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→․vosem'

Advertencia de contenido sexual explicito 🔞. En caso de ser menor de 15 (o que te incomoden esta clase de cosas) pongo esta advertencia para que te lo saltes. Si no lo harás siendo menor, por favor no comentes. Gracias.

Una vez la puerta fue abierta, pudo ver a Chuuya. Después de tocar la puerta varias veces, le abrió con una cara de pocos amigos, un cucharon en la mano y ropa casual. De casa.

Consistía en su cabello completamente suelto, húmedo. Empapando levemente el cuello de su camisa de mangas largas color azul marino, la parte inferior de un chándal flojo de color negro; bastante largo. Tapaba casi completamente sus pies. Ambas prendas cómodas de algodón.

Su expresión denotaba ahora sorpresa; eran las seis y pronto las siete, un poco entrada la noche para visitas.

Ambos se habían despedido una hora y media atrás, Dazai simplemente desapareció como todos los días desde que iniciaron la investigación, el pelirrojo esperaba verlo hasta el día siguiente.

Le gruño, dejo la puerta abierta, murmuro un "pasa" y que los perros estaban en su habitación.

— ¿Qué demonios quieres? — Volvió a entrar en la cocina, empezando a moverse en el lugar con destreza, agregando cosas a una olla pequeña en la estufa.

— ¿Sabes algo que me encanta de ti, Chuuya? — Cuestiono con una sonrisa, el mencionado volteo a verlo con una ceja alzada.— Tus bienvenidas, siempre son tan cálidas. —Ironizo, sentándose en la misma silla que uso en la mañana.

— Si no te gustan, vete al diablo. Nunca avisas cuando vienes. Yo al menos tuve una excusa el otro día. — Rodo los ojos, escucho la risa de Osamu detrás de él.

Algo en su vientre se removió.

— ¿Que preparas? —Inquirió, calmo. Jugando con una manzana que tenía el pelirrojo en un frutero.

— Algo que no te interesa porque no comerás de ello. —Sentencio, el ánimo del castaño cambio radicalmente para empezar a molestarlo, exigiendo comida.

— Chuuuuuuyah, tengo hambre. — Pidió, Chuuya le quito la manzana y la puso en su lugar.

— No. Dijiste eso en la tarde y me hiciste pagarte la comida, vete a la mierda. — volvió a darse la vuelta y remover el contenido de la olla, entonces Dazai reparo en la música suave que se escuchaba de fondo.

Encima de la mesita para él te, detrás de él, había un dispositivo Mp3. Un reproductor de música.

Reproducía una canción tranquila, poco movida.

No era japones, tampoco inglés. Era francés.

Oyo al pelirrojo tararear bajo la melodía, cayendo ambos en un silencio interrumpido por aquel sonido.

Parpadeo varias veces, sin entender un carajo. Probablemente debía aprender francés.

Le escucho susurrar, entendía un "destruir" si se basaba en el inglés, presto más atención.

Aquello acabo.

Esta vez le oyó maldecir en francés, supuso que se quemó con la olla.

— ¿Eso significa mierda en francés? — Cuestiono divertido.

— ¿Como diablos sabes que hablo en francés? — Le miro sobre el hombro, molesto, se dirigió al lavabo y dejo correr el agua tibia sobre su mano.

— Bueno, se inglés, ruso, algo de polaco, bastante árabe, y un poco de mandarín, que es demasiado difícil — Se quejo. — No se francés, pero, Chuuya, no es demasiado difícil adivinar.

— Pudiste decir eso desde el principio, engreído. — Reprocho avergonzado y un poco abrumado por su conocimiento.

— Se que a los simples mortales les puede llegar a intimidar mi inteligencia, no eres el primero ¿sabes? — Guiño un ojo, presumido. Chuuya le arrojo un trapo sucio de cocina, Dazai se quejó asqueado.

— No me importa cuantos idiomas sepas, sigues siendo un idiota. — Sentencio, sirviendo un solo plato, segundos después, saco otro de la alacena, los ojos de Osamu brillaron.

— ¿Entonces si me darás comida? — Pregunto, ilusionado.

Connard — Murmuro el pelirrojo, ladeo la cabeza sin entender. Entonces supuso que era francés. Le vio darse la vuelta con una sonrisa, ambos platos en las manos, una vez lo puso en la encimera, Dazai pregunto.

— ¿Qué es eso?

— ¿Ahora no adivinas lo que dije, connard? — Pregunto divertido, Dazai entendió que jugaba con él.

— ¿Idiota? — Se propuso adivinar. El negó. — ¿Imbécil? — ¡Espera! ¡Déjame adivinar...! — Pensó un momento. — Bien, me arriesgare, ¿hijo de puta? — Oyo al pelirrojo reír, mientras negaba. — ¡Chuuya! ¿Qué dices? — Insistió, como un niño. Chuuya siguió riendo mientras negaba.

— No te lo diré— Rio más fuerte al ver la expresión del castaño.

— ¿Que soy un qué? — Parecía estar sufriendo un ataque de risa, Dazai enrojeció, avergonzado. No entendía nada, la risa de Chuuya no le dejaba concentrarse.

— ¡Diablos! — Pensó...— ¿Como se dice diablos en francés?

Les diables— Respondió perfectamente, metió la cuchara en su boca, empezando a masticar con el fantasma de una sonrisa en sus facciones.

— Les diables...— Trato de imitar el acento del pelirrojo, el cual negó.

— No lo digas con acento, idiota, lo arruinas. — Tomo el ultimo bocado, empezando a lavar el plato mientras masticaba.

— ¿Como digo "Chuuya es un enano" en francés? — Inquirió divertido mientras masticaba, el mencionado frunció el ceño, planeaba enviarlo al demonio. Algo mejor se le ocurrió.

Procurando tener un tono de voz tranquilo que no levante sospechas, le respondió distraído:

— Je quitte la maison de Chuuya— Sintió la mirada desconfiada del castaño en su espalda, cuando se dio la vuelta, lo encontró tocando su cristalería.

— ¡Oye! Deja eso. — Le arrebato una copa, este le sonrió travieso, mostrándole que tenía otra en la mano, la subió a lo alto, evitando que el contrario la tomara.

— ¿Para qué decir que eres un enano si puedo demostrarlo? — Pregunto, vio las intenciones del pelirrojo de darle un puñetazo, amenazo con dejarla caer.

— ¿Qué diablos quieres? ¡Deja eso!

— ¿No quieres compartir una copa conmigo, Chuuya? — Tomo otra rápidamente, se movió hacia donde momentos antes vio varias botellas y tomo la primera que vio, parecía buena.

— Del 92, que buena elección, ¿no? — Chuuya quedo estático donde estaba, ahora suspiro, no podría negarse a una copa de vino.

— Todavía le faltaba. — Reprocho, sentándose en la encimera, con confianza, escucho otra canción de fondo. La ignoro, prestándole atención, al contrario.

— ¿Elijo otra más antigua, entonces? — Jugo con la botella en su mano.

— No gastare buen vino en ti, imbécil. — Tomo el vaso de cristal, lo removió. Balanceo sus piernas, escucho la risita de Osamu y tomo, un poco sediento, aunque el sabor dulce no calmase su sed, le gustaba.

Dazai volvió a su lugar, sonrió bajito, también removió el líquido rosa.

Le agrado la expresión satisfecha del pelirrojo.

— No suele gustarme el vino rosado. — Comenzó a hablar el castaño, después de beber un trago. — Sabe a fresas, o arándanos. Realmente no lo se. — Se encogió de hombros, Chuuya le observo, seguía balanceando sus piernas. Dazai miro hacia arriba, donde vislumbraba el rostro de Chuuya desde abajo, con la luz que se reflejaba en la copa y sus ojos. Casi en su piel, la cual era bastante blanca para ser francés. — Pero, su sabor dulce llega a ser empalagoso cuando bebes en compañía. — Sonrió. Chuuya trato de esconder su cara bebiendo un gran trago de vino.

Apoyo su costado en la columna que tenía al lado. Asintió.

— Quieres decir, el vino sabe mejor cuando tienes compañía, ¿no?

— ¿No crees lo mismo? — Pregunto, ante su tono de voz casi simplón, matices burlones.

— Al menos con este tipo de vino, lo es. Creo que, para beber vino se debe tomar en cuenta la ocasión. — Suspiro, sintiendo como si la espuma se removiera en su estómago. Haciéndole cosquillas. — Pero en especial las personas. No puedes darle un vino tinto amargo a alguien que acabas de conocer, es decir, no sabes si le gusta lo amargo o si quiera le gusta el alcohol. — Obvio, ya que se negaba a que existiera una persona racional a la que no le gustase el vino en específico.

— Supongo que es mejor ofrecer algo dulce, ¿no? — Termino de decir, dejando su copa a un lado. Volviendo a suspirar.

— ¿Acabas de conocerme? — Inquirió divertido, ya no tenía su gabardina, esta colgaba en el respaldar del asiento.

— Yo no escogí en vino, ¿te gustan las cosas dulces? — Pregunto, viéndolo de reojo.

— A veces, algunas cosas me hacen preguntarme si realmente me gustan... —El también suspiro, sin entenderse ni a sí mismo.

Esto no está llegando a nada...

— ¿Escogiste el vino para saber si te gusta? — Sirvió más en su propia copa, Dazai alzo una ceja ante eso.

— Probablemente. Dicen que, si tomas vino y luego pruebas algo diferente, su sabor cambia. — Dijo con una sonrisa, no recordaba donde escucho eso.

— No me molesta, no es el vino más caro que tengo. — Le restó importancia, este hombre no era humilde ni de lejos.

Dazai soltó una carcajada. — Que orgulloso, enano. — Una vena resalto la sien del mencionado. Mientras bebía de su copa.

— Idiota. — Pateo su muslo desde donde estaba, balanceando su pierna.

Luego quedo en un pequeño silencio.

— ¿No estarás ebrio ya? — Rio, ante la falta de fuerza en esa patada. — Vamos Chuuya, no es lo mejor que tienes. — Bromeo, escucho al pelirrojo reír.

— ¿Eres masoquista? — Pregunto con una sonrisa, Dazai acomodo su mentón con los dedos entrelazados como punto de apoyo, con dos dedos seguía sosteniendo la copa, jugo con ella, como si quisiera que se estrelle contra la encimera y se rompa. Derramando el dulce liquido rosa, como si quisiera que Chuuya lo golpeara por romper la copa, o le preguntase si estaba bien y no se había cortado con el cristal.

Chuuya haría ambas.

— A veces, a veces no. Son momentos puntuales, ¿quieres saber cuáles son? — Pregunto, después de eso, bebió de la copa. Esta vez acabándose el contenido. Dejando de mañosear como Chuuya le llamaría, subió la mirada, sin desviarla, buscando la reacción contraria.

— Deja de jugar, idiota. — Se encorvo un poco, mostrándole una expresión molesta y ligeramente avergonzada.

Dazai se acomodó en la silla, observando el cabello pelirrojo, ahora seco, un poco alborotado.

(Quien sabe desde cuando no jugaba.)

Se encogió de hombros, restándole importancia.

— No me gusta beber solo — Admitió. — Cuando lo hago, suelo no dormir o tengo una resaca horrible si lo hago. — Sonrió con sinceridad, Chuuya se encogió de hombros.

— Yo bebo, solo sé que no es por salud como todos creen. — Rio, termino la segunda copa de vino, la cual seguro ya habría estado vacía minutos antes de no ser por la presencia contraria, no se sentía mareado. Probablemente porque bebía lento.

— No pareces el tipo de persona que se preocupe por la salud, enano alcohólico. — Concordó, sonriendo.

— No más de lo necesario, estoy acostumbrado a comer de forma moderada desde pequeño, nunca me ha interesado si eso me hace más saludable o no. — Gruño ante el insulto.

— ¿Moderado? —Pregunto con burla. —Dile eso a los dos tazones de curry que comiste hoy. —Se carcajeo, Chuuya se enfurruño. De una forma casi instantánea, parecía como si sus cabellos se erizaran.

— ¡Eso fue una excepción! ¡Nunca había probado algo así, es todo! — Se excuso avergonzado, desviando la mirada.

— Una forma de compensar el desayuno, incluso tu siendo tan pequeño necesitas tres comidas al día. — Siguió molestándolo, Chuuya estaba a punto de saltarle al cuello y estrangularlo. El castaño leyó el reloj encima de la estufa pequeña, perplejo noto que ya faltaban tres horas para la media noche.

— Hum... Es algo tarde. — Murmuro, luego suspiro, ignorando el silencio repentino de Chuuya. Tomo su gabardina y la doblo de forma descuidada, aun estando sentado. La colgó en su antebrazo y sonrió al pelirrojo. — Bien, es hora de irme, creo. —Anuncio, algo dudoso. Volvió a ver el reloj, lo cual le hizo dudar aun más de su decisión.

