Capítulo 12
“Ayer volví a soñar, con los recuerdos de esa noche...
Con aquella final, con la copa levantar, mientras gritan ¡Campeones! ¡Campeones!.
Y nuestro eterno capitán, con nuestra zurda de diamante... desde el cielo cantarán, familia del Sánchez Pizjuán, orgullo de nuestra ciudad.”
Punto de vista de Jenna.
Hoy es 31 de mayo de 2023, mi ubicación era Budapest y bueno la de todo el equipo. Hoy jugamos la final de la Europa League contra la Roma de Mourinho. Tengo los nervios a flor de piel, las estadísticas no se decantaban por ninguno de los dos equipos y la realidad es que quiero vomitar y no sé si es por los nervios de la final o por el embarazo o ambas cosas juntas.
El estado anímico del equipo estaba por las nubes, ellos creían que la séptima venía con nosotros a Sevilla y la verdad que me había dado cuenta que si ellos confiaban, yo podía hacerlo también, no me habían dado razones para no hacerlo, incluso en esta temporada tan atípica.
Lucas estaba sentado sobre la cama, Mirando con atención su teléfono. Mendilíbar nos había dicho que intentásemos despejarnos lo máximo del partido, y que evaluase el estado mental de todos los jugadores, principalmente el de Nema, quien la vida había golpeado de una mala manera este año, empezando por el infarto Que le dio a su hermano en mitad de un partido y terminando por la pérdida de su bebé.
Me senté al lado de Lucas antes de irme a hablar con Nemanja, descubrí que lo que veía tan atento en su teléfono eran vídeos motivacionales, sonreí porque en Colonia había hecho lo mismo y siempre lo hacía antes de un partido importante, y después de esta temporada todos los partidos son importantes.
—¿me vas a decir algo o te quedás mirándome como boba? —me dijo girando la cabeza para mirarme.
En efecto, como una boba me quedé mirándole, mordiéndome el labio inferior mientras sonreía, simplemente recordando el de menos que le había echado cuando estaba en Ámsterdam.
—¿Sabes que hoy debería estar vestida de novia? —Lucas esbozó una media sonrisa. —Pero igual me hubiese tenido que comprar otro vestido porque deberíamos tener un bebé de un mes y medio.
Agarró mi mano y la apretó fuerte.
—No pensaba que estar juntos volviese a ser lo nuestro o tener un hijo, bueno hija, a la que por cierto aún no le hemos puesto nombre y se nos va a echar el tiempo encima ya verás. —empecé a hablar de forma bastante acelerada y mi argentino favorito se echó a reír.
—Jen, estás nerviosa por la final. —me miró sonriéndome.
—¿cómo lo sabes?
—Porque hablás muy rápido. —me eché a reír.
—Es un todo o nada, Lucas. Nos jugamos la temporada hoy, y no es que no esté orgullosa de donde hemos llegado, pero realmente llegar hasta aquí para volvernos sin la séptima ¿de qué habría servido?
—Pues para demostrarnos que no era cierto eso de que solo podíamos luchar por no descender.
—Ya. Pero ¿y si perdemos?
—¿vos confiás en nosotros? —asentí levemente con la cabeza. —Si vos confiás en nosotros, te juro que la próxima temporada el himno de la champions suena en Nervión de nuevo.
Simplemente con su voz y con él mirándome a los ojos supe cómo tranquilizarme. Le di un beso en su mejilla y me fui a hablar con Nema, quien aseguró estar 100% metido en el partido de esta noche.
Tras quedarme más tranquila sabiendo que Nemanja es todo un profesional y que cumpliría con todo hoy, me fui hasta Cache y Óliver, mis dos mejores amigos, mis compañeros de casa y la razón por la cual muchas de las veces no me derrumbé esta temporada.
—He de decir, que una de las mejores decisiones que tomé esta temporada fue irme a vivir con vosotros dos. Cuando Lucas se fue y me quedé sin lugar donde vivir, Oli me abriste la puerta de tu casa incluso sabiendo que era una maniática. Cuando llegaste tú, Cachete, el dolor de la marcha de Lucas fue menor y llenasteis mis días de felicidad. Habéis estado siempre pendientes de mí, guiándome y queriéndome y estoy súper feliz de que seáis mis mejores amigos.
—Jenna, por favor. Que voy a acabar llorando. Entre la final y esto. —dijo Óliver haciendo como el que se secaba la lagrimilla.
—Oye, tú no nos estarás diciendo todo esto porque te vas a volver a mudar con Lucas ¿verdad? —habló esta vez Montiel. Me reí negando con la cabeza.
—No, tranquilo. Estoy renovando con vosotros un año más. Gonzalo, sé que quieres quedarte con mi habitación para hacer más grande la tuya, pero no te voy a dejar.
—Me compraré tapones de oídos para cuando tu bebé llore, Por cierto ¿qué nombre le habéis puesto?
—Aún no tiene. A ver si después de la final y ya siendo heptacampeones podemos ponérselo. --Acaricié mi vientre, aún no se notaba, pero ya empezaba a verse abultado.
--¿Qué tal está Nema? --preguntó Óliver preocupado por el estado mental de nuestro mediocentro reconvertido en central.
--Está bien, está con muchas ganas, muy metido en la final. No he visto nada extraño en él que le impida ser titular esta noche, así que a priori todo está bien. --miré a mi amigo, que se tuvo que ir el partido del derbi lesionado a medias. --¿Tú cómo estás? ¿molestias?
--Nada, metido ya en el partido de esta noche, con ganas de llevarla de vuelta a casa, ha estado mucho tiempo fuera.
--Esta temporada me he dado cuenta cuán importante es la Europa League en Sevilla. Me encanta formar parte de esto. Aunque sea de suplente. --Sonreí.
--No se lo he dicho a Lucas, pero estoy de los nervios. --mis amigos se rieron y unidos en un abrazo estuvieron convenciéndome de que me tranquilizara, que era nuestra que tenian un presentimiento muy fuerte y demasiado bueno. Como ya dije antes, no me quedaba más remedio que confiar en mis chicos.
--Tenés que llamarla Gonzala. --le miré haciendo una mueca.
--Si pretendo que me odie de mayor es una buena opción sí. --Óliver se echó a reír y Cache le miró mal.
--Está claro que se llamará Olivia, muy parecido a su tito Óliver. --esta vez miré al extremeño negando también.
--No creo que Lucas esté de acuerdo en que se llame como alguno de vosotros.
Interrumpiendo nuestra conversación o debate sobre el nombre de mi hija, apareció Sara, la cual no volvió a dirigirme una mirada buena desde el día que entró en el club. Lucas terminó con ella y para colmo había vuelto conmigo, por lo que sus ojos cada vez que me miraban me juraban la guerra.
--Oli, Cache. Un mensaje de motivación para los sevillistas. --dijo la rubia con el móvil en la mano y mirándome furiosa.
Mis amigos se tensaron, no sé por qué, porque yo no estaba tensa y si quería una guerra que se peleara ella sola, yo ya estaba muy crecida para pelear por nadie y con nadie. Lucas ya eligió, pero no lo hizo ahora, lo hizo hace ya bastante tiempo.
--Yo voy al comedor ya, que Gonzala Olivia pide comida.
Vale, puede que haya marcado un poco el territorio, pero me salió sin querer, lo juro.
En el comedor estaba Lucas, acompañado de toda la banda argentina, excepto Montiel que estaba con Óliver y Sara. Me senté al lado de mi chico y cuando estuvimos todos, comimos como una verdadera familia, lo que ellos eran para mí, una familia, con sus más y sus menos, pero al final lo único que importaba es lo que somos hoy.
--Bien pues yo tengo algo que decir. --Habló Iván. Se subió a la silla y nos miró a todos. --Aquí está la mejor banda…
--¡Aquí estamos otra vez…Cuanto tiempo te eché en falta, hoy por fin te vuelvo a ver, vamos mi Sevilla, con el corazón…somos Biris Norte…ultras de Nervión!
Estábamos metidos en la pelicula, con ganas de que fuera ya la hora del partido , hasta Gonzala Olivia estaba nerviosa.
El día pasó lo más lento del mundo. Cuando tocaba ir al Puskás Arena, se me vinieron todos los malos recuerdos de aquella supercopa de Europa en la que Youssef falló aquel mano a mano frente a Neuer que nos podía haber dado la Supercopa de Europa por segunda vez. Había hablado con él por si le venían a él también todos esos malos recuerdos, necesitábamos a todos enfocados y no podía fallar ni uno. En-Nesyri juró estar metido en el partido y que si tenía un mano a mano esta vez iba para dentro, era una promesa que se había hecho a sí mismo.
A la llegada al estadio, Jesús e Iván se acercaron hacia mí.
--Jenna, creemos que lo mejor es que veas el partido desde el palco, porque en el banquillo puedes ponerte muy nerviosa y no creemos que sea bueno para tu bebé. --Habló el rubio.
--Iván, no me toques los cojones. Ese partido lo voy a ver desde el banquillo como que me llamo Jennifer. Gonzala Olivia va a sentir lo que es el sevillismo desde ya.
Cuando pronuncié el nombre provisional de mi hija con Lucas, los dos capitanes del Sevilla hicieron una mueca.
--¿Qué puñetero nombre es ese? --habló Jesús con el ceño fruncido. Normal, yo también lo haría.
--Es provisional, lo han elegido Cachete y Óliver. --respondí.
--No creo que Lucas esté de acuerdo en que lleve ese nombre. --dijo Iván.
--En absoluto, Jen, no vamos a llamar a nuestra hija Gonzala Olivia. --Habló Lucas uniéndose a la conversación.
--No se va a llamar así, es solo provisional, hasta que acabe el partido y decidamos un nombre. --Lucas parecía quedarse más tranquilo. —Venga, los tres tirando a calentar.
Lucas me sonrió y dejó un beso en mi frente para luego salir corriendo a calentar, yo fui con ellos pero al paso, porque claro imaginad a Gonzala Olivia botando.
Me senté en el banquillo al lado de Erik, su primera final, y en parte estamos aquí gracias a su cabezazo frente a la Juve.
