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Punto de vista de Tomás


Punto de vista de Tomás

Después de que Saya me dio un eterno sermón de que lo que estaba haciendo estaba mal, que había otras cosas que podía hacer para mejorar la situación y que ese hombre que traje no valía la pena y que tuve que haber tenido mejor gusto, caminé a mi habitación, muy agotado, al entrar vi la imagen más hermosa que jamás haya visto, él durmiendo completamente desnudo en mi cama.

Me acerqué muy lentamente mientras me desvestía, no recuerdo cuándo fue la última vez que habíamos logrado tener intimidad, en realidad si, hace unos dos días, pero para mi eso ya era mucho tiempo. Me recosté en la cama abrazándolo por la cintura, y besando su cuello, despertándolo. Él se giró para poder abrazarme, en ese momento pude notar su erección al máximo, sin perder un minuto empecé a besarlo mientras mis manos recorrían todo su cuerpo. Por un momento un par de dudas se instalaron en mi mente ¿Estará bien hacerlo ahora? ¿En la nave? ¿En un lugar que no es nuestra cama? ¿Debería parar? Pero todos mis pensamientos fueron borrados de mi mente en el momento en que él tomó mi erección en sus manos y se la llevó a la boca. Esa fue una clara señal de que debería seguir sin importar nada, lo obligué a mirarme a la cara, si seguía con eso me iba a hacer acabar, Clau tiene una excelente boca y una maestría en chupar penes, lo hace como un dios, él sabe que me encanta y que si se lo propone puede hacerme terminar en menos de cinco segundos. Nuevamente nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas tenían una mini batalla para ver quién de los dos tenía en control, pero como siempre algo tenía que interrumpir nuestro momento, lo solté enfadado llevándome una mano al oído donde tenía puesto el comunicador y con mucha furia dije.

-¿Qué pasa?, ok ya vamos – Dije de muy mal humor, Clau me miraba un poco confuso.

-Me avisaron que nos tenemos que apresurar. La nave que nos llevará a Cisne ya está preparada – Clau se levantó con la mirada triste y con algo de preocupación. Me senté junto a él y lo abracé – Tranquilo, va a estar todo bien, enserio.

-Está bien, ya se a quien quiero traer a la nave.

-Genial, ¿A quién?

-A Juan, Leo, Mariano y Horacio – la verdad no me sorprendía. Ellos eran muy pero muy unidos.

-Me lo imaginaba. Bien debemos ir a la cámara de transporte para traerlos a la nave. – Me estaba levantando cuando vi la cajita blanca – Antes de irnos tengo que darte algo – me terminé de levantar de la cama para tomar la cajita, saqué su contenido y se lo acerqué a Clau.

-¿Una lombriz? – preguntó asustado.

-Jajaja. No, es un Kaiu.

-¿Kaiu?

-Sí. Esta lombriz, como la llamas, es un mini robot que entra a tu cuerpo para evitar que te enfermes, y para que tus heridas sanen más rápido, y tiene un rastreador incorporado para saber donde estás en todo momento.

-O sea ¿para espiarme?

-No no, es una protección extra por las dudas.

-¿Y de que me tendrías que cuidar?

-De nada, no dejaré que te hagan daño, pero debes entender que hay personas que apoyan las decisión de Rebuss y te querrán hacer daño, pero mientras estés en esta nave nadie lo logrará.

-Esto me asusta.

-Tranquilo todo va a estar bien. – dije poniendo sobre su mano el Kaiu.

-¿Esto cómo va a entrar en mi? ¿se va a mover? – estaba empezando a asustarse.

-Clau – lo tomé de los hombros – confía, una vez que esté en ti no lo sentirás y te terminarás olvidando.

-Ok – Clau suspiró profundamente. – ¿Qué tengo que hacer?

-Nada – Me levanté, me puse el bóxer, - solo no te asustes – poniéndome delante de él dije con voz gruesa – Ahora.

El Kaiu o Lombriz, empezó a moverse en la palma de la mano de Clau, como una verdadera lombriz y sin previo aviso, haciendo un corte en la palma de su mano se metió dentro de su cuerpo; Clau emitió un grito de miedo, logré tranquilizarlo con un cálido abrazo, y unos pequeños besos en su mano, en ese momento me di cuenta que el estaba completamente desnudo, y mi pene también se dio cuenta reaccionando al instante, él se dio cuenta de eso pero se apartó negando con la cabeza.

-Lo siento no me siento con ganas de eso.