Observo el semblante del pelirrojo, indiferente, como si perdiese el color. Estilo blanco y negro.

Era diferente, de alguna forma, era igual con él, Chuuya podría ser un suspiro de color en su día. Extrañamente, se sentía igual. Aun así, estaba indeciso.

Sería extraño quedarse justo después de anunciar que se iría, si tan solo tuviese una excusa, algo que le ayudara.

(O podría, simplemente no utilizar una excusa.)

Aquellos ojos azules seguían siendo azules, aún. Su piel seguía viéndose como si fuese de porcelana, aún.

Y sus labios... Perdiendo aquel color suave melocotón, adoptando un fuerte color rojo. Probablemente por el vino.

— Ya veo. — Respondió finalmente, reprimiendo un suspiro, notando que últimamente suspiraba demasiado. Se avergonzó internamente por eso. Desvió la mirada, entendía que era tarde, que el debía irse, extrañamente, eso no era lo que él quería. Prefería mantenerlo cerca, ahora que pudo verlo a estas horas, que pudo charlar con el de algo que no fuera su trágico pasado o de Dostoievski, el cual últimamente acechaba en sus noches atacando con pensamientos y distintas teorías de su plan.

Dazai era un buen factor distractor.

Le gustaba.

Su compañía, claro, a pesar de lo idiota que podía llegar a ser.

— Chuuya...— Oyo, muy cerca de él, reparando que se había perdido en sus pensamientos. Devolvió la mirada al castaño.

Aun seguían viéndose melocotón.

No por mucho.

El cual estaba muy, muy cerca.

Podía sentir su respiración sobre la suya, pesada. Sus ojos ya no tan vacíos, ahora un poco brillosos, dilatados. No parecía ebrio, parecía estar examinándolo. Chuuya estaba sin escapatoria, uno de los brazos contrarios se recargaba en la columna a su lado y el otro apretando la encimera, ambos a cada lado de el. Demasiado cerca, pero no tan cerca como lo quería. No era suficiente, ese era el problema.

— Chuuya...— Volvió a llamar, respirando aún más pesado después de eso, como si decir su nombre le quitara el aliento.

— ¿Puedo besarte? — Termino por preguntar, lo cual le hizo sinceramente desconectar su mente, en su rostro su expresión no cambio. Seguía siendo seria, viéndolo justo a los ojos.

Entonces, sonrió.

— ¿Realmente quieres hacerlo? — Bajo la mirada a su cuello, cubierto de vendas, luego observo el bolo azul en su pecho. Regreso para sumergirse en sus ojos chocolate.

— ¿Puedo? — Sonaba como si vacilase, pero no lo hacia, lo tomaba muy en serio.

La gabardina color bronceado cayó al suelo, y sus brazos se enrollaron en la cintura del mas bajo, arrinconandolo mientras Chuuya era quien le robaba un beso, sintiendo sus dedos enrollarse en su cabello castaño, una mano en su nuca y la otra en su sien, alborandolo desmedidamente, mezclando sus respiraciones agitadas, jadeando entre besos.

Chuuya era agridulce, sabia a vino. Su sabor agrio contrastaba con su especial y rara dulzura, era extravagante. Poco comun.

Sus labios cosquilleaban de forma molesta ante la ausencia de los otros encima, anhelaba mas, hasta que probablemente tuviese los labios azules, no le bastaban estando hinchados con un par de segundos desde el incio del contacto.

Dado la ferocidad con la que succionaba el pelirrojo, dominandolo casi completamente en el beso.

Fue impujado de improvisto, confundido, levanto la mirada. Su espalda baja choco contra el lateral del brazo del sofa, volvio a recibir a Chuuya, quien se acomodo entre sus piernas y tomo su nuca, obligandolo a agacharse para continuar, de forma demandante.

El siguiente beso es casi como un mordisco, enviando una descarga electrica por su columna, podria derretirse justo ahora, su cabeza era pesada, daba vueltas, un zumbido de satisfaccion atraveso su garganta.

Entendio que luchaba de forma casi natural por dominarlo, sonrio en medio del beso, sin seguirle la corriente, sabia que le molestaria, le gustaria saber que tan rudo podria ser Chuuya.

