿Te gustó? — asentí y relamí mis labios con goce

— Sabes lo que haces.— dejé en claro — A todo esto, ¿por que estás obsesionado conmigo? — sonríe y dejé el vaso

— Tu eres la clave de todo. Tu sangre abrirá la tumba, y liberarán a Silas. Eres inmortal, creo que aún quieres disfrutar de la eternidad.— sirvió otro trago

— ¿Y también crees que el coco sale en las noches? ¿O que santa te traerá carbón por travieso? — me burlé y dio una sonrisa

— Me agradas. En otras circunstancias, podríamos ser amigos.— relamí mis labios — O algo más si no salieras con el idiota de mi hermano.

— En tus sueños.— agarré el vaso — No me meto entre hermanos. Mucho drama.— bebo de corrido y toso ante lo fuerte

— Tan diferente a Gen. Ella era mi mejor amiga, solía practicar con ella la magia y era divertida. Me llegó a confesar sus verdaderos sentimientos.— fruncí el ceño

— ¿Y cuáles fueron? — lo vi con interés y comió un cacahuate — Por que he tenido estos sueños extraños que muestran lo contrario.

— Ella amaba más a Elijah de lo que a Klaus.— lo vi sorprendida — Los amaba a ambos. Pero Klaus solía romper sus juguetes favoritos, y eso hizo. Cuando se convirtió, se alejó de Gen y ella se unió al que le dio atención. Naturaleza humana.— bajé la cabeza

— Podía sentir cuanto lo amaba, no puede ser cierto. Yo vi la forma en que lo miraba y...— me interrumpió

— ¿A que te refieres? — me vio confundido y agarré el vaso

— Tengo visiones. No lo sé, sueños extraños.— bebí de corrido y dejé el vaso

— ¿Recuerdos? — negué incrédula

— ¿Como pueden ser recuerdos si yo no lo viví? — inquirí burlona

— ¿Qué tal si Gen reencarnó en ti? — se me bajó la sonrisa — ¿Has escuchado de las vidas pasadas?

— Es una tontería.— solté nerviosa y el carraspeó negando

— ¿Te pasó lo mismo con Anastasia? — me quedé callada — Eso pensé.

— ¿Qué dices? ¿Que soy Genevieve? — me burlé y alzó sus cejas bebiendo — No es posible. Soy Izzy, tengo recuerdos de toda mi vida, nunca he sentido que soy otra persona, yo...— bombardee ansiosa

— Tranquila, bonita, no quiero fracturar tu mente en pedacitos.— informó — Sólo es una teoría.

— Una absurda.— contraataque y se encorvó de hombros rodeando la barra

— Puede que si, puede que no.— se me acercó — ¿Alguna vez has entrado a tu subconsciente?

— No, nunca tuve interés.— confirmé y sus ojos se impactaron con los míos

— Tal vez yo te pueda ayudar.— bajó su vista a mis labios, sonando coqueto

— ¿Tú crees? — le seguí el juego, pero guardando distancia — Me asusta un poco.— murmuré

— Digo, si quieres averiguar que significan esos recuerdos.— explicó y relamí mis labios sensual

Fui metiendo mi mano en mi bolso, lo hacía lentamente mientras el bajaba la guardia

— Si tú quieres ayudarme y yo quiero entenderlo, ¿por que no? Solo tú eres tan fuerte para poder entrar en mi mente.— voy sacando mi mano lentamente sosteniendo la daga

— ¿Tomarías la cura? — aparta la mirada y se sirve de la botella

— No, no cruzó por mi mente.— me ofreció y negué

— ¿Entonces? ¿Por eso desistes? — cuestionó y bebió

— Si tomar esa cura significa robarle a Jeremy su libertad y cordura, no la quiero y se que mi familia tampoco.— aclaré y asintió

— Has matado, ¿no es así? — suspiré incómoda — ¿O eres de esos vampiro vegetarianos? — bebió

— He matado. Al activar mi maldición y cuando me hice vampiro.— aclaré — Creo que tu número es más alto que el mío.

— Se pierde la cuenta con los años.— tuvimos contacto visual

Por alguna razón, el no dejaba de verme, y la mano me temblaba con la daga.

— ¿Vamos a hablar de Silas o sólo vas a coquetearme? — expresé directa y se rió

— Wow, no tienes filtro.— le quite el trago de la mano y bebí

— Me lo dicen a menudo.— ladea una sonrisa

— Convivía con brujas. En África en el siglo XIV, en Haití en el siglp XVII. En Nueva Orleans el siglo pasado.— explicó — Todas sabían de Silas, que debe seguir enterrado. Yo estimo mucho a las brujas.— suspiré

— Si, pero ¿por que Silas? ¿Por que le temes tanto?— lo veo con intriga

— Dicen que de levantarse, traerá el infierno.— alzo una ceja — A mi me gusta la tierra cómo está.

— Es muy bíblico y soy atea.— aclaré y sonrió

— Es el problema con la gente de hoy en día. Pierden la fe, y al perderla, ya no saben a que deben temer.— nos vemos fijamente y suena su celular — Mira lo que trajo el gato.— fruncí el ceño y me muestra su celular

Me quedé inmóvil al ver el nombre en la pantalla, una mala sensación me dió al haberlo leído.

Jeremy Gilbert

— ¿Qué querrá? — divagó y bajó su celular, pasé saliva tensa

— No lo se, tú intentas matarlo.— preparé mi mano y el se me acerca, me detengo

— Ojalá no fueras tan predecible.— fruncí el ceño y me tomó del rostro — Yo quería la paz, pero tú buscaste la guerra, no es justo.— lo empujé con fuerza — Tranquila, cariño.— le apunto con la daga

— Cierra la boca.— nos rodeamos mientras el levantaba sus manos — No quería hacer esto, pero Damon no será libre y tú seguirás tratando de matarnos.— expresé con culpa

— Henry.— nombró a alguien — Hazlo.— voltee y agarro un cuchillo

— No...— murmuré y volteé a ver a Kol — Detenlo

— Vete al diablo.— le apunté con mi mano y lo puse de rodillas con magia — No quería...— me le acerqué a velocidad vampírica y me lanzó la estaca

La frené dejando caer la daga, y me abordó tirándome al suelo

— Vaya traición, y pensé que nos hacíamos amigos. Mi error.— trataba de encajarme la estaca y lo detenía con toda mi fuerza

— No soy amigo de los que planean matarme.— golpee mi frente con la suya y me lo quité de encima

Me levanté y escupió sangre, vi la daga en el suelo

— Chica ruda, ya veo por que a Klaus le fascinas tanto.— alardeó y alcé mis manos tronando todos los focos

Yo no tenía ningún arma, pero el si, la estaca.

— Entre otras cosas.— arrastré la daga con magia y la tomó antes lanzándomela al pecho

— No lo tomes personal.— solté un quejido — Me la cobraré, cariño.— Kol se fue a velocidad vampírica y caí de rodillas

Me saqué la daga y tomé aire, me estaba curando.

Nada salió como lo planeé, el maldito es mas astuto de lo que creí, pero aún así, iré tras de él, sea como sea. Así uno de los dos muera.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

Narrador omnisciente
Klaus se levantaba con un pésimo humor, una idea de preocupación pasó por su mente. Le aterraba despertar y que hubiera una guerra que no pudo detener.

Agarró su celular del suelo y marcó al número de Izzy varias veces, nadie atendió, así que recurrió a otros métodos;

Llamando a su no tan mejor amigo.

¿Por que me llamas? — se quejó Stefan y el híbrido sobó su cuello

Izzy me rompió el cuello y fue tras Kol por su cuenta, ¿sabes algo? — cuestiona

No he hablado con ella desde esta tarde.— fue por el pasillo — ¿Hablaste con Kol?

Voy a ir a buscarla, avísame si sus amigos ineptos saben algo.— colgó tenso

Tenía una cosa en mente, si era necesario enfrentar a su hermano por la chica que ama, lo hará. Y nadie va a detenerlo.

Kol rondaba la mansión Salvatore, esperando a que alguien saliera para poner en marcha su venganza.

Si algo odiaba, es que trataran de detenerlo con una daga, y eso era justo lo que Izzy Sommers le había hecho.

Vio a su presa salir por la puerta, justo como un depredador.

— Buenas noches.— saludó acercándose — Aquí es donde está Damon Salvatore, ¿cierto?

