Extra #1 Primer Encuentro
MI-ER-DA
¿Qué mierda estaba pensando cuando decidí robar esa casa de una forma tan desordenada? Ahora la maldita policia me persigue, y aún no conozco todas las calles de Roma. ¿Dónde podre encontrar un mapa?
Un mapa. ¿Qué clase de ladrona no se estudia un mapa de la ciudad antes de robar? ¡Por dios! Soy un desastre.
Sigo corriendo a traves de las calles. Atravieso a los turistas, a los autos que casi me atropellan y todo tipo de animales. Nota mental: conseguir un transporte. ¿No podria haber robado un auto antes?
Nota mental numero dos: aprender a ser mejor ladrona.
Nota mental numero tres: averiguar si existe algun curso o posgrado.
Sigo corriendo y veo a mis espaldas como los de la seguridad de la casa intentan seguir mi rastro. Doy un vistazo a mi alrededor, queriendo encontrar una salida pero me quedo sumergida en la hermosura de la ciudad. Por los santos escultores y pintores, no podría haber tanta belleza junta.
En ese preciso instante, un chico pasa corriendo frente a mi. Estuvimos a solo unos pasos de haber chocado. Me quede observandolo aturdida aquel rostro tan agraciado, y esos ojos que nunca se posaron en mi pero desee que lo hicieran. Detuve mi andar sin importarme que me siguiera la policia y noté como tras él iban unos hombres de trajes oscuros y apariencia peligrosa. Sonreí involuntariamente al pensar que podría llegar a estar metido en los mismos problemas que yo, y al pensar en eso, recordé en que me encontraba.
Cierto, me persiguen. ¡Mierda!
Vuelvo a correr a traves del gentío de Roma, y me doy cuenta que podría sacarle provecho, así que me cuelo entre los turistas y cuando quiero prestar atención donde estoy, veo que me encuentro cerca de la Fontana Di Trevi. Whoa... es simplemente indescriptible. Es, como decirlo, de otro mundo, hipnotizante y totalmente embriagador ver aquello. Quiero pero no puedo sacar mis ojos del agua repleta de monedas y de las figuras esculpidas en la piedra.
Respiro hondo y pestañeo para salir de mi embrujo, diciendome a mi misma que debo asegurarme estar a salvo antes de hacer turismo en la ciudad. Me agacho para moverme entre las personas y no ser detectada por mis seguidores. Es incomodo y me duelen las piernas pero logro llegar a una interseccion menos concurrida y sigo mi exodo a traves de ahi.
Vuelvo a detenerme para inspeccionar mi situacion, y me doy cuenta que no voy a poder huir sino lo hago rapido. ¿Que puede ser rapido por aqui? Miro a mi alrededor y ¡Tarán! Un auto. Si logro escapar... este es mi puto día de suerte.
Me dirijo al auto negro y normal, nada de marcas de exportacion y esas cosas. Verifico si las puertas estan abiertas pero no, lamentablemente. Saco del bolsillo de mi pantalón mi navaja multiusos y comienzo a trabajar en la cerradura mientras rezo para que no haya alarma. Clic; traba desbloqueada y espero... espero.. espero... ¿Que clase de auto no tiene alarma? No lo se, pero este no la tiene y lo agradezco.
Me metó e intento poner el auto en marcha cuando me sorprendo porque la puerta del asiento acompañante se abre y alguien entra rapidamente. Agitado y algo paranoico, el chico mira hacia afuera y se dirige a mi que no puedo dejar de mirarlo como una tonta. ¿Qué mierda hace este tipo acá?
A punto de echarlo del auto, él me mira estudiandome de arriba abajo y esboza una pequeña sonrisa que se va ampliando y me hace sentir extraña. Sus ojos son liquidos y pardos, castaños llenos de motas color verde que parecen una tormenta. Esos ojos me miran con picardía, y me siento extrañamente nerviosa al darme cuenta que se trata del mismo chico que corría para huir de aquellos tipos de negro.
—Ciao bella —me dijo con voz profunda y armoniosa, con una melodia que lleno el ambiente y me hizo confundir. Ya no sabia que idioma hablaba él y que idioma hablaba yo.
No podía responder y él me miró enarqueando una ceja. Se acomodo mas en el asiento y siguió mirandome con suspicacia. Era hermoso, no podía negarlo; su pelo ondula, sus ojos, sus pomulos y mandibula, y esos labios. Podía y deseaba ir al infierno por esos labios. ¡Lara, enfocate! Me dije a mi misma y sacudí mi cabeza, volviendolo a mirar con un poco de enfado.
—¿Qué haces aca dentro? Vete de aqui —le grité pero me di cuenta que habia hablado en español. Quise volver a hablar en su idioma pero su expresion me dijo que me habia entendido. Él cruzó sus brazos y negó.
—No pienso irme de aqui linda, y si hay alguien que debe hacerlo, eres tu. No me pienso dejar influenciar por su apariencia y esos ojos de cordero degollado —comentó.
Guau... el español con su voz sonaba mas interesante de lo que era en realidad. ¡Lara! Ok conciencia, negociemos.
—No pienso irme, yo me metí primero en este coche —renegué.
—A mi me da igual quien se metio primero. Vamos bella ragazza, o me dejas quedar y empiezas a conducir, o te bajas aqui mismo y te quedas sin nada. Tu elijes —me aseguró acercandose mas a mi.
Su presencia era fuerte pero eso no me hacia achicar, eso si, producia un efecto casi hipnotico como las obras de arte.
Me quede pensando, mientras él movía su pelo con sus manos sin dejar de observar hacia atras.
—Sería muy bueno que tengas la respuesta para hoy —murmuró impaciente observando a un lado.
De repente, lo vi crisparse y antes de que pudiera ver a que se debía lo tenía apretandose contra mi cuerpo y besandome. ¿Qué carajos...? Quería renegar, golpearlo e insultarlo por su atrevimiento, pero la realidad era que moría por besar esos labios. Era suave y profundo. Parecia saber bien lo que hacía y en que punto de mi cuerpo posar sus manos para que se iniciaran cientos de efectos que me alteraban mas y mas. Tenia tanto temor de seguir como de que se alejara, pero cerré los ojos y disfrute ese pequeño triunfo de mi sueño mas edilicios.
Y así como si nada, él se alejó y observó hacia afuera nuevamente. Yo había quedado totalmente sorprendida y no sabía como reaccionar, mientras que él pasó sus manos por su pelo y me sonrió con soltura, como si besarme hubiese sido una transacción mas. Me sentí un poco insultada, pero no iba a quejarme al respecto.
—Mi nombre es Tiziano, y si quieres que los tipos que me perseguían no vuelvan a pasar por aqui, como recien, y tenga que besarte de nuevo, arranca el coche —comentó. Yo dudé. Quizás, podria estar un tiempo mas aqui si la recompensa eran sus besos que eran adictivos con solo saborearlos una vez, pero me negué. Primero estaba mi propio bienestar, era lo que habia aprendido tras tantos años de soledad.
Busque los cables e hice contacto para poner en marcha el auto. El motor resonó y sentí como se mezclaba la adrenalina de la persecución y el hormigueo de lo que Tiziano había generado en mi.
—¿Y tu como te llamas, bella ragazza?
—Me llaman Francesca —comenté poniendo en marcha y acelerando. Me sentí mejor al estar concentrada en las calles, pero no dejaba de sentir la mirada de él sobre mi—. Una pregunta, ¿Sabes como ser mejor ladrón y que no te persigan? —pregunté intentando aligerar el ambiente; no pude evitar sonreír al recordar mis pateticos intentos de escape.
Él no me respondió y lo miré extrañada. Sus ojos ocultaban algo que no lograba identificar, y se sentía como si me estuviese analizando. Tras unos minutos, tragó saliva y se aclaró la garganta.
—No lo se, pero podríamos averiguar cómo —respondió dándome una pequeña pero sincera sonrisa que casi me desarmó, antes de mirar hacia adelante.
Yo también lo hice, pero sin poder dejar de pensar en su presencia a mi lado. Era extraño estar junto a un desconocido y sentirse así, tranquila pero al mismo tiempo tan exaltada. Y no se qué era, pero algo me decía que esto no terminaría aquí.
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