Azar
Pedido de: Smokun
Pareja: SabAce
AU: Universitario
La alarma de su celular perturbó su sueño de forma repentina y molesta. Con los ojos aún cerrados extendió su brazo en busca del escandaloso aparato, apagando el sonido en cuanto su mano tomo el teléfono.
Reacomodo su almohada y se dispuso a dormir un poco más, después de todo no tenía nada importante que hacer, incluso la idea de faltar a la universidad cruzo por su mente forma tentadora. Fue entonces cuando recordó que precisamente ese día tenía un examen y no uno cualquiera, ese era "El examen", por el cual se había matado estudiando.
Con resignación abrió sus ojos solo para encontrarse un cuarto que no era el suyo, tardo un par de segundo en notarlo. Observo de un lado a otro mientras que el pánico comenzaba a extenderse por todo su cuerpo, ¿cómo había terminado en una habitación que no era la suya? Un ronquido a su lado le hizo sobresaltarse y salir de la cama lo más rápido que su adolorido cuerpo le permitió.
Ahí, tendido y con un hilo de baba saliendo de su boca, se encontraba un joven bastante apuesto, con el cabello algo rizado y desordenado, varias pecas adornando su rostro y del piel trigueña, suave y tersa. Se quedó un par de minutos observando la escena delante de si, procesando y tratando de recordar cómo es que se había terminando metiendo en esa situación.
Decir que estaba ansioso era poco, se encontraba hecho un manojo de nervios por culpa de esa maldita prueba que tendría que presentar a la mañana siguiente, pese a haberse pasado toda la semana estudiando. Sabo no podía ser considerado un genio como tal, más bien era lo que muchos llamaban matado.
Se esforzaba por sobresalir y ser el mejor en los estudios simplemente porque así era él, le gustaba las recompensas que llegaban luego de esforzarse tanto. Ni siquiera le molestaban los muchos comentarios que hacían sus compañeros a sus espaldas, si tanto les molestaba tener malas notas entonces deberían de esforzarse y ponerse a estudiar en lugar de estarlo criticando.
Y así es como, ahora mismo, con libreta en mano caminaba directo a la salida del campus, sin prestar atención a su alrededor, tropezando y chocando con varias personas en más de una ocasión. Pero eso no le importaba, ni siquiera lo notaba, su mente estaba completamente concentrada en grabar y recordar cuánta información pudiese.
No supo cómo subió al camión ni si pago o no lo hizo, tampoco noto el momento exacto en que hizo la parada y entro en la pizzería en la que ahora se encontraba sentado en una de las tantas mesas estudiando. Al parecer su instinto de supervivencia era más fuerte que él; terminando por llevarlo directo al primer local de comida que encontró.
Suspiró al sentir como su estómago rugía exigiéndole algo de comida por lo que, muy a su pesar, dejo sus apuntes a un lado y se digno a pedir un poco de alimento, podría estudiar un poco más antes de que le sirvieran la comida, incluso podría estudiar comiendo, eso mientras tuviera cuidado de no manchar su libreta.
Así continuo durante poco menos de 5 minutos ya que unas risas demasiado fuertes lo distraían de su tarea. Sacudió su cabeza bastante molesto, una pizzería no era lugar para estudiar, eso lo tenía bastante claro, pero tampoco consideraba que hablar gritando y reír a carcajadas estridentes fuera adecuado, de hecho, a su parecer eso demostraba la poca educación que podía llegar a tener alguien.
Intento con todas sus fuerzas concentrarse en lo que estaba leyendo, pero de nuevo la conversación a sus espaldas terminó por volver a sacarlo de su concentración. Eso era demasiado para lo que su gastada paciencia podía soportar; que había pasado la peor semana que él podía recordar así que, aunque usualmente solía ser muy, pero muy paciente, en esta ocasión simplemente ya había llegado a su límite.
Dejo sus apuntes de lado y se levantó de manera molesta y estrepitosa, llamando la atención del chico que hasta hace unos segundos se encontraba hablando y riendo a carcajadas.
—¿Podrías bajar un poco el tono de tu voz por favor? Estoy tratando de estudiar y el ruido que haces no me deja concentrarme —Sabo lo observo molesto, notando que llevaba un uniforme de trabajo con el logo del restaurante, al menos podría quejarse con un superior si las cosas pasaban a peor.
—No sé si lo haz notado ya que entraste sin siquiera despegar tu mirada de aquella libreta pero... Esto es un restaurante, si quiere estudiar te aconsejo ir a una biblioteca, al menos no habrá ruidos ahí —Le respondió el chico con una sonrisa algo burlesca. Esto solo irritó aún más a Sabo.
—Se muy bien que no es lugar para estudiar —replico molesto, ganándose otra sonrisa de parte del joven—, pero hablar a gritos demuestra tu poco conocimiento por la cortesía.
