Capítulo 28
"Dime cómo duermes con la soledad, cómo puedes respirar lejos de tu otra mitad"
Punto de vista de Jenna.
Habíamos vuelto ya de Toledo, el enfrentamiento había salido redondo y habíamos conseguido la victoria y puesto rumbo a la siguiente fase de la Copa del Rey.
En breves momentos Lucas tenía que traer a Logan, él no estuvo convocado por lo que se quedó en Sevilla con ella.
Sentados frente a mí tenía a Cachete y a Óliver que me miraban de brazos cruzados.
—O sea, que quieres a Lucas, quieres estar con él y tu idea buena para arreglarlo todo es acostarte con Adri. —dijo Óliver irónicamente.
—Ahorrate la ironía, Óliver. —respondí.
—Lucas te va a matar. —dijo Cachete. No me digas, cariño. —O peor va a matar a Adri. Le has dado licencia para pensar que había algo con anterioridad entre vosotros.
—Que no había y no hay nada, joder. Fueron horas bajas, necesitaba cariño.
—Te va a matar. La cena de hoy va a ser una masacre. —dijo Óliver.
—Rápido, Jenna. Aún estás a tiempo de hacerme el padrino de Logan por si la cena se convierte en la matanza de Texas.
—Ay, de verdad, Montiel. —dije suspirando levantándome del sofá.
—¿Qué? ¿Quieres dejar a Logan desamparada?
Ya no le escuché más porque me dispuse a vestirme para la cena de equipo. Se trataba de una cena en la que queríamos volver a tener la unión en el vestuario que un día consiguió Mendilibar, cosa que Diego Alonso no lo está consiguiendo, no creo que lleguemos a buen puerto con este entrenador.
Opté por ropa elegante pero básica, y mi pelo caído sobre mis hombros. Mentalmente no me encontraba bien para nada.
Qué irónico, una psicóloga mal de la cabeza.
Al llegar a la cena, no vayáis a pensar que fue en un restaurante lujoso de Sevilla, qué va. Aquí somos clasistas, pero de fútbol y nos gusta un buen solomillo, y al que no sea de aquí y no le guste, pues que se joda. Las peñas Sevillistas llevan siendo lugar de cenas desde que llegó Julen, él nos recalcó la importancia de meternos el sevillismo en vena. Yo lo tengo desde que nací,pero para cada chaval nuevo que llega entiendo que sea algo complicado.
El mural en la pared recientemente hecho, era el acto de levantar la séptima Europa League, y al entrar y verlo todo dentro de mí se removió, deseando volver a aquel momento. Hay personas que todavía vivimos en el penalti de Montiel, a las cuales no se nos olvida que seguimos siendo campeones de Europa.
Al girarme la imagen que vi, me partió el corazón. Lucas venía acompañado de Sara y con mi hija, no podía hacer una escenita e ir corriendo a quitar a Logan de ahí porque simplemente había pasado lo que había con Adriá y no podía recriminar nada.
—Jen. —dijo parado frente a mí. —Sentáte conmigo.
Lo que dijo me dejó perplejica, porque no me lo esperaba, pero entonces un quejido de Logan me hizo entender el por qué.
—Logan no puede crecer en un hogar desestructurado, y quiero compartir esta noche contigo.
Le hice mucho caso, me moría por sentir su cercanía aunque fuese con nuestra hija como excusa, pero él me echaba de menos, lo notaba.
Nos sentamos a cenar y todo parecía ir normal hasta que pasó...
Punto de vista de Lucas.
—Bueno, Adri. —dijo Fede pasando su brazo alrededor del hombro de Adri. —¿Quien es esa misteriosa chica?
—¿Que chica? —habló el rubio.
—La chica con la que estuviste el otro día, como gritaba, me temblaba hasta la pared. Llegué y no esperaba tenerte ahí de esa forma.
Cuando Fede terminó de pronunciar la frase, miré a Adri que había empalidecido y como si fuese a cámara lenta miré a Jen, ella tenía sus ojos cristalizados y negaba lentamente con su cabeza.
No podía creerlo.
Punto de vista de Jenna.
Su pecho subía y bajaba a la velocidad de la luz, hiperventilaba, me había mirado de una forma indescriptible, pero pude ver la decepción en sus ojos. Tragó un nudo en la garganta y sus manos se hicieron un puño.
Todo pasó demasiado deprisa.
Lucas ya había estampado su puño en el ojo del chico rubio.
—¡Lucas! —grité. —¡Lucas, por favor déjalo!
Adri solo intentaba zafarse de los golpes del argentino, en vano, porque el extremo era más fuerte que él.
Entre Iván y Jesús consiguieron separarlo y entre Sergio y yo levantamos a Adri que tenia el labio y el ojo morados.
Joder, un orgasmo no compensa todo esto.
—¡Eres un hijo de puta! —le gritó Adri, señalándole.
Entonces supe que me iba a carcomer la culpa si no defendía a Adri en este momento, por lo que me puse delante de él y miré de frente a mi exchico, que estaba segura que detrás de esto iba a convertirse en eso para siempre.
—Déjalo en paz. —dije, aunque estaba temblando y era un mar de lágrimas. —la culpa fue mía, yo empecé todo.
—Lo tuyo no tiene nombre, Jenna. —dijo mirándome, ni siquiera era frialdad lo que me transmitían sus ojos, era decepción, era tristeza, era dolor. Y había dicho Jenna.—Tú y yo, hemos acabado para siempre. Ahora si, tienes vía libre para tirarte a Adri y a cuatro más.
—Lucas. —intente acercarme a él tocándole el brazo, pero él lo apartó rápidamente.
—¡no me toques! ¡No vuelvas a tocarme en tu vida! —gritó con sus ojos cristalizados. —te he dado todo, me ha faltado darte mi vida, Jenna. He intentado siempre que seas feliz, hacerte feliz y lo único que he recibido a cambio han sido mentiras y no sentirme suficiente para ti, y no, se acabó.
Sus ojos habían empezado a derramar lágrimas. El alma se me había roto.
—te quiero, Jen. Te quiero más que a mí mismo y es por eso que hemos llegado a este punto, pero ya no, estoy cansado de tener el corazón en un puño, y en este momento lo acabas de matar.
Lo próximo que hizo fue coger a Logan que lloraba y darle un beso en la frente, luego se marchó con Sara y fue entonces cuando caí de rodillas al suelo y comencé a llorar, llorar muy fuerte.
—¡Jenna, por favor levanta! —dijo Óliver intentando levantarme del suelo y yo tenía la cabeza apoyada en su hombro mientras lo llenaba de lágrimas. —vamos, por favor. Tú eres fuerte no puedes hundirte.
—Lo siento. —dije llorando. —le quiero, le quiero muchísimo.
—Todos lo sabemos y él también lo sabe, pero ahora está enfadado y es normal. —dijo acariciando mi mejilla, se había sentado a mi lado.
—Me duele mucho, Oli. —dije llorando, a moco tendido, señalaba mi pecho, porque me dolía, no podía respirar y sentía que me iba a morir en cualquier momento.
Dolía, dolía demasiado y lo peor de todo es que sabía que lo nuestro, se había terminado.
Yo le había devuelto a los brazos de Sara.
HOLAAAAAA.
Siento entre pena y rabia por Jen, ¿Vosotros?
Queda poco para el GRAN DERBI.
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