-No te preocupes, lo entiendo – le dije acariciando con mi mano una de sus mejillas.

-Cámbiate, ya tengo localizado a tus amigos para traerlos a la nave.

-¿Ya? ¿Tan rápido? ¿Cómo?

-Desde que te hablamos de traer invitados a nuestra boda, envié un Dromer a seguirlos – le contesté mientras empezaba a cambiarme.

-¿Dromer? – en ese momento me quedé congelado, nuevamente di demasiada información. Tarde o temprano lo iba a descubrir. Me acerqué a uno de los armarios que había en la habitación, apoyé mi mano y este se abrió, dentro había una esfera marrón con unos detalles en dorado, del tamaño de una pelota de tenis, con un punto rojo en el medio. La tomé y se la entregué a Clau. Este la sostuvo en su mano mirándola detenidamente.

-Es una cámaraespíatransportador, cumple con esas tres funciones, graba todo lo que está a su alrededor e incluso saca fotos, tiene la particularidad de camuflarse para que nadie se dé cuenta de que está ahí, aparte de que no emite ninguna clase de sonido, y tiene un mini transportador que puede llevar de un lugar a otro a cualquier persona o cosa, no es tan potente como el de la nave pero es muy bueno. Aparte puedo comunicarme con la persona a la que está siguiendo. – Tomé aire después de explicar con palabras sencillas lo que era esa esfera. Clau me miró con una mirada muy dudosa, conozco esa mirada algo que no me va a gustar esta por decirme.

-¿Me espiabas a mí? ¿Me seguías a mí?

-No – Me apresuré a decir – Bueno en realidad sí. Pero era por protección. – todo mi cuerpo empezó a temblar.

-¿Protección? ¿De qué? 

-Ok, antes que nada debes entender que al imponerme a Rebuss generaría conflictos, grandes conflictos, él se enteró de lo que yo quería hacer y envió a varios asesinos tras de ti.

-¿De mi? - me miró sorprendido.

-Sí. por suerte tenemos espías en todos los rincones de la galaxia y pudimos enterarnos de sus intenciones y evitar que los asesinos llegaran a la Tierra. Pero de todas formas, sabía que no siempre podía mantenerte a salvo, tenía miedo de que de alguna manera Rebuss llegará a ti, todavía tengo ese miedo, envié un Dromer a que te siga todo el día para asegurarme que estuvieras bien, si el Dromer detectaba cualquier tipo de peligro alertaría a esta nave y transportaría a un Protector –Confesé, me sentía algo apenado, no se por qué pero me sentía mal conmigo mismo – lo siento - Estuvimos en silencio un momento ambos mirando al suelo, hasta que sentí su mano tomar la mia.

-Lo hacías por que me amabas...

-Te amo – lo interrumpí

-Si lo sé, y yo también, no debes pedir disculpas, sé que lo hiciste para protegerme, y te lo agradezco. Me besó en los labios. -Pero no lo vuelvas a hacer.

-Eres perfecto, nunca dejes que nadie te diga lo contrario – nos abrazamos y nos quedamos un momento así; podía sentir sus latidos y eso me daba paz.

-¿Me lo prometes?

-Te lo prometo.

Nos terminamos de cambiar muy lentamente, me saqué el comunicador porque me había cansado de que Shepper me apurara, a veces pienso que se olvida de quién soy yo. Clau estaba mucho más relajado, lo dejé vestirse con su ropa que hice traer de la Tierra. Luna estaba en la habitación durmiendo en su cama que también hice traer, estaba exhausta, estuvo corriendo por toda la nave y haciéndose amiga de todos en la nave, por suerte es muy amigable y siempre se llevó bien con desconocidos y haciendo memoria es la primera vez que la veo tan agotada.

-Está muy agotada – dijo Clau.

-Justamente en eso estaba pensando, no recuerdo cuándo fue la última vez que la vi tan agotada.

-Cuando fuimos a la playa en año pasado, era hermoso ese lugar – dijo algo pensativo.

-¿Sabes algo? – Dije abrazándolo – Cisne te encantará.

-¿Cómo es? – Me interrumpió

-Es un planeta tres veces más grande que el sol, como en la Tierra los días cuentan con 24 horas, pero no dividimos nuestro almanaque en 12 meses, los meses no existen. Nuestro año es de 365 días. Por ejemplo, hoy es el día 150 del año 369.

-¿369?

