v pt. i
Abrí mis ojos con lentitud aquella mañana y lo primero que vi, fueron las estrellas fluorescentes que mi madre había pegado en el techo cuando era pequeño. Estiré mi cuerpo aún acostado sobre mi cama y sentí como los dedos de mi pies tocaban la suave sábana blanca.
En el piso de abajo, mi madre cocina el desayuno para mi padre y para mí. Me sonrió cuando me vio entrar.
-Buenos días, Jungkookie- dijo con voz dulce-. El desayuno está casi listo, puedes sentarte si lo deseas.
Asentí y murmuré "está bien". Mi padre ya estaba sentado en la mesa cuando llegué, leía el periódico. En cuanto me vio, alejó su vista de ahí y me sonrió.
-Buenos días, pequeño- me dijo lentamente, como midiendo sus palabras.
-Buenos días, papá.
Mis padres y yo teníamos una buena relación desde toda la vida. Siempre me habían cuidado y apoyado en cada cosa que hacía. Recordaba perfectamente las pocas veces en las que habíamos discutido por pequeñas cosas. Como cuando estaba jugando en el parque que está cerca de casa y decidí escalar el enorme árbol que vivía ahí desde hacía cientos de años. Mi mamá me gritaba desde abajo que tuviese cuidado, que cuando bajase me iba a jalar de las orejas. Cuando intenté bajar, resbalé y caí sobre las raíces en el suelo. Rompí mi brazo y mi madre estaba tan enojada y preocupada, que me jaló de la oreja y luego me abrazó con los ojos llenos de lágrimas.
Mi padre era un poco más desinteresado en ese sentido; siempre le decía a mi madre algo como: "¿cómo esperas que aprenda a no hacer las cosas, si no dejas que siquiera las intente?. Déjalo que aprenda por sí mismo." Y mi madre se enojaba, pero dejaba de insistir.
♡
-Jungkook, cariño- me llamó mi madre desde su habitación. Yo estaba terminando de recoger la mía cuando la escuché llamarme-, ¿puedes venir un momento?
Entré a su habitación. Ella estaba preparándose para salir a visitar a los abuelos. Me ofrecí para acompañarla, pero se negó alegando que tenía unas cosas que hablar con la abuela. Mi padre había ido a comprar unas cosas a la ferretería en el centro, así que me quedaría solo toda la tarde.
-¿Si?- cuestioné mirando como aplicaba un poco de labial rojo en sus labios.
-Hay unas cosas que necesito que busques por mí en el sótano- me miró a través del espejo. Parecía nerviosa por algo, pero no quise preguntarle-. Para cuando regrese, en la noche, las necesitaré. Probablemente te tomé un tiempo encontrarlas, por eso me gustaría que lo hicieras mientras no estoy.
La situación y el tono de su voz se me hicieron inusuales. Era como si estuviese cargando con un secreto gordo. La conocía muy bien y sabía que cuando no me miraba fijamente, era porque algo malo estaba sucediendo. Decidí esperar a que regresara a casa más tarde para preguntarle qué le sucedía, porque en ese momento ella no lucía como que quisiese hablar del tema.
-Claro- contesté-, ¿qué es lo que necesitas que busque por ti?
Ella se dio la vuelta y caminó hacia mí con una sonrisa ligera. Tomó mi mano y la acarició dulcemente.
-Un álbum de fotos- respondió simplemente-. Su tapa es negra y dura. Tu nombre está escrito en ella.
-¿Mi nombre...?- fruncí el ceño confundido. No recordaba tener un álbum con esas características.
Decidí no prestarle demasiada atención. Tal vez era de cuando estaba pequeño y mi madre lo había guardado.
Ella se despidió con un beso en mi mejilla y un "Te quiero, pequeño." Y se fue.
♡
Hacía mucho tiempo que no entraba al sótano. Cuando era pequeño, ese lugar solía ser completamente prohibido para mí. Era terrorífico y siempre tenía pesadillas cuando entraba.
Ahora que había crecido, el lugar no era tan espeluznante a como recordaba. Si bien no era el lugar más acogedor del mundo, tampoco era tan malo. Estaba un poco descuidado, lleno de cajas y cosas viejas.
Encendí la luz desde el interruptor que había en la entrada de éste. El lugar se iluminó y pareció aún más descuidado.
Me encaminé hacia donde estaban amontonadas todas las cajas y casi tropiezo con un carrito amarillo que solía ser mío de pequeño. Lo moví a un lado con el pie y seguí caminando lentamente.
Abrí la primera caja que encontré. Habían muchos libros de texto que utilicé en la escuela. La segunda tenía ropa vieja de mi padre y mía; encontré mi camisa favorita de cuando tenía trece años y estaba en mi época gótica, era de un grupo que había estaba muy de moda en esos tiempos y estaba tan gastada y desteñida de tanto que la había utilizado.
Aparté esas dos primeras cajas, para separar las que ya había revisado y las que no. Aún me faltaban muchas por abrir y ya empezaba a sudar. El lugar era caluroso y la luz comenzaba a fallar.
La tercera caja contenía juguetes que bien pude identificar como míos. Estaban todos ahí y la nostalgia me pegó muy fuerte al recordarlos. La puse al lado de las otras.
Llegando a la octava caja, mi espalda ya dolía y yo parecía estar lejos de terminar. Así que decidí descansar un poco e ir a refrescarme con un poco de agua.
♡
Cuando retomé mi tarea de seguir buscando, decidí colocar un poco de música para hacer el ambiente un poco menos aburrido.
Revisé más cajas mientras tarareaba la canción que sonaba por los altavoces de la radio; había sido muy difícil encontrar una estación que emitiera música que yo conocía, sinceramente.
Me sentí demasiado emocionado cuando, casi al fondo y bien oculta del resto, encontré una caja que ponía mi nombre. Identifiqué la letra de mi madre en ella.
Empujé el resto de cajas sin importarme que se cayeran las cosas que contenían. Estaba curioso por saber lo que había dentro de la caja, que era desconocida para mí.
La llevé conmigo al piso de arriba y fui a por un trapo para limpiar el polvo que tenía en gran cantidad. También un cuchillo, ya que estaba sellada con cinta.
Cuando la abrí, no pude reconocer nada de lo que había dentro. Excepto por el álbum del que mi madre me había hablado. Estaba hasta el fondo de todas las cosas. Estaba un poco desgastado de las orillas y cuando lo tome entre mis manos, sentí vibrar mi cuerpo entero. Como si hubiese estado ahí guardado por mucho tiempo, esperando a que yo lo acogiese como lo estaba haciendo.
Ahí estaba mi nombre, tal y como mi madre había dicho.
{...}
hola chingus, ah que asco de palabra men xdxd weno, aki está el final, aunque está dividido en tres partes porque hacerlo en uno solo iba a quedar super largo y se iban a aburrir de leer ;; las otras partes las subiré en cuanto estén terminadas.
disculpen si hay alguna falta ortográfica, subo sin editar :^)
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro