Capítulo 6.
6.-The Joker And The Queen-Ed Sheeran.
No estaba pensando, mi mente se había quedado en blanco una vez que los acolchados labios de Lucky estuvieron apoyados sobre los míos, pero fue una acción rápida, quizás cinco segundos, ¿seis? ¿Diez?
Cuando me separé los ojos de Lucky tenían un brillo particular, me observaba tan atento que instantáneamente mis mejillas enrojecieron, como casi el noventa y nueve por ciento de las veces que estaba en compañía del chico de los ojos azules.
—Yo... Ehm... Fue... Quiero decir... Es que...
No sabía que decir, mis manos empezaron a temblar, mi barbilla también se incluyó en el temblor. Nunca esperé una reacción como esa, no podía imaginar lo que estaba pasando por la cabeza de Lucky, la pequeña sonrisa que había formado tampoco me decía nada.
—Estoy sorprendido por aquí —confesó, se removió en su lugar y se puso recto en el capó del auto acercándose un poco más a mí—. ¿A quién quiero mentir? Estoy bastante sorprendido, tal vez algo perplejo, alucinado, no sé si puedo encontrar otro sinónimo.
—Te estás burlando de mí—mascullé avergonzada queriendo bajarme del capó, pero Lucky lo impidió tomándome del brazo.
—No, Aurora, no me estoy burlando de ti, solo estoy tratando de no generar ningún silencio incómodo que haga que te arrepientas de haberme besado... O casi besado.
¿Casi besado? Ese fue un beso bastante claro.
—No me mires así—dijo él bastante divertido al notar que mi rostro solo mostraba confusión—. Solo digo que eso solo fue un besito.
—¡¿Un besito?!—exclamé bastante ofendida.
—Un besito, Aurora. Créeme, cuando te bese de verdad no recordarás siquiera tu nombre, me aseguraré de ello.
Las mejillas encendidas como dos grandes faroles rojos volvieron a adornarme, pero más que vergüenza un poco de ira se había instaurado en mi interior. Él definitivamente se estaba burlando de mí. Con mi arrebato de furia jalé mi brazo para separarme de él, Lucky no puso ninguna resistencia, me dejó ir y bajé del capó teniendo solo en mente que quería volver a casa a tan solo minutos de haber llegado al cielo estrellado de Lucky Jacobi.
Escuché que Lucky me llamó, pero lo ignoré, mi mano estaba en la manilla de la puerta del copiloto, estaba lista para subir al auto, pero él no lo iba permitir, por supuesto, me dio la vuelta con fuerza y me encerró con su cuerpo colocando sus manos en mi cuello y... me besó.
Empezó como algo suave, un roce de labios sutil que aceleró mi corazón y dejó mi mente nuevamente en blanco. El roce no duró mucho, la lengua sedosa de Lucky me pidió entrar y con toda la inexperiencia del mundo dejé entreabierta mi boca para que su lengua recorriera cada rincón de la cavidad. Lucky sabía a fresas y yo amaba con locura las fresas. En uno de sus roces escuché un gemido saliendo de mi boca, sin embargo, no lo dejé ir, coloqué mis manos en su pecho atrayéndolo con más fuerza hacia mí, esa simple acción hizo sonreír a Lucky contra mi boca, se separó lentamente depositando suaves y pequeños besos en mis labios. Si antes temblaba ahora sentía que mis piernas hechas gelatina iban a hacerme caer, mi corazón latía con velocidad, el aire me faltaba de los pulmones, pero quería volver al cielo.
Porque Lucky Jacobi tenía su cielo estrellado personal, pero sus besos podrían haberse convertido en una lluvia de estrellas en el mío.
Sentí su aliento contra mi boca, no pude evitar morder mi labio inferior, mis ojos permanecían cerrados, concentrada y reviviendo cada segundo de ese beso. Lucky siempre tenía razón, al parecer lo mío si había sido un besito porque esto era... wow. Traté de evitar sonreír, pero cuando abrí mis ojos chocaron inmediatamente con los suyos, la sonrisa tonta no pudo evitar salir a la luz, él respondió con una que podía ser considerada la sonrisa más bonita que había visto.
—¿Cómo te llamas?
—¿Hum?
—¿Cuál es tu nombre, chica bonita?—repitió.
Dejé salir una risita cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo. Me había dicho que cuando me diera un beso no recordaría mi nombre.
—No lo sé.
Lucky amplió su sonrisa.
—Te lo advertí—se acercó nuevamente a mí, pero esta vez sus labios se posaron en mi frente dejando caer un beso profundo en ella, después dijo sin separarse—: Eso es un beso, mi cielo.
Mi cielo.
El corazón estaba a punto de salirse de mi pecho, tuve que mantener las lágrimas a raya porque lo que estaba sintiendo era demasiado abrumador, quería quedarme por siempre en sus brazos, con sus labios apoyados en mi piel, con su olor entrando por mis fosas nasales, con su corazón uniéndose poco a poco al mío.
Recordé las palabras de Bea, dijo que me arriesgara, que le dijera a Lucky como realmente me sentía. Después de ese beso tenía que arriesgarme
—Me gustas, Lucky Jacobi, me gustas mucho.
Suspiró. Como si fuera posible me acercó más a él, escondió su rostro en la curvatura de mi cuello y hombro. Expectante lo dejé inhalar y exhalar tranquilamente aun cuando dentro de mí una tormenta se había desatado.
—Princesa, yo no quiero ser egoísta, pero por más que luche es inevitable que un vagabundo como yo no deje de pensar en ti. Cada minuto del día solo puedo escuchar tu risa, oler tu perfume y ver el brillo de tus ojos cuando nuestras miradas están colisionando. Quiero convertirme en el príncipe de nuestra historia, pero mis harapos sucios saben que tengo que luchar para poder conseguir un puesto a tu lado en el trono. ¿Pero será suficiente con solo luchar? Ya luché una vez, gané o algo así...
Hizo una pausa, estaba procesando cada palabra. Al momento de decir princesa sabía que no estaba confesándose realmente, Lucky solo estaba siguiendo la historia de una colisión, en vivo y en directo, era la cosa más increíble de escuchar.
—Siento que gané más a la primera mirada que te eché antes que esa vez. Tengo miedo, quizás por eso no quiera pelear esta nueva batalla, solo sé que mi lugar seguro son tus brazos, que mi cielo estrellado definitivamente es un lugar, pero no es aquel descampado con el columpio, mi cielo estrellado eres tú, princesa y eso me está matando. Nadie me advirtió que la historia de una colisión podría robar el aire de mis pulmones, que me haría sufrir tanto, pero soy capaz de soportar este dolor porque nada me hace más feliz que estar a tu lado. Continuará. Firma, Lucky.
Me separé de él con lágrimas en los ojos, había superado la parte uno en creces, había sido hermoso y triste... también extraño. A veces odiaba que Lucky hablara tanto en clave, podía pronunciar versos hermosos que podría significar cualquier cosa, empezaba con algo precioso, luego pasaba a algo arrebatador.
—¿Acabas de relatar una nueva parte de la historia de una colisión?
—Soy bastante bueno, ¿no crees?—preguntó divertido.
Me separé de él porque quería verlo. Pensé que iba a encontrarme una mirada divertida, pero conseguí algo diferente, los ojos de Lucky estaban oscuros y trataban de decirme algo, pero no podía descifrarlo.
—¿Lucky? ¿Pasa algo?
Lucky parpadeó en respuesta y luego se obligó a sonreír. Tomó mi mano derecha poniéndola a la altura de su corazón que latía al mismo ritmo desenfrenado como el mío.
—Me gustas, Aurora Campbell, sería un tonto si no lo hiciera—El aire es golpeado fuera de mis pulmones por la conmoción, pensaba que había olvidado mi confesión—. Pero hay cosas que quiero resolver antes de ser algo más.
¿Cosas que resolver?
—¿Tiene algo que ver con tu día de mierda hace semanas?
—Tienes esa habilidad de ser bastante perspicaz, Aurora—dijo, más no respondió mi pregunta claramente.
Sentí el corazón de Lucky latir al unísono en la palma de mi mano, tenía los sentimientos a flor de piel, quizás por eso estaba hablando de más.
—Nunca nadie me había gustado como tú lo haces, ese fue mi primer beso, ¿sabes? No el que tú me diste, sino el besito de antes en el capó. No sé que me pasó, pero... no podía aguantarlo y decidí actuar. Así que, si tienes que resolver tus asuntos antes de siquiera poder tener una oportunidad contigo, podré esperar, si eso es lo que quieres sino, aunque sea incómodo al principio, quiero ser tu amiga si me lo permites. Pero dime si hay chances, Lucky, porque no quiero esperar como una tonta y solo ser otra del montón en las Luckylovers.
Lucky dejó salir una risita, pero sus ojos seguían oscuros, casi tristes, no era una risa feliz.
