037 Kiss And Somenthing Else
"Solo me he enamorado una vez. Considero que debe ser un sentimiento hermoso o único. En las películas te lo pintan perfecto. Aveces más allá de la realidad. Lo romantizan al punto en el que deseas tener una relación y vivir con la satisfacción de que alguien te cuide, te proteja y sobre todo...te ame. Nunca me había puesto a pensar tan al fondo lo que significa querer tanto a una persona, al grado de que seas capaz de morir por el, matar por el o sacrificar todo por el. Esa clase de amor debe consumirte y tal vez no sea sano. Tendemos a no notar cuando ya no es amor si no dependencia o comodidad. Pero en serio, ¿que significa estar enamorado? ¿Como te das cuenta que lo que sientes ya no es un sentimiento de amor? ¿Como lo notas? Amar aveces significa sufrir. No podemos negar la realidad. La típica frase cliché te la dice "el amor duele". ¿Como saber que es amor?"
— ¿Donde estabas anoche?— me pregunta Elena mientras me desayuno un cereal
— ¿Por que?— hablo con la boca llena y se sienta en la mesa. Estaba algo nerviosa
— Llegaste tarde y me preocupé. No había nadie en casa.— termino de comer y bajo la cuchara
— Necesitaba despejar mi mente por lo de Bonnie. No soporto la idea de que me odie.— me levanto de mi asiento y voy al fregadero
— No te odia. Solo tiene que procesar la situación.—suspiro y dejo el plato
— Debí hacer más. No dejo de sentirme culpable. Se supone que iba a ahí para enfrentar a la loca de Esther y los ancestros me detuvieron. No pude hacer nada y Damon, como siempre, comete las estupideces.— expreso abrumada y regreso a la mesa
— La única culpable soy yo.— meneo mi cabeza — Damon hizo vampiro a la mamá de Bonnie para salvarme. No pongas esto en ti.— suspiro
— Elena...— suena su celular y se levanta a contestar.
Anoche Klaus y yo solo conversamos sobre cosas ridículas. En realidad, el solo me veía hablar de tantas cosas a la vez. Cosas que tenemos en común, como el arte. Podría pasar horas hablando de ese tema. Me gusta que pueda compartir con alguien ese talento. Le expliqué todo acerca de que Valeria es mi madre y que en realidad ella no sabía por qué Ana estaba en su cuerpo en ese periodo. El aveces me da respuestas que no creía necesitar. El me confunde.
Se fue a buscar a su hermano para dar con Esther y romper el vínculo que tanto odia. Eso quiere decir que tendré espacio y tiempo de calidad para mi.
— Izzy.— se acerca Elena preocupada — La sheriff Forbes me habló por Alaric.— me levanto — Lo arrestaron. Hay que ir a la comisaría. Parece estar en problemas.
— ¿Pero por que lo arrestaron?— pregunto confundida mientras vamos a la puerta
— Intentó atacar a Meredith Fell y ella lo inculpa de asesinato.— la veo perpleja— Dice que tiene las pruebas. No se que creer.— suspiro
— No puedo creer esto. ¿Por que todo está tan yéndose al demonio?.
Salimos de la casa y a los pocos minutos, llegamos a la comisaría. Entramos con angustia y nos topamos con Damon en el pasillo. Apenas podía verlo
— ¿Estabas con...?— me interrumpe
— Ric está bien.— me cruzo de brazos — La alguacil quiere que no me meta.— se queda en silencio dándome una mirada fija y frunzo el ceño
— Pero no le harás caso, ¿verdad?— le pregunta Elena y voltea a verla
— Es tan buen plan como cualquiera.— resoplo molesta
— Tu amigo está encarcelado por homicidio. Haz algo.— le pido hostil — Ahora no te hagas del rogar.
— Bueno, podría cortarle el cuello a la doctora acusaciones falsas...— aparto la mirada — O tal vez la lengua. Podría cortarla en pequeños trozos y alimentar a las ardillas.— volteo a verlo molesta
— Detente, Damon.— interviene Elena
— Creo que no meterme ahora es una buena idea, ¿no crees?— alardea y me le pongo en el medio
— Estas con una actitud de la que no te soportas ni a ti mismo y esto comienza a aburrirme. Cuando termines con tu crisis de la edad podremos tener una conversación. Hasta entonces, me enfocaré en sacar a un hombre inocente de ese lugar.— camino a la puerta
— ¿Sabes? Podrías mostrar algo de compasión por Bonnie.— le sugiera Elena y ruedo los ojos saliendo de la estación.
