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→․Semʹ

"Entonces, ¿captaste el plan o debo explicártelo como si fueras un idiota?" Oyo al otro lado de la línea apenas había descolgado, resoplo. Hace algunos días no oía la voz del pelinegro, le fastidiaba.

— No recuerdo una sola vez en la que hayas tenido que explicarme algo, зло. — replico, con expresión cautelosa. — Aun sigo en este lugar, no entiendo porque me llamas, ¿es que quieres que te descubran o te has vuelto estúpido?

"¿Ves al de cabello plateado?" Lo ignoro, se escuchó el sutil sonido de una taza, miro la hora, aun no era la hora del te. Rusos extraños.

— Se que es un peón, ¿quién? ¿La chica pelirroja?

"Ella y su hermana menor, a ella la tengo cautiva. Es una chica muy reservada" Dazai parpadeo.

— ¿Menor? Atsushi solo tiene dieciocho. ¿Tienes a una niña secuestrada? — Inquirió, sin poder evitar su estupor. Fyodor nunca había llegado a este extremo.

"No te interesa. ¿Que? ¿Te ablandaste?"

— Es repulsivo que pienses que me parezco a ti

Oyo una risita, otra vez el ruido de la taza.

"Tu empecínate en que Nakahara no te descubra, no es tan idiota como parece." Advirtió, el castaño soltó un suspiro.

Chuuya...

"Asegúrate que no se quede a solas con Nakajima."

— ¿Me llamas sabiendo que debo ir a un lugar apartado para contestarte, y luego me dices que no los deje solos?

"Eso no es mi problema"

— Lo es si no quieres que te descubran.

"Tengo otras rutas de escape"

— Porque eres muy precavido, ¿no? Las únicas rutas de escape que podrías idear concluyen en que no sepan ni tengan pruebas de donde estas.

"No eres igual a mí, no podrías saber cuántas rutas de escape tengo" Rio ante esto.

— Se cómo piensas. Es suficiente, te vuelves ingenuo si piensas que no tienes debilidades. — Corrigió con una sonrisa aguda.

"Me pregunto cuales serán las tuyas..." Apretó la mandíbula ante esto, forzó un tono de despedida rápido y corto.

— Me pregunto cuántos años te darian si no estuvieras bajo protección de testigos. Puedo probar muchos crímenes de Dostoievski. E incluso hacerte cómplice de otros tantos. ¿30? Probablemente una cadena perpetua. — Rio, subió los pies a una mesa sucia. Mientras que el peli plateado temblaba encogiéndose en su silla, enfrente de él.

— Y....yo n....no...—Le miraba con pavor, y es que cuando empezaron, Chuuya empezó a jugar con sus esposas, a girarlas entre sus dedos con calma, pero destreza mientras merodeaba alrededor de la sala. Noto que el peli plateado las miraba constantemente con nerviosismo, le pregunto "¿quieres sostenerlas?" con una sonrisa amigable, para no ser sospechoso, el acepto.

Sin embargo, antes de darse cuenta estaba siendo aprisionado por una llave maniobrada por el detective contra el suelo, una de las esposas en su muñeca y la otra lista para ser cerrada. Él lo dirigió hasta la mesa y lo sentó, entonces empezó a intimidarlo, y estaba funcionando.

— ¿No tienes nada que ver con sus crímenes? ¡Ja! Dime otro chiste. — Empezó a reír, con los ojos cerrados, finalizo por ladear su cabeza y dedicarle una sonrisa retadora. Claramente no podía engañarlo. Pero el...

"Ella no saldrá de aquí si llegas a confesar, al menos no con vida. No me importa si vives o mueres, las matare a ambas"

— No puedo...— Termino por murmurar, con la voz rota. Cansado de tener que lidiar con la carga mental de que, si llegaban a descubrirlo, por la mínima cosa. Matarían a su novia y hermana. El quedaría, el resto de su vida. Atormentado por fantasmas de algo que pudo haber sido y la verdad. Lidiando con el abandono de su alma y morir en vida. Dolorosamente. Ellas eran lo único que tenía.

— ¿No puedes? — Cuestiono, calmo, sin mostrar una pizca de empatía o compasión por el chico, que se miraba en un estado deplorable, cansado. Martirizado.

— Él va a matarlas... yo no puedo... no voy a....— empezó a tartamudear, cabizbajo.

— ¿Dostoievski? — Inquirió, reprimiendo las ganas de insultar y patear aquella mesa.

El chico asintió; temblando. Chuuya suspiro, sin poder fingir un segundo más.

— Déjame eso a mí. ¿Te refieres a Montgomery-san y tu hermana? No voy a permitir que ellas mueran. Para eso debes decirme lo que sabes. — Suavizo su tono, bajo sus pies, acomodo sus codos en la mesa y reposo su barbilla en sus manos. El de ojos monocromáticos levanto la mirada, acusador.

— Miente. No puede enfrentarse a Fyodor, no ha podido, ni podrá. — Acuso, Chuuya no reacciono de ninguna manera en especial.

Permaneció en silencio unos segundos, Atsushi empezaba a sentirse culpable por hablarle así, estaba a punto de pedir perdón cuando-

— No me he enfrentado a Fyodor, en mi vida. — Revelo, Atsushi se sobresaltó. ¿Como pretendía capturarlo si ni siquiera sabía...?

— Pero se a lo que me enfrento, he enfrentado muchas cosas, he hecho lo que quiero con todos los casos que he tenido y lo he conseguido. He protegido a cualquiera civil que participase en estos y he metido entre rejas a cada uno de los victimarios. Se que ninguno se compara a Dostoievski. — Su mirada mantenía su brillo cálido y característico, retiro sus manos y se apoyó en el respaldar del asiento, con una sonrisa determinada.

"Pero no me acobardare por ello. Tomare todo lo que tengo y cerrare este caso como lo he hecho con los otros. Oh, olvídalo. A diferencia de mis otros casos, me asegurare de que le den la pena de muerte, es todo. Se de lo que soy capaz y de lo que no. La única forma en la que he conseguido saberlo, es probándolo"

Levanto completamente la mirada, observándolo sorprendido, de alguna forma hipnotizado por su firmeza, era realmente un hombre admirable...

Fuerte, decidido, realizado. El no era nada eso, aun no, es probable que nunca lo sea, y no hacía nada más que dañar a personas de forma egoísta pensado que si acataba al demonio, todo se resolvería.

No.

Tal vez Chuuya si podría salvar a las chicas, el sí podría, debía dejarlo en las manos de aquel confiable detective. No podía lidiar con ello, y eso estaba bien. No estaba capacitado para hacerlo, entonces entraban personas que si lo estaban.

Como Chuuya Nakahara, de la oficina de investigación criminal, en 3ra división.

Unos pasos los interrumpieron, Chuuya le guiño un ojo al peli plateado, este asintió con las mejillas un poco acaloradas, feliz. Si, estaría bien. Chuuya lo haría.

—Eso fue muy bueno. — La voz del castaño se hizo presente. — Pero te equivocas en algo, Chuuya. — Sonrió travieso. — La amigable chica pelirroja de afuera, no es nada menos que su apasionada amante a escondidas de Francis. —Relato con un tono exageradamente meloso. Las mejillas del chico se encendieron. Empezó a negar frenéticamente, tratando de explicar.

Chuuya se carcajeo ante aquella reacción.

— Me pregunto que pensaría Francis de esto.

— ¡Eso no...! ¡No lo haga, Chuuya-san! ¡Me colgara! ¡El me odia! ¡Solo fingió hoy porque estaban ustedes presentes! ¡Antes de que llegaran me interrogo de si estaba cuidando de Lucy y que, si me acercaba, me mataría!

— Déjalo, Chuuya. Son los florecientes romances adolescentes de ahora, me pregunto cuando lo tendremos tú y yo. — Bromeo, pegándose al pelirrojo. Atsushi iba a reír, sin embargo, aquella mirada que no pudo interpretar fue dirigida hacia el por parte del castaño, mientras Chuuya no veía. Lo observo, intentando captarlo.

