
Punto de vista de Tomás
Punto de vista de Tomás
Estaba redactando una carta en la sala de juntas de la nave, la noticia que acabo de recibir no era tan buena que digamos, tendría que apurarme con mi plan para que éste de resultado, mis pensamientos fueron interrumpidos cuando Oniell entró con Clau.
-Dime amor, ¿Qué sucede?
-Quiero volver a la Tierra tengo que ir a buscar trabajo y Luna debe estar extrañando.
-Sí, sobre eso te quería hablar, están preparando una nave par ir a Cisne.
-¿Qué?
-Clau tenemos que ir a Cisne...
-No voy a ir, lo siento pero hay muchas cosas que aún no entiendo, muchos secretos y al menos que empieces a aclarar las cosas, no pienso ir a ningún lado.
-¿Bien, por dónde quieres que empiece?
-Lo analizó un poco pensando en qué quería preguntar primero, pero antes de que pudiera decir algo toda la nave tembló, las luces rojas de emergencia se encendieron junto a la alarma que empezó a sonar y por mi comunicador, empezaron a llamarme. Lo tomé de la mano y prácticamente lo arrastré al puente de mando donde me estaban esperando.
-¿Qué pasa? – pregunté sin soltar de la mano a Clau.
-Apareció una nave del Consejo y empezó a disparar a puntos aleatorios – Respondió Sheppear.
-¿Está el escudo y el camuflaje activo? –Preguntó el capitán.
-Tranquilo amor, esta nave tiene un escudo impenetrable y si el escudo falla el material con el que está echa la nave es muy difícil de traspasar - traté de tranquilizar a Clau que no dejaba de ver como una gran nave estaba disparando aleatoriamente un disparo tras otro; por suerte ninguno llegaba a la Tierra.
-Están intentando delatar nuestra posición –supuso Sheppear, lo cual era verdad.
-Si el Consejo se entera que estamos aquí. Tendremos un problema.
-¿Qué hacemos?
Realmente no sabía qué hacer, si atacamos revelaremos muestra ubicación. Si no lo hacíamos también en cuestión de minutos nuestra posición sería revelada, por ningún motivo podía permitir eso, él Consejo no se podía enterar que nosotros estábamos acá o del plan que estábamos intentando llevar a cabo.
-A mi orden prepárese para atacar –dije decidido. Si el Consejo quiere guerra entonces la va a tener.
-¡Señor¡ - Oniell le llamó la atención con un grito –otra nave acaba de aparecer y no es del Consejo, está atacando a la nave.
-¿Quiénes son? – preguntamos al mismo tiempo Sheppear y yo.
-Es una nave del planeta Ceres.
-¡Saya! - Dije en voz baja mientras veía como la nave un poco más grande que la del Consejo y de un color plata atacaba, obligando a la nave del Consejo a retroceder.
-Los escudos de la nave cayeron – dijo con alegría Oniell. Por la gran ventana podíamos ver como la nave del Consejo recibía los impactos y empezaba a incendiarse con pequeñas explosiones.
-Están retrocediendo – Efectivamente la nave volvió a entrar al hiperespacio dejando una estela de luz, todos aplaudieron emocionados, menos yo.
-¡Comunícame con ellos enseguida! – grité haciendo que todos se callaran; incluso Clau se sobresaltó y me apretó la mano, me había olvidado que estaba al lado mío.
-Señor ya tengo la comunicación.
-En pantalla – miré a la gran ventana y apareció el rostro blanco de una mujer con una hermosa cabellera rubia. Saya era hermosa, era una gran amiga, la conocí hace muchos años y siempre apoyó nuestra causa. Su planeta era uno de los pocos de las galaxia que no estaba bajo el mando del Consejo, aunque su tecnología era algo primitiva ellos siempre estaban listos para luchar contra quien sea.
-¿Qué crees que estás haciendo? – pregunté casi furioso.
-Esa es tu forma de dar las gracias – contestó ella con una dulce voz.
-Puedes meterte en grandes problemas por lo que acabas de hacer.
-Te equivocas, me importa muy poco lo que un grupete de ancianos digan, sabes que no concuerdo con ellos y ellos no concuerdan conmigo, si se atreven a cuestionarme por mis acciones les diré que creí que estaban atacando a ese indefenso e inservible planeta.
-¿Cómo? - nos interrumpe Clau con cara de pocos amigos.
-Tranquilo – lo tomé de la mano y besé sus nudillos – ella no habla enserio.
-¿Es él? – asistí - tengo entendido que hay gente mas linda en ese planeta. – pude sentir como Clau daba un paso para atrás un poco intimidado
-Saya, basta, él es el indicado, es el que elegí.
No me había dado cuenta pero todos estaban mirando nuestra discusión, y Clau estaba mirando al suelo avergonzado. Y eso no era bueno, amo a Clau por lo que es, no solo por su físico sino por la persona que es y por lo feliz que soy cuando estoy a su lado. Tenía que terminar esta conversación y llevarme a Clau y hablar.
-¿Y bien? – me interrumpió Saya –¿y ahora?
-Ya que quieres ayudar te quedas en la órbita del planeta con el resto de las naves, nosotros –Miró a Clau, que levantó un poco su cabeza –tomaremos una nave más pequeña y viajaremos a Cisne, tenemos que apurar las cosas, una vez que estemos casados bajo las órdenes reales, no podrán atacar La Tierra.
Todos asintieron y empezaron a moverse de un lado para el otro, haciendo quien sabe que cosa. La comunicación con Saya se cortó, estaba un poco enojada, yo solo volví a arrastrar a Clau hasta mi dormitorio. Mientras íbamos caminando nos seguían mis guardias y los guardias que yo le había asignado a él, Clau miraba para todos lados sin entender lo que estaba pasando, solo se dejaba llevar, un momento, ese no es mi Clau, él jamás dejó que otros tomaran decisiones que le corresponden solo a él, no era una persona que se quedara callada, era muy difícil hacerlo callar y era muy curioso, pero en este momento está muy ¿nervioso?, nunca lo había visto de esta forma, seguramente están cruzando un millón de preguntas por su cabeza y todavía no tuvo tiempo de asimilar la información, no le estoy dando el tiempo para que asimile la información. Me detuve y lo miré, tenía la mirada perdida incluso está ausente. Tenía que hacer algo para cambiar su humor, para recuperar a mi Clau. Ya sé que hacer.
-Tengo hambre ¿tú no? – no dijo nada solo me miró y asintió con la cabeza – Bien, vayan al comedor y traigan una canasta con comida -Le ordené a los guardias
Nuevamente lo tomé de la mano y cambié de rumbo dirigiéndome al vivero; a Clau como a mí nos encantan las plantas, en nuestra casa no tenemos mucho espacio para tenerlas aunque la casa es grande el patio es algo chico incluso Luna a veces parece frustrada por no tener espacio para correr, pero nos gustaba ir a los viveros de La Tierra simplemente a ver las distintas especies de plantas que tienen; la última vez que estuvimos aquí, no habíamos tenido oportunidad de recorrerlo. Entramos y caminamos un poco más que la otra vez, hasta llegar a una mini cascada, por la cual Clau se quedó con la boca abierta al verla.
-Es muy grande esta na..ve...- dijo algo nervioso y mirando para todos lados.
-Jajaja, sí lo es – pude ver como poco a poco volvía el color a sus ojos.
-¿El piso es de tierra? – se agachó para tocarlo - ¿césped?
-Si, es césped de verdad.
-¿Una casada?
-Ja, todas las naves de este tipo, tienen un vivero, donde encontramos diversos tipos de plantas, árboles, y hasta cascadas, es obligatorio que todas estas naves los tengan. Más cuando son naves que tienen que realizar viajes largos o van a entrar en batalla.
El vivero era un lugar muy relajante, había todo tipo de árboles y plantas, se podían sentir distintos aromas. La función principal de este era dar tranquilidad, armonía y relajación a los habitantes de la nave, se podía ver por todos lados gente caminando tranquilamente y asientos ocupados con personas sentadas hablando, el lugar parecía una plaza. Clau se paró frente un árbol que tenía una flor roja y la miraba muy fijamente, eso no es bueno. No me había acordado de ese pequeño detalle. Me acerqué con cuidado, lo tomé de la mano y me dispuse a llevarlo más cerca de la cascada, para que dejara de verla. Pero no llegue a tiempo, se giró y me preguntó.
-¿Este es el árbol nacional de mi país? – dijo mientras pensaba el nombre – ¿Ceibo?
-Eh... sí – Respondí algo nervioso.
-¿Cómo un árbol de mi planeta llegó a tu nave?
-En realidad ese árbol es originario de mi planeta.
-¿Cómo?
-Muy bien, es hora de que te cuente una pequeña historia. Ven siéntate – le dije mientras me dirigía a uno de los tantos bancos que estaban esparcidos por todo el vivero. Miré para todos lados para ver que nadie estuviera cerca para que no nos interrumpiera, también me quité el comunicador.
-Cuando en tu planeta.... – empecé a contar tranquilamente, necesito que entienda -.... Empezaron a aparecer las primeras formas de vida, los primeros humanos – intenté decirle en términos más claros para no confundirlo – nuestros ancestros decidieron visitarlos, al llegar encontraron que era un mundo rico en recursos pero muy mal explotados, los humanos "cavernícolas" de ese tiempo no sabían más que cazar todo lo que se mueva para luego comérselo, no aprovechaban los distintos recursos que tenían a su disposición y bueno... decidieron, para que ese hermoso planeta pudiera florecer como una flor, ayudar a los humanos, intervenir, pero... no está permitido, bajo ninguna circunstancia hacer lo que nosotros hicimos. Les enseñamos lo que es el fuego, lo que es el cultivo y un montón de cosas más que facilitaban su vida. – terminé de relatar y bajé la cabeza, Clau había fijado la vista en mi durante toda la conversación y no decía nada, alteré un poco realmente como pasaron las cosas, aún no es tiempo de que sepa toda la verdad.
