Tan buen inicio como cualquier otro.
❆Notas iniciales: Una idea que tuve dando vueltas por allí bastante tiempo, pero quería esperar que la serie terminara, y ahora que lo hizo –al igual que mis clases-decidí ponerme manos a la obra e intentar.
Estuve debatiéndome mucho sobre si hacer que esto estuviera ambientado en omegaverse, o no (ya que cierto elemento que quería poner, pero no estaba segura de hacerlo, dependía mucho de que así fuera para tener una explicación lógica o ser simplemente pasa porque sí) De cualquier manera, al final decidí hacerlo porque le tengo un cariño particular al omegaverse. Así que let's roll with it.
❆Este trabajo ya la postee en AO3, donde voy con el nombre de Nacth.
❆ ❆❆
Yuuri arrastró la maleta a través de la estación, un pesado abrigo de invierno cubriéndolo y un molesto sentimiento de dejavú sobre sus hombros. El mismo sentimiento de constricción en el pecho, el mismo cansancio tras los párpados; únicamente debía agregar que ahora las ganas de devolver el inexistente contenido de su estómago coronaba todo aquello.
La última vez que había regresado a Hasetsu sintiéndose así de miserable había sido cuando estaba seguro que su carrera había caído al vacío y estaba lista para hacerse pedazos. Y si en ese momento había sentido que su espíritu había sido pisoteado, ahora mismo Yuuri no sabría cómo describirlo.
Ese último año, particularmente, había sido como ver una fila de dominó caer uno tras otro, llevándose su vida con ellos. Era una imagen algo patética, pero bastante adecuada para como se había sentido.
Colocó su boleto en la taquilla y cruzó, esta vez no estaba Minako para esperarle al otro lado con un colorido cartel o apretones de mano y saludos incómodos a personas que realmente sólo lo conocían por haber nacido allí.
Probablemente se enfadarían muchísimo porque no hubiera avisado que llegaba ese día, pero podría lidiar con ello después.
Tomó un taxi hasta el onsen de su familia, pues realmente no creía que pudiera caminar hasta allí cómo había pensado en un inicio. Su maleta no era pesada y creía que el tiempo en solitario acompañado por el cantar de las gaviotas cerca de la costa le traerían cierto estado de paz mental que estaba extrañando. Parecía que sus planes tenían que terminar frustrados de una manera u otra.
El taxista no lo reconoció. O, si lo hizo fue lo suficientemente amable para no mencionar nada.
Estar frente a Yu-topia se sentía casi idílico, Yuuri recordaba claramente el sentir de nostalgia y su profundo deseo de regresar no muchos meses atrás. Todo aquello parecía tan lejano y ficticio, que- ahora, frente a las puertas de su hogar. No sabía exactamente cómo debía sentirse.
Tomó aire, antes de abrir la puerta.
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