Capítulo 3.
La fiesta de los gemelos Lin había sido un éxito. Los pequeños gemelos Frank y Zack habían disfrutado de sus inflables y del pastel al igual que todos los niños invitados mientras que los más grandes estuvieron conversando sobre cualquier tema en común. Los Lin eran adinerados, un montón, por lo que sabía que esta fiesta me traería buenos contactos y así fue, muchos estuvieron contentos con mi trabajo y habían preguntado mi número para futuras fiestas.
A pesar de que los Lin eran adinerados no entraban en ese estereotipo de estirados y malhumorados, eran unas personas humildes que siempre portaban una gran sonrisa, sus hijos a pesar de la corta de edad que aún tenían parecían que estaban siguiendo los mismos pasos de sus padres. Eran tiernos y para nada egoístas, estaban envueltos en un gran ambiente feliz, ese del que todo niño debería vivir.
Cuando la fiesta había acabado fui a la habitación que los señores Lin habían apartado para mí, cosa que me había sorprendido mucho el día que había llegado a Portland. Yo pensaba quedarme en un hotel pero ellos insistieron en que me quedara en su muy grande casa. Esa noche dormí como una princesa, estaba agotada pero feliz de que todo hubiera salido como esperaba.
El aeropuerto fue mi siguiente parada a la mañana siguiente, me despedí de los Lin con un abrazo y luego monté en mi taxi que poco después me dejó en el aeropuerto para mi próximo vuelo.
Soy la siguiente en la fila para facturar mis maletas, entrego mi identificación y tiempo después estoy entrando en el área de espera. Mi vuelo sale en veinte minutos hacia Nueva York. Mi teléfono suena con su tono usual de mensaje, lo busco dentro de mi cartera y al extraerlo lo desbloqueo encontrándome con un texto de Blake.
¿Puedo recogerte?
Miro las palabras con atención, me tenso un poco. Sabía lo que mi regreso significaba, tenía que hablar sobre Berry con Blake y estoy segura de que él está ansioso por escuchar lo que tengo que decir con respecto el tema. Pero, ¿yo estaba segura? Lo sé, cuando lo llamé hace unos días le dije que lo estaba, la verdad es que no sé cómo me siento. Siento temor y dudas, pero sé que debo dejar eso de lado, ser fuerte y sacar todo esto dentro de mí. Blake se ha convertido en una de las personas con más valor en mi vida, él se merecía eso. Después de diez minutos de dudas le respondo.
Debo estar aterrizando a las diez.
Su respuesta es inmediata.
Entonces te veo pronto, Pebbles.
Cada vez que leo aquel apodo un escalofrío recorre mi espalda y la sonrisa tonta se desliza en mis labios. Saber que esa parte no ha cambiado en nosotros me complace, aun cuando le había pedido a Blake ese último día que nos vimos que no quería más apodos, que quería ser solo Stella.
Alguien se aclara la garganta por lo que levanto la mirada chocando con la mirada de un hombre que me observa con un poco de curiosidad.
—¿Está ocupado este asiento?—Señala la solitaria silla a mi lado. Mis ojos siguen puestos en él al igual que el hombre, todavía me mira.
—No, está libre.
—Gracias—toma asiento en la silla haciéndome tensar. No me malinterpreten, pero es raro que un tipo me haya preguntado si esa silla estaba desocupada considerando que la mayoría a mi alrededor lo están. De hecho, no hay muchas personas en esta parte del aeropuerto—. ¿Vas a Nueva York?
Si la tensión en mi cuerpo antes no era evidente tal vez ahora sí lo era. Mi ceño se había fruncido y no me sentía nada cómoda.
—Si—Pienso que con una respuesta cortante tal vez deje de hablarme.
—¡Qué casualidad! Yo también, es mi primera vez en el estado—Muy equivocada estaba—. ¿Cómo te llamas?
Sé lo que piensan, tal vez debería relajarme un poco y mantener una conversación amena con un desconocido del aeropuerto y así tener una nueva experiencia. La cosa es que no me gusta mantener conversaciones con desconocidos que no pienso volver a ver y mucho menos que estos sean hombres. Me quedo en silencio, aparto mi mirada del móvil y solo veo con cara de póquer al chico. Él al parecer se da cuenta de mi incomodidad.
—Oye, disculpa, solo quiero conocer a alguien que vaya al mismo destino que yo y me distraiga de estos pensamientos mortales que tengo—Ahora estoy confundida, ¿de qué está hablando este tipo? Él al verme confundido procede a explicar—: Odio los aviones, si pudiera hubiese viajado en auto hasta Nueva York pero debo llegar hoy.
Un sentimiento de comprensión me llena, yo también odio los aviones, por eso es que mantengo mi ritual y poder desestresarme. Mi ceño desaparece un poco pero aún persiste ahí por la desconfianza que tengo con el hombre.
—Pues somos dos, los aviones son unas trampas mortales para mí así que no creo que sea de muy buena ayuda para tu temor.
—¿No te gustan los aviones?
—Solo si ofrecen una buena cantidad de alcohol o que su tripulación sepa que debo despertarme en el momento adecuado porque saben que consumí uno o dos tranquilizantes—contesto en modo de broma ahora relajándome por completo.
—Mi mamá dice que soy estúpido. Según ella los aviones son el transporte más seguro.
—Eso no significa que puedan terminar estrellándose por alguna falla—me encojo de hombros.
El hombre extiende su mano con una sonrisa—. Soy Colton.
Dudo un poco antes de responder pero finalmente término de tomar su mano para estrecharla.
—Stella.
—Stella, muy bonito nombre—No me incomodo por su comentario, así que lo dejó pasar. Realmente no es nada importante—. ¿Eres de Nueva York?
—Nací en Nueva Jersey pero llevo gran parte de mi vida en Nueva York. No es que sea una gran diferencia. ¿Dijiste que nunca habías ido?
—No, es mi primera vez ahí. Pero si te soy sincero no quiero ir hacia allá, me han obligado a hacerlo.
—¿Trabajo?
—Más bien familia. Mi madre me pidió que pasara estos meses con mi papá pero...
—¿Mala relación?—trato de deducir.
—Algo así—suspira y la sonrisa que se había esfumado vuelve a la carga con mil vatios—. ¿Que hay de tu familia?
Tema delicado, tan bien que ibas Colton.
—Muertos—me encojo de hombros sin más. Se espanta, pero sé que es por mi respuesta y no porque me haya incomodado.
—Lo lamento mucho, yo...
—Tranquilo, Colton, realmente es un tema que no me gusta hablar así que es mejor que...
—Sí, entiendo.
Después de ese incómodo momento, nuestro vuelo es llamado por los parlantes. Antes de entrar Colton y yo nos despedimos con un apretón de manos, él diciéndome que le gustaría verme de nuevo, yo solo le respondo con una sonrisa. Ya tengo un chico en casa con el que resolver algunos asuntos, ahora no necesito otro tipo rondándome y complicando las cosas.
Busco mi asiento, cuando lo hallo coloco mi equipaje de mano en la parte superior y finalmente me siento en el sillón de la ventanilla. A la mano siempre mantengo mi botella de agua y mis tranquilizantes, por lo que los tomo de inmediato.
Por un momento pienso que viajaré sola porque mi asiento permanece vacío por un buen tiempo pero luego alguien se sienta a mi lado, volteo a ver consiguiéndome con un sonriente Colton.
—Demasiado pronto para volver a vernos pero no me quejo, parece que la suerte está de mi lado.
—¿Este es tu asiento?
—Si. Genial, ¿no? Creo que vas a ayudarme con mis temas de temor al volar.
—No creo que vaya a ser buena compañía—Le muestro mi botellita de agua y mi caja de pastillas—. Ya me tomé una y creo que voy a tener un KO dentro de poco.
—Pues a disfrutar de estos pocos minutos contigo tanto como pueda.
No sonrío, no me sonrojo pero si me causa ternura. Colton entra en ese escaso grupo de hombres que son como Blake Anderson: tiernos, graciosos y algo metiches para su propio bien.
Sorpresivamente me mantengo despierta durante todo el vuelo compartiendo anécdotas de viajes y hablando sobre temas triviales con Colton. Él es un buen compañero de viaje, puede distraerte con lo que sea, tiene un don.
Al momento de aterrizar y salir del avión Colton no se separa de mí, su excusa fue que era la primera vez que estaba en el aeropuerto y se sentía más seguro conmigo, lo vi creíble por lo que seguimos charlando mientras esperábamos nuestras maletas. Antes de salir al área de espera del aeropuerto me fijo en mi teléfono para ver si tengo un mensaje de Blake y efectivamente hace quince minutos envió uno.
Ya estoy aquí, no sabes las ganas que tengo de verte.
Colton está buscando su maleta en el carrusel de equipaje por lo que no se percata de mi sonrisa tonta.
Tomando mi maleta :) Aunque no lo creas yo también tengo demasiadas ganas de verte, te he extrañado un montón.
Ya quiero volver a ver esos hermosos ojos, esa sonrisa que hace que mi corazón se vuelva loco, escuchar nuevamente tu voz, pero lo más importante, ya quiero volver a abrazarte, no sabes lo increíble y seguro que me siento cuando me abrazas.
Te equivocas, Bam Bam, si sé lo que se siente, porque a mí me pasa lo mismo. Eres mi roca.
—Quien te haya puesto esa sonrisa en tu rostro necesito que me dé su secreto, porque en ningún momento te vi sonreír así, ni cuando te dije mis chistes más buenos.
—Colton, tus chistes son malísimos.
Entre risas, salimos al área de espera del aeropuerto y es en ese momento que empiezo a mirar a todas partes, buscando por todos lados a Bam Bam.
—Oye, no sé si sería muy atrevido lo que voy a decir pero igual voy a preguntártelo—Dejó de mirar a todos los lados por un segundo para poner atención en Colton—. ¿Podríamos compartir taxi? Si quieres que me dejen primero para así yo no saber dónde vives está bien, no tengo ningún problema.
Voy a responder con una declinación cuando unos brazos me envuelven desde la espalda. Unos labios se posan fuertemente sobre mi cuello y luego los brazos me dan vuelta encontrándose con los preciosos ojos de Blake Anderson. Esta vez yo lo abrazo fuerza olvidándome por un minuto todo lo que me rodea. Lo extrañé tanto.
—Tú también eres mi roca, Pebbles.
Sorprendiéndome me da un pequeño pico en los labios. Blake mira sobre mi hombro con curiosidad y es en ese momento que recuerdo que Colton también está ahí y hace minutos me preguntó si podría tomar un taxi con él. Me doy vuelta, Colton nos observa sorprendidos. En todo el viaje no le dije a que me dedicaba y mucho menos sobre amistades o relaciones, pienso que es algo muy personal.
—Blake, este es Colton, mi compañero durante todo el viaje y un pequeño invasor de sillas en el área de espera del aeropuerto de Portland. Colton, este es Blake, mi emm...
—Novio—Termina Blake por mí extendiendo su mano hacia Colton. Mi compañero de vuelo le responde el saludo pero esa sonrisa y el brillo que estaba en sus ojos han desaparecido por completo—. Un gusto.
—El gusto es mío—responde Colón recomponiéndose—. Bueno, creo que es hora de que nos separemos. Me ha encantado conocerte, Stella.
—A mí también, Colton—digo con una sonrisa—. ¿Quieres que te diga donde tomar los taxi?
—Tranquila, preguntando se llega, ¿no?
—Seguro, Colton.
—Muy seguro. Espero verte en un futuro, Stella—se acerca a mí dándome un beso en la mejilla haciéndome tensar por un minuto. Luego mira a Blake despidiéndose con su mano—. Nuevamente un gusto en conocerte. Cuídala, es una mujer especial.
Sin más, Colton se aleja yendo directamente a la salida.
—Tu siempre tienes a alguien encantado en los vuelos que haces, ¿recuerdas a la señora que quería que te casaras con su nieto?—Asiento entre risas recordando aquel suceso—. Solo que ésta vez tu compañero de vuelo ha sido el que se ha querido casar contigo.
—¿De qué hablas? —confundida, pregunto.
Blake como respuesta se enoje de hombros, acaricia mi mejilla y vuelve a acercarse para depositar otro beso en mis labios.
—Bienvenida a casa, Pebbles.
¡Hola!
No saben lo que me costó escribir este capítulo, no sabía como rayos lo podía comenzar y como integrar a este personaje. Pero pienso que quedó bien.
¿Qué les parece Colton? ¿Lo volveremos a ver? ¿Por fin Stella le hablará sobre Berry a Blake?
Capítulo dedicado a Evelin <3 Espero que te haya gustado.
Sin más que decir, nos estaos leyendo <3
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro