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049 All we had is gone now

— ¿Ya van a hablar? — nos dice Jenna mientras Klaus y yo estábamos en el sofá

— Esto es ridículo.— se burla y le doy un codazo — Ya, amor.— me cubro el rostro avergonzada

Este idiota sabe regarla más.

— ¿Amor? — lo regaña Jenna — Bueno, ¿tú quien demonios te crees que eres?

— Jenna. Ya solo déjalo que se vaya.— intervengo incómoda

— Si, Jenna, déjame ir. No tengo edad para esto.— añade Klaus

— Pero si para otras cosas, ¿no? — reprocha y alzo mis cejas

— Okey...— me levanto — Ya basta de esto. El solo estaba hablando conmigo por que pase un horrible día. Tú lo sabes.— aclaro y ella suspira — Tengo novio. No hacía nada indebido con el.

— La respeto a ella, pero no a Stefan.— opina Klaus y lo fulmino con la mirada

— Ya cállate.— lo regaño y Jenna se levanta

— Ya vete, Klaus. En esta casa no eres bien recibido.— ella se dirige a la puerta y el me dedica una mirada

— Con su permiso.— pide y mi estómago se revuelve

Las nauseas me venían tan fuerte. Como respirar. Por mi súper olfato, todo me asqueaba.

— Adiós...— salgo corriendo al baño

Me dejó caer en el suelo y suelto lo que tenía en el estómago. Me quedo perpleja al ver del color que era. Rojo como la sangre.

Me tiro hacia atrás aterrada. Toqué mi vientre con miedo. La única cosa que me importa en este mundo, es mi bebé.

No me dolía nada. Lo cual era extraño.

Con temor, me levanto. Voy a la taza y noto que no había sangre. Un escalofrío me recorrió por todo el cuerpo.

Le bajo al retrete y me enjuago la boca. Me veo al espejo unos segundos.

Sentía que me estaba volviendo loca. Que tenía alucinaciones y no comprendía el porqué.

— Izzy.— escucho a Elena tocar — Tenemos que hablar.

— Voy.— salgo y me abraza al instante

— Estoy preocupada por ti. Stefan también.— me aferro a ella — Siento que algo te molesta.— suspiro soltándome

— No es nada. Voy a estar bien. Soy más fuerte de lo que crees.— aclaro y acaricia mi rostro

— Te conozco, Izzy Sommers. Mejor que nadie. Se que siempre, siempre, escondes lo que sientes. Nunca se lo dices a nadie. Puedes vivir un infierno, y nadie lo sabría.— bajo la cabeza

— Crecí así, Elena. No puedo cambiar quien soy.— elevo la mirada — Estoy cansada. Hablamos mañana.— asiente

— Solo...habla.— asiento y voy a mi habitación.

Que horrible día. Necesito que se termine. Necesito que todo esto se acabe.

Enciendo la luz y camino al espejo. Observó mi cuerpo y subo mi blusa.

Hoy había tenido la mejor noticia en toda mi corta existencia. Mi bebé no había muerto en aquel incidente. Claro que no, el es fuerte como su mami. Tengo el presentimiento de que puedes ser niño.

Me sobo el vientre, aunque apenas se notaba. Era una pequeña semillita que me daba vida. La felicidad solo me volvió al cuerpo.

"Te prometo que mientras tenga vida, tú jamás vas a estar solo. Por que para eso nací. Para ser tu mamá y protegerte siempre. "

─── ⋆⋅☆⋅⋆ ───

— Tu eres exactamente igual que yo.— me dice Valeria y frunzo el ceño

— No soy como tú.— reprocho y suelta una risa mientras está atada a una silla

Estaba justo en el mismo lugar que la vi la última vez. En el sótano de los Salvatore.

— Ese es tu gran miedo. Convertirte en lo que fui. En la mujer fría y despiadada que Klaus me hizo.— niego

— Esas fueron tus decisiones.— se levanta y me azota contra la pared

— Ese bebé será tu perdición.— encaja su mano en mi pecho arrebatándome el aire — Le vas a heredar tu maldición. Ser trihibrida. Será una bruja Mikaelson con el poder de una Petrova. Ese bebé será la destrucción.— se me derrama una lagrima y sonríe — Y nunca será feliz.— saca su mano de mi pecho quitando el corazón

Despierto de golpe al sentir un horrible escalofrío. Me recorrió por toda la nuca dándome incomodidad. El aire se me había ido.

Toque mi pecho aturdida. Sentí un horrible vacío ante la pesadilla. Estaba asustada y no pensé que eso fuera posible.

Me levanto para ir a la cocina y tomar un té para calmar mis nervios. Esto de estar embarazada hace que esté ansiosa todo el tiempo.

Saco la tetera y pongo a calentar agua. Froto mi rostro tratando de enfocar, la luz lastimaba mi vista.

— ¿Insomnio? — escucho una voz y me sobresalto

Veo alrededor confundida, no había nadie, lo cual era aterrador.

Cada vez me sentía más loca.

Suena el chillido de la tetera y volteo a ver, me acerco a quitarla y apago la estufa

— ¿Sabes algo? — me sobresalto al ver a Connor y dejo caer la tetera

Estaba cubierto de sangre. De la herida que le provoque

— Tiene sentido. Es tu conciencia.— meneo la cabeza

— No estás aquí, estoy... Estoy soñando.— explico abrumada

— ¿Como sabes que no estoy aquí? — se me acerca y retrocedo

— Por que yo te...— me pauso y sonríe petulante

— Anda, dilo.— pide y me ve fijamente intimidandome

— Estás muerto.— le aclaro con la voz temblando

— Si, lo estoy. ¿Fue la primer vez que tomaste una vida? — lo veo fijamente — Claro que no, activaste tu gen y mataste a muchas personas.— paso saliva

— Eres un fantasma.— explico hostil — Es eso...Eres un fantasma. Eso es lo que está pasando. Jeremy.— lo llamo exaltada — ¡Jeremy!. Fantasma. Me acosas, me acosas.— cierro mis ojos aturdida

— ¿Un fantasma hace esto? — viene sobre mi y rodea con sus brazos mi cuello

Me iba asfixiando y le suelto un codazo libertándome de el.

— Motus.— lo lanzo contra la mesa y me giro apuntando mi mano al soporte de los cuchillos

Arrastró uno con magia y se lo lanzo encajándolo en su garganta. Bajé mis manos aliviada.

Exhalo y se tira de rodillas, al hacerlo, me quedo perpleja.

— Dios santo.— se me va el aliento al ver a Jeremy

El cae al suelo desconcertado y voy corriendo.

— Jer. Jer.— me tiro de rodillas mientras esta en agonía

Lo apoyo en la pared con mis manos temblando. Apenas podía respirar.

— Jer. Jer.— le tomo el rostro y muerdo mi muñeca anonadada — No. No. No.— se me quiebra la voz al ver que cierra sus ojos. Agito su cuerpo

Sentía un horrible miedo en el pecho, un dolor que me consumía. Uno que me mataba por dentro.

Verifico que lleve el anillo y suspiro aliviada. Me aferro a su mano

— Jeremy, perdóname.— me rompo en llanto — Lo siento, lo siento.— apoyo mi cabeza en su pecho estando desecha

— Izzy, ¿qué...? — levanto la vista — Oh, Dios.— Jenna viene sobre el y me aparto — Jer, bebé.

— ¿Que paso? — pregunta Elena exaltada mientras me pierdo en la sangre se mis manos — ¿Izzy?

Se me resbalan lágrimas mientras sigo en shock. Las manos me cosquilleaban y el corazón se me quería salir del pecho.

— Lo maté. Soy una asesina.— murmuro sin quitar la vista de mis manos — Soy una asesina.— unas manos frías me toman del rostro

— ¿Qué pasó? — veo a Elena con la mirada perdida, apenas podía estar en pie

— No lo se. No lo se. Me estoy volviendo loca.

─── ⋆⋅☆⋅⋆ ───

A la mañana siguiente estaba caminando de un lado a otro procesando lo que sucedió. La mente no dejaba de darme vueltas.

Jeremy estaba en el sofá aún muerto. Esperábamos a que despertara y yo me sentía tan culpable. Me sentía un monstruo.

Nunca había lastimado a alguien de mi familia, mucho menos lastimado.

Jenna estaba totalmente aturdida y Elena solo estaba en shock procesando todo. Debían pensar lo peor de mi y lo entiendo.

No todos lo días ves a tu hermana degollar a su hermano.

Estaba cubierta de sangre y no había podido dormir. Solo quería verlo despertar. Este dolor el pecho no se me iba.

— ¿Como pudo pasar esto? ¿Que le voy a decir?— expreso desesperada

— ¿Gracias por no quitarte el anillo que volvió loco a Alaric?— sugiere Damon y solo camino ansiosa — Hay que llamar a Stefan.— niego

— No quiero hablar con el. Se va a preocupar y creerá que estoy loca.— explico saturada

— A decir verdad, creo que intentar matar a tu hermano es más grave.— lo veo seria — Debes llamar a Stefan.

Siento mil emociones recorrerme por todo el cuerpo que las luces comienzan a parpadear sin cesar.

— Izzy...— exhalo controlándome

— No necesito sus sermones ahora, Damon.— le aclaro y resopla.

Se escucha la puerta y volteo a ver. Era Stefan.

— Hola.— saluda y suspiro incomoda

— Post data, llamé a Stefan.— asiento y se acerca a nosotros

— ¿Qué pasó? ¿Por que no llamaste? — se pone frente a mi confundido

— Yo solo tengo que ir a bañarme...— aclaro y levanto las manos para que se aparte —... a limpiarme la sangre de las manos.— me encamino a mi habitación

Al entrar me saco la blusa y la dejo en la cama. Odiaba verla, me recordaba a lo que había hecho.

Esta vez pase de mis límites. No podía creer que fui así de descuidada.

— ¿Izzy? — Stefan abre la puerta y volteo a verlo — Oye. Se que sigues molesta por ayer, y lo entiendo, créeme...— me acerco a mi cajonera — Pero déjame ayudarte.— saco una blusa 

— No quiero tu ayuda.— le digo a secas y cierro el cajón

— ¿Pero si la de Klaus? — me giro a verlo y dejo caer la blusa en la cama — Jenna me contó.

— No metas a Klaus. Tú me ocultas cosas y sabes que lo odio. No me insultes tratando de negarlo...— me interrumpe

— Oye. No es lo que crees...— lo interrumpo alejándome

— Lo que creo es que ambos me sacaron de la jugada como siempre. Parece que nunca respetan lo que quiero. Ustedes siempre toman mis decisiones, y no puedo lidiar con su drama.— le paso por un lado acercándome al closet

— Por favor...— lo interrumpo

— No.— me detengo sosteniendo las puertas — Es la sangre de mi hermano, Stefan.— me giro a verlo y le muestro mis manos avergonzada — Lo apuñalé en el cuello anoche, es con lo único que puedo lidiar ahora.— aclaro y termino de tomar mis cosas y salgo de la habitación

Entro al baño a tomar una ducha. Quería privacidad y silencio. Sentía un nudo en mi cabeza de ideas y necesitaba espacio.

Mientras enjuagaba mi cabello, noté que había sangre en el suelo, retrocedí perpleja.

Parecía que la regadera tiraba aquello, pero del agua no salía nada. Como si fuera una locura.