Se que tenía que hacer. Debía encontrar a Meredith y hacer que diga la verdad. Espero que mi sentido de persuasión funcione y no tenga que usar otros métodos. Al ir bajando por los escalones, me topo con alguien que me amarga aún más el día.
— Bel, ¿qué haces aquí?— me pregunta Edward y me freno quedando frente a frente
— Es Izzy, por cierto.— me cruzo de brazos — Supongo que viene de familia ser mentiroso y patético.— ladea una sonrisa
— Es bueno verte, Izzy.— ruedo los ojos — Supongo que no te agrada tanto mi presencia. Tu padrastro, intentó lastimar a mi prima.— frunzo el ceño
— El no es mi padrastro, ignorante. Y para que quede claro, tu prima está loca y miente. Alaric nunca sería capaz de hacer tal cosa.— reprocho sincera y me ve fijamente
— ¿Qué tanto lo conoces? Tú solo llegaste aquí de arrimada, cielo.— lo fulmino con la mirada — No olvides que vives la vida de tu hermana. Sus amigos son tus amigos. Su novios, bueno, parece que...— lo callo pisando su pie, suelta un quejido
— ¿Qué cosa? No puede escucharte.— doy un apretón más fuerte y se queja de dolor mirándome con furia — Sigue provocándome, Edward, y te prometo que va a ser lo ultimo que hagas.— quito mi pie y lo rodeo
— Sabes que es cierto.— jadea y le doy la espalda bajando — Este lugar no es para ti. No eres nadie aquí.
El se une a mi lista de personas a las que podría matar sin remordimiento. Hay una corta lista en realidad. Esther, Edward y Valeria. No lo pensaría dos veces.
— Tu eres Izzy, ¿cierto?— veo al hermano de Klaus acercarse, Kol — Jamás olvido un lindo rostro.
— Que sutil.— sonríe y nos vemos a media plaza — ¿Por que me buscas?— suspira
— Sabes, la mujer de la que llevas el rostro, solía ser mi mejor amiga. Ella y yo jugábamos con la magia. Entre los dos aprendimos muchas cosas.— lo expresa con cariño.
Era dulce
— Sonaba como una gran mujer.— suspira sonriendo
— Lo era. Odie a Klaus cuando supe que la mató.— suspiro — Solo quería presentarme antes de irme. A darte un pequeño consejo.— alzo mis cejas
— ¿Un extraño me da un consejo? Dicen que son buenos.— sonríe
— Veo lo que el nota en ti. Eres radiante. Llena de vida.— lo veo conmovida — Solo ten cuidado. Tu destino siempre termina llevándote a él.— frunzo el ceño — Espero que contigo sea diferente. No dejes que su amor te ciegue. Piensa con la cabeza fría y pelea contra todo lo que viene. Klaus no es el mismo. Recuérdalo.— lo veo sorprendida
No esperaba que el me dijera eso.
— Lo tendré en mente. Gracias.— expreso sincera y sonríe asintiendo
— ¿No te gustaría salir con el Mikaelson divertido? Me refiero a mi.— me da una sonrisa y hago lo mismo
— Tomaré la oferta en consideración.— suspira — Me gustó conocerte.— le ofrezco mi mano
— Lo mismo digo.— las estrechamos — Cuídate.— me despido y lo veo alejarse
Que reunión tan inesperada. Cuando Matt me contó que intento romperle la mano, pensé que era algo malvado. Ahora comienzo a dudar. Aunque tengo a Rebekah atravesada por lo que le hizo a mi hermana. Ni se diga de Elijah. No quiero verlos en estos momentos
— ¿Ese era Kol, el hermano de Klaus?— me pregunta Elena sorprendida y asiento
— Tal parece.— volteo a verla
— ¿Qué quería?— doy un suspiro
— Despedirse.— frunce el ceño — Debemos ir con Meredith, ¿no crees?— asiente
— Tiene mucho que aclarar.
Nos vamos al hospital a esperar a Meredith. El frío comenzaba a congelar mis nariz y pensamientos. No dejaba de pensar en Bonnie y lo que está viviendo en estos momentos. Recuperó a su mamá y le fue arrebatada en tan poco tiempo. No merece lo que sucedió esa noche. Estoy enojada conmigo misma en estos momentos.
— ¿Sabes algo de Bonnie?— le pregunto a Elena y voltea a verme desde donde estaba. Ambas nos apoyábamos en su camioneta
— Hablé con Matt en la mañana. Dice que Caroline le dijo que Abby seguirá la transición. Le enseñará sobre control y todo lo que un nuevo vampiro debe saber.— suspiro asintiendo
— Hablé con Jenna. Necesitaba escuchar su voz. No la quise preocupar con nada de esto. La extraño muchísimo.— bajo la mirada
— Yo también..—escuchamos una puerta y alzo la cabeza. Meredith se bajaba de su camioneta
Nos acercamos y da un suspiro largo. Como si le molestara nuestra presencia. Creo que somos dos
— Me esperan para cirugía.— le seguimos el paso — Lo que quieran abogar por Alaric, háganlo rápido.
