Capítulo 14
“hice el juramento de que aunque me falte el aire, siempre hay un aliento junto a ti.”
Punto de vista de Jenna.
Aunque lo último que supieron de Lucas y yo fuese que estábamos por separarnos porque se iba a marchar a Inglaterra, deben de saber que no fue así, decidió quedarse. Quedarse por amor al Sevilla, quedarse por él para no vivir lo que ya vivió en Ámsterdam y quedarse por Logan y por mí.
El equipo había mejorado muchísimo, a pesar de la infortunia derrota contra el Barça donde Sergio se marcó en propia puerta.
Ahora estábamos en Eindhoven, estaba disfrutando todo lo que podía de los viajes con el equipo, dentro de tres meses no podré viajar en avión, así que hasta que nazca Logan, mis informes serán a distancia pre-partidos.
—Sergio, marcarse en propia puerta puede ser una gran tortura para un futbolista. Más cuando fue de tan mala suerte e implicó la derrota en un partido que realmente no merecíamos perder. —le comenté a Sergio. —No eres novato en esto y realmente me siento una imbécil diciéndote esto, pero tengo que hacerlo. El partido de hoy es muy importante, y necesito que estés en tus cinco sentidos para que Luuk no te coja de tonto.
—Lo sé, Jenna. No te preocupes y no te sientas imbécil, es tu trabajo. —el defensa suspiró. —Fue desagradable ese gol, pero como has dicho fue mala suerte, y eso también forma parte del fútbol. Estoy bien, estoy para jugar y tengo mis cinco sentidos puestos en el partido de hoy. Me fui contento de Barcelona porque sé que hice un buen partido a pesar de ese detalle.
—Está bien. A priori no muestras ningún motivo alarmante para que no seas titular, se lo diré a Mendi. —él me sonrió. —Fede.
Fede me miró, este ya sí estaba peor.
—Yo no sé cuál fue el mal que yo hice para no jugar, Jenna. Solo jugué en pretemporada y un partido donde la fastidie, pero estoy aprendiendo mucho, hasta el belga ese que decís que es un descarte ha jugado más que yo.
—Fede, a pesar de que no entiendo cuales son los motivos técnicos para que no juegues, pasamos por un momento delicado y no podemos dejar tiempo cuando no lo tenemos, vienes de otra liga, no conoces el club y aunque tienes carisma, hace falta algo más. Tu momento va a llegar no te preocupes, sigue trabajando y todo llegará.
Cuando firmé los informes después de haber evaluado a cuatro jugadores, salí del lugar que me habían habilitado en el hotel para reunirme con los chicos. Estaba buscando a Lucas, pero no lo encontré, estaba en el fisio.
Mi teléfono sonó con una videollamada entrante desde Inglaterra, mi Cachete me estaba llamando.
—Hola ma' —habló mi amigo argentino. —me extrañás.
—Estamos bien sin ti. —le sonreí de lado. —es broma, te extraño.
—¿Tenés por allá al boludo de la soja? —preguntó por Óliver.
—No, creo que está con Adri.
—Me cambió el muy pelotudo.
—Dice que le abandonamos. Tú te fuiste a Inglaterra y yo volví con Lucas.
—Si te soy sincero ojalá no ejecuten mi opción a compra. Ya no soporto Inglaterra. Todo es muy frío.
—Fuera de Sevilla hace mucho frío.
—No me lo digás como si casi no me hubieran botado del club. —suspiré. La realidad era que con el salto de calidad de Juanlu al primer equipo, Cachete no tenía cabida. Juanlu es de la casa, es sevillista y no se le pira la pinza cuando menos te lo esperas. —¿Cuánto tiempo hacés?
—Siete meses el día once.
—¿Cuando cumplís?
—El dieciocho de diciembre.
—¡Que bonito día! ¡Ya nació campeona del mundo!
—Cállate, que Logan es sevillana.
—Y medio argentina te guste o no, Lucas es argentino. —le hice una mueca. —Oye, conocí a una mina por acá que me gusta, nos citamos en diez minutos, así que ya salgo. Te marco más tarde.
—Adios, Cache. —le lancé un beso y luego continué andando buscando a Lucas.
