Capítulo 31
"Pude haber sido yo la que a tu lado siempre se despierte
Pero el futuro nunca nos llegó
Me prometí que nunca iba a perderte y no sé que pasó
Pude haber sido yo
Si tú tan solo me hubieras pedido un consejo de amor."
Punto de vista de Jenna.
Oliver me perseguía por toda la casa aún incrédulo por mi decisión de marcharme a Nottingham, todo lo contrario a Cachete que estaba en Sevilla incluso antes de haber aceptado la oferta y de haber rescindido mi contrato con el Sevilla, este se sentía tan solo en Inglaterra que no iba a esperar mucho mas a que me fuese con él.
--Es que no lo entiendo, ¿no puedes esperar a irte en junio que se me acaba el contrato y así no me abandonas? --dijo mirándome mientras bebía agua y Cache bufaba.
--No, boludo. Déjala que ya tomó la decisión.
--Cállate, tu fuiste el primero en irte. --dijo el extremeño señalando a Montiel.
--Porque casi me echan a patadas. La gente no valora que marcara el penalti que nos dio la séptima. --se cruzó de brazos.
--Cachete, no me hagas recordarte que lo tuviste que repetir. --dije yo.
--De eso nadie se acuerda. --dijo resignado.
--Sí, yo sí. --dijo Óliver. --¿Qué amistad es esta si las dos personas más importante se van? No digo que vivir con Adri sea malo, pero es que nosotros hemos vivido todo un año completo, éramos el just three y ahora solo voy a quedar yo, no es justo.
--Óliver, deja el drama ya, por favor. --hablé yo. --Mañana voy a viajar a Valencia si así te quedas más tranquilo, no me voy a ir en dos días sino en el próximo partido, así que por favor relájate.
Cachete bufó y agarró de los hombros a mi amigo.
—¿Qué? Jenna joder, que es contra el Madrid.
--Venga boludo, me tenés que llevar al aeropuerto, dejá de rogarle como si fueras Lucas. --Le miré mal y negué con la cabeza. --Jenna, ya te voy haciendo sitio en el armario.
Luego mis dos mejores amigos se fueron por la puerta principal de la casa donde habíamos vivido tantos buenos momentos los tres juntos, como la noche previa a viajar a Budapest en la que estuvimos viendo reacciones a las demás finales de la Europa League para engorilarnos, Lucas había dormido esa noche aquí y fue como una noche de películas, pero motivándonos.
Me quedé sonriendo con ese recuerdo, mientras preparaba las cosas de Logan para que esta noche se fuera con Lucas, él tenía molestias en los isquios y no iba a ir convocado para este partido, su ausencia se notaría, pero bueno, confiemos en una buena dinámica mañana.
De la nada mi niña se quedó dormida y la tumbé en su cunita mientras yo seguía preparándole todo.
El timbre de casa sonó. La persona que había frente a mí llevaba el pelo blanco teñido, a decir verdad me ponía como una moto ese look tan argentino que se había puesto, ya lo había llevado cuando habíamos estado juntos.
—Lucas. —dije sorprendida de verlo ahí. —¿Qué estás haciendo aquí?
Él hizo aspavientos con los brazos e hizo el amago de irse, pero negó con la cabeza y respondió.
—No lo sé. —se mordió el labio inferior, intentando buscar la respuesta a mi pregunta por su mente.
—Logan está durmiendo, hasta esta tarde no tengo que llevártela.
—No he venido por Logan. —Dijo mirándome a los ojos y luego a los labios devolviendo posteriormente la mirada a mis ojos. Eso me hizo sentir nerviosa.
—¿Entonces? —pregunté confundida.
Lucas cerró los ojos y luego los volvió a abrir antes de quitar la distancia que nos separaba uniendo nuestros labios en un maravilloso beso, pero inesperado.
—¿Qué estás haciendo? —dije, separándole.
—Callate, solo déjame mostrarte cuanto te voy a extrañar. —diciendo eso volvió a unirnos en un beso que fue subiendo de intensidad. --Te amo, y odio ahora mismo hacerlo porque me estás volviendo loco.
Gemí cuando se rozó de nuevo con mucha brusquedad sobre mí y sentí que todo empezaba a humedecerse.
—También odio hacerlo porque tú y yo somos como dos trenes encontrándose en el mismo carril a toda velocidad y ambos sabemos lo que sucede cuando se chocan. —me miró serio, lo hizo por tanto tiempo que llegó a intimidarme.
—Choquemos de una maldita vez entonces. —Bufé y lo miré sin saber a qué se refería. —¡A la mierda las consecuencias de esto!
Quise saber a qué se refería pero su boca no me lo permitió.
Me besó con una brusquedad que no estaba acostumbrada por su parte y, sin embargo, me vi respondiendo porque si lengua me exigió entrar y lo había deseado tanto que cedí de inmediato. Estábamos chocando como el ejemplo que le di de los trenes, mi cuerpo comenzó a temblar por la necesidad de sentirlo sin ropa sobre mí, estaba comprobando una vez más que sus palabras eran demasiado certeras; esa reacción era algo que solo lograba ese hombre.
Subimos hasta mi cuarto cuando nos cercioramos que nuestra hija seguía dormida, ya me daba todo igual, yo me iba a ir, y él se iba a quedar aquí. Esta vez iba a ser al revés.
Gemí de dolor cuando me mordió con fuerza, mis pezones se endurecieron con el roce de su pecho y su mano libre comenzó a descender hasta llegar a mis piernas.
—Esto es un error. —le dije entre el beso.
—Nos merecemos una buena despedida. —Alegó, y me separé de él al escucharlo.
Se trataba de eso, quería follarme solo como despedida, asegurándose que llegaba a Nottingham acordándome de él. Es un puto idiota.
Ambos jadeamos con torpeza cuando nos miramos, también temblabamos por el deseo de nuestros cuerpos; estábamos siendo unos idiotas, nos amábamos, pero él nunca me iba a perdonar mi desliz con Adri, y yo no podía perdonarle que volviese con Sara. No tenía dudas de lo que ambos sentíamos, pero no teníamos el amor suficiente para enfrentar esa dificultad.
Él me culpaba, yo no lo perdonaba. Más jodido no podía ser eso.
—Una última vez por todo lo que hemos vivido juntos. —dije.
—Una despedida que nos recuerde lo bueno que fuimos juntos. —añadió.
Me soltó las manos al fin y tuve la libertad de quitarle la camiseta, se arrodilló entre mis piernas y levanté las caderas para ayudarle a que me sacara el pantalón y las bragas; íbamos a chocar y ya no había vuelta atrás. Mi camiseta siguió y quedé expuesta ante él, como tantas otras veces, se relamió los labios al verme, y también lo hice cuando vi su pantalón más abajo en sus caderas, enseñándome la cinturilla de sus bóxer.
En la cama se puso sobre mí sosteniendo la mayor parte de su peso en el brazo que tenía apoyado a un lado mío y buscó mi boca, sus besos bajaron hasta llegar a mis hinchados pechos y sacó la punta de la lengua para lamer mis pezones; me agarré a las sabanas con temor a deshacerme de placer y sentí que mi vagina comenzó a hacer brotar demasiada humedad.
Sus besos siguieron hasta llegar justo arriba de mi abertura y casi chillo solo por sentir cómo su respiración se burlaba de mí.
—Jugaría más vos para torturarte, pero ahora mismo me torturaría yo. —señaló, alcé la cabeza para verlo, y sin ninguna advertencia enterró su boca en ese lugar tan placentero para una mujer.
Gemí y no solo por sentir su lengua sino también por los sonidos de satisfacción que él hacía al saborearme, sus lametazos abarcan todo mi espacio hasta llegar a mi entrada y enterrarse un poco ahí. Un sudor frío brotó por todo mi cuerpo y halé la almohada para morderla y evitar que mis jadeos fuesen escuchados por más personas en la casa.
—¡Mierda! —gruñí cuando sentí un mordisco, y Lucas sonrió sin dejar su trabajo.
El capullo sabía lo que hacía, cuánto me enloquecía cuando me trataba con delicadeza y rudeza. Una mezcla demasiado excitante.
Enganché una pierna a su cuello y quise cerrar la otra cuando el deseo por correrme llegó demasiado pronto, Lucas la mantuvo bien abierta e incluso la apartó de manera que quedara más expuesta a él. Su lengua era suave y dura en los momentos justos, un sonido grueso salió de mi garganta y la almohada lo amortiguó cuando su mano llegó a mis pechos y los masajeó, los movimientos eran rápidos de pronto y su saliva salía para mojarme más de lo que ya estaba.