— Kol.— murmuró la vampiro y el sonrió

— Hola, Jenna. Es un placer por fin conocernos.— ella trata de huir, pero el primero la aborda

— No, no.— le cubre la boca mientras pelea desesperada

— Tranquila, no te haré daño. Voy a negociar.— le rompe el cuello y cae inconsciente

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

Isobel
Fui enseguida a mi casa, si Kol va tras Jeremy, ahí es donde debe estar.

Llegué a los pocos minutos y entré agitada, estaba muy preocupada.

— ¿Jeremy? ¿Elena? ¿Jenna? — los nombré asustada y salieron de la cocina

— ¿Qué sucede? — voy a abrazarlos, me sentía aliviada

— Es Kol, pensé que había venido.— expliqué y me separé ansiosa — ¿Y Jenna? — vi alrededor

— Fue con Sophia a darle una vuelta a Damon, sólo ella estaba disponible.— aclaró Elena y fruncí el ceño

— ¿La dejaron ir? — pregunté incrédula y los vi a ambos, se vieron entre sí

— ¿Por que no deberíamos? — intervino Jeremy y saqué mi celular

— Por que Kol está enloquecido y suelto, ¿no lo sé? — ironicé y fui a la puerta

— Pero el nos quiere muertos a nosotros, ¿por que iría tras Jenna? — se mostró confundido y fui a la puerta

— Por que los Mikaelson son vengativos y casi le meto la daga a Kol.— sonó mi celular y me detuve

— ¿Cuál es el plan? — se acercó Elena y atendí

Hola, te dije que me las iba a cobrar, ¿no es cierto? — me quedé inmóvil

Kol...— lo nombré asustada y noté como Elena lo percibió

Abre la puerta, te dejé un regalo.— voltee a ver a Jeremy y Elena me vio con miedo

¿Qué hiciste? — abrí y me quedé helada

Un corazón por otro, me parece justo.— dejé caer el celular atónita

— ¡No! ¡Jenna! — escuché a Elena gritar y salir corriendo, yo me quedé ahí parada

— ¡Jenna! — Jeremy movía el cuerpo con desesperación

Ella tenía una estaca en el pecho, clavada justo en el corazón. Con venas grisáceas acomodando su tono de piel; en el suelo como si no fuera nada, como si sólo fuera un cadáver. No mi madre.

Ellos lloraban destrozados y yo no podía moverme. Estaba paralizada. Quería gritar, llorar, hacer algo, pero no podía.

Es como si el dolor hubiera abrazado a mi cuerpo y me sostuviera para que lo contuviera. Todo me pegaba de golpe.

El aire se me fue de los pulmones, el ardor en el pecho, el corazón apunto de explotar, quería gritar cuanto me dolía. Quería hacer algo.

Podía sentir las ganas de apagar mi humanidad, de no querer experimentar todo este dolor que me creció en el pecho. Debía soltarlo, me estaba asfixiando.

— ¡Mamá! — grité y fui corriendo — No, no, por favor.— me tiré al suelo y sujeté el cuerpo — No estás muerta, no.— la abracé — ¡Hagan algo!

— Izzy.— me nombraron y mis ojos se llenaron de lágrimas

— ¡No, no! — le saqué la estaca del pecho

Este dolor estaba tan acumulado, que ahogué un grito desolada y todos los focos de la colonia se rompieron.

Una ola de energía frotó por mi cuerpo. Una clase de fuerza que demostraba una fracción de mi sufrimiento.

No dejaba de llorar, era como un mar de penas que me ahogaba por completo y no me dejaba respirar, no me dejaba pensar, sólo me consumía por dentro destruyéndome como nada lo había hecho.

El dolor de ver morir a una madre es como sentir que el mundo se desmorona a tu alrededor, dejando un vacío que parece imposible de llenar. Es una mezcla de desesperación y tristeza, un peso en el pecho que ahoga cada respiración.

Aquella agonía de ver cómo la vida se fue en alguien que fue tu refugio, tu guía, quien te dio amor incondicional. Cada lágrima que se desvanece llevando consigo un pedazo de ti, dejando una herida abierta.

Estar tirada en el suelo, con su cuerpo en brazos, fue como perder el faro que siempre estuvo ahí, incluso en los días más oscuros. Es un dolor indescriptible.

— Izzy.— tocaron mi hombro y volteé con los ojos hinchados

Jeremy me vio con esa expresión fría y sorpresiva, el dolor era su reflejo.

Una furia creció dentro de mi, algo que me quema desde el interior. Era como un calor ardiente enterrado profundamente en mi pecho. Como una llama alimentada por la crueldad con lo que me arrebataron a la única madre que he tenido.

Podía sentir las ganas de matar, la sed de sangre que goteaba por mi garganta y que envolvió en mi cuerpo. El nacimiento de la venganza.

— Voy a matar a Kol Mikaelson.— decreté y vi a Elena y Jeremy

Ambos me veían perplejos, sus ojos estaban rotos, y en sufrimiento.

— No me importa si uno de los dos muere.— levanté el cuerpo de Jenna

Entré a la casa y la recosté en el sofá, la observé mientras sentía que no podía soltar más llanto.

Prácticamente estaba seca. La cabeza me estallaba y la garganta me dolía por mis gritos.

— Nunca había escuchado un llanto así.— expresó Jeremy —  Fue el lamento más desgarrador que haya presenciado.— sobé la frente de Jenna

— Es sólo un poco de mi dolor.— voltee a verlo — Tienen suerte que no haya explotado esta casa.

Me alejé y fui a la alacena, buscaba una botella.

— No puede ser.— Elena lloraba — Jenna, no.— Jeremy la consoló y me llevé la bebida a la boca

— ¿Qué haremos? — seguí bebiendo mientras ellos se tranquilizaban

— Matar al hijo de perra.— lancé la botella contra la pared y se sobresaltaron — ¿Como me dejé hacer esto? ¿Como? — grité descontrolada

— Izzy, respira.— pidió Jeremy — Todos estamos muy mal por esto, apenas y puedo pensar, pero debemos encontrar la forma de detener esto.— limpié mi boca

— El vendrá, sabe que tiene la ventaja. El va a buscarnos.— informé — Lo hará si me quiere muerta.

— Izzy...— escuché la voz de Klaus y alcé la vista

El estaba parado frente a la puerta, parecía que no podía entrar, lo cual era extraño.

— ¿Qué pasa? — se muestra confundido y volteé a ver a Elena

— Está tarde Jenna puso la casa a nombre de Jeremy, para que ninguno de los Mikaelson pudiera pasar.— cerré mis ojos tomando aire

— Izzy.— los abrí y caminé a la puerta — ¿Qué te pasó? Déjame entrar.— pidió desesperado

— No.— solté fría y arrugó sus cejas — Quiero que te vayas. No te quiero aquí.— sentí el nudo en la garganta

— ¿Por que? ¿Qué pasa? Dime algo, te ves mal, ¿qué rayos sucede? — relamí mis labios y sus ojos mostraban preocupación

— Voy a matar a tú hermano.— alzó sus cejas — Así que, ve y búscalo, haz algo, por que no habrá fuerza que me detenga de verlo muerto.— expuse y sus ojos se abrieron de par a par

— ¿Qué? — agarré la manija — Isobel. Habla conmigo. No puedes solo...— cerré la puerta de golpe — Voy a derrumbarla si es necesario.— me apoyé dejándome caer — ¡Izzy! — cerré mis ojos cubriendo mis oídos

No podía más, me sentía destruida, tenía tanto dolor que apenas podía respirar.

— Hey...— Elena se puso de cuclillas frente a mi — Te entiendo. Créeme.— bajé la cabeza

— Es mi culpa.— se me rompió la voz y me abrazó al instante — Yo hice esto, yo lo hice.— me aferré

— No, Izzy, no fuiste tú.— negué devastada y lloró conmigo

— Esto no lo dejaré en vano.— me aparté — Voy a hacerlo pagar. Juro que me voy a vengar.

Caminé a la cocina llena de ira y furia. Limpie mis lágrimas y vi a Jeremy apoyado en la mesa

— Levántate, que esto no se va a quedar así.— alzó la cabeza — Así muera en el proceso, de mi te acuerdas que el no seguirá respirando.

— Estoy contigo.— me apoyó Jeremy y sacó su celular

— Dámelo, yo le hablo.— pedí y me lo entregó, busqué el número

— ¿Están seguros? — cuestionó Elena y marque

— No tengo dudas.— decreté y atendieron

Jeremy Gilbert...

Soy yo maldito hijo de perra.— Elena alzó sus cejas

Izzy, que dulce vocabulario...