— No hace falta. No hizo nada.— le responde Elena
— Haces que Ric parezca un asesino cuando no lo es. Lo conocemos mejor que tú.— aclaro
— ¿Como saben? Viven con el, las cuida, si. Pero, ¿realmente saben algo sobre el?— reprocha y suelto una risa
— ¿Y tu si? Se lo suficiente.— menciono hostil mientras vamos por estacionamiento
— Déjenme decirles lo que se. — se detiene y hacemos lo mismo — Lo arrestaron por pleitos cuatro veces antes de cumplir los 21.— frunzo el ceño — Cuando estaba en la universidad, su futura esposa Isobel levantó una orden de restricción contra él dos veces.— volteo a ver a Elena — Aun así se caso con el, así que creo que eso dice más de ella .— alzo mis cejas
— Estas inventando todo. Conozco a tu primo. Es un escurridizo parásito que hace todo lo posible por lastimar a las personas y obtener lo que quiere. Supongo que viene de familia.— expreso hostil y me ve fijamente
— ¿De veras?— expresa incrédula y nos miramos desafiante — ¿Cómo podrían saberlo? Les dió lastima un cazavampiros cuasialcohólico y no se les ocurrió investigar más sobre el.— paso saliva molesta
—Solo vámonos, Elena. Aquí solo perdemos el tiempo.— hablo irritada y tomo su mano
— ¿Cómo pudiste hacerle eso a el? No mató a nadie y lo sabes.— le reprocha Elena decepcionada
— Salen con vampiros, Elena. No deberían impresionarse que su guardián sea un asesino.— menciona incrédula y la fulmino con la mirada. Termina yéndose
— Vaya avance.— menciono molesta cruzándome de brazos
— Tengo un plan.— suelta confiada y frunzo el ceño
—¿Y eso es...?— pregunto con interés
— Entrar a su departamento, y buscar pistas que demuestren que Ric no mató a nadie y todo es una trampa de Meredith.— alzo mis cejas sorprendida
— Bueno, esa no me la esperaba. ¿Allanar casas?— expreso burlona y resopla
— Se como suena, pero creo que es la única forma de saber si Meredith nos está engañando. Debemos encontrar algo que la policía no vio.— asiento
— Es una buena idea. Nunca he allanado nada en mi vida, siempre sirven las primeras veces.— sonríe
— Vamos por Matt. Necesitamos que abra la puerta sin tener que derrumbarla.— hago una mueca
— No precisamente lo necesitamos. Soy una bruja, solo digo un embrujo y la puerta se abre.— sonríe asintiendo
— Cierto. Ya vámonos.
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Después de unos cuantos minutos, llegamos al departamento de la doctora acusaciones. Abro la puerta con magia y entramos
— Podría ser ladrona profesional.— expreso burlona y Elena ríe
— Buen trabajo.— sonrío y vemos alrededor.
Era algo pequeño y no tan ostentoso como yo pensaba. Era algo básico y aburrido.
— Le sumaré entrar ilegalmente a la lista de favores que me debes. — Elena cierra la puerta y voy sobre la mesa al ver unos documentos
—No sabemos cuanto tiempo mas demoré en la cirugía, así que veamos que encontramos.— asiento y leo los documentos. No había nada importante en ellos
— ¿No crees que la policía ya revisó todo este lugar?No creo que hayan visto algo de Alaric.— voy al escritorio, está mujer estaba llena de papeles
— Si. Estoy buscando evidencia que ella no entregó.
Reviso las carpetas y solo había notas de cuentas, cosas del hospital y deudas. Nada importante
— Sabemos que Meredith es una Fell. De una familia fundadora, lo que significa..— dejo lo que llevaba en las manos y veo el clóset — No lo puso a plena vista.
Me acerco a el y abro la puerta. Enciendo la luz y veo alrededor. Parecía un simple clóset a simple vista. Con ropa, zapatos y esas cosas. Recuerdo que de niña, Isobel guardaba archivos detrás de su ropa. Como en un pequeño escondite.
Muevo su ropa y ladeo una sonrisa al ver una pequeña puertita justo donde esperaba. Claro que todos tenemos secretos y lugares donde no queremos que nadie encuentre. Golpeo con mi mano y se escucha hueco.