—Escucha —comento Ace con un suspiro resignado— no sé que cosa sea tan importante para que estés tan alterado, pero no haz despegado tú cara de aquella libreta desde que llegaste, no creo que matarte estudiando vaya a serte realmente útil.
—Tú lo lo entiendes —llevo su mano a su cabello despeinandose de forma desesperada— el examen que debo presentar mañana es de suma importancia, necesito pasarlo a cómo de lugar —una mano se posó sobre su hombro intentado darle un poco de apoyo. Sabo levantó la vista para notar como aquel chico le sonreía de nuevo.
—Pareces bastante inteligente, relájate un poco, tampoco te mueres si pasas unos cuantos minutos sin la nariz pegada a los apuntes —una vez más le regaló una sonrisa sincera mientras extendía su brazo hacia él—. Me llamo Ace, un gusto conocerte, loco de los estudios —Sabo soltó una pequeña carcajada sin poder evitarlo.
—Yo soy Sabo —respondió extendiendo también su mano—. Pensarás que estoy mal de la cabeza por todo este rollo, es solo que realmente esto me tiene muy estresado.
—Vamos, te acompaño a comer y me cuentas bien porque algo tan simple te tiene tan mal, de todas formas ya terminó mi turno.
Sabo acepto con una sonrisa y dejo que Ace lo acompañará en su mesa, unos minutos de un poco de tranquilidad no le harían daño, o al menos eso pensó.
Hablar con Ace era algo realmente divertido, tenían muchas cosas en común, como su gusto por las luchas, la comida y algunas bandas de música. Las horas pasaron sin que lo notará y cuando se dió cuenta el sol se había ocultado y las luces de las calles ahora se encontraban encendidas.
Había pasado toda la tarde disfrutando de una increíble y agradable conversación con Ace, pero debía regresar a casa y terminar de prepararse para el día de mañana, tal vez repasaría los apuntes una vez más, aunque fuera solo un poco.
Ace noto las intenciones de Sabo y, justo antes de que esté se levantará, tomo su mano y con una sonrisa lo invito a su departamento.
—¿Porqué no vamos a mí departamento para poder seguir conversando? Podemos tomar un poco, tengo un par de botellas guardadas —aquella mirada y sonrisa deslumbrante hicieron dudar a Sabo. Un par de horas más no le harían daño, ¿no?
—La verdad es que no debería tomar nada, ya sabes, no puedo llegar ebrio mañana, todo el tiempo que he invertido se iría al caño pero... Tal vez solo un par de copas no estén mal.
Se golpeó la cabeza maldiciéndose por ser tan débil y haber caído en la tentadora sonrisa de Ace.
—Solo unas copas, si claro, solo unos cuántos tragos y terminas acostándote con un chico al que acabas de conocer. Increíble Sabo, haz marcado un nuevo récord.
Tomo su celular para ver la hora notando, muy a su pesar, que aunque se fuera corriendo no llegaría a tiempo a su departamento para bañarse y arreglarse.
—No creo que Ace se moleste si tomo un poco de ropa y utilizo su baño.
Lo más silencioso que pudo, tomo un par de boxers, unos pantalones y una camisa del armario del chico que se encontraba roncando a pierna suelta en la cama; se metió a la ducha rogándole a todos los santos porque el ruido no lo despertara, no se veía mirando la cara de Ace en esos momentos.
Salió de la ducha unos minutos después, cogió sus cosas y, despacio, pincho el cachete de Ace con su dedo. Al no obtener respuesta lo intento de nuevo, obteniendo el mismo resultado.
—Me pregunto si de verdad sigues durmiendo, parece como si hubieras entrado en coma.
Saco un pedazo de hoja junto con una lapicera de su libreta y procedió a escribirle una nota que dejó en el mueble contiguo a la cama. Esperaba que Ace se dignara a contactarlo pronto, de lo contrario se sentiría demasiado molesto y ofendido.
Salió antes de que se le hiciera tarde, tal vez durante el camino podría repasar alguna que otra cosa. Aunque cuando la imagen de Ace sonriendo cruzo sus pensamientos se dió cuenta que sería incapaz de concentrarse.
El sol ya brillaba bastante cuando despertó. Durante unos momentos tuvo la esperanza de encontrar a Sabo a su lado, pero duró muy poco cuando noto que esté se había marchado hacia bastante tiempo.
Al menos le había dejado una nota, además pedirle su ropa era una excusa perfecta para volver a verlo.
Intente despertarte pero no pude.
Tome un poco de tu ropa prestada.
Te dejo mi número adelante para que me contactes, me divertí anoche.
-Sabo.
Bueno es la primera vez que escribo sobre estos dos así que no se bien que tal me quedo, pero a mí me gustó. Aunque la verdad la segunda idea que me diste me agrada mucho más, me daré prisa para poder escribir esa.
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