045 Blood Sharing
— ¿Quieres enseñarme a cazar?— pregunté incrédula mientras vamos por el bosque
— Dijiste que no querías probar sangre humana, está es la alternativa.— paso saliva tensa
— Solo no puedo dejar de sentirme como un maldito caníbal.— me quejo y toma mi mano
— No pienses así. Solo enfócate a lo que venimos.— suspiro hondo
— ¿De que película de crepúsculo saliste?— suelta una risa y me lleva con el
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Narrador omnisciente
Horas Antes
— Cometes un gran error.— se queja Damon mientras Stefan empacaba
— No es verdad. Si acostumbro a Izzy a la sangre animal desde ahora...— lo interrumpe
— Estás soñando. Es una trihibrida, no es cualquier vampiro.— recalca
— Tal vez pueda evitar todo lo que pasamos.— comenta a la defensiva
— Alucinas.— insiste
— Tal vez tenga una oportunidad.— añade Stefan guardando su ropa
— No, estás mal, Stefan...— lo interrumpe
— No podrá soportarlo si mata a alguien, Damon. Su compasión es su talón de Aquiles y todo esta magnificado...—deja la ropa en la capa — Izzy siempre ha antepuesto el dolor de los demás al suyo. La culpa la comerá viva, y lo sabes.— lo ve fijamente
— Espero que no sea fan de Bambi.— se burla el vampiro y Stefan resopla — Necesita sangre humana, de la vena.— insiste
— Por favor, sabes qué pasa. Nombra a un vampiro que no haya matado a alguien siendo nuevo.— le reclama
— Nombra uno que no comiera conejitos...— se levanta Damon de su silla — Y matara a docenas...—lo interrumpe
— Si alguien muere, se derrumba. ¿Cuánta pena crees que tolere antes de apagar su humanidad?— insiste molesto
— Nos pasa a todos al menos una vez. Lo superamos...— Damon se le acerca
— En unos cien años.— añade Stefan — Quisiera que se saltara esa parte.— se aleja y Damon hurga en la maleta
— No puede controlar el ansia si nunca ha sentido el ansia.— insiste mientras saca la ropa
— ¿Qué haces? Ya basta.
— Es trampa. Es darle a un niño una calculadora antes de que aprendan matemáticas...— Stefan lo frena de golpe
— Dije que basta.— se nota la tensión entre ambos, su autoridad
— ¿Por que tanto drama? — aparece Ana en la puerta y voltean a verla
— Damon no escucha a nadie que no sea el mismo. No es novedad.— Stefan guarda las cosas de nuevo
— Stefan le quiere dar a tu sobrina sangre animal. No deja que pruebe la sangre humana. Así jamás la va a controlar, solo la va a retener.— reprocha
— Izzy me lo pidió.— le alza la voz y Damon frunce el ceño — No quiere siquiera beber de la bolsa. Ella dice que está bien, pero no acepta al vampirismo.
— Tienen que dejar de pelear por decisiones que no son suyas. Damon, no puedes imponerle algo a Izzy solo por que tú crees que es lo que necesita.— lo regaña y el aparta la mirada inconforme
— Entonces dejemos que siga fingiendo que no es lo que es. No le causarán más daño.— refiere
— Ella lo hará cuando esté lista. ¿No lo entiendes?— insiste Ana — Deja de meterte en esto.— se siente la tensión en ambos
— Oigan, ¿que está ocurriendo?— entra Izzy a la habitación del vampiro
— Solo tenemos una discrepancia sobre el proceso.— responde Stefan y la castaña frunce el ceño al ver la tensión entre ambos
— ¿Aún no aceptas el plan animal?— inquiere incómoda
— No.— responde Damon directo, Stefan toma la maleta — Digo que arranques la bandita y dejes que sangre. Eres vampiro, Izzy, compórtate así.— suspira y Stefan se le acerca
— Ya déjala, Damon.— le reprocha Ana — Diviértanse.— Izzy le dedica una sonrisa cálida
— ¿Estás lista?— le pregunta el castaño y asiente, caminan a la puerta
— Los vampiros comen gente.— se frenan — Es la pirámide alimenticia.— Izzy lo ve fijamente — Créeme. Vas a ser miserable.— suspira abrumada
— No solo soy vampiro, Damon.— refiere y el alza sus cejas
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Isobel
Estaba caminando con Stefan por el lugar. Le había dicho que no estaba lista para beber sangre. Solo no me apetecía, aunque fuera tortura. No me siento tan fuerte como antes. Mi cuerpo está cansado, y para alimentarme, opto por la dieta animal. Aunque no me agrade.
También pensaba en que prácticamente corrí a Klaus del pueblo y que lo quería mínimo un país de distancia. Las cosas entre el y yo son complicadas. Temo creer que tal vez mi vida sea más sencilla sin él. Aunque, puede que lo extrañe un poco.
No puedo creer que admití eso. Necesito ingerir cloro. Soy una masoquista idiota. Odio eso.
— No estoy de acuerdo con ir por ahí buscando una presa. Es extraño.— ríe y siento el nudo en el estómago
— Créeme, yo también lo pensaba.— suspiro — Te ayudará. Necesitamos sangre para vivir, esto es como un buen subvenir en el que no tienes que...— lo interrumpo
— De ambas maneras lastimo a un inocente. Solo prefieres que no sea una persona con la que cargue el resto de mi vida. Tal vez me enseñes a poner nombres en paredes...— me frena
— Hey, ¿qué sucede?— me toma de los hombros — Te noto distante. Casi no hablas con nadie.
— Intento...No se que intento.— murmuro y bajo la cabeza, el eleva mi mentón
— Se que es un gran cambio. Se que esto no es lo que querías.— lo veo fijamente — Pero tú vida no termina aquí, solo comienza.— acaricia mi rostro
— ¿En que manera?— frunce el ceño — Por que no se siente que en una buena.
El no sabe todo lo que he descubierto los últimos días. Suelo no compartir lo que me sucede. No se por que, pero lo hago. Me reservo mi dolor por que no quiero que los demás lo carguen. Es algo con lo que crecí y es algo con lo que no puedo superar.
— Tienes que descubrir cómo quieres que comience. Es como si hubieras renacido.— toma mi rostro — Tu eliges.— tenemos contacto visual
— Se siente real.— quita sus manos — El hambre, la sangre, el ansia. Eso me asusta. No creo estar lista para esto, yo...— me pauso y me giro ante el dolor en el pecho de soltar las lágrimas
— Iz...— apoya su mano en mi espalda — No tienes que ocultar lo que sientes. No conmigo.— volteo a verlo con mis ojos cristalizados
— ¿Qué se supone que haga, Stef? Lo único en lo que pienso es en matar. En consumir sangre hasta que no pueda parar. Todo aquí adentro.— señalo mi cabeza — Mi cuerpo ruega por ello y me disgusto al saber que soy capaz de tener estos pensamientos. Siento como si fuera un monstruo.— menea su cabeza
— No lo eres.— me rodea con sus brazos — Solo estás asustada por algo que no entiendes. Eso quiere decir que la humanidad sigue en ti. Es quien te hace quien eres.— me aferro a él — No temas a sentir.
— Gracias.— murmuro y besa mi frente
Stefan me había hecho beber de un ciervo, y creo que esa escena jamás se borrará de mi cabeza.
Lágrimas resbalan por mi rostro al sentir el miedo del pobre animal. Me sentía como un depredador, es en lo que convertí. Tal vez tiene razón, no debería beber de la vena. Temo de lo que sea capaz
— Hey.— relamo mis labios y siento la sangre escurrir — Tranquila, se curará.— limpio mi boca mientras me tiemblan las manos — Los animales grandes son resistentes.— me levanto del suelo con el nudo en el estómago — Oye. Lo hiciste.— se acerca a mi y pasa un papel por mis labios — Se que es difícil.— toma mi rostro y lo veo con los ojos húmedos — Pero tu puedes hacerlo.
— No puedo...— murmuro y limpia mis lágrimas
— No hay nada en el mundo que no puedas hacer. Es solo el comienzo.— lo veo enternecida — Ven, es hora de enseñarte la parte divertida.— sonrío
Beber la sangre animal no me había satisfecho, no como con la sangre humana. Sentía ese vacío en el estómago, como si no hubiera comido por semanas. Todo lo que mi paladar deseaba era sangre, es como si rogara que huyera de aquí y bebiera hasta que ya no sienta el vacío. Me asustaba.
Stefan quiere que esto funcione y yo estoy muy agradecida con el por ello, Klaus es otro asunto. El se fue y yo solo me acosté con el como si fuera algo cualquiera, aveces siento que si. Stefan tiene esperanza de que puedo llevar el vampirismo, y quiero creerlo también. No quiero pensar en la forma de "ayuda" de Klaus.
— No puedo hacerlo.— me quejo entre risa con su postura detrás mía
— Es como el principio de una carrera.— sonrío mientras apunta al árbol — ¿Si? Empuja con toda la fuerza que tengas.— suspiro
— Se como hacerlo, soy licántropo, ¿recuerdas? — me agacho un poco enfocando mi vista al frente — Tengo agilidad, no soy novata.
— Solo concéntrate, ¿si? — exhalo hondo poniéndome en posición — Tú puedes.— siento un escalofrío al sentir su tacto en mi cintura, ladeo una sonrisa
— No puedo, solo puedo pensar en tus manos sobre mi cuerpo.— expreso nerviosa y me pongo derecha
— ¿Te suelto? — quita sus manos y suspiro
— Somos amigos...— aclaro tensa y cruzamos miradas — No hagamos esto incómodo.
— Tienes razón. Lo lamento.— siento que el corazón me late por la garganta
Todo lo que sentía por el sólo estaba...exaltado.
— ¿Decías...? — paso saliva y me concentro en el panorama, me inclino y el se pone junto a mi para darme instrucciones
— No dejes que la fuerza te domine. Tienes que tener el control y lo demás cede con la práctica. Solo enfócate en donde quieres canalizar la fuerza.— inhalo hondo y asiento
— Puedo sentir y escuchar todo. Hasta el más mínimo ruido.— su respiración sonaba en mi nuca
— Es lo bello del vampirismo.— cierro mis ojos y meneo la cabeza
— No solo eso...la licantropía. Es como si parte de mi quisiera conectar con la naturaleza...no puedo explicarlo.— murmuro y el aire me pega en el rostro
— ¿Como se siente? — habla a mi oído y me pongo nerviosa al tenerlo tan cerca
Mi corazón quería explotarme del pecho. Lo que sentía no era normal, era casi como si pudiera acariciar todo dentro de mi. Esto iba más allá de como me sentía.
— Como si tocaras cada nervio de mi cuerpo.— expreso agitada y el desliza sus manos por mi cuerpo haciéndome casi temblar
— Todo está exaltado. Tú gusto.— se va acercando a mi cuello y mi piel se eriza — Tu olfato, la vista...— desliza su mano por mi abdomen — el tacto...— susurra y el corazón se me detiene
— No podemos hacer esto...— murmuro — Somos amigos. Los amigos no...— paso saliva al increíble deseo que sentía — Al diablo.— lo giro hacía mi para besarlo y el me sube a su cintura haciendo que enrede mis piernas.
Me lleva a velocidad vampírica contra uno de los árboles y comenzábamos a besarnos intensamente, como nunca antes.
Era tanta la lujuria y el deseo, que sus labios con los míos eran excitantes, como dinámica. Me bajo de el para tomarlo de la cintura y continua besándome con un sabor a ferocidad, el baja el zipper de mi chaqueta y yo le quito su camisa, comienzo a besar su pecho excitada y vuelvo con los labios. Me aferro a él pero algo hace que me detenga, siento como mi estomago se revuelve.
Una clase de asco recorre mi cuerpo hasta sentir el nudo en la garganta, lo quito de encima y me mira confundido, me voy a velocidad vampírica y me dejo caer al suelo, suelto todo lo que tenía en el estómago.
La sensación era horrible y tenía un agrio sabor de boca. Parece que la sangre animal no era mi lonche favorito. Pongo mi mano en mi estómago por el nudo que sentía. No pensé que fuera a vomitar sangre, jamás.
— ¿Estás bien?— me levanto y limpio mi boca aturdida — Las nauseas son normales.— bajo la mirada sobrepensando
La última vez que tuve nauseas estaba embarazada. No quiero creer eso por que sería ridículo. No puedo embarazarme cada que me meta con Klaus. Es patético.
— Yo vomité un mes, antes de tolerar el sabor...—asiento más tranquila — Será más sencillo.— sonríe
— Estás tan alegre.— menciono serena
— Si, porque estás aquí, estás viva, o algo.— ladeo una sonrisa — Y tú vas a superar esto.— asiento
— Gracias por tener esperanza para mi. Aprecio que me hayas ayudado cuando entré en crisis en la noche por sentir que me secaba. Tú siempre estás.— mencioné con nostalgia y sonríe
— Y siempre será así.— tenemos contacto visual — Hay algo que quiero...— lo interrumpo
— De hecho, ¿ya podemos irnos? Quiero darme una ducha.— sugiero y le paso por un lado
En realidad, solo espero que sean nauseas por beber de un ciervo. Fue desagradable y jamás pensé cazar animales solo por su sangre. Es una horrible imagen mental de "Nuevo amanecer". Me reí fuerte en la escena en la que Bella se pelea con un puma por proteger a un venado o ciervo, en realidad no recuerdo, pero, Dios, aún me da risa. Me vi así de estúpida. Lo bueno que no grabaron.
— ¿Qué vez a Elena? Eres mejor opción que Damon. Aunque Jenna la apoya con eso de la sangre de bolsa.— menciono mientras caminamos por el bosque
— Le ofrecí la sangre animal, pero no estuvo muy de acuerdo. Quiero ayudarla pero...— lo freno
— Ve con ella.— frunce el ceño — Te necesita más que yo. Jenna apenas sabe cómo manejar todo y está asustada. Caroline no la entenderá y pues estás tú. Convéncela con la sangre animal.— impuse
— ¿Qué fue todo ese espectáculo del beso de hace rato? No fue nada.— salivé tensa
Era algo que no tenía que pasar, pero la calentura me ganó y esta estúpida cosa de sentir todas las emociones al millón, me parece ridículo.