— Con ropa sucia en el clóset. Como un fundador verdadero.— alardeo y sonríe, lo abro. Retiro la puerta y se la entrego
— Wow, eres una clase de espía o detective.— sonrío y saco una clase de caja. Debía tener papeles adentro. La pongo en el suelo y nos ponemos a revisar — Brian Walters, Bill Forbes.— frunzo el ceño mientras vemos los nombres en las carpetas
— Son las víctimas del homicidio.— veo un nombre que llama mi atención, saco la carpeta — Alaric Saltzaman.— Elena me ve sorprendida
Parece que encontramos lo que estábamos buscando. Meredith tiene que estar metida en esto si o si. Y parece que está incriminando a Alaric. Que perra.
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Narrador omnisciente
Stefan y Damon tenían una "pacífica" reunión en la que charlaban del pasado. Ya que Damon recordaba en 1912 a un asesino serial, el único, y los hermanos se encontraban de visita en el pueblo aquella época. Se sonaba de los vampiros y actos violentos ocasionados por estos. Pero descubrieron que no eran aquellas bestias de la noche quien lo hacía. Si no hecho por el mismo hombres y del cual, solo mataban a las familias fundadoras.
Una vampiro original estaba sobre ellos para obtener información sobre la madera del pueblo. Ya que buscaba a un árbol de roble blanco que vuelve a crecer cada 300 años. Eso ponía en peligro a todos los originales.
— Digamos que Sage mataba a todos en 1912. ¿Quien lo está haciendo ahora?— Damon lanza un dardo al tablero — No es la psicópata de la doctora Fell. Es mujer. No hay manera de que acuchillara a tres hombres adultos.— Rebekah le detiene el dardo
— Eso es un tanto sexista. Una mujer fácilmente podría matar a un hombre. Con la motivación correcta.— alardea la rubia
— No te das por vencida, ¿verdad?— le pregunta Stefan mientras bebe en una mesa
— ¿Por que estás de mal humor?— pregunta la rubia molesta
— Está en una limpieza profunda. Trata de ser un hombre mejor y todo.— interviene Damon
— ¿Sabes? Eras más divertido en los años 20s.
— No lo provoques. Se pone mal cuando está de santurrón.
— No soy un santurrón, Damon.— le alza la voz — No me interesa asesinar seres humanos inocentes.
—Ah, está bien. Es válido. Mi error.— Damon saca el diario de Stefan — Solías ser santurrón. "Querido diario: Damon perdió el rumbo. Mientras yo enderecé mi vida, el sigue empeorando la suya".— Rebekah le arrebata el diario
— Auch. "Su amargura lo consumió. No es nada más que oscuridad y bilis".— ella cierra el diario — Como juzgas.
— Esto es divertido.— suelta Stefan con sarcasmo
— Si soy honesta, tampoco tú pareces tan divertido.— le dice Rebekah a Damon, le regresa el diario
— No lo era. La mujer que amaba fue metida en una tumba y no iba a salir en cien años. No me divertía nada.
— Hablaban de Sage hace unos minutos, supongo que tal vez esa la misma.— opina la rubia
— ¿Como la conoces?— pregunta el Salvatore mayor
— Estaba obsesionada con mi hermano Finn hace 900 años.— responde y Stefan por la ansiedad, golpea su mano a la mesa produciendo un sonido con el anillo
— ¿Qué? ¿El rarito suicida?— pregunta Damon incrédulo — Lo estás haciendo otra vez.— Stefan se levanta de golpe
— Está bien. ¿Sabes algo? Necesito....Necesito irme de aquí.— se pone su abrigo y camina a la puerta
— Claro. Primero, admito que lo deseas.— Damon interviene
— Damon, yo no...— su hermano va sobre el y lo toma de la camisa
— Admítelo.— le insiste
— Está bien. Me vuelvo loco. Estoy listo para comerme a todo el personal. ¿Por que necesitas que lo diga?— explota
— Por que también me siento santurrón.— lo suelta y Stefan da la vuelta alejándose
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Isobel
Estábamos leyendo todo lo que tenía escrito en los documentos. Parecía tener cada registro y detalle de la vida de Alaric. Como si ella fuera una clase de detective o contrato a uno privado. La pregunta importante aquí es....
¿Por que mandó a investigarlo o por que lo investiga?
— Tiene todo sobre el. Registros médicos, documentos de la corte.— expreso sorprendida y Elena saca algo de la caja
— ¿Qué es esto?— alzo la vista y veo lo que lleva en la mano. Parecía una clase de libro viejo. Casi como los diarios de Stefan.