Dazai no lucia enojado, molesto o amenazante. Pensaba que aquel castaño tenía algo que ver con Dostoievski, sin embargo, podían ser puras especulaciones suyas, puesto que, si lo fuera, trataría de asesinarlo por confesar.

Pero él no daba indicios de ellos.

(Atsushi no capto que, Dazai mismo no sabía cómo sentirse, ante aquella sensación de que, no debía interferir si Atsushi confesaba estar envuelto con Fyodor a Chuuya. Y no lo hizo.

Y probablemente se sentía bien por ello.)

— ¡Quítate idiota! ¡Tienes 26! ¡Ya casi llegas a los 30 y estas delirando idioteces! — Lo aparto, evitando que este mirase su expresión avergonzada.

Entonces Atsushi rio.

—Chuuuuyaaah, tengo hambre. — Lloriqueo, con los hombros caídos y un semblante que denotaba su poca energía, mientras caminaban. — ¡Comamos algo! ¡Vamos! ¡Vamos! — Apuro ahora como si fuera un niño, recibió un gruñido y un "no, debo dejar estas pruebas en mi oficina" y volvió a su poca energía.

— Que aburrido eres, Chuuya. No desayunamos nada, solo tomaste una taza de café... Pero, es entendible que una enorme taza de café baste para darle energía a tu microscópico cuerpo, pero a mí no, así que vamos a comer algo. Deja eso después. Debimos venir en auto...—Termino por murmurar, jalando el abrigo negro del pelirrojo, este le dio un manotazo, el castaño termino por mirarlo mal y sobar el dorso de su mano.

— Cállate, imbécil. Si quieres ir a comer, vete al diablo. — Hizo un además agitando su mano, restándole importancia. Dazai bufo.

— ¡Chuuya! ¿Pero cómo me mandas a comer solo? ¿No sabes que es malo comer sin compañía? ¡Creí que los franceses eran supersticiosos! — Riño.

— No tienes dinero, ¿verdad? — Ignoro todo lo dicho para llegar a esa conclusión. Dazai hizo un puchero al verse descubierto. Sus ojos se iluminaron al ver algo que capto su atención.

— ¡Mira, mira! ¡Un restaurante! ¡Vamos a comer ahí! — Tomo su muñeca, jalándolo hacia el otro lado de la calle, donde había un establecimiento de fachada tradicional.

— ¡Oye! ¡Tonto! — Se quejo mientras trataba de seguirle el paso. Una vez estaban en la entrada, trato de tener su dignidad intacta y limpio su ropa (del inexistente polvo, ya que solo lo hacía porque estaba avergonzado), entonces entro, siguiendo al castaño.

Dazai miro alrededor, un lugar muy bonito y acogedor. Con cuatro sillas enfrente de la barra, donde se veía a múltiples personas cocinando. Lo demás estaba lleno de mesas con personas compartiendo un rato agradable. Olía muy bien. Olía a...

— Curry. —Murmuro inconscientemente.

Su mirada se dirigió hacia el menú, el cual estaba escrito con tiza en un pizarrón verde colgado en la pared. Como plato principal y especialidad de la casa: Curry.

Una sensación de calor se acomodó en su pecho, sentía su pulso ir más rápido... Quedo estático con Chuuya detrás suyo, sin reparar en su presencia.

"Disculpe... ¿Tiene curry japones? Vera... Él no come cosas picantes, es bastante intolerante" Pidió, mientras un joven castaño bebía agua con rapidez, buscando quitar aquella sensación de dolor en su lengua. Recordó la carcajada de Odasaku.

Sonrió

— Pidamos curry — Sugirió, levantando su dedo índice. Chuuya le vio una ceja alzada.

— Bueno yo... — Excuso, no es que no le gustara, no era fanático.

— Un plato de curry, señorita. —Pidió amablemente Osamu mientras se sentaba en la barra. La chica asintió simpática anotándolo, señalo a Chuuya y pregunto si venían juntos. El asintió.