Ven y enfréntame de una buena vez, o eres un cobarde que se esconde bajo su estaca.— me burle y Jeremy sonrió

De hecho, me leíste la mente.— tocaron el timbre — Ya venía.

Le señalé que se fueron y negaron. Resoplé

— ¿Me abrirás o tiro la puerta? — caminé hacia ella y la abrí con magia

— No es necesario.— bajé el celular y Jeremy le apuntó con una ballesta

— Que lindo recibimiento. Esperaba una fiesta o al menos shot de bienvenida...— lo callé rompiéndole las piernas con magia

— Jer...— le dispara una estaca y el vuelve a gemir de dolor

— ¡Maldita! — se saca la estaca y sonreí — Déjame entrar, ¿ahora quien se esconde? — suspiré preparándome

— Invítalo, Jeremy.— le pedí y me vio con duda — Hazlo.— asintió

— Puedes pasar.— el vino sobre mi en el segundo que pudo ingresar

Azotó mi cabeza contra la pared y comenzó a ahorcarme con fuerza.

Sentí como casi rompe mi cuello mientras luchaba por un poco de oxígeno

— Es por beneficio mayor, no es personal.— me lo quité de encima y Jeremy le disparó

Respiré agitada tomando algo de aliento y vi como el peleaba con Jeremy y Elena

El estaba ganando, y ellos estaban en peligro. No podía permitir este daño. Debía terminarlo.

— Fallaste.— me recuperé y lo frené con magia, cayó de su bolsillo la estaca

— Pagarás por lo que le hiciste a Jenna.— lo puse de rodillas mientras gritaba de dolor

Lo lastimaba con magia y lo disfrutaba, tenía el control sobre el. Ya no me iba a vencer. No más.

— Hazlo, Jeremy.— agarró la estaca del suelo mientras yo lo sometía

— ¡No, Izzy! ¡No! — me suplicaba con esa expresión de miedo en los ojos — No quiero morir. Por favor.— puse la frente en alto y lo mantuve bajo mi dominio

Ponía toda mi fuerza en ese hechizo, el no tenía oportunidad contra mi. Era su fin.

— ¡Hazlo! — le ordené a Jeremy y le encajó la estaca en el pecho, bajé mis manos

El retrocede y Kol comienza a correr en llamas dejándome perpleja. No había visto nada igual.

El corazón se me detuvo. Y mi estómago se revolvió al escuchar sus lamentos en agonía.

Observaba el fuego y me llegó el remordimiento. El estaba muriendo, y no debía sentirme culpable por que el mató a mi madre.

Sus gritos retumbaban en mi cabeza mientras todos veíamos la escena tan atroz. No había ni siquiera aliento, nos quedamos pálidos. Yo quería vomitar.

Hubo un momento donde todo paró. El ruido. Ella culpa, la vida. Simplemente, habíamos matado a Kol Mikaelson por haber matado a Jenna. Lo Justo.

Jeremy apartó la mirada y parecía que había visto al mismito diablo. Giré la cabeza y lo vi.

Klaus estaba justo en la puerta viendo como el cuerpo de su hermano se consumía en las llamas de su propio asesinato.

Sus ojos celestes estaban rotos, había dolor en su pecho, no lo ocultaba. Yo le dediqué una mirada hostil y áspera.

Ambos nos vimos con el corazón roto. El estaba decepcionado de mi, las palabras no lo decían, pero su rostro si. Yo no podía fingir que no me alegraba la muerte de Kol, el me arrebató a mi familia. A la única mujer que me había dado un gramo de amor sin pedirlo. No podía.

No tenía el valor de enfrentarlo, no sabía como manejar la situación. El no emitía sonido, sólo me veía con odio.

— ¿Qué hiciste? — se mostró molesto y me acerqué

— Lo maté.— solté sin tacto — Te lo dije.

— Isobel...— quiso entrar, pero no puedo

Azotó sus manos en el marco de la puerta y sólo mantuvimos contacto visual. Su mandíbula estaba tensada y yo seria.

No me veía de la misma manera, el me amaba, pero no podía dejar de verme como alguien que mató a su hermano.