—¡Oh, joder! —dije al sentir que ya iba a correrme, mis labios estaban fríos y mi garganta seca por el aire que inhalaba con desesperación.
—Todavía no, Jen. —Exigió él apartándose de mí.
Salió de la cama para terminar de desvestirse y cuando Luqui, así lo habíamos llamado la primera vez que nos acostamos, estuvo libre no pude contenerme, lo seguí hasta la orilla del colchón y apoyada en mis manos y rodillas busqué la corona. Lo miré a los ojos y le sonreí al verlo tan excitado de verme en aquella posición y con Luqui.
—Recordame lo buena que sos con él. —su voz sonó con demanda.
Cogió mi pelo con una sola mano y se hundió con cuidado en mi cavidad bucal, ambos gemimos en ese instante; mi saliva lo recubrió hasta la mitad. Mi posición le daba la oportunidad de tocarme desde atrás y la caricia que dio en mi espalda hasta llegar a dicha zona nuevamente me estremeció de pies a cabeza, su placer era mío y viceversa, pero en ese momento los dos nos estábamos complaciendo y consintiendo al mismo tiempo. Sentí cuando comenzó a mojarse más y por supuesto creí que estábamos conectados, ya que reaccioné de la misma forma casi de inmediato.
—Joder, Jen. Creo que no podré ir tan lento como pretendía. —avisó y salió de mi boca.
Hizo que me acostara bocarriba y tiró de mis tobillos hasta que mi culo salió un poco de la cama. Colocó mis piernas en su torso, mis talones se acomodaron en sus hombros y sentí cuando llegó a mi entrada; rozó mi clítoris y comprobó todo lo húmeda que me tenía. Me penetró abriéndome casi con rabia.
—¡Shssss! Pará, vas a despertar a Logan. —pidió y mordí mi labio para contener los gemidos.
Se sentía magnífico volver a tenerlo dentro de mí.
Podíamos haber dicho que solo era para despedirnos, pero ambos sabemos que era más que eso, más que solo sexo y una despedida por lo que un día fuimos. Era saber que íbamos a extrañarnos.
—¡Mierda, Jen! —gruñó y sus manos se agarraron a mis piernas con demasiada fuerza. Me dolió, aunque también fue el empujón que necesitaba para correrme de una vez por todas.
—Te amo. —dije sin importar el momento que estábamos pasando, gimió y los movimientos que yo hacía junto a mi orgasmo lo hicieron correrse junto a mí.
—Yo también... Te amo. —Logré escucharlo susurrar en mi oído, entre los gruñidos y gemidos que aún salían de ambos.
Punto de vista de Lucas.
Tristeza y felicidad me embargó en ese instante acompañando al placer. Felicidad por saber que nos amábamos y tristeza al ser consciente que solo no estábamos despidiendo. Nuestra historia no podía ser en este momento, éramos el uno para el otro, el amor que queríamos en nuestras vidas, pero tal vez no el que la vida había preparado para nosotros; si seguíamos juntos, corríamos el riesgo de volvernos dañinos porque ninguno de los dos había perdonado de verdad.
Me sentí horrible cuando salí de su interior, me besó una vez más y después se fue a tomar una ducha; no nos dijimos nada más, las acciones demostraban cosas que herían. El beso que nos dimos tuvo sabor a despedida, así que, cuando escuché el agua correr, me puse la ropa dejándole una canción en su teléfono que deseé que escuchara luego.
Consejo de amor - Morat.
Antes de salir de la casa, le di un beso a nuestra hija que a pesar de todo lo que hice gritar a su mamá no se despertó.
Al abrir la puerta me encontré a Óliver entrando en la casa que me miró extrañado.
—Lucas, ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó.
Miré hacia la planta de arriba donde había estado con Jen.
—Chocar por última vez.
Dije antes de marcharme.
HOLAAAAAA.
Parece que es un hecho que Jen se va. Cambiamos las formas, Lucas se queda y Jen se va...🌝
Denme muchos votos y sobre todo muchos comentarios que me gusta conversar con vosotras. ❤️🩹
Pd: el partido en Valencia a pesar de sacar un buen punto, ha sido horroroso. 😵
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