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⤷ 2

No supo cómo, pero Min había conseguido que la conversación girase en torno a otras trivialidades, dejando de lado el tema de su enamoramiento por Jimin. Ahora charlaban sobre una nueva película que estaba en cine... ¿o lo estaría pronto?

En realidad Yoongi no estaba prestando atención.

Pensaba y daba vueltas al asunto que Jungkook había mencionado aquella mañana, necesitaba urgentemente encontrar una excusa para citar al menor a solas, no sería capaz de sacar su lado cursi frente a sus amigos y mucho menos ahora que sabían de sus sentimientos.

El chico en cuestión llegó unas horas después, pero ninguno pudo pasar por desapercibido que el semblante del rubio no era tan radiante como de costumbre.

—¿Está todo bien? —preguntó el dueño de la casa luego de dejarlo entrar y cerrar la puerta detrás de sí.

—Sí, sí... —pero no sonaba convincente.

—Jiminie —habló Jung desde el sillón de la sala—, no te ves muy bien, ¿Qué pasó?

—Nada, chicos, en serio, está todo bien, sólo estoy algo cansado —Jimin mostró la mejor sonrisa que pudo ofrecer—. Hyung, ¿puedo dejar mi mochila en tu cuarto?

—Claro —accedió el peliplata, comenzó a subir escaleras arriba siendo seguido por su dongsaeng favorito.

Una vez en su cuarto, Min le indicó que podía dejar sus cosas sobre la cama y así lo hizo el invitado. Yoongi entrecerró la puerta un poco pero Park ni siquiera se vio confundido por aquello, se lo esperaba.

—Hablemos —su tono era gentil— ¿Qué pasó, Jimin?

El menor nunca había sido un buen mentiroso y desde pequeño Yoongi siempre lograba sonsacarle la verdad.

El rubio tomó asiento en el colchón y por unos segundos no habló, pero el contrario sabía que sólo estaba formulando las palabras en su cabeza antes de pronunciarlas.

—¿Recuerdas a Jihoon, el chico de la otra división? —comenzó preguntando con una pequeña mueca en los labios.

—¿El que es compañero de Hoseok y Namjoon?

—Ese mismo —asintió.

—¿Te hizo algo? —inquirió levantando una ceja. Era raro que teniendo la cantidad de amigos que tenía Jimin a alguien en la escuela se le ocurriese molestarlo, sin mencionar el hecho de que Park era como una pequeña bolita de arroz, incapaz de hacer enemigos.

—No —dijo bajando la vista a sus manos como si fuesen de repente muy interesantes—. Es que yo... estaba hace un rato en el supermercado haciendo los mandados que me dio mamá y.... lo escuché hablar con otro chico, no sé quién es, creo que va en su aula también, no lo recuerdo.

—Entiendo, sigue —pidió el mayor con tranquilidad, acostumbrado a los desvíos que el rubio solía hacer en las conversaciones sin darse cuenta.

—Estaban hablando de mí —concluyó. Sus labios se apretaron y no tuvo el valor de seguir hablando.

—¿Ah? ¿Te vieron? —Min estaba confundido.

El rubio negó agitando sus cabellos— Fue casualidad.

—¿Y qué dijeron? —preguntó, pero Jimin sólo lamía sus labios y rehuía la mirada del peliplata.

—No importa...

Yoongi se enojó, no con Jimin, sino con esos idiotas que definitivamente habían dicho algo estúpido que lastimó el corazón de su chico, tanto que ni siquiera podía hablar de ello.

Se acercó hasta él y tomó asiento a su lado, con una mano tomó la cabeza del contrario y lo acomodó en su hombro, dando caricias en el proceso.

—Dime —pidió.

Lo sintió suspirar— Estaban hablando de chicos bonitos; el amigo de Jihoon le decía nombres y él decía si los besaría o no —Yoongi empezó a entender por dónde se dirigía el asunto—. Casi todos los nombres que escuché, Jihoon afirmó que los besaría... hasta que dijeron mi nombre.

—Y dijo que no —completó el mayor.

—Dijo que no —confirmó Jimin—, pero eso no es lo que me hizo sentir mal, porque en realidad no tengo el más mínimo interés en él ¿sabes? si me lo preguntas, tampoco lo besaría, no es mi tipo.

—¿Entonces cuál fue el problema?

—Que... fue despectivo... ambos lo fueron —Min hizo silencio esperando que continuara—. "¿Park Jimin? Dios, no, definitivamente no" —Jimin hizo una breve pausa para tragar saliva— "Tienes razón, ahora que lo pienso, yo tampoco lo besaría" —su voz sonaba nerviosa a pesar de no estar llorando, totalmente avergonzado de contarle aquello a Yoongi incluso si era su mejor amigo desde hace años— "Pues no, te aseguro que nadie querría besarlo".

Park dio por finalizado su relato dejando silencio en su lugar.

La cara de Yoongi tenía esa pequeña mueca que hacía cuando pensaba, con la boca entreabierta y el ceño ligeramente fruncido. Hasta que soltó un bufido y luego soltó una risa.

El rubio se separó de su hombro confundido al escucharle, le miró enojado— ¿Por qué te ríes? Nunca más volveré a contarte algo...

—Me estoy riendo porque no puedo creer que seas tan ingenuo, Jimin, no porque un imbécil diga que nadie quiere besarte significa que sea cierto.

—¡Pero, es verdad! Yo... Es fácil para ti decirlo, diste muchos besos en el pasado y-

—Fueron con chicas, ni siquiera significan algo para mí.

—Aun así, te han besado antes, no importa si fueron chicas, significa que te consideraron atractivo.