— Una vida por otra, es la ley.— aclaré y frunció el ceño

— ¿De que hablas? — cuestionó confundido

— El mató a Jenna.— sentí el nudo en la garganta y sus ojos se abrieron como platos — Mató a alguien inocente por querer herirme, por vengarse de mi. Lo siento, Klaus, pero tuve que hacerlo.— me tiré de rodillas

— ¿Por que no viniste a mi? — se agachó a mi altura y me cubrí el rostro

— Por que estoy por colapsar. Siento que el mundo se me viene encima. Que no puedo más.— me descubrí — No quiero este dolor. No lo quiero.— lloré

— Me traicionaste.— murmuró — Confiaba en ti, en ti más que en nadie. Hiciste lo que nunca pensé.— lo vi devastada

— Esto no es por ti, Klaus.— aclaré — No lo hice para lastimarte, el tenía que pagar. Tú sabes lo que ella significaba para mi.— negó y retrocedió

Me levanté del suelo y vi ira en sus ojos, no me había visto así antes. Jamás.

— El era mi hermano. Me dejaste creer que por una vez te pusiste de mi lado...— reclamó y negué — Hiciste que bajara la guardia. Me dejé engañar.

— No es verdad.— me defendí — No te engañe, no planeaba matarlo.

— No confío en ti, y...— se pausó y cayeron lágrimas por sus mejillas

— Terminamos.— solté — Es lo que quieres decir.— limpie mis ojos

— Si, eso quería decir.— confirmó hostil y se puso serio, asentí

— No te engañé, no te haría eso.— aclaré — Planeaba hacerlo a tu manera, pero, el decidió arruinarlo todo. Fue su culpa.— sólo nos vimos

— Debiste venir a mi, y...— de pronto todo se puso negro

Elena le había roto el cuello a Izzy, cayó su cuerpo y eso sorprendió al híbrido.

— Jeremy...— lo nombra y el interviene, Klaus se levanta al instante

— ¿Que rayos hacen? — se quejó y el Gilbert se la lleva a sus brazos

— Lo mejor. Ella no puede estar con alguien como tú, y necesitamos encontrar esa cura.— explicó Elena y Jeremy la subió a la parte de arriba

— ¡Déjame entrar! — ordenó desesperado — No le haré daño, no sería capaz. Ni con lo de Kol.

— Mi tía está muerta por culpa de Kol, ella no le había hecho daño a nadie, y ahora no dejaremos que tú entres en su punto más vulnerable.— reprochó

Klaus sentía la traición por parte de Izzy, algo que se rompió, pero el la amaba y eso no iba a cambiar.

— Ella te terminó, déjala ir.— exigió y un coraje se formó en Klaus

— ¡Iba a hacerlo sufrir a mi manera! — reclamó entre gritos — Voy a quemar esta casa y cuando traten de huir, los mataré a ambos sin pensarlo.

— Si lo haces, perderás a Izzy.— indicó la Gilbert y el híbrido se quedó inmóvil

— Ella mató a mi hermano, me parece justo que yo maté a uno de ustedes.— alardeó — Ley de la vida, ¿no dijo? — bajó Jeremy

— Ella te matará, y lo sabes. Su amor por ti no es tan fuerte como el que tiene por la familia.— afirmó el menor y Klaus soltó un quejido

La Bennett lo sometía con magia tirándolo de rodillas dándole dolor, ella entró a la casa.

— Invítalo.— les ordenó confiada y la vieron no tan convencidos — Hazlo.— se quedaron en silencio viendo como se reponía

La duda y el miedo fue algo que creció dentro de ellos, esa sensación que te da cuando sabes lo que viene y no quieres enfrentarlo.

— Pasa.— soltó Jeremy y el intento ir sobre ellos, pero Bonnie fue antes.

Lo mantenía controlado con su magia, pero no podría hacerlo por mucho tiempo.

— A la sala. Ahora.— indicó y el híbrido los persiguió, sólo que con una pequeña desventaja.

El había caído en una pequeña trampa. Intentó salir, pero una barrera lo frenaba.

— ¿Que...?— Klaus la golpea furioso y trata de salir por el otro lado, también se lo impidió — Bruja. No puedes hacerme esto.

— Tú no tienes idea de lo que puedo hacer.— aclaró frente a él

— ¡Los cazaré y los destruiré a todos!— amenazó y fueron a la puerta — ¿Me escuchan? ¿Oyeron?— se van alejando mientras está histérico

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Narrador omnisciente
— No es verdad.— murmuró Rebekah con nostalgia ante la revelación de Stefan — Kol no murió. No puede ser.

— Escucha Rebekah, no tuvieron opción. El mató a Jenna e Izzy fue difícil de dominar. Ella quería venganza y la cobró.— explicó el Salvatore y está la ve con molestia

— ¿Lo sabías? Está permitido que todos ustedes maten a otros cuando se trata de su propio dolor, ¿no es cierto? — reclamó con lágrimas

— No permitiré que hieran a mis seres queridos. Tú hermano cobró la vida de una persona muy importante para nosotros, no fue injusto.— informó — Y puedes odiarme, o odiarla, pero ahora tampoco puede hacerte daño a ti. Quiero que encontremos la cura. Tú y yo. No sólo para Izzy, si no para ti.— lo vio con sorpresa — Para que logres lo que quieres, puedas ser quien tú quieres. Podrás ser humana otra vez. Todos merecen otra oportunidad.

— ¿Por que confiaría en ti? — cuestionó insegura

— No lo se. Creo que te doy mi palabra. Pero al final del día, tienes que confiar.— ella bajó la vista

— ¿Klaus sabe lo que Izzy hizo? — Stefan asintió y ella alzó sus cejas — ¿Donde esta ella?

— Colapsó, Elena la tiene dormida. Teme que apague su humanidad, la ve muy mal.— explicó

— Izzy me llegó a mencionar que Jenna era la madre qué nunca tuvo. Se lo doloroso que es perder a una.— bajó su cabeza — Y Kol no debió meterse con eso. Es caer bajo.

— ¿Qué crees que le haga Klaus? — mostró preocupación y ella volteó a verlo

— El la ama, Stefan. Puedo decir lo que sea del bastardo, pero es la primera vez que en realidad ama a alguien y no al poder. Lo mata el hecho de que no podrá hacer nada. El sería la última persona en el planeta en lastimarla.


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Isobel
Los momentos finales son como silencios profundos, en donde las palabras parecen inútiles, y cada segundo se convierte en una realidad que no quieres enfrentar, pero que tampoco puedes detener.

La muerte es una de ellas. Tan fría y solitaria. Tal brusca y oscura. Es algo que jamás dejas de llevar contigo. Siempre susurrando ante la nuca.

Dicen que de alguna forma, se hace parte de ti.

Bajé al haber despertado, todo fue muy extraño y confuso. Sentía que todo me estallaba y este vacío en el pecho.

Quería creer que era una pesadilla.

Es algo que no podía dejar de pensar, no sacaba la imagen de Jenna de mi cabeza, ni podía soltar este horrible dolor que me consumía por dentro. Era tan fuerte que me estaba matando.

Sentía la necesidad de llorar, gritar y...apagarla. Si de alguna forma podía acabar con este dolor, no me importaría dejar de ser quien soy.

Al ir a la puerta, vi a Klaus sentado en el sofá. Lo cual era extraño, por que estaba en la casa y no había ruido.

— Se fueron.— fruncí el ceño y me acerqué — Estoy atrapado aquí. Fue Bonnie.— suspiré

— No puedo romper el hechizo de otra bruja. Lo lamento.— aclaré y se levantó

— Solía pensar que te ponías de mi parte. Confiaba en ti más que en nadie. Siento que hoy fui un completo idiota y que me usaste.— explicó con tristeza y negué

— Te elegí sobre ellos. Yo fui con Kol a ponerle la daga, pero no pude. El se vengó y mató a...— me pausé — Hice lo que tenía que hacer.— solo me vio

— Si no te amara, ya te hubiera matado.— sonreí asintiendo

— Era tonto creer que tu mundo y el mío iban a encajar.— fui al cuerpo de Kol — Pero la realidad, es que no íbamos a funcionar. Sólo era un bonito sueño.— saqué la estaca

— ¿Crees eso? — voltee a verlo — Por que yo veía todo lo contrario.— fui hacia el

— Tal vez debería terminar con esto.— frunció el ceño y me apunté al pecho

— ¡No! ¡No! — pidió histérico — Izzy, no me hagas esto. Baja eso, maldición.— suspiré

— O tal vez sólo la apague.— sus ojos se abrieron como platos — ¿Apago mi humanidad? — negó perplejo

— Izzy, no.— pidio e inhalé hondo

— ¿La apago o no la apago?

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