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5

—¡Hey, precioso! —exclama Chan aún recargado en su auto y agitando su palma con entusiasmo al observar a Seungkwan caminando elegantemente fuera de la editorial. —¡Seungkwan! ¡Boo Seungkwan! —vuelve a insistir el alfa al ser ignorado olímpicamente.

El mayor termina tentado y observa al castaño cruzando la calle. Suspira antes de acercarse tratando de hacer que el alfa deje de gritar.

—Te agradecería si no perturbaras la calma de la ciudad. Mucho menos gritando mi nombre frente a la editorial. Tengo una reputación que mantener.

El menor sonríe, ni siquiera escucha la mitad de lo que Seungkwan le ha dicho. Se pierde por completo en su melodiosa voz y su delicioso aroma a canela, que esconde un pizca de su irritación.

—Estaba de pasada —explica luego de un momento en silencio, tratando de cambiar el tema. Seungkwan se cruza de brazos y alza una ceja de manera inquisitoria. —Lo juro —asegura con una sonrisa ladina el menor —. Venía a ver a Wonwoo, pero cuando le dije que estaba aquí me dijo que en realidad le habías dado (algo así) como unas pequeñas vacaciones. Bastante considerado de tu parte.

Seungkwan entrecierra sus ojos. —¿Estás siendo sarcástico?

El rostro de Chan se funde en una mueca de preocupación. —¡Para nada! Digo toda la verdad. Es decir, lo recalqué porque... bueno —sus mejillas comienzan a arder, deseando no meter aún más la pata, y juguetea con sus manos de manera nerviosa —. Olvídalo. ¿Tienes quién te lleve?

Chan observa esperanzado la manera en la que el rubio parece pensárselo, y a ese punto sabe que si sigue así su aroma terminará por delatar su emoción.

—No —contesta el mayor por fin.

Chan de inmediato se separa de su auto con una sonrisa para inclinarse hacia el hombre que tiene delante.

—¿Quieres que te lleve?

—No —dice Seungkwan una vez más.

El castaño junta sus cejas y hace un puchero. —¿Por qué no?

—Porque no.

Seungkwan da un paso hacia atrás y justo en ese momento Chan sujeta su muñeca evitando que se vaya.

Culpa a su alfa interior por actuar tan deliberadamente y suelta al rubio más rápido de lo que lo ha tomado.

—Lo siento.

Seungkwan alza una de sus cejas y se plancha las arrugas que Chan ha formado en la manga de su saco.

—Yo, uhm... —Chan se lo piensa por un segundo, si no dice nada interesante Seungkwan terminará por escapar —. Hoy no fuiste a recoger a Jun a la escuela.

—¿Y eso te afecta a ti en algo? —insinúa.

El alfa niega frenéticamente. —Quiero decir, es raro porque me había acostumbrado a verte a diario. —Las mejillas de Seungkwan se tiñen de carmín por un instante y Chan no puede evitar sonreír. —Vamos, déjame llevarte. Ya estoy aquí de cualquier modo... —insiste una vez más.

Es así como el omega termina entrando al asiento de copiloto a regañadientes.

No es necesario que le dé instrucciones al alfa para llegar, porque Chan explica, innecesariamente, que se le quedó pegada la trayectoria que recorrieron la última vez.

—Uh, ¿y cuántos años tienes? —pregunta el menor tratando de romper el hielo.

Seungkwan alza una de sus cejas y se permite despegar la vista de la ventana a su lado para mirar al chico.

—Creí que preguntar la edad a tus mayores era maleducado.

Chan se alza de hombros y Seungkwan vuelve a desviar la mirada cuando las comisuras de los rosados labios del menor se alzan en una sonrisa socarrona.

—Si es así, no lo sabía —se excusa.

—Bueno, mi hijo mayor tiene 11 años, ¿por qué no tratas de hacer cálculos?

—Nunca fui bueno en matemáticas.

Seungkwan suelta una carcajada a pesar de haber querido contenerse.

—Yo tampoco lo fui —admite.

Cuando el alfa vuelve a quedarse en silencio, buscando un nuevo tema de conversación, es Seungkwan el que decide que no sería tan malo conocer un poco más al maestro de Jun. De cualquier manera, nada perdía con hablar un poco con el chico, ¿no?

—¿Tú cuántos años tienes? En realidad pareces bastante joven, ¿seguro que estás en la universidad?

El castaño mira de soslayo al mayor y se muerde el labio cuando siente su aroma a canela endulzar el ambiente.

—Depende —responde.

—¿Depende?

—¿Saldrías con alguien de 21 años? —indaga Chan cuando detiene el auto en un semáforo rojo.

Seungkwan se soba las sienes, tratando de ocultar su repentina diversión. —No.

—Entonces no tengo 21.

chan definitivamente tiene 21; y seungkwan tiene 35, por si alguien se lo preguntaba (_)

gracias por leer

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