-Sí, nosotros reiniciamos los años cada vez que asume un nuevo Tahijo... – Me quedé congelado, Mierda, no tendría que haber dicho eso, espero que no se dé cuenta. – en Cisne, la mayor parte del año tiene un clima cálido y hay partes del planeta donde abundan las selvas, incluso ni con toda la tecnología que tenemos nos hemos animado a meternos en esas selvas, el agua es cristalina muy cristalina, no importa en qué parte del planeta estés, el agua se puede beber sin riesgo de envenenarse, contamos con un sistema de renovación de agua muy grande, no existen grandes fábricas que arruinen los paisajes o arrojen desechos al medio ambiente. Toda la basura del planeta pasa por plantas de reciclaje. Antes de crear armas o de intentar que el hombre llegue a alguna luna, invertimos todo los recursos en el bienestar de nuestro planeta y nuestros habitantes, hasta el más pequeño detalle. Nuestras ciudades se parecen mucho a las ciudades de la antigua roma, no te creas que es un planeta muy tecnológico, los habitantes prefieren, vivir en paz y que la ciencia haga todo por ellos.

-Suena como un hermoso planeta.

-Hay montañas, muchas montañas, por todas partes, muy altas. Y castillos enormes, y un gran desierto llamado Aank.

-¿Castillos? Me encantan los castillos – dijo muy alegre.

-Vivirás en uno. Cara castillo tiene un nombre, los dos más importantes son Palacio e Imperio. Palacio es el más importante y es en donde viviremos.

-¿Vivir? ¿No volveremos a La Tierra? – su voz sonaba preocupada.

-Claro que sí. Solo será un tiempo el cual estaremos en Cisne después volveremos. Tranquilo – lo volví a abrazar y a besar.

-¿Te puedo hacer una pregunta?

-Claro la que tú quieras.

-¿Quién es la persona rubia que aparece en las fotos con vos?

-¿Persona rubia? ¿Fotos? –Le respondí un poco confundido.

-Sí, el chico rubio que aparece en las fotos que tienes en esa clase de computadora – apuntó con su mano al escritorio y nuevamente mi mundo tembló y esta vez mucho más fuerte que la última vez, por favor que no lo haya visto.

-Él es... es...- dije tratando de calmarme, no es algo fácil de decir, y aún no está preparado para saberlo, ¿por qué ahora nadie interrumpe? – él es...

Como por arte de magia golpearon la puerta, Salí corriendo a abrirla, agradeciendo que alguien haya interrumpido ese incómodo momento, la abrí sin mirar quien era y en ese momento me quedé mudo cuando lo vi a él.

Sus ojos son idénticos a los míos y sus cabellos rubios alborotados le dan un tono de rebeldía a su persona. Pero lo que más me llamó la atención fue su sonrisa, era igual a la de ella; ambos sonreían de esa forma cuando hacían algo que no tenían que hacer, solo para fastidiarme

-Tahijo – Dijo dirigiéndose a mí – SayTahijo – miró de reojo a Clau – los esperan en la plataforma para traer a los humanos a la nave.

Al decir esas palabras me guiñó el ojo y se fue por el pasillo iluminado por una suave luz. Me giré y vi a Marie y Per.

-Traigan un Vet – Les ordené y volteé para ver a Clau que me esperaba con una mirada seria, era obvio que esperaba una respuesta – Ya lo conocerás y se llevarán muy bien. – Eso espero pensé.

Después de unos minutos aparecieron Per y Marie, en un vehículo tipo carrito de Golf, un Vet, Este vehículo cuenta con lugar para cuatro personas, no tiene volante, pedales o palanca solo una gran pantalla, tampoco tiene ruedas, se encuentra a una altura de no mas de 30cm del suelo. Clau lo miraba muy detenidamente incluso pude sentir que tenía algo de miedo.


-La nave es muy grande – Dije en medio de la densa atmósfera que se había formado – Los Vet, son vehículos especiales para moverse dentro de la nave, para grandes distancias – le dije mientras abría la puerta del Vet – Sube.

-Es seguro, no tiene ruedas, ni volantes, ni cinturones.

-Tranquilo. Es una vehículo muy seguro, si tu quieres caminar, nos llevará horas llegar hasta allá, y por el comunicador me están gritando que me apure, dentro de poco me dejaran sordo.

-Ok –Clau y yo subimos en la parte de adelante y en la parte de atrás iban los dos guardias de Clau. – ¿Cómo funciona?