— Lo he visto antes.— suelto la carpeta y tomo la libreta en mis manos, le doy una hojeada — Es un diario viejo de los Gilbert.— expreso sorprendida y Elena alza la cejas
— ¿Por que uno de los diarios de nuestra familia está en su clóset?— menciona confundida y meneo la cabeza
— No lo se.— le doy el diario y sigo buscando, veo una hoja fuera de la carpeta, la leo
— Todo es tan raro.— frunzo el ceño
— ¿No mencionaste que la hora de defunción era entre la 1 a.m y 3 a.m?— expreso confundida y bajo la hoja
—Si, ¿por que?— alzo mis cejas
— La oficina del forense del condado dice que está equivocada.— se la entrego y se escucha un ruido fuerte, unas llaves — Por Dios.
Guardamos todo con prisa, al parecer Meredith había llegado a su casa más temprano de lo que habíamos contemplado. Entramos al clóset, apago la luz y Elena cierra la puerta.
Intento mantener mi respiración nivelada por el nerviosismo. Es de estos momentos en los que no querías ir al baño, pero ahora mismo te estás orinando y sientes que se te va a salir en cualquier momento....eso me pasaba a mi ahora mismo.
— Yo creo...— susheo a Elena y escucho los pasos de Meredith alejarse, suelto un suspiro
Después de unos segundos se escucha que cierran la puerta y el alivio me vine al cuerpo, necesitaba ir al baño AHORA MISMO
—Milagro, pensé que me haría en los pantalones.— enciendo la luz y abro la puerta, me sobresalto al ver a Meredith — Oh maldición.
Nos jodieron, repito, nos jodieron.
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— ¿Qué pensaban?— nos pregunta la sheriff Forbes en su oficina de la comisaría. Al parecer ahora somos delincuentes en potencia.
— No teníamos derecho...— la sheriff interrumpe a Elena. Nos tenían sentadas como en la escuela en la silla del director
Aterrador
— ¿Derecho? Quebrantaron la ley.— suspiro
— Pero encontramos algo que exonera a Alaric. Le da una coartada en el asesinato de Brian Walters.— aclaro
— ¿Te refieres a esto?— expresa incrédula y levanta una hoja
— ¿Qué es eso?— pregunta Elena
— Una carta de la oficina del forense corrigiendo el error de la hora de defunción de Brian Walters. Meredith Fell la recibió hoy.—alzo mis cejas — Me la trajo hace horas, llena de disculpas por acusar a un hombre inocente.— bufeo y me levanto de mi asiento
—¿Por que esconder una copia en el clóset? Ella está maquinando todo. Está demente o no se rayos planea con todo esto. Está jugando.— expreso exaltada
— No puedo hacer esas preguntas, Izzy, por que entraste a su casa para encontrar eso.— me regaña y ruedo los ojos — ¿Sabes que tanto las estoy protegiendo a las dos?— suspiro
— Entonces no hicieron bien su trabajo si nosotras lo encontramos.— señalo y alza sus cejas sorprendida
Si, fui algo dura y tal vez un poco grosera. No lo pensé.
— Izzy.— me regaña Elena y suspiro sentándome en la silla de nuevo
— Lo siento.— menciono sincera
— Solamente...— se sienta en su escritorio —Salgan de mi oficina y váyanse a casa, por favor.— hago una mueca — Alaric será liberado tan pronto la caeré sea autentificada.— Elena y yo nos damos una mirada tensa — Váyanse.
Ambas salimos de la oficina algo avergonzadas. Es nuestro primer delito, de mundanos, claro, y fuimos atrapadas en el mismo momento. ¿Qué tan patéticas eso nos hace?
— Supongo que mejor no le damos a la vida de rufián o terminaremos tatuadas y con el horrible color naranja de por vida. Sería muy deprimente usar el mismo color de ropa toda la vida.— bajamos los escalones
— ¿Te preocupa que usemos la misma ropa todos los días?— pregunta con burla y volteo a verla
— El naranja no es mi color.— ríe mientras vamos por el estacionamiento — Al menos podría ser el verde...es mi favorito.
— Parecías un gran árbol. Toda verde y de pelo marrón. Serías tan chistosa.— sonrío
— No creo que duremos un mes ahí. Caroline ya nos hubiera sacado. Probablemente hubiera creado un movimiento o algo así.— ríe — Oh solo hubiera hipnotizado al director para sacarnos y cambiar los uniformes a rosa.
— Si, totalmente pondría los uniformes rosas.— reímos — Al menos sabremos que Alaric saldrá libre. Eso me quita una preocupación de encima.— suspiro
— No entiendo lo que hace, Meredith.— vamos por la plaza — Lo acusa de haberla atacado con un cuchillo y luego va y da evidencia para sacarlo....todo es muy raro. Es como si...— me pauso para pensar — Tratara de decirnos algo. Como si en realidad algo malo sucediera, no se como explicarlo.
