Capítulo 6.
Al despertar lo primero que siento es un gran cuerpo caliente que aprieta más y más mi cuerpo. Tengo demasiado calor, mi espalda está empapada y mi cuello suelta algunas gotas de sudor, trato de alejarme del cuerpo caliente pero se me es imposible. Cuando a duras penas muevo mi cuello para tratar ver a mis espaldas me encuentro con el rostro angelical de Blake, sus ojos se encuentran suavemente cerrados y su respiración es tan regular lo que me confirma que aún está completamente en su quinto sueño. Él ha sido el cuerpo caliente que me sujeta fuertemente por la cintura.
Cuidadosamente trato de nuevo de aflojar su agarre pero lo que consigo es que su ceño se frunza y me apriete más contra él. No quiero despertarlo, pero aparte de que me estoy asando del calor, tengo unas ganas gigantescas de ir al baño y no creo que sea muy bonito orinarte en la cama de tu novio cuando éste duerme en ella.
Bueno, la palabra novio aun es discutible.
Como puedo me voy dando la vuelta hasta quedar frente al rostro de Blake, me percato como su voz se encuentra entreabierta dejando salir el aire que difícilmente inhala también por ésta. Blake me dijo una vez que roncaba al dormir porque tiene el tabique desviado, me encantan estos pequeños detalles de él que lo hace perfectamente imperfecto. Sus pestañas rizadas y largas me llaman para acariciarlas, realmente son envidiables y cualquier mujer quisiera tener esas pestañas naturales, sus labios por su parte, me hipnotizan diciéndome que los bese, cosa que inevitablemente no puedo dejar de hacer.
Primero besos sus ojos cerrados, sobre sus párpados y esas pestañas envidiables, luego beso su nariz y por último me acerco a sus labios, deposito uno, dos, tres suaves besos y justamente al cuarto él no me deja escapar. Se acuesta sobre su espalda llevándome con él aun manteniendo nuestros labios unidos y es cuando nos separamos que veo sus lindos ojos, esos que hacen que me quite el aliento y deje de pensar, tanto así olvidándome inmediatamente hasta de mi propio nombre.
—Uhm, pues hola ahí—Su voz ronca sonroja mis mejillas haciendo que los ojos de Blake brillen con placer—. Cuando esas mejillas se enrojecen por alguna cosa que digo como que mi corazón empieza a latir rápidamente. Tonto, lo sé, cuando puedo tenerte fuertemente apretada a mi cuerpo, pero nada es más bonito para mí que verte sonrojada.
—¿Estás tratando de anotar conmigo, Blake Anderson?
—Oh, mi amor, tu bien sabes que anoté contigo hace mucho. Solo quiero seguir ganando puntos, ya sabes, me gusta ser el mejor en todo lo que hago.
Una risita brota de mí, las ganas de orinar vuelven a atacarme y con todo el dolor del mundo me alejo del cuerpo de Blake.
—Necesito ir al baño.
—Pebbles, no me importa que tu aliento huela a zorrillo, solo quédate aquí conmigo.
Me detengo a mitad de camino hacia la puerta cuando escucho aquel comentario. Frunzo mi ceño con mis ojos puestos en él y lo señalo con el dedo índice.
—¿Y tú? Tu aliento huele a basura.
—No te enojes—canturrea felizmente desparramado sobre el colchón.
—No estoy enojada.
Me doy vuelta y justo cuando salgo de la habitación lo escucho de nuevo canturrear.
—Alguien está enojada.
Decido ignorarlo, Blake se pone muy risueño recién despierto. Llego al cuarto de baño, hago mis necesidades y por último tomo el cepillo de dientes que he utilizado las veces que me he quedado en el apartamento de Blake.
Al salir del baño no voy directamente a la habitación de Blake, antes quiero pasar a la cocina para hacer un desayuno ligero para ambos.
Tomo varias barras de pan colocándolas en la tostadora, un poco de queso, jamón y lechuga, solo faltando hacer el jugo y cortar un poco de fruta.
Mientras corto cuidadosamente la papaya flechazos de la conversación que mantuve ayer con Blake vienen a mi mente. No le pude contar como escapé de ahí, no le dije las veces que Víctor abusó de mí, no le dije muchas cosas porque con lo que salió de mí para él fue suficiente. Aunque siendo sincera no estaba tan segura pero confieso que me alegra que no me pidiera que le contara mucho más. Aun dolía y sabía que llevaría todos esos recuerdos por siempre. Si, puedo superarlos pero es imposible borrar las experiencias y más esas que marcan tanto.
El timbre del apartamento suena fuertemente despejándome de mis pensamientos y haciéndome dejar de lado el cuchillo con la papaya. Para no molestar a Blake y que no tenga que levantarse de la cama soy yo la que rápidamente me acerco a la puerta, cuando la abro me encuentro con Marie Lou, la hermana de Blake, quien me envuelve fuertemente en un abrazo a penas me ve.
—¡Pensé que no volverías!—se separa de mí y me muevo a un lado para que ella entre al apartamento—. Mi hermano era miserable sin ti, Stella.
—Vaya, gracias, Marie, sigue avergonzándome frente a las chicas.
—Gracias por volver, espero que lo hayan arreglado todo—Marie ignora totalmente a su hermano quien rueda los ojos y camina hacia la cocina para agarrar su emparedado. Pues adiós planes de comer en la cama.
—Lo arreglamos—miro de reojo a Blake con algo de dudas—, gracias Marie.
—¿Entonces son pareja de nuevo? —sus ojos brillan con anhelo.
Me encanta ver el apoyo que Marie le da a su hermano, por más discusiones que tengan ellos siempre están ahí, unidos. Me hubiese gustado tener una hermana como Marie.
A su pregunta me quedo en silencio, era una de las cosas que quería hablar con Blake, sobre nuestra relación. Lo pensé muy bien y sabía que la decisión que había tomado era la correcta.
—Estas dudando, no me gusta que estés dudando.
—Si, a mí tampoco me gusta que estés dudando—Blake se acerca con el emparedado en la mano mirándome atentamente—. Sabes que lo que me contaste ayer no cambia nada, Pebbles.
Miro con un poco de incomodidad a Marie. Es cierto, ella me agrada un montón, pero pienso que esta conversación debe quedar en privado, solo Blake y yo. Al parecer ella se da cuenta porque le quita el emparedado a Baker de las manos y señala la cocina.
—Estaré por allá—Al ver la mirada que Blake le lanza rueda los ojos—. Tranquilo, no cocinaré nada, solo voy a hacer un jugo y me comeré tu desayuno. Ustedes... hablen.
Marie finalmente nos deja a solas pero pienso que no es suficiente y Blake al parecer piensa lo mismo. Me toma de la mano y nos encierra nuevamente en su habitación mirándome con atención.
—¿Qué pasa?
—Yo, lo pensé bien, ¿sabes? Debo resolver este conflicto que hay en mi cabeza, en mi vida. Víctor ha vuelto, sabe dónde estoy y sé que no pasará mucho hasta que dé su primer golpe. En su loca cabeza soy de su propiedad y...
—No voy a dejar que ese malnacido te vuelva a tocar—su mandíbula se tensa y sus puños se aprietan fuertemente, los tomo y logro entrelazar sus dedos con los míos.
—Lo sé, Blake, y sé también que estarás ahí para mí cuando te necesite y puedes contar que yo también lo estaré. Pero debo organizar mi vida, no quiero que todo mi pasado te afecte. ¿Sabes que yo te amo, verdad? —Él asiente ante mi pregunta, estoy al borde de las lágrimas pero una vez más debo ser fuerte—. Y yo sé que tú me amas.
—Demasiado.
—Entonces necesito que me des esta oportunidad, para reconciliarme conmigo misma. Ayer me diste entender muchas cosas que antes no era capaz de ver. Siempre he huido de mi pasado y esta vez... quiero hacerle frente, no sólo por mi paz mental sino también porque te amo y quiero estar junto a ti sin complicaciones.
Blake se queda en silencio procesando todas mis palabras hasta que finalmente asiente—. De acuerdo, pero por lo que más quieras, no me alejes de ti.
—No lo haré, eres mi roca, ¿recuerdas?
Sonríe acercándome a él y dándome un profundo beso sobre mi frente. Sin decir la más mínima palabra salimos de su habitación, Marie Lou está viendo un infomercial en la televisión pero cuando nos ve baja el volumen prácticamente dejándolo en cero.
—¿Y entonces?
—Entonces somos amigos—Blake toma mi mano guiándome un ojo.
—Sí, somos amigos.
¿Cuánto durará ese "somos amigos"?
Por cierto, hola, hola, cocacola<3
Capítulo dedicado a zyykks <3 Espero que te guste :)
Nos estamos leyendo, mis corazones de melón.
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