Capítulo 18
“Aunque la historia no estaba prevista,
Somos la prueba de que existe amor a primera vista"
Punto de vista de Jenna.
—Gracias por el café. —hablé a Lucas cuando me pasó el vaso de cartón relleno de café.
—¿Has conseguido descansar algo? —preguntó.
—Bueno, prefiero la cama, sinceramente. —me reí.
—¿Que te han dicho del sangrado? —preguntó.
—Parece ser que el partido me sacó un poco de quicio y se me ha soltado una pequeña grapa, pero nada por lo que debamos preocuparnos.
—¿Y lo de casarte conmigo? —dijo mi argentino favorito con una sonrisa. Yo me reí al ver su insistencia.
Claro que me quería casar con él, no dejo de pensar en que hace cuatro meses que deberíamos de habernos casado, pero por circunstancias de la vida pues no fue así. Pero me da miedo decir que sí porque soy tan sumamente idiota.
—Lucas...
Cuando fui a responder el teléfono de Lucas comenzó a vibrar interrumpiendo nuestra conversación. Lucas cogió el teléfono y aunque hice por escuchar la conversación no conseguí escuchar más allá de lo que decía mi chico.
—Decime, Coco. —dijo cuando descolgó la llamada. —¿Qué? Pero no sabía nada, no tenía ni idea que se había reunido el consejo. ¿Cómo va a ser eso? La disputa con Fernando la gota que colmó el vaso... Sí, nos aseguramos que Logan está bien y vamos para allá.
Lucas colgó el teléfono y lo siguiente que hizo fue mirarme.
—¿Qué pasa? —pregunté intrigada por la conversación entre mi novio y el Coco Lamela.
—Han destituido a Mendilibar.
La noticia me cayó como un jarro de agua fría, no tenía ni idea de que estaban pensando en destituirle, es cierto que el equipo no está bien, pero tampoco está tan fatal. No sabía que iban a destituirle.
—¿QUÉ? —pregunté sorprendida. —pero eso no puede ser.
—pero es. —respondió. —Su despedida es en el Sánchez Pizjuán en una hora. He dicho que iríamos...
—Sí, claro. Asegurémonos que está Logan correctamente y vamos, tenemos que despedirnos de él.
Cuando nos aseguramos de que todo con nuestra hija estaba bien, marchamos hacia el Sánchez Pizjuán para despedir al hombre de Budapest, al entrenador que nos sacó del barro cuando más lo necesitabamos, y al que hizo de una plantilla que creíamos que solo podía luchar por mantenerse en primera, la convirtió en campeona de Europa por séptima vez.
Miré el teléfono y entré en ese grupo de WhatsApp, Con Mendilibar ganamos en Budapest, ese nombre se lo había puesto Bryan en cuanto entramos al vestuario después de haber levantado la séptima Europa League. Ya no le veríamos nunca más hacer sus volteretas y se habían acabado los Mendilibar me lleva a Budapest.
Me siento con Mendi, igual que en la despedida de Lopetegui, muy rota. Es una persona tan sencilla y clara que se hace querer con facilidad, aquí cayó de pie y nos hizo soñar a lo grande.
¿Hasta cuando? ¿Cuando será el día que se vayan Pepe Castro y Junior? De verdad no puedo más con ello, son el mayor lastre que tiene este equipo.
Salí del coche como una fiera y al primero que encontré fue a Badé que me sostuvo mientras quería gritar.
—¡Ese! ¡Ese debería de irse! —grité señalando a Pepe Castro. —Eres el maldito tumor del Sevilla, la culpa es tuya, no te importa nada ni nadie más que llenarte el puto bolsillo de pasta. Eres un ser despreciable.
—Tú no tienes idea de nada niña, un puesto como el mío conlleva tomar decisiones difíciles.
—¿Decisiones difíciles? —Loïc me agarraba para evitar que le cruzara la calva a la persona que tenía enfrente.
—Jenna, por favor. Tenemos que despedir al mister, no darle contenido a la prensa capitalina. Por favor. —dijo, Loïc. Así que para evitar algún mal que hicieran saltarse las grapas nuevamente.
Lucas me abrazó y entonces nos pusimos en el pasillo para despedir a Mendi.
—Bueno tíos, no ponerme esa cara que no me he muerto. En el paro tampoco se está tan mal. —nos reímos. Lo echan injustamente y el tío todavía es capaz de irse riendo, tal y como llegó. —Ya vendrá otro que os pegue bien la hostia que os merecéis.
—Gracias por todo mister. Creo que hablo en nombre de todo el equipo cuando digo que ha sido un placer estar a tus órdenes, gracias por todo y en especial por Budapest. —Habló Jesús como capitán.
—Gracias chicos. Ha sido un placer también para mí. Volveréis a donde os merecéis estar. —sonrió.
—Venga, míster. La última para tus jugadores del Sevilla FC. —gritó Dmitrovic. —¡VOLTARETA ALÉ, ALÉ, ALÉ!
Y aunque fue tímido y pensaba que no quería hacerla, finalmente el hombre se dejó la espalda haciéndola. Luego se marchó y algo dentro de mí se quedó vacío. Mendilibar ya era historia del Sevilla y nunca olvidaré esas tres grandes noches europeas con él en el banquillo.
—¿Y ahora quién lo sustituye? —preguntó Lucas.
—Suena Julen.
Lo que me faltaba para matarme ya.
—Pero eso no tiene sentido. Lo echaron hace un año porque supuestamente su ciclo estaba acabado, y ahora lo quieren de vuelta. ¿Qué mierda?
—Jenna, nada de lo que haga está directiva tiene sentido. —Dijo Coco. —¿cuánto le queda de mandato a este hombre?
—Creo que hasta diciembre de 2024.
Entré en el campo para poder despejarme un momento, era increíble la ansiedad que estaba llegando a sentir con este equipo desde hace un año. Ojalá fuese abril nuevamente.
Me senté en el banquillo y me puse a pensar en cuándo se iba a acabar esto.
—Vení, caminemos. Nos vendrá bien.
Lucas me tiró la mano y me abrazó para tranquilizarme.
—No es justo. —le dije a mi argentino.
—Lo sé.
Nos paramos frente a un videomarcador, pero no el que está roto en Gol Norte, sino el que está bien en Gol Sur.
Las palabras empezaron a aparecer en él.
Hola Jen. Es extraño que volvamos a estar aquí juntos sin nadie. Espero que guardes un bonito recuerdo de cuando te pedí lo más importante de mi vida.
Llegué el tres de julio y el cinco ya estaba enamorado de ti, estamos en octubre cuatro años después y sigo enamorado de ti. Sos la mamá de mi hija y el amor de mi vida. Yo quisiera casarme contigo.
¿Vos que me decís?
Entre lágrimas no podía responder, así que cuando me giré nuevamente a mirar a Lucas estaba hincando la rodilla, con el mismo anillo que me había puesto en el dedo hace un año.
—Quiero dejar de ser tu novio, Jen. Quiero ser tu marido. ¿Que decís?
HOLAAAAAAAA.
Este capítulo está dedicado a Mendilibar, un hombre sencillo y bueno que nos sacó del barro cuando más lo necesitabamos. Gracias por todo.
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