Estaba estática viendo la sangre en mis pies. La cabeza me había explotado, había enloquecido.

Jalo la toalla del tubo y salgo de la ducha. Estaba inmóvil sobre el tapete procesando todo.

Ahora si se me fueron las cabras. Oficialmente me declaro lunática.

─── ⋆⋅☆⋅⋆ ───

Narrador omnisciente

— ¿Como estás?— le pregunta Stefan a Elena mientras deja la cubeta en el lavavajillas

— Como que no entiendo que rayos pasó. Todo se está volviendo una locura.— se enjuaga las manos aturdida

— ¿Y Jenna? — la castaña suelta un suspiro largo y el hace una mueca — Tan mal.

— Mira, ninguna de las dos entendemos que pasó. Jenna está conmocionada por encontrar a Jeremy en ese estado y ver a Izzy con el cuchillo. Está aterrada y muy confundida.— aclara y el se le acerca

— Para Izzy esto es más difícil. Tiene que controlar tres especies y odia no tener el control. Se esfuerza mucho por tenerlo.— opina y ella asiente

— Si, y eso es lo que preocupa. Que no lo tenga.— expone Elena y el suspira

— ¿A donde fue Jeremy?

— A la escuela. Bonnie lo ofreció como voluntario para una exhibición.— aclara y el asiente

— O, tal vez no quería estar en la casa donde su hermana lo apuñaló en el cuello.— interviene Damon y voltean a verlo

— ¿Puedes guardarte esos comentarios? Sería muy amable de tu parte.— se queja Elena y el alza sus brazos

Suena el celular de Stefan y aquel se tensa por completo al ver el nombre en la pantalla.

— Es Klaus.— expone abrumado y Damon asiente

— Hora de confrontación, pagarle al flautista, bailar con el diablo.— se burla Damon

— ¿De que hablan?— pregunta la castaña confundida

— Que bueno que te diviertas. Si sabe que te dije su secreto, nos matará a ambos.— expone con seriedad y deja de sonar el celular

— El no te hará daño por que eso significaría perder a Izzy para siempre. No lo evites, no te escondas. Si te escondes, te encuentran.— sugiere y vuelve a sonar, contesta

— Iré con Jenna. Ustedes dos me tienen confundida.— Elena se aleja

— No quiero hablar de eso.— pide Stefan al teléfono

— No me imagino porqué, ya que arruinaste mi plan para ayudar a Izzy.— responde Klaus caminando hacia la casa de la Gilbert 

— No habría pasado si hubiera podido decirles.— expresa a la defensiva

— El hubiera no existe, Stefan. Acentuemos lo positivo. ¿quieres?. El cazador era uno de cinco, hallaremos otro. Puede tardar siglos, pero tenemos todo el tiempo, ¿no?— alardea

— Estás muy calmado. ¿Quien va a morir?— pregunta incrédulo

— Tu no. Si es lo que te preocupa. Izzy no me lo perdonaría. ¿Como está? Ella es la que me importa. Me preocupa. ¿Ya comenzó a alucinar? — frunce el ceño y ve a Damon

— ¿Qué sabes de eso? — pregunta con intriga

— Se lo hubiera dicho anoche, pero no me enteré hasta hoy por la mañana. Te lo contaré. ¿Donde estás?

— En su casa.— responde Stefan

— Que conveniente. También yo.— abre la puerta y entra a la casa — Es momento de tener la conversación, ¿no? — ambos hermanos lo ven

— ¿Que sabes? — le pregunta Stefan ansioso y Klaus se acerca a ellos

— Te importaría, ¿Damon?— le pide Klaus y este resopla entendiendo su indirecta

— Disfruten su tarde de té.— se burla y sale de la casa

— Maté a los cinco cazavampiros originales, ¿recuerdas?. Si matas a un cazador, hay una consecuencia.— lo mira con interés

— ¿Qué consecuencia? — pregunta Stefan preocupado

— Fueron hechizados por brujas para cazar vampiros. Si evitas que uno cumpla su destino, te destruirá con el.— Stefan frunce el ceño

— ¿De que hablas? Connor murió.— comenta confundido

— Hablo de que su muerte no evitará que Izzy sea su última víctima. Ella es inmortal...— se le acerca a Klaus —...pero sabemos que hay un arma que es capaz de matarla en el pueblo.— Stefan se tensa — Tiene que venir conmigo. La protegeré y no dejaré que le suceda algo.— el bufea

— No irá a ningún lado contigo.— le aclara y a Klaus se le tensa la mandíbula

— Me perdí la parte en la que te pedía permiso.— alardea — Si la dejamos sola, se va a suicidar antes de que termine el día. Me entiendes cuando te digo que primero te mato antes de que an ella le suceda algo, ¿cierto? — ordena

— Ella es muy fuerte y sabes que no dejará que solo la sometas.— expresa confiado

— ¿Eso crees? Por que parece que Izzy confía más en mi que en ti.— refiere petulante y Stefan se tensa.— Como dije antes, no pedí permiso.

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Isobel
Después del abrumador acontecimiento, sólo me fui a vestir para tratar de convencerme que está todo bien.

Al verme al espejo, noto a una persona que me deja helada. Me doy la vuelta aturdida

— ¿Tienes hambre? — Connor se toca el cuello — Parecías disfrutarla cuando bebías de mi.— se va acercando

— No era yo misma, estaba furiosa.— explico agitada

— ¿Eras tu cuando me rompiste el cuello?— acusa y niego

— Me clavaste una estaca.— me defiendo

— Por que eres un monstruo. Merecer morir. Admítelo.— mi pulso se eleva al tenerlo enfrente — Eres una abominación y en el fondo lo sabes.

— No.— le grito y camino a la puerta

— Traerás al mundo a la muerte, sólo no...— lo aparto rompiéndole el cuello

— Cállate.— salgo corriendo de mi habitación y bajo las escaleras

— Stefan, yo...— me sorprendo al ver Connor en mi cocina

— La descomposición empieza en las primeras 24 horas. Estoy en una tumba sin nombre por tu culpa. Solo atraes muerte.— explica y viene Connor hacía mi mientras niego

— No.— grito exaltada y me toman del rostro

Unas manos heladas hacen que regrese a la realidad. Como un despertar.

— Izzy.— veo a Klaus y mis ojos se cristalizan

— ¿Que me está pasando? Estoy aterrada.— soba mi rostro

— Te voy a ayudar, amor.— baja sus manos a mi cintura y me jala — Lo prometo.

Nos vamos a velocidad vampírica.

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Narrador omnisciente
— ¿La perdieron?— los regaña Jenna junto a Bonnie

— Perder es una palabra muy fuerte. Simplemente no sabemos dónde está.— aclara Damon 

— A mi me preocupa más sobre lo que Klaus dijo de la maldición.— opina Stefan

— Rompió mi cuello.— se queja Elena — Algo sucede con ella.— los mira a todos

— ¿Como es que Klaus sabe esto? — pregunta Bonnie confundida

— ¿Como sabe todo? Tiene un millón de años.— responde Damon sarcástico

— Dijo que era una maldición de brujas.— explica Stefan y Bonnie suspira

— Si pudiera hacer algo, lo haría, pero...— Damon la interrumpe

— Pero nada. Agita tu varita. Hocus pocus, vete, cazador fantasma...mocus. Lo que sea.— exige

— Los espíritus no me dejan usar la magia para romperla. Puedo pedirle ayuda a Shane, el sabe todo, de todo.— sugiere y asienten

— Genial. Trabajen en eso.— les dice Stefan y se encamina

— ¿A dónde vas? — le pregunta Elena confundida

— A recuperarla.— aclara y sale de la casa

— ¿Debería preocuparme? Por que siento que voy a enloquecer.— expone Jenna saturada

— Vamos a recuperarla. Lo prometo.— Elena se le acerca para consolarla

— Quiero que todo regrese a la normalidad. Ya no puedo más con esto.— pide abrumada

— Somos dos.

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Isobel
— Ya suéltame.— me quejo mientras me lleva como si fuera cualquier cosa

— Seguro.— lo hace y veo alrededor

Estaba en una habitación muy grande. Con mis cuadros y bien decorada. Recordaba estar aquí.

— Me disculpo por la falta de ventanas, es para proteger los cuadros. Y para evitar que salgas por ellas y trates de matarte.— frunzo el ceño y volteo a verlo

— No voy a suicidarme, nunca haría eso.— aclaro

— Pero vas a desearlo.— alzo mis cejas — Yo lo hice. El problema es que soy inmortal.

— Como yo.— expongo y me ve fijamente

— En mis tiempos no había un arma a la disposición de cualquiera que pudiera extinguirme. En los tuyos, bueno, la hay.— explica y resoplo

— ¿Tu pasaste por esto?

— Así es. Por cincuenta y dos años, cuatro meses y nueve días.— lo veo asombrada — Me atormentaban mis sueños aun estando despierto. Una tortura eterna sin descanso. El único momento en mi vida en que sentí el tiempo.— suspiro

— Tú sabías que esto pasaría si Connor moría. ¿Por que no me lo dijiste? — pregunto confundida —¿Stefan sabía?

— Solo sabía que el cazador tenía que vivir. Debiste hacerle caso cuando dijo que se encargaría, amor.

Se me acerca y mi pulso se eleva. El siempre alteraba todo en mi.

— No quiero estar aquí. Me iré.— exijo y le saco la vuelta

— No me hagas tomar otras medidas, Isobel.— me freno — Intento ayudarte. Si algo te pasa, yo...— se pausa y volteo a verlo

— Es Izzy, aunque te cueste más trabajo.— pido y asiente — Puedo cuidarme sola. Soy más poderosa que tú.— viene hacia mi

— Eres la criatura más poderosa en el planeta y tu mente esta desajustada haciéndote peligrosa.— resoplo

— Siempre he sabido que mi mente es un caos. No puedo estar encerrada.— camino de un lado a otro

— Es un lugar muy amplio lleno de tus pinturas. Y hay una cama por si me quieres invitar a...— lo interrumpo

— Respétame, Niklaus.— pido y sonríe

— Izzy...— me toma de los hombros — Créeme cuando te digo que eres lo más importante para mi. Eres mi mundo.— mi pulso se eleva — No puedo no protegerte, ¿lo entiendes?

— Cuando era niña, mi madre me encerró en el clóset por horas.— retrocedo soltándome — Me dijo que no la dejaba concentrarse y estuve ahí. Solo gritando por ayuda.— se sorprende — Solo tenía seis años y me dejó salir al día siguiente.— voy a la cama — Nunca olvidé la expresión en su rostro. Como si no hubiera pasado nada. Como si no hubiera llorado por horas hasta que las lágrimas no salieron. Fue tortura.— siendo el nudo en la garganta y se pone junto a mi — Es por eso que te digo que no puedo estar encerrada.— volteo a verlo — No me hagas esto.

— Me quedaré contigo.— frunzo el ceño — Hasta que no tengas miedo.— pone su mano arriba de la mía — No te voy a dejar.

Tenemos un candente contacto visual. Uno que me derretía el alma. Pero no iba a permitirlo.

— Pero, prometes no coquetear y esas cosas.— ladea una sonrisa — Como en la forma en que me miras ahora.— relame sus labios

— Haré lo que tú pidas.— aclara y asiento

— Entonces, puedes quedarte.— sonríe — ¿Como lo detuviste?