Fue su turno de conducirle a la pared cercana, al lado de la puerta de entrada, donde lo acorralo para seguir besandolo, inevitablemente, su espalda choco contra la pared, arracandole un gemido, mientras el castaño succionaba su labio con rapidez y mas fuerza, Chuuya jadeo irremediablemente ante esto, le tomo de la solapa con fuerza y lo presiono hacia el.

Sin notar la forma inconsiente en la que luchaba por dominar.

Lo jalo, salio de aquel aprisionamiento, con torpeza, choco contra un estante, se quejo, llegando hasta el marco de la puerta de su habitacion.

"Joder..." penso Dazai, sorprendido. ¿Iban a...?

No queria detenerse, por nada del mundo, pero tampoco penso en llegar a ese punto, su vientre cosquilleo agradable ante la idea, luego sintio un dolor agudo en medio de sus pantalones.

Tal vez el no penso en llegar a ese punto, pero su amigo si que lo hizo.

Se preguntaba si Chuuya estaba igual, metio su rodilla en medio de los muslos del mas bajo, sintiendo que estaba igual o peor que el, escucho como ahogo un gemido en medio del beso por la intromision.

—No empujes, idiota. — Regaño, con la respiracion considerablemente agitada. Dazai podia sentir como su pecho subia y bajaba, ya que estaba pegado al propio.

Dazai solto una risa, apenas habia empezado y ya estaba hecho un desastre, pero el se veia igual.

De forma torpe, Chuuya logro tomar el pomo de la puerta y girarlo, abriendo la puerta. Donde empujo al castaño, este se quejo bajito.

— Entonces, ¿vamos a hacerlo? — Pregunto Dazai sentado en la cama, viendo al pelirrojo dirigirse al armario para agacharse y abrir un cajon. Sonrio, obviamente viendole el trasero.

— ¿'Hacerlo'? ¿Eres un adolescente acaso? —Pregunto burlon, con un preservativo en la mano y una botellita de lubricante en la otra. — Se llama tener sexo, perdedor. — Dazai rio por su descaro. — No lo se, ¿tu quieres 'hacerlo'?— Rodo los ojos, aun asi, tomando muy en serio la respuesta.

— Convenceme.— Le jalo de un brazo, atrayendolo hacia el. — ¿Vas abajo? — Pregunto, Chuuya se encogio de hombros, realmente no le importaba si iba arriba o abajo.

— No me importa donde.— Le resto importancia con un ademan.

— ¿Ah si? Parecias muy empeñado en metermelo en el sofa— Se carcajeo, Chuuya lo empujo poniendo la mano en toda la cara, respondiendole con un "Sera en otra ocasion" cosa que aturdio al catasño.

Chuuya se acomodo en su regazo, suspirando con satisfaccion al sentirlo debajo, se removio inconsientemente. Dejo aparte los utensilios, el tomo una de las manos de Chuuya, sintio su guante, bloqueando el paso libre. Chuuya se inclino para besarlo.

Levanto la muñequera del objeto, entrometiendo uno, dos dedos. Sintiendo la piel increiblemente suave de sus manos, maldijo ante el estupido impulso de seguir tocandolo, Chuuya fruncio el ceño en medio del beso.

Sentia como el calor subia, desde sus muslos hasta arriba, mas arriba. La habitacion tambien se calentaba, lo cual ayudaba a que su respiracion fuera caliente.

— ¿Puedo quitarte los guantes? — Le pregunto en un susurro, Chuuya asintio.

Jalo la parte que cubria su dedo anular, luego el dedo medio. Despues lo saco completamente. Lo llevo abajo, donde estaba el, examinandolo un momento. Levo la muñeca a su boca y la mordio. Justo donde resaltaban todas sus venas, succiono hasta dejar una marca roja con sus dientes.

— Que extraño que eres...— Le miro sin expresion ante eso. Dazai le sonrio suave.

— Si pasas todo el tiempo con tus guantes, no esperes que cuando te los quites no me parezca la parte mas sexy de tu cuerpo. —Solto una carcajada ante el golpe que recibio.

— Callate de una vez, idiota. — Llevo una de sus manos a el hombro del castaño, el le sonrio, con superioridad. Sin sentirse intimidado incluso al estar siendo dominado.

Callame

Los dejo en modo sexo, porque muy largo el cap jaja.  Este no alcance a corregirlo mucho, perdon por las faltas.

Gracias por leeeeeeeeer, votar y comentar. 


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