—Si marcamos, recordá que te tenés que controlar.
—Vale, papá.
—Te saco solo cuatro años, boluda.
Me reí, pero la cosa ya se empezó a poner sería cuando sonó el himno de la Europa League y estaba todo por decidir.
La primera parte no era la mejor que habíamos hecho la verdad, pero he de decir que la Roma era también muy toca huevos. Tuve bastantes veces la tentación de ir a darle de hostias a Mourinho, pero Mendilibar no me dejó y tampoco Cachete. En el minuto treinta y cinco, le hicieron falta a Rakitic, la cual no pitó, y acabó en gol de Dybala.
No me iba a preocupar, aunque estaba preocupada, si prestaba atención a la estadísticas, la mayoría de finales las empezamos perdiendo y siempre acabamos ganando.
Al empezar la segunda parte todo fue mejor y cuando menos lo esperamos, el gol del empate devolvió el oxígeno a mis pulmones, no por mucho tiempo por supuesto porque me iba a dar algo igual cuando no dejaba de ver a los de la Roma tirándose por el suelo y perdiendo tiempo, yo me cago en dios.
—No puedo respirar. —le dije a Óliver.
—Sabía que no tenías que haber visto el partido desde aquí. —respondió mi mejor amigo.
—Que te calles, que son nervios y ganas de salir a darle un hostión a Mourinho.
—Vale, Jenna. Respira.
—Como me digas que respire, al final te doy la hostia a ti.
El partido cada dos segundos se paraba, y los nuestros empezaban a tener calambres, hacían falta sin motivo y en la prórroga no mejoró nada. Así que los penaltis dictarán sentencia.
Iván eligió la zona donde había más sevillistas, está claro que por ahí ya íbamos 1-0. El primero en tirar fue Lucas, que lo hizo sin mirar y se fue para dentro. Luego vino el de La Roma, que también fue para dentro, aunque por los pelos porque Bono había tocado. El turno para Lamela, el que también lo metió. Era el turno de Mancini, y Bono tocó lo justo con el pie para que no entrara, nos tocaba a nosotros y le tocaba a Iván.
—¡VAMOS GITANO DE PINO MONTANO! —le grité a mi amigo desde el banquillo, mientras la grada gritaba “Iván Rakitic lolololo”.
Iván no falló y lo más importante es que no nos había fallado a nosotros. De nuevo le tocaba a la Roma el pobre Ibáñez que miró a Bono acojonado. Se había llevado un hostión en la cara y estaba sangrando y para rematar su noche, había fallado el penalti.
Gonzalo Olivia botaba de felicidad dentro de mí y mis lágrimas ya estaban a punto de salirme. ¡VAMOS CACHETE COMO EN CATAR!
Si Montiel lo metía, la séptima se venía a Sevilla, solo era cuestión de tirar el penalti. Pero a mi amigo se le cerró el ojete y dio en el palo.
Me abstendré de comentar todos los insultos que le dije por si esto llega a leerlo algún menor de edad.
—¡SE REPITE! —escuché gritar a Manu. —¡SÍ, SÍ SE REPITE! ¡LO ESTÁ DICIENDO EL VAR!
—¡A TOMAR POR CULO! —Escuché decir a Óliver quitándose la sudadera la cual llevaba toda la tanda de penaltis sin saber que hacer con ella.
—¡VAMOS CACHETE! —grité animando nuevamente a mi amigo.
Y la séptima vino para casa. No puedo explicar todo lo que sentí en ese momento, después de tantos a segunda, después de tantos lloros, por fin las lagrimas se habían convertido en felicidad.
Te quiero Europa League.
La fiesta fue lo más, y Lucas fue el alma de ella.
—Lo siento Cachete, Lo siento Óliver, pero vuelven a casa conmigo. —habló Lucas con el micrófono a todo el salón.
Me reí.
—Quiero anunciar una cosa. —hablé esta vez. —Y es el nombre de nuestra pequeña.
—¡GONZALA OLIVIA! —Gritó Óliver emocionado. Hice una mueca.
—Si pretendo que de mayor me odie, sería el nombre idóneo, Óliver.
—Se va a llamar Logan. —habló Lucas, era el nombre perfecto, unisex y una maravilla. Tenía claro que mi hija empezaría por la misma letra que su padre. —Y va a ser tan sevillana como sevillista.
Todos empezaron a hacer una bulla y a cantar de nuevo como si fueran Biris desde que nacieron.
—Te amo, Jen. —me dijo Lucas mirándome, con ese brillo que siempre tenía cuando me miraba. Todos tenemos derecho a que nos amen así, suerte que ya lo había encontrado.
—Te amo, Lucas.
Y así fue como la mejor banda consiguió levantar la séptima.
HOLAAAAAAAA.
Yo aún vivo en este día. 🤩
Tenía muchas ganas de este capítulo porque es la transición entre una temporada y otra, en el siguiente ya será la temporada actual, recuerden que la historia está escrita en tiempo real dependiendo de lo que sucede con el Sevilla FC en la actualidad. ❤️
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