— No lo hice.— frunzo el ceño — Se detuvo.— un escalofrío recorre mi cuerpo — Las alucinaciones tienden a tomar formas raras. Saca tus peores miedos.— paso saliva

— No me des ánimos.— sobo mis manos sobre mis piernas nerviosa

— Traeré cosas para entretenerte.— se levanta

— ¿Qué? — va a la puerta — No quiero estar sola.

— Se que te calma pintar. Mi material está en la casa. Podemos pintar juntos.— explica y sonrío

— Suena a una buena idea.— asiente y sale de la habitación

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Narrador omnisciente

— Tiene a Izzy. Necesito que Tyler aleje a los otros híbridos para sacarla. Se que estoy pidiendo lo imposible, pero...— le pide Stefan a Caroline

— De hecho...se hará.— frunce el ceño

— Hayley me ayudó a romper el vínculo. Me enseñó que hacer, como ayudar. Cuando apareció aquí, creí que era coincidencia. Pero ha estado ayudando a otro, su amigo Chris. Y vino a ayudarnos a liberar a los demás de Klaus.— explica Tyler y Stefan los mira a ambos

—Y ¿significa que Chris ya no es leal a Klaus?— pregunta Stefan

— Eso es lo que está diciendo.— opina Caroline con una sonrisa

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Isobel
Estaba sentada en el sillón mordiéndome las uñas hasta llegar a la piel. Estaba muy ansiosa.

Odiaba ver solo cuatro paredes y silencio. Atormentaba mi tranquilidad.

La puerta se abre y me levanto con entusiasmo.

— Klaus...— me callo al ver que era otro sujeto — ¿Quien eres? ¿Dónde está?

— Ropa, cepillo de dientes. Klaus dijo que no tardaría, no encuentra los cuadros.— explica y  frunzo el ceño al ver a alguien atrás del sujeto

— Por favor, solo vete.— le digo a Connor y el hombre se va

— No puedo. Estaré contigo por siempre. Para recordarte lo que ahora eres. Dime, ¿que se sintió arrancarme la vida? — me pregunta y suspiro

— Fue horrible. Fue lo peor que jamás he hecho.— expongo abrumada

— No es cierto.— se queja y frunzo el ceño

— Es la verdad.— insisto

— No. Mientes. Di la verdad.— lo veo confundida

— Esa es la verdad.— afirmo molesta

— No es cierto.— insiste y me le acerco

— Bien, me encantó. Me fascino el sabor de tu sangre, ¿satisfecho? — exploto

— No satisfecho, Izzy. Estoy muerto. ¿Sabes que tenia familia? Un hermano. Padres.— mi expresión cambia a tristeza, sobre todo...Culpa.

— Lo lamento. De verdad lo lamento.— expreso con arrepentimiento

— ¿Lamentas lo de Jenna? — frunzo el ceño — Ella se hizo vampiro por tu culpa.

— No.— refiero abrumada

— Si nunca hubieras llegado al pueblo, tú pasado no los hubiera condenado. Toda la oscuridad que llevas en los hombros y la muerte.— camina hacía mi y retrocedo, choco con una silla — No me detendré hasta que hayas respirado por última vez.

— No voy a dejar que me hagas esto.— dejo en claro y ríe

— Deshazte de mi. Suicídate. Tú nunca quisiste ser vampiro. Mira en que te convertiste. Un monstruo que merece morir.— me cubro los oídos y me doy la vuelta — ¿No quieres escucharme? Bien.— dejo de escuchar ruido y me doy la vuelta

— ¿Por que no charlamos un rato? — me quedo anonadada y un escalofrío recorre mi piel

— ¿Valeria? — pregunto sorprendida y sonríe

— ¿Me extrañaste? — estaba atónita

Yo la había hecho piedra y Katherine se encargó. No era posible que estuviera aquí.

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Narrador omnisciente
— Estas viendo lo que se cree que es la primera lápida. Este artículo fue donado a la universidad Whitmore hace un mes.— expone el profesor Shane en la feria de ocultismo

— Ya recordé de donde lo conozco. Por mi papá.— murmura April y Matt voltea a verla

— ¿El conocía a tu papá?— pregunta sorprendido

— Si. Dio un seminario de teología en la universidad Whitmore.— explica y la ve con sospecha

— Le pertenecía a un brujo poderoso. Un brujo tan poderoso que Silas, así se llamaba, creó un hechizo para concederse...— voltea a ver a la pantalla —...inmortalidad. La leyenda dice que hizo el hechizo con ayuda de dos brujas. Una de ellas lo amaba. Se llamaban Atena y Qetsiyah. Tristemente, Silas quería darle la inmortalidad a otra mujer. Y Atenea huyó y Qetsiyah se suicido y enterró vivo a Silas. Dejándolo sin poder, inmortal y solo.— capta el interés de Bonnie — Puede ser el origen de que "el infierno no conoce la furia de una mujer rechazada"

— ¿Te encargas?— le pide Damon a Bonnie

Ambos iban tras el profesor.

— Si. Lo llevo contigo.— confirma y el vampiro se va

— Se dice que Silas quiere regresar...recuperar su poder para destruir al mundo. ¿Deberíamos temer?. O tal vez todo son patrañas y solo es una roca.— se ríen — Escuchen, exploren la exhibición, yo responderé las preguntas. Gracias por venir.— se acerca a cierta joven

— Bonito cuento. Atenea y Qetsiyah suenan muy malas.— opina Bonnie

— Nada comparada con Silas.

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Isobel
Verla era como sentir fuego en mi interior. Casi sacaba humo por la nariz. La odiaba con tanta fuerza que no creí posible.