Antes de llegar a donde mi novio y padre de mi hija estaba, le escuché hablando con Sara. No es que me molestase, es solo que, bueno esa chica aún no entendía muchas cosas y pienso que cuanto más lejos de Lucas todos estaremos mejor.
—No fui yo la que se embarazó por casualidad. —dijo indiferente. No quiero odiarla, pero se lo gana a pulso la colegui.
—¿No podés simplemente respetar que la amo y ya? —mi corazón empezó a latir de alegría.
—Antes de saber que tendríais un bebé estabas conmigo, incluso después. Me terminaste el día que pasamos a la final y a la que me di la vuelta, ya estabas con ella de nuevo. ¿qué fue lo que hice mal?
—No hiciste nada malo, Sara. Sólo estaba mal yo. Sos una mujer perfecta, y podés encontrar el amor en otra persona, pero mi corazón ya eligió a Jen hace mucho y ahora solo eligió a mi hija.
—Conmigo no hubieras tenido problemas en irte a la Premier que era lo que tú realmente querías.
—Sar, yo no quería irme a la Premier. Mi sitio está acá.
—No es lo que parecía.
—Sar, son cosas que pasan, si no me hubiese ido a Ámsterdam me hubiera casado y a lo mejor no estaría Logan en camino. Según las decisiones que tomemos la vida toma un rumbo u otro.
—¿Tanto la amas que ni siquiera me diste la oportunidad de hacerte feliz?
—Jen me hace feliz.
Mi chico se fue a girar para marcharse, pero la rubia, le impidió hacerlo con un beso. Mi corazón se sintió morir y no quise seguir mirando, así que salí corriendo de allí.
Bien, Lucas no sabe que sabemos nada, así que vamos a dejar que nos lo cuente, nos lo contará y entonces sabremos que no tuvo importancia.
Pero cuando le vi antes de marchar al estadio del PSV, no me dijo nada en absoluto. Bueno, esperemos después del partido.
No tuvo importancia Jenna.
—¿Qué cojones es esa cara de mierda que me llevas? —Me habló Óliver cuando se sentó en el banquillo a mi lado.
—Sara besó a Lucas. —le conté a mi amigo.
—¿Qué mierda? —Escuché que dijo Joan. —Eso no tiene ningún tipo de sentido, seguro que no tuvo importancia.
—Vale, Joan. Eso se lo explicas tú a mi mente la perturbada y de paso le dices a Lucas, que por qué no me lo cuenta.
—Escucha, relájate. Deja de actuar con el carácter Guillén que tienes. —habló mi mejor amigo. —Sara ha entrado en un estado de desesperación, de la noche a la mañana lo suyo con Lucas se acabó.
—Pues que se aguante, no te jode. También se acabó lo nuestro de la noche a la mañana y no fui perturbando a familias.
—Pero escucha, que no escuchas. —volvió a decir Joan.
—Que me dejéis que solo quiero ver el partido. —dije acomodándome en el asiento. —Espero que no juegues.
Le dije a Joan.
—A ver si pares ya, que no hay quien te soporte con las hormonas.
—Joan Jordán como levante el brazo te doy una hostia que lo del palo va a ser anécdota.
Los jugadores saltaron al campo y el juego empezó. La verdad no jugamos mal, pero nos anularon un gol por una mano inexistente, nos pitaron un penalti inventado.
—¡ES ITALIANO EL MUY DESGRACIADO! ¡SEGURO QUE ES DE LA ROMA!
El final del partido fue empate a dos, un partido que habíamos protagonizado sin duda el mayor robo de la historia de la Champions League.
Sentía hasta contracciones del partidito.
—Mi amor, ¿Te encuentras bien? —me habló Lucas cuando me vio agarrándome la barriga.
—Sí. —respondí cortante. Lucas conocía perfectamente ese tono de voz.
—¿Que te pasa, Jen?
—¿Por qué no me has contado el beso de Sara?
HOLAAAAAA.
No puedo estar más enfadada con este partido, hemos merecido más, era nuestro, al árbitro solo le hace falta rematar a favor del PSV.
Es italiano, en fin, la historia se cuenta sola.
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