Yoongi ya no pudo contener la risotada que se le escapó desde los pulmones.

—¡Min Yoongi, no te rías! —el chico se hallaba rojo, Min no sabría decir si de la vergüenza o el enojo.

—Eh, más respeto a tu hyung, mocoso.

El rubio se cruzó de brazos resignado mientras resoplaba molesto y evadía nuevamente la mirada del mayor.

—Escucha, Jimin —Yoongi recuperó su seriedad en cuestión de unos cuantos segundos—, tú mismo lo dijiste, no tiene ni el más mínimo interés lo que Jihoon diga, si él te gustara sería normal que escuchar eso te lastime, pero no es el caso, ¿verdad?

—Es cierto, no me gusta... —concedió.

—Pues eso es todo, Minnie, si él no te importa tampoco deberían hacerlo sus opiniones.

Jimin se quedó un momento en silencio pero luego habló de nuevo— Es que no lo entiendes, yo no controlo lo que me duele, hyung... incluso si razono con la cabeza fría, un comentario como ese me llena de inseguridades tontas... y no creas que no sé que son tontas, lo son, pero...

—Está bien, entiendo —lo detuvo al ver cómo le costaba hablar de aquello.

—Creo que me afectó porque ya hace mucho que no beso a alguien y yo... temí que en serio ya nadie nunca quisiera besarme y ¡no te rías! —advirtió, pero Yoongi no lo estaba haciendo de todos modos.

El peliplata bufó rodando los ojos— ¿Tan obsesionado estás por conseguir un beso?

Jimin iba a responderle, pero en cuanto giró la mirada hacia su mejor amigo lo tuvo tan cerca de su rostro que cerró los ojos de la sorpresa, al mismo instante, unos labios se adueñaron de los suyos propios.

Un cosquilleo recorrió todo el cuerpo del rubio, y aunque el peliplata parecía muy tranquilo estaba en iguales condiciones, porque Park estaba correspondiendo.

El beso duró unos 10 segundos y lo rompieron ambos con un sonido vergonzoso.

Jimin lo miró perplejo y Yoongi sólo lo observó como si nada.

—Ya puedes ir donde Jihoon y decirle que estaba equivocado —su voz sonaba aterciopelada mientras hablaba sobre los labios contrarios, porque no se habían separado demasiado.

—Eso... Eso no cuenta —susurraba sin notarlo—. Eres mi mejor amigo, por eso lo hiciste.

Yoongi se encogió de hombros— ¿Cuál es la diferencia?

—Fue como un favor, no me besaste porque quisieras o porque yo fuera lindo.

—Eres lindo —le dijo Yoongi—, y si no hubiese querido besarte no lo hubiera hecho, ¿no te parece?

—Pero hubieras hecho lo mismo por cualquiera de nuestros amigos, ellos también son lindos...

Min hizo una mueca de desagrado— No comparto opinión, lo siento. Y no me imagino besando a cualquiera de esos idiotas aunque me lo rogaran.

—No seas malo, hyung —pero Jimin ya sonreía, una sonrisa auténtica—. Y no soy bonito.

—Sí lo eres.

—Que no.

—Que sí.

—¡No!

—Sí.

—¡Yo también digo que sí! —habló una tercera voz, ambos chicos se separaron a una distancia prudente antes de que el dueño de aquella voz ingresara a la habitación— ¿Por qué discutimos? —era Taehyung, seguido del resto que se colaron de igual forma en la habitación del peliplata.

—Porque Jimin está diciendo que no es bonito —dijo y Park enrojeció.

—¡No lo soy!

—¿Bromeas, Jiminie? —preguntó Namjoon tomando asiento en el sofá del cuarto— Podría decirse que eres el más agraciado de todos nosotros.

—Me duele admitirlo, pero es cierto —aceptó Seokjin.

—Eres bonito —dijo Taehyung, siendo respaldado con un asentimiento sincero por parte de Jungkook y Hoseok.

—Bastante, además —completó Jeon.

—¡Está bien, soy bonito, ya basta! —el rubio se escondió entre sus manos mientras hacía un puchero y todos rompían en risas por su vergüenza.

—¿Entonces era eso lo que te tenía tan decaído? —inquirió Seokjin.

—Sí... algo así.

—Bueno, pero ya es asunto zanjado —concluyó Yoongi.

—Sí, eso parece —opinó Namjoon, luego agregó—. Por cierto, Yoons, haremos una pijamada aquí.

El aludido, ignorando el apodo, levantó una ceja— ¿Disculpa?

—Está lloviendo y probablemente no pare hasta tarde, no podremos irnos a casa cuando oscurezca demasiado —resolvió Jungkook encogiéndose de hombros.

Min observó por la ventana y evidentemente el agua comenzaba a caer, lucía como que no pararía en un buen rato y, por el contrario, empeoraría.

Hizo una mueca y simplemente rodó los ojos, viendo como sus amigos comenzaban a plegar mantas en el suelo e invadían su armario en busca de ropa cómoda para dormir, incluso si sólo eran un poco más de las cinco de la tarde.

Una risita a su lado le hizo voltear, Jimin se burlaba de su expresión de molestia. Y aunque fingió enfadarse con él aún peor, no pudo pasar por alto el brillo de su aura.

Estaba contento, porque había conseguido dispersar el tormento del rubio y ahora relucía como un arcoíris.

Viendo su rostro, sintió aquel momento tan efímero, tan frágil que quiso protegerlo para que la sonrisa de su chico jamás desapareciera.

Deseó con todas sus fuerzas poder encerrarlo en una burbuja donde ningún mal pueda alcanzarlo, ni siquiera comentarios absurdos, quería protegerlo.

Voy a protegerte.

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