— No fue nada, Stefan. Fue un desliz...— aparta la mirada inconforme — No quiero herirte, pero ahora todo está revuelto en mi. Lo de hace rato solo fueron las hormonas y todo se siente...— me interrumpe
— Pero si salvas a Klaus.— regresa su mirada a mi y cierro mis labios — Para el si hay una oportunidad. Lo teníamos y decidiste salvarlo. Tienes una debilidad por el.— me cruzo el brazos
— Si yo no hubiera hecho lo que hice, nadie estaría vivo. Los protegí a todos...— refiero molesta
— Solo admite que lo hiciste por que lo amabas y no por nosotros.— reprocha y me quedo sorprendida — Deja de engañarte, Izzy. No a ti.
— No seguiré discutiendo contigo sobre Klaus. No estoy con el, nunca va a pasar por que el lo arruinó todo. Intento seguir con mi vida, ¿entiendes? — suspira
— Lo lamento. No quería reprochar nada...yo lo entiendo. Solo es difícil estar enamorado de ti.— siento que se me hunde el corazón — Iré a ver a Elena, hablamos más tarde.— noto como se va herido
Lo quiero, lo hago. Me haría muy feliz estar con el y se que es mi mayor apoyo con esto del vampirismo. Pero lamentablemente, aún estoy enamorada del hombre equivocado. Tal vez con el tiempo pueda superarlo y darme una oportunidad con Stefan. El fue con quien debí estar desde un principio. Aunque no negaré que mis sentimientos hacia el son mucho más fuerte. Y eso me preocupa.
Mientras camino, saco mi celular para hablar con alguien que necesitaba
— Hey, Damon. ¿Dónde estás?
— Gozando de la vida. Bebiendo de la felicidad, ¿por que?— suspiro pensativa
¿Debería incluirlo o no debería? Que va
— Por que tengo unos problemas de ajuste. Necesito tu ayuda.
— ¿Tu? ¿Mi ayuda? Debe ser el fin del mundo. Puedo marcar este día en mi calendario...— ruedo los ojos
— Damon, tómatelo en serio.
— Bien, sunshine, estoy en el Grill.— sonrió asintiendo
— Gracias, abuelo.— cuelgo y me voy a velocidad vampírica
Es la única parte que me encanta de esta nueva habilidad de ser vampiro. Hay cosas sensacionales pero otras difíciles.
Al entrar, veo a Damon sentado en la barra. Me daba nostalgia ver que estaba bebiendo solo. Extraño mucho a Alaric y me duele recordarlo. Por eso evito pensar en lo que perdimos esa noche. Perdimos demasiado.
— Eres predecible.— voltea verme con el vaso en mano
— Sin ofender, linda, pero no luces tan bien.— opinó e hice una mueca — Te ves muy pálida.
— Gracias, tu también luces increíble.— sonríe alzando su vaso — No bebo, pero contigo hago la excepción.— cuando estoy por jalar la silla, me frena
— No te sientes.— pide y frunzo el ceño soltándola
El lugar estaba vacío. A menos que el también viera fantasmas o algo por el estilo.
— No hay nadie aquí.— aclaré obvia y asintió
— Bueno voy a fingir que hay alguien, por que la alternativa es depresiva.— suspiro y me cambio de asiento
— Algo esta mal.— resopla — No puedo digerir la sangre animal.— murmuré y asintió
— Que sorpresa.— se burla petulante y hago una mueca — El rostro pálido, el sudor frío y la ansiedad, ¿no te decían algo?— rodeé los ojos
— Necesito tu ayuda.— insisto y voltea a verme, baja su vaso — No la pediría si estuviera en mis manos.
— Claro que si. Elige tu comida, hay fusión asiática, mexicana o los típicos platillos americanos.— comienza a señalar por el lugar y meneo la cabeza
— No hables como si fuera una clase de caníbal que se prepara para cenar...— me llevo las manos a la cabeza — Ya tengo suficiente con mi propio drama. Sin sangre humana, Stefan tiene razón. Puedo tratar de superarlo sin lastimar a nadie.— termina de beber su trago, y sobo mis manos ansiosa
— Bien. Vamos.— frunzo el ceño y se baja de la silla, me jala del brazo llevándome con el
— ¿Qué haces?— me queje y entramos al baño, cierra con seguro
— Amm, ¿que estás haciendo?— cuestione viendo la puerta, escucho un crujido
— Dándote lo que necesitas.— volteo a verlo sorprendida — Bebe.— muestra su mano mientras escurría sangre y mi garganta comienza a ponerse muy húmeda, mis labios babeaban
— ¿Qué? No puedo morderte. Soy mitad licántropo, puedes morir.— aclaré mientras no le quitaba mirada de encima
— Supongamos que también eres original, como Klaus, ¿cierto?— asentí — Si su sangre puede curar la mordida de licántropo, tú también deberías, ¿no?— alcé una ceja sorprendida
— Es una buena sugerencia, pero, no es algo seguro. Puede que no lo sea y te mate por el veneno. No haré esto.— intento ir a la puerta y me frena
— Confío en que eso pasará...
— ¿Y si no? Klaus no está en el pueblo. Mi mordida te matará y ya tengo muchos muertos en la conciencia.— insistí
— Izzy, si alguien puede hacer que Klaus Mikaelson haga lo que sea, eres tú. Si mi teoría falla, le podrás hablar y el me dará su sangre.— me cruzo de brazos inconforme — Eres nueva en tu especie, Izzy. Necesitas sangre de la vena, tal vez esto funcione. O no, pero no le digas a Stefan o Klaus.— frunzo el ceño mientras la sangre me llama más la atención
— ¿Por que no? — cuestioné ansiosa y resopla
— Compartir sangre es algo personal.— aclara y frunzo el ceño
— ¿Como que es algo personal?— insisto confundida
— Solo bebe.— ordena y veo su mano, la garganta me salivó y tenía el deseo de morderla, sentir la sangre de nuevo entre mis labios
— Espero que tengas razón...— sugerí y no podia resistir más, terminé cediendo, muerdo su muñeca y me causa satisfacción al instante.
Lo veía fijamente mientras siento que las venas resaltan. Disfrutaba tanto del sabor, que me dejé caer en su pecho y el me atrapó. Me recosté mientras soba mi cabeza, se deja caer contra la pared y continúo bebiendo. Mis colmillos se aferraban a lo que consideraba la gloria.
No podía parar. Era como levitar en el cielo. Como una carga de pura energía que te llenaba todo el cuerpo. Era fascinante.
Su respiración se agitó junto a la mía. Yo solo me dejaba satisfacer por la sangre. El parecía disfrutarlo.
— No creo que quieras desecarme, ¿o si?— retiré mis colmillos y me aparte de él, camino al espejo y me quedo estática, chorreaba sangre
— Mi rostro...— toco las venas que saltaban debajo de mis párpados — Son igual a los de Klaus. Luzco como el...— cojo una toalla y me limpio la boca
Me aterraba ver quien era frente al espejo. Me veía como una versión oscura de mi. Una nueva. Esta era una forma de señalar que había cambiado. Me cayó la realidad.
— Te vas a acostumbrar. Es quien eres ahora. Una parte de ti.— me giro a verlo y me apoyé en el lavabo
— ¿Te acostumbras a la muerte? ¿A vivir de la desgracia de los demás? Es como una penitencia.— suspira
— No hagas que tú vampirismo sea una clase de tortura. Una vez que aprendas a controlarlo, lo demás no importa. Puedes beber de alguien sin matarlo. Beber si quieres de una bolsa por siempre. No todo debe ser la desgracia. Si piensas así, tú serás la que viva en penitencia. Tiene sus cosas excitantes. Solo estás empezando.— sonrío ante el consejo
— Eres bueno cuando no te sueltas tus comentarios de doble sentido y sacándole humor a la situación.— aclaré y río
— Vaya que me contuve. Tenía mucho que decir sobre el maestro Stefan.— sonreí
— Necesitas sangre o vas a morir.— muerto mi muñeca y suelto un quejido, se la ofrezco
— Vamos por la medicina...— se me acerca y toma mi brazo — ¿Lista?— asentí mientras lo observaba, encaja sus colmillos, suelto un quejido y una extraña sensación recorría mi cuerpo mientras succionaba.
—Que extraño es todo esto.— me burlé y desprendió sus colmillos, jadeó y vemos con atención la mordedura — ¿Funciona? — me muerdo las uñas ansiosa
— Míralo tú misma...— me quedo perpleja al ver como se iba curando — Eres una verdadera ganga.— me cubro la boca con sorpresa
— Oh por Dios...— me acerco a él — Tuviste suerte, Damon, que si no hubiera funcionado.— deslizo mis dedos sobre su piel
— Ya no debemos preocuparnos para una cura contra la mordedura de licántropo. Tu eres nuestro refuerzo. — alardea y suspiro abrumada
— Nadie puede saberlo. Si saben que yo poseo la cura y soy capaz de...— me pauso sorprendida
— ¿De que?— paso saliva y noto que me mira con atención
— Los híbridos. Puedo hacer híbridos.— respondí y me vio fijamente
— ¿Y los harás?— me apoyo en la pared
— Apenas puedo lidiar conmigo como para lidiar con cachorros híbridos. Aprendí mi lección con Tyler.— baje la cabeza
— Escuché que lo que hiciste.— elevo la mirada — Sobre que salvaste a Klaus. Lo pusiste en Tyler.— me cubro el rostro
— No tú también...— me interrumpe
— Eres la inteligente. Si no lo hubieras hecho, estaríamos muertos.— sonrío ligeramente — Es por eso que me agradas.— hago una mueca
— Pensé que por que era idéntica al ex amor de tu vida.— hago gesto de disgusto — Olvídalo, es mi madre. No tengamos esta conversión.— se ríe mientras abro la puerta
— ¿Qué me acosté con tu madre dices? — rodee los ojos por ir burlándose — Bien podrías haber sido mi hija.— lo empujo
— Eres un cerdo.
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Narrador omnisciente
— ¿Y como está, Izzy? Apenas habla con nosotros.— le pregunta Ana a Stefan en casa de las Gilbert
— Tampoco habla conmigo. Está más cerrada que nunca.— aclaró— Quiere que ayude a Elena y eso haré. Parece que se adapta bien.— Ana asiente
— Si, aunque Damon sigue diciéndole que debe beber de la vena. No se cuál es su obsesión por que se haga a su modo. Siempre fue así.— la castaña se levanta para servirse más café y el vampiro arruga las cejas
— ¿Como que siempre fue así? Apenas lo conoces.— se queda estática mientras sostiene la tetera
— Me da la impresión...— expresó nerviosa y se sirve — El no es sensato como tú. Y eso que llevo casi un mes aquí. Tiende a tomar las decisiones por impulso o miedo. Solo supuse.— Stefan bajó la mirada pensativo
— Tú sabes mucho de nosotros. De Izzy. De profecías y el linaje Petrova.— el se levanta y ella pasó saliva tensa — ¿Quien eres en realidad?— la castaña se gira para tener contacto visual
— Tú sabes.— alza sus cejas perplejo
— Ana...— expuso casi sin aliento y ella alzó sus cejas asintiendo — Pero como es que...— lo interrumpe
— Soy una bruja de quinientos años, Stefan. Me sorprende que no crean que soy astuta.— va a la mesa — Sellé mi muerte para ser capaz de brincar a un cuerpo cada que eso suceda. Lo hice la primera vez cuando tu padre me mató y cuando Klaus lo hizo. Siempre voy a un paso adelante.— bebe de su café
— Por esa razón estabas tan decidida de lo que Klaus le haría a Izzy. De toda la historia de los Mikaelson con las Petrova.— asintió — ¿Por que mentir?
— Klaus no podía saber que yo había vuelto. Primero tenía que hacer que Izzy abriera los ojos. Que se diera cuenta del gran error que cometía. No funciono, por que a quien debía detener, era a Valeria, pero me enfoqué en mi propio odio. Sigo creyendo que mientras el este a su lado, la arrastra a su propia oscuridad.— aclara tensa
— Tú en serio la amas. Tomando en cuanta todo lo que sucedió.— desliza sus manos por la mesa
— No te mentiré al decirte que no la tuve para mi beneficio. Pero cuando empiezas a sentir a un ser dentro de ti. Que va creciendo y te acompaña por tanto tiempo. Ya no te sientes solo. Que al momento de nacer, fue como si vieras un rayo de luz. Ahí cambia todo. Hasta el corazón más podrido se conmueve al ver tanta pureza.— menciona con una sonrisa en el rostro
— Eso es algo hermoso. Ella debería saber que eres tú. Klaus le dijo a Izzy que estabas viva.— asintió, se escucha la puerta y dejan de conversar
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Isobel
Entraba a la casa para ver a Elena. Lo que pasó con Damon me dejó pensando. Había bebido de él y fue una experiencia...diferente. No entiendo por que es personal y quisiera saber. Espero que no haya sido algo sexual o algo por el estilo.
— Hola.— me sorprendo al ver a Stefan en la entrada, Sophia lo acompañaba
— Hola, no te esperaba aquí.— mencioné tímida y Sophia tomó sus cosas
— Yo ya estaba por irme. Jenna fue al trabajo y Elena está...— la interrumpen
— Aquí.— señala desde el barandal de la escalera y alzo la vista — Estoy bien.
— Gracias por ayudar, Sophia. Has sido un excelente apoyo para nosotras.— sonríe y soba mi hombro
— Dije que a eso vendría. No tienes que agradecer. Las veo mañana.— sale por la puerta y todo se siente incómodo
Hoy me di un beso candente con Stefan y me alimenté de su hermano, cosa que fue extraña. Algo tengo yo con Salvatore. Siempre termino enredada en su lío. Justo como mi madre.
— ¿Como vas tú con la sangre animal?— baja las escaleras y veo a Stefan de reojo
— Intentando. No pensé que sería capaz de vomitar en mi condición.— me burlo y Stefan sonríe
— A mi también me dan nauseas. Como si no pudiera digerir la sangre. Bebí de una bolsa y me había hecho bien, hasta que después solo...vomité.— frunzo el ceño
— ¿También tú? ¿No crees que es extraño? — sugerí y volteo a ver a Stefan
— Si, lo es. Tal vez sea por que apenas te adaptas y tú cuerpo lo rechaza.— le explica Stefan y ella asiente — Buscaremos una solución.
— ¿Ya probaste la sangre humana, Izzy?— sobo mis manos ansiosa y niego
— No, no la quiero. Estoy bien con la de Stefan.— aclaré y asintió — Sirve para que vampiro pueda coexistir. Pero eso si, no volveré a cazar.— sonríe
— Nuestra transición es la peor.— me acerco a ella y la rodeo con mis brazos — Ni siquiera para ser vampiro funciono...— meneo la cabeza
— No digas eso. Tal vez algo tenga que ver con lo de ser doppelgänger...— nos separamos
— Katherine parece beber de forma normal. Creo que es algo más...— suspiro
Tiene razón. Pero no entiendo el por qué.
—Tenemos una situación.— se acerca Stefan y frunzo el ceño — Un hombre atacó a Tyler en su casa. Tengo que ir a ayudarlo.— me quedo perpleja
— Te acompaño. ¿Que demonios está pasando con el pueblo?— los dos salimos de la casa
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Después de unos minutos llegamos y entramos a la casa. Tyler estaba recostado sobre el sofá con Caroline de compañía. Estaba muy mal herido y con mucho dolor.
— ¿Qué fue todo eso?— me cruzo de brazos mientras Stefan comienza a sacarle las balas de madera con unas pinzas
— Alguien llegó a la casa de Tyler y le disparo balas de madera.— aclara Caroline exaltada y me acerco
— Pero, ¿quien haría esto?— expresé confundida — ¿El consejo? No son tan hábiles.
— Fueron hechas especialmente.— aclara Stefan mientras estudia la bala — El largo, el grosor. Si fueras un vampiro normal estarías muerto.— alzo mis cejas
—El sabía lo que hacía. Debió mojar sus guantes con verbena. Buscaba un vampiro y no dudó ni un segundo al encontrarlo.— expone Tyler preocupado
— Las marcas.— murmura Stefan y suelta un quejido al tocarla, di un sobresalto al ver el dolor que sintió
— ¿Tienen alguna magia?— cuestiona Caroline y suspiro negando
— No lo creo.— voltean a verme — Si tuvieran magia el estaría muerto. Creo que es algo más.— expongo con seguridad
— ¿Como que?— inquiere Tyler e inhalo hondo
— Leí historias acerca de cazadores que habían sido hechizados por un chamán. Es como un instinto sobre humano que hace los hace matar a la especie sin parpadear.— me ven sorprendidos — Lo leí en alguna parte. Isobel se la vivía de investigaciones y yo no tenía nada que hacer.
— ¿Son cazadores sobrenaturales?— pregunta Stefan incrédulo
— Me parece, si. Creo que se llamaban la hermandad de los cinco. Tómalo con pinzitas.— asienten y Tyler se levanta, Caroline lo ayuda
— ¿Podemos hablar?— le pido a Tyler y me da una mirada hostil
— No tengo nada que hablar contigo.— refiere molesto y suspiro
— Tyler, por favor...— me interrumpe
— Pensé que eras mi amiga. Me traicionaste al meter al hombre que más depreciaba en mi cabeza. Tú sobre todos lo sabía.— reprocha
— Y lo soy. Pero ya no tenía tiempo y debía salvarlo para salvarlos a todos.— explicó y se me acerca
— Se por que lo hiciste, pero no puedo solo olvidarlo. No te importó que fuéramos amigos, Izzy. Al menos debiste preguntar.— bajo la mirada decepcionada
— Solo vámonos, Tyler.— escucho que se alejan y camino al mini bar
— Y yo soy la villana. Genial.— me preparo un trago
— Izzy...
— No, Stefan, no niegues que tú también piensas lo mismo. Tal vez tienes razón y mis sentimientos si interfirieron y no necesito que más personas me digan lo estúpida que fui por fijarme en el, ¿entiendes? Ya se que lo fui.— bebo con las manos temblando — Se que me advirtieron. Ya lo sé.
— Hey...— se me acerca y toma mis manos — Nadie debe juzgarte por enamorarte. El corazón aveces se maneja de formas misteriosas que ni siquiera nosotros entendemos.— mis ojos se impactan con los suyos — No debes sentirte juzgada por amar.— mi corazón comienza a latir con fuerza
— ¿Como puedes estar tan calmado con esto? Como puedes decirme todo esto sabiendo que tú...— me pauso y acaricia mi rostro
— Por que te amo.— alzo mis cejas — Y antes de todo esto, éramos amigos. No importa que cambie entre nosotros o los caminos que tomemos, lo que siento por ti, lo que pienso, no va a cambiar.— mis ojos se cristalizan — Siempre voy a estar para ti.— bajo el vaso y lo abrazo con fuerza
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A la mañana siguiente, estábamos en una clase de iglesia. No me sentía religiosa, de que, jamás. Sentía que la religión era una hipocresía por como la gente la predicaba. Cada uno tenía su propia interpretación y querían que los demás tuvieran tú mismo idealismo. La gente busca una forma de calmar su dolor para no sentirse solo, escuchado. Entiendo eso. Lo que lo entiendo es cuando te juzgan por que creen que la biblia dice eso. Yo no lo entiendo.
— ¿Estás bien?— me pregunta Matt mientras entrego folletos
— Si, lo estoy.— respondo a secas y voy por las butacas algo ansiosa
Sentía que sudaba más de lo normal y que la luz era mucho más brillante que de costumbre. Me dolían las encías y el estómago no me dejaba de gruñir.
— Te miras algo pálida.— su voz hace eco en mi cabeza, dejo de repartir por lo mareada que me sentía — ¿Izzy? — paso saliva y lo veo
— ¿Si?
— ¿Que pasa? — lo veo fijamente pero me pierdo en su carótida, podía sentir como latía y me llamada
— Necesito agua...— le entrego los volantes y camino por una botella, bajo la mirada a mis manos, las sentía temblar
No me he alimentado por que siento culpa. Tal vez sea una forma de castigo. Yo vivo y mi hijo no. Esa idea no me la saco de la cabeza. Mientras respire eso significa que tome una decisión. Una que me arrastra a la tristeza y me mantiene a la deriva. Beber sangre es aceptar el hecho de que soy vampiro y que alguien murió por ello. Una parte de mi.
— A ti no te conozco.— alzo la cabeza mientras bebo agua — ¿Eres nueva? — bajo la botella
— Izzy Sommers...— le ofrezco mi mano al sacerdote — No crecí aquí. Tal vez por eso.— asiente y la estrecha
— Eres familiar de Elena...— la busco con la mirada y veo que está conversado con una chica en una de las bancas — El apellido me sonó por Miranda y Jenna.— asiento
— Si, Jenna me adoptó y tome su apellido.— aclaré y me soltó
— Que bien. Siempre supe qué tenía un gran corazón.— sonreí y su corazón latía con fuerza, haciendo que la sangre llame mi atención
— Padre, Simons.— escucho a Edward y siento que todo se paraliza — Hace tiempo que no lo veía. Hola Izzy.— me saluda poniéndose a un lado
— ¿Se conocen?— nos señala y nuestras miradas coinciden, una de odio y miedo
Creo que esa parte de mi se magnificó. La repugnancia que le tengo me hará vomitar.
— Fue mi alumna.— rasco mi cabeza ansiosa — ¿Verdad, Izzy?— suspiro y a lo lejos veo a Elena salir casi corriendo
— Lo siento, me permiten un segundo...— voy tras ella y la veo entrar al baño — ¿Elena? — la nombré y escucho que esta vomitando, pero demasiado, toco la puerta — Elena, ¡abre la puerta! — el aroma era a sangre, retrocedí
— Todo está bien, Izzy. Tranquila.— niego e intento abrir la puerta
— Voy a entrar...— cuando estoy por abrir, lo hace primero — ¿Que sucede...?— me pauso perpleja al ver el panorama — ¡Dios mío! ¿Qué te pasó? — menea su cabeza con lágrimas y la abrazo, cierro la puerta con una patada
— No entiendo nada. Estoy asustada.— expresa con desesperación y suspiro tensa
Ella lucia aterrada y el baño era un desastre. Me preocupaba que ella no estuviera digiriendo la sangre.
— Lo que vamos a hacer es; limpiar esto y le llamaré a Damon para que te traiga ropa limpia y una bolsa de sangre.— asiente y tomo su rostro — Lo voy a arreglar, no te preocupes.— asiente y limpio sus lágrimas
Me alejo y saco mi celular, Elena comienza a limpiar
— Me siento halagado que sea muy solicitado por cierta persona...— lo interrumpo
— Necesito tu ayuda. Esa vez no es para mi, si no para Elena.
— ¿Que le pasa a Elena?— expresa preocupación
— No lo entiendo en realidad. Vomitó toda la sangre que había consumido. El lugar es un caos y necesito que le traigas una bolsa de sangre y un
vestido, rápido.— hablo alterada
— Voy en camino.
Cuelgo y volteo a verla. Aún lucía aturdida y me sentía igual. Era como ver Carrie a vivo y a color. No había visto tanta sangre en mi vida.
Después de unos minutos, sentía que todo me daba vueltas de nuevo. Mi estómago estaba revuelto y tenía una ansia de hambre que no había sentido antes. Mi cuerpo estaba débil y mi reflejo en el espejo señalaba que estoy enferma.
— Hay que hacer esto rápido antes de que cualquiera note que no estamos y hagan preguntas.— sugiero y nos ponemos a limpiar el baño, suena mi celular pero lo ignoro.
Alguien trata de abrir la puerta de forma forzosa y ambas volteamos a ver
— ¿Es Damon? — me ve confundida y niego, alguien toca la puerta sobresaltandome
—Escucho su corazón desde aquí. Es humano.— aclaré tensa — Tu sigue con esto, yo voy a ver quien es.— asiente y me acerco, jalo la manija — Damon. Gracias a Dios.— menciono con alivio al verle el rostro, me asomo — Perdón, derrame cafe sobre mi vestido.— cierro la puerta y le doy el vestido
Me giro para que pueda vestirse. Cada segundo que pasaba encerrada con el olor a sangre era cada segundo que quería salir huyendo.
— ¿Todo bien?— pregunta Damon
— Si. Denme un minuto.— contesta Elena y S termino de limpiar mientras se viste
— Tengo tantos nervios que me harás vomitar.— tiro todos los papeles de sangre en la bolsa que trajo
— No, por favor, acabamos de limpiar.— se burla y sonreí — Gracias por ayudarme.— junto todo
— Yo salgo primero y luego tú.— sugiero y asiente, salgo del baño
— Lamento que tomara mucho tiempo.— me disculpo y su mirada cruza con la mía — Ayudaba a mi hermana a arreglarse el vestido.
— No hay problema.— expresa sereno
— Disfruta tu estancia. Nos gusta los visitantes y hay vistas para morirse.— frunzo el ceño y volteo a verlo — Chiste de funeral. Que cruel.— baje la cabeza riendo — Lo siento.
— Con permiso.— nos movemos de la puerta — Lamento la tardanza. Es todo suyo.— se nos acerca Elena
— Hasta luego, un placer conocerlo.— mencione cálida y me sonrió, nos vamos los tres — ¿El es quien atacó a Tyler?
— Afirmativo.— responde Damon
— Quiero pegarle en el rostro.— ríen y salimos del sótano, veo la cantidad de personas que venían al funeral — Hay muchas personas. Necesito agua.— nos detenemos junto a un árbol
— ¿Qué pasó haya adentro?— interroga Damon y veo a Elena
— ¿Trajiste las bolsas de sangre que te pedí?— cuestiono viendo alrededor
— ¿Quieres decirlo más alto?— me regaña y suspiro haciendo guardia — Ten.— se la entrega a Damon y mi corazón comienza a latir con fuerza al sentir el aroma
— Necesito...Necesito agua.— expreso ansiosa y dejo a Damon con Elena, no estaba estable para manejar sangre ahora mismo
Entro a la iglesia y veo a Jenna en la recepción, de me acerca enseguida
— Izzy. ¿Qué está pasando? No luces bien cariño.— pone su mano en mi frente — Estás sudando demasiado, te ves muy pálida, ¿que sucede?— meneo la cabeza y baja la mano
— No es nada, en serio. Solo quiero agua.— toma una botella de la mesa y me la da — Gracias.— la abro y la ingiero al momento
— No me mientas, Izzy.— la veo fijamente gozando de cada gota que ingiere a mi cuerpo — Elena y tú me ocultan cosas. No puedo ayudarlas si mienten.— bajo la botella
— Estoy bien, Jenna.— insisto y menea su cabeza
— No, Izzy. No lo estás.— aclara y siento en nudo en el pecho — ¿Qué pasó esa noche? En la que Valeria te tenía. Desde ese día no has sido la misma. Es como si te culparas de algo.— paso saliva ante los recuerdos que venían a mi cabeza
— Solo déjame en paz.— refiero hostil y me ve con sorpresa, le paso por un lado con la culpa entre las manos
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Narrador omnisciente
Damon recogía las cosas de Elena y aparece Stefan
— Genial.— se queja y Stefan interfiere
— ¿Qué hay en la bolsa Damon?— lo interroga
— Un bocadillo, la iglesia me da hambre por la sangre de Cristo.— responde sarcástico y Stefan se queda en silencio — La traje para Elena pero en realidad, también la necesita Izzy.— el asiente molesta
— ¿Tanto te interesa que lo haga a tu modo?— le reclama y Damon frunce el ceño
— No es mi modo es el único modo.— refiere molesto — Hasta Elena lo necesita.
— Izzy me suplicó que no le diera sangre humana. Si lastima a alguien querrá apagar esa culpa, tal vez lo suficiente para apagar su humanidad. A eso le tiene miedo.— reprocha y Damon resopla
— ¿Temes que se vuelva destripadora? Como saber si solo le metes miedo.— inquiere y Stefan se queda callado
— No se convertirá en lo que yo.— aclara
— No vaya a ser que se convirtiera en lo que yo. Eso es lo que piensas. Va a ceder a esto eventualmente. Entre más rápido lo haga, mas pronto aprenderá control.— expone y Stefan lo ve fijamente
— Es fuerte, si la ayudamos, podrá sobrevivir a...—Damon lo interrumpe
— Se muere de hambre, Stefan. No ha querido ingerir sangre por días. Rechaza su transición.— reclama y el se sorprende
En su cara podía notarse que estaba confundido ante el comentario que soltó su hermano
— ¿De que estás hablando? Dijo que estaba bien.— responde incrédulo y su hermano bufea
— Te mintió. Tú suplemento de cuatro patas no sirvió. Ni siquiera pudo con mi sangre.— soltó con cinismo y la expresión de Stefan cambió a coraje
— ¿Bebió de ti? — cuestiona perplejo
— Ups. ¿Lo dije o lo pensé?— alardea y se va dejando solo a Stefan, este se queda con la mirada perdida
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Isobel
Me mordía las uñas y golpeaba mi pie contra el suelo de forma continua. Estaba muy ansiosa de la cantidad de sangre en que podía oler. Me moría de hambre y no podía retenerlo más.
— ¿Estás bien? — me pregunta Jenna mientras transpiro
— Si, lo estoy.— llega Elena y se sienta un lado mío
— Oye, April te estaba buscando. Quería ayuda con su discurso.— le dice Jeremy a Elena y suelto un quejido al sentir como mi diente perforar mi piel
— ¿Donde está? — pregunta y me quedo viendo mi dedo, chorreaba sangre por que me había pasado de la uña
—No lo sé.— murmura Jeremy y noto como se va curando mi herida, era impresionante
— Antes de empezar la misa, dejamos el micrófono abierto para compartir un recuerdo de nuestros amigos del consejo.— alzo la cabeza al escuchar el micrófono — Se que April Young quería decir algo sobre su padre. ¿April?— la llama la alcaldesa pero parece que no salía nadie — ¿April? ¿Sigues aquí cariño? ¿Hay alguien más que quiera compartir un recuerdo que comparta con el pastor?— el ambiente se tensa por que nadie se pone de pie, Elena intenta levantarse pero la freno
— ¿Que haces?— le susurro — Hay un cazador que nos está vigilando aquí y ahora.
— No dejaré que esto pase. Necesita apoyo.— resoplo y me levanto — ¿Que...?
— No puede matarme, así que.— noto que todos se sorprenden, iba a cometer el ridículo por que no conocía a nadie, pero al menos iba a proteger a mi hermana
— Puedes pasar., Izzy.— camino lentamente y escucho la puerta abrirse, me giro a ver y Damon se persinaba con agua bendita, típico de el
Me acerco a la alcaldesa y nos saludamos
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Narrador omnisciente
— No se ve bien.— opina Damon y se sienta a lado de Stefan
— Tal vez si me hubiera dicho que estaba rechazando la comida.— refiere molesto
— Los celos no te sientan, hermano.— se burla y Stefan resopla
— Ya, púdrete.
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Isobel
— Yo...muchos tal vez no me conocen, soy Izzy Sommers. Solo quería decir que este pueblo me ha acogido como una familia. Es devastador la pérdida de esas personas que aún tenían mucho por que vivir, pero sabemos que ahora están en paz. El peor día de amar a alguien es el día que lo pierdes...— me pauso al sentir un aroma, uno tentador que entra mis fosas nasales, mi estómago comenzaba a exaltarse
— ¿Hueles eso? — desde mi posición escucho a Caroline
— Sangre.— contesta Tyler y siento mi corazón acelerarse, mi garganta estaba demasiado húmeda
— Nadie se mueva.— habla Damon — No volteen es una trampa.— no podía controlar más a mi cuerpo, moría de hambre
— Yo...— no podía continuar por que sentía cada gota de sudor deslizarse por mi frente, jadeaba de nerviosismo, podía notar de donde goteaba la sangre, la parte alta de la iglesia
— Tranquila, tranquila. Te tengo, te tengo.— me sobresalto al sentir los brazos de Stefan, me lleva con el hasta llegar a mi asiento, comienzo a temblar mientras sigo en sus brazos
— Vamos a la pagina cuarenta y dos de su himnario.
Todos estábamos en un punto crítico. Nos querían provocar, y el solo esperaba a ver quien caía primero.
— Unámonos a una oración.— todos nos ponemos de pie y siento como quiero desplomarme, Stefan me sostenía y Damon hacía lo mismo con Elena
— La sangre. Stefan, la sangre la huelo, es demasiada.— expreso alterada y me sujeta con fuerza
— Está bien. Recuerda lo que hablamos. Concentrate, piensa, vamos, tu puedes.— la voz de Stefan solo hacía eco en mi cabeza
— ¿Qué le pasa? — pregunta Jenna aun lado mio
— Tiene hambre, no ha comido.— le contesta Stefan
— Elena está igual, sáquenla de aquí.— interviene Matt mientras siento un nudo en la garganta
— No puedo, alguien nos observa.— aclara Stefan y todos voltean a verme
— Voy a extirparle el corazón.— alardea Damon y retenía todas mis ganas de beber cada gota de esa sangre, era en lo único que pensaba
— Si lo haces, Damon, nos expondrás al resto.— le refiere Stefan
— Creo que el riesgo habrá disminuido cuando, digo, le extirpe el corazón.— aclara y mis manos no dejan te temblar, las luces comienzan a parpadear con fuerza
— Stefan yo ya no puedo.— expongo y una ráfaga de viento pega con fuerza, mi cuerpo estaba apunto de explotar
— Izzy...— murmura Jenna y algunos focos explotan, las ventanas se azogan — Tranquila.
— No puedo controlarlo...— el lugar se comenzaba a tornarse peligroso
— Tienes diez segundos antes que me ponga medieval.— advierte Damon
— No lo hagas, Damon, por favor.— pide Stefan y me aferro a él con fuerza
— Tres, dos, uno, voy...— Damon estaba a punto de moverse
— Espera, espera, Izzy, bebe de mí— volteamos a ver a Matt sorprendidos — Está bien, todos pensarán que lloras, bebe de mí.— levanto mi vista a Stefan para ver si está de acuerdo, me mira y luego a Matt, el asiente y Matt me toma de los hombros, me apoyo en su pecho — Está bien. Estaré bien, aquí estoy.— descubro su cuello y encajo mis colmillos.
Siento como mi cuerpo comienza a relajarse. La electricidad y adrenalina que se descarga por mi cuerpo al beber de la vena. Era una satisfacción que no había sentido antes. Todo mi cuerpo estaba extasiado y sentía como me reponía.
Después de unos segundos me desprendo de él jadeando
— Gracias.— agradezco y regreso con Stefan, veo de reojo a Elena y ella también bebe de Matt — La sangre. Aún la huelo.— murmuro
—Tiene que ser de April. Hay que ayudarla.— pide Elena
— No podemos arriesgarnos.— explica Stefan
— Yo lo hago. Ningún arma que el tenga puede hacerme daño...— iba a moverme cuando Tyler habla
— Disculpen. Voy a decir unas cosas sobre el pastor Young.— frunzo el ceño y volteo a ver a Elena
— ¿Qué hacemos?— cuestiono y nos sentamos preocupados
El se arriesgaba por todos nosotros. Lo respetaba por eso. Hizo un acto noble.