-Simple –puse mi mano en la pantalla que estaba donde debería estar el volante, esta se iluminó dejando ver un mapa de la nave – solo presionas el lugar donde quieres ir, a medida que vayas avanzando el mapa se irá actualizando para que llegues al lugar que desees, sólo puede ir a cierta velocidad, y tiene varios sensores para evitar que choquemos con algo.

-Presioné el lugar hacia donde deberíamos ir y el Vet se empezó a mover, pude ver terror en la cara de Clau cuando el vehículo avanzaba, pero se tranquilizó cuando lo tomé de la mano. El Vet se movía con fluidez por los pasillos de la nave que al principio eran angostos pero de a poco se fueron haciendo más amplios y el suelo desapareció, estábamos volando dentro de la nave no podíamos ver el suelo y el techo era de cristal y las paredes estaban lejos.

-¿Qué es este lugar? - preguntó Clau con verdadera curiosidad

-Es el andén número 5, muy abajo nuestro están las naves, parecidas a las que viste.

No dijo nada solo miraba, en realidad no había nada para ver por que ni siquiera había naves solo era un vacío enorme, después de unos minutos más y un par de pasillos y vueltas llegamos a destino, Clau bajó del Vet con cara de alivio total, solo lo tomé de la mano y caminamos hasta llegar a unas puertas blancas, apoyé la tarjeta y éstas se abrieron, dejando ver una sala con 4 monitores gigantes y una plataforma que sobresalía del suelo unos 20cm. También había una consola de mando en un extremo de la habitación, pero lo que a Clau mas le impresionó fue ver la persona, o ente que la estaba manejando, se quedó inmóvil casi pálido, era un extraterrestre, un hombrecito gris como los terrestres los describen, gran cabeza, ojos enormes y cuerpo muy delgado, era un alien como dirían en la Tierra.


-Clau, él es Haz, del planeta Sefiro – Haz solamente abrió y cerró los ojos como saludo, Clau aún no reaccionaba.

-Tranquilo son muy amigos nuestros.

-Es... un... alien... - Tartamudeó Clau con mucho miedo en su voz. Haz simplemente abrió y cerró los ojos nuevamente, poniendo su vista nuevamente en la consola. En ese momento se abrió la puerta dejando entrar a Sheppear.

-¡Hola a todos! –Gritó con su alegría tan característica– Buenos días SayTahijo, Ya conoció a nuestro charlatán amigo Haz – Dijo acercándose a Clau más de lo que me gustaba, pero logró devolverle el color a su rostro, Haz ni siquiera levantó la cabeza – es un gran conversador, hey Haz, buen día. – Este lo miró cerró y abrió los ojos y volvió a mirar a la consola.

-Bueno hagamos lo que vinimos a hacer – Dije mientras separaba a Sheppear de Clau. Mirando a este de mala gana. – Haz, muéstramelos.

En la pantalla aparecieron imágenes de ellos, Juan y leo, que eran pareja estaban durmiendo, muy abrazados en su cama, me dieron un poco de envidia, Mariano estaba preparando el desayuno a su novio, Horacio, que seguía acostado en la cama leyendo el periódico, eso me hizo reaccionar y me giré mirando a Haz.

-¿Qué hora es, en la Tierra?

-Son las 06:30 de la mañana. - dijo Haz, lentamente y con una voz casi robótica.

-Entiendo – dije pensativo –tengo una idea, vayamos a la Tierra, organicemos una juntada para esta noche y los transportamos a todos juntos, por que si lo hacemos ahora estarían muy confundidos y algunos desnudos. - dije sarcásticamente.

-Oh no no, ustedes dos no se irán a ningún lado – interrumpió Sheppear – Tahijo, SayTahijo deben ir lo antes posible a Cisne, lo antes posible y...

-Ya sé – lo interrumpí – nos iremos a traer a los invitados a la nave para nuestra boda y nos iremos ¿Se entiende? - dije sonando lo más serio que pude.

Tomé a Clau de la mano y lo guié hasta la plataforma, sentía la mirada de Sheppear sobre mí, sabía que estaba enojado y que él no aprobaría esto, antes de subirme a la plataforma me saqué el comunicador de la oreja y lo dejé sobre la consola de Haz.

-Llamaré cuando sea hora de volver, tengan todo preparado para nuestro regreso.

-Tahijo, con su debido respeto, le pido....

-Ya tomé mi decisión y cómo lo sabes mi palabra como la del SayTahijo, son definitivas. Es una orden. - Sentencié, ya abracé a Clau para besarlo mientras éramos llevados a casa, dejando atrás a un Sheppear muy molesto.

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