-Eso no explica lo del árbol – dijo después de unos minutos en silencio.
-Ah... eso... llevamos un par de plantas, árboles, animales, y otras cosas más a tu planeta. Para ver qué tipo de reacción tenían.
-¿Experimentaban con la Tierra? – esa pregunta me dejó frío, ¿acaso no me dí cuenta y dije algo de más?
-¡No! - contesté un poco exaltado – solo les dimos algunas cosas para ayudarlos a progresar y que no se queden estancados, ayudamos con varias ideas.
-Ok. – Gracias al cielo entró un cadete con una bandeja con comida, y con eso pude distraerlo.
-¿Son Hamburguesas?
-¡Si! – dije contento mientras me llevaba una a la boca
-¿Cómo las de la Tierra? – casi me atraganto con el bocado que estaba comiendo.
-Eh... sí... también ayudamos un poco a eso... - mis nervios me estaban matando.
-Las hamburguesas son del siglo XIX – dijo algo confuso.
-Eh, sí. Bueno en realidad influimos mucho, hasta el día de hoy, para asegurarnos que no cometan locuras.
-¿Locuras?
-Esa es una de las razones por las cuales la Tierra está en peligro.
-Entiendo – dijo bajando la cabeza, otra vez, genial ¿y ahora qué voy a hacer para que recupere ese ánimo que tanto lo caracteriza?
Estuvimos los dos sentados un rato mirando a lugares diferentes sumergidos en pensamientos distintos, yo me estaba cuestionando si esto había sido un error o no, Clau no decía nada y tardaba en asimilar la información y eso que apenas conoce un poco de toda la verdad y lo que conoce lo tuve que modificar para que sea más fácil de digerir.
-¿Cuándo nos vamos? – Sin aviso se levantó y me sonrió.
-¿Qué? – No lo podía creer, está... ¿feliz?
-Sé que estoy tardando en procesar la información, pero son muchas cosas nuevas para asimilar, solo tengo en claro una cosa, en que quiero saber mas y mas. Confío en ti, si dices que esto es lo mejor entonces lo haremos a tu modo, solo te pido que no me ocultes nada, te amo, y una vez te prometí que nunca lo dejaría de hacer y que te seguiría hasta el infinito y más allá, bueno creo que es hora de cumplir mi promesa.
No podía creer lo que estaba escuchando, ese si era mi Clau, curioso, aventurado, inteligente, y siempre con la frente en alto afrontando los problemas de la mejor manera, es verdad, esa noche me había hecho esa promesa y yo prometí algo igual, no lo recordaba. Me levanté, lo abracé y lo besé, fue un beso muy profundo lleno de sentimientos y tan puro, solo una cosa faltaba y por arte de magia apareció ladrando e interrumpiendo nuestro beso.
-¡Luna! - Gritó Clau, que al verla, rápidamente se agachó a abrázala - ¿pero cómo?
-No nos íbamos a ir y a dejarla a ella, ustedes son mi familia, y ella tiene todo el derecho del mundo y del universo de venir con nosotros, va a ser un viaje algo largo, pero servirá para hacerte compañía
-¿Solo ella puede venir conmigo?
-¿En que estás pensado? O mejor dicho ¿en quién?
-¿Nos vamos a casar... no?
-¡Si! - dije muy emocionado
Bien. Aún no entiendo mucho lo que está pasando pero te repito, confío en ti y si tú dices que esto es lo mejor entonces aceptó, aunque esperaba una proposición un poco más elaborada. – Por un momento me quedé callado pensando en un par de cosas, yo tampoco imaginé pedirle matrimonio de esta forma, siempre tuve la ilusión de decírselo de alguna forma especial. Aparte dijo que confía en mí, me da miedo, cuando se entere de la verdad vamos a ver si sigue confiando en mi.
-Ok, Vamos a mi recámara te das un baño duermes algo y piensas en las personas que quieres traer a nuestra boda.
-¿Realmente puedo traerlos?
-Estará en ellos la decisión de venir o no. Lo único que te pido es que te apures tenemos que irnos cuanto antes,
-¿Qué harás tú?
-Me acaban de informar por el comunicador que Saya abordó nuestra nave y quiere hablar conmigo.
-Está Bien. ¿Ella es tú amiga?
-La conozco hace muchos años, es más que una amiga, es la única persona que le confiaría mi vida o la tuya, puede ser un poco, cabeza dura a veces, y un poco cruel con lo que dice pero es una gran persona. ya la conocerás y verás que tengo razón.
-Genial. eso espero.
-Ellos te acompañarán a mi... nuestra recámara, date un baño, duerme un poco luego te paso a buscar.
-¿Y Luna?
-Ella se queda en el vivero se ve que le gusta – le dije mirando como corría de un lado a otro estaba muy contenta - puede pasear por la nave no molestara a nadie.
Hice señas a los guardias para que se lo lleven después de darle un tierno beso en la boca.
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