—La historia de una colisión parte uno, te dije que era egoísta, así que espérame, Aurora, trataré de solucionar mi problema.
Después de esas palabras volvimos a su auto, Lucky puso en marcha el vehículo minutos más tarde de vuelta a casa, acompañados de su dulce voz y su mano apoyada sobre la mía en la palanca de cambios.
Cuando Lucky estacionó frente a su casa no quería bajarme, estaba pidiendo a gritos quedarme a su lado. Apagó el auto y ninguno de los dos hizo ningún intento para bajarnos, nos quedamos muy quietos mirándonos con anhelo. Su pulgar acarició con suavidad el dorso de mi mano lo que me hizo suspirar.
—Un dólar por tus pensamientos—susurró mirando atento hacia nuestras manos.
—Debería decir lo mismo.
—Uhm, quiero besarte. ¿En dónde está mi dólar?
Soltó eso como si estuviera hablando del clima. Aún veía nuestras manos como si se tratara de una cosa extraña.
—Yo también quiero un beso, ¿ahora dónde está mi dólar?—contrataqué.
Lucky de inmediato levantó la mirada y sonrió, esta vez sus ojos estaban despejados, tan azules y brillantes como los recordaba.
—Es una verdadera lástima que no siempre podamos tener lo que queremos, Aurora.
Era bastante simple inclinarse en mi asiento y llegar a su boca, pero Lucky ya había puesto las cartas sobre la mesa. Esperaría por él.
—Creo que es hora de irme a casa, estoy segura de que mi madre nos debe estar espiando desde la ventana. O peor, Max—fingí un escalofrío que hizo reír a Lucky.
—¿Quieres venir a estudiar mañana a mi casa para el examen del viernes luego de clases? —vaciló un poco al preguntar.
—¿Estudiar?
—Estudiar, Aurora, no te creía tan mente sucia.
Me avergoncé por la insinuación en su voz.
—¡No pensaba en eso!
—Te hubiese creído si no me hubieras atacado hoy, me sentí un poco abusado, Aurora—me picó un poco más, pero no mordí el anzuelo.
En cambio, tomé mi mochila y salí del auto fingiendo desinterés.
—Nos vemos mañana, Lucky Jacobi.
—¿Me estás abandonando?
—Pensé que te hice sentir abusado, es mejor que vaya a casa a pensar en mis malos actos hacia tu persona.
Lucky se carcajeó y no le dejé decir más nada, troté hasta mi casa bastante feliz por lo que había pasado en el descampado.
Había besado a Lucky Jacobi, mi primer beso y la primera vez que un chico había recitado una historia escrita por él solo para mí. Eran las primeras veces de todas las primeras veces que Lucky tomaría, en ese momento solo pensé en eso.
Max bajaba las escaleras en el momento en que yo entraba en la casa con mi sonrisa tonta de oreja a oreja y de inmediato se detuvo, me miró con el ceño fruncido como si de verdad fuera extraño verme de esa manera.
—Estás feliz—no preguntó, lo aseguró alzando una de sus gruesas cejas—. Es raro verte sonreír.
—¿Lo es?—canturreé casi flotando hacia las escaleras.
Nick bajaba las escaleras en el momento que yo empecé a subirlas. Estaba muy bien vestido, tenía una corbata roja y una camisa blanca a juego en conjunto con una americana de color negro.
—¡Nick! Esa corbata se ve genial en ti, deberías usarla más seguido, resalta tus ojos.
No esperé respuesta de parte de él, seguí subiendo los escalones, pero pude escuchar como padre e hijo intercambiaron palabras.
—¿Qué acaba de suceder?
—Estoy seguro de que el vecino tuvo que ver, papá. La próxima vez que vea al príncipe Phillip lo abrazaré en agradecimiento.
—¿Es por Jacobi?
—Duh, ¿no ves que la princesa Aurora brilla por él?
No escuché más. Mordí mi labio inferior mientras danzaba de un lado al otro, como si estuviera en el cielo. Mamá en ese momento salió de su habitación y mi burbuja de la felicidad explotó. Me quedé muy quieta en medio del pasillo mientras mamá me observaba con curiosidad, ella quería preguntar, pero para evitarnos ese momento incómodo forcé una sonrisa y pasé por su lado diciendo solo un hola. Antes de encerrarme en mi habitación la escuché decirme algo.
—Es bueno verte sonreír, Aurora.
No respondí, solo cerré la puerta detrás de mí y me aventé sobre la cama volviendo a posar la sonrisa estúpida en mi rostro al recordar el beso de Lucky Jacobi.