— No lo se. Lo del asesino tiene a todos de nervios. Creí que Meredith era buena, pero...— frunzo el ceño al ver a lo lejos a Stefan y Damon — Al parecer en este pueblo son contadas las personas en las que podemos confiar.— veo con atención y noto algo que me deja perpleja
— ¿Qué...?— voy corriendo al ver a Stefan beber de una chica, Damon lo quita de encima
— ¿Qué haces?— le pregunta Elena mientras se me va el aliento. El deja caer el cuerpo que Damon atrapa y se gira a vernos
— ¿Stefan?— lo nombro decepcionada y me ve con vergüenza. Su boca estaba cubierta de sangre. Jamás lo había visto de esta manera. Sentía el nudo en el estómago
— Izzy..— nos vemos fijamente y el limpia la sangre de su boca, Damon atendía a la chica
— ¿Qué hacen los dos?— insiste Elena y Stefan no deja de verme. Parecía que le dolía que yo lo viera de esta manera.
— Relájate, Elena. Un pequeño experimento. No hay necesidad de hacerlo más dramático de lo que es.— menciona Damon cínico
—Izzy, olvídalo. Vámonos.— toma mi brazo y solo mantengo el contacto visual.
Stefan no quería que yo viera esa parte de él, jamás le gustó. Siempre dijo que el era más de lo que los vampiros podían ser. Que el era diferente. Parece que le afecta que vea ese lado de él. El lado en el que su instinto le gana y se alimenta de inocentes. No querían que lo vieran así
— Izzy.— me insiste Elena al no moverme, y termino cediendo. No sabía que más hacer ni decir. Solo me fui dándole a Stefan una mirada vacía y sin respuesta.
Volvemos a casa y el silencio solo invadió el auto. No dejaba de pensar en el tema de Stefan. No entendía lo que pasaba por su cabeza ni lo que sucedía con el. Desde que se fue con Klaus es otra persona. No me molesta lo que vi. Se que son los vampiros y no voy a martirizar la situación. Solo me duele ver que se convierte en una persona que no es...mejor dicho, que no quiere ser. Stefan siempre ha querido tener un estilo de vida diferente. Más humano y no le veo la malo. Querer normalidad o cosas buenas es algo que todos merecemos. Incluso los vampiros. Tienen sentimientos y algunos no tuvieron la oportunidad de elegir cómo vivir su vida. Creo que es correcto aveces solo decidir cómo llevar tú vampirismo o estilo de vida. Al menos debes elegir eso.
— Haz estado muy callada.— me dice Elena y me da una taza de té. Estábamos en el sofá
— Solo pensaba en muchas cosas.— se sienta conmigo y le soplo a la bebida
— ¿Piensas en Stefan?— asiento y bebo un sorbo. Siento como me transmite algo de tranquilidad—Si, fue algo incómodo. Damon no es su mejor compañía y con lo de Klaus.— suspiro tensa — El en serio lo lastimó. Le destruyó todo lo que había trabajado. Es un mal hombre.— bajo la mirada
— Si, eso creo...— susurro tímida y pongo la taza en la mesa
— ¿Qué pasa contigo? ¿Ya me dirás por que parece que tienes muchos secretos?— frunzo el ceño
— ¿De que hablas?— expreso nerviosa — No oculto nada.
— Claro. Se te nota. Tienes algo diferente, no eres la misma.— relamo mis labios y bebo más té
— Exageras...— me quita la taza de las manos
— Isobel Olivia Sommers Gilbert.— resoplo — Habla.— insiste y solo paso saliva
Como explicarle mi caos de Klaus y mis sentimientos todos revueltos a una persona que lo odia. A alguien que probablemente me vea como una persona enferma o algo retorcida por tan solo considerar que Klaus no es solo un monstruo. Me va a pedir que me medique o me va juzgar. No quiero escucharlo.
— Enamorarte de un vampiro debe ser....sencillo.— frunce el ceño — Es como si supieras que el nunca dejará de amarte. Como si ellos nunca..— me pauso
— ¿Qué?— doy un suspiro hondo pensativa
— Muriera. Como si el nunca muriera.— alza sus cejas — He visto la muerte en persona, Elena. He visto lo que se lleva.— siento un nudo en la garganta — Se que tú también.— baja la mirada — No quiero amar a alguien si significa sufrir al perderlo. Esa es la razón por la que nunca me he enamorado.— voltea a verme — No quiero sufrir.— toma mi mano
— No solo hablas de Stefan, ¿cierto?— frunzo el ceño — ¿Aún sientes algo por Damon?— meneo mi cabeza
— Con el supe que no era quien realmente amaba. Amaba a la persona de la cual tengo el rostro, pero no a mi. Aprendí a soltarlo.— asiente — No tengo a nadie más.— soba mis manos
—Enamorarse puede ser aterrador. De tan solo pensar que puedes llegar a amar tanto a alguien que se tan solo pensar en perderlo puede matarte..da miedo.— asiento — Pero vivirlo y disfrutarlo es la mejor parte. Compartir lo mejor de ti y querer que esa persona esté para ti siempre, es más lindo que el miedo. No puedes vivir refugiada y negarte sentir algo. Te acabará por completo.— suspiro — No le quites esto a tu vida. No la hagas vacía.— asiento
— Tienes razón. Es lo que tengo que hacer.— bajo la cabeza pensativa y alguien cruza por mi mente
— Traje algo.— alzo la cabeza y me suelta para su búsqueda — Meredith y el policía estaban muy ocupados peleando contigo cuando le leías tus derechos y lanzabas demandas.— sonrío y se acerca con algo entre las manos — Se olvidaron de mi y saqué el diario.— alzo mis cejas
— Eres una ladrona profesional.— sonríe y se sienta junto a mi — ¿De quien crees que sea?.— se escucha la puerta y volteamos a ver, sonrío al ver quien entra
— ¿Estás bien?— le pregunta Elena y ambas nos levantamos del sofá
— Si, Si. Estoy bien.— aclara y nos acercamos
— Estaba preocupada.— le doy un abrazo y el lo recibe con aprecio. Solo me nació hacerlo, como si fuera lo más natural. Como se lo darías a un padre.
— La sheriff me dijo sobre lo que hicieron el día de hoy.— nos separamos — Y se los agradezco pero no quiero que se metan en problemas por mi culpa, ¿de acuerdo? Jenna me mataría si se entera de todo esto.— sonrío ligeramente
— Si no es por ti, ¿por quién?— cuestiona Elena
— De todas manera, se supone que Jenna me dejó a su cuidado, aunque lo haga mal.— sonreímos
— Entonces, ¿por que no acordamos cuidarnos el uno al otro?— los veo a ambos y sonríen
— Trato hecho.— dicen al mismo tiempo y asiento
— Ammm, tengo algo que hacer....no tardo.— camino a la puerta y tomo mis llaves
— ¿A donde vas?— me pregunta Ric y suspiro tomando mi abrigo
— A hablar con un amigo.— asiente y salgo de casa
Conduzco para buscar a alguien que me necesita. Debía decirle a Stefan que no lo juzgo y no lo veo como un monstruo. Tiene que saber que no lo pienso y que no debe considerarse como tal. Que aún hay esperanza y todos la deben tener. Que no se de por vencido.
Toco la puerta y alguien me recibe. Alguien que no es mi persona favorita últimamente.
— No te esperaba.— le paso por un lado y entro a la casa
— ¿Está Stefan?— pregunto a secas y suspira cerrando la puerta
— En la biblioteca.— asiento y pongo en marcha — Izzy, podemos...— lo ignoro solo alejándome.
No quería hablar con el. Al menos no hoy ni en este momento. Damon es la persona que menos me cruza por la mente.
— ¿Qué haces aquí?— me pregunta apenas pongo pie en la entrada — Pensé que...— lo interrumpo
— Hace mucho que no hablamos...— el me daba la espalda, estaba frente a la chimenea — Solíamos hacerlo muy bien.— doy pasos lentos haciendo eco con mis botines
— No he sido la persona correcta para charlar.— se gira para verme, sus ojos se impactan con los míos — No se como hacerlo o de que...— suspiro y me detengo a medio camino
— Todo se daba con facilidad entre nosotros. Sin pensarlo, ya teníamos diez temas de conversación en un segundo. Extraño eso.— sonríe ligeramente y deja el vaso que llevaba en la mano
— Eramos personas diferentes supongo. Yo lo era.— habla franco y me acerco a el un poco nerviosa
— ¿Qué sientes?— frunce el ceño — No sueles beber de mujeres en callejones. Eso es más del estilo de tu hermano.— suspira
— No puedo controlar mi sed por más que quiera. No deseo lastimar a nadie pero yo...— noto como tiemblan sus manos — Lo arruino, Izzy.— voy sobre el y sujeto sus manos deteniendo su movimiento