Chuuya se acercó, gruño hacia Dazai y este le sonrió. Suspiro, sin ganas de ver el menú, dijo: — Lo mismo que él. — Exhalo y se sentó al lado de su compañero. Colgando su abrigo en el respaldar, quedo sin él, ahora se miraba más pequeño. Dazai lo noto y rio, sintió un poco de ternura... Chuuya volvió a suspirar ahora avergonzado.

Los platos fueron arribados en la barra roja, Chuuya dejo espacio para el plato y observo el color rojo y marrón con la carne revuelta en verduras. Olía bien.

Parpadeo un par de veces antes de animarse a probarlo, justo antes de que la chica que les sirvió les deseara buen provecho, tomo la cuchara y llevo la salsa con verduras a su boca.

Se sorprendió ante el increíble sabor, la salsa de textura cremosa con el vegetal ni muy duro ni muy suave, en un punto medio que lograba un equilibrio perfecto. La textura era muy buena. No era curry japones, era indio. Dado su sabor picante, un plato variado, pero levemente exótico en aquellas tierras.

Comió con más ánimo y un aura de felicidad lo rodeo, en cambio Dazai...

—Mierda... es picante. — Lloriqueo, sacando su lengua, buscando frescura ante el inminente picor en su lengua, pidió curry sabiendo que era picante solo por la nostalgia, de manera automática...

— Puf, que idiota. — Se burlo el más bajo mientras masticaba. Dazai arrugo la expresión. Levanto el plato, y con toda la dignidad que le quedaba, dijo:

— Señorita, ¿puedo devolverlo? — Ella negó con amabilidad y comprensión, con pena. Dazai bajo el plato y sus hombros cayeron, desganado. Se arrepintió.

— ¿No te gusta? ¡Entonces porque lo pediste! ¡Eres un mañoso! — Regaño, apartando su plato vacío para tomar el contrario; al menos a él, sí que le gusto. Empezó a comerse el plato mientras estuviera caliente.

Dazai frunció el ceño por el arrebato, estaba a punto de pelear por su plato, pero extrañamente, ya no tenía hambre.

Chuuya comía felizmente con una sonrisa, lo seguía regañando de vez en cuando después de masticar y le seguía repitiendo lo mañoso que era y si de casualidad sabía que el dinero no caía de los árboles y que la comida era preparada con esfuerzo, por lo tanto, no debía desperdiciarse.

"Tendría que probar de su comida para saber cuánto esfuerzo se tiene que hacer, entonces" pensó deliberadamente. Con una mirada fija en el contrario.

Chuuya levanto la mano hacia la chica que los había atendido antes, ella puso toda su atención en él, Chuuya hablo:

—¿Puedes traer un plato de soba? —Pidió, luego siguió comiendo, la chica asintió.

—¿Sigues comiendo? — Se burlo Dazai, Chuuya lo miro con expresión aburrida.

—Tengo entendido que ustedes los japoneses comen según el clima. — Mastico, aclaro su garganta. — Es verano, el soba fresco es la mejor opción, supongo. Son fideos. — Se encogió de hombros. Dazai parpadeo perplejo.

"¡El montaba un caballo! ¿Puedes creerlo? Nunca he visto a nadie montar un caballo" Recordaba un plato de soba fresco.

"¿Sí? Eso es genial, pequeño. La vere..."

—¿Dazai? —Llamo Chuuya, con expresión interrogante, vio el plato enfrente de él. Carraspeo, entonces se recompuso.

— Que tierno eres, Chuuya. Me invitas un plato extra en nuestra romántica cita. —Rio, bromeando para aligerar el ambiente. Entonces vio la mano de Chuuya acercarse a su plato, le dio una palmada en el dorso, receloso, empezó a comer. Entonces Chuuya soltó una risita. Acabo su plato.

Y nunca negó nada, simplemente salieron del lugar una vez terminaron de comer.

Graciaspor leer, votar y comentar gente bonita 🌺

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