— En primer grado, yo era un malcriado que no quería hacer deportes. No me importaba lo que no me afectaba. Pero el fue quién me hizo entender lo importante que es ser parte de un equipo. Una comunidad.— lo vemos con atención— Sacrificarte en nombre de...— le disparan a Tyler y se desploma en el suelo, nos quedamos sin aliento mientras se escuchan gritos de todo el pueblo, corrían por todos lados
— No puede ser...— corro hacia el y muevo a la multitud para llegar a Tyler — No vas a morir.— me pongo de rodillas junto a su cuerpo y le saco la bala de madera del pecho
— Voy a matar al maldito.— se queja Tyler mientras se repone
— Damon se te va a adelantar. Quédense aquí, voy a ayudarlo.— sugiere Stefan
— ¿Y que pasa con April?— cuestiona Elena y me levanto
— Yo me encargo, corre.— comenta Jenna y Stefan se va, Caroline se pone junto a él
— Tengo que llamar a una ambulancia.— sugiere la alcaldesa y volteamos a verla incrédula
¿Es enserio lo que dijo?
— No, está bien.— aclara Caroline y me llevo las manos a la cabeza por frustración
— Todo el pueblo vio ese disparo, voy por una ambulancia.— insiste la alcaldesa ansiosa y noto que Elena no está
— ¿Y Elena?— pregunto preocupada y veo alrededor
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Narrador omnisciente
Damon iba tras el cazador para detenerlo, pero Connor lo derribó antes dándole varios disparos. Lo hizo sin siquiera parpadear. Ambos forcejeaban
— ¡Damon! — lo llama Stefan y escucha el ruido de una camioneta irse, ve a su hermano en el suelo quejándose y corre hacía el, le ofrece su mano y al tomarla, le suelta un puñetazo, el vampiro apoya su rostro el suelo con malestar
— ¿Y eso por que fue?— expresa confundido
— Tú lo sabes.— lo deja varado en el suelo con molestia
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Isobel
Entre Jenna y yo buscábamos a Elena. Buscábamos por la iglesia y me freno al sentir el fresco olor de la sangre. Demasiada
— No, Izzy...— me voy a velocidad vampírica hasta el lugar de origen, veo a Elena apunto de morder a la chica, intervengo
— No está muerta,— aclaré y la tomé de los hombros frenándola — pero si bebes de ella la matarás.— advierto mientras forcejeamos
— ¡Ya suéltame!
—Mírala, mírala, Elena, no es cuerpo para alimentarte, es tu amiga.— alzo la voz y se va relajando, las marcas bajo sus ojeras desaparecen— Es huérfana. Como nosotras. Tiene miedo, como nosotras teníamos.— muerdo mi muñeca y me acerco al cuerpo de la chica, le quito la venda de la boca
— Niñas...— aparece Jenna — ¿Todo bien?— le doy de beber mi sangre para que se cure, inhalo hondo reteniendo mi ansia al ver el gran charco de sangre, solo la ayuda — Lo hiciste.— retoma la conciencia y me aparto
— No me lastimes, no me lastimes.— suplica y tomo su mano
— Nadie va a hacerlo, nadie va a hacerlo.— intento calmarla, volteo a ver a Elena — Te necesita. Puedes hacer que olvide todo.— me levanto
— ¿Por que lo hizo?— expresa alterada
— No. No puedo, Izzy, tú hazlo.— explica abrumada y Jenna se acerca
— No. Solo aprenderás si lo haces sola.— le sugiere Jenna
— No puedo.— insiste con lágrimas
— Si, si puedes. Solo tienes que creer en lo que le dices.— le aconseja y doy un paso atrás — ¿Si?— me voy de ahí a velocidad vampírica para tomar algo de aire
Mucho olor a sangre me pone muy nerviosa. Solo quería que el día terminara. Este horrible día.
— Hey, ¿como estás?— se me acerca Jer y solo lo abrazo — Tranquila.
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Después de la montaña rusa, me fui a casa de Stefan. Necesitaba hablar con el sobre la situación. Ya me dejé al descubierto esta tarde. El lugar estaba tan incómodo que no podía seguir más ahí.
Me deja un vaso con whiskey en la mesa y se aleja, bebo un poco y hago una mueca, estaba algo fuerte
— Ayuda con el ansia.— suelto un tosido asintiendo, bajo el vaso y siento su mirada intensa — Estas molesto.— sugerí por el silencio
— Si, un poco.— estaba frente el mini bar — Me mentiste.— se queja y suspiro
— No mentí, solo no te dije.— aclaro y bufea
— Por favor, Izzy, me mentiste.— refiere abrumado y nos miramos fijamente, me sentía tan culpable
— Hiciste lo que te pedí. Estabas tan feliz porque funcionaba y...— me interrumpe
— ¿Crees que estoy feliz?— se queja y sobo mis manos
— Solo no quería arruinarlo. Yo fui la que insistió con no beber de la vena. Todo esto es por mi.— expongo directa
— Estás en el infierno. Por lo tanto yo también.— lo veo fijamente — Y vas con Damon por apoyo.— baja la mirada y exhalo hondo
— Si, por que creí que entendería.— me excuso
— ¿Crees que yo no?— me dice a la defensiva
—Stefan, mira...— me interrumpe
— Bebiste de el, Isobel.— expresa irritado y bajo la mirada culpable — Bebiste de el. Se que no significa nada para ti, pero significa mucho para mi.— levanto la mirada — Y se que significó para Damon.
— No quería herirte. Perdón, yo de verdad lo lamento. Trato de manejar todo esto pero no puedo. Me siento muy culpable.— me levanto del asiento
— ¿Culpable de que?— mis ojos se cristalizan y toco mi vientre con nostalgia
— Tengo que irme. No puedo estar aquí.— voy a la puerta
— Izzy, espera...— detiene la puerta y sus ojos se impactan con los míos
— Por favor, solo déjame ir...por favor.— nota como me quiebro ante el y se hace un lado, salgo por esa puerta
Llegué a casa y me senté en el columpio. Solo miraba la noche estrellada y el vacío que sentía en el pecho. Lo de Klaus, si me afectó. Pensé que no, pensé que era lo que quería, pero ahora que soy vampiro, todo cambió. Ahora me entiendo menos que nunca.
—Stefan llamó.— alcé la vista al escuchar a Sophia — Dijo que podrías necesitar a apoyo.— suspiro
— Solo necesito ajustarme. Es todo.— subo mis manos y se sienta junto a mi
— Tienes que desahogarte con alguien. Desde que te hiciste vampiro no eres la misma. Mantienes muchos secretos y eres evasiva.— suspiro
— Tal vez por que estoy bien.— pone su mano sobre la mía, algo en mi se relaja
— ¿Qué pasó esa noche?— volteo a verla — Tienes que superalo para seguir adelante. Esta atormentándote.— mis ojos se cristalizan
— No puedo...— soba mi mano dando apoyo
— Tienes que decirle a alguien, de lo contrario, el dolor siempre estará en tu corazón. Te hará miserable.— inhalo hondo tomando valor — ¿Qué pasó esa noche?
— Estaba embarazada.— me ve perpleja y bajo la mirada con el nudo en la garganta — Desperté y mi bebé estaba muerto y yo en transición. Ahora cada vez que me alimento se que acepte el hecho de que soy vampiro y que a causa de ello, alguien murió.— volteo a verla y estaba estática — ¿Tengo que superar eso? Por que no se como.
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