— Todos tenemos demonios que no podremos controlar. Tiendo a ser autodestructiva.— me ve sorprendido— Cuando era adolescente yo...solía romper mis obras y hasta quemarlas. Tiraba mis materiales y yo...— paso saliva — Me cortaba. Decía que era más fácil lidiar con el dolor físico que con el mental.— nos vemos fijamente — Lo cuál no lo era. Estamos empeñados en arreglar algo roto y eso no ayuda. Solo corta. Es mejor empezar con algo nuevo que nos haga querer cambiar. Que nos haga ver diferentes panoramas de una vida sin el pasado doloroso o lo que nos arrastra y no nos deja avanzar.— sobo sus manos y el no me quita la mirada — Solo sigo, que...intenta recordar lo que te hace humano. Perder el miedo y no abnegarte a que siempre la sed va a dominarte. En confiar en tu eres capaz de tener el control. No dejar que esto te destruya y rompa esto..— toco su pecho señalando al corazón — Es quien te hace lo que eres. Es lo que te hace humano. Es lo que te separa del instinto.— me ve fijamente
— No tengo palabras....tú siempre estas para mi,Izzy. No importa cuanto intente alejarte, nunca me abandonas. Eres justo lo que necesito.— mi pulso se eleva al sentir como comienza a acariciar mi rostro — Tienes una perspectiva hermosa de la vida. Aun vez la fe en la humanidad. Eso te hace una mejor persona.— sonrío — Estoy seguro que vas a lograr cosas increíbles en esta vida. Que harás el cambio. Eres lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Jamás creí que podría volver a sentir que tengo una compañera de vida hasta que te vi.— siento los nervios a flor de piel — Tenemos una conexión única, Iz. No se como es posible sentirte complementado con alguien. Cuando estás lejos siento que....una parte de mi se va y no puedo explicar el como.— mis ojos se iluminan —No te merezco. Necesitas algo bueno en tu vida y se que ahora no soy yo. Solo se que quiero mejor para ser ese hombre. No este que tienes aquí.— sonrío conmovida y me acerco más a él. Estábamos frente a frente
— Me enamoré de ti.— alza sus cejas sorprendido— Fuiste el primer hombre que se dió la tarea de conocerme. Siempre intentaste hacerme sentir mejor y me hacías reír. Me hiciste sentir escuchada y aceptada. Conecté contigo de maneras que no creí posibles. Solo se que...me enamoré de eso. Y me aterra. Por que siento que...no puedo corresponderte por que.— me pauso y frunce el ceño — Todo cambió, Stef y yo...— me arrastra el rostro y sus labios se impactan con los míos.
No puedo explicar como nuestros labios solo encajaron. Como si fueron hechos el uno para el otro. El contacto es suave al principio, pero luego, fue como si necesitara más, se apoya contra mí y me besa con ansiedad. Sus labios son cálidos y suaves, su tacto es sutil. El desliza su mano a mi cintura y aprieta su mano tomándome con fuerza haciendo que esté más cerca de él. Aferrándose en mi, como si no quisiera soltarme. Disfrutaba del calor del momento y me satisfacía de maneras que mi mente solo explotó. Mi respiración estaba por los suelos y los jadeos sonaban por toda la habitación. El beso era perfecto. Es la única palabra con la que lo puedo describir. Me hizo sentir fuegos artificiales y que el corazón me explotaría del pecho. No quería soltarlo ni que el me dejara. Estaba muy cómoda entre sus brazos.
Despega sus labios unos segundos para tomar algo de aire. Tenía su frente pegada a la mía y se escuchaban nuestras respiraciones agitadas.
— Era justo como lo imaginaba.— sonrío y nos separamos — No puedo explicar lo que acaba de sentir. Es algo que he deseado por tanto tiempo que no puedo creer que haya pasado.— expresa extasiado
— Yo no tengo palabras.— menciono casi sin aliento — Fue épico.— sonríe — No me molestaría repetir.— sonríe y se me acerca para besarme de nuevo
— Tórtolos.— nos frenamos y volteamos a ver — Alguien te busca.— me señala Damon y frunzo el ceño
—¿Quien?— rodeo a Stefan y camino a la puerta. Veo a una mujer parada. Era castaña, no más de treinta. Vestía elegante pero sensual. Se miraba que no era pueblerina y me pregunta
¿Quien rayos es y por que busca?
— Hola, soy Sophia.— se presenta ante mi — ¿Podemos hablar?— me cruzo de brazos y Stefan y Damon se me ponen de lado a lado
— ¿Quien eres y por que me buscas?— pregunto directa y me ve fijamente.
No me daba vibras de ser malvada, pero tampoco pensaba lo mismo de Meredith y mira como todo terminó.
— Soy Sophia Flemming.— me quedo inmóvil, siento que el corazón solo se me detuvo — Soy la hermana de Isobel. ¿Ahora podemos hablar?
Oh santa mierd.....
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