Mi teléfono sonó, por lo abrí mi mochila ansiosa para ver el mensaje de Lucky, sabía que era de él, al final no hablaba con nadie más. Al ver el nombre en el identificador de llamada me emocioné mucho más, quería contestar al instante, pero pensaba que debía hacerlo sufrir un poco, así que dejé que el teléfono sonara unos segundos más hasta que decidí cuando era suficiente.
—Buenas noches, ¿con quién hablo?—contesté en un tono aburrido, pero con la sonrisa más amplia que el gato de Cheshire. Se notaba que estaba sonriendo.
—Señorita Aurora, me está haciendo sufrir por aquí—Lucky en persona sonaba delicioso, pero al teléfono la mezcla de su tono ronco y la voz robótica lo hacía sonar más increíble—. No me diste un abrazo para despedirte, ahora estoy triste.
—No te vas a morir porque no te haya dado un abrazo de despedida, Lucky—me burlé entre risas, pero no hubo ninguna de su parte, a cambio obtuve silencio—. ¿Lucky?
—¿Uhm?
—¿Estás bien?
Solo escuchaba su respiración, en un momento pude escuchar rechinar el colchón, me suponía que se había recostado en su cama.
—Prométeme algo, Aurora, ¿puedes hacerlo?
—Depende, si me vas a hacer prometer decirte Jacobi por el resto del año escolar no lo haré—logré que soltara una risita con ese comentario, sin embargo, sonaba tan melancólica que por un momento me hizo sentir triste. Muy parecida a la sensación que emitía al contar la segunda parte de la historia de una colisión—. Hey, puedes decirme. ¿Qué quieres que te prometa?
—A partir de ahora quiero un abrazo de despedida, aunque nos peleemos o no quieras hablarme, todas las noches quiero uno de tus abrazos.
Me quedé sin palabras, no por la solicitud en sí, era por el tono desesperado de su voz.
—¿Qué pasa si alguno se va de viaje o tiene que salir con sus familias?—susurré en cambio.
Lucky se lo pensó por un buen rato hasta que consiguió una solución.
—Nos enviaremos un mensaje de abrazo virtual, ¿qué te parece?—propuso ilusionado.
Un nudo se instaló en mi garganta porque Lucky Jacobi de verdad me estaba haciendo prometerle darle un abrazo de despedida todos los días, incluso abrazos virtuales si no estábamos en nuestras casas.
Pero, ¿por qué? ¿Era realmente porque le gustaba?
—Diré que sí con una condición.
—Me encanta que te hagas la difícil, Aurora—dijo divertido—. Dime, ¿cuál es tu condición?
Ignoré el primer comentario y pregunté lo que estaba pasando por mi cabeza.
—¿Por qué?
—¿Por qué?—repitió—. ¿Por qué? Uhm, ¿por qué?
—Lucky—le advertí.
De nuevo no dijo nada, hizo una pausa, como si no supiera responder a esa simple pregunta.
—Porque los días de mierda siempre regresan cuando no estás conmigo, Aurora. Un abrazo me hace olvidar mientras tengo mis días de mierda—Su voz se rompió al final—. Lo siento, no debí llamarte a solo minutos de dejarte en la puerta de tu casa, es solo...
—¿Un día de mierda?
—No, Aurora, este fue quizás uno de los mejores días de mi vida. Bueno, me estoy dando cuenta de que en los mejores días de mi vida se repite una constante.
—¿Y cuál es?
—¿Y todavía lo preguntas? La constante de los mejores días de mi vida eres tú, Aurora, solo quisiera tenerte por más tiempo.
—¿Cómo es posible que todo lo que salga de tu boca suene tan bonito, Lucky Jacobi?—Mi boca estaba abierta de par en par. Mi pregunta lo hizo carcajear con fuerza, me hizo feliz escucharlo así. Al parecer muchas cosas estaban pasando en la cabeza del chico de ojos azules—. Para que sepas, como advertencia, no me voy a ir de aquí, ¿okey? Así que me vas a tener revoloteando a tu alrededor por un tiempo bastante largo.
—El tiempo es una mierda, Aurora—masculló algo cansado.
—Hasta la palabra mierda sale bonito de tus labios—intenté con algo más y por más que Lucky se reía no sentía que era de verdad—. Solo estoy haciendo de payasa para hacerte sentir mejor, lo siento.
—Lo sé, Aurora, lo aprecio.
