Capitulo 24
“Presiento que serás de esos errores
De esos que estoy dispuesto a cometer
Presiento que te vas y ya no vienes
Yo olvido mis presentimientos
Solo por volverte a ver”
Punto de vista de Jenna.
—Cómo vas a ver el partido en el banquillo, Jen. Sos loca.
—Ay ya, Lucas. Deja el drama. Ya te dije que mi hermana se va a quedar con Logan en el palco.
—Deberías de ser vos la que te quedés en el palco.
—Deliras. Jamás. Yo no puedo evaluar el estado mental desde el palco.
—¿Y qué hace tu hermana aquí? —preguntó con el ceño —¿No vivía en Arabia con su marido?
—Que te he dicho seis veces que se está divorciando. —respondí rodando los ojos porque no me escuchaba.
—Bueno, está bien. Hacé lo que querás, pero quiero saltar con Logan al campo.
—Vale.
Dejó un beso en mi frente y después se marchó con los demás en lo que yo colocaba a Logan en su carrito para por fin poder llegar al estadio.
Por mi camino se cruzó Adriá, al que no había sido capaz de dirigirle la palabra desde que Óliver me dijo lo que sentía por mi. Estaba mal, él no se merecía eso porque se había portado siempre genial conmigo y Logan, pero estaba bloqueada y no quería hacerle daño.
Joder Jenna, eres psicóloga. Deberían de quitarte el título por esto.
Le esquivé, pero no antes sin mostrarle una sonrisa para tratar de quitarle incomodidez al asunto, pero su voz, volvió a frenar mi camino.
—Vamos, Jen. Por favor deja de evitarme. Que ya sé que Óliver te ha contado todo. —Me giré a él.
—Adri, no me digas más Jen. Así solo me llama Lucas y es algo que deberías respetar. Todo el mundo me llama Jenna y así deberías hacerlo tú también. —suspiré. —Siento mucho si en algún momento te di pie a que entendieras algo que no es. Yo amo a Lucas, tenemos una hija y me voy a casar con él.
—Lo siento, Jenna. Yo no controlo lo que siento por nadie, y es bien jodido sentirme así porque sé lo que hay, pero no puedo evitarlo. Por supuesto quiero que estés bien con Lucas porque quiero verte feliz, pero si eso no es así solo quiero que sepas que te voy a estar esperando, que no me pienso rendir. —dijo acariciando mi mejilla.
—Te agradezco pero...
—No me digas nada ahora, que todo nos lo diga el tiempo.
Decidí irme porque la cosa se estaba poniendo intensa y en fin, solo quería que me tragase la tierra.
Cuando dejé a Lucas con Logan para que la vistiera como le diera la gana, me fui con mi hermana hasta la sala de prensa, un lugar solitario en estos momentos.
—es una pena después de casi diez años juntos y tres hijos, Ainhoa. —Le dije. —Además tú le quieres y Krychowiak te quiere a ti.
—Si, yo le quiero y él me quiere, pero Kry está muy lejos de ser ese Kry del que yo me enamoré.
—Ainhoa, es que tú te enamoraste de un Krychowiak de hace diez años, de un Krychowiak de veinticuatro años, ya no es el mismo, pero tú tampoco.
—Supongo que el matrimonio, la convivencia y los hijos fueron desgastando aquello que juramos que sería para siempre.
Me quedé mirándola fijamente y observé a través de sus ojos que su corazón se estaba rompiendo.
—Ojalá tenga algo como lo de Lucas y tú.
—Estás diciendo tonterías sin pararte a pensar que lo de Lucas y yo no es idílico ni mucho menos. Estuvimos cinco meses separados y me quedé embarazada en el peor momento, a veces creo que si no llega a ser por la efusividad de Budapest ni nos hubiésemos reconciliado.
—Pero aquí estáis, es al fin de todo lo que cuenta, y se vais a casar y vais a tener una hija, vais a ser tan felices.
Luego de la charla con mi hermana bajé al banquillo y los jugadores iban saltando al campo, se me caía la baba al ver a Lucas con Logan en brazos. Luego se la dio a mi hermana y la hora de la verdad comenzó.
El partido estuvo rodeado de polémicas y de insultos, evidentemente de mí hacia Vinicius Jr.
—Deja de insultar a Vini ya, por dios. Que te van a denunciar por racismo. —me dijo Óliver sentado a mi lado.
—ni racismo ni pollas, es que ese tío es sumamente subnormal.
—Lo sé, pero como te escuche el árbitro pues va a activar el protocolo antirracismo.
—Que me escuche, que me escuche que le voy a decir cuatro cosas al inepto idiota este. —dije estresada.
—Este es el árbitro del derbi del palo. —Me dijo Joan.
—Ah si, de antes de que te volvieras imbécil.
El gol nuestro lo celebré como una posesa que nunca había parido, la felicidad no nos duró mucho, pero Rudiger y Vinicius habían recibido lo suyo, que la mamen, así de simple.
Acabamos con reparto de puntos y dando buenas sensaciones, por fin.
Aunque eso no quita que yo eche muchísimo de menos a Mendi.
—Mira mira, le he quitado dos pelos de la barba. —Dijo Sergio entrando en el vestuario entre risas con Jesús.
—¿Has visto el caño que le he hecho a Vini? Tío, ni yo me lo creía. —respondió Jesús.
—A mí el cerdo de Bellingham me ha dejado la rodilla en carne viva. —replicó a Iván.
—Hola, guapa. ¿Estás soltera? —dijo Lucas en mi oído y yo me reí.
—Que va, por ahí hay un argentino que me tiene loca.
Mi chico me echó el brazo por encima del hombro y caminamos juntos al vestuario, donde al girar la esquina escuchamos a Óliver y Adriá hablando, con tan mala pata que era lo único de lo que no se podía enterar Lucas.
—Me da igual, no puedo evitar estar enamorado de Jenna y le voy a esperar el tiempo que haga falta para que vea, que tiene que estar conmigo y no con Lucas.
—¿QUÉ? —gritó Lucas captando la atención de todos. —¿ESTÁS ENAMORADO DE JEN?
HOLAAAAAAA
¿Soy la única que piensa que Pedrosa se va a llevar una hostia?
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