— Pobre Izzy, siempre la víctima.— retrocedo mientras se acerca

— Y soy la misma que te dejó pudrirte.— alardeo y sonríe

— Ahora eres asesina. ¿Que piensa Klaus de la nueva tú? — me acerco molesta

— Cierra la boca.— exijo

— La chica de la que se enamoró ya no existe. Eres como yo. Tal vez peor.— la azoto con magia contra la pared — Ahí está, saca a la bestia.

— Me equivoqué. Puedo mejorar.— aclaro y se ríe

— No. No creo. Eres trihibrida y tienes el instinto asesino de un licántropo. Volverás a matar. Te cambiará y seguirás cambiando hasta ser como yo...— la empujo de nuevo aturdida

— No soy como tú.— ordeno y asiente

— Yo era como tú antes de que existieras. Y cuando Klaus me conoció en verdad, me odió. Y ahora te odiará a ti.— mis ojos se cristalizan sintiendo un nudo en el estómago — Por lo menos tendrás a Stefan.

— Cállate.— le grito desesperada y las luces parpadean

— Siempre sacrificándote por tus amigos. Pero, ¿no terminaban siempre heridos? — niego

— Yo jamás lo quise.— aclaro

— La mamá de Bonnie se convirtió en vampiro por tú culpa. Es probable que te odie en secreto.— niego con los ojos cristalizados — ¿Has pensando en eso? Estaría feliz si tú murieras.

— No voy a suicidarme.— expongo sobo mi vientre

— Claro, por que ahora serás mamá.— frunzo el ceño — Serás terrible. Tu existencia únicamente le causa dolor a la gente. Imagínate ese mini tu y el de Klaus. Será peor que tú.— niego — Tal vez antes valías la pena, pero ya no vales nada. Eres un monstruo, Izzy. Y tu bebé pagará por ello. Mereces morir.— trato de empujarla pero desaparece

Me llevo las manos a la cabeza con frustración. Ya no podía más. Estabas perdiendo el raciocinio.

Escucho a alguien entrar y bajo mis manos nerviosa.

— ¿Klaus? — pregunto aturdida — ¿Como se que eres tú?— se me acerca y retrocedo

Ya no tenía idea de que era real y que no. No encuentro la diferencia.

— Te traje esto.— muestra los materiales — Si fuera una alucinación no traería esto.— asiento aliviada

— Valeria estuvo aquí. Verla me amargó aún más el día.— sobo mi vientre — Me recuerda a que ella si me mató.— me siento en la cama

— Juega con tu odio. Eso hace que te pegue más. Es lo que quiere.— explica y asiento

— Tengo mucho de ese.— muerdo mis uñas y siento el sabor de la sangre

— Te lástimas.— toma mis manos — Vamos a pintar. Eso te calma.— asiento

— Soy mejor que tú en eso.— ladea una sonrisa y coloca los lienzos en el caballete

— Pruébalo.— alardea y me amarro el cabello, tomo la paleta de pintura

Agarro colores opacos y empiezo a deslizar mi mano. Dejar que la inspiración me guíe en mi mente de tormento.

— Te ves perfecta desde aquí.— sonrío y volteo a verlo

Se miraba tan radiante y sereno pintando. El estaba tan concentrado.

— Yo en cualquier ángulo.— siento su mirada y me guío en el diseño — No va a ganar si no dejas de verme.— aparta la vista

— Se que no puedo ganar contra ti.— volteo a verlo

— ¿Tan pesimista? — regreso mi vista sonriente y voy con el trazo

— Tú pones un pedazo de tu alma en cada pintura. Puedes ver lo que trasmites al pintar.— me detengo y volteo a verlo — Tienes un don, Iz.— sus ojos se impactan en los míos.

— ¿En serio crees eso?— lo veo incrédula y sonríe asintiendo

— Quien no lo ve, no te esta prestando atención.— sonrió y bajo la mirada — Y yo lo hago.

— Haces todo más difícil.— murmuro y se elevo la mirada — ¿Por que? — baja el pincel

— Por que te amo. Y no creo ser capaz de dejar de hacerlo.— mi corazón se acelera — Tu eres mi vida. Eres lo que le da sentido.— me quedo conmovida

— ¿Y que se supone que haga? — se me acerca y me pongo nerviosa

— Déjalo a él y vente conmigo.— nos vemos fijamente — Tú sabes que al que quieres es a mi. Puedes engañarlo a él, pero no a mi.— paso saliva

— También lo amo, Nik.— suelto y noto el dolor en sus hermosos ojos azules — El me hace feliz. No me ha roto el corazón.— asiente

— ¿Pero a quien amas más?— me quejo callada y solo me observa — Lo sabes.— pone el pincel en mi nariz manchándola

— Oye...— le doy un empujón y se ríe — No es gracioso.— asiente

— Lo es. Ahora eres como Rodolfo con esa nariz roja.— se burla y sonrío

— Tal vez te pinte a ti la barba blanca y seas el verdadero "Santa Klaus"— tomó mi pincel y se ríe

— No es gracioso. Es un chiste viejo.— asiento

— Estoy de acuerdo. Como tú.— alardeo y regreso mi vista al lienzo — Solo pintemos.

— ¿Por que no escribes abominación en mayúsculas? — me sobresalto al ver a Valeria — O, asesina, la que te guste más.— dejo caer la paleta

— ¿Izzy?— me quedo helada

El lienzo estaba lleno de sangre con el nombre del bebé escrito. Sentí un horrible nudo en el estómago.

— ¿Qué ves? — caen lágrimas por mis mejillas y siento unos manos tocándome — Regresa.

— Tu bebé no es un milagro. Es un regalo del infierno. Y por tu culpa va a sufrir.— retrocedo aturdida

— Izzy, mírame.— niego alejándome de ella

— Ya déjame.— con magia le rompo el cuello y me cubro la cabeza con las manos

No podía alejarme ella. Ya no quería verla.

Escucho la puerta y volteo a ver. Era Connor tratando de atacarme.

Retrocedo asustada y veo alrededor confundida.

— Soy yo, Stefan.— explica y meneo mi cabeza

Solo quería manipularme. Jugar con mi mente.

— No, no, no te acerques.— pido desesperada alejándome

— Quiero ayudarte.— veo un fierro en el suelo y lo tomo, voy sobre el pero me detiene

— Izzy, basta.—me grita Connor tomando mi antebrazo y lo empujo contra la pared

Le encajo el fierro en el abdomen y me voy de ahí a velocidad vampírica.


─── ⋆⋅☆⋅⋆ ───

Narrador omnisciente
Bonnie, Damon y Elena junto al profesor Shane, habían descubierto cómo detener la maldición gracias al conocimiento del profesor.

La solución era creando aun nuevo cazador. Que por mala suerte, sería, Jeremy.

— ¿Por que no supe esto sobre Jeremy?— se queja Elena irritada

— Somos dos.— apoya Bonnie

— Si una bruja pierde sus poderes, se pierde las conversaciones ajenas.— alardea Damon sarcástico

— ¿Qué esta pasando? ¿Izzy esta bien? — llega Jeremy

— Ya sabemos como ayudarla, hay que matar a un vampiro.— explica Bonnie y Jeremy asiente

— Genial, dame una estaca y mato a Damon ahora mismo.— responde Jeremy y Bonnie sonríe

— Calma, Van Helsing. Conseguiré uno. Tranquilo.

Suena el celular de Damon.

— Antes de hacerlo, necesita saber en que te metes.— le expone Bonnie a Jeremy entregándole una carpeta

— ¿Estás seguro de esto Jer? No creo que Izzy quiera esto.— menciona Elena algo inquieta

— Por ella haría lo que sea.— explica y la castaña le sonríe

— ¿Como recuperamos a Izzy?— llega Jenna

Tranquilízate, hermano. Ya se como resolver el problema de tu novia.— explica Damon

Si, pues tenemos otro problema. La perdí.— el vampiro frunce el ceño

¿Qué? ¿De nuevo? — pregunta irritado

Está muy mal. Traté de ayudarla, pero me atacó. Escucha, tu ve a la casa a mover de lugar la estaca por que sabe dónde está, y dime que hacer para ayudarla.— pide Stefan agitado

¿Y quien va por Izzy?— pregunta con confusión

Klaus.

─── ⋆⋅☆⋅⋆ ───

Isobel
Había pasado a la casa de los Salvatore por la estaca. Ya no soportaba más las que taladraban mi cabeza.

Me abrumaba cada recuerdo de mi vida como vampiro. Todo lo que había hecho me bombardeaba.

— ¿Ya estás lista para morir? Sabes que es tu única forma.— aparece Connor aun lado mío mientras camino

— No puedes corregir lo que hiciste, ya no puede deshacerse. Eres un monstruo, mereces morir.— aparece Valeria del otro lado y me freno perpleja al darme cuenta donde estaba.

En la cantera Stevens. Donde fue el sacrificio.

Ni siquiera se en que momento acabé aquí. Todo pasa tan rápido.

— Esta bien, Izzy.— escucho una voz conocida

— ¿Alaric?— pregunto asombrada al tenerlo aun lado

— Se por lo que estás pasando. Y esta bien. Aquí es donde debiste de morir.— lo miro confundida viendo alrededor

— Ya no se que hacer.— pregunto abrumada y toma mi mano

— Claro que si, Izzy. Sabes lo que hay que hacer.— frunzo el ceño y voltea a ver la estaca — Exacto. Solo sufrirás unos minutos y todo esto se habrá terminado. Es lo correcto, Izzy. Sabes que si. Admítelo.— suspiro y veo a mi vientre

— Ese bebé está maldito. Tendrá una vida de tragedia al ser el hijo de Klaus Mikaelson.— elevo la cabeza — Jamás será feliz. No si viene de ti.

Inhalo hondo y asiento.

— Por que soy un monstruo. Merezco morir.— me apunto al corazón con la estaca

— ¿Izzy? — volteo a ver a Klaus

— ¿Klaus?— pregunto confundida y se queda perplejo

— Baja eso.— pide y retrocedo

Su mirada emitía mucho terror. La mano me temblaba.

— ¿Como me encontraste?— pregunto confundida

— No había que ser genio para hacerlo. No es la solución.— sugiere y niego con la mirada rota

— Tenías razón, Klaus. Los vampiros matan personas. Stefan también tenía razón. No puedo lidiar con esto. Soy una abominación.— expreso saturada

— Mírate, estás tan pesimista. Vamos a hablarlo antes de que hagas algo estúpido, ¿quieres?— volteo a verlo y trata de acercarse

— Casi termina. Solo encajala en tu pecho.— sugiere Connor y asiento viendo al frente

— ¿Que haces?— presiono y siento que me perfora poco a poco la piel — Lo que está pasando en una maldición. Se como romperla, sólo deja de hacerlo. Tenemos que protegerte.— me freno

— Que no te detenga.— habla Connor a mi oído— Se que eso quieres, pero no puedes. No.— cierro mis ojos por unos segundos

— Demonios, Izzy.— se queja Klaus e intenta venir sobre mi pero me muevo a velocidad vampírica

— Soy un monstruo.— niega y la tomo con ambas manos decidida, la encajo un poco más

— Tú eres el amor de mi vida. Tú eres la bondad en persona. Haces que todo sea posible.— mi mirada se quiebra y la mano me tiembla— Eres incapaz de ser un monstruo.— cierro mis ojos soltando lágrimas y siento un presión en el pecho.

De pronto todo se fue. Pude sentir como el tormento solo se esfumó.

Abro mis ojos y Connor desaparece. Suspiro con alivio.

— Se fue.— murmuro abrumada y me desentierro la estaca

— Hey, ¿como te sientes? — bajo mi mano y el me toma del rostro checándome

— Como que ya volví a la realidad.— retrocedo — Quiero ir a casa. Necesito hablar con Stefan.— aparta la mirada

— ¿Por que el? — voltea a verme — ¿Por que?

— El no me hace llorar.— solté y me vio sorprendido — Tú me rompiste y solo esperas que caiga. Ya no soy la Izzy que conociste. Ya te lo había dicho.— le paso por un lado

— ¿Aunque me ames? — me freno e inhalo hondo

— Adiós, Nik.

Me fui a velocidad vampírica a casa. Estaba muy cansada y al parecer había amanecido.

No podía lidiar con Klaus. No después de todo lo que pasé.

— Izzy, hey.— Jenna me aborda con un abrazo apenas entré — Estaba muy preocupada.— me aferro

— Estoy bien, gracias.— veo a Stefan y Elena en la sala y me separo

— ¿Podemos hablar?— me pide Stefan y le enseño la estaca

— Debo esconderla con magia o algo.— se la entrego — Lamento mi comportamiento.— niega

— ¿Como te sientes?— me pregunta Elena

— Con la mente clara. Recuerdo todo, pero no como mi vida sino como una pesadilla. Tuve suerte de que Klaus estaba ahí.— expreso aliviada y noto que a Jenna no le parece

A ninguno de hecho. Sus miradas se incomodaron.

— No puedo creer que casi...— me interrumpe Stefan

— No te preocupes.— sonrío ligeramente 

— ¿Cómo lograron lidiar con la maldición?— pregunto curiosa y Stefan y Elena se ven — ¿Qué?

— Jeremy mató a un híbrido.— me quedó perpleja ante la confesión de Elena — Tenían que convertirse en cazador para salvarte.

— ¿Qué? ¿Por que lo dejaron? — pregunto exaltada

— Era la única opción. El accedió.— apoya Stefan y suspiro

— ¿Qué dijo Tyler?— me cruzo de brazos

— El y Hayley no están contentos.— aclara Stefan y alzo mis cejas

— Iré a hablar con ellos. Mostrar mis respetos o algo. Solo dejé en claro un punto. Soy la muerte.— expreso abatida

— Claro que no.— Jenna soba mi brazo tratando de dar consuelo

— No soy como Edward Cullen. Yo si necesito dormir.— sonríen — ¿Vienes?— le hablo a Stefan y el ve a Jenna

— Solo a dormir, ¿cierto?— cuestiona y asiento

— Vamos a hablar. No haré nada indebido. Lo prometo.— levanto la mano jurando y sonríe

— Ya, vete.— sonrió y subo con Stefan.

Ambos entramos a mi habitación y cierra la puerta. Me siento en la cama.

— Perdón por atacarte.— expreso apenada y se sienta junto a mi

— No, está bien. Yo creo que lo merecía.— frunzo el ceño

— No, Stefan. No lo merecías.— expreso sincera — Stefan. ¿Por que mandaste a Klaus a buscar y no viniste? — voltea a verme

— Lo envié por que ahora...parece que el te entiende de formas que yo no.— noto el dolor en su voz y lo veo con tristeza — A el lo escuchas. Confías más en el de lo que confías en mi...— lo interrumpo

— Yo no quería...

— Por favor, Izzy. Después de todo lo que pasamos. Puedes admitirlo.— siento el nudo en el pecho y bajo la cabeza

— Has sido tan fuerte por mi. Ayudándome, peleando por la chica que te eligió...la chica que era cuando morí. Y te amo tanto por querer encontrar la cura, por que lo que más quiero es recuperar a esa chica. Por que en lo que se convirtió...— sobo mi vientre —...en que me convertí...es diferente. Parece más oscura. Lo que soy. Lo que quiero...— me interrumpe

— ¿Lo que quieres...o a quien quieres?— sus ojos se cristalizan y el pecho se me achica

— Algo cambió entre Klaus y yo...mucho más de lo que era antes. Como...Como si lo que sintiera por el antes de ser vampiro...— me interrumpe

— Se magnificó.— a completó con dificultad — Tus sentimientos por el se magnificaron.— mi mirada se quiebra

— Lo siento. No quiero engañarte.— veo al frente sin las palabras suficientes

— Antes, cuando era...destripador...entendí por que lo querías.— frunzo el ceño — Prácticamente el se metió en tu corazón. Pero ahora...no puedo hacerlo.— volteo a verlo con dolor — Ya no puedo.

— Lo sé. Y mereces más que yo.— cayeron lágrimas por las mirada de ambos

— Ese es el problema, Izzy. Siento que no podré olvidarte.— me apoyo en su hombro con un dolor que desgarraba mi corazón

— No quiero dejarte. Pero no es justo para ti. Solo quiero que seas feliz, no importa si no es conmigo. Dicen que cuando amas verdaderamente a alguien, no eres egoísta.— me aparto y tenemos contacto visual — Fuiste al primer hombre que ame y merecíamos mas tiempo. Lo lamento.— limpia mi mejilla

— Tal vez en otra vida.— asiento devastada y recuesto mi cabeza en su hombro

— Tal vez en otra vida.


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Narrador omnisciente
— Ya despierta.— pide el hombre y le avientan un cubetazo de agua fría a Ana

Despierta sobresaltada y aturdida.

— Ya te dije que no se.— suplica en mal estado, el brujo se le acerca — Lo juro.

— Por última vez te lo preguntaré. ¿Dónde está Valeria Petrova?

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