—De igual manera, lo prometo Lucky—tomé mi almohada y la abracé como si lo estuviera haciendo con él—. Tendrás tu abrazo de despedida o un abrazo virtual si se nos escapa de nuestras manos.
—Gracias.
En ese momento una idea invadió mi cabeza, por lo que dejando la almohada de nuevo sobre mi cama abrí la puerta y bajé escaleras rápidamente.
—Te tengo una sorpresa.
—¿Ah sí? ¿Qué estás haciendo que te escuchas tan exaltada, Aurora? Estoy empezando a pensar cosas sucias, me estás contagiando tu don de malpensar las cosas.
Me encontré con Max en el sofá viendo la televisión, me miró curioso cuando vio que salía de casa con rapidez.
—¡Tu madre dijo que no podíamos salir! ¡Aurie!
—¿Aurora? ¿Ese fue Max?
—Sí, sí, ahora baja, nuestro primer abrazo de despedida está esperando.
Toqué el timbre de su casa y esperé, podía escucharlo sonreír, no reír, Lucky estaba sonriendo.
La puerta en ese momento fue abierta, la hermana de Lucky, Love, alzó su delgada ceja y me miró de arriba a abajo.
—Uh, tu hermana me está mirando un poco feo—dije entre dientes, Lucky se carcajeó en mi oído.
Fue cuando lo vi bajar por detrás de Love mientras que ella seguía sin mirarme amistosamente.
—Love, deja de mirar feo a Aurora, ella es una buena chica—dijo el ojiazul todavía con el teléfono en su oreja.
Su hermana por su parte frunció un poco los labios, haciendo más aterradora la cara de advertencia de la chica.
—Hazle daño a mi hermanito y te haré probar el asfalto.
—¡Love!
—¿Qué?—preguntó inocentemente en dirección a su hermano—. Eres muy guapo, hermanito y las chicas que actúan ser buenas son las peores, te lo digo porque yo soy una de ellas.
Lucky rodó los ojos y yo miré impactada cómo la hermana del chico practicamente estaba afirmando ser una perra.
—Yo no finjo ser una chica buena—Love y Lucky me miraron, tarde me di cuenta de que yo había dicho aquellas palabras. Me armé de valor y traté de imitar su mirada de advertencia—. No deberías juzgarme, ni siquiera me conoces.
Lucky parpadeó, Love parpadeó y de repente ella sonrió.
—Oh Dios mío, ella es adorable Lucky. Mamá va a amarla.
Sin más, Love se dio la vuelta dejándonos solos. Todavía no entendía lo que acababa de pasar. Sin embargo, eso pasó a un segundo plano cuando Lucky me miró atento aún con el teléfono en su oreja, yo también lo imitaba. Retirando el teléfono presioné el botón rojo, él hizo lo mismo.
Noté que Lucky no traía su usual gorro de lana, solo lo había visto una vez sin él, aquella vez que se lo había quitado estúpidamente en el instituto, luego más tarde ese día me contó sobre su cicatriz y como odiaba que todos lo miraran con lastima. Incluso así él me estaba mostrando su cabello corto y su cicatriz sin problemas y yo, obviamente no lo estaba mirando con lástima.
Lucky Jacobi era igual de guapo con gorro o sin gorro, con su cicatriz o sin su cicatriz.
—El cabello corto te luce.
—Antes tenía una cabellera bastante impresionante—se encogió de hombros e hizo una mueca mientras pasaba su mano por la cabeza—, me gustaba más ese Lucky, te habría gustado.
—Que suerte que a mí me gusta este Lucky.
Sin más, posé misbrazos por su cuello y lo atraje hacia mí, bebiendo cada parte de Lucky Jacobiy haciendo cumplir mi promesa. Ese sería el primer abrazo de despedida final,pero nunca pensé cuando podríamos tener el último.
¡Holaaaa! Después de un mes sin actualizar por aquí por fin me di un tiempo para dedicarme a esta historia. No saben lo reventada que me siento en estos momentos, tengo examen el viernes, tengo todo el día estudiando y de loca agarré estas horas nocturnas para escribir más de 5000 palabras. Pero estoy feliz con los resultados.
Como sabrán no he tenido tiempo de hacer el playlist en youtube y spotify, apenas me den tiempo libre me pondré en eso.
Capítulo dedicado a Britany <3 Espero que te haya gustado :)
Amé con locura este capítulo, tiene unas frasesotas que solo me hicieron fangirlear mientras escribía.
Por último, la semana que viene si voy a actualizar, ya tengo el capítulo escrito solo me falta editarlo